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Han matado a Montaña. -Quiero que causes dolor,
que se arrepientan toda su vida por lo que han hecho.
A partir de hoy vamos a empezar a vender
los cinco kilos que nos trajeron, se acabó la cocaína.
Y otra cosa, hay que matar a Da Silva.
Salvador Benito, se tiene que venir al cuartel.
Me podrían acusar de robar unos cerdos,
pero nunca de matar a nadie. -Se quedará en el calabozo
hasta saber qué pasa realmente aquí.
Lo tengo, los crotales y el número de la mano,
son el mismo número.
He conseguido salir de casa, te veo allí.
La maleta. ¿Eh?
Que si quiere, vacío todo esto y le doy la maleta.
No, déjelo, quédesela también.
Esta tarde nos gustaría tener sus gastos abonados
para que pueda usted seguir disfrutando del hotel.
No cuentes conmigo para hacer el próximo lote de 20 kilos.
Mañana me examino y voy a sacar esa plaza.
El examen, que han cambiado la fecha y lo han puesto hoy.
Me han denegado la adopción. Quiero protegerte.
¡Más! (GIMEN)
Estoy segura de que hay droga de por medio,
en algún lugar tiene que haber restos.
-¡Compañeros, abajo, en el garaje!
"Si queréis volver a ver a vuestra hija con vida,
avisa a tu marido."
Pues aquí tienes mi nota.
¿Qué pasa? -Han secuestrado a mi hija.
No soporto a esa gente. Me vas a explicar
qué pasa con Inmaculada o me voy a cabrear aún más.
Eres un hijo de puta, no tienes corazón.
Mujer de mediana edad, pronóstico muy grave.
Entramos en quirófano ya.
No, por favor, por favor. (LLORA)
-Llora todo lo que quieras.
Y afronta la muerte con dignidad.
Vasco, hazlo tú.
(Tráfico)
Te he enseñado cómo hacerlo.
Siempre hay una primera vez.
Para lo bueno y para lo malo.
-No, por favor.
(Disparo)
Deja de hacer estupideces.
Y a lo mejor sales viva de esto.
# Nunca fui de esos tipos # fácil de enamorar.
# Con sangre latina, # difícil de atar.
# Pero estoy hechizado,
# ¿qué veneno me has dado?
# Tú me tienes mareado.
¿No vas a darte la vuelta y darme un beso de buenos días?
No se me permite besar a una mujer mientras trabajo.
Mi deber es vigilarte, nena.
Pues cumple con tu deber y vigílame más de cerca.
# Pero estoy hechizado,
# ¿qué veneno me has dado?
Ay, cuidado, cuidado.
# Tú me tienes mareado,
# en tu cuerpo incrustado. #
Quiero la cabeza de Da Silva y la quiero para antes de comer,
no sé si me entiendes.
-Tenemos tiempo de sobra, en Portugal es una hora menos.
-Ese cabrón dice que me respeta, pero miente.
Y no voy a consentir
que ningún cerdo portugués se meta en mi territorio.
-Voy a llamar a Pascual entonces. -Que no se sepa quién lo hizo.
Teófilo, no quiero líos con nadie.
-No hay fallos, señor Patiño. -Pues venga.
Deja eso ahora mismo. ¿Qué haces?
Desayuno especial para mi amor.
No me gustan los churros, prefiero el jamón serrano.
¿O eso también te parece mal?
Lo siento, cariño.
Anoche estaba furioso con el mundo.
Llevo unos días comportándome como un idiota,
¿verdad? Sí.
Centrado solamente en mí mismo y sin valorar todo lo que vales.
No sabes lo que me arrepiento de haberme perdido tu discurso
en Esplendor y Vida.
¿No hay nadie que lo grabara con el móvil?
No sé.
La verdad es que tiene un mérito enorme
lo rápido que estás ascendiendo en esa empresa, ¿eh?
Me voy a trabajar.
¿Puedo o también te tengo que pedir permiso?
Por favor, no seas así, te estoy pidiendo perdón.
Mira, estás muy tonto últimamente, que lo sepas. Y puede que me harte.
Te prometo que voy a volver a ser el mismo de antes,
te lo juro, mi amor, te lo juro.
Tiene que haber algo que me diga dónde te has metido, cabrón.
-Dios, qué susto.
¿Pero qué hace usted aquí, señorita Coral?
-Pues mi trabajo, ¿no lo ves, Herminio?
Es que menuda pocilga, ¿eh? -Sí, tiene usted razón, sí.
-Falta una unos días y mire cómo está esto.
No sé quiénes son más cerdos, si los de cuatro patas o los de dos.
-¿Pero no se había ido usted con el señor Francisco?
-¿Yo, irme con Francisco?
-Eh, que yo no digo nada, que lo dice todo el mundo.
-Pues ya ve que no es así.
-Pues qué extraño, si está usted aquí y don Francisco
no hay ido con usted al Caribe, ¿dónde se ha metido?
-Eso mismo quisiera saber yo, Herminio,
necesito hablar con él para que me arregle los papeles.
-¿Los papeles? -¿Y Alfonso, sabe dónde está?
Quizás él pueda ayudarme. -Está ayudando a la señora Almudena.
-¿Ayudando a Almudena?
-Sí, está ayudándola a superar que don Francisco se ha ido de casa
con usted al Caribe, la pobre lo está pasando fatal.
Pero claro, si usted está aquí y no sabe dónde está don Francisco,
dígame usted cómo vamos a salir de este lío.
-Alfonso junto a su cuñada Almudena.
-Usted lo que tiene que hacer es avisar a la Guardia Civil
y decir que no está con don Francisco.
-No, a la Guardia Civil no, Herminio,
¿no ve que no tengo mis papeles en regla?
¿Qué quiere, que me deporten? -No, no, claro que no, no.
-Por favor, Herminio, ¿eh? ¿Me guardará usted el secreto
y no le contará a nadie que me ha visto?
Por lo menos, hasta que aparezca Francisco.
Ande, Herminio, sea bueno
y pórtese bien con una extranjera como yo.
