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Creo que al tío le ha podido pasar algo malo.
Encontré esto entre sus cosas, es un abandono en toda regla.
Estoy segura de que hay droga de por medio.
¡Compañeros, abajo, en el garaje!
¿Es ella? -Aquí estaba el dinero.
Mi tía puede estar implicada en todo esto.
Quiero la cabeza de Da Silva para antes de comer.
Nos vamos los dos a Portugal. -¡Que me sueltes, pijo, suéltame!
(Disparo)
Este es mi último trabajo, Teo, lo dejo.
Pascual es un traidor, mátalo.
¡Ah!
Te reencontrarás con tus enemigos en el infierno.
¡Ah!
(JADEA)
¡Que soy funcionario, soy funcionario!
Ya te he dicho que lo del apartamento no puede ser,
Alfonso no está de acuerdo.
Entonces, tendré que hacerle llegar otro de esos a tu marido.
Dame la puta sal del Himalaya y te digo dónde está Pascual.
Y cuando consigas lo que buscas, ¿acabarás conmigo?
(GRITA)
Quiero los cinco kilos de cocaína que le robaron a mi Francisco
o los 300.000 euros que cuestan en la calle.
¿Puedo pasar la noche en tu casa?
"Filhos da puta".
¿Qué haces, Nuño? (RÍE) -¿No te parece romántico?
-Estoy estudiando. ¿A qué viene esto?
-A que quiero estar siempre así, encadenado a ti.
-Mira que eres bobo. Anda, ven.
Anda, suéltame. O, cuando sea guardia civil,
te detendré por obstrucción a la justicia.
-Espera, que tengo aquí... Aquí...
-No me lo puedo creer. -¿Quieres casarte conmigo?
Bueno, espera, ayúdame un poquito, trae la mano.
Ahora. ¿Quieres casarte conmigo?
(RÍE)
¿Me pongo de rodillas, como en las películas?
-Que no, que no hace falta. -Pero di algo.
-¿Tú qué crees que voy a decir? -Que sí, ¿no?
-Pues claro, bobo. Bésame.
-Espera, a ver, aquí.
-Ay, es precioso. Muchas gracias, Nuño.
Pero ahora puedes soltarme, que no me voy a escapar.
-Son de verdad, me las ha dejado un amigo que es guardia.
-¿Y la llave?
-Pues de llave no me ha dicho nada. -La madre que te parió, Nuño.
(Pasos)
No hay palabras de consuelo en estos momentos, así que me voy.
Almudena, por favor, espera.
Lo siento, Salvador, pero esta tarde se casa mi sobrina,
tengo muchas cosas que hacer.
Un velatorio y luego una boda, qué vida esta.
Sí que es verdad. Muchas gracias por todo, ¿eh?
Prométeme que, si alguna noche te vuelves a encontrar sola,
volverás a esta casa.
(SISEA)
Claro. Pero ahora me tengo que ir, de verdad.
Almudena, somos libres, los dos, ya nada nos separa.
Bueno, bueno, lo mío está por demostrar.
Pero vamos, que sí, que ya sé que puedo contar contigo.
Te esperaré.
Pues ten paciencia, Salvador, porque después de la boda
me quiero ir a reflexionar, a pensar en mí.
Bueno, y espero que también un poquito en mí.
Ya te vale, papá,
mamita de cuerpo presente y esa mujer en casa.
-Esa mujer necesita ayuda.
En pocos días su vida se ha desmoronado, hijo,
como la mía.
-Pero, papá, esa mujer es mala. -Un poco más de respeto.
Más pronto que tarde, Almudena será mi mujer.
Y si no te gusta la idea, ya sabes dónde tienes la puerta.
María, María. Un poquito más.
He dormido fatal. Venga, cariño, que son casi las 11.
¿Las 11? Dios, me tengo que ir al cuartel.
Pero si no tienes que trabajar, es el día de tu boda.
Ya, es solo un trámite. Mamá, el desayuno en la cama.
Son las rosquillas que te gustaban de pequeña.
Oye, ¿pero qué te pasa, mamá?
Que te voy a echar mucho de menos, hija.
¿Crees que yo no os voy a echar de menos a vosotros también?
Imagino que sí, pero tú vas a empezar una vida nueva
y nosotros vamos a seguir con la misma, pero sin ti.
Mamá, no llores, que no quiero llorar yo también.
¿Con esta pinta? Ya estás borrando eso ahora mismo.
-Es para el álbum de boda. (RÍEN)
A tu hermano no le vas a echar tanto de menos.
Mamá.
No sé si estoy cometiendo un error casándome con Nuño.
¿Qué dices, hija? Eso son los nervios.
Si lleváis de novios desde los 15 años.
Pues precisamente por eso, llevamos comprometidos mucho tiempo
y no sé si ahora nos estamos dejando llevar.
Mejor te voy a hacer una tila.
Mamá, es que...
Creo que me he enamorado de Jacobo, mi compañero nuevo, el de Zamora.
¿Pero...? ¿Enamorada? ¿Estás segura, hija?
Anoche le besé
y sentí más cosas que con Nuño en estos cinco últimos años.
No sabes lo que dices, estás confundida y es normal.
A ver, una cosa es que te guste un poco
y otra cosa es enamorarse. Ya, ¿pero qué voy a hacerle?
Yo también me fijo en otros hombres, pero eso no quiere decir
que no quiera a tu padre, claro que no.
Dios, mamá, estoy hecha un lío.
Un calentón, un capricho, lo que sea,
no puede echar por tierra tantos años de compañerismo,
de amor, de comprensión. Tengo que pasar por el cuartel.
María, no hagas ninguna locura. Mamá, voy por trabajo.
(GRITA)
(Cisterna)
¡Ah!
(GRITA)
Faustina, a ver qué le parece esta para cuando entre la novia.
# De blanco viene la novia,
# menos mal que no de verde,
# porque si fuera de verde,
# el tricornio traería. #
-A mí no me saques de "Blanca y radiante va la novia".
Y déjate de gilipolleces y ayúdame a bajar.
Oh. Ay, por Dios, míralo, qué guapo.
Si parece que estoy viendo a mi difunto marido.
