All language subtitles for Matadero 01x04

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French Download
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

No he dormido nada.

Yo tampoco, pero cambia la cara, que se nota.

Pero ¿esto qué es? ¡Alfonso!

Averiguad quiénes son esos dos macacos

y cómo se atreven a mear donde yo.

Decidme por qué lo habéis matado. ¿Queríais quedaros con el negocio?

Sé dónde están los paquetes que faltan.

Hay cuatro más.

Estos dos se ríen de nosotros. Nos engañaron, hostia.

En la taquilla no hay nada.

Tengo pruebas que confirman el asesinato.

Balística ha confirmado tres tipos de casquillo:

la escopeta del camarero, los ladrones y un tercero.

Quiero que seas mi nueva jefa de zona.

Te mandan a que me despidas.

¡El mierda seca de Fermín te manda a hacer el trabajo sucio!

-Ay, Herminio...

Este gilipollas no tiene ni idea de dónde está Francisco.

Soy tratante de ganado de la zona.

¿Quiere comprarme dos cerdos?

Me gusta cómo me han mirado estos dos.

-Sí, pues...

con esos dos la has pifiado bien. Están enfermos, no valen.

-La causa de la muerte

fue un traumatismo craneoencefálico.

Les reventaron la cabeza con un objeto contundente.

-¿Y por qué están destripados? -Ni idea.

Cerdos, abiertos en canal. Mi tío los importaba de Portugal.

-Seguramente es una venganza

y no entiendo qué relación tiene con el restaurante.

¡Tranquilos!

Sé que esos paquetes cuestan dinero.

No sé cuánto, pero son valiosos.

Pensé que con lo que sacara por ellos tendría la vida resuelta.

Uno...

dos...

(Chapoteo)

(RÍE) ¿Adónde vamos? ¿Adónde vamos? Es una sorpresa.

Me voy a caer. No te vas a caer.

No lo voy a permitir. ¡Ay, cómo eres!

Ven. Estamos llegando ya.

Ven aquí, ven aquí. (RÍE)

A ver, pon la manita aquí.

¿Lista? No lo sé. ¿Qué pasa?

¡Tachán!

¡Me encanta!

¡Es precioso! ¿Es tuyo?

Es una hispanoárabe pura, y es tuya.

Se llama... Se llama Preciosa, como tú.

Bonita.

Bonita.

Bonita.

Salvador, no puedo aceptarlo, yo...

Sabes que ya estoy comprometida.

Con alguien que no te merece.

Almudena...

Almudena...

¿Me...? ¿Me harías el honor...?

¿El tremendo...? Lo siento, Salvador.

¡Almudena!

(Relincho)

Papá, ¿cuándo me vas a dejar montarla de una vez?

-Nunca.

A esta solo la monto yo.

-Pues vaya.

-Preciosa.

Preciosa.

Tú eres mía, solo mía.

(Gruñidos)

(Música de videojuegos)

Anulado, cancelado.

Anulado, cancelado.

Anulado, cancelado.

Anulado, cancelado.

Anulado, cancelado.

Anulado, cancelado.

Anulado, cancelado.

Oh... Oh...

Uno, dos...

-No me mires.

-Y... -Espera.

-¿Qué? -Son dos imbéciles.

Precisamente, les hacemos un favor.

Lo nuestro nunca fueron los premios Nobel. Venga. Acabemos.

No, tiene razón, solo somos unos imbéciles.

-Calladico, que se me despejan las dudas. Calladico.

Esto es cosa mía, ¿vale?

No nos habéis visto en la vida.

Pascual, déjate de mariconadas.

Nunca dejamos testigos vivos. Les juro que no les conozco.

Si me preguntan... ¡Que te calles, pijo!

No me maten.

¿Y qué le vamos a decir al señor Patino?

No se os ocurra hacer nada.

Cualquier gilipollez,

volvemos y os echamos de comer a los cerdos, ¿estamos?

Ya tenemos lo que queríamos.

Le diremos que nos los hemos cargado, no lo sabrá nunca.

-Muy bien. Pero esto es cosa tuya, ¿eh?

Perdón.

Y con ella, ¿qué hacemos?

-Nosotros nos encargamos.

(RONCA)

(Canto de un gallo)

¿Qué está pasando, Alfonso?

Eh...

Que llegué muy tarde.

Anoche no quería despertarte.

Qué guapa estás, María José.

