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Panteras y Panteritas,
sobre todo Dulcitos de Coco.
Ustedes, de la nueva generación,
de la generación del pan con dulce de coco,
ustedes no saben que la Pantera original
es la Panterita de Minas,
Angela Maria Fernandes Diniz, ¡aquí presente!
¿En qué quedamos, Ibrahim?
No es una entrevista, solo tienes que bailar.
¡Les encantará a todos!
¡A los abogados de mi exmarido también les encanta!
Ya soy mala madre, ya tienen pruebas de que soy una mala persona,
¿cuántas veces tendré que decirte que no quiero esto?
Está bien. Perdóname. No lo pensé bien.
Perdón. No voy a permitir que hablen mal de ti.
Solo quiero ser una más en la noche.
¿Es tan difícil?
Cielos, Panterita... ¿Tú, una más?
¡Ni que lo quisieras mucho!
¡Gracias!
¡Salud!
¿"Salud"?
Límpiate, se te cae la baba.
¿Vas a tomarte uno más, Tóia?
¡Ah, qué calor hace hoy!
Estás ebria.
¡Ay, y tú eres un pesado!
Deberías cuidar mejor a tu amiga.
Vitória Maria sabe lo que hace.
Es una persona totalmente deprimida.
Ella me parece muy feliz hoy.
Disculpa, pero...
Ya es hora de que me ponga feliz también.
¡Bomba! ¡Bomba! ¡Bomba!
Muñecas y Deslumbradas, apunten en sus cuadernitos.
Aunque no lo sepan, aquí en San Pablo, vive una verdadera reina de Egipto.
La anfitriona de esta noche, mi amiga Adelita.
Tan linda que lastima.
Es un placer tenerte aquí, Ibrahim.
- ¡Bienvenido! - Gracias.
Adelita, para hacer fiesta, ¿cuál es mejor:
Río o San Pablo?
Bueno...
¿Estar en el puente aéreo? ¡Obvio!
- No me compliques, Ibrahim, ¡por favor! - Solo un poquito.
Y, Adelita, ¿qué es lo que la gente no sabe sobre ti?
Yo, por ejemplo, sé que eres muy generosa.
Sí, nuestra familia tiene tres insignias.
Hemos construido 83 hospitales.
Los que nos ven desde afuera,
no tienen idea del bien que hacemos por nuestra sociedad,
por nuestra ciudad.
Es más, Ibrahim, por nuestro país.
Así es.
Ademán y sigo adelante.
¡Qué elegancia!
Linda, maravillosa.
Está ocupado.
Perdón.
¿Estás bien?
¡Estoy muy bien!
¿Necesitas algo?
Un cohete...
Que me lleve muy lejos de esa gente horrible.
¿Dices que solo hay gente mala aquí?
Mala no.
Falsa.
Falsas sonrisas.
Falsos abrazos.
Aretes, ropa, todo falso.
Tu perfume no es falso.
Creo que me estás siguiendo.
¿Te gustaría que te estuviese siguiendo?
¿Se trata de lo que quiero yo o de lo que quieres tú?
Si averiguas de dónde saldrá ese cohete...
me avisas.
Quería mucho que ustedes se conocieran.
Gracias por la invitación Es muy linda tu casa.
De nada. Es un gusto tenerlos aquí.
Que no te moleste mi disfraz.
Mi hijo decidió jugar al tiro al blanco.
Tiene tres años. El pobre lloraba más que yo.
Raul, mi amor.
¿Ya conoces a mi amigo Ibrahim?
Angela.
Lo conozco muy bien, ¿eh?
Ellos son de Río de Janeiro.
Raul, cuéntanos.
¿Cómo surgió...
tu interés por los safaris en África?
Yo tenía 17 años.
En aquella época, la caza de elefantes
estaba casi liberada.
Raul tiene muchas buenas historias, Ibrahim.
Tenemos que ir a pasar unos días en la finca para que te cuente todo.
Una vez,
el animal tenía seis toneladas.
Vino hacia mí.
Corrí, mi pierna se enredó en una enredadera.
Solo alcanzaba a ver
aquellos magníficos colmillos de marfil
viniendo hacia mí.
Fue uno de los momentos más aterradores...
y hermosos...
que he vivido.
Otro cazador me pasó el rifle y le disparé.
- Estaba caído. - ¡Peor para el elefante!
Me alegra mucho conocerte.
¡Qué bueno!
Ibrahim habla mucho de ti.
¿Viste?
Si hay algo que yo pueda hacer para ayudarte...
Mi primo es un excelente abogado de familia.
Yo...
supe por los diarios lo que le pasó a tu hija...
A tu familia.
Son factoides.
¿Cómo una madre raptaría a su propia hija?
Dime.
¿Pondrías a tu hija con 40 grados de fiebre en un avión?
¿Sí?
¿El padre no podría buscarla?
Sí...
Por desgracia, en estos casos, los que más sufren son los hijos.
¿Te parece que no debí proteger a mi hija?
- ¿Es eso? - Yo te entiendo.
Pero creo que podrías haber intentado hablarle por teléfono.
- No sé, llegado a un acuerdo. - ¿Crees que hice mal?