Él era como más enjuto y tenía como otra picardía en la mirada,
pero... Qué guapo.
-Mamá, yo sé que te hace ilusión
que lleve el traje de papá en mi boda, pero yo no lo veo.
-Pero si te lo he arreglado yo, está nuevecito y te sienta muy bien.
-Pareces el Camilo Sesto ese.
-¿Lo ves? Es que se van a cachondear de mí.
-¿De verdad no le vas a dar este capricho a tu madre,
la persona que más te quiere del mundo? ¿Eh?
-Sí, mamá.
Joder.
(Timbre)
(Timbre)
Abre, Almudena, soy Alfonso.
¿Pero se puede saber por qué no me coges el teléfono?
Te estoy llamando desde anoche. He pasado la noche fuera.
¿Qué has hecho con el cuerpo del decano?
Bueno, eso... Olvídate ahora de eso, tengo una noticia muy importante
que darte, la verdad es que no sé si es bueno o malo,
pero el caso es que Don Julio e Inmaculada están muertos.
¿Qué?
Por lo visto, entraron en su pazo a robar
y se los han cargado.
Nos hemos quedado sin clientes para la sal del Himalaya,
pero bueno, con mi puesto de funcionario,
yo no quiero meterme en más asuntos turbios,
así que os podéis quedar con la droga.
Pascual seguro que conoce a alguien a quien...
(LLORA)
Pero no llores así, mujer,
que, con el pellizquito que vais a pillar, seguro...
¿Es que no me vas a preguntar ni siquiera
qué pasó en la reunión que tuve ayer?
Pero si don Julio está muerto, ¿qué reunión iba a haber?
Claro que hubo reunión. ¿Y sabes quién se presentó?
Ven.
Este cabrón.
Don Julio le ordenó quitarnos la sal del Himalaya y matarme.
¿Solo a ti?
A ti te iban a tener de esclavo para cocinar la sal gratis,
a cambio de la vida de tu familia. Dios, de la que nos hemos librado.
¿Y a este qué le ha pasado? Ha sido hace un rato.
Vine a coger la sal para irme corriendo
y él me estaba esperando, cagando.
¿Le has matado mientras hacía caca? No, ya había terminado.
Verás cómo se va a poner Pascual cuando se entere.
A ese cabrón que le den también. O está muerto o es un traidor.
Pascual tiene buen fondo, no le veo traicionándote, Almudena.
Teo me dijo ayer que si le daba la sal,
me diría dónde encontrarle, pero todo ha terminado así. (LLORA)
¿Qué vas a hacer con él?
Pensaba llevarle a donde hayas enterrado al decano.
Ah, no, no, conmigo no cuentes. Mi hija se casa en un rato,
entiende que no puedo deshacerme de más muertos.
Espera, escóndeme esto por lo menos. No.
Puede venir Pascual a buscarlo.
No, no quiero saber nada más de drogas.
Por favor, si quiero cambiar, es lo único que tengo.
Está bien.
Pero a cambio de que vayas a la boda de mi hija
como si no hubiera pasado nada. Al convite, a la iglesia,
al cóctel...
Es más que nada por tu hermana,
no lo está pasando bien con esto del nido vacío.
Claro, claro.
¿Qué haces aquí?
Pensaba que estarías haciendo cosas de novias.
-Solo he dormido un par de horas pensando en lo de anoche.
-Yo también.
-No voy a estar tranquila con ese comecome
que se solucionaría con una simple conversación.
-Claro.
Si quieres, vamos abajo y hablamos tranquilamente de ello.
-No me estoy refiriendo al beso de anoche, Jacobo.
-Ah, ¿no? -No.
Me refiero a la maleta de mi tío con todo ese dinero dentro
y las sospechas sobre mi tía Almudena.
-Sí, sí, claro. (CARRASPEA)
-Si esa maleta es una prueba que delata a mi tía Almudena,
¿por qué narices la lleva a una parroquia?
-Sí, es bastante absurdo, la verdad,
a no ser que quisiera expiar su culpa haciendo una buena obra.
-Mi tía cree en el karma y esos rollos.
-Ya, pero no la llevó a la iglesia de Torrecillas,
la llevó a otro pueblo.
-Tengo que hablar con ella, me siento fatal pensando mal de ella
sin saber siquiera su versión. Y me gustaría que tú me acompañaras.
-Por supuesto.
Y ya verás cómo tiene alguna razón que elimine cualquier sospecha.
-Gracias por intentar animarme. -Vamos.
(Timbre)
(Timbre)
Pascual.
Almudena, estás viva. Estás vivo.
Como des un paso más, te mato. Creía que Teo te había matado.
Quieto, las manos en alto, tú también has venido a matarme.
¿Cómo te voy a matar, con lo que te quiero?
¿No has escuchado el contestador? Me has traicionado,
has dejado que tu amigo Teo intentara robarme la droga
para matarme después.
Me dio un porrazo y me dejó atontado,
no te pude avisar. ¿Es que no me vas a creer?
Lo siento, yo también te quiero.
Almudena, nunca me habían dicho que me querían.
Hay tantas cosas que todavía no te he dicho, Pascual.
Tenemos que irnos,
Teo tiene una misión y no parará hasta que la cumpla.
Creo que ya ha parado. Y don Julio y su señora también.
¿Don Julio?
Ayer robaron en el pazo y les han matado a los dos.
¿Un robo, estás segura? Alfonso lo vio en las noticias.
Seguro que ha sido Da Silva, el capo portugués.
Don Julio nos mandó que lo matáramos. ¿Y?
Es una venganza. Y vendrá a por Teo y a por mí.
Vaya por Dios, nos libramos de unos
y ahora vienen los portugueses a joder la marrana.
Pues esta tarde se casa mi sobrina, ¿qué te parece si huimos mañana?
Teo estará cerca.
Muy cerca.
Ven.
Intentó matarme ayer.
Y hoy me lo he encontrado aquí, en mi casa, haciendo caca.
Lo siento, pero era él o yo.
¿Lo has matado cuando estaba cagando?
No, ya había terminado.
(LLORA)
Buenas, ¿podría ponerme con la habitación de Coral Valdés,
por favor? Gracias.
(Teléfono)
¿Aló?
