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Alfonso Cubillo... (RÍE) No me lo puedo creer.
Aguirre.
(Disparo)
Uy, perdón.
Pero ¿qué has hecho? Conseguir las llaves de la farmacia.
Ay, Dios. ¡Ay, Dios...!
Tu hermana y yo nos vamos a Galicia, a ver si con un poco de suerte,
vendemos el matadero y nos quitamos un problema.
Pues me parece muy bien, ¿eh? Me apunto.
Bienvenidos a mi tierra.
Estuviste muy cerca. Si Fermín se hubiese comportado
como un hombre, pues le hubiera sido infiel a Alfonso.
Yo, Alfonso es lo que más quiero.
He visto más mordeduras así. Siempre en el campo.
¿Un animal? ¿Qué animal? -Probablemente, un cerdo.
Quiero todo lo que puedan sacar. Mensajes, fotos, llamadas...
Pregúntale a tu mujer por lo que pasó ayer.
Preocúpate por lo que pueda pasar hoy a tu hija.
(FORCEJEAN Y GRITAN)
(GRITA)
Te manda el portugués, ¿verdad? -Me habéis matado.
¡Cabrones!
Eso no es lo pactado. ¿Por qué no cogemos
lo que nos ofrece y nos vamos?
No me gusta que me tomen por tonta.
Hay que cargarse al hermano de don Julián.
¿A Ramón? -Anda robando
y quiere quitárselo de encima.
Vas a ir al hotel donde te tirabas a esa mujer
y vas a esperar a dos de mis hombres.
Debería sentirme agradecido. ¿Y eso, qué significa?
Significa que ahora nos une la sangre derramada de mi hermano.
¡Alto! -¡Espera!
Nunca más te vayas por ahí sin avisarme, por favor te lo pido.
Fermín, te llamo para decirte que dejo el trabajo.
Un brindis por los nuevos negocios.
Mi tío se ha largado con la señora de la limpieza.
(Frenazo)
# En el parque conozco a mis amigos.
# En el árbol me tengo que esconder.
# Con la mente # imaginamos un castillo.
# A veces empezamos a correr.
# En la selva, las monas van conmigo.
# En el barrio delfines te robé.
# En la luna un caracol # hace ganchillo. #
¿Cuánto falta? -Ya falta poco.
Vais a ver qué ganado tan estupendo hay en el pueblo.
A mí lo que me gustaría ver es la playa.
Y a la niña, también. -La playa es un rollo.
Como en el pueblo, en ningún sitio, ¿verdad, hija?
Esto es un rollo. A mis amigas las han llevado a Eurodisney.
Eso sí que le gustaría a la niña.
Eurodisney... Mickey Mouse hablando en francés.
Venga, mujer, los franceses son unos afeminados.
¿Y Oporto? Creo que es muy bonito.
Y a ti te caen bien los portugueses, ¿no?
Los portugueses... Esos son como los franceses, pero a lo pobre.
Pero, claro, tú qué vas a saber.
Para, papá. -¿Qué pasa, hija?
¿Quieres hacer pis otra vez?
No, mamá y yo no queremos ir a ver cerdos. Frena.
Me da igual lo que queráis vosotras dos.
Aquí, el que conduce soy yo, y vamos donde yo quiera.
(Frenazo)
Pero ¿tú qué haces, hija? ¿Estás loca?
¿Qué quieres, que nos matemos? -Ay... Cristina, hija.
Joder, joder, qué susto. La madre que la parió.
La culpa es tuya, la mimas demasiado. La estás malcriando.
Gracias a Dios no ha pasado nada. Ya está, cariño...
No tengas miedo, todo va a salir bien.
(Melodía de videojuego)
¡Uy!
¿Y no sería mejor llevarlo a la Casa de Socorro?
-Ya, ¿y qué van a decir?
¿Que se ha cortado afeitándose con un cuchillo?
¿Y qué vamos a hacer ahora?
Esperar. Ese cabrón de portugués no tardará en venir a buscarnos...
(GRITA)
...para vengar a la de los cuchillos. -Joder...
-A ver...
Venga, no seáis maricones.
-¡Ay, me cago...! -Ahí está.
Escuchadme bien.
Quiero sus pelotas en un bandeja, ¿me oís?
Ese cabrón de portugués ha cruzado todas las líneas
y no va a volver a mear en tapia ajena.
(SUSPIRA)
(TOSE)
Ha matado a Montaña.
Este trabajo tienes que acabarlo tú.
(MÓVIL) Me da igual si te han visto las cámaras o la Policía.
Haz lo que tengas que hacer.
Ni siquiera me importa recuperar lo que es nuestro.
Ya se ha convertido en una cuestión personal.
Entendido.
Vasco, quiero que causes dolor.
Que supliquen clemencia.
Que se arrepientan toda su vida por lo que han hecho.
¡Mamá...!
¡Papá...!
¡Papá! Papá, ¿qué has hecho?
¿Me has encerrado?
(OLFATEA)
Todavía hueles a hombre. ¡Me cago en...!
¿Dónde estuviste ayer?
En ningún sitio. -No me mientas.
Sé que estuviste con un portugués. -¿Qué hablas, papá, qué portugués?
-Me vas a contar todo lo que sabes de él,
¡o vas a estar sin salir de tu alcoba hasta que te salgan canas!
No puedes prohibirme que salga. -¡Claro que puedo!
Soy tu padre.
¿Me lo dices o no?
No hay nada que decir. -Deja. ¿Dónde está?
¿Para qué? Que no te metas en mi vida.
¡Dímelo! -¡Que no lo sé!
Ya se ha ido a Portugal, no lo sé.
¿Se ha ido? Esa rata asquerosa se ha ido.
(SUSPIRA) Un cobarde. Un cobarde, eso es lo que es.
Ya soy mayorcita para salir con quien quiera, ¿entiendes?
Pero estás castigada sin salir. -¿Por qué?
Porque me sale de los huevos.
A ver si te enteras de una vez quién es el que manda en esta casa.
(GRITA)
(Mensaje)
¿Qué es eso? -Crotales.
Se los colocan en las orejas al ganado para identificarlo.
Son como su DNI. -Se los colocaron post-mortem.
¿Y la causa de la muerte?
-Pérdida masiva de sangre por varios impactos de arma de fuego.
