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Zulu
Ya tenemos lo que queríamos.
Le diremos que nos lo hemos cargado y ya está. No se enterará.
No firmé. -¿No ha cerrado el caso?
-Tampoco lo veo claro. Quiero que te deshagas de ellos.
¿Qué coño es esto? -Te dije que teníamos que matarlos.
-Ahí tenéis la mierda con la que os han engañado.
Le voy a seguir de cerca.
No quiero ni más amenazas ni más cerdos muertos.
Tuvo que hacerlo la misma persona.
Era uno de esos que van por las casas con la Biblia.
Puede que venga alguien para intentar venderos.
No lo matéis, solo hacédmelo saber.
Debe haber un error. ¿Y mi dinero?
Pues pregúntele a su marido.
Retiró el resto del efectivo hace unos días.
Ya nos hemos enterado. -Felicidades.
Necesito más de eso.
Y mis colegas quieren probarlo.
¿Qué ha pasado?
A vuestro padre le ha dado un ataque de ansiedad.
(DA SILVA) No podemos dejar que nos roben de esa manera.
Si ese paleto robó los cerdos, no hay duda.
Me confirman que hay varios mormones en la zona.
(MARÍA) Buscamos a dos asesinos.
¿Y ese anillo?
Voy a dar ese discurso.
(Claxon)
¿Cuánto y cuándo? Cuatro kilos, hoy.
(Disparos)
Tenemos algo importante entre manos.
-Tía, cuando escuches el mensaje, llámame.
Es sobre el tío.
(JULIO) Yo no quiero.
Decírselo con tranquilidad y no estar pendiente de él.
Yo no sé qué me pasa.
Yo no puedo estar pendiente de él.
-Julio, estás hablando en sueños.
(SUSPIRA)
Prueba respirando con la tripa.
-Quieren que les conteste mañana.
-¿Y qué duda tienes?
-Inmaculada, no es lo mismo mover tabaco de batea que cocaína.
-Claro que no.
Con el tabaco no nos vamos a hacer ricos.
(SUSPIRA)
-No sé, cambiamos de coche cada dos años,
tienes una bañera con burbujas. ¿Qué más quieres tener?
-¿Por qué vamos a conformarnos con menos?
A ver, Julio, todos, todos están pasando cocaína.
¿Tú qué quieres ser, el tonto de la ría?
-Llevo años con el tabaco.
Sé con quién trabajo, lo tengo todo controlado.
A más dinero, más problemas.
¿Tú sabes lo que cuesta blanquear las millonadas?
-Podría ayudarte tu hermano Ramón.
Seguro que estaría encantado de trabajar contigo
en vez de estar de pasante en un bufete.
Y yo te apoyaría en todo.
-Sí, claro, mientras haga lo que tú digas.
-A ver, Julio.
Si no es por mí, seguiríamos en el pueblo ordeñando vacas.
(SUSPIRA)
No, no podemos quedarnos a medio camino.
(SUSPIRA)
Me juraron que ese somnífero tumbaba a un caballo.
-Estuve preguntando por ahí.
Nadie sabe nada de esa nueva droga
que trajeron Teo y Pascual de Castilla.
-Vamos a ver, Juliño.
La próstata ya te está dando problemas.
Tienes la vista cansada.
Ya no tenemos edad para aventuras.
De momento te has librado de la cárcel.
Y gracias a Ramón lavamos todo el dinero sin problemas.
Deberías consultarlo con don Augusto.
Sabes que le gusta controlarlo todo.
-De momento don Augusto no debe enterarse de esto.
Es un asunto entre esos cualquiera y nosotros.
-¿Y si te arriesgas con ellos y te la juegan, Julio?
-Entonces les daré algo para que nunca lo olviden.
¿Qué más queréis de nosotros?
Hicimos todo lo que nos pedisteis. No exactamente.
-¡Qué huevos le echasteis!
De momento os funcionó.
Ahora nuestro jefe quiere más polvo raro de ese.
¿Más cocaína? -Más de lo otro.
¿Quiere más, en serio?
Parece que tiene potencial y quiere empezar a moverla.
¿De qué polvo raro hablan? Calla.
-¿Cuándo podéis tener más material de ese?
No, no, no podemos ponernos con eso ahora.
Yo tengo que desaparecer.
Esa mujer, la trabajadora social, la matasteis en mi casa.
Han llamado preguntando por ella. Vendrán a por mí.
-El cuerpo no va a aparecer.
-Estás hablando con profesionales de la charcutería.
Lo nuestro es hacer desaparecer fiambres.
-Debéis conseguir más droga de esa.
Pero ¿de qué droga habla? La que hago yo.
¿La que haces tú? Bueno, nosotros.
Nosotros.
Yo no sé qué les ha contado la loca esta.
¡No me importan vuestros problemas!
(PASCUAL CHISTA)
-Quiero saber si tenéis más clientes
y si vais a trabajar en exclusiva para nuestro jefe.
¿Cuánto nos pagaríais?
10 000 el kilo.
(RESOPLA)
Lo siento, no cuenten conmigo. 15 000.
Por favor te lo pido, suéltame.
17.
20 y no me apeo del burro.
-La queremos hoy mismo.
La tendremos.
Cinco kilos. ¿Verdad, Alfonso?
Señores, miren, yo me bajo aquí.
Lo siento, vuelvo a mi vida tranquila y feliz de veterinario.
Buenas noches.
¿Me vas a dejar sola en un momento así?
¿Sola? ¿Sabes el infierno en el que se ha convertido mi vida
desde que decidí ayudarte cuando te cargaste a Francisco?
Si me ha dado hasta un infarto por tu culpa.
Ha sido un ataque de ansiedad.