Coral, soy Alfonso, el cuñado de Francisco.
No sé ni cómo te atreves a nombrar a mi Paco.
¿Ya tienes lo mío?
Bueno, no exactamente.
Quiero mi dinero o la cocaína de Francisco.
Y la quiero ya. No grites.
Me planto en el cuartelillo y lo suelto todo.
O mejor, me voy a la iglesia y le cuento todo a tu familia,
que la golfa esa y tú matasteis a Francisco.
¿Entendido? ¿Tienes o no tienes la droga?
Lo tengo, te llevaré la droga.
Iré en cuanto pueda, no te muevas de ahí.
Es la habitación 112.
Alfonso, ¿dónde te metes?
Estoy en nuestra habitación, cariño.
Alfonso, te estaba buscando porque...
Dime. ¿Ya te estás vistiendo?
Sí. Bueno, tengo que ir al matadero.
Hemos cerrado por la boda, pero se ha presentado un proveedor
con la mercancía y quiere descargarla.
¿Qué le vamos a hacer?
¿Y vas a ir así? A ver si te vas a manchar.
No, no te preocupes, tendré cuidado.
Espera, que te ayudo. Gracias.
Alfonso, necesito decirte una cosa.
Bueno, ya sé lo que me vas a decir, no me importa, no te preocupes.
¿Ya lo sabes y no te importa?
Sí, que aunque no me guste,
te vas a poner tanga en vez de bragas
porque se te marcan en el vestido, ¿no?
No.
¿Qué pasa?
Que me he acostado con mi jefe.
No sé lo que me ha pasado. Bueno, sí lo sé,
que los 50 están cerca y a una le gusta sentirse atractiva
y deseada. Y que tú estás muy raro últimamente, Alfonso.
Y yo quería saber qué se siente con alguien
que no es el de toda la vida y... (LLORA)
Pero di algo, por favor.
¿Y qué quieres que diga, si me has dejado a cuadros?
Ya sabes lo insistente que es Fermín.
Y perdí la cabeza, no era yo.
Ay, Mari Jose.
Yo que creía que tú y yo no teníamos secretos.
Y no los tenemos, por eso te lo estoy contando.
¿Le amas?
¿Amarle? Pero si es un miserable, si hasta grabó el polvo.
¿Que grabó el polvo? No sé cómo lo ha hecho.
Pero era para chantajearme para que compremos
el dichoso apartamento en Torrevieja.
Cago en... Lo mato, lo mato.
Bueno, ¿y dónde lo hicisteis?
No, en los almacenes de la empresa, en un arrebato. Lo siento.
Conmigo solo lo quieres hacer en la cama.
Alfonso.
Si para algo ha servido este desliz,
es para darme cuenta de lo mucho que te quiero.
Joder. Si encima este desgraciado hasta me ha hecho un favor.
Esto no va a volver a pasar, solo me importas tú, de verdad.
Perdóname.
No me va a ser fácil asimilar todo esto.
Voy a necesitar un poco de tiempo, Mari Jose.
Mientras yo estoy en la boda, tú limpias el aseo
y me haces la maleta, metes lo que más te guste.
(Timbre)
¿Estás esperando a alguien? A nadie.
A lo mejor son los portugueses. -¡Tía, abre!
Es mi sobrina.
¿La Guardia Civil? Sí. Para dentro, para dentro.
Vamos.
Vamos, date prisa.
Vamos.
Rápido, rápido.
(Timbre)
¡Ya va!
María, ¿no deberías estar preparándote para la boda?
Sí, pero el deber es antes.
Venís los dos, no es solo una simple visita,
espero que no me traigáis malas noticias.
No. -Sí.
Ni buenas ni malas,
pero vamos a sentarnos y hablamos más tranquilos.
Claro, claro. Sí, sí, pasad.
(Puerta)
Tía, voy a ir al grano, sabemos que dejaste una maleta
con la ropa del tío en la parroquia de Santa Juliana.
Sí, bueno,
poco a poco me estoy deshaciendo de todas sus cosas.
Ya, pero cuando lo hizo, no habían pasado ni 24 horas
desde la desaparición de su marido. ¿Tan poco? Pues no sé,
aquellos momentos fueron una montaña rusa emocional.
Tía, tú mismo me enseñaste el armario medio vacío,
el tío iba a huir con esa maleta,
llevaba dentro los 150.000 euros que había sacado del banco.
Hijo de puta, me dejó la cuenta a cero
para gastárselo con la zorra de su amante.
Pero os digo una cosa, el dinero que teníamos en la cuenta
era legal, ¿eh? Que yo de drogas no tenía ni idea.
(LLORA)
Tía, por favor, dime la verdad, ¿qué pasó con el tío?
Sorprendí a Francisco yéndose con la maleta.
Yo ya me olía que tenía un lío.
Bueno, lo sabía desde que encontré la nota en el pantalón.
Y discutimos. Perdón. (LLORA)
Fueron unos momentos muy dolorosos para mí.
Tranquilícese, voy a buscar un vaso de agua.
No, no es por ahí, la cocina está a la izquierda.
Hostia, pijo.
Yo no sabía si se había ido de fin de semana o para siempre,
pero le dije que si se iba con esa guarra, que no volviera,
no le quería en mi vida.
Ay, muchas gracias.
Le dije que no valía para nada, ni siquiera para darme un hijo.
Él se puso como loco,
a los tíos no les gusta que duden de su hombría.
Y se marchó dando voces. Con lo puesto.
¿Y cómo se marchó? Porque su coche estaba aquí.
Lo mismo la guarra esa vino a buscarle.
¿Vio su coche?
Pero al día siguiente supe que me había abandonado.
Cogí la maleta y me marché a la parroquia de Santa Juliana
y se la entregué al párroco de allí.
¿Y por qué Santa Juliana y no Torrecillas, por ejemplo?
Es que soy muy devota de esa santa. (LLORA)
Toma un pañuelito, tía. Muchas gracias, María.
Fíjate si estaba dolida con tu tío, que le pedí a Herminio
que sacrificara a sus dos cerdos de concurso,
Manolete y Belmonte, a los que quería
como si fueran sus hijos, el muy cabrito. Es que...