-Es... Está bien.
Está bien, no diré nada, no se preocupe, no, no.
(Vibración)
(Gemidos)
(CONTESTADOR) "Deja tu mensajico cuando oigas el pitidico."
Pascual, métete el pitidico por el culico.
Y cógeme el teléfono, que tenemos trabajo en Oporto.
Al final, aún voy a tener que ir a buscarlo yo.
Esa pelopaja me está jodiendo bien.
¿Cómo está, doctor?
-Su mujer sufre un politraumatismo craneoencefálico
con una lesión cervical grave.
Tiene fracturas múltiples, heridas diversas.
Además, ha perdido mucha sangre.
-No cuentes con que hoy le vayan a dar el alta.
-Anoche tuvimos que intervenirla de urgencia
y hoy tendremos que volverla a intervenir.
-¿Se va a morir? -Preferiría no aventurar pronósticos.
-Es su marido y tiene derecho a saber qué va a ser de su esposa.
-Bien. Si su mujer sale del quirófano,
cuenten con que se quedará de por vida en una silla de ruedas
con graves secuelas.
-¿Y cuándo la operan?
-En cuanto tengamos listo el quirófano.
Bueno, ahora, si me disculpan... -Gracias.
(MEGAFONÍA) "Familiares de la señora Velasco,
acudan a la sala ocho, por favor.
Familiares de la señora Velasco, acudan a la sala ocho."
Venimos del cuartel, nos han informado
de lo del accidente y del secuestro de Cristina.
-Correcto. -A ese canalla
tenían que haber encerrado y no a mí.
-Usted no es quién para decir cómo hacer nuestro trabajo.
-No, pero voy a hacer todo lo posible para que se queden sin él.
-Tranquilidad, ahora lo importante es encontrar a Cristina.
-Hay que detener todos los coches que circulen
por las carreteras próximas al accidente,
establecer un perímetro de búsqueda.
-Haga el favor de no tomarme como un inútil.
-¿Sabemos quién es el secuestrador? -El portugués de los cojones.
Uno que lleva unos días persiguiéndome.
Y le dio una paliza a mi hijo en una gasolinera.
-¿Cómo dice? ¿Conoce al secuestrador, podría identificarlo?
-Pues claro,
nunca olvido la cara de alguien al que le quiero cortar las pelotas.
-¿Es este hombre? -El mismo.
Este es el cabronazo que lleva días jodiéndome la vida.
-¿Y se puede saber por qué le persigue?
¿Por qué motivo ha secuestrado a su hija?
-¿Y yo qué sé? Está loco, dice que le debo algo.
-¿Ha pedido rescate por su hija? Dinero, es lo más frecuente.
-No sé qué cojones quiere.
-Salvador, ¿cómo no nos avisaste de todo esto antes?
-Por favor, Villanueva,
estas cosas se arreglan entre hombres.
-Algo querrá. O le debe algo. -La droga.
-¿La droga? -¿Qué droga?
-La droga que venía en los cerdos de Portugal
y que usted robó a mi tío. -¿De qué habla?
-Ya se lo contaremos.
¿Sabía que había droga en el interior de los cerdos?
-¿Qué cojones voy a saber? Yo soy ganadero, no narcotraficante.
¿Creen que iba a poner en peligro a mi familia?
¡Mi hija está secuestrada
y mi mujer se debate entre la vida y la muerte!
¡Pregunten a Francisco!
Francisco es el que ha llenado Torrecillas de criminales.
-Bueno, tranquilo.
Que igual deberíamos hablar con la mujer de Francisco, tu tía.
-¿Hablar con Almudena?
-Es su mujer, igual sabe algo de todo esto.
-Por favor, Villanueva, deje en paz a esa pobre mujer,
bastante tiene con haber aguantado a la sabandija de su marido.
Encuentren a Francisco y enciérrenlo, él es el que tiene la culpa
de todo este pifostio que se ha organizado.
¿Y los demás?
-Hemos venido los que te apreciamos de verdad.
-Pero si invité a toda la peña del cuartelillo.
-Este y yo libramos.
Y bueno, el resto está liado con algo de un secuestro.
-¿Qué dices, han secuestrado a alguien?
(TODOS) ¡Sí, a ti! -¡Chipirón!
(RÍEN) Tira para allá.
¡Eh, venga, venga! -Cómo sois, machos.
Seguro que la Guardia Civil ya ha localizado los teléfonos.
¡Nos van a encontrar y te vas a pudrir entre rejas,
cabrón!
¡Oye! ¿Dónde estás?
¿Qué vais a hacer, vais a pedir un rescate por mí?
¡Quiero saber cómo está mi madre!
¡Ni siquiera sé si está viva o está muerta!
-¡Cállate!
¡Cállate!
¡Silencio!
El accidente ha sido culpa de tu madre, ¿de acuerdo?
Si no hubiera tirado del freno de mano...
-¿Qué, eh?
¿Qué habría pasado, dónde estaríamos ahora?
-En Portugal.
-Ahí es donde me llevas.
-Si me ayudas a llegar a la frontera, igual te dejo marchar, ¿de acuerdo?
-¿Y si no?
# ...cruzar vuestras miradas.
# Como siempre, tuvimos que ayudar.
# Y ahora te vas a casar. Eh, eh.
# Y ahora la vas a liar. Eh, eh.
# Y ahora te vas a casar.
# Y ahora la vas a liar. Eh, eh.
# Y ahora te vas a casar,
# es una cagada mundial.
# El abuelo ya lo entendía,
# es en la verbena... #
¿Y cómo iba a saber yo que Francisco andaba metido
en esos asuntos? Mi propio marido haciendo negocio
con narcos portugueses, es que no me lo puedo creer.
¿Y ahora qué va a pasar?
¿Me van a meter en la cárcel por su culpa?
Nada de eso, tía. Solo queremos saber si habías notado algo raro
en el comportamiento del tío. Yo no sé nada, te lo juro.
Si no me creéis, podéis ir a mi casa
a registrarla de arriba a abajo.
No creo que sea necesario, señora Jiménez.