Y me ayudaste porque sabías que fue un accidente.
Sí, pero esto es una locura y tú sigues adelante.
Francisco me dejó sin nada.
Y todavía tengo muchos años por delante, planes
y ni un euro en el banco.
No me queda otra, Alfonso.
Buena suerte.
¿No ves que se están descojonando de nosotros?
Yo me los cargo.
-No podemos fallar a don Julio, Teo.
Hemos venido a negociar.
No tiene lo que hay que tener, pero no importa.
No le necesitamos.
Muy bien.
Al tajo.
Almudena.
Ya sé que es un poco tarde, pero necesitaba oír tu voz.
Saber que estás bien.
(Tono de llamada)
-¿Qué haces?
-Eh...
Quería repasar unas cuentas.
-Me parece que no son horas para repasar cuentas.
-Tienes razón, sí.
No son horas.
¿Dónde vais?
Ahora jugamos en el mismo equipo. Estarás más segura con nosotros.
No, no, hay un hostal en el pueblo.
Necesito estar tranquila para preparar el asunto.
No me voy a escapar.
Tenemos un trato, ¿no?
-Ya, ya sabemos lo que vale tu palabra.
-Nos vemos en el hostal.
En el Nevada, al mediodía. ¿Al mediodía?
Si necesitas cualquier cosa,
si quieres hablar de lo que ha pasado, ya sabes.
-¿Qué carallo estás haciendo?
Nuestra vida depende de esa tía.
¿Quieres ser más duro con ella de una puta vez?
Nos vamos a quedar aquí, aunque sea a la fuerza.
-¡Quieto, pijo!
-Le voy a pedir a don Julio que mande a otro
antes de que acabe mal contigo.
-No hace falta, voy a dejar este trabajo.
-¿Cómo dices?
-Lo que oyes, quiero cambiar de vida.
(RÍE)
Ya, como si fuera tan fácil, ¿no?
Venga, hombre.
(Música chachachá)
# Madre del pueblo, condúcenos
# por el camino # de la paz y la salvación.
# Y que viva nuestra patrona.
# La Virgen de la Concha. #
¡Viva la Concha!
(TODOS) ¡Viva!
¡García, le estábamos buscando!
Bébase eso que nos vamos. -¿Adónde?
-¿Adónde va a ser? A sacar a la patrona.
El primer momentazo de las fiestas.
¿Tenemos una camiseta y un pañuelo de la peña para este?
-Pero ¿y el cuartel? -¿El cuartel?
Hoy solo trabajan los aburridos.
O los que no les gustan las fiestas, como la María.
¿A que tu María es de las que no se divierte mucho?
-¿Y si pasa algo grave?
-¿En fiestas? Como mucho, un enganchón entre borrachos.
-Tengo trabajo, luego nos vemos.
-Olvídese de ese caso, que no va a ningún lado.
Vaya entrenando para el concurso de magdalenas.
Le hemos dejado tres paquetes.
Será mañana, en el restaurante de la carretera, ya está abierto.
¿Lo ve?
¡El pueblo vuelve a ser el que era!
# Madre del pueblo, condúcenos
# por el camino # de la paz y la salvación.
# Y que viva nuestra patrona.
# La Virgen de la Concha. #
¡Viva la Concha!
(TODOS) ¡Viva!
Esto va bien.
(Teléfono)
(Teléfono)
(Teléfono)
¿Diga?
¿Oiga?
¿Quién es?
¿Oiga?
¡Oiga!
(Pitidos)
(RESPIRA AGITADAMENTE)
(Timbre)
(Timbre)
María.
¿Qué pasa? Tienes mala cara.
Tía.
Creo que al tío le ha podido pasar algo malo.
Han encontrado su anillo en el matadero, dentro de un cerdo.
No tiene por qué querer decir...
Ven, siéntate.
He abierto una investigación y cuantos más datos tenga, mejor.
Necesito tu declaración.
Sé que es duro hablar del tema, así que nos lo tomaremos con calma.
Si no te importa, que sea rápido.
Así dolerá menos.
Claro que sí, tía. ¿Puedo grabarlo?
¿Sabes si el tío tenía...
tiene algún conflicto con alguien o está metido en algo ilegal?
No, no, por Dios.
María, qué cosas dices.
Salvador y él se odian desde siempre.
¿Ves capaz a Salvador de hacerle algo malo?
Cariño, no te confundas.
No sé lo que haría ese anillo dentro de un cerdo.
Lo único que sé es que mis cuentas en el banco están a cero.
Tu tío se lo ha llevado todo.
Esto es un abandono en toda regla, nada más.
Y nada menos.
Solo dejó lo que no se ponía.
Tenía un plan y lo cumplió.
Encontré esto entre sus cosas.
Puedes quedártela, me la sé de memoria.
¿Y qué vas a hacer ahora sin dinero?
(Teléfono)
Cógelo.
(Teléfono)
(Teléfono)
(Teléfono)
Yo solo quería adoptar un niño.
Ser madre, como toda mujer.
Y ahora no sé qué me espera.
Tengo miedo.
Me he quedado sola, María. ¿Seré capaz de rehacer mi vida?
Claro que sí, tía. Oye.
Tú eres capaz de lo que te propongas.
(LLORA)
(Móvil)
Mamá.
Bueno, no es el mejor momento, pero está bien.
Un beso.
Tengo que ir a buscar a mi padre al hospital.
Siento dejarte así. No, no, cariño.
No te preocupes, tú solo...
tenme al tanto de todo, ¿eh?
(SUSPIRA)
Alfonso, te necesito.
Se te ve mejor cara. Ajá.
Pensé que iba a venir a buscarme tu madre.
Está preparando un discurso para su trabajo.