¿Y el anillo...? -Bueno, tía, no llores más.
Ya es suficiente.
Hablamos más tranquilamente otro día, ¿vale?
Ay, Teresa, Teresa, qué solo me has dejado.
-Era tan buena persona. Qué pena.
-La alcaldesa de esta casa. Limpia, ordenada... Y cómo cocinaba.
-Oh, esas croquetas de puchero que hacía.
Alcalde, ¿usted las llegó a probar? -No, no tuve el gusto, la verdad.
-Una cosa de... De todas maneras, Salvador,
ahora lo que tienes que hacer es apoyarte en tus hijos, la familia.
-Ya, sí, pero ellos pronto harán su vida.
-Una cosa te voy a decir, Salvador, en Torrecillas tenemos mucha viuda.
-Y con esta granja y ese porte que tú todavía tienes.
Tú, ahora mismo, eres una perita en dulce.
-Un poco pronto para pensar en eso ahora, ¿no creen?
-No me seas antiguo, ya nadie guarda luto.
Tú necesitas a alguien que te atienda en todos los sentidos.
-Quita, quita.
(Rezos)
-Jóvenes, mi más sincero pésame.
Chaval.
-Gracias, alcalde, por venir.
Salvador, no puedo aceptarlo, yo...
Gracias. (LLORA)
Me tienes loco, jodida.
Ricardo, hijo, atiende tú a las visitas,
yo tengo que marcharme. -¿A dónde vas ahora, papá?
-A rehacer mi vida.
-Papá.
¿Por qué vienes disfrazado?
Estoy de boda, así que venga, rapidito.
No, espera un momento, tengo que explicarte una cosa.
No hay nada que explicar, dame la mercancía.
De eso precisamente quería hablarte.
Es que la cocaína ha cambiado muchas veces de mano
y a estas alturas no sé ni dónde ni cuándo...
¿Pero qué es esto? ¿Qué me traes, jabones?
No, esto es una droga nueva, sal del Himalaya se llama.
Mira, la he inventado yo.
Y, modestia aparte, dicen que es la bomba.
¿Pero qué te crees, que soy tonta?
No, esto es mucho mejor que cualquier otra droga,
te lo aseguro, te lo juro. Además, está sin mezclar, es pura.
Si la mezclas con levadura, puedes conseguir 20 kilos.
Se acabaron las memeces, ahora mismo llamo a la Guardia Civil.
No. ¿Qué te creías, eh?
¿Que un comemierda como tú me iba a poder engañar?
Eres un miserable, un fracasado.
Eres un mierda, fracasado, miserable, no vales para nada.
Fracasado, mierda,
fracasado, comemierda.
Eres un miserable, no vales para nada, fracasado.
Fracasado, mierda, imbécil.
¡Ah!
(Golpe en el agua)
¿Alguna frase de despedida?
¿Por qué un gallego mató a su perro?
¿Cómo?
Porque le dijeron que su mujer lo engañaba con su mejor amigo.
"Adeus, meu amigo, vémonos no paraíso".
(Golpe en el agua) Anda, Pascual, tenemos que irnos.
¿Qué he hecho?
¿Qué he hecho? (LLORA)
¿Qué he hecho, Dios mío?
Almudena, tú y yo nos queremos desde que éramos jóvenes.
Y tú ahora necesitas un hombre que te proteja,
que te dé seguridad.
Y yo necesito una mujer que me cuide,
que me lleve las zapatillas cuando vuelva del trabajo,
que me lleve el...
Esto parece un poco machista.
Sí, a lo mejor.
Almudena, mi amor,
tú y yo estamos predestinados a vivir juntos.
Y ahora, por fin, ha llegado el momento.
Quiero ser el padre de tus hijos.
Espera. No vas a llegar a la boda.
Pascual, quiero que sepas
que te voy a hacer el hombre más feliz del mundo.
Yo ya soy feliz contigo, nena, mucho.
Se acabaron los muertos, los pozos, las drogas...
Tendremos una familia.
Yo siempre he querido tener muchos zagales,
una mujer como tú y un terrenico.
La letra y los dibujos, son iguales.
Los hizo la misma persona.
-Sí, no hace falta un grafólogo para confirmarlo.
-Esto prueba, como nos dijo Herminio, que un gallego y un murciano
estuvieron en el crimen del restaurante,
que suplantaron a la pareja de mormones
y que han estado y pueden estar en el pueblo tan tranquilos.
Y uno de ellos tiene relación con mi tía Almudena.
Me he convertido en un monstruo. (LLORA)
No puedo más, no puedo más, no puedo más.
Cuando Herminio me dijo que mi tía había mandado matar a los cerdos,
no le di importancia. Y ahora... -Todo encaja.
-Se deshicieron del cadáver echándoselo a los cerdos,
por eso encontramos el anillo en el matadero,
porque los cerdos no pudieron digerirlo.
Lo he tenido delante de mis narices y no he sabido verlo.
-María, no te preocupes, este caso te toca muy de cerca.
Y has sido bastante objetiva.
-Menos mal que estás tú aquí para aportar equilibrio.
-¿Pero qué hace usted aquí,
si precisamente iba a cambiarme ahora para asistir a su boda?
-Tenemos novedades sobre el caso del crimen del restaurante
y sobre mi tío Francisco.
-Habéis localizado a Francisco. En Venezuela, ¿a que sí?
-Estamos convencidos de que Francisco está muerto.
-Esto no le va a gustar nada,
pero creemos que su asesino o asesinos siguen en el pueblo
y no son portugueses.
¡Se acabó!
Por Dios.
Tenemos una prueba de la existencia de unos terceros
que participaron en el crimen del restaurante.
-Déjeme adivinarlo.
Unos terceros que suplantaron a los mormones
y que se han quedado en el pueblo a disfrutar de las fiestas
y del marco incomparable de la localidad, ¿sí?
Mire, si quiere arruinar su boda,
dígale a su familia que su tío está muerto.
Y ya verá lo bien que nos lo pasamos todos.
-Con el debido respeto, sargento,
estamos en un momento de la investigación
en que podríamos empezar a hacer algunas detenciones.
¿Sí? Hijo mío, ponme con tu hermana.