No es lo que ella está diciendo, Panterita.
Deberías haberme dicho: “Angela, creo que estás equivocada".
- Angela. - ¿Qué?
Como madre,
creo que hiciste
lo que creías que era lo correcto.
Pero, ante la ley, te equivocaste.
De todos modos, no importa lo que pienso yo.
No hay nada más triste que ver una familia destruida.
¡Jorgito!
¡Jorgito, mi primo querido!
¡Qué bueno que viniste!
Disculpen.
Lo dice la Madre Teresa de Calcuta.
¿Le pedí ayuda?
- ¿Le pedí ayuda? - No, Angela. Mira.
No todos están en tu contra.
Dale una oportunidad.
Atención, señores pasajeros.
Esta nave interestelar va a despegar hacia otras galaxias en cinco,
cuatro, tres, dos, uno.
¡Ups!
Sean muy bienvenidos.
¡Hola, mis queridos! ¿Qué tal?
Es una alegría recibirlos.
- Nos alegra estar aquí. - ¿Hicieron un buen viaje?
- Muy bueno, la ruta es increíble. - Es muy buena
¿Cansados del viaje?
- Sean bienvenidos. - ¡Hola, mi amiga!
- ¡Mi querido amigo! - ¡Linda casa!
Está limpia.
- ¿Entramos? Vengan. - Vamos.
Adelita, un vinito más, por favor.
Claro.
Este vino está muy sabroso.
- Pónganse cómodos. - Sin ceremonia, por favor.
¡Guau!
Ahora sí.
Es un auténtico cordero de la Hacienda Armonía.
- Nacido y criado aquí mismo. - Ya es una tradición.
¡Qué hermosura!
¡Oh Padre!
Agradecemos
por este bello corderito que no vio ese trágico destino.
¡A nuestras panzas!
¡Salud!
- ¡Angela! - ¡Salud!
¡Salud!
Bon appétito.
- Gracias.- Merci.
¡Se ve delicioso!
Angela, escribes muy bien.
La visión que tienes de grand monde es graciosa,
es crítica.
Mucha gente la va a rechazar.
Lo sabes, ¿verdad?
Pero así me gusta.
Panterita...
Tu libro la va a romper.
Tu opinión es muy importante para mí.
Siempre.
Oye.
Lo que te está haciendo tu exmarido es de una violencia.
Si quieres cambiar de abogado, dímelo.
¿De acuerdo?
Conozco a los mayores juristas de este país.
Él también.
Ibrahim sufre de ronquidos.
De hecho, la que sufre soy yo; él ronca.
Terrible.
¿Él toma somnífero?
Pensé en llamarte, pero no sabía si...
No hace falta hablar de esto ahora.
¿Estás bien?
Es una pregunta complicada.
¿Será que alguien aquí está bien de verdad?
Buenas noches, Raul.
¡Porquería!
Otra vez. Segunda chance.
Adelante.
No importa la edad, son siempre niños.
- Porquería. - Hay que educarlos...
Cuidarlos cuando se enferman.
Castigarlos.
Prefiero irme a Paris.
Ya verás, Raul.
Voy a enseñarte cómo se hace.
Perdón por el otro día, no debí habértelo dicho.
Pero es que...
Me duele ver una familia separada.
¿Sabes?
El problema es que la ley nunca está de nuestro lado.
La justicia es de los hombres.
Para ti, Pantera.
Eternamente niños.
- Muy bien. - Estuvo bueno.
Todos deberían sentir esto
al menos una vez en la vida.
¿De qué hablas?
Dominar lo que es más grande que uno.
Permiso.
Angela.
- ¡Hola! - ¿Qué significa esto?
¿Qué haces?
Suéltame.
Perdón.
Hermoso reloj.
- ¿Qué? - Tu reloj. Es hermoso.
¿Es nuevo?
Sí.
Veamos cuál será el próximo ítem de la lista de regalos de ella.
Porque ese
será difícil superarlo.
Angela...
Adiós.
Buenas noches, hijo.
Qué duermas bien.
Acuéstate.
Sé lo que está pasando, Raul.
Solo espero que no te olvides de quién eres.
Por una locura pasajera.
- Hola. - Hola, astronauta.
Dejaré los demás papeles sobre tu escritorio.
¿Dónde estás?
Te estoy esperando.
Raul, te digo, hombre.
Estás metiendo la cabeza en la boca del león.
Esa mujer te llevará a la locura.
¿Te has vuelto psicólogo?
Soy abogado, hombre.
Soy abogado.
Convivo con lo peor de la gente. ¿No me pediste que te ayudara?
Entonces... Para eso estoy aquí.
Solo dije que, si alguien te preguntara, dijeras que estábamos juntos.
No le estás mintiendo solo a tu mujer.
Trabajas con tu cuñado, Raul.
Él está aquí al lado.
Del otro lado de esa pared.
Raul.
Estás arriesgando tu negocio.
Sr. Raul, la Sra. Angela de nuevo.
Dile que ahora no puedo.
Estoy en una reunión.
Sra. Angela, el Sr. Raul está en una reunión.
Tienes que venir más veces a Belo Horizonte, hija.
Lo sé.