No, si te oí llegar. ¿Qué eran, las 02:00 de la mañana?

María, sabes...

que estoy con el examen de la oposición.

Y estuviste estudiando hasta las 02:00.

Sí. ¿Dónde, en una pocilga?

¿Y esa tirita?

Ah. Mmm...

Es que trabajo con animales, mujer.

No sabes la cantidad de trabajo que me da el matadero

desde que Francisco no está.

Herminio no da para más. Es...

Tienes razón, me estoy esforzando demasiado,

pero no te preocupes.

A partir de ahora voy a estar más tranquilo.

¿Hay café?

(Gruñidos)

Tranquilo.

Ya pasó todo, se acabó esta pesadilla.

Ahora...

a vivir y a recuperar tu vida normal.

(SILBA)

(Timbre)

(TARAREA)

(Timbre)

¡María José, están llamando! ¿Abres tú?

(Timbre)

(Timbre)

¡María José!

¡Ya va! Ay.. Ay...

(Timbre)

¡Que ya va!

¡Que ya va!

Han enviado los catálogos de las cortinas.

Hay que elegirlas. -¿Te viene bien a las 19:00?

Le digo a mi madre que se quede en la barra y vamos juntos.

-Buenas.

¿Me pones un café solo con sacarina, por favor?

Y ponme unas migas.

Desayuna conmigo.

¿De verdad vais a elegir las cortinas sin mí?

-Eso ya es cosa de María y mía.

Tú ya la próxima vez, de visita, como una reina.

-Se queda el día a hacer turismo, claro.

Qué más da que pueda haber un asesino.

Cuando se es más funcionario que guardia civil, importa cobrar.

-No firmé.

¿No ha cerrado el caso? -No.

Yo tampoco lo veo claro.

¿Quiere que le diga una cosa, agente?

Se le da muy bien crear culpa.

Tengo tarea, voy a visitar a un vecino.

Y disculpe eso que le he dicho antes, lo del funcionario.

Por cierto, ¿sabe ya Villanueva que no han cerrado la investigación?

No.

Ya sé lo que me espera, pero ya se me ocurrirá algo.

Y por cierto...

¿qué te parece si nos tuteamos?

Adiós, Nuño. -Hasta luego, mi amor.

-Muy guapo ese hombre, ¿verdad?

(Gruñidos)

Quiero que te los lleves y te deshagas de ellos.

¿Deshacerme?

Pero si están hermosísimos. ¿Qué va a decir el señor Francisco?

El señor Francisco me ha abandonado,

y a ellos también.

Me recuerdan a él, no sabes...

cuánto me duele, Herminio.

(Gruñidos)

¿Qué carallo haces aquí?

¿Lleváis un siglo con esto

y no me habéis traído al que intenta joderme?

-¿Para qué le vamos a traer un muerto

que ni hemos liquidado nosotros?

Fue su mujer la que... -La que se cargó al marido.

Y nosotros nos encargamos de ella y del amante.

Se querían quedar con parte de la mercancía.

-Eso es lo importante, don Julio, que tiene la mercancía.

Además, puede estar seguro

de que no hay un gramo en Castilla que no sea de usted.

-No es solo mi territorio.

Yo respondo ante los de Coruña.

Los negocios, y este en particular, se mueven por la confianza.

En el momento en que la cadena de confianza se rompe,

se va todo al carallo.

Elfo.

(ASPIRA POR LA NARIZ)

Parece que esta mierda es de la buena.

¿Qué coño es esto?

¿Lo habéis abierto vosotros?

-No. -No.

(OLFATEA)

No me vais a decir que no sabéis lo que pasa aquí.

-Es que no siempre se empaqueta igual.

Pero ¿vosotros sois idiotas o qué?

¿Os han engañado a vosotros y ahora queríais engañarme a mí?

-No... No piense así, señor Patiño.

A ver, usted es como un padre.

-Yo... le juro que no teníamos ni idea.

-¡Entonces es a vosotros a quienes os han metido esta mierda!

Solo hay dos maneras de interpretar esto:

o me estáis traicionando...

o sois dos deficientes mentales.

Y en los dos casos, no me servís para nada.

-Ya te dije que teníamos que matarlos, joder.

-¡Vaya! -Don Julio, eran dos infelices.

¿Para qué íbamos a complicar más las cosas?

Claro.

Vais a volver a ese pueblo de mierda

y vais a traerme los paquetes que faltan

y la cabeza de esos dos pailanes.