No está, se ha ido al cuartel.
¿Al cuartel? Sí.
Podríamos pedir una orden de registro,
seguro que encontraríamos más pruebas.
-No, no tienen que convencerme a mí, sino a un juez.
Hagan lo que su conciencia les dicte,
pero no den un paso sin una prueba que les respalde.
Ah, y otra cosa.
Si meten la pata, el marrón se lo comen ustedes solos.
¿Estamos? (AMBOS) Sí, señor.
-Ya verán, ya verán cuando le cuente al alcalde
lo de los nuevos asesinos, la risa que le va a dar.
-Bueno, por lo menos no nos ha suspendido
de empleo y sueldo. -Nos da vía libre y tenemos pruebas,
podemos detener a mi tía Almudena e interrogarla aquí.
Seguro que se rompe con facilidad y confiesa.
-Seguro, no es una profesional.
-¿Cómo le voy a contar todo esto a mi familia?
(Teléfono)
¿Sí? ¿Hija? Soy tu padre.
Me ha dicho tu hermano que estás en el cuartel.
Pero si te casas en unas horas.
Sí, he venido a hacer unos trámites y me he entretenido un poco, pero...
Ya. Cariño, tengo que contarte algo.
Papá, no te puedes imaginar lo bien que me viene tu llamada.
No sé cómo decirte esto.
Creo que la tía...
Bueno, estoy bastante segura de que la tía mató al tío Francisco.
¿Que Almudena mató a Francisco? Sí.
Y también creo que está liada con un hombre
que participó en el tiroteo del restaurante.
¿Te acuerdas del crimen? Claro, ¿cómo podría olvidarme?
Bueno, pues se ve que el tío iba a abandonar a la tía
para fugarse con su amante, una tal Coral
que trabajaba en el matadero. Creo que tú la conoces.
Bueno, sí, me suena de verla alguna vez.
Bueno, pues no sé si la tía, el hombre o los dos
mataron al tío y...
Bueno, no te quiero abrumar con tantos detalles.
Madre mía.
¿Pero tú estás segura de lo que estás diciendo?
Bastante segura.
Papá, ¿tú has visto a la tía con algún forastero?
No, no, yo no, qué va.
Y... ¿Qué piensas hacer ahora?
Pues Jacobo y yo estamos pensando en ir a detenerla
para interrogarla. ¿Ahora?
No, no, ahora no, hija, no, ni se te ocurra.
No le puedes hacer eso a tu madre,
imagina el disgusto que le vas a dar el día de tu boda.
Ya, papá, pero es que... Mira, escúchame.
Como no os vais de viaje de novios hasta el miércoles,
mañana la puedes detener tranquilamente, ¿no?
Y yo te puedo ir preparando el terreno hablando con tu madre,
así no le pilla de sopetón, ¿te parece?
Tienes razón, ¿qué más da un día más que un día menos?
Claro.
Ahora vas a hacer una cosa: ve a casa, vístete, ¿eh?
Y dentro de un rato voy a buscarte.
Oye, ¿qué es lo que tenías que decirme?
Nada.
Ah, bueno, sí, que he aprobado la oposición.
¿En serio? Enhorabuena, papá, has sudado sangre para conseguirlo.
Alégrate un poco, que te veo un poco tristón.
Por lo menos, es una buena noticia. Sí, por lo menos, una buena noticia.
Adiós.
Mi padre tiene razón, no creo que pase nada
porque detengamos a mi tía mañana. -¿Y si se escapa?
A lo mejor está huyendo ahora mismo.
-Confía en mí, conozco a mi tía y no se perdería mi boda ni muerta.
Además, no creo que sospeche nada.
Bueno.
Pues espero poder estar aquí mañana a las ocho.
-Ahora voy a redactar lo que hemos averiguado,
así mañana podrás hacer fácilmente el informe para Villanueva.
-¿A qué viene esto?
Es nuestro caso, firmaremos juntos el informe.
-El caso lo has resuelto tú, María, lo sabes perfectamente.
En cuanto termine, vuelvo para Zamora.
-¿Eres bobo o qué? Aquí nadie ha resuelto nada.
Nos queda caso todavía, Jacobo, no te puedes ir.
Estamos juntos en todo esto. -Solo en esto. Ese es el problema.
-¿Cómo?
-¿No te das cuenta?
-¿De qué?
-De que me he enamorado de ti.
De que no puedo estar a tu lado sin querer besarte otra vez.
De que te quiero, María.
-¿Y esperas a decírmelo
cuando estoy a punto de vestirme de novia para mi boda?
Eres un gilipollas y un egoísta, ¿sabes?
-María.
Es que no entiendo qué problema hay en esperar unos minutos
a que venga mi padre.
-Señora, ya vamos con retraso, esto es una cadena.
-¿No ha escuchado a mi hermana? Sin papá no salimos.
-¡Silencio todo el mundo!
Quiero que os vayáis todos de aquí.
Quiero estar... Quiero estar a solas con mi mujer,
antes de enterrarla para siempre.
-Pero, papá, tenemos que irnos ya, te estábamos esperando.
-Idos al cementerio.
Yo iré en el coche fúnebre, con vuestra madre.
Fuera. ¡Fuera!
Teresa, Teresa.
Teresa, mi amor, perdóname.
Perdóname, lo siento, lo siento mucho, mi amor.
Tú eres la mujer que más he querido.
Y yo estaba ciego, estaba...
Si pudiera volver atrás...
(LLORA) Si pudiera volver a enchufarte a esa máquina...
Lo siento tanto.
(Pasos)
Eh, tú, fuera de ahí, deja eso.
¡Fuera!
-Es doloroso perder a un ser querido, ¿verdad?
Yo quería a Montaña como si fuera una madre.
Por favor, cuando la veas en el infierno,
dale un beso de mi parte.
Chicos, ha llamado Simón, dice que ha visto a unos
tirando a un muerto a un pozo en las tierras de El Baudilio.
(RÍEN)
-Este, cuando no se la menea,
se aburre y se dedica a tocarnos los huevos.
-¿A ver?
¿Qué pasa, no le dais mucha credibilidad
al Simón este o qué? -Mucha no, ninguna.