¿Escopeta? (FORENSE AFIRMA)
Cerdos y escopetas, ya tenemos de dónde tirar.
¿De dónde? -Nos vamos.
¿A dónde?
A parar todo esto, deteniendo al culpable.
Un momento, un momento... Pero ¿qué culpable?
Este asunto hay que llevarlo con mucho tacto.
Torrecilla es un lugar tranquilo, estamos de fiestas,
el alcalde no quiere problemas. No podemos atemorizar a la gente.
¿Atemorizar? Ha aparecido el cadáver de una mujer tirado en el pueblo.
Tendremos que encontrar al culpable.
Si lo prefiere, que se encarguen los de la UCO,
pero estos son mucho menos discretos. -Vale, de acuerdo, muy bien.
Ustedes encuentren al culpable
y yo me encargo de que esto no trascienda,
de que no cunda el pánico.
¿Cómo? -Muy fácil.
Mostrando normalidad.
Si el sargento de la Guardia Civil no parece preocupado...
nadie se preocupará.
Almudena, que yo no quiero su dinero, tengo mi propio trabajo.
Nos hemos manchado las manos de sangre y no va a ser por nada.
Vámonos ya a casa, por favor,
tengo que repasar mi examen de oposición, es mañana.
Cobramos y nos vamos.
(Puerta)
¿Todo bien? Sí.
Sí, muy bien.
Con esto irán mejor.
¿Qué mierda es esta? ¿Cómo?
Almudena, por favor. Esto no es lo acordado.
Teo nos ofreció 20.000 euros por kilo
y le entregamos cinco kilos, luego son 100.000 y no 10.000 euros.
Me parece que tú hablas demasiado, chica.
Aquí el precio de la mercancía lo pongo yo, no mis hombres.
A mí me parece muy bien, don Julio. Nada, hasta la vista, nos vamos.
Hemos venido a hacer negocios de verdad.
Esto es calderilla. Negocios de verdad.
Sin nosotros, no hay más sal del Himalaya.
Así que trátenos con respeto y de igual a igual.
De igual a igual.
Muy bien. Entonces, ¿qué os parecen 20 kilos más
de vuestra sal del Himalaya? ¿20 kilos?
Yo no quiero llevarle la contraria, don Julio,
pero 20 kilos no son sencillos de fabricar.
¿Queréis ganar dinero con esto, sí o no?
Claro que queremos.
Bien.
Pues entonces, aquí tenéis, un plan que he elaborado
basado exclusivamente en vuestra sal del Himalaya,
con cantidades, fechas de entrega, y, por supuesto, todo el dinero
que vais a ganar con esto de verdad. ¿Cuándo quiere esos 20 kilos?
¿Cómo que cuándo los quiere, Almudena? Que no es fácil...
Mejor no discutir eso ahora, ya lo hablaremos en Torrecillas.
¿Algún problema? No, en absoluto.
Es que mi socio siempre ve el vaso medio vacío.
Así soy yo, sí.
Eso espero, porque es mucho dinero y mucha responsabilidad.
Pero bueno, veo que tenéis iniciativa y ganas.
Y después de lo que hicisteis ayer, voy a confiar en vosotros.
No lo dude, ¿por quién nos toma?
Bien. Pero antes, quiero saber una cosa.
¿Esos portugueses de los que me hablasteis,
qué hacían en mi territorio?
Lo mismo que usted. No, digo exactamente.
¿Qué hacían? Cerdos.
O sea, Francisco, mi cuñado,
usaba el matadero para traer cerdos portugueses a España.
Dentro de alguno de ellos había cocaína
y Francisco la sacaba, se la entregaba a otro portugués,
que a su ver la repartía por la zona.
(Música festiva)
Tendría que haber detenido a Salvador antes.
Siempre supe que ese animal iba a acabar liándola.
¿Estás segura que ha sido él? -Salvador hace unos días
le robó unos cerdos a mi tío. -¿Para qué?
-Rencillas de los pueblos. Siempre se han llevado a matar.
Ya, pero aquí a quien han matado ha sido a una pobre mujer.
-A la que le han colocado unos crotales de cerdo.
¿Y? -Es un mensaje.
Esos crotales podrían ser de cerdos de mi tío
y eso es lo que quiero que Salvador me cuente.
Ahí está.
(SALVADOR RÍE)
Pues no parece muy preocupado.
Salvador Benito, se tiene que venir con nosotros al cuartel.
¿Cómo dice? -¿Prefiere que le engrillete
o nos acompaña por las buenas? -Eh, eh, eh, ¿qué pasa?
Tranquilos, tranquilos. -Un respeto a la autoridad
o se vienen todos al cuartel. -Tranquilidad, no pasa nada.
Seguro que todo esto es un error. -Vamos.
Después de usted.
No toque.
Bueno, ha sido una visita muy provechosa.
Gracias. Señora. Encantada, ¿eh?
Un placer.
Buen viaje. Muchas gracias.
Espero que nos veamos pronto. Seguro.
Muchas gracias por todo, ¿eh? De nada, mujer.
Hablamos pronto, ¿eh, cariño? Claro que sí.
("Si tú te vas", Julio Iglesias)
# Abrázame.
# Y no me digas nada, solo abrázame.
# Me basta tu mirada para comprender
# que tú te irás.
# Abrázame,
# como si fuera ahora la primera vez,
# como si me quisieras hoy # igual que ayer.
# Abrázame.
# Si tú te vas,
# te olvidarás de un día # hace tiempo ya.
# Cuando éramos aún niños, # me empezaste a amar.
# Y yo te di mi vida # y te vas. #
Almudena, por favor, es tarde.
(Música triste)
Buen viaje.
¿Quién le colocó los crotales en las orejas a la víctima?
Algún desaprensivo. Pobre mujer.
Se lo preguntaré de otra manera.
Estos crotales pertenecían a los cerdos
que usted le robó a mi tío, ¿verdad? -Que yo no he robado nada.
Simplemente quería darle un susto a su tío
para que dejara de importar esos cerdos portugueses.
Y todavía no me los ha reclamado.
Porque mi tío ha desaparecido, ¿cómo va a reclamar nada?
Bueno, sus motivos tendrá.
Los crotales colocados en las orejas de la mujer muerta
eran de cerdos salidos de su granja, ¿no?