Entonces, ¿me puedo ir ya? Sí, tía.
Muchas gracias y perdona por hacerte pasar este mal trago.
Entonces, ¿no se sabe nada de Francisco?
Puede ser que hasta le haya pasado algo malo.
¿Algo malo?
¿Qué significa eso? Son todo conjeturas,
pero parece que el tío andaba en tratos con gente peligrosa.
(LLORA) Le han matado, no.
Tranquila, señora, tranquila. Es suficiente.
No se preocupe, si descubrimos algo sobre el paradero de su marido,
nos ponemos en contacto con usted. Y por favor, trate de calmarse.
-Te acompaño.
He distribuido la foto del sospechoso a todas las unidades
y en otros cuarteles. Al parecer, se trata de un peligroso miembro
de una banda de narcos portugueses.
-Seguramente se dirigen a la frontera a pie.
-¿Sus móviles? -Obviamente, no contestan.
-Pero estarán triangulando la señal de sus teléfonos móviles, ¿no?
-Es lo primero que tenía que haber hecho.
-Absténgase de decirme lo que tengo que hacer.
Por mucho que pertenezca a la judicial,
el sargento sigo siendo yo.
-Tenemos el número de Cristina y Salvador nos ha facilitado
el del secuestrador. -¿Y?
-Que triangulando la señal podemos saber su ubicación,
incluso con los teléfonos apagados. -Bueno, ya está bien,
ustedes se marchan a vigilar la procesión del pueblo, ya mismo.
-Con todo respeto, mi sargento, podemos ser más útiles aquí.
-Nada es más importante que proteger a la virgen
y a sus devotos. Ya, fuera.
Aquí el sargento Villanueva. Pónganse inmediatamente
a triangulizar los móviles del secuestrador y la secuestrada.
¿Y cuándo te darán los resultados en el laboratorio?
-Mañana, mañana tendremos la fórmula de una droga
que engancha desde la primera dosis. ¿Qué te parece?
-Hombre, es una gran ventaja.
-Vamos a tener que ampliar el mercado,
Castilla-León se nos va a quedar pequeña.
-Ay, no sé, no sé.
Lo que más me preocupa es lo de Da Silva.
-Da Silva está sentenciado. Y con la sal del Himalaya,
tampoco vamos a necesitar a don Augusto.
-Totalmente dueños de nuestro negocio, Juliño.
Por fin.
-Estoy pensando a lo grande.
Castellón, Murcia, Albacete...
Y luego la joya de la corona, Valencia.
Valencia.
(SUSPIRA) -Oye, ¿y qué vamos a hacer con Alfonso y Almudena?
-Vamos a esperar los resultados del laboratorio
y decidimos.
Pero algo me dice que muy pronto van a dejar de sernos útiles.
-Bueno, te dejo, que estás muy ocupado.
-Y esos grelos poco cocidos. -No te preocupes, cariño.
La verdad es que no tengo ni idea de quién ha podido secuestrar
a la hija de Salvador. Es terrible, ¿eh?
Te lo preguntamos porque quizá esté involucrado
algún socio del tío. -¿Algún portugués?
Sabemos que tenía trato con ellos, importaba cerdos.
(TOSE)
Perdonadme, que me he atragantado con el pellejo.
¿Cómo decís?
Papá, ¿tú sabes si el tío andaba metido en cosas raras?
Tú le tenías cerca.
Yo solo certificaba que todos los cerdos
que se sacrificaban en el matadero
fueran aptos para el consumo, vinieran de donde vinieran.
Ya. Es que creemos que el tío Francisco ha desaparecido
por algo que había dentro de los cerdos
que traía desde Portugal.
¿Y no puede ser que esté por ahí pasándolo bien con su amante?
No, hemos encontrado rastros... -Rastros no, Jacobo, indicios.
Indicios.
Tenemos indicios de que el tío Francisco
andaba metido en asuntos, digamos, ilegales.
-Que le hayan costado la vida. ¿La vida? Hombre.
Igual no se marchó con su amante.
Tratar con gente así es muy peligroso.
Yo nunca le oí decir ni hacer nada que sonara a delito.
Bueno, nos vamos, que va a empezar la procesión.
Toma, esto para el camino. Gracias.
Y esto para que pase.
Venga. Otra cosa.
Tú que tienes buen gusto, ¿qué te parece este jamón?
¿495 euros? Ajá.
Pues debe ser cojonudo. Cojonudo, ¿no?
Sí, eso mismo pienso yo.
Adiós. Adiós.
Ay, ayúdame, ayúdame.
Mi pierna.
-Estás sangrando mucho.
-Tengo que cambiar el torniquete.
Hazlo tú.
-Yo no entiendo mucho de heridas, pero esta tiene muy mala pinta.
-Tú puedes. Venga.
-Así no vamos a llegar a ningún sitio.
¿A cuánto estamos de Portugal?
-Ya queda menos.
Apriétalo bien.
Vale.
Voy a solicitar una orden de registro para volver a casa de mi tía,
tenemos que hacer las cosas bien, sin negligencias.
-Es que un error de forma se puede cargar
toda la investigación.
(Gente cantando)
Este que va vestido de cerdo es tu futuro marido, ¿no?
-Estáis molestando a los peregrinos. ¿Pero qué haces vestido así, Nuño?
-Es idea de estos, cualquiera les dice que no.
-Nuño, apestas a sobaco, te tienes que estar cociendo
dentro de ese disfraz. -¡Jacobo, un abrazo!
-Montes, por favor.
-Si estáis así ahora, después de comer iréis finos.
-Anda, que como te vea tu madre... Hala, circulad de aquí.
Tira, Nuño. ¡Tira!
# Es la verbena de San Juan. #
Hostia.
-Se lo están pasando mejor que nosotros.
-¿Tío? Jacobo, mira. -¿Qué?
-Es mi tío Francisco.
Tío.
¡Tío!
Tío. -¿Cómo dice?
-Nada, disculpe, disculpe las molestias.
Perdón, ¿de dónde ha sacado esa camisa?