Es esta noche. Quiere que vayamos a verla.
Sí, iremos. Me vendrá bien para distraerme.
¿Qué es esto?
He abierto una investigación sobre su desaparición.
¿Desaparición?
Pero si se ha ido con otra.
Eso parece, pero no sé, hay cosas extrañas.
¿Qué cosas extrañas?
Apareció su anillo en el matadero, dentro de un cerdo.
Es muy raro, ¿no?
¿En qué estás pensando?
No sería la primera vez que matan a alguien y lo tiran a los cerdos.
María, antes de ponerte a pensar cosas terribles,
deberías hablar con un experto.
En este caso, yo.
La digestión de un cerdo es lentísima.
Y si el anillo se ha encontrado ahora,
Francisco debió perderlo mucho antes de su desaparición.
Lo tendré en cuenta.
Pero ya me conoces.
No me quedo tranquila hasta que ato todos los cabos.
¿Cómo que no la tienes?
Te lo dije, ¿no?
La culpa no es tuya.
La culpa es de quien te hace caso. Necesito más tiempo.
Es que... ¿Es que qué?
Me quieren matar.
Yo, el primero. -¿Quién te quiere matar?
Los rumanos. Quieren vengarse por lo de ayer.
Llevan todo el día llamándome. ¿Cómo voy a trabajar así?
Si queréis la mercancía, quitádmelos de encima.
-Perdona, ¿nos estás dando órdenes?
-¿Has hablado con ellos? Sí.
Han sido claros. Estoy muerta y vosotros también.
-¿Nosotros? Claro.
Matasteis a varios de los suyos. Lo digo en serio.
Si no vais a por ellos, vendrán a por nosotros.
-Trae la mercancía esta noche.
Nosotros nos ocupamos de los rumanos.
(SUSPIRA)
Estimados dueños de Esplendor y Vida.
Su empresa es un milagro.
Y no lo digo solo por sus productos
ni por el éxito que tienen en más de diez...
¿Diez? No, nueve.
Once.
Once provincias a lo largo y ancho de toda España.
Las ventas...
(Timbre)
Las ven...
Las ventas del último trienio.
Trienio, María José, trienio.
¿No estás en el trabajo?
Dime que vas a venir a verme.
Si no me da un infarto antes, claro.
Hoy me la juego, la cima o el hoyo.
La cima. Nosotras, siempre en la cima.
¿Y Alfonso?
También viene, os necesito a todos.
Si me sale mal, tengo que tener a alguien con quien llorar.
Digo que si ya está aquí Alfonso.
Tengo un follón terrible en el matadero.
¿Qué pasa? ¡Alfonso!
Hay un cerdo enfermo, como verde,
que me da miedo que se lo pegue al resto, no sé qué hacer.
Este hombre. ¡Alfonso!
¿Qué pasa? Está Almudena, que te necesita.
¿Dónde vas?
¿No me has oído? Que te necesita.
Tengo la oposición muy olvidada.
Solo quiero un consejo. Mira.
Estoy convaleciente.
Me han recomendado reposo. ¿Queréis que me dé algo?
Por Dios te lo pido.
Tengo que arreglarlo. Si no, no sabes la que me puede caer.
Alfonso, ¿qué te pasa?
Es mi hermana y está en el peor momento de su vida.
¿Le quieres hacer caso?
Perdona que llegue tarde.
Se han ido a lo de la Virgen, ¿no?
-Villanueva es todo folclore.
¿Te has enterado de lo de los rumanos
que han matado en la carretera?
-Sí, está fuera de nuestra demarcación, pero me informaré.
A lo mejor tiene algo que ver con lo nuestro.
-¿Quién es este?
-Quizá el anillo se le cayera a mi tío dando de comer a sus cerdos.
Si el banco confirma que sacó el dinero antes de desaparecer,
no habría mucho que sospechar.
Tengo una intuición.
-Venga.
Hoy olvídate de nuestro caso.
Investiga lo del banco y lo de tu tío.
Yo voy avanzando con lo nuestro.
-Solo íbamos a hacer trabajo de oficina.
-¿Solo trabajo de oficina? -Sí.
Iba a solicitar una segunda autopsia
de los que murieron en el crimen del restaurante.
-Yo me encargo.
-Y habría que localizar a los mormones de la lista,
a ver si alguno nos da mala espina.
¿Tienes los nombres? -Sí.
-Voy a llamar al banco.
-¿Piensas que solo puedo hacer trabajo de oficina?
-Eh...
No, no.
Quiero decir que...
Tú mismo dijiste que la acción no era lo tuyo.
¿Que has usado qué?
La primera vez me salió bien. Pues tuviste mucha suerte.
Hasta un reloj estropeado acierta la hora dos veces al día.
Eres veterinario, sabes de medicina.
Tú lo has dicho, soy veterinario, no narcotraficante.
No voy a ayudarte a fabricar esa mierda.
Pero sí te puedo dar una solución, Almudena.
A ver, dime.
Guardia Civil.
¿Cómo dices? Mira.
Esta es la situación.
Unos narcotraficantes están esperando
que les des más de esa mezcla que hiciste.
La muerte de la trabajadora social se va a descubrir.
Y mi hija acaba de abrir una investigación
sobre la desaparición de Francisco porque ha aparecido su anillo
en las tripas del cerdo que se lo comió.
Cuanto antes digamos la verdad, mejor.
María José.
Esta empresa es... Yo...
¿Qué dices ahora?
No puedo aguantar más. Tengo que contártelo.
Tu marido... ¿Yo?
Todo empezó hace un año, más o menos.
Yo notaba miradas, algún roce.
Hasta que un día me dijo que se había enamorado de mí.
Yo le dije que no podía ser, que se olvidara de mí.