Pues no lo sé, es posible.
A mí también me han desaparecido cerdos, ¿sabe?
Demasiada coincidencia, ¿no cree? -¿Y a dónde quiere llegar?
Que igual lo que pretendía era mandar un mensaje macabro
al dueño de estos cerdos. Es decir, amenazar a mi tío.
¿Y para amenazar a su tío me cargo a esa pobre mujer?
¿Esa es su teoría?
Cualquier cosa con tal de hacer daño.
Prueba al revés.
Matan a esa mujer y le colocan unos crotales
de unos cerdos robados de mi granja, ¿para qué? Para joderme a mí.
¿Y si le robaron unos cerdos, por qué no lo denunció?
Por el amor de Dios. Por favor, llamen al sargento Villanueva.
-No se encuentra.
-A esa mujer la mataron con una escopeta.
¿Tiene usted algún arma de este tipo en su casa?
En el pueblo, todo el mundo tiene una.
Entonces, niega ser el autor del homicidio.
-Por supuesto.
Y si de verdad piensan que los crotales de la muerta
pertenecían a los cerdos de su tío, ¿por qué no le encuentran
de una puta vez y se lo preguntan a él?
No me diga cómo hacer mi trabajo, ¿me oye?
-María. Por favor.
Me podrían acusar de robar unos cerdos,
pero nunca de matar a nadie, ¿entienden?
Muy bien.
Entonces se quedará en el calabozo
el tiempo suficiente hasta saber qué está pasando realmente aquí.
(Teléfono)
(SUSPIRA)
María, no puedes encerrarlo así.
Salvador sabe algo más y nos lo está ocultando.
-Puede presentar una denuncia por abuso de autoridad,
¿quieres que nos retiren el caso?
¡Joder!
Lo tengo.
Los crotales y el número de la mano. Son el mismo número.
Están relacionados.
Pero ¿cómo acabaron los crotales en las orejas de la mujer asesinada?
-¿Quién es esta mujer?
¿Y por qué querrían matarla? -Salvador lo sabe. La mató él.
Ha sido una advertencia. De ahí el descaro
de dejar el cadáver en el pueblo con los crotales puestos.
(SUSPIRA) Una advertencia, ¿para quién?
Para tu tío.
A lo mejor esta mujer trabajaba para tu tío.
Pero ¿qué tiene que ver todo esto con el crimen del restaurante?
Lo único que sé, es que los muertos del restaurante
son las primeras víctimas de todo este asunto.
Lo que sea, lo averiguaremos.
Estoy seguro.
¿Qué?
Que me tienes impresionado.
Herminio. -¿Cómo?
Herminio nos puede decir algo de estos números.
Si estos crotales pertenecían a cerdos de mi tío.
¿Algo importante? -No.
La denuncia de una gasolinera
en la que este hombre le pega una paliza a otro.
Lo grabaron las cámaras de seguridad.
Que se encargue otro. Vámonos.
(Música relajante)
Ah...
Ay, papi, pero qué manos tienes.
Uh...
Um... No pares...
Este hotel es bárbaro. Mis mejores vacaciones en Valladolid.
Sin preocupaciones, a todo tren...
Ay, espera un momentín, tesoro.
Ay, mi amor, pero no te cortes.
Continúa.
¿Qué?
¿Te gustan, mi niño?
Uy, qué raro, que el director del hotel
me ha pedido que pase por su despacho.
Será que me tiene un regalo.
Debo de ser la mejor clienta del mes, por lo menos.
Ay, mira qué bien.
Anda, ayúdame a poner la mesa, hija.
No tenemos por qué soportarle, mamá.
Vente conmigo a Irlanda.
¿Y si comemos en las fiestas? -Uy, no, tengo la comida hecha.
Pues la congelas.
Va... Como antes, las dos juntas.
¿Como cuando eras pequeña?
Te he echado mucho de menos en Dublín.
Ay, mi niña.
No, no podemos, hija. Tu padre está enfadado.
Ayer no tuvimos noticias tuyas. -Ya os lo dije, estaba con amigas.
Ya soy mayorcita, que vivo sola en otro país, joder.
¡Esa boca...!
Pues nada, al final me voy a ir
y no he ido ni un día contigo a las fiestas.
(ESCRIBE) "He conseguido salir de casa. Te veo allí".
Cristina... Venga, vamos.
Otro, por favor.
Señorita Coral Valdés.
Soy el director de este hotel y...
¿se encuentra usted bien? -Sí, sí, claro, dígame.
No quería molestarla, pero como ya le habrán comunicado,
necesitamos cerrar las cuentas de este mes
y sus gastos ascienden a una cantidad elevada.
¿Elevada? Eso es porque soy una buena clienta, ¿no?
Bueno, por ahora no es usted cliente del hotel en sentido literal,
ya que aún no ha abonado nada.
Pensaba que en este hotel tenían un poco más de categoría.
Es la primera vez que me pasa algo así.
En este hotel tenemos suficiente categoría
como para no llamar a la policía antes de estar seguros
de que nos están engañando.
Tiene usted cara como de estar un poco aburrido en su hotel.
Esta tarde nos gustaría tener sus gastos abonados,
para que pueda usted seguir disfrutando del hotel.
Buenas tardes, señora.
Gracias, está bien.
(Puerta)
Adelante.
Bueno, chicos, que no acabo de fiarme de esos dos de Torrecillas.
Algo me están ocultando.
A lo mejor es solo miedo, pero debo asegurarme.
Así que Pascualito, vas a ir detrás de ellos,
a ver si cumplen con lo pactado, ¿eh? -¿Van a hacer madrugada?
¿A ti qué te parece?
Tú sabes muy bien que en este mundo es mundo más fácil entrar que salir.
Así que arreando, venga.
No, Teo, tú quédate.
Tú te vienes conmigo a Portugal. Vamos a ver al señor Da Silva.
Quiero saber si es cierto que ese portugués
está intentando meterse en mi territorio.
¿Bien?
¿Sí? ¿Bien?
Hala, que descanses. Igualmente, cariño.
Mari Jose, ¿te importa llevar nuestras maletas al coche
mientras ayudo a Almudena con la suya?
Claro.
Hasta luego.
Bueno, espero que tengas claro que no cuentas conmigo
para hacer el próximo lote de 20 kilos.