-Me la dio el cura de la parroquia.
-¿De qué parroquia? -La de Santa Juliana.
-¿Cuándo? -Hace unos días. ¿Por?
-Por nada, puede continuar.
-Esa camisa es de mi tío, lleva sus iniciales.
(Teléfono)
Cógelo, haz el favor, que estoy terminando.
Dígame. ¿Hola? ¿Francisco?
Francisco, ¿eres tú? ¿Francisco? No.
Eh... Yo soy Alfonso, su cuñado. Francisco no está.
Alfonso.
"Ayudando a su cuñada a superar que don Francisco se ha ido de casa
con usted al Caribe, la pobre lo está pasando fatal.
Pero claro, si usted está aquí y no sabe dónde está don Francisco,
dígame usted cómo vamos a salir de este lío."
¿Pero tú qué estás haciendo en esta casa?
Ya estoy aquí.
Nos está protegiendo. Pascual, anda, vete a ponerte algo.
Lo que tú digas, nena.
¿Nena? O sea, que le has metido en tu cama.
¿Y ahora es cuando me dices que te parece una falta de respeto
hacia Francisco, que en paz descanse?
Dios mío, ¿cuándo va a terminar esta pesadilla?
¿A qué has venido?
Pues a decirte que por lo menos podemos estar tranquilos,
mi hija cree que a Francisco lo mataron los portugueses.
Menuda noticia.
Yo misma he estado esta mañana prestando declaración en el cuartel.
¿Prestando declaración?
Sospechan que Francisco andaba en líos de drogas
con los portugueses y me han llamado para ver
si yo había visto o notado algo raro.
Y llorando a moco tendido, les he convencido de que no.
Delante de María.
De nada, Alfonso.
Si no necesitas nada más, te agradecería que te marcharas,
Pascual y yo tenemos cosas que hacer.
Sí necesito, necesito 500 euros del dinero de don Julio.
Ah, ya no te repugna el dinero manchado de sangre.
Pues claro que me repugna el dinero manchado de sangre.
Pero vienes a por tu parte. ¿Qué parte?
Te estoy pidiendo solamente 500 euros.
¿Para qué? Eso es cosa mía.
Alfonso,
¿por qué no reconsideras tu decisión y sigues en esto conmigo?
No voy a seguir trabajando para ti, ni siquiera en el matadero.
¿Cómo? No, no, no, yo no sé gestionar ese lugar,
tú te encargas del matadero. Acabo de dimitir.
Quiero estar lejos de ti.
Y de todo esto.
Y ahora, por favor, Almudena, ¿me vas a dar esos 500 euros?
Tómalo a modo de indemnización.
Por favor.
Te los voy a dar.
Pero ¿quién me garantiza a mí que mañana no vas a volver
a pedirme otros 500? Almudena, por favor.
Voy a ser funcionario del Ministerio de Agricultura.
No te necesito para nada.
Oh, ¿va a ser siempre así?
¿Quieres que sea siempre así, nena? Ajá.
Bueno, siempre y cuando nuestro hijo no nos interrumpa.
Eso sí, el zagalico tibetano es lo primero.
Bingo. -¡Eh!
-¿Y el móvil dónde lo tienes, a remojo también?
-¿Qué pijos haces aquí? -Pues vine a buscarte.
Venga, vístete. -Venga, hombre ya, tira.
-Tiramos los dos, vamos. Tú no vas a ninguna parte.
Tenemos órdenes, Pascual.
En mi casa las órdenes las doy yo. Y en mi bañera, más.
Espera, nena, que lo arregle yo con él.
-No hay nada que arreglar, nos vamos los dos a Portugal.
Venga, coño. -Que me sueltes, pijo, suéltame.
¡Parad ya, coño!
Tú me secas a mí y yo te seco a ti, como habíamos quedado.
Y tú esperas fuera.
Venga.
Me cago en diola.
Que se haga unos huevos.
Sí, sí, sécame, sécame ahí abajo. Ay, madre mía.
(Tráfico)
"Fica" ahí.
(Claxon)
¡Para, cabrón, "filho da puta"!
-Déjame a mí.
(TOSE)
(Claxon)
¿Dónde vas? -A Portugal.
-Sube, guapa.
-Deprisa. Me llamo Cristina Benito, me han secuestrado.
Arranca el coche, arranca el coche. ¡Arranca, arranca!
-¡Tú, fuera del coche!
-Eh, tranquilo, tranquilo. -¡Vamos!
-Tranquilo, tranquilo. -Dame tu móvil.
-No pasa nada, tranquilo, ¿eh? No pasa nada, tranquilo.
-¡Tranquilo tú! Dentro del maletero ahora mismo.
Dentro del maletero, ¿me oyes? -¿Pero no ves que no quepo?
-¿No ves que te reviento? Métete. -Pero si no cabe.
-Ayúdame. -Tranquilo, tranquilo, ¿eh?
¡Ah! -¡Calladito! ¿Eh?
Conduces tú, venga.
-¡Mi hombro!
¡Joder!
¿Esos puntitos son ellos? -Sí, señor.
Y aquí es donde tuvo lugar el accidente
y aprovechó para escapar. -En esa zona no hay más carretera
que la que pasa por San Vicente de la Cabeza.
-Eso parece.
(Pitido) Mi sargento, se están moviendo.
Se mueven.
-Que los agentes se dirijan hacia allí.
¡Socorro, socorro!
¡Sacadme de aquí! (LLORA)
-No vayas tan deprisa, podemos llamar la atención.
-¡Sacadme de aquí, cabrones!
(Vibración)
Da Silva. -Vasco, por fin. ¿Qué ha pasado?
Llevo intentando hablar contigo desde ayer.
-Tuvimos un accidente mientras veníamos en el coche.
-¿Estás herido? -¿Qué?
-¡Socorro! -¿Qué son esos gritos?
-¡Cállate! -¡Socorro!
-¡O te rompo los huesos! ¡Cállate!
-¡Socorro!
-¿Me decía? -Que si estás herido.
-Sí, la pierna, pero creo que puedo llegar a Oporto.