Siempre llevo a los niños al club.
Ellas preguntan sobre ti todo el tiempo.
Me imagino.
Pero el padre de ellas está muy reactivo.
¿Qué te dijo?
Quiero saber precisamente qué palabras usó, mamá.
Que te hizo un favor al quedarse con la custodia de los niños.
Que tú fuiste quien quiso irse.
Desgraciado.
Mi amor.
¿Por qué no podemos ir contigo?
Escúchame.
Luego vamos a estar juntos.
Todo el tiempo.
¿Está bien? ¿Me entendiste?
Dame una sonrisa.
¿Y mi abrazo?
Te quiero.
- Te quiero. - Te quiero.
Te quiero, mi amor
No pongas esa carita.
Anda, hija.
Hija, tú elegiste esto.
Debes tener fuerza para mantenerte en pie
y coraje para seguir adelante.
¿De acuerdo?
Te extraño tanto.
- Te quiero, mamá. - Y yo a ti.
Te quiero.
¿Nos vamos?
No pongas esa carita.
Era esto o morirme.
Me moría en aquella casa.
Mis hijos lo vieron, todos lo vieron.
¿Su condición para darte el divorcio era quedarse con los niños?
No pensó que lo aceptaría.
Pero voy a tener la oportunidad de construir mi vida con mis hijos.
De vivir cerca de ellos.
Nadie me lo va a quitar.
¡Nadie me lo va a quitar!
A veces...
A veces pienso que estoy volando.
Y a veces pienso que estoy cayendo.
Sácame de aquí, Raul.
Estoy contigo.
Estoy contigo.
¡Quédate en el coche!
¡Vaya, Panterita! ¡Despareciste!
- ¿Dónde estás? - En la playa, Ibrahim.
¡Mírala!
¿Y cuándo volverás a mis brazos?
No lo haré.
¡Vitória Maria!
Angela Maria, ¡mi amor!
¡Sean muy bienvenidos!
¿Qué es esto, Moreau?
Cosas de Tóia.
- ¿Hicieron un buen viaje? - Excelente.
- ¿Ustedes están bien? - ¡Muy bien!
- ¡Qué casa linda! - ¿Verdad?
La compramos de un pescador y la remodelamos.
- Vaya. - Quedó muy acogedora.
Perfecta para una pareja enamorada.
- Me muero de sed. - Yo también.
Los vecinos son estupendos.
Mis padres tienen una casa aquí cerca.
Es muy seguro.
Mejor, imposible.
Llega un punto en que queremos tirar las corbatas al fuego,
vivir en la playa, pescar.
¿No es cierto, Raul?
- Sin duda. - Primero las mujeres, siempre.
Tóia y yo,
hemos sido muy felices aquí.
¿No es cierto, cariño?
- Sí, mi amor. - Gracias, Lili.
Y estoy seguro de que ustedes van a ser muy felices aquí también.
- Sí. - ¡Salud!
¡Salud!
Tengo algo que contarte.
¿Qué?
Descubrí que no soy frígida.
Yo lo sabía.
¿Qué te dije?
No fue con Moreau.
No pensé que había sido con él.
¿Cuál es el problema?
¿Prometes que no me vas a juzgar?
Sabes que odio a los jueces.
Él trabaja para mí, en la tienda.
- Es más joven que yo. - Vale.
Mucho más joven.
- Es Sagitario. - ¡Malditos!
Cuéntame más.
Fui a resolver unas cosas en la bodega a la hora del almuerzo.
Entonces, él se ofreció para ayudarme,
pero empezó a hablarme así de cerca, ¿sabes?
Y, en cierto momento, me preguntó si yo sabía lo hermosa que era.
Obvio que te lo iba a preguntar.
Mira lo increíble que eres.
¡Me dio un ataque de risa!
No podía detenerme.
Me sentí ridícula.
Él me besó.
Aquel beso despacio, ¿sabes?
- Sí. - Con la lengua mojada.
¡Sí!
Salí corriendo y me encerré en mi despacho.
Cuando me senté en la silla, sentí mi muslo todo mojado.
Y él golpeando la puerta.
- Preocupado. - Él quería entrar.
¿Cómo iba a ir al baño?
- ¡Tenía que limpiarme! - ¡Estabas caliente!
¡Eso es lindo!
¿Por qué me siento tan culpable?
Mi corazón parece que va a salir por la boca.
Te sientes viva.
Sientes tu corazón latir.
Y, sí, asusta.
Asusta, pero es maravilloso.
Es maravilloso.
Espera.
- ¡Hola! - Aquí está...
Yo estaba...
encarcelado en aquella situación.
Me imagino.
Viviendo en la casa de ella, trabajando con la familia de ella.
Era horrible.
Necesitaba esto, este sol.
¿Tienes alguna fuente de ingresos además de la sociedad con tu excuñado?
No, pero voy a llamar a unos amigos del mercado de capitales.
Cuando las cosas se calmen, me las voy a arreglar.
Los que te conocemos sabemos de tu carácter, Raul.
Este momento es complicado,
pero estoy seguro de que las cosas se van a arreglar.
Esa mujer me trae loco.
De verdad.
Vas a ser muy feliz aquí, amiga.