¡Pascual, en una bolsa de plástico!

-Sí, sí, sí. -No se preocupe, señor Patiño.

Me encargo personalmente.

Aún estamos a tiempo de recuperar la cadena de confianza.

-La cadena de confianza... Largaos de aquí.

Fuera de mi vista.

Joder, vaya mañanita que llevamos hoy.

Ahí tenéis la mierda con la que os han engañado.

Ocupaos de él.

Preguntan por ti.

Es esa guardia civil, la sobrina de Francisco.

Oiga.

Iba a salir. -No pienso entretenerle mucho.

Y ese olor, ¿de dónde viene?

-¿Qué olor?

-Da igual.

Escúcheme bien: como me entere

de que se vuelve a acercar a Herminio, le llevo al calabozo.

Es un santo y no quiere problemas, pero yo estoy deseando denunciarle.

-¿Ya está? -No, no está.

Le robó los cerdos a mi tío. Es otro delito.

Más delito es tirar los precios, como hace él.

Está hundiendo a los ganaderos de la zona

con esa basura de cerdos portugueses.

Y usted ha decidido imponer su ley amenazando,

robando y matando a los cerdos, dejándolos abiertos en canal.

-¿Qué dice? Yo no he hecho nada de eso.

No sé cómo no he caído antes. Voy a denunciarle.

Que yo no he matado ningún cerdo.

Y si alguien tiene que denunciarme, ese es Francisco

y todavía no lo ha hecho.

-Mi tío se ha marchado del pueblo y tal vez el motivo sea usted.

Le voy a seguir muy de cerca

así que no quiero ni más amenazas, ni más cerdos muertos.

-No te jode...

¡Venga, Montes, otra más, que no te queda nada!

¡Venga, Montes, tú puedes! -¡Valor, Montes!

¡Montes! ¡Quiero ver el fondo de la caja!

¡Las fiestas están encima!

¡Vamos a revalidar el título! -¡Vamos, Montes!

-¡Venga! -¡Venga, venga!

-¡Fuerza y honor! Que somos la Guardia Civil...

Anoche se le olvidó firmar el cierre del caso.

A eso viene, ¿no?

-¡Traga! -¡Otra! No mastiques. ¡Traga!

Se supone que había venido a ayudar.

Me dijeron que era fácil, que cerraba las cosas rápido.

El dueño del restaurante quiere abrir.

-¿Y si anda un asesino suelto? -Vamos a ver...

Mire, juré servir a los míos

y los míos aquí, en Torrecillas,

lo que quieren es que cada año las fiestas se llenen de gente.

¿Sabe usted lo que pasa con los pueblos donde ha habido un crimen?

Que el pueblo también se muere. -Lo siento, debo resolver este caso.

¡Si ya lo ha resuelto! Atraco frustrado, fin del asunto.

En la comandancia de Zamora están un poco hartos.

Quieren mejores resultados. Para ello necesito su apoyo.

Vale, vale, tranquilo, tranquilo.

Tampoco hay que ponerse a mal con Zamora, ¿eh?

Vale, vale, bien, bien.

Dele una vuelta más al tema, unos días y ya.

Pero eso sí, sin armar mucho revuelo, ¿vale?

-Bien, así se lo diré a María. -¿Qué?

-Eh... -La quiero en mi caso.

-No, no, no.

Ella bastante tiene con el tema de los tres cerditos.

-Son cuatro, pero el asunto ya está aclarado. Fue Salvador.

Los cerdos serían de mi tío; si no hay denuncia, lo dejaré pasar.

Aunque le voy a tener controlado.

Quiere una mujer en el caso para que no le haga sombra, ¿eh, zorro?

(RÍE ENTRE DIENTES)

Vale, por mí no hay problema.

-Muy bien, gracias.

-Ay...

-Gracias. -Lo hago por mí.

Sin ti no voy a llegar a ningún lado.

Ni siquiera sé qué hacer con estas dos pruebas.

Mira. Toma.

Tuvo que hacerlos la misma persona,

un testigo del crimen o el mismo asesino.

Este lo encontré en el restaurante donde pasó todo.

-¿Y este otro? -En el bar de tu prometido.

-Pues... empecemos a investigar por ahí, ¿no?

(CANTAN EN OTRO IDIOMA)

(Claxon)

(Claxon)

(Freno de mano)

(Portezuela)

El señor Vasco.

Señor Vasco. -Costin.