-¿Sigues teniendo contigo a la hija de Salvador?
-Sí, es quien conduce en estos momentos.
-Dime por dónde vas a entrar a Portugal
y enviaré a alguien a tu encuentro.
-Cogeremos la 9... No, es la 912, creo. En Mahide.
Y luego la 122 en Alcañices.
Entraremos en Portugal por Quintanilha.
-Quintanilha.
Perfecto.
-"Obrigado".
-Cumplirás tu palabra, ¿no? Me soltarás en Quintanilha.
¿No?
Por lo menos, déjame llamar para preguntar por mi madre.
-¡Sacadme de aquí, cabrones!
Iván, id para allá, quiero a mi hijo de vuelta.
Rápido, vamos.
Reconozco que me he tomado demasiadas confianzas contigo,
por eso quiero hacer borrón y cuenta nueva.
36 meses de curación en bodega natural,
criado en libertad y 130 años sin cruce de raza.
Cubillos, ¿qué te pasa, estás mal de la cabeza?
Ya te he dicho que lo que hiciste ayer
es totalmente irregular.
Mira, si no apruebo esta oposición, voy a tener que esperar cinco años.
Y eso es algo que ni mi mujer ni yo nos podemos permitir.
Estoy seguro de que se puede hacer algo
para solucionar el incidente de ayer.
Quita ese jamón de mi despacho y sal de aquí inmediatamente.
Tengo el tique, mira.
Si quieres cambiarlo, son casi 450 euros.
(TOSE)
Seguridad, les necesito en mi despacho.
O sea, me echas de tu despacho.
Te ofrezco un jamón de 500 euros por hacer la vista gorda
con un examen que hice delante de ti ¿y me echas de tu despacho?
Alfonso, te estás pasando tres pueblos.
Me voy a encargar yo personalmente de que te inhabiliten.
¿Qué?
¡Que vas a perder tu licencia de veterinario,
te lo digo yo! ¡Llévese de aquí a este subnormal!
No me toque, no soy ningún delincuente.
No vas a ser funcionario jamás,
ni del Ministerio de Agricultura ni del ayuntamiento de tu pueblo.
Tú no sabes quién soy yo.
Te vas a arrepentir de esto.
Teníamos que ir por Benavente.
-¿Eh?
-Que por Benavente es más directo, se llega antes a Oporto.
-Pero por aquí el camino es más bonico.
-Bonica la vuelta que estamos dando. La culpa es mía al hacerte caso.
Por Benavente hay autovía y se llega mucho más rápido.
-¿A dónde? -A Oporto, Pascual.
Céntrate, cona.
-Cuéntame un chiste de esos malos de los tuyos.
-Si total, no me estás haciendo caso. -Venga, pijo.
-¿Qué son dos masáis en Murcia? -En Murcia no hay masáis.
-Venga, piensa, hombre.
¿Cuántos son dos masáis en Murcia? -Que en Murcia no hay masáis, pijo.
-Joder, ¿te rindes?
Ocho.
Dos más "sais": ocho. (RÍE)
Joder, macho, es que no pillas una, estás lento, coño.
No sé qué hostia tienes en la cabeza.
-Que he dejado a mi paya desnuda en una bañera
para venirme contigo, eso me pasa. -Para venirte conmigo no.
Para venirte a hacer el trabajo por el que te pagan, eso sí.
-Venga ya, hombre.
Y en Murcia no hay masáis, que lo sepas.
-Ni matemáticas tampoco las hay.
¡Ay!
Me cago en...
¡Mierda, mierda! Mierda.
Desde luego, estás como una puta cabra, ¿eh?
¿Cómo una puta cabra?
¿Quién está como una puta cabra?
Espera, espera, espera.
¿Quién está como una puta cabra?
¿Pero qué te pasa? ¿Quién está como una puta cabra?
¿Quién está como una...? ¡Ah!
"Según los datos recabados en la investigación policial,
todo apunta a que el crimen del empresario
pudo haberse cometido por motivos pasionales
y para acceder a los bienes del difunto.
A continuación, les ofrecemos los testimonios
de la pareja de presuntos asesinos tras abandonar los juzgados
de primera instancia.
La intención era quedarse con el negocio de su marido, ¿verdad?
Mira lo que dicen, Alfonso,
que el negocio de Francisco con los portugueses
ahora es para nosotros. Tú ni caso, Almudena, ni contestes.
Ni contestes.
No tienen pruebas contra nosotros, somos inocentes.
Eso es, inocentes, absolutamente inocentes.
Todo el mundo sabe que Francisco se ha marchado
con la amante extranjera." (RÍEN)
Aquí no hay más que piedras y una cabaña de pastores.
-Más a su derecha, les van a morder, coño,
los tienen delante.
-Lo único que nos puede morder son las cabras, mi sargento.
-Déjense de cabras, coño, los tienen encima, abran los ojos.
-Espere, espere un momento, sargento.
-¿Les localizan? ¿Me escuchan?
¿Me escuchan? ¡Pero digan algo, cojones!
¡Socorro, socorro!
¡Socorro, socorro, socorro!
-Un control. ¿Qué hago?
-Tranquila. -¿Sigo?
-Sí, disimula.
Buenas. -Hola.
-¿Me permiten sus documentos, por favor? Y los papeles del coche.
-Claro, agente.
Tenga.
¿Me das tu documentación?
-En el bolsillo interior de mi chaqueta.
-¿Me la alcanzas? -Cógela tú, venga.
-A ver, no tengo todo el día, ¿eh?
-Tenga, agente.
-Muy bien, apaguen el motor y esperen aquí un momento.
-Ayuda, ayuda. ¡Socorro, socorro!
-¡Calla o te reviento a tiros! -¡Socorro!
Precioso peinado, Juana.
Hola.
Hombre, Esteban, por fin una corbata alegre. ¿A ver?
Muy bonita, sí, señor.
Hola, Rosa.
¿Vuelves a trabajar aquí? Sí, en tu puesto.
Ah, claro, qué tonta, si fui yo quien se lo sugirió a Fermín.