Gracias, mi amor.
Lili,
La Sra. Angela y el Sr. Raul son tus nuevos patrones.
Van a llevarse muy bien.
Usted me perdonará, pero no voy a trabajar para esa mujer.
La tomamos por sorpresa, hablaré con ella.
¿Y por qué no puedes trabajar para mí?
- ¿Qué te hice? - Usted es muy maleducada.
Y tú eres una atrevida.
¡Qué absurdo! Tiene que disculparse.
Es una bocona, pero es buena chica.
Yo tengo la culpa. Debí haber hablado con ella antes. Esperen.
- Tóia. - Está todo bien.
Tranquila, cariño. Encontraré a otra persona.
De acuerdo.
¿Dónde están todos de esta playa?
¿Dónde están?
¡Acabo de comprarme una casa!
¡Tóia!
¡Hay que movernos!
Uno, dos, tres.
Cuatro, más o menos.
Uno, dos.
Tres.
Creo que es más o menos esto.
- Este cuadrado... - Me parece un buen tamaño.
- Necesito un baño por aquí. - Está bien.
No sé si necesitas una mano...
Revestimiento, por el calor.
- Para los niños. - ¿Hacia adelante?
¿Cuánto tiempo tomará?
Se podrá hacer en unos tres meses.
- ¿Lo harás solo? - Júlio y yo.
¡Ah, Júlio! Lo conozco.
- Trabaja bien también. - Vale.
- ¿No hará falta más gente? - No.
- Somos suficientes. - Ojo, no puede haber retrasos.
¿Refuerzo escolar? No lo entendí.
No, hija. Solo durante las pruebas.
Pero los busco los fines de semana.
No pueden ver a la madre y ahora no pueden ver a la abuela.
¡Está mintiendo!
¡Es mentira! Mamá, mira...
Tienes que ayudarme, ¿está bien?
Tienes que ponerle en su lugar. ¡Dile algo! ¡Haz algo!
No, hija.
No voy a pelear con el padre de mis nietos.
No quiero arriesgar no poder ver más a los niños.
Hija, sé que estás sufriendo.
Pero yo también lo estoy, Angela.
Entiendo.
Vaya, se puede hacer una habitación grande aquí.
Si empezamos ahora la obra,
en tres meses ya estará todo listo para los niños.
¿Tres meses?
Quiero traerlos en enero.
Contrata a más gente.
- Pon a más gente para ayudar. - Está bien. Haré un presupuesto.
¿Hablaste con Moreau sobre la criada?
Todas ocupadas. Es fin de año.
No es posible que no haya una persona disponible.
Pienso en traer a alguien de Río.
O quizás de San Pablo.
Más capacitada.
¿Alguien capacitado? ¿Quién?
¿Quién?
¿Quién la va a buscar? ¿Tú?
¿Quién le va a explicar qué hay en esta casa?
Perdón.
Estoy cansada.
No tienes que hacer todo sola.
Déjame ayudarte.
Estamos juntos.
No, eso se está recuperando desde el año pasado.
Ahora hay que traer recursos desde el exterior.
Luego los deduces del impuesto sobre la renta.
También puedes hacerlo.
De la parte de los valores invertidos.
Así es.
Está bien.
Adiós.
Buenas tardes.
- ¿Quiere tomar algo? - No.
Quiero hablar contigo.
Dígame.
¿Cuánto ganas aquí?
¿También está buscando trabajo?
No es fácil para nadie.
Te pago lo que te pagaba Moreau más la mitad de tu sueldo aquí.
Sra. Angela, ya me comprometí con el dueño de aquí.
No voy a salir así.
¿Es aquí que quieres trabajar?
¿Le parece que tengo opción?
Desearía tenerla, pero esto es lo que hay.
¿Qué edad tienes?
Veintiuno.
A tu edad, yo ya tenía tres hijos.
¿Adónde quieres ir?
Aún no lo sé, pero lo descubriré.
Vivo en Río, si quieres puedo...
Pensé que se había mudado acá. ¿Va a volver?
¿Sabes qué pasa?
Es que nosotras...
Nosotras pagamos un precio por boconas.
Me equivoqué contigo.
¿Me perdonas?
También soy una bocona.
Un jaguar reconoce a otro.
Está bien.
Pero no trabajo los fines de semana.
El problema fue en el banco.
En el banco.
Aquí tengo el contrato.
Está bien, mañana hago la transferencia.
Mañana hago la transferencia.
Quédate tranquilo.
¿Me arreglas una reunión mañana con el inversionista?
Estoy trabajando solo ahora.
Sí, puedo ir a Río mañana.
Ya trabajé con ese tipo de inversión.
Sí, es arriesgado.
Pero si uno juega bien, logra buenos resultados.
¿Todo bien?
¿Por qué?
No sé, me parece que estás fumando demasiado.
Creo que es la ansiedad.
Volver a observar las acciones me pone algo...
¿Y la criada? ¿Decidió regresar?
Llegamos a un acuerdo.
¿Cuánto?
No te preocupes.
- ¡Oye! - Hablo en serio.
En serio.
Ella viene, recibe su paga
y después se va, piénsalo de esa forma.