Siempre está denunciando cosas que se inventa,
por llamar la atención.
-¿Y dónde puedo encontrar las tierras de El Baudilio?
-No te preocupes, cuando acabe el turno,
ya me doy una vuelta por allí, que me pilla de camino.
-No, quiero hacerlo yo, ahora.
Creo que has adelgazado desde la última prueba.
Mejor, así podré respirar las próximas cinco horas.
Ay, pero, mamá, habíamos dicho que no íbamos a llorar.
Pero si es de emoción y de alegría, que estás preciosa, hija.
Todo te recuerda a tu boda, ¿no?
Yo creía que iba a ser el día más feliz de mi vida
y me equivoqué, es hoy.
Ay, menos mal que llevamos maquillaje waterproof.
Ah, es Nuño, que dice que no puede esperar más.
Ah, el pobre.
Oye, ¿no le habrás contado nada de tu compañero?
Dame las flores, que te las pongo.
No. Además, tenías razón, mi compañero es un gilipollas.
¿Y eso?
Pues antes, cuando venía a vestirme, va y me suelta que me quiere.
Bueno, sabes que los hombres no dan más que problemas.
Mira tu tía Almudena,
qué a gusto está desde que se ha quedado sola.
Bueno, no me extrañaría que tuviese un apaño.
¿Tú no has notado nada raro en la tía?
Qué va.
Además, me hubiera contado, me cuenta todos sus secretos.
¿Tú ves a la tía capaz de,
en plena bronca por los celos,
haber matado al tío?
¿Almudena? Qué va, con todo eso del karma y las energías, imposible.
¿En serio es necesaria tanta humillación para ir a una boda?
Pero si estás guapísimo.
Aflójate un poco la corbata y ponte las gafas de sol,
eso te da rollo malote.
-Por cierto, hermanita, menos mal que no has ido a currar.
Simón el Monguer me ha dicho que ha encontrado
un cadáver en un pozo. -¿Cómo?
¿Quién, dónde?
-No sé, solo sé que todos tus compañeros están allí.
(Timbre)
Martín, la puerta.
Y tú deja el móvil,
que parece que no hay en el pueblo otro guardia civil, nada más que tú.
Tía, estás guapísima. -Ay, qué sencilla.
-Me encantan los zapatos.
Bueno, te dejo con tus amigas, me voy al aperitivo.
Os veo en la iglesia, ¿vale? Vale.
-Adiós. Vale.
Bueno, ¿qué, os gusta? -Mucho.
-Me encanta. -Es precioso.
¡Eh, venid!
Hay más cuerpos aquí abajo.
-La Virgen, qué peste. -Dios.
Creo que va siendo hora de llamar a Villanueva.
-Gracias, Simón, esta vez tenías razón, ¿eh?
Anda, vete para casa.
-Sargento, debería venir a la finca de El Baudilio.
Toma, guapo, tírame esto, ¿eh?
Consuegra. Madre mía, pero qué guapa se me ha puesto.
Y tú también, y tú también. Te has cortado. A ver.
Anda.
Vaya, pues sí, gracias.
¿Le importaría dejarme su móvil? Tengo que hacer una llamada.
¿El móvil? Me acabo de acordar.
Venga, toma. Ay, qué desastre.
Y que lo diga. (RÍEN)
¿Guardia Civil?
Atención, esto es una llamada anónima.
Repito, anónima.
Creo que han matado a una mujer en el Hostal Nevada III.
Nevada III.
Alfonso.
Alfonso, ¿qué haces aquí?
Tienes que salir con la niña desde casa.
He venido a echar un ojo.
Te recuerdo que todo esto lo hemos pagado nosotros.
Bueno, pues ya me quedo yo. ¿Ves? Te lo dije,
ya te has manchado la camisa de sangre.
Al matadero está visto que no se puede ir bien vestido.
Ahí está tu hermana, voy a saludarla.
Pero, Alfonso... Consuegra, gracias por el móvil.
De nada.
El forense me ha adelantado que el segundo cuerpo
es de una mujer. Y creen que hay más.
-Los de criminalística dicen que al menos hay dos más.
(Móvil) -Joder, ríase de Puerto Hurraco.
¿Quién llama ahora?
Sí, dígame, Ferrero.
Sí. ¿Cómo?
Sí. No, no se preocupe, tranquilo,
le mando ahora mismo para allá al de Zamora.
Venga, hasta luego.
Una llamada anónima avisa de una mujer muerta
en el Nevada III.
Joder, vaya día.
¡El novio, que sale el novio!
¡Viva el novio! (TODOS) ¡Viva!
-¡Y la madre que lo parió!
(Risas) -Mamá, mamá, ya vas piripi, ¿no?
-Un día es un día, hijo. Anda, toma, bebe.
Que paga tu suegro. (RÍEN)
Hala, pues ya has saludado a mi hermana.
Vete a por la niña, nos tenemos que ir a la iglesia.
Relájate un poco, ¿no?
Solo quería charlar un poco con Almudena.
Luego tendréis tiempo, que la niña estará nerviosa.
Pero si la niña está aquí.
María, ¿por qué te has quitado el vestido?
No hagas ninguna locura. Que todo esto está pagado, ¿eh?
Papá, mamá, apartaos, tengo que hablar con Nuño.
Y tú no te vayas muy lejos, quiero volver a hablar contigo.
-¿Qué haces? Da mala suerte ver a la novia antes de la boda.
-Nuño, lo siento mucho, pero no va a haber ninguna boda.
A ver...
Es normal que ahora no lo entiendas,
pero si no me caso contigo, es por no hacerte más daño después.
-Es por tu compañero, ¿no? -No, no, no.
Es... Pues porque ya no te quiero.
Y si no te quiero, no me puedo casar contigo.
Lo siento muchísimo, Nuño. (LLORA) -Yo me mato, me mato.
-Nuño, Nuño. ¡Nuño!
¿Es tuyo?
Alfonso, creo que nos han descubierto.
Ah, claro, por eso te ha dicho que no te fueras muy lejos.
Sí, seguro. Esta mañana ha estado en casa con su compañero
haciendo muchas preguntas sobre Francisco.
¿No pensabas decirme nada? Pensé que no hacía falta.