¿Me das un bombón?
¿A qué has venido?
A hablar con el jefe.
Sí, señor, seguro que son ellos. ¿Qué hago?
-Nada, no se acerque, son muy peligrosos.
Bueno, él, ella no.
-¿Van a mandar refuerzos? -Ahora mismo.
Si ve que se le escapan, dispare a las ruedas del coche.
-Sí, sí, señor, lo intentaré, señor.
Señores, necesito todos los efectivos en el control de Mahide,
hemos localizado al sospechoso.
Y sin maquinita ni hostias, que estos aparatos
son una puta mierda, no valen para nada.
Teresa, Teresa, mi amor.
¿Puedes oírme?
Teresa.
-Salvador, Salvador, no puede oírte.
Todavía está bajo los efectos de la anestesia.
(Vibración)
-Disculpe.
Ricardo, hijo, ve con mamá.
Sí. -Hemos localizado a tu hija.
-Dime dónde, voy para allá. -Pero ¿cómo está tu mujer?
-Todavía sigue bajo los efectos de la anestesia.
Villanueva, quiero ver cómo trincáis a ese maldito portugués.
-Paso ahora mismo a buscarte.
Dios te salve, María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de... (LLORA)
¿Sigues dándole vueltas a lo del hombre
con la ropa de tu tío?
-Es demasiado raro, ¿no crees?
"Localizado sospechoso secuestro en el término municipal de Mahide."
-¿Los han encontrado? -¿Dónde está Mahide?
-Es donde se coge la Z-912, que conecta con la 122.
-Vamos. -Pero ¿y la procesión?
-¿Crees que va a pasar aquí algo peor que mi novio disfrazado de marrano?
-Pero las órdenes de... -Solo me incumben a mí.
Y te digo que nos vamos.
(Claxon)
Nos ha descubierto. Arranca y atropéllale.
-¿Qué? No. -Que lo atropelles.
Venga, que os mato a los dos. -No, que no puedo.
-Vas a ser la primera. ¡Venga, arranca!
¡Dale!
-¡Eh, estoy aquí!
(GRITA)
¡Estoy aquí, estoy aquí!
Te despediste con un mensaje de voz.
Por eso tenías que haberme llamado para hablar.
¿Pero hablar de qué? Si no quieres trabajar aquí,
no quieres trabajar aquí. Te faltó tiempo para llamar a Rosa.
Tú me lo dijiste en el mensaje.
Además, Rosa fue una excelente jefa de zona y...
No lo va a volver a ser, porque el puesto aún es mío.
Eso tendré que decidirlo yo, ¿no?
Fermín, mi contrato está aún vigente.
Y no creo que los de administración hayan sido tan rápidos
como para hacer el de Rosa aún.
María José, no puedes volver a trabajar en esta empresa
así como así, entiéndelo.
No me gusta dejar las cosas a medias.
Necesito saber cómo está mi madre.
-Ya te enterarás cuando todo esto acabe.
-¿Vais a pedir un rescate por mí, ese es el plan?
No eras tan callado cuando querías que folláramos.
¿Por qué te enrollaste conmigo? ¿Te gustaba algo
o todo era parte del plan desde el principio?
-Tenemos que cambiar de coche, este está quemado.
Toda la Guardia Civil de la zona debe de estar buscándolo.
-¿Qué hago?
-Para en esa área de servicio.
¿Pero qué coño ha pasado? -Joder.
-Pide ayuda. -¿Estás con él?
-Sí.
Eh, eh, ¿qué te ha pasado, qué ha pasado?
Venga, arriba.
Ya está.
-Ya los tenía, eran casi míos, pero de repente la chica arrancó y...
-Necesitamos una ambulancia urgente en el km 22
en la carretera de Tábara a San Vicente de la Cabeza.
-¿Recuerda en qué coche iban?
-Sí, iban en un Mégane, 1809 PC.
-Ahora mandan una ambulancia. -¿Qué hacemos?
No podemos dejar a un compañero así. -Sí, id por ellos.
Si queréis hacerme un favor, coged a esos cabrones.
-¿Seguro? -Que sí, joder, que estoy bien.
-Vamos, vamos.
Nos subimos a ese camión.
-¿Cómo sabes que va hacia Portugal?
-Os Irmãos Porcos de Oporto, no hay que ser muy listo.
Espera.
Vamos.
Camina.
Las señoritas primero, venga. -Hace mucho frío.
-Ya lo sé. Sube, por favor, sube. No hay otra.
¡Ah!
Escucha.
Estamos encerrados en un camión frigorífico,
de una empresa que se llama Os Irmãos Porcos de Oporto,
de matrícula 9378 JP.
¡Ayuda, ayuda! ¡Socorro, socorro! ¡Ayuda!
Sí, en un área de servicio de San Juan del Rebollar.
-No te preocupes, ya han salido a tu encuentro.
Todo va a salir bien.
(Disparo)
-Eh, Da Silva.
-Limpio, rápido.
Y seguro.
-¿Ocurre algo?
Este es mi último trabajo, Teo, lo dejo.
-¿Cómo que lo dejas?
-Subo contigo a Galicia y se lo digo a la cara a don Julio.
-Eh, Pascual, no me jodas, coño.
-Vámonos.
Han matado a mi padre, han matado a mi padre,
han matado a mi padre.
Lo he escuchado todo, lo han ejecutado.
¡Lo he escuchado todo! (LLORA)
-Lo siento.
Toma.
Iván, soy Vasco, necesito ayuda.
Sí, estoy encerrado en un camión
de una empresa que se llama Os Irmãos Porcos.
De Oporto, sí.
Con matrícula 93...
(Claxon)
Chicos, dentro, ya. -Tranquilos, tranquilos.
¡Socorro, socorro!
¡Socorro, socorro!
¡Socorro, socorro!
-¡Quieto! -Ay, gracias a Dios.
-Tranquilo, ahora le sacamos. -Gracias a Dios.
¡No! Del hombro no, del hombro no. -Vale, vale.
Tranquilo, respira.