Después buscamos a otra.
- No... - Oye.
- Basta, amor. - Ven aquí.
- No. - Ven aquí.
No.
Apestas a cigarrillo. Bata.
Hay que corregir las imperfecciones
y mantener el color blanco.
- Como esta. - Sí, señor.
- Buenos días. - Buenos días.
Buenos días.
¡Lili!
¡Buenos días!
¿Hay frutas? ¿Me traes algunas, por favor?
¿Vas a andar por la casa vestida así?
- Me puse esta camisa súper chic. - Ponte una ropa.
Hay gente trabajando aquí.
Acabo de despertarme, Raul. ¿Puedo desayunar?
Lili.
Tráele una ropa a la Sra. Angela, por favor.
Sí, señor.
No es necesario, Lili.
Haz lo que te pido, Angela.
¿Sabes qué pasa, Lili? Es que el Sr. Raul...
- No sabe nada de moda. - No te burles de mí, Angela.
- ¡No seas pesado! - ¡Angela!
Estoy en mi casa, uso la ropa que me da la gana.
Sr. Raul.
Perdí la cabeza hoy temprano.
Me di cuenta.
Fui muy rudo.
Lo que pasó...
Sí, lo fuiste.
Me siento raro.
Pensaba que me conocía bien.
Ahora no lo sé.
No tiene que ver contigo.
Al contrario, en ese momento,
creo que tú eres lo único que me hace sentir bien.
Todo va a mejorar, ya verás.
Llevamos tan solo dos meses en esto.
Dos meses.
Estoy pensando en alquilar un apartamento cerca de mi hijo
y aceptar el trabajo en la concesionaria de Jorginho.
¿Yo me quedaré aquí y tú en San Pablo?
No puedo darte lo que necesitas.
No puedo.
¿Te vas?
Necesito estabilizar mi vida.
¿Lejos de mí?
No sabes cuánto me duele,
pero es lo correcto.
No sé si puedo hacerte feliz.
Te aprovechaste, ¿no?
Te divertiste, hiciste lo que querías conmigo,
¿y ahora volverás a tu vida real?
¿Es eso?
¿Es eso, Raul?
Tu vida es una mierda, ¿verdad?
Querías el bombón de la fiesta, te la conseguiste.
Vives en una casa en la playa, gratis, sin gastar un centavo,
tienes una exmujer que podría destruir tu vida,
pero no lo hace, porque es muy buena para hacer algo así.
Y ahora,
en tu peor momento,
vas a vender coches de lujo con Jorginho.
Me das lástima.
Estás ahí,
cabizbajo, deprimido.
¿Es eso?
¿Eh?
¿Sabes de una cosa, Raul?
Vete
Anda.
Vete.
Anda.
Perdóname
Raul.
No te vayas.
¡Mírame!
¡Mírame, por favor!
No me dejes.
¡Yo te amo!
No me dejes.
No renuncies a nosotros.
No renuncies a nosotros.
¡No me dejes!
¡No me dejes aquí!
Mire, esto es infiltración.
Hay que ver si es afuera.
Si es adentro, el problema es hidráulico.
Hay que cerrar la llave principal por unos dos días
a ver si se seca.
Detesto obras.
Pero es mejor saberlo ahora que más adelante.
No tengo cabeza para esto ahora.
Lo sé, mi amor.
Pero voy a necesitarte, lamentablemente.
¿Por qué no abrimos una cuenta conjunta?
Facilitaría las cosas.
Mi plata entraría directamente allí y podrías usarla cuando quieras.
Hay que llamar al banco, firmar un montón de papeles.
El gerente es nuevo. Ni siquiera sé cómo se llama.
Es para facilitar las cosas, no hacerlas más difíciles.
Pero será como quieras.
¿Está bien?
Como te parezca mejor.
Listo.
No, es en serio.
Creo que...
Creo que debemos invertir esos 200 mil como hicimos la última vez,
porque me parece que fue bueno.
¿Aún tienes el poder que te di?
Por supuesto, Sra. Diniz.
Mira, tienes suerte de que no haya robado tu dinero
después de que me robaste el corazón.
¿Sabes por qué?
Porque todo tacaño respeta la entidad dinero,
Por eso no me lo robaste, Sr. Ibrahim.
Oye, como no me invitas a la playa,
¿cuándo vienes a visitarme?
Hay un restaurante nuevo que te va a encantar.
Pues...
Estoy remodelando y resolviendo cosas de la casa.
¡Virgen Santísima! Es muy aburrido.
Pero apenas termine todo,
iré para allá a visitar a todos y a ti también.
Te extraño.
¿Y cómo va tu libro?
Hola.
El almuerzo.
Está listo.
¿Hola?
Está bien, ya voy.
¿Angela?
¿Todo bien?
Estuve pensando...
Podríamos aprovechar que la casa estará en obras
y viajar un tiempo.
Rever a los amigos.
Salir un poco de aquí.
Me parece bueno.
También tengo cosas que hacer en la ciudad.
Me parece una buena idea.
- ¿Y tu mamá? - Ella está bien.
¿Sí?
Con ella hablabas al teléfono, ¿verdad?
No, estaba decidiendo cómo invertir mi plata.