Que estaba loco, pero él insistía.
Tenemos que huir juntos, cariño.
Hasta que Paco nos descubrió una noche en casa.
Se pelearon.
Y Alfonso lo mató.
(LLORA)
Almudena.
Tú no serías capaz de hacer una cosa así.
¿Con tal de evitar que me mandes a la cárcel?
No te volveré a pedir nada.
Solo quiero fabricar esa droga una vez más,
coger el dinero y empezar de cero.
(SUSPIRA)
¿Qué coño haces? Nos tenemos que ir.
-Conmigo no cuentes.
Si quieres que te maten y quedar de héroe con ella, cojonudo.
Pero yo vine aquí a buscar la mercancía,
no a exterminar rumanos.
-Hemos venido a ganarnos de nuevo la confianza de don Julio.
Si nos cargamos a los rumanos, que son competencia, la tendremos.
Venga.
Vamos.
(BOSTEZA)
Mierda.
(Insecticida)
¡Eres un hijo de puta!
-¿Qué has dicho?
-Sigues yendo detrás de esa mujer.
Llevamos 25 años casados y no has cambiado.
-¿Qué?
-No me trates como una imbécil.
Soy la madre de tus hijos, respétame.
Míralas, mira.
Son las de una esclava.
¿Así me lo pagas?
¿Qué más tenía que hacer para que la olvidases?
-Da igual lo que hicieras, Teresa. Nunca serás como ella.
-¿Te crees que porque la han abandonado
tienes alguna posibilidad?
Esa mujer no te quiere, nunca te ha querido, imbécil.
-Aún puedo seducirla.
Algo que tú nunca podrás hacer con nadie.
-Eres un ser despreciable.
-Por favor, Teresa, mírate en el espejo.
Estás acabada.
Nadie se fijaría en ti, soy yo el único que te soporta.
-Nuestro matrimonio siempre ha sido una farsa.
Tú nunca me has querido, ¿verdad?
-Bueno.
Tengo cosas que hacer.
Joder.
¡Dios mío, no!
¡Me cago en la puta!
(CANTA EN PORTUGUÉS)
(SILBA)
(LLORA)
(Puerta)
Buenos días.
Vengo a hablar con don Salvador.
Tengo asuntos pendientes que resolver con él.
-Lo siento, no está en casa.
-Seré sincero.
Su marido se ha portado de manera muy injusta conmigo.
-Nada raro en él.
-¿Me equivoco si pienso que es él el motivo de sus lágrimas?
-Eso a usted no le importa. -Importa.
-Eso a usted no le importa. -Importa.
Me importa que los hombres hagan daño a las mujeres.
Pero tiene razón, no es asunto mío.
Discúlpeme, volveré en otro momento.
-¿Qué es lo que ha hecho el cabrón de mi marido?
Comprenda que solo quiero lo que es mío.
-Le roba sus cerdos y encima le maltrata y le humilla.
Mi marido es un cretino. -Ya.
-Me avergüenzo de él.
Lo lamento mucho. -Bueno, no es culpa suya.
Usted se casó con él, pero no es responsable de sus actos.
-Juré ante Dios obedecerle y cuidarle.
-Él también juró lo mismo. No parece haberlo cumplido.
-Bueno.
Quizá es por mi culpa.
Míreme, ahora soy toda arrugas.
-Un rostro sin arrugas
es como un pliego de papel en el que no hay nada escrito.
-Le agradezco el cumplido, pero no se moleste.
-Teresa.
Usted todavía es hermosa.
(RÍE)
¡Ay!
Y usted, un zalamero.
-Su marido es un hombre injusto contra mí y contra usted.
-Usted aún puede denunciarle, pero yo...
¿Qué puedo hacer yo?
-No renunciar a lo que merece y que él no le da.
A ser una mujer...
querida.
Respetada.
Deseada.
Estaré esperándola en este lugar.
(Puerta)
Buenos días.
-Buenos días.
-¡Hija!
¡Hija, qué alegría!
-¡Ya te digo, menudo chulazo!
-¡Ay, cariño, cómo te he echado de menos!
-¿Quién es este?
-Un conocido de tu padre.
Te toca.
¿Sabes alguno de rumanos?
-La vida es eso que nos pasa
mientras nosotros hacemos otros planes.
-¿Y dónde cojones está el chiste?
-No es un chiste, es de una canción de John Lennon.
-Joder.
Qué raro estás últimamente.
¿Se lo dio usted mismo?
De acuerdo, gracias por la información.
Buenos días.
-He hablado con tres de los cinco mormones de la lista.
Parece que tienen buenas coartadas.
Pero los otros dos... -Es verdad.
Mi tío sacó casi todo el dinero del banco el día que desapareció.
-¿Habéis intentado hablar con él?
-Su teléfono no responde.
Tengo que hablar con el juez.
Pueden pedirle a la compañía que nos ayude a localizarlo
mediante el rastreo de las antenas.
-María.
No sé, es un adulto, es evidente que se ha largado.
¿Merece la pena ir tras él?
-Mi tía está hundida por todo esto.
Él ha cometido un delito limpiando las cuentas conjuntas.
Lo encontraré, cueste lo que cueste.
-Bueno, lo que te estaba diciendo.
Dos de los cinco mormones están ilocalizables.
Uno de ellos, Fernando Marín, tiene antecedentes penales.
Atraco con violencia, allanamiento y posesión.
Un yonqui capaz de un crimen.
-Dejó de delinquir hace dos años y se hizo mormón.
-Tengo la dirección. ¿Vamos a verle?
(Móvil)
-Es Herminio.
Le dije que iba a ir al matadero para preguntarle por el anillo.
Aunque ya no sé si tiene sentido. Trae.