¿Qué ha ocurrido?
-Una chica estaba haciendo autostop. Y claro, yo me acabo de divorciar,
llevo un año que no me como una rosca.
Bueno, dos, porque en los últimos tiempos
con mi mujer tampoco es que...
-¿Fueron ellos los que le atacaron? -Sí, sí.
Cuando me di cuenta de que la chica iba como muy mal vestida,
así como con sangre en la cara, de repente apareció él de la nada...
-Está bien, está bien. ¿Sabe dónde están ahora?
-Sí, les oí decir que tuvieron que cambiar de coche,
porque este estaba muy quemado. -¿Les oyó decir algo más?
-Sí, sí, quedaron con un tipo
que les iba a ir a buscar a Quintanilha.
-Vale, vale, está bien. -Ay. Dios.
-Desde aquí solo hay un camino que sale hacia Portugal.
-Te mando una ambulancia. Voy avisando a Villanueva.
Hostia, María, en serio, es que... Esto se está poniendo peligroso.
-¿Y? Somos agentes de la ley,
se supone que estamos preparados para estas intervenciones.
-No me jodas, lo tuyo es poner multas a borrachos
y lo mío, hacer la pelota a los jueces.
-Y proteger al ciudadano. -Esto es un asunto para la UCO.
-¿Te estás rindiendo? -No, joder, pero...
Me da miedo meter la pata o que nos metamos en algún lío.
Esto es todo hielo, esto está aguado. -Pero si no te queda, ¿qué aguado?
No te queda. Entra y ponte otro. -Herminio, ¿te gustan los cerdos?
-Claro, para comerlos. -Hombre, ¿para qué va a ser? Joder.
-Oye, el madaleno, ¿no ha venido? -Llámalo.
Estará con María patrullando la ciudad. (RÍEN)
-Eh, no, así no, ¿eh? Así no. Los voy a llamar.
Voy a llamar a María,
porque el número del madaleno no lo tengo.
O sea, que llamo a María y ya está.
(Móvil)
Es Nuño. -Contesta tú.
-Nuño, que María está conduciendo.
-Ah, no pasa nada, si quería hablar contigo.
-Ah, pues dime qué pasa. -¿Qué pasa, macho?
Que estamos aquí de fiesta y no vienes,
no vienes de fiesta con nosotros. -Porque estoy trabajando, Nuño.
-¿Estás trabajando o es que no somos dignos
de que te emborraches con nosotros? ¿No?
-¿Qué dices? No, no es eso. Luego te llamo y hablamos.
-Macho, los de Zamora no veas cómo sois,
que uno te invita de buena fe, por conciliar,
y que si quiere arroz Catalina.
-A ver, Nuño, eh... Pasadlo bien, adiós.
-Ha colgado, me ha colgado el madaleno.
# A beber aquel día # en la verbena de San Juan.
Eh.
# Que no tenía ni sitio. Menos guasa.
# Donde llevarte, la, la, la. #
¿Está muy borracho? -En la línea de los de pueblo.
Échame una mano para meterle al menos en el coche.
-No me muevan más, por el amor de Dios.
-Oiga, ¿ha visto a mi hija? ¿Está bien?
-¿Se refiere a la asesina que me acaba de atropellar?
-Han secuestrado a mi hija, ¿se entera?
-¡Ah! -Salvador, no seas animal, coño.
No me pises al agente, que ya bastante tiene el pobre.
-¿Alguien sabe cuándo viene la ambulancia?
-Tranquilo, que viene de camino. -Villanueva, vámonos.
-Lo siento, yo no abandono a un hombre herido.
-¡Vámonos!
(Sirena)
-Tranquilo, ya está aquí.
¿Qué hago? Si tiro, te voy a arrancar la piel.
-Déjala, déjala.
9378 JP. -¿Qué?
-Es la matrícula del camión.
Repítela, por favor. 9378 JP.
-9378 JP.
Pero... Entonces, ¿puedo llamar a la Policía?
-Pero antes...
Prométeme una cosa, prométeme que...
Diles a esos cerdos hijos de puta...
Diles que yo no descansaré hasta acabar con todos ellos.
Diles que yo no descansaré hasta acabar con todos ellos.
Diles... -Aquí no hay nadie, estás alucinando.
Vasco.
Vasco.
(Móvil)
¿Sí? -Papá, soy yo.
-Cristina, hija, ¿estás bien? -Más o menos.
-Pregúntale que dónde está.
-¿Y el portugués ese, te ha hecho algo?
-Él está muerto. -Pregúntale que dónde está.
-Estamos en un camión frigorífico
con matrícula 9378 JP.
Es cerca de un pueblo que se llama Quintanilha o algo así.
(Claxon)
El camión se ha parado y he oído un disparo. ¿Y mamá?
-Tú por eso no te preocupes ahora, cariño.
Vamos a por ti, tú tranquila, ¿eh? Tranquila, cariño.
(Tono de fin de llamada) Cristina. ¡Cristina!
Cago en la leche que le han dado. ¡Acelera, joder!
-Vale, vale, tranquilo.
-Vale, vale, tranquilo.
(Puerta)
(LLORA) No, por favor.
No, basta, por favor.
Yo no he tenido nada que ver, le ayudé todo lo que pude.
Lleva perdiendo sangre desde ayer, yo no le he matado, lo juro.
Mira ese camión de ahí, parado y con las puertas abiertas.
Y esos tipos.
-Atenta. Y pasa el camión.
Son ellos, seguro, los de fuera son dos matones.
¿Qué hacemos ahora?
Esperamos a que lleguen los refuerzos.
-¿Y si se marchan? -Hay que salir.
-No, no.
-¿Qué, qué vas a hacer? -Tú estate atenta a lo que yo haga.
-No, Jacobo, tú solo no. -Vale, basta ya. Tranquila.
Hola, buenas.
¿Tenéis un sacacorchos? -Perdona, ¿cómo dices?
-O una navaja de estas suizas multiusos.
-¿Qué dices de navaja? ¿Te estás quedando conmigo o qué?