No sabía que hoy cumplía tu hijo.

-Debería tener hijos, señor Vasco.

-Toma, para el chico. -Gracias.

¿Viene para traernos lo de siempre? -No.

Solo quiero saber si ha pasado por aquí alguien

para venderos mercancía. -No, señor Vasco.

Usted sabe que solo trabajamos con la de usted.

Puede ser que venga alguien que no soy yo, a intentar venderos.

No lo matéis, solo hacédmelo saber.

¿Entendido? -Sí, claro.

Tome.

Vamos.

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

Salvador.

¿Tú por aquí?

(OLFATEA)

¿Y qué colonia te has echado?

Bueno, Almudena, he venido

porque quería saber cómo estás.

¿Has tenido noticias de Francisco?

¿Y cómo te las apañas sola,

ahora, con la casa y con el matadero, supongo?

Salvador, estoy muy liada, me las tengo que apañar sola.

Sí, pero porque quieres.

Yo puedo echarte una mano en lo que necesites.

Gracias, pero estaré bien. Almudena...

Ya sabes que yo siempre estaré disponible para ti.

Saluda a Teresa de mi parte.

María José, que ya nos hemos enterado.

-Felicidades. -Enhorabuena.

-Felicidades. Gracias. Gracias.

(Tono de llamada)

¿Cómo está mi nueva jefa de zona? Bien.

Ascenderte nos ha traído mucha suerte.

¿A que no sabes lo que me han contado esta mañana?

Vienen a visitarnos los jefes de Madrid.

Ah, ¿sí?

Casi nunca visitan las sucursales de Esplendor y Vida.

Es muy importante que te pongan cara.

Y... ¿hay que hacer algo especial?

Bueno, yo les pondré al día de nuestros números,

luego habrá una cena...

y para acabar, un empleado de confianza

hará un breve discurso.

Tengo que escogerlo bien.

Será alguien de fiar, pero ambicioso,

alguien que se vea en un futuro con un cargo importante

dentro de esta empresa. ¿Y...?

¿Y si lo hago yo?

¿Por qué no?

¿Por qué no?

Aquí nadie tiene tu potencial. Gracias.

Eh... Supongo que ya sabrás preparar un discurso, ¿no?,

que dominas el "storytelling" y todo eso.

Vaya, vaya, no te preocupes, que yo te enseñaré.

Nos ponemos a ello hoy mismo. En mi despacho, ¿"okay"?

(RÍEN)

Sí. No recuerdo bien su cara.

Pero... no era alguien del pueblo, eso seguro.

Aunque si buscáis a uno malo, ese no va a ser.

-¿Por qué? -Hombre, porque era uno de esos

que van por las casas dando sermones con la Biblia en la mano.

-¿Testigos de Jehová, mormones?

-Iba con una camisa blanca, corbata... y una chapita.

-Entonces son mormones.

Señora Faustina, ¿está usted segura de que llevaba una chapita?

-Estoy mayor, hija, pero no gilipollas.

Alfonso está también sin teléfono, pero lo que no le pase a él...

Lleva unos días rarísimo. Le afecta lo de Francisco.

Dos cafés, por favor.

Anoche llegó a casa a las tantas y hecho un asco.

Hasta ha robado unas bragas para mí.

No te da lo tuyo, ¿no? ¿A qué viene eso?

Nos conocemos. Estás dos días a dos velas y te pones de los nervios.

Bueno, vale, eso también.

Pero que Alfonso no cumpla, también es mala señal, ¿no?

¿Y si se desquita con otra, como tu Paco?

No digas bobadas. ¿Y si me está engañando?

Tu marido solo te pondría los cuernos con una vaca o un cerdo.

¿Te he dicho que me voy al Tíbet?

¿Que te vas al Tíbet? ¿Cuándo? Ya.

Después de lo de Francisco, necesito salir de aquí,

encontrarme a mí misma. ¿Y si regresa Paco?

Algo me dice que no lo hará.

(SILBA)

¡Hombre, Herminio! ¡Eh!

Qué día hace hoy, ¿eh? Señor Alfonso.

¿Qué le ha pasado, que no ha venido estos días?

Bah, líos por aquí, líos por allá, la oposición, visitas a granjas...

Y a usted, ¿qué le ha pasado? Nada, una caída tonta.

No se va a creer lo que me ha mandado hacer la señora Almudena:

sacrificar los cerdos de su cuñado, los del concurso.