Nos acercaremos juntos mañana, ¿vale?
No me entiendas mal.
Buen trabajo.
¿Qué?
Almudena, que no es tan fácil.
A ver.
Productos alucinógenos en farmacia claro que hay.
Pero el problema es la dosis. Conseguir el efecto ideal.
Es tan fácil pasarse como no llegar.
Lo busco en internet, que está todo.
Qué dices, mujer.
Eso se rastrea, me estarías señalando.
Ya me voy.
Os espero en el Parador de Benavente.
En el salón de actos.
Decidme que me va a ir bien. Va a ir bien.
¿Qué va a ir bien? Perdónale.
Le traigo loco con lo del matadero.
Allí estaremos y claro que va a ir todo muy bien.
Gracias.
No deberíamos fallarle.
¿Dónde se compra todo esto, por aquí cerca?
Mira, esto no puede ser. ¿Qué te pasa ahora?
Que estoy calculando las dosis
y no podemos comprar tanto producto.
Son peligrosos, para profesionales, necesitan receta.
Y si lo hacemos a mi nombre, me van a investigar a mí.
De alguna manera podremos conseguirlos.
Claro, podemos asaltar decenas de clínicas veterinarias.
O la farmacia de la Facultad de Veterinaria de León.
¡No, Almudena, no!
Esplendor y Vida ha supuesto para mí
un gran paso hacia mi realización personal.
Esta es una gran empresa.
Y por eso quiero devolvérselo...
No, devolvérselo queda muy cutre.
Esta es una gran familia.
Y por eso quiero devolverles todo lo que han hecho por mí
y aportar ideas de expansión, de modernización...
¡Ay!
De expansión, de modernización. ¿Qué pasa?
¡Ay, no! ¡Ay, Dios, no puede ser!
¡Ay!
Ahora no, por favor.
Tranquila, María José, no pasa nada.
No pasa nada.
Qué flaca has venido, ¿no, hija?
-Y tú, qué cara más larga, mamá.
Pensé que te daría más alegría verme.
-¡No seas boba!
¡Claro que me alegro de verte!
-Es verdad, se me olvidaba que tú siempre estás triste.
¿No le habrás dicho a nadie que venía?
Pienso pasarme el verano encerrada en mi cuarto.
-¿Por qué?
Tus amigos de la peña querrán verte, son fiestas.
-Ellas son unas marujas y ellos unos tarugos.
Si me hubiera salido trabajo, me hubiera quedado en Dublín.
-¿Que es eso que he visto aquí?
¿Qué pone?
-Amor. Más o menos.
El tío de antes estaba buenísimo.
-¡Buenísimo!
¿Qué formas de hablar son esas?
Cristina, soy tu madre. -Mamá, qué pena.
Tantos años con papá te han atrofiado el gusto.
(RÍE)
-¿Eso de que siempre estoy triste es verdad?
-Pues sí. Aunque llevando la vida que llevas, no me extraña.
Te dije que vinieras a Dublín y tú, nada.
-Mi sitio está aquí, hija.
-Qué pereza, mamá.
Las mujeres de antes sois todo resignación, no lo soporto.
(SUSPIRA)
No sé por qué te preocupas, es verano, no hay clases.
Las facultades en verano son una locura.
Cursillos, trabajos de investigación, seminarios.
No te imaginas cómo se pone esto.
Madre mía, esto no ha cambiado nada desde que me licencié.
La farmacia estaba al fondo, a la izquierda.
Vamos.
Está cerrado.
No habíamos caído en que estaría cerrada con llave.
Espera.
¿Qué haces, qué haces? Estás haciendo mucho ruido.
¿Qué más da? Si aquí no hay nadie.
¿Qué vas a hacer?
Tirar la puerta abajo. Aparta.
No, necesitamos la llave, no vas a tirar la puerta abajo.
¿Y quién tiene esa llave? No sé.
¡Alfonso Cubillos!
¡No me lo puedo creer!
Aguirre. ¿Se conocen?
Por supuesto.
Este señor y yo fuimos compañeros en esta facultad.
¿Te acuerdas? ¿Cómo no me voy a acordar?
Yo también me acuerdo.
Fuiste tú el que me puso el mote ese.
¿Qué mote? No me acuerdo.
Garganta profunda.
¿Garganta profunda?
Sí, como estaba siempre chupando el inhalador para el asma...
Bueno, éramos un poco gamberros.
Más que gamberros, erais unos cabrones.
Vaya pandilla de cabrones.
¿Y qué te trae por aquí? Pues estábamos...
Me estaba enseñando la que fue su antigua facultad.
Desde que se licenció, no sabe cuánto la echa de menos.
Siempre has sido un sentimental, Cubillos.
Bueno, habéis tenido suerte.
Yo ya no soy alumno de esta facultad.
He sido profesor y ahora soy el decano.
¡Anda!
Si os apetece, os puedo hacer una visita guiada por la facultad.
No, no queremos molestar.
No es ninguna molestia. A mí me encantaría.
Pues no se hable más. Venga, seguidme.
La nave empezó a arder.
-He enterrado a 20 gorrinos.
-¿Estaban enfermos?
-El pienso apestaba a cloro de piscina.
Seguro que ha sido el portugués.
-Pero ¿no lo largasteis a su país?
-Habrá vuelto a vengarse por dejarlo en pelotas.
-¿Cómo que en pelotas? -Yo intenté evitarlo.
-¿Y estáis seguros de que ha sido él?
-El portugués nos dijo: "Tendréis noticias mías en forma de bala".
-¡Me cago en la madre que lo parió, jodido portugués!
-¿Lo denunciamos a la Guardia Civil?
-¡Denunciar es de cobardes!