¿Quién es el corredor, Angela?
Un amigo mío.
Un viejo amigo que siempre cuidó mis cosas
¿Y lo extrañas?
Raul...
Yo estaba en mi habitación,
hablando de mis negocios, pensando en nuestro futuro...
Tus negocios.
Tu habitación.
Tu casa.
Es siempre lo mismo.
No me tienes ningún respeto.
No respetas a nadie.
- Solo piensas en ti. - ¿Qué quieres que haga?
Todo lo que hago está mal.
Solo quiero que me mires con admiración,
como lo hacías antes.
¿Por qué estamos peleando?
¿Por qué estamos discutiendo? No lo sé.
Sigues negando algo que yo vi.
Lo vi con mis propios ojos.
- ¿Cómo quieres que lo olvide? - Raul, no quiero... ¡Basta!
No discutiré esta payasada.
¿Le pagas comisión al ricachón que cuida tu dinero?
¿O solamente quieres que él piense que algún día te fijarás en él?
Lo entendí.
¿Tienes miedo?
Tienes miedo, ¿verdad?
Ahora tienes miedo, pero no lo tuviste cuando cogimos.
Cuando cogimos en la casa de tu ex, no tuviste miedo.
No tienes que tener miedo.
No temas que te cambie por otra persona.
No te preocupes.
No te voy a cambiar por un ricachón.
No necesito plata.
Si la necesitara, no estaría contigo.
Porquería.
- ¡Hijo de puta! - ¡Maldición!
¡No me pongas un dedo encima!
¿Me oyes? ¡No me toques!
¡Mira lo que me hiciste hacer!
¿Por qué me haces esto?
¡Me pegó!
¡Él me pegó!
Perdóname.
Perdóname.
Me pongo...
La idea de perderte para otro me pone completamente...
Te amo tanto, Angela.
Te prometo que jamás volveré a hacerlo.
Créeme.
Te lo prometo.
Perdóname.
Perdóname.
Ven conmigo.
Te esperaré aquí.
Son solo dos días.
- ¡Me llamas! - Está bien, te llamo.
Me contestas.
Aliméntate bien, báñate bastante en el mar.
Dicen que es bueno.
Calma, astronauta.
Solo tengo un retraso, no significa nada.
Si no es ahora, seguimos intentándolo.
Imagínate a nuestro chiquillo jugando aquí, en el césped.
Maneja con cuidado.
Sí, señora.
Yo con mi lencería francesa,
y Moreau quejándose del sándwich que comió en el aeropuerto.
Le dije: “Agárrame ahora mismo”.
Él puso la mano en mi pecho,
metió la lengua en mi boca.
Un beso seco.
Lloré.
Le dije que había tomado demasiado, que lo extrañaba.
Y era cierto.
Extrañaba el tiempo en que lo deseaba,
en que yo pensaba que él era el hombre que yo quería.
Porque yo no sabía qué quería, qué me gustaba.
¿Sabes?
Ver a un hombre meter la cabeza entre mis piernas con gusto.
Sabes muy bien qué es eso, ¿no?
Ser deseada.
Hablar media docena de palabras y ver que el tipo está presente.
Cuando tenía 15 años, mi madre me dijo:
“Vitória Maria tiene anchas las caderas”.
Siempre que voy a comer algo, pienso en eso.
Cuando un muchacho prefería a mi amiga,
lo que siempre pasaba,
siempre pensaba que era por mis caderas.
Pero tú, no.
Tú siempre fuiste Angela.
Y mira adónde vine a parar.
Quien te conoce sabe la persona que eres.
Mi exmarido me persigue, Vitória.
Dice que no puedo
"proveer un hogar estable para mis hijos".
Y estuvo casado conmigo diez años.
No fuero diez días, no fueron diez meses.
El casamiento es complicado.
Pero ahora todo eso está por terminarse.
Tú y Raul están estables. Los niños podrán venir a visitarlos.
A veces creo que soy un bulto.
Cada uno ve lo que quiere.
La madre de sus hijos.
La mujer que va a acabar con tu vida.
La mejor amiga.
La peor enemiga.
Toda mi vida,
he visto el momento en que cambio en los ojos de los otros.
Cuando se dan cuenta de que no soy lo que esperaban,
pensaban,
entonces,
cada uno reacciona de una manera.
Me da mucho miedo este momento.
Raul haría cualquier cosa por ti.
Se nota en su cara.
Así como Moreau vio
que no quería más nada con él en mi cara también.
¿Y ahora?
No sé qué decirte.
No tengo ninguna respuesta que darte.
No estás sola.
¿Y la carita de ella?
¿Ganó la carrera?
¡Sacó primer lugar!
Parecía un tren bala japonés.
¿Ya sabías que corría así?
¿Recuerdas cuando huía del baño, mamá? Nadie la alcanzaba.
Ella me pidió que te dijera que te extraña.
Los niños también.
Diles que les estoy preparando una casa linda aquí.
Les diré, hija, no te preocupes.
Te queremos y te extrañamos.
También los quiero.
Los quiero mucho.
Que Dios te bendiga, hija.
Amén, mamá.
¡Qué Dios esté contigo!