Mañana me examino y voy a sacar esa plaza.
Vuelvo a mi vida. Dirás a tu mierda de vida.
Bueno, es igual, es mi vida, ¡joder!
Pues yo quiero algo mejor para mí.
Me parece muy bien, haz lo que quieras.
Pero no te acerques a los míos.
No quiero volver a verte en mi cocina, ni en mi comedor,
ni en mi coche. María José es mi hermana,
no me puedes... Haz lo que quieras
para que no sospechen. Pero fin, caput, "the end".
"Au revoir", Alfonso.
Calderilla para lo que me espera.
(Pitido)
(CONTESTADOR) "Hola, buenos días, le llamamos de Asuntos Sociales,
estamos intentando localizarle en referencia a una información
que hemos recibido sobre la desaparición de su marido.
Por favor, póngase en contacto con nosotros
para aclarar todo el asunto lo antes posible".
(Pitido)
El informe, necesito el informe...
(SUSPIRA) Qué gusto, ¿eh?
La duchita en casa.
Alfonso, ¿te gusto?
¿Cómo dices? Que si te gusto.
Que si todavía te parezco atractiva. Pues claro que sí, mujer.
Qué cosas me preguntas. Como nunca me dices nada...
Bueno.
¿Qué haces? Jugar.
¿Jugar? Tú no sabes todo lo que tengo que estudiar.
Mañana voy a aprobar esa oposición. Te lo prometo.
Bueno...
No puede ser, ¿eh? Joder, no puede ser...
¿Qué pasa? El examen...
que han cambiado la fecha, lo han puesto hoy. ¡Hoy!
¿Y cómo no sabías que el examen era hoy?
Por el teléfono. Llevo días sin teléfono,
sin poder consultar el correo. Sin venir por aquí.
¡Joder, joder, joder...! No pasa nada, que vas bien.
No, no voy bien. Estoy a hora y media en coche.
No voy a llegar. Tranquilo, que vas a llegar
y lo vas a hacer muy bien. ¿Y si no llego? ¿Eh?
¿Si no llego? Han tardado cinco años en convocar esas plazas.
Alfonso... Todo por culpa de la loca esa...
No, no le eches la culpa a nadie de tus problemas, ¿eh?
La culpa es tuya y solo tuya. Vale, pues muy bien.
Pues la culpa es mía. Pa ti la perra gorda.
Alfonso.
Gracias, cariño. De nada.
(Música animada)
¿Y ahora? -¿Cómo que ahora?
Pues ahora nos vamos a casa. Yo tengo que recoger...
Mamá, no seas cortarrollos. ¿Otro calimocho?
Ay, madre. Venga, un día es un día. -Dos calimochos.
Oye, qué bien estar las dos juntas.
Cuánto hacía que no estábamos así. -Pues desde que me fui a Dublín.
No me has contado casi nada de allí. ¿Te echaste un noviete?
Lo que me faltaba. Los irlandeses son majos,
pero están todos muy gordos. Tanta cerveza, tanta cerveza...
Eso te lo están inventando, Nuño. María y Joco pasan todo el día juntos
porque son compañeros. Compañeros.
-María ha trabajado con un compañero toda la vida
y nunca ha habido ningún problema.
Yo no sé el Jacobo este de qué va. -Es un coñazo de tío.
Nos dejó tirados en el concurso de magdalenas.
Villanueva se pilló un mosqueo...
Mosqueo el que me pillé yo,
que ayudó a María a elegir las cortinas de mi casa.
Ahí sí que me he mosqueado. -No le des más vueltas.
Le doy las vueltas que quiero.
Por cierto, mañana es mi despedida de soltero.
Ostia, no me jodas. -Sí...
Barra libre en el bar. Nos vamos a poner...
La liamos parda. Oye, ¿me invitas a unos callos?
¿Qué callos? Que yo estoy ocupado ahora, no puedo...
¿Y esa sonrisa?
Mis amigas, que me preguntan si estoy en las fiestas.
¿Qué les digo? -Pues que sí, hija, ve con ellas.
Yo me voy para casa, ya he bebido demasiado calimero.
Calimocho, mamá.
No tardes en llegar, ¿eh? Ya sabes cómo está tu padre.
-Las veo un rato y me voy para casa. -Muy bien, hasta luego.
Adiós.
Cristina, que están aquí.
(Motor arrancando)
Ya le digo, en la vida vi a la pobre difunta asesinada.
¿Seguro que no trabajaba para mi tío? -En el matadero, desde luego, no.
A ver. Vamos a ver...
Ah, a ver, aquí.
En este, aquí, aquí está.
Aquí archivamos la guía de transporte de los animales.
Y también vienen todos los números de los crotales.
¿Y esto?
Aquí están.
Y coinciden.
El mismo día del asesinato del restaurante.
Mira, marcado con un asterisco.
Los cerdos que llevaban esos crotales llegaron ese mismo día de Portugal.
No hay duda, está todo relacionado.
Herminio, necesito que recuerde bien.
¿Qué sabe de estos dos cerdos?
(RESOPLA) Pues no mucho.
Su tío compraba los cerdos baratos en Portugal y luego los vendía.
Por eso Salvador tenía a su tío cruzado.
Hasta el punto que llegó a robarle unos cerdos.
¿Qué estás pensando?
El forense dijo que los cerdos
se usan para transportar todo tipo de mercancías ilegales.
No hay nada más ilegal que... -Que las drogas.
María, esos cerdos a quienes corresponden los crotales
que colocaron a la muerta, los importaba tu tío.
¿Crees que no lo he pensado?
Oiga, yo de drogas no sé nada, ¿eh? -Lo sé, Herminio, no se preocupe.
Muchas gracias.
Si encontramos droga, podremos demostrar
que los cerdos de mi tío la traían en su interior.
De ahí el posible interés de Salvador por ellos.
Sí, claro, pero eso convierte a tu tío en culpable de todo esto.
(SUSPIRA)
¿Y si no ha desaparecido?
Sino que lo han matado.
En cualquier caso, estaba metido en asuntos muy sucios.
Ya lo sé, Jacobo, no soy tonta. -Ay, perdón.
Mi tío podía estar involucrado, pero...
Primero tenemos que encontrar pruebas, ¿no?
Puedo solicitar un perro de narcóticos.