Qué cosas. Dejémonos de chácharas y a trabajar.

Pero ¿qué hago con ellos?

No imagina los jamones que salieron de los otros.

Cómo se nota que estaban bien alimentados.

Esos temas no los llevo yo.

Al señor Francisco no se lo puedo comentar.

Haga lo que quiera con ellos. Tengo tarea.

Pues entonces me quedo con ellos, o por lo menos con uno.

¿No quiere usted otro? No.

(Campanas)

(Maullidos)

Uf...

(Teléfono)

María José, qué pesada eres.

(CONTESTADOR) "Hola, estás llamando a...".

Buenos días, les llamamos de Servicios Sociales de Valladolid.

Estamos intentando localizar a una compañera

y en su agenda aparece ayer una visita en su domicilio,

y queríamos saber si fue o canceló...

(Pitido)

Tengo que largarme.

Hijo de puta, la dejó vacía.

Muy buenas, venía a hacer una retirada de efectivo.

Muy bien. ¿Y cuánto efectivo desea retirar?

¿Todo?

No sé, usted dirá.

Sí, pues todo. Muy bien, ¿me permite su DNI?

Sí.

Comparte la cuenta con su marido. Somos un matrimonio muy feliz.

No hay secretos entre nosotros. Muy bien.

Será necesario que vuelva luego. ¿Por?

Por la cantidad, será elevada.

No, tranquila, no hace falta. Ah, qué bien, gracias.

Aquí lo tiene, son 2.300 euros...

con 50 céntimos. No puede ser.

Debe haber un error. ¿Dónde está mi dinero?

No sé.

Bueno, pregúntele a su marido.

Él retiró el resto del efectivo hace tan solo unos días.

Exactamente 150.000 euros.

Hijo de puta... Seguro que el dinero de nuestra familia

se lo sacó a la guarra que se tiraba. Zorra...

Herminio, ya le he dicho que...

¿Quién es usted? ¿No me recuerda?

Ahora que lo dice...

Pero no, no caigo.

Le refresco la memoria.

Portugal, cerdos, Francisco.

Ah... Ahora sí.

Usted es el empleado del tratante portugués

con el que mi cuñado Francisco tiene un negocio. Siéntese.

Tenía.

Su compañero Herminio me dijo que Francisco ha desaparecido.

Y que otro ganadero le robó mis cerdos.

Quizás usted sepa algo más sobre el asunto.

¿Yo? No.

Yo no sé nada.

Figúrese cómo estamos toda la familia. Todo ha sido tan...

de un día para otro...

Siento mucho lo del robo. Haremos lo posible por arreglarlo.

Le noto un poco confundido...

así que le voy a explicar en qué consiste realmente

el negocio entre su cuñado y mi jefe.

Tráfico de cocaína.

Disculpe, pero... no le he oído.

No quiero saber nada de esto. Por favor, olvídese de mí.

El señor Da Silva, mi jefe,

está intentando introducirse en el negocio de la cocaína

pero... parece que no somos los únicos.

La droga la introducimos en su país

mediante los cerditos que importa su cuñado.

Una vez en España, Francisco me la daba a mí, yo la vendía.

Todo iba bien...

hasta que el último envío ha desaparecido.

Mi trabajo es recuperarlo y usted...

Y usted...

me tiene que ayudar.

Pero...

si es que yo no tengo nada que ver con esto.

¿No? No.

Le creería si no fuera porque le vi llegar a casa de Francisco

acompañado por un tipo un tanto... Hace frío. Perdóneme.

Un tipo un tanto sospechoso. Mucho frío aquí...

¿Así se prepara un discurso?

Si quieres que te ayude, tengo que conocerte en profundidad.

A ver...

Dime... adónde quieres llegar... en esta empresa. Concéntrate.

¿Qué quieres de la vida?

Quiero...

un despacho.

Llevar traje de chaqueta.

Quiero que me valoren por lo que valgo.

¿Y qué más?

Quiero...

viajar,

aprender.

¿Quieres gustar,

seducir?

Pero si ya estoy casada. No, da igual, da igual.

Todos... deseamos eso.

Quiero...

gustar,

seducir...

¿A quién?

¿A quién? A mi marido, supongo.

Bueno, no te pongas obstáculos. ¿Obstáculos?

Libera tus deseos.

(Teléfono)

Ay, perdón.

¿Sí?

Ay, Dios mío, pero ¿está bien?

Sí, sí, sí, ahora mismo voy.