-Si no lo hacemos, no cobramos los seguros.
-¡Está en juego nuestra honra y solo pensáis en los seguros!
Si os ha atacado a vosotros, no tardará en venir a por mí.
Y entonces...
-Llamamos a la Guardia Civil. -¡No seas maricón!
-¡Joder, papá, yo solo quería ayudar!
-Como padre puede que haya fracasado, pero como español
solo espero que ese portugués no tarde en venir a por mí.
Esta es la lista de los cerdos que matamos la última semana.
Y disculpe la facha.
Si no me presento al concurso, mi mujer me mata.
-¿Sería posible ver los restos? -¿Los restos?
Son cerdos, se aprovecha todo.
Y lo que no, se limpia y por la noche se tira. Sanidad.
-Hubiera sido imposible, son demasiados.
-Hay que añadir dos cerdos más. -¿Dos más?
-Los de su tío Francisco.
Su tía Almudena me ordenó sacrificarlos.
-¿Los cerdos de mi tío?
-Sí, decía que le recordaban mucho a él.
En el buen sentido de la palabra, claro.
-Herminio, ¿mi tío tenía más enemigos, aparte de Salvador?
¿Pasó algo extraño los últimos días?
(TEO) Buenos días, hermanos.
Que la paz sea con vosotros. -Y con su espíritu. Amén.
-No sabía que fueran de esos de Jehová.
-¿Dónde cojones se ha metido?
¿Mormones? ¿Recuerda de qué hablaron?
-No.
Pero para predicar la palabra de Dios tenían muy mala leche.
Jacobo, ¿sabes algo más de los mormones?
Podrían tener que ver con la desaparición de mi tío.
-¿En serio?
No podemos perder más el tiempo, tenemos que ir a por él ya.
-Tienes razón, vamos...
¡Mierda!
Esta tarde...
Te va a sonar ridículo, pero mi madre da un discurso
y no es un buen momento para fallar a los míos.
-No pasa nada, la familia es importante.
-Iremos mañana temprano. No pasará nada por esperar unas horas, ¿no?
-No, no, está bien. Tú atiende a los tuyos.
Mañana te veo.
-Chao.
Ahora van a ver quién es Jacobo García.
Pasad, pasad.
Pues ahora mismo nos encontramos renovando el material veterinario.
En unos días haremos los primeros exámenes para funcionario agrícola.
Sí, lo sé, me voy a presentar y pienso aprobar.
Estoy deseando trabajar para la Administración.
Créeme, no hay nada mejor que ser funcionario del Estado.
(RÍE)
Si somos una facultad de referencia,
es porque nos preocupamos por renovar el material...
Seguro que ahí tiene las llaves. ¿Y cómo se las quitamos?
Jeringas, emasculadores.
Sondas.
Material para inseminación artificial.
¿Con esto se podría inseminar a una persona?
(RÍE)
Bueno, eso ya depende del semental.
Hay que valer para llenarla entera.
¿Y eso qué es?
Esto es una pistola inyectora.
Se mete aquí un dardo de estos. ¿Eh?
Y se usa para sedar animales.
Por cierto, todavía no nos han presentado.
Soy Almudena, la mujer de Alfonso.
Encantado. Juan Carlos Aguirre.
Parece que tu marido no tiene ninguna intención de presentarnos.
Y no le culpo porque menuda hembra te has echado.
(RÍE) Bueno.
(Disparo)
Ay.
Huy, perdón.
¿Qué has hecho?
Conseguir las llaves de la farmacia.
¿Cuánto tardará en despertarse?
Poco, es una muestra muy pequeña.
Venga, a la farmacia, te toca a ti.
Estás loca.
(Portazo)
A ver.
Arreglada.
Gracias.
Léelo, a ver qué te parece.
¡Pero si no hace falta!
Les vas a encantar, estás deslumbrante.
¿Qué?
Calor de equipo para animarte.
Venga.
Me gustaría repasarlo otra vez.
A solas.
Espera, primero vamos a tomar algo.
¿No querrás presentarte delante de esa gente sin matar los nervios?
Es que yo solo bebo en Navidad.
Lo voy a repasar abajo, que Alfonso está a punto de llegar.
No lo encuentro.
¿Es esto?
Vale.
¡Ah!
Me he pinchado, mierda.
Corre, que se va a despertar.
Se me está durmiendo la mano.
Listo, vámonos de aquí.
Vámonos.
¿Qué dices? No lo podemos dejar así.
Cuidado.
Atipamezol. Esto puede servir, ayúdame.
Bueno.
Cuando despierte le dolerá la cabeza,
pero no se acordará de nada. Vámonos.
¡Ha salido de maravilla! Sí.
De maravilla, mira.
No siento nada desde la mano hasta el hombro.
He robado medicamentos en una institución pública
y ahora voy a fabricar droga.
Tienes que trabajar más el pensamiento positivo.
Hacemos unos buenos montones, se la entregamos y a vivir.
Tendrás tu parte, claro.
Yo no quiero mi parte, quiero que todo esto se acabe.
¡Dios mío, Dios mío!
La facultad, han debido dar aviso del robo.
¡Joder! Pensamiento positivo, Alfonso.
¿Me permite su documentación y la del vehículo?
Claro, señor agente. ¿Me acercas el bolso?
Huy, no se lo va a creer, me he dejado la cartera en casa.
Pues malamente, señora. Ya.
El que conducía es él, que es mi cuñado.
Pero se le ha dormido el brazo y he tenido que coger el coche.
Sí, es rarísimo, no puedo moverlo, está como muerto.
¿Han bebido?
No.
Voy a por el alcoholímetro.
¿Qué haces?
No, no, no, no.
¡Alto!