Si llamamos ahora, lo tendremos en una hora.
Perfecto. Así me da tiempo a comer con mi suegra,
que está muy insistente. Pide el perro.
Nos vemos luego en el bar.
Vamos a registrar el matadero de arriba a abajo
y descubrir qué tenían esos cerdos que los hacía tan importantes.
El hecho de que me pregunte eso, me ofende.
¿De verdad me cree capaz?
Señor Da Silva, si no lo pensara, no se lo preguntaría.
Ni le ofendería.
La última vez que hablamos, seguíamos siendo dos caballeros.
Cierto.
Lo que ocurre es que el tiempo lo arruina todo.
Zamora es su territorio y un territorio es algo sagrado.
Así que se lo repetiré, ya que se ha tomado la molestia
de venir hasta aquí. Yo no estoy ofendiéndole.
El sueño de mi padre desde que dejó la aldea y se instaló en Porto,
fue tener su propio vino.
No lo consiguió.
Yo, ahora, hago un vino que lleva el nombre de mi hijo.
Nunca regalo una botella de este vino si no tengo delante a un amigo.
Gracias.
Lo beberé a su salud y a la de su hijo.
Esos dos de Torrecillas tenían razón.
Señor Patiño, no es por meterme donde no me llaman,
pero desde que aparecieron esos dos, se está yendo todo al carallo.
Sobre todo por ella. -¿Por qué dices eso?
Porque no me fío un pelo.
Primero mató a su marido
y ahora tiene a Pascual enconado perdido.
Es una mala pécora.
Será.
Pero tenemos a una fila de enganchados
dispuestos a vender a su madre por esa mierda que fabrican.
Tú lo probaste y te gustó, ¿no?
Sí, está buena, pero yo en eso tampoco soy mucho de fiar.
Yo la droga no puedo ni probarla.
Es como si le pregunta a una mosca que qué mierda le gusta más.
A partir de hoy vamos a empezar a vender
los cinco kilos que nos trajeron.
Se acabó la cocaína.
Vamos a llenar el mercado con esa mierda que tanto gusta.
Y otra cosa.
Hay que matar a Da Silva.
¿Vamos a la guerra con el portugués? -Nada de guerras.
Tiene que ser algo limpio.
Ah...
¿Y qué? ¿Vas a hacer despedida de soltero?
Mañana. Va a venir la gente del bar y mis amigos del cuartel.
Qué bien, ¿no? A ver lo que hacéis, ¿eh?
Como si hubiera algo que celebrar. -Mamá.
Um... Están muy ricas estas alubias. -No valen na'.
Otras veces me han salido mejor.
Pues hoy en el trabajo
hemos conectado los números de unos crotales
con el crimen del restaurante.
Yo creo que estamos cerca de algo. -En la mesa no se habla de muertos.
Ya está aquí este.
Hola. -Hola.
Nuño.
Perdona. -Voy, voy.
Estamos comiendo.
Pero ¿por qué le hablas así?
Estoy en mi bar y hablo como me da la gana.
Muy bien dicho, hijo. Toma.
A ver, ¿qué ponemos?
¿Ya tenemos al perro? -Eh... Sí, sí.
¿Qué hay de menú? -Cielo, nos tenemos que ir.
¿Le preparas un bocadillo a Jacobo para el camino?
Quiere menú. -No le da tiempo a comer de menú.
¿Y tú? -Con lo que he comido voy bien.
Muy bien, estupendo.
Estupendo.
Jacobo, ¿qué haces mañana? ¿Tienes planes?
-¿Por? -Te invito a mi despedida de soltero,
¿te apetece? -Eh... Sí, sí, sí, claro. Ahí estaré.
Para que luego digan que te tratamos mal.
¡Ay, joder! ¡Dios...!
¡Mierda!
A ver, no te compliques la vida, Dolores.
Ensaladilla rusa, que es lo más fácil, ¿vale?
Hola. Hola, buenas. ¿Eh?
Por favor. Así que...
Por favor, perdone un momento. El examen de oposición.
Espera un momento, Dolores. Al fondo del pasillo, aula dos.
Muchas gracias, ¿eh? Llega usted ya tarde, ¿eh?
Ya lo sé, ya lo sé, gracias.
Hola, el examen de la oposición, ¿dónde es?
Por allí. -Al final.
Gracias.
(Puerta)
(JADEA) Hola.
Siento mucho llegar tarde. En 20 minutos, recojo.
(JADEA)
(SUSURRA) Joder...
Sabéis perfectamente que esto es irregular.
-Mira, Marco, no me jodas con eso ahora.
Aparte, me debes varios favores. -¿Quiere presentar una queja?
Solo digo que no se puede hacer un registro sin orden del juez.
Si me pillan, me pueden empapelar. -Nadie va a empapelar a nadie.
Este lugar pertenece a mi familia.
Estoy capacitada para realizar este registro.
Y no tenemos tiempo de esperar una orden.
No en un pueblo obsesionado con las fiestas patronales.
Tenemos indicios de que en este matadero
se están cometiendo delitos muy graves.
En ese caso, el reglamento ampara un registro preventivo.
La orden, la tendremos a posteriori.
(Ladridos)
El perro no encuentra nada.
Huele demasiado a carne. El animal está sobreestimulado.
-Continúe con el registro, por favor.
Se acabó. Sí, sí, espere un momento,
por favor. Déjeme cinco minutos más, se lo suplico.
¿Qué hace? Ir a ver al decano de esta facultad.
Nos estamos metiendo en un lío.
-Cada vez tengo más claro que la desaparición de mi tío,
tiene que ver con lo que fuera
que llevaran dentro esos cerdos portugueses.
Una droga que, de momento, no existe.
La encontraremos. Si no es aquí, será en otro sitio.
Y creo que sé dónde.
Tía, soy yo, María.
No, nada, llamaba para ver cómo estás.
¿Qué tal vuestro viaje?
Ah, que estás de camino a la oficina de asuntos sociales.
¿Todo bien?
Claro. Claro, claro.
Venga, pues no te entretengo.
Un beso.
Mi madre tiene llaves. -¿De dónde?
De casa de mi tío.
Esas cosas, pues que...
Alfonso Cubillo de nuevo.
¿Podemos hablar? Sí, sí, claro, pasa.
Ya termino.