Adiós.
Sra. Angela, me voy, ¿está bien?
¿Qué es esto, Lili?
¡Te ves hermosa!
Serás la más guapa de la fiesta.
¿Por qué la timidez? ¿Por qué esa cara?
Tienes que decirte a ti misma
todos los días: "Soy hermosa, ¡sí!"
Está bien.
¿Por qué no viene conmigo?
¿No quiere?
Habrá mucha música. La gente bailará bastante.
No.
Tú, diviértete.
De acuerdo. Entonces, ya voy.
Adiós.
Angela.
¿Y esa ropa?
Él está aquí.
¿Quién?
El muchacho de la bodega.
¿Le diste el teléfono de aquí? ¿Y si llama?
Necesito verlo, pero quédate tranquila.
No vendrá aquí.
Lo puse en un hotel barato.
¡Vitória! ¿Y si llama Moreau?
Lo último que quiere Moreau es verme.
Si llama, invéntate algo.
Dile que me emborraché y me quedé dormida en el sofá.
Cielos.
Por favor.
De acuerdo.
Pensé que nos quedaríamos aquí en la casa, comiendo palomitas,
hablando mal de todo el mundo, cagándonos de la risa.
Pero está todo bien. Anda. Sé feliz.
Vete. ¡Vete de una vez!
- ¡Gracias! - ¡Te quiero!
Aunque me abandones aquí.
Angela.
Soy yo.
Llegué.
Hola.
- Hola. - Ven.
¡Hola!
Hola.
Vamos a la habitación. Ven conmigo.
- A la habitación. - Está bien.
Ven.
¡Oigan!
Está todo arreglado con los inversionistas.
Quiero que veas el contrato. Si estás de acuerdo,
lo llevaré firmado a principios de enero.
¡Excelente, mi amigo! ¡Felicitaciones!
A nosotros, Moreau.
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
La noche de las chicas estuvo excelente anoche, ¿no?
Ni me digas.
Tóia volvió a casa al mediodía.
Permiso.
¡Vaya! Lindo pescado, Lili.
Gracias.
Lili, ¿Hay agua de coco?
Sí, señora. Ahora traigo.
Raul, ¿y Tonico? ¿Te topaste con él? ¿Cómo está?
Volví antes y no pude verlo.
Llegué hoy temprano aquí.
Aquí está, Sra. Angela.
- Gracias. - ¿También quiere, Sr. Raul?
- ¿Te sirvo, mi amor? - Por favor.
Gracias.
Increíble.
"Te lo dije.
Tienes que aprender a cambiar el neumático del coche.
Es tan fino y no sabes hacerlo."
Tuve que enseñarle a cambiar el neumático de la Mercedes.
¿Hola?
¿Hola?
¿Quién es?
No lo sé, colgó.
- ¿Quién es? - Colgó, Raul.
Tóia no durmió aquí anoche.
¿Quién lo hizo?
Te estás volviendo loco. ¡Suéltame!
Empieza el show otra vez.
¿Te quedaste aquí sola tomando?
¿Maquillada?
¿Por qué ordenaste a la criada que llegara tarde?
- Es mejor ir allí. - Cálmate.
¿Para que pase lo que pasó la otra vez?
Ella habla mal de él, tú la cuidas,
luego ellos vuelven, ella desaparece y tú te deprimes.
No te metas.
Deja que se entiendan.
- ¿Ya no puedo salir sola? - ¡No estabas con Tóia!
No estaba con otro hombre, Raul.
¿Es lo que quieres saber? No estaba con nadie.
¿Crees que soy tonto como tu exnovio?
Te conozco.
Armas el tablero para que todo salga como quieres.
- No voy a caer en tus juegos. - Mi exnovio...
me trataba mucho mejor que tú.
- Ven aquí. - Necesitas tratarte.
¡Estás enfermo! ¡No me toques!
Lili, por favor, dile al Sr. Raul que volvemos más tarde.
Sr. Moreau, perdón por entrometerme, pero ¿no será mejor que se queden?
La Sra. Angela preferiría que usted se quedara.
Si la Sra. Angela me necesita después, me llamas.
¿Está bien?
Vamos, Tóia.
Vamos.
Suéltame.
Quita tus manos sucias...
¡Estoy harta de tener que defenderme!
- Mira tu cara. - ¡Basta!
Estás destruida.
Estoy tratando de hacerte feliz.
Hago todo lo que puedo por ti.
¡Y mira qué me haces!
- ¡Me das asco! - Mira cómo me provocas.
¡Asqueroso!
¡Me das asco!
- ¡Asco! - ¡Así es!
¡Ahora dijiste la verdad!
¿Tan difícil es decir la verdad?
¿Quieres la verdad? No estoy embarazada de ti.
Y cuando me enteré, me puse muy feliz.
Quita tus manos... ¡No! ¡Basta!
¡No me toques! ¡Basta, Raul!
¡Basta!
Disculpe.
Su madre llamó otra vez, pidió que la llamara.
Dile que le llamo después.
¿Quiere que llame a la Sra. Tóia para que venga a quedarse con usted?
- Si lo necesita, me quedo aquí hoy. - Es solo una migraña.