(Disparo)
Con cuidadico, Teo, ni mujeres ni críos.
(Disparos)
(Gritos)
(Disparos)
¡Ah!
(Llanto de bebé)
Limpio, rápido y niquelado.
Cuando se entere don Julio nos va a besar el culo.
Pascual.
Eres una máquina, tío, siempre estás ahí.
¿Falta mucho?
Tenemos prisa y tampoco hemos hecho nada malo.
(SUSPIRA)
Creo que están buscando a unos que ayer mataron a unos rumanos
en la comarcal por la que íbamos.
Menos mal que no tenemos nada que ver con eso.
Fuimos Teo, Pascual y yo.
Cuando estabas en el hospital
intenté venderle la cocaína a unos rumanos.
Pero creo que querían matarme. Acabaron todos muertos.
¿Cómo dices?
¡Papá, tía!
Cariño, siento mucho haberte hecho venir, pero es que...
Ha ocurrido un malentendido horrible.
-Salieron huyendo.
Alcanzaron los 150 en la comarcal.
La mujer está indocumentada
y en el maletero llevan medicamentos de uso veterinario.
-Mi padre es veterinario. Eso ya se lo he dicho yo.
Lo que me cuentas es imperdonable, pero querría enseñarte algo.
Es mi tío.
Su esposo.
Lleva cuatro días desaparecido. Mi tía está algo nerviosa.
Pero yo respondo por ellos.
Te doy mi palabra de compañera de que no han hecho nada malo.
Es una pobre mujer en el peor momento de su vida.
La tía necesita cuidado y comprensión,
no que la vuelvan más loca.
Me pidió que le acompañara a buscar a Francisco.
¿Por?
Por los carteles de su desaparición.
Ni se os ocurra buscarlo por vuestra cuenta.
La zona se ha vuelto peligrosa últimamente.
Ya.
Bueno, tampoco quiero asustar.
¿Qué te pasa, papá?
Nada.
Que le prometí a tu madre ir a ver su discurso y mira la hora que es.
No, ya no llegamos.
Tendremos que explicarle a mamá lo que ha pasado.
Vosotros, a casa, a descansar.
Ya.
Esplendor y Vida es una gran familia.
Fue la única empresa que respondió a mi llamada.
Para las demás era mayor e inexperta.
Solo aquí creyeron en mí.
Por eso ahora quiero devolverles todo lo que me han dado.
Muchas gracias.
(Aplausos)
¡Felicidades!
Los jefes han tenido que irse, pero me han pedido que te felicite.
¡Anímate, mujer!
Pero si eres la reina de la noche, mírate.
Mi familia no ha podido venir, se les ha complicado la cosa.
¿Era tanto pedir que vinieran hoy?
Yo solo quería sorprenderles, que vieran que no soy una boba.
Pues deja de comportarte como tal.
María José, hoy has hecho algo que hace tres días ni imaginabas.
Tendrías que estar celebrándolo. Ya, pero son mi familia.
Nosotros también somos tu familia y no queremos verte triste.
Gracias.
Les dije que les llevaría cinco kilos y solo tenemos esto.
Almudena, por una vez en tu vida cállate.
Haz exactamente lo que yo te diga o cojo la puerta y me marcho.
Cuidado.
(Teléfono)
(Teléfono)
(Pitido)
"Hola, soy Almudena.
Déjame tu mensaje y te llamo en cuanto pueda. Gracias".
"Hola, buenas tardes.
Les hemos dejado ya varios mensajes.
Sabemos que nuestra compañera de Asuntos Sociales pasó por ahí.
Querríamos hablar con usted. ¿Qué hago?
También, por si quiere dar marcha atrás en el proceso de adopción".
Sí.
Perdone.
Sí, sí, estuvo aquí. Sí.
Una hora, más o menos.
Y se fue.
No, no noté nada raro, no.
Claro, lo que necesiten.
Perdone.
Entonces todo sigue adelante, ¿verdad?
Gracias.
Buenas tardes.
Estamos dejando nuestra vida por toda esta mierda.
Estos días estoy siendo el peor marido del mundo.
Te echaré una mano con eso.
Si tú me acompañas luego a llevarles la droga.
Si me preguntan cómo lo he hecho, no sé qué voy a contarles.
(Timbre)
Cuidado.
Parece caramelo.
Claro. El caramelo también es cristal.
Y ahora parece mi sal del Himalaya.
Pero aquí no hay nada.
Almudena, esto no se puede consumir así.
Es demasiado puro.
Con esto podríamos sedar a 50 caballos.
Hay que rebajarlo y mezclarlo con algo para que abulte más
y, sobre todo, que no sea letal.
Con...
Mi madre solía decir:
"Si quieres que la receta te quede fina,
usa levadura en tu cocina".
Bueno, acércate al supermercado, vamos a necesitar mucha más.
(Ladridos)
(RÍE)
Ay, Dios, ¿qué he hecho?
(SUSPIRA)
-No te sientas muy culpable o querrás repetir.
Nada excita más.
-Acabo de arruinar una vida sin mancha. Yo era una santa.
-Ahora eres una santa que sonríe.
-Si has hecho esto para ajustar cuentas con mi marido, lo siento.
Yo a él no le importo nada.
-No lo he hecho solo por eso.
¿Y tú?
-Yo tampoco.
Lo he hecho por mí.
-Entonces ha merecido la pena.
(SUSPIRA)
¿Quieres hacerle daño de verdad?
(RÍE)
Bueno, no, si Alfonso siempre me dice:
"Trabaja, trabaja".
Pero él no mueve un dedo en casa.
Pero si una vez me fui con mi hermana fuera dos días
y cuando volví, el niño había perdido tres kilos.