Tras la boda, me iba a marchar con Pascual.
¿Pascual? Sí, está vivo.
¡Ah!
(GRITAN)
(GRITA)
¡Ah!
Algo habrá que hacer, ¿no? No, tú no tienes que hacer nada.
Yo cojo a Pascual y me marcho para siempre.
¿Y yo?
¿Me quedo aquí?
Es tu hija. Si huyo, solo vendrán a por mí.
Además, es cierto que a Francisco le maté yo.
Almudena, no sé qué decir. No digas nada.
Disfruta de tu puesto de funcionario,
al fin y al cabo, es lo que querías, ¿no?
Sí.
Nuño, abre de una vez, te estás comportando como un crío.
-De aquí no salgo.
Y me voy a ahorcar con la cadena del váter.
-Hijo, no te mates por esta mujer, que no vale nada. (RÍE)
-Nuño, quiero hablar contigo tranquilamente,
no a través de una puerta. -Tú ya has dicho bastante.
Voy a buscar a tu padre, a ver si él puede sacarle.
Sabes que te voy a echar mucho de menos, ¿no?
¿Dónde vas?
Por favor, no nos dejes solos con esta papeleta.
Ahora vuelvo, voy al coche a cambiarme los zapatos.
Alfonso, entra y habla con tu yerno, que se ha encerrado en el baño.
Entre hombres os entendéis mejor. Voy.
Nuño, yo te quiero, pero de otra forma,
hace mucho que no tengo cosquillas en el estómago
cuando te veo. -Oh, cuánta tontuna, por favor.
Permiso, por favor. Permiso, permiso.
Déjame a mí, hija.
A ver, Nuño, tranquilo, que yo sé por lo que estás pasando.
¿A quién no le ha engañado alguna vez una mujer?
Uy, uy, uy.
Alfonso, me parece que no es el momento de reproches.
Nuño, tú piensa que te casas y pasan 20 años
y viene y te dice que se ha acostado con otro.
Y dale.
Yo quiero a su hija, hasta me he tatuado por ella.
Yo quiero a su hija, hasta me he tatuado por ella.
Pues claro que la quieres, pero ella a ti no.
Venga, asúmelo, que eres joven.
Lo he intentado.
Lo he estropeado todo, lo siento mucho.
Cariño, nosotros lo que queremos es que seas feliz.
María, tu tía se ha marchado. ¿Que se ha marchado? ¿Dónde?
Al coche, a cambiarse los zapatos. ¿Hace mucho?
¿Y ahora dónde va esta? ¿Yo qué sé?
Qué boda nos están dando, ¿eh?
A ver, señores, de aquí no se mueve nadie,
todo esto está pagado y hay que aprovecharlo.
Faltaría más. ¡Viva el padre de la novia!
(TODOS) ¡Viva!
(TRATA DE GRITAR)
Pascual, corre, que tenemos que ir...
¡Ah!
Tú has matado a mi padre a tiros, ¿verdad?
¡Ah!
(TRATA DE GRITAR)
Así que vamos a hacer esto de una forma más personal.
(RÍE) "Mulher valente".
Perder las fuerzas es solo el principio.
Dentro de unos minutos dejarás de sentir las piernas,
pero no te preocupes,
te quedarás dormida y ya no despertarás.
(SISEA) Ahora, ¿dónde está el gallego?
Teo está muerto, hijo de puta.
Jacobo, voy camino de casa de mi tía, creo que intenta escapar,
voy a detenerla. -¿Cómo que la vas a detener?
¿Y tu boda? -No me caso.
A estas horas debes ser el único que no lo sabe.
-Eh... Oye, ¿por qué no me esperas?
Tengo novedades. -¿Más novedades?
-Estoy en el Nevada III.
La amante de tu tío, Coral Valdés, ha aparecido y está muerta.
Al parecer, la han golpeado varias veces
con un objeto contundente en la cabeza.
Estoy esperando a criminalística.
-Igual mi tía también tiene algo que contar
sobre la muerte de Coral. -María, por favor, no vayas sola.
-Jacobo, es mi tía, no Jack el Destripador.
-Ya lo sé, pero podría estar con el mormón.
-Bueno, me sé defender solita. -María, Ma...
Joder. Cabezota, no me va a hacer ni puto caso.
Montes, encárgate de todo, yo me voy.
-Descuida.
¿Ha visto a alguien salir del hotel? -Qué va.
Venga, tómate este langostino, que te lo he pelado y todo, hijo.
Venga, venga, hombre. -No.
-Por Dios.
-Se me ha cerrado el estómago, no voy a volver a comer en la vida.
-Tú no te preocupes, que no hay mal que por bien no venga.
Oye, ¿tú sabes lo que quería hablar María con mi hermana?
Ni idea.
Tu prima dice que los pinchos de ahumados
están buenísimos, ¿te traigo uno? No, trae la bandeja entera,
que la familia política se va a comer todo.
Ex familia política.
Y si comen tanto es por venganza, que lo sepas.
Bueno, bueno, ya pensé que no llegaba al cóctel.
Me he pasado por la notaría para preparar todo lo de la venta
del apartamento de Torrevieja, porque supongo
que no os habéis echado para atrás, ¿no?
¿Me sostienes esto, Mari Jose?
Fermín.
A ver, Fermín...
¿Me has mordido la mano? ¿Me has roto un diente?
Y si no te largas de aquí, te voy a romper la boca entera.
¡Fuera, fuera, fuera!
Hala, aquí no ha pasado nada, ¿eh? Todo el mundo a divertirse.
Herminio, toca, toca algo.
# Los ansiosos invitados,
# esperando el banquete,
# con tantas ganas de comer # que no vamos ni al retrete. #
Menudo corte, ¿te duele? No, no, no es nada.
Mari Jose.
Solo una cosa. ¿Qué?
¿Tú...? ¿Tú se la chupaste?
¿Cómo? Que si se la chupaste.
No me lo puedo creer, por supuesto que no.
Ven aquí.
Mejor así, ¿verdad?
Frente a frente.
Vas a tener el privilegio de ver morir a tu novia.
Algo que yo no pude hacer,
porque tú y tu amigo dispararon a mi padre.