Dime. No, pues eso, que ya sabes que a partir de septiembre,
aquí tienes un amigo, ¿eh? (RÍE)
Y dile a tu sobrino que eso lo hablamos, ¿eh?
Oye, una cosa, recuérdame cómo se llama.
Eh... Ajá.
Sí. Joaquín Vidal, muy bien.
Pues nada, apuntado, ¿eh? Muy bien.
Pues sí, hombre.
Pues unas buenas gambas, que ya sabes que soy facilón.
(RÍE)
Claro que sí, campeón.
Eh... Abrazos a la tropa, ¿eh?
Venga, adiós. Sí, adiós, adiós.
(CARRASPEA)
Cubillos, Cubillos...
¿Que pasó exactamente el otro día?
Un accidente.
A mi mujer se le disparó la pistola tranquilizadora.
No sabes cuánto lo siento.
Precisamente venía a preguntarte qué tal estabas.
Pues fastidiado. Todavía me duele la cabeza.
Me pusisteis el culo como una sandía.
Muy inflamado. Tengo que sentarme encima de esto.
No sabes cuánto lo siento.
(Silbido)
Ah...
¿Te pasa algo?
Bueno, venía a ver si podrías hacerme un favorcillo
con esto del examen.
¿El de la oposición? Sí.
Lo tengo aquí. ¿No lo has entregado?
No.
He llegado tarde.
No vi la notificación del cambio de fecha.
Pero te juro que lo sé todo.
No sabes qué días estoy pasando. Bueno, qué semana, más bien.
¿Qué me estás pidiendo, Cubillos? Tiempo.
Solo un poco de tiempo. Dos horas, aquí, en tu despacho, delante de ti.
Será como hacer el examen delante de un tribunal, ¿no?
Esta oposición es todo para mí.
Quiero ser funcionario, trabajar para el estado.
Sé que van a salir muy pocas plazas.
Solo necesito dos horas, como mucho.
Pero, Cubillos... Hora y media, con eso me basta.
Lo siento, pero eso es totalmente imposible.
Una hora. Nada más, una hora.
Te digo que no, no me insistas. No sabes por lo que estoy pasando.
¡No tienes ni puta idea!
Cálmate, Alfonso. Solo quiero que me dejes terminarlo.
Nada más.
Pero bueno, vamos a ver. Esto...
Siéntate encima de ese flotador si no quieres tragártelo.
(Silbido)
Tampoco tenemos orden de registro, ¿verdad?
-No. Limítese a hacer su trabajo.
Busca. Busca...
Tiene razón. Sin una orden de registro, esto no sirve para nada.
Lo sé, pero tenemos a Salvador en una celda sin pruebas
y ahora sí necesitamos encontrar algo como sea,
para vincularlo a los cerdos y la droga.
Pero ¿qué droga, María? Por favor, no has encontrado ninguna droga.
Estoy segura que hay droga de por medio.
En algún lugar tiene que haber restos.
Pues espero que tengas razón.
Ahora que lo dices, no sé si quiero tenerla.
Esta casa es de mi familia.
Encontrar droga aquí sería terrible.
Aquí lo tiene.
¿Es o no es su marido?
Sí, bueno, es él.
Pero, verá, cuando solicitamos la adopción...
Señora Jiménez, sabe perfectamente que cualquier cambio de status
entre los adoptantes, supone invalidar el proceso.
Pero mi marido... Su marido está desaparecido.
Pues como comprenderá, no podemos garantizar
que el niño crezca en un hogar estable.
Pero la trabajadora social que vino a casa, su compañera,
lo dejó todo firmado. Esto no sirve de nada,
si su marido no está en casa.
Cuando vuelva, pueden empezar el proceso desde el principio.
Pero...
Es que no hay muchos peros en este asunto.
Señora Jiménez, lo siento.
A ver...
Quizá usted podría...
digamos... quizá podemos...
No sé, acelerar el proceso.
Yo sé que ustedes los funcionarios
son gente humilde, con sueldos escasos...
¿No lo va a abrir?
10.000 euros.
Como ve, el dinero en casa no es problema.
(SUSURRA) Señora Jiménez,
guárdese el dinero y salga de aquí inmediatamente.
¿Sabe lo que le digo? Que es usted una zorra insensible
y que las pobretonas como usted no pueden tener tanta dignidad.
Papá, ¿estás bien? ¿Te han hecho algo?
No, estoy bien, hijo, estoy bien.
Oye, no le habrás dicho a mamá que estoy aquí.
No, no, a mamá claro que no. -Has hecho muy bien, hijo,
ya sabes cómo se pone. Además, voy a salir rápido,
no es preciso alarmar a nadie.
Tú tranquilo, papá, que para eso soy abogado.
Voy a coger el caso y en unos días... -Unos días, los cojones.
En un par de horas estoy fuera. Tú solo tráeme a Vicente.
¿A Vicente? ¿Al granjero? -El mismo. Yo me ocupo de todo.
Papá, ¿no será mejor que veamos de qué cargos se te acusa
y veamos si las pruebas son sólidas? -Ricardito, hijo, tú no hagas nada.
Simplemente trae aquí a Vicente. Y no me repliques más, hostias.
Está bien, papá. ¿Puedo darte un beso?
Vicente. Vicente...
(MASCULLA) La madre que lo parió...
Lo siento, pero no encuentran nada.
La casa está limpia.
¿Crees que aquí todavía se querían?
Es muy triste.
¿Triste? ¿El qué?
Mi tío engañaba a mi tía. Se fue con su amante, o eso creemos.
No es el primero ni el último.
¿Cuándo crees que desaparece la magia?
¿La magia? -Sí.
Esa sensación de que no podrías estar en el mundo
con otra persona que no fuera esa.
No lo sé.
Supongo que, para eso, lo mejor es evitar enamorarse.
Mírame a mí. -¿En serio?
¿Qué? -Que no te has enamorado nunca.
(Ladridos)
Compañeros, abajo, en el garaje.
(Ladridos)
¡Hostia!
(Ladridos)
Aquí.
(SOLLOZA)
¿Qué haces aquí?
¿Qué ha pasado?
Eso dímelo tú.
Ibas a dejar esto y sé que vas a seguir trabajando para don Julio.
Si quieres dejar esto, no sigas jugando, es peligroso.