Bueno, ¿y mi padre?
Mi padre también pensaba que yo era cortita.
Le dije: "Papá, quiero estudiar". Y se rio de mí.
¿Tú sabes lo que me dijo?
Me dijo: "Tú preocúpate de casarte pronto".
Eso me dijo el tío. ¿Tú te crees?
Yo sé muy bien lo que vales, María José.
Y deberías estudiar, que no es tarde.
¿No? No.
Estoy seguro de que lo harías maravillosamente bien.
Como todo.
¡Oh! ¡Huy, huy!
Huy, huy, perdón.
Joder, qué torpe, perdón.
Va a ser mejor que me vaya. No, no pasa nada.
No puedes irte así.
No puedo permitir que te vayas de esa manera.
Si te pasa algo, no me lo perdonaría.
¿Me llevas a casa?
He bebido lo mismo que tú. Es verdad.
¡Ay!
(Rasgón)
No te preocupes, que va a venir.
-Bastos.
(Puerta)
Ya era hora.
¡Hombre, veterinario!
Tú por aquí otra vez.
Solo vengo de acompañante.
-Ya no tienes que preocuparte de esa gente.
¿Qué gente?
¡Ah! -¿Eso a ti qué te importa?
¿Está todo?
Se llama Sal del Himalaya.
(RÍE)
Sal del Himalaya. -Pues a mí me gusta.
-No huele como la otra.
Nos estás engañando otra vez. ¿Qué? No, no.
Pruébala, si no te fías.
Como vayas de farol, os liquido, pelo paja.
Que la pruebe él.
No, de ninguna manera.
La probaré yo. -No puede ser.
No podemos fallarle al jefe. O la pruebas tú o la pruebo yo.
-Tienes razón.
-Cara o cruz.
Algunos euros no tienen cara.
-Cruz.
Gracias.
-Favor por favor.
Tenga. -Muy amable.
¿Ha visto qué bien?
Envidiosa.
Huy.
(EBRIA) ¿Es que no hay costurero en este hotel?
(RÍE)
(Puerta)
¡Ay!
Mira, nos han traído la aguja.
(RÍEN)
Conmigo no cuentes.
Voy a llamar a Alfonso para que venga a buscarme.
¿Cómo le vas a hacer venir aquí a esta hora, mujer?
Quédate a dormir.
No pasa nada por una noche. Pedimos una habitación y listo.
Pagan los jefes.
Igual que esto.
(RÍEN)
Déjame coger dos copas limpias.
A ver.
¡Ajá!
(RÍEN)
Deja, que la abro yo. No, yo, yo.
Me hace ilusión a mí. Venga.
¡Uh!
(RÍE)
Ay, perdóname, por favor.
No sé qué me pasa que todo me hace mucha gracia.
(RÍE)
Teo.
¡Teo, espabila, pijo!
Como le pase algo, os mato.
(TEO TOSE)
-¿Estás bien o qué?
(RÍE)
¡Esta mierda está de puta madre!
¡Qué viaje más guay!
(RÍE)
Muy bien.
Me alegra mucho oír eso.
Si Teo dice que es lo mejor que ha probado, no hay más que hablar.
-¿Pasa algo? -No.
Bueno.
Escúchame bien lo que vamos a hacer, Pascualito.
Así es, don Julio, no se preocupe.
Así lo haremos.
-¿Qué dijo, pijo?
-Que mañana volvamos para allá
y que nos llevemos a los que nos han traído esto.
-Que los llevemos muertos, ¿no?
-No, de eso no ha dicho nada.
Alabado sea Dios.
Bueno, caballeros, encantado, ha sido un placer.
¿Y nuestro dinero? Habíamos hecho un trato.
¿Qué trato, Almudena?
Lo importante es que los señores se vayan contentos.
Lo hablaréis con don Julio.
Tómenselo como un obsequio. Pero ¿qué dices?
En persona.
¿Cómo que en persona?
Me ha dicho que volvamos para allá todos juntos.
Allí habláis lo que queráis.
-En persona.
(RÍE)
¡Ya estoy aquí!
Preciosa.
¿Qué, tienes hambre?
¿Creías que me había olvidado de ti?
Preciosa, mi niña bonita.
Mira, mira lo que te traigo.
El...
Pre...
Preciosa.
Preciosa.
¿Qué pasa, preciosa?
¿Qué te han hecho?
(Relincho)
¡Portugués, hijo de puta!
¡Te voy a arrancar las tripas!
¡Maldito seas!
(GRITA)
(GRITA)
(Relincho)
(GRITA)
(GRITA)
(Relincho)
(GRITA)
Cinco kilos, Alfonso, dinero. ¡Que yo no soy narco, joder!
¿Qué pasaría si empezásemos nuestro negocio
con un producto controlado cien por cien por nosotros?
Eso no es una mujer de verdad.
Una mujer cena con su futuro marido cuando se lo ha prometido.
¿Vas a volver a ponerme la mano encima?
Tenemos que hablar, es sobre tu hermano Ramón.
-¡Os ha enviado Augusto!
Hemos encontrado algo que te interesa.
Mi mujer sospecha lo nuestro.
Non, Juliño, non, non hai nada de qué falar.
¡Ah, ah!
¿Por qué no cogemos lo que nos ofrece y nos vamos?
Porque no me gusta que me tomen por tonta.
Fermín, dejo el trabajo.
Hizo bien en pedir otra autopsia.
Estas amputaciones se tomaron como heridas de arma blanca y no es así.
¡Ay, Dios! ¡Ay, Dios!
Tú y tú, buscad a Teresa y a Cristina y ponedlas a salvo.
No era nuestra intención, pero lo hemos hecho.
Pero ¿quién cojones es esta tía?
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