Alfonso, que está en el hospital. Vaya, qué horror. ¿Te llevo?

Tranquilo, Montes, que eso son gases.

Te traigo un poco de bicarbonato y verás como eructas.

-No puedo más, joder... -¿Sí?

Muy bien.

Muy bien, muchas gracias por la información. Vamos.

Me confirman de la congregación que hay mormones en la zona.

-Si están por la zona, se estarán hospedando en algún sitio

y por aquí hay poco donde elegir. -¿Adónde vas?

-Al hostal más cercano de por aquí. ¿Vienes?

¿Qué pasa?

¿Dónde estoy?

Me ibas a contar algo sobre tus amistades.

Sí.

Eran dos hombres y...

Ni siquiera sé sus nombres, no les conozco de nada.

Solo venían a por la droga.

La droga que os habíais quedado vosotros.

La encontramos entre las cosas de Francisco.

Había... Había cuatro paquetes...

y otro que encontraron ellos debajo de la cama.

¿Solo cinco?

Tiene que haber diez.

Cinco por cada cerdo.

Nosotros solo vimos cinco, se lo juro.

Eso quiere decir que Francisco solo tenía la mitad.

Siguen faltando otros cinco paquetes.

Le repito que nosotros solo vimos cinco.

Tiene que creerme.

Es un asunto de mi cuñado.

Y dices que los cinco paquetes se los llevaron esos dos tipos.

Iban a matarnos.

¿Para qué queremos la droga si no somos narcotraficantes?

A ver si me aclaro.

Salvador roba mis cerdos portugueses a Francisco.

Sí.

Pero parece ser que Francisco solo tenía la mitad de la droga.

Sí.

Luego Francisco desaparece misteriosamente,

pero sin llevarse su mitad de la droga.

Sospechoso, ¿no?

No sé qué quiere decir.

Eso quiere decir... que alguien se ha cargado a Francisco

para quedarse con su parte del botín.

Y ahora solo me vienen a la cabeza dos posibilidades: vosotros...

o el paleto ese, Salvador.

¡Salvador!

¡Claro!

¿Cómo no se me había ocurrido antes?

Ese hombre odia a mi cuñado.

Haría cualquier cosa con tal de fastidiarle.

¿No le robó los cerdos?

¿Y qué había dentro de los cerdos?

Hay que ir a la Guardia Civil.

Aquí nadie, nadie va a llamar a la Guardia Civil.

Esto es asunto mío.

Averiguaré la verdad y quien sea...

Alfonso, cariño, ¿cómo estás? Hola.

Hola.

Su marido se... desmayó.

Pero no se preocupe. Solo ha sido un ataque de ansiedad.

Yo fui quien lo trajo, pero... de momento su marido está bien.

Muchas gracias, es usted un ángel.

Menos mal que aún quedan buenas personas.

Oye, esto de los crucigramas a lo mejor es coincidencia,

yo nunca he encontrado una prueba.

-Ahora lo veremos.

Buenas tardes.

(CARRASPEA)

-Buenas. -Buenas.

¿Le importaría enseñarnos su libro de registro?

Estamos buscando a un mormón.

¿Mormón? Lo más raro que ha pasado por aquí últimamente

ha sido un par de maricones.

¿Maricones? -¿Y por qué sabe eso?

Bueno, les tocó una cama de matrimonio y no se quejaron.

Blanco y en botella.

Pues tienes razón,

no figura ninguno de los nombres de mormones.

-Compara las caligrafías.

Mira esta.

¿Quién ha escrito esto? -¿Esto?

Uno de esos raros que les dije.

¿Podríamos ver la habitación donde se hospedaron?

(Vibración)

Diga.

-Señor Da Silva.

Creo que hemos perdido todo el cargamento.

¿Cómo que perdido?

¡Son diez kilos de cocaína pura, una fortuna!

-La mitad se la han llevado dos tipos de los que no sé nada.

Eso me ha contado el cuñado de Francisco, y la otra...

No lo tengo claro, pero diría que ha sido cosa de ese paleto.

-¿De Francisco?

-No, de Salvador, un cacique del pueblo.

Francisco nos ha traicionado

y, o ha volado, o está bajo tierra.

Se ve que a Salvador este cacique le odiaba

y fue él quien le robó los cerdos.

Entonces la droga la tiene él.

Estoy intentando recuperarla.

He avisado a los rumanos, pero nadie les ha ofrecido mercancía aún.