¿Que no siga jugando? ¿Y tú me lo dices?
No eres el más adecuado para decir cuándo y cómo
hay que dejar los negocios con don Julio.
Tú estás a tiempo de dejarlo, Almudena.
Estoy luchando para conseguir una vida mejor.
Exacto, una vida mejor. Tú querías adoptar, tener un crío,
eso era lo más importante, ¿no? Me han denegado la adopción.
Y no voy a poder volver allí.
La he fastidiado. (LLORA)
Lo siento, no quería ser tan brusco.
Quiero lo mejor para ti.
Quiero protegerte.
(RESPIRA AGITADAMENTE)
Cógela.
(RESPIRA AGITADAMENTE)
Si vas a seguir en esto, la vas a necesitar.
Sin miedo.
Como si fuera una parte tuya.
¿A qué estás esperando?
Fóllame de una vez.
Positivo en cocaína.
Positivo.
-Enhorabuena, un positivo siempre es una buena noticia.
Ahora solo hace falta la orden del juez.
Eh... Ya. Gracias, Marcos.
Te debo una.
Pues tenías razón.
Tu tío andaba metido en temas de drogas.
Por eso se ha quitado de en medio.
O le han quitado.
¿Y lo de la foto con su amante?
Una maniobra de despiste.
O una posible cómplice.
Seguimos teniendo cabos sueltos.
Sí, pero estamos un poco más cerca.
Eso parece.
(Gemidos)
¡Ay, más! Más, más...
(GIME)
¡Qué bueno! ¡Ay, qué rica estás, hija!
¡Más! (GIMEN)
No, no, no, no, no... No te salgas, mi amor.
¿Qué? No, no te salgas.
¡Ah! ¡Que no te salgas!
¡Sigue, sigue, sigue...!
(Tono de móvil)
¿Oiga?
Oiga.
Ese que suena es mi móvil.
Podría ser mi mujer.
Soy Salvador Benito, ¿no me conoce?
Su puta madre...
(MÓVIL) "Soy Salvador Benito y no estoy".
Por mi acento sabes quién soy.
Si quieres volver a ver a tu hija, llámame inmediatamente.
-¿Voy a tener que apañarme yo sola?
¿Qué hacías? Casi me quedo dormida.
Voy... Vamos a jugar a algo.
¿Te parece? -Me parece.
¿Te gustan los juegos? -Me encantan los juegos.
(RÍE)
Oh...
Ya es mayorcita.
(Mensaje)
(SUSPIRA)
(LEE) "Si queréis volver a ver a vuestra hija con vida,
avisa a tu marido".
Va, deja ya el móvil.
No quiero más fotos, quiero otra cosa.
No tengo ganas de otras cosas.
¿Vas a dejarme así? Venga, que ahora puedo atarte yo.
Ahora no, me duele la cabeza. -¿Que te duele la cabeza?
(Puerta)
(Puerta)
No hagas ruido.
¡Suelta a mi hija, cabronazo!
¿Mamá?
(GRITA) Mamá, ¿qué haces tú aquí?
¿Me has seguido?
Hija mía, ¿estás bien? ¿Te ha hecho daño?
Silencio. Las dos.
Y quietas.
Bueno...
Las cosas están claras.
Yo no quería que esto fuera así.
Pero la vida está llena de giros interesantes.
Si gritáis, disparo.
Si pedís ayuda, disparo.
Si intentáis escapar, disparo.
Si hacéis alguna tontería, disparo.
Que es lo que no queremos los tres...
Que dispare.
¿Sí? Soy yo.
Tengo a la madre y a la hija.
Sí, son hermosas las dos.
De acuerdo.
Nos vamos de viaje.
¿Conocéis Portugal?
Muchas gracias, cariño, ¿eh? -Guapa, nos vemos pronto, espero.
¿Dónde tienes tu coche, Teresa? -Aquí.
Sin correr, sin gestos raros.
Por favor, que nos estamos llevando muy bien los tres.
Tú conduces. -No, yo no quiero.
No estoy preguntando.
Portugal os va a encantar.
Os lo prometo.
(Apertura automática)
Ya está.
¿Ha sido para tanto?
Muy bien.
Muy bien. Gracias.
Perfecto. (SUSPIRA)
Pues aquí tienes mi nota.
Pues aquí tienes mi nota.
¿La mujer de ese?
Ja, ya verá lo que tarda en echarse otro marido.
¿Y es que no se amaban el desaparecido y su esposa?
A la Almudena esa solo le importa aparentar y lucirse por el pueblo.
¿Ese? Ese seguro que está en una playita del Caribe,
gozando con la nueva querida que se ha agenciado.
¿Con quién, con su amante?
Sí, sí, una de las chachas del matadero, según dicen.
Una que seguramente le da lo que no le daba su mujer.
¡Toma morena...! (RÍE)
Ya me gustaría a mí, estar tiradito en una playa con una de esas.
Nuño, ponme otro cacharrito de estos con mucho hielo,
que me estoy calentando, "chiquimín..."
-¿Y me dice qué le debo? -No, no, no, no...
Invito yo, preciosa. -Ay, gracias.
¿Saben de algún lugar para quedarse en este pueblo?
Es que estoy buscando trabajo por la zona y hoy me quedo por aquí.
Sí, el Nevada Exprés, al otro lado del pueblo.
-Ay... -Si quieres, yo te llevo, ¿eh?
No, gracias, prefiero irme caminando.
Pero que está un poco lejos para esos tacones.
No pasa nada.
Buf... Estas son todas iguales, ¿eh?
Seguro que acaba echando el lazo a algún atontado de por aquí.
Como hizo la de ese.
(Móvil)
A ver.
Vicente, ¿dónde estás, coño? Ya era hora.
Venga, que te está esperando mi papa en el calabozo.
¿Por qué haces esto?
Creía que tenías principios.
¿Vas a hacernos daño a las dos por culpa de mi marido?
Ha sido por mi culpa. -No, no, hija, no digas eso.
Es la verdad. -¡Silencio!
Por favor.
Ay, Vicente, Vicente...
Los dos sabemos que después de lo que te hizo
el cabrón del portugués, vas a tardar años en recuperarte.
Mató a todos mis cerdos el hijo de puta.
Cerdos, que era lo único que tenías. -Sí.
Y además, tus problemas con el juego.