-No, no, es que a mi mujer le ha dado un antojo
y quiere probar un poco de vino español
antes de cruzar la frontera. -Nada, no tenemos nada.
Y será mejor que os vayáis cuanto antes.
-Ya, pero, si queréis, tenemos copas...
-¿Qué pasa, que eres tonto?
-Está vivo, avisa a los otros.
-¡Ah!
-¡Ah! -¡Quieto!
(GRITA)
¡Ah!
-¡Alto! ¡Guardia Civil!
Cristina, dame el arma, dame la pistola.
Tranquila, tranquila, Cristina, tranquila, tranquila.
Vamos, baja.
(LLORA)
Ya está.
Ya está, ya está.
Ya está, ya está.
Tranquila, tranquila. -¡Ah!
-¡Cállate, cabrón!
Ya, Inmaculada, si igual tienes razón.
Pero no sé si he hecho bien recuperando mi trabajo.
Tú sabes lo que te espera en la oficina, ¿no?
Yo creo que puedo controlarlo.
Ahora eres tú la que le debes un favor a Fermín, mi niña.
Y no dudes de que va a querer cobrárselo.
(Puerta)
Mañana te llamo y te cuento. Muy bien, pues hasta mañana.
Y ya me contarás, ¿eh? Venga.
Pero ¿y esa cara?
¿Y ese jamón?
Es un regalo para ti.
Lo siento, Mari Jose.
No soy quién para decirte con quién puedes o no puedes hablar.
Pero si está hecho una mierda.
Es que estaba de oferta. (LLORA)
Venga, cariño, no te preocupes, que no pasa nada.
Nuño, a tu salud.
Después del día que llevamos, lo necesitaba.
-Ya, ya, ya.
¿Y qué, qué tal con mi novia? -Bien, bien, bien.
Es una chica valiente, tendrás una esposa fantástica.
-Está buena, ¿eh? ¿A que sí?
-¿Perdona?
-Que está buena, que tiene un buen revolcón, ¿no?
¿O no? -Creo que es mejor que me vaya.
-Pero si acabas de llegar, ¿cómo te vas a ir?
-Ya, pero estoy cansado, Nuño.
-Te gusta, ¿no?
-Venga, Nuño, no digas tonterías. Venga, descansa.
Chicos, pasadlo bien.
-Dímelo. -Para ya, joder, que estás borracho.
-Dime... Que me digas que te gusta mi novia,
dime: "Me gusta tu novia". Dímelo, cabrón.
-Para ya.
No bebas más, en serio.
-Venga. ¡Fuera...! ¡Fuera todo el mundo!
¡Se acabó la fiesta,
que no habéis dejado ni el aguardiente de mi madre!
-¿Cómo que se acabó?
Ahora empieza lo mejor, que me ha costado un pastón.
(Música disco) -¡Ese cerdo, sabrosura!
¡Yija! (RÍEN)
Cariño, no te comas el pollo antes de matarlo,
a lo mejor te llevas una sorpresa y apruebas.
No creo. Bueno, pues te presentas
a la siguiente convocatoria y ya está.
Recuerda que trabajo en el matadero no te falta.
Porque sigues siendo veterinario, ¿no?
¿A dónde vas?
Al matadero. ¿Al matadero a estas horas?
Sí, es que no sé si he cerrado bien.
Vuelvo en un rato. Espérame en la cama, ¿vale?
Pijo, ¿hay algo que pueda hacer para convencerte de que no lo dejes?
-Me temo que no.
-Joder, qué claro lo tienes.
-Desde que la vi.
-¿Y a don Julio qué, cómo se lo vas a decir?
-Me da igual, es mi vida.
(RADIO) "Noticia de última hora.
Un peligroso grupo de narcotraficantes portugueses
ha sido detenido junto a la frontera entre España y Portugal."
"Los narcotraficantes, previamente, habían secuestrado
a la hija de un ilustre vecino de la localidad de Torrecillas.
¿No es así, sargento Villanueva? -Así es.
Pero gracias a Dios y a la intervención
de los efectivos de la Guardia Civil, coordinados y dirigidos
en todo momento por mí, la cosa ha salido bien.
-Parece ser que Vasco, el autor del secuestro frustrado
gracias a la intervención de la Guardia Civil,
en estos momentos es trasladado por los servicios sanitarios
portugueses herido de gravedad."
Bueno, parece que ha llegado nuestro momento.
Vamos a cenar.
-Jo, no irás a abrir esa porquería portuguesa.
-Claro que no, me gusta coleccionar trofeos de mis adversarios.
Ah...
Cariño, hoy vamos a brindar con un vino muy especial.
(Claxon) Ya va, ya va.
¿Pero qué coño querrá este ahora?
¿Pero qué pasa?
¿Se puede saber a qué viene tanto misterio?
El decano.
Pero Alfonso, ¿qué has hecho?
Con esto ya podemos preparar el nuevo encargo de don Julio.
(Sirena)
(GRITA)
(Disparos)
¿Y si mi tío sacó la droga del otro cerdo
y se fugó con su amante
traicionando a sus socios portugueses?
Almudena, mátala.
¿Es ella?
¡Quieto!
¿Por qué tenemos que consentir que don Julio se quede
con casi todos los beneficios de algo que es nuestro?
María, nos van a expedientar, ¿no te das cuenta?
-Tengo la sensación de que todo el mundo nos torea.
María, solo te importa ser guardia civil.
-Es mi trabajo, ¿tan difícil es que lo entiendas?
Lo del apartamento no va a poder ser,
Alfonso no está de acuerdo. Pues convéncelo.
Ahora tenemos dos asesinos sueltos.
¿Qué pasa? (GRITAN)
No me acuerdo, ¿de qué me tengo que acordar?
-No lo sé, yo estaba en la otra habitación.
Dame la puta sal del Himalaya.
¿Y cuando consigas lo que buscas, acabarás conmigo?
Quiero los cinco kilos de cocaína que le robaron a mi Francisco.
Mi nombre es Vasco Da Silva.
Vosotros matasteis a mi padre, así que preparaos para morir.
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