-Olvídate de eso ahora.

No podemos dejar que nos roben de esa manera.

Si ese paleto robó los cerdos,

no hay duda.

Encárgate, Vasco.

De acuerdo.

Aquí está.

-Gracias.

Esta habitación lleva sucia semanas.

-Joder, esto es una pocilga.

Mira lo que tenemos aquí.

(Mensaje)

Mierda, mi padre está en el hospital.

No hace falta que te quedes.

Le han sedado y parece que está bien.

¿Qué?

Tenemos que terminar de escribir tu discurso.

Fermín, no puedo.

He ahí tu barrera.

No puedes escribir un discurso que les llegue adentro

si niegas tus deseos.

María José,

¿tú confías en mí?

Intentaré escribir el discurso yo sola, a ver qué tal.

Eh...

Bah, no te preocupes. Tengo otras candidatas.

Tú tienes que cuidar de tu marido.

-Mamá, ¿qué ha pasado?

Le ha dado un ataque de ansiedad, pero se pondrá bien.

¡Papá! Papi...

Mamá, ¿está bien?

¿Qué han dicho los médicos?

Reposo. Un poquito de reposo y ya está.

Nuño... Pero ¿tú no estabas muerto?

Don Julio, necesito más de eso.

Si es más, lo consigo por ahí.

¿Vienes a buscar más de esa mierda que casi te manda al otro barrio?

Eh... Sí.

Y mis colegas también quieren probarlo.

Vaya.

Déjame pensar un poco.

Anda, llévate eso, llévate eso.

Así de raro te encontraba yo últimamente.

Demasiado estrés. El trabajo, la oposición...

Ya sabes. Ya. ¿Seguro que es solo por eso?

Claro, mujer, ¿qué más podría ser?

¿Habéis avisado a tu hermana? ¿Va a venir?

Sí, pero ¿qué más te da? Lo importante eres tú.

¿Qué tal estás, Alfonso? ¡Madre, qué susto!

Almudena, menos mal que estás aquí.

Tendrás queja de cuñado. Solo pregunta por ti.

María José, ¿te... importaría ir a la máquina a por algo dulce?

Deja, deja, creo que tengo yo.

Es que eso no me gusta.

Pero...

mi cielito sabe cuáles son mis favoritas, ¿verdad?

Sí, claro, y así hago unas llamadas.

Una jefa de zona no puede desentenderse de su trabajo.

Almudena, menos mal que estás aquí.

Sí, pero he venido a despedirme. Me voy al Tíbet.

¿Cómo? Pero...

no me puedes dejar solo con ese portugués detrás.

¿Qué portugués?

La cocaína que Francisco llevaba en la maleta vino desde Portugal.

Y los cerdos que tu marido traía desde allí...

Claro, por eso no le importaba que fuesen una birria.

Porque eran solamente una tapadera.

Y ahora sus socios portugueses quieren recuperar esa droga.

Ahora que se la hemos dado a los otros.

Creí que era de ellos. ¿Qué vamos a hacer?

Yo qué sé.

Estamos otra vez con el agua al cuello.

De momento el portugués sospecha... de Salvador.

Pero en el momento en que vea que la droga no la tiene él,

volverá a por nosotros.

Almudena, ese hombre da mucho miedo.

No puedes irte. Tienes que ayudarme.

Alfonso, me han llamado los de Servicios Sociales.

Están buscando a la trabajadora social.

Sospechan que estuvo en mi casa. No puedo quedarme.

Por favor, Almudena. Por favor.

Salvador...

Creo que sé cómo podemos librarnos del portugués.

Tu marido necesita otro calmante.

¿Cómo? Doctora, mi marido parece que necesita otro calmante.

(MEGAFONÍA) Doctor Fernández, acuda a la consulta de traumatología.

Doctor Fernández, acuda a la consulta de traumatología.

Perdón, vosotros sabéis de ventas, ¿no?

Claro. ¿Quieres vender algo que te has encontrado, guapa?

Vamos, niña, que tengo rosas, margaritas,

para que animen un poco el salón.

Niña, me las quitan de las manos. ¡Flores!

Muy buenas. Me envía su prima Flora.

Dice que usted sabe mucho de ventas.

Claro, hija. 25 años llevo aquí.

¡Venga, guapa, llévate unos crisantemos

para que el enfermo se ponga bueno! No grite.

Soy yo la que quiere venderle algo, ¿entiende?