¿Cuántos hijos tienes, dos? -Tres.
Tres bocas que alimentar, Vicente, Vicente...
Bueno, todo esto se podría solucionar.
¿Cómo, señor Salvador? -Dejando que yo me ocupe de todo.
Mira, para empezar, te dejaría unos cuantos cerdos míos
para que críen. Pagaría tu deuda con el juego
y un dinero extra para que vivas y hacer un par de arreglitos
en tu casa, para que tu mujer se quede contenta.
Pero, claro, a cambio tendrías que hacer tú algo por mí.
Lo que sea, Salvador. Por usted, haré lo que sea.
Quería robarla. Es que las cosas no me van muy bien, ¿sabe?
Y pensé que la mujer llevaría dinero encima
por la venta de los cuchillos. Por eso la maté.
Después, para disimular, le puse los crotales en las orejas.
No quería que pensaran que había sido un robo,
y así no me buscarían a mí.
Utilicé mi propia escopeta. ¿Lo ve usted? Mire, aquí tiene.
Pues está claro, ¿no? -Y tanto que está claro.
Mira que encerrar a tu padre...
Y con esta confesión, estoy abochornado.
Con lo que tu padre ha hecho por el pueblo.
¡Papa!
Eres libre.
Salvador, discúlpeme, todo ha sido un terrible error.
Lo siento mucho. -Y tanto que sí.
No se preocupe usted, me voy a ocupar personalmente
de los que le han encerrado sin motivo.
Eso espero, porque esa jovencita...
La María esa, que me está volviendo loco.
Que estamos en fiestas,
que me han sacado a mí de la peña para esto...
Se le va a caer el pelo a esa.
Me cago en todo lo que se menea. -¿Qué pasa?
Han secuestrado a mi hija.
¿Qué hemos dicho de hacer el tonto? -No la toques.
Me tienes a mí, ¿para qué la quieres a ella?
Porque la niña es lo único que le importa
a ese trozo de carne con el que te casaste.
No pasa nada, Cristina.
No nos va a pasar nada.
Cariño, ¿te acuerdas de lo que pasó
aquella vez que querías ir a Eurodisney?
Sí.
Pues haz el favor de ponerte el cinturón.
Eres un hijo de puta, no tienes corazón.
¿Cómo ha ido?
No ha ido bien.
¿Regular?
Pero si habías estudiado mucho.
(SOLLOZA) Ay...
No pasa nada. Venga, no pasa nada, ya habrá más oportunidades.
Si las oposiciones son muy injustas, tú vales mucho, cariño.
(LLORA) Venga, venga...
Alfonso, Alfonso, yo estoy muy orgullosa de ti,
por todo lo que haces por tu familia.
No te vengas abajo.
Te quiero mucho. Yo también, cariño.
¡Ah...!
Mamá.
Mamá.
Mamá...
Mamá.
Ayuda.
¡Ayuda!
¡Ayuda!
¡Ayuda!
¡Ayuda...!
(GRITA)
¿Qué? No, nada, nada, nada.
Que si quieres me voy al hotel.
(Música romántica)
(SUSPIRA)
Qué a gusto se está en casa, ¿verdad?
(Móvil)
Anda, es Inmaculada. Venga, luego la contesto.
(SUSPIRA) Inmaculada, ¿qué Inmaculada?
Inmaculada, la mujer de don Julio.
Inmaculada... Inmaculada. Qué mujer más interesante.
Bueno, todo el tiempo que estuvisteis trabajando,
estuve yo hablando con ella. Una clase que tiene...
Ya tenía yo ganas de conocer a alguien así.
¿Sabes? A lo mejor nos hacemos una escapada a Londres.
¿Cómo que a Londres? Espera, espera, espera...
Sí, a Londres, a ver tiendas de las buenas.
Pero Mari Jose, por favor.
No sabes lo bien que me ha venido el viaje a Galicia.
Oye, a ver, no puedes volver a ver a esa mujer, lo siento mucho.
¿Cómo que no puedo volver a verla? Bueno, porque no, porque no sé,
no es tu amiga. No, no lo es. Bueno, ya decidiré yo
quién es mi amiga y quién no lo es, ¿no te parece?
O no, porque qué pasa si yo te digo que no quiero que la vuelvas a ver.
Pero ¿por qué no vas a querer? Porque no.
Bueno, pero ¿qué pasa ahora?
Pasa lo que tenga que pasar, Mari Jose y ya está.
Oye, Alfonso, no me hables así y me vas a explicar
qué te pasa porque me voy a cabrear. Mira, no soporto a esa gente.
Tú lo que tienes es envidia. ¿Envidia de qué?
Envidia de que son ricos y tienen la vida resuelta.
No como nosotros, que somos unos mindundis.
(Sirena de ambulancia)
Es un tráfico, mujer de mediana edad,
presenta politraumatismo craneoencefálico.
Viene en shock y en choque hipovolémico.
Constantes vitales muy débiles.
Pronóstico: muy grave. Entramos en quirófano, ya.
(SALVADOR) ¿Se va a morir?
(MARÍA) Hay que detener todos los coches que circulen
por las carreteras próximas al lugar del accidente.
Este es mi último trabajo, Teo.
Lo dejo.
(MARÍA) Triangulando la señal, podemos localizar su ubicación,
incluso con los teléfonos apagados.
Me llamo Cristina Benito, me han secuestrado.
¿Por qué no reconsideras y sigues en esto conmigo?
No voy a seguir trabajando para ti.
Id para allá, quiero a mi hijo de vuelta.
Estás muy tonto últimamente, que lo sepas. Y puede que me harte.
No quiero líos con nadie.
¡Bingo!
¡Vas a perder tu licencia de veterinario, te lo digo yo!
¿Es este hombre? Parece que el tío andaba en tratos con gente peligrosa.
Le han matado... Tranquila, señora.
Francisco es el que ha llenado Torrecillas de criminales.
No me gusta dejar las cosas a medias.
Jacobo, mira, es mi tío Francisco.
Mañana tendremos la fórmula
de una droga que engancha desde la primera dosis.
Desde luego, estás como una puta cabra, ¿eh?
Que me digas que te gusta mi novia. Dime: "me gusta tu novia".
Localizado sospechoso secuestro en el término municipal de Maide.
(Disparo)
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