Sí, señora.
Los niños también lo pidieron mucho.
Fue una charla excelente, hija.
Él estaba tranquilo.
Lo escuchó todo.
Le dije que Raul y tú están felices, le hablé de la casa nueva.
Accedió a pasar unos días en la playa en el verano.
Creo que podría ayudar con la asma de Miltinho.
La brisa, el agua del mar...
Qué bueno.
¿Qué pasa, hija? ¿No te alegra la noticia?
Sí.
Sí, me alegra.
Es que...
Es que esos días han sido un poco difíciles.
¿Ustedes pelearon?
Hija, no eres una persona fácil,
y el casamiento es complicado,
hay que tener paciencia, hija.
Ten fe.
Angela, cualquier cosa,
sabes que tu padre y yo estamos de tu parte.
Corté con el muchacho aquel.
Necesito poner mi energía en mi misma.
¿Y tú?
¿Cómo estás?
Estoy bien.
Los niños vendrán en el verano.
¿Y el color?
¿Qué color quieres?
¿El color?
No lo sé.
¿Y el color café que te gusta?
El café...
Sí, puede ser.
¿Qué es esto?
- No fui yo, Sr. Raul. Ya estaba así. - ¿No lo viste?
- Ya estaba así. - ¿No te diste cuenta?
¿Crees que soy estúpido?
Lo descontaré de tu sueldo.
- ¡Malcriada! - ¿Raul?
- ¡Sal! No volverás a tocarme. - Basta.
- ¡Sal de mi casa! - ¡Basta!
¡Sal de mi casa!
- ¡Sal de aquí! - ¡Tranquila!
- ¡Cobarde! ¡Mentiroso! ¡Hipócrita! - ¡Cálmate!
¡Ven aquí!
¿Me quieres pegar?
¿Me quieres pegar?
¿Me quieres pegar?
¡Basta!
Si te pegara de verdad, te mataría.
Hijo de puta.
¡Desgraciado!
¡Desgraciado!
Creo que se ha lastimado.
Ve a cuidarla.
Sra. Angela.
¿Usted quiere agua, un hielo, alguna cosa?
Déjeme ayudarla.
Venga.
Despacito.
Míreme.
Hay transporte a las 5 p.m. Iré a la casa de mi mamá.
Usted vendrá conmigo.
¿Está bien?
Por favor, no se quede aquí.
Si se queda, ese hombre acabará con usted.
Por favor.
Déjeme ayudarla.
Lleva mi coche, mi maleta,
lo que quieras.
Pero vete.
¿Es lo que quieres?
Se acabó, Raul.
- Por favor. - Si me voy,
no vuelvo.
No quiero irme.
Quiero arreglar las cosas.
Mira lo que tenemos, lo que estamos construyendo.
Es como si fuéramos uno solo.
No lo somos.
Nunca lo fuimos.
¿Qué tengo que hacer para que me des otra oportunidad?
Hago lo que sea. Dime.
Será mejor así.
Ocúpate de ti, de tu vida.
Después de todo lo que enfrentamos para estar juntos.
Te amo.
Nos amamos.
Mírame a los ojos.
Dime que ya no me amas.
Basta, Raul.
¡Basta!
Basta.
No puedes dejarme así.
Eres mi mujer, Angela. Eres mi vida.
¡No me toques!
Eres mía.
¡No!
¡No soy tuya!
¡No soy tuya!
¡No soy tuya!
Si no eres mía,
no serás de nadie.
ANGELA MARIA DINIZ FUE ASESINADA EL 30/12/1976
CON TRES DISPAROS EN EL ROSTRO Y UNO EN LA NUCA.
ELLA TENÍA 32 AÑOS Y DEJÓ A TRES HIJOS.
RAUL FERNANDO DO AMARAL STREET FUE SOMETIDO AL TRIBUNAL DEL JURADO
Y CONDENADO A UNA PENA SIMBÓLICA DE DOS AÑOS DE DETENCIÓN.
SEGÚN SU ABOGADO, ÉL MATÓ EN LEGÍTIMA DEFENSA DEL HONOR.
MOVIMIENTOS FEMINISTAS CON EL ESLOGAN "QUIEN AMA NO MATA"
REALIZARON PROTESTAS Y MUCHA PRESIÓN SOCIAL.
UN FISCAL DE JUSTICIA APELÓ A LA DECISIÓN.
UN NUEVO JUICIO CONDENÓ A RAUL POR HOMICIDIO
Y LE DIO PENA DE 15 AÑOS DE DETENCIÓN EN RÉGIMEN CERRADO.
EN 2021, LA SUPREMA CORTE DE BRASIL PROIBIÓ, POR UNANIMIDAD,
EL USO DEL ARGUMENTO DE LEGÍTIMA DEFENSA DEL HONOR POR ACUSADOS DE FEMINICIDIO.
PERO LA ESTRATEGIA DE CUESTIONAR LA REPUTACIÓN DE LAS MUJERES
COMO JUSTIFICATIVA PARA CASOS DE ABUSO, ACOSO Y VIOLENCIA, SIGUE HASTA HOY.
Traducción: Aline Duvoisin SUBTÍTULOS ETC FILMES
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