No me creo que Teo esté muerto.
Y menos que lo hayas matado tú, "meu" amor.
La madre que la parió.
También se ha cargado a la amante de mi tío Francisco.
Pensaba matarte, murciano, pero he cambiado de idea.
Prefiero que vivas para recordar todos los días
cómo fue la muerte de tu amada sin poder hacer nada por evitarlo.
(LLORA)
(Timbre)
¡Abre, tía!
¡Tía, lo sé todo, no lo empeores más!
Tía.
¿Estás bien? Está arriba, el portugués.
¿El portugués? ¿Vasco?
No subas, es peligroso.
Tranquila, tranquila, no te esfuerces, ¿vale?
(Crujido)
(Carrusel)
Benavente Central para Torrecillas, necesito urgentemente una UCI móvil.
-Aguanta, nena, venga, venga. Aguante, nena, venga.
Venga, aguanta, nena, aguanta.
-Alto o disparo.
Apártate de ella y levanta las manos.
Ni una estupidez.
Benavente Central para Torrecillas, ¿me habéis oído?
Una UCI móvil para la calle Santa Ana, número seis.
-Le mando a los de Cruz Roja, que llegarán antes.
-Lo que sea, pero ya.
Tú aguanta, ¿eh, tía?
Supongo que tú eres uno de esos que se paseaba por el pueblo
vestido de mormón, el de los crucigramas, ¿no?
-Tu tía se está desangrando, no es el momento.
-No la podemos mover hasta que no la estabilicen.
¿Matasteis a los dos del restaurante y al camarero?
-Lo del camarero fue un accidente.
Y los críos esos destriparon un cerdo para quitarle droga.
-Los cerdos de mi tío.
-Mi compañero y yo trabajábamos para un capo gallego.
La droga no era de nuestro jefe,
nos encontramos con ella por casualidad, mala suerte.
Deja el arma.
-Suéltala tú. Pascual, no dispares.
Por favor, no lo hagas.
Querías cambiar de vida, ¿no?
Pues empieza a hacerlo ahora, no dispares.
Aguanta, aguanta, que esto va a salir bien,
aguanta, aguanta.
# Abrázame.
# Y no me digas nada, solo abrázame.
# Me basta tu mirada para comprender
# que tú te irás.
# Abrázame,
# como si fuera ahora la primera vez,
# como si me quisieras hoy # igual que ayer.
# Abrázame.
# Si tú te vas,
# te olvidarás de un día, # hace tiempo ya,
# cuando éramos aún niños, # me empezaste a amar
# y yo te di mi vida. Y te vas.
# Si tú te vas...
(Disparo)
# ...tú te llevarás
# en un solo momento una eternidad.
# Me quedaré sin nada si te vas.
# Abrázame.
# Y no me digas nada, solo abrázame.
# No quiero que te vayas, # pero sé muy bien
# que tú te irás. #
Cuando regresé al salón,
el tal Pascual intentaba huir con mi tía.
-En ese momento llegué hasta la puerta,
vi que sostenía el arma y le abatí.
Este es el muerto de ahí dentro.
Y este otro es, sin duda, el que encontramos en el pozo.
-Ya, el que estaba más entero.
-¿Han identificado el resto de los cuerpos?
-Oficialmente no, pero me han adelantado
que podría tratarse de los dos mormones desaparecidos
y de una trabajadora social que también estaba desaparecida.
¿Qué pasa, Montes?
-Mire lo que han encontrado los perros en el jardín.
-Qué peste. ¿Qué es, una mano?
-Esa podría ser la mano de mi tío Francisco.
-Esto lo sabrán por el ADN o las huellas dactilares.
-Por supuesto.
Vamos, Montes, hay que hallar el ADN de esa mano
y las huellas "digitales", inmediatamente.
Toda la ilusión de mi tía Almudena era adoptar un bebé.
Estaba preparando una habitación.
Es que no lo entiendo.
Echar todo por tierra por juntarse con esos dos asesinos.
-A lo mejor la que se había equivocado de vida
era tu tía. -¿Qué quieres decir?
-Pues que quizá esta era su verdadera naturaleza.
-¿Ser una delincuente? -No lo sé.
Yo creo que todos tenemos una bestia dentro.
Y a veces, de repente, sucede algo a nuestro alrededor
y no sabes por qué, pero despierta este animal
que tenemos encerrado en nuestro interior.
-Según tú, ¿cualquier persona normal se puede convertir en un monstruo?
-Estoy harto de verlo.
-Pero para eso está nuestro trabajo, para detener a estas personas
antes de que le hagan más daño a alguien.
-Las personas no sabemos qué queremos ni qué somos en realidad
hasta que probamos algo distinto. Tú tía lo probó y...
Joder.
Joder, lo siento, ya he metido la pata otra vez.
-Sabes que eres pésimo para consolar a las personas,
¿verdad? -Ya.
La verdad es que soy pésimo para casi todo.
-Consuelas muy mal, pero besas muy bien.
¿María? ¡María, hija!
María, ¿estás bien?
Hija, ¿cómo estás?
Madre mía, hasta que nos han dejado entrar.
¿Estás bien? Yo sí.
Pero la tía...
¿Qué?
Lo siento, mamá, lo siento mucho. (LLORA)
No he llegado a tiempo para salvarla.
(TARAREA)
Cubillos, ahí te quedas otra vez solo, para variar.
Claro que sí,
ya sabes que no me gusta dejar el trabajo a medias.
Hasta mañana.
¿Te cierro? Sí, sí, tranquilamente.
(Puerta)
(Puerta) Ya te has dejado algo, ¿eh?
"Bos días". Buenos días.
Soy Augusto Cunqueiro,
pero usted puede llamarme don Augusto.
Don Augusto. Lo siento, pero no tengo el placer...
Usted no me conoce, pero seguro que recuerda el nombre
del que fuera mi socio, don Julio Patiño.
¿Don Julio?
Lo recuerda, ¿verdad?
Pues ahora, si no tiene inconveniente,
me gustaría hablar un momentiño de negocios con usted.
¡Ah!
(Cerdos)
¡Eh!
¡Al suelo!
Tranquila, ya pasó.
(Disparo)
(Disparo)
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