Quiero venderle... droga.

¿Droga? Ay, lo que me dice la jamba. Por favor.

¿Se cree que todos los gitanos somos delincuentes?

No. Pídame que le toque las palmas.

¡No, espere, que saco la trompeta y la cabra!

(CHISTA) -¡Ey, eh, oye, oye!

Espera, ¿adónde vas?

Yo te puedo ayudar. ¿Qué llevas ahí?

¿Yo? Sí, tú.

Cocaína.

Pues mira por dónde, yo controlo quién lleva esto por la zona.

¿Cuánto y cuándo? Cuatro kilos, hoy.

¿Dónde? Esta tarde, en mi casa, ¿eh?

A ver...

Toma.

Toma. No quiero ir más con esto por la calle.

Pero ¿qué me das? Pero esto, ¿qué es?

Eh, eh. Esto, ¿qué es? Pues... una muestra.

¿Esto es una muestra? Claro.

Te doy 50 pavos por ella. Estupendo.

Vale. Lo dicho.

Os espero esta tarde en mi casa. Que sí, sí, claro.

# Begging for your kisses, girl # Begging for your touch

# Take you to the lift # I need to hold you in my arms #

Pobre Manolete.

Vamos. Vamos, Preciosa.

Sigue siendo tuya, yo soy el único que la monta.

Es un animal precioso.

Ven.

Hala. Venga, a casita.

A descansar.

(Relincho)

(SOLLOZA)

¿Es por Francisco?

No merece tus lágrimas. No. Digo, sí.

Bueno, algo. Pero no es eso, es que...

tengo miedo, Salva.

¿Miedo? Miedo, ¿de qué? De un hombre con acento portugués

que dice que tenía negocios y cuentas pendientes con Francisco.

¿Portugués?

No me deja en paz. Temo que pueda hacerme daño.

Será hijo de puta...

Amenazando a una dama.

Sé que no tengo derecho a pedírtelo, pero...

dijiste que siempre estarías ahí para mí.

Eres el único hombre de verdad que conozco.

Déjamelo a mí.

Te juro por mis muertos que ese portugués

nunca te va a molestar. ¡Nunca, nunca más!

Gracias.

Almudena...

(Relincho)

(TARAREA)

(CANTA EN PORTUGUÉS)

(Claxon)

(SILBA)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Tenemos noticias?

Tenemos una cita, lo que buscas.

Será esta tarde.

Van cuatro de los míos a ver al vendedor.

¿Qué hacemos?

Sed amables.

Que no se os escape hasta que yo llegue.

# ...dibujo en mi mente # que puedo avanzar,

# que aún no he perdido # mi oportunidad.

# Pero mis días son siempre igual,

# aquí los sueños # no se hacen realidad.

(Sirenas de ambulancias)

# Y solo quiero gritar... #

Voy a dar ese discurso.

Esa es mi jefa de zona.

Solo ha sido un ataque de ansiedad.

Un susto y ya.

Por eso he venido a preparar el discurso.

Perfecto.

¿Vamos a ir luego al club de campo, Juliño?

-Quiero contarte una cosa.

Creo que tenemos algo importante entre manos.

-Sargento, de verdad, que no... No puedo más.

-Sí, sí. -De verdad, que es que ya...

-María, ¿qué tal está tu padre?

-Bien, solo ha sido un susto de nada.

¿Y los pelos que hallamos?

-En unos días nos dan los resultados.

-Estoy mal, jefe. -Montes, no me decepciones.

-Estoy muy mal, por favor. -Nenaza...

¿Qué tal, sabuesos? ¿Novedades?

(Teléfono)

Nada todavía.

Eh, ¿se atreve a echarnos una mano con el concurso de magdalenas?

-Claro. -¿Ya estás en el piso?

-¿Por qué no?

-No, mi madre está con sofocos.

Dice de dejar lo de las cortinas para mañana.

Yo creo que le damos el gusto, ¿no?

-Puedo ir yo sola.

-¿No te importa? -No.

No te preocupes, tú atiende a tu madre.

-Vale, venga.

(Teléfono)

¿Sí? Alfonso.

Soy Almudena. No tienes que preocuparte por el portugués.

Nos lo hemos quitado de encima. ¿Cómo?

Alfonso, me tengo que ir.

¿No va a volver a por la droga?

¿En serio? En serio. Cuídate, ¿eh?

(Llamada interrumpida)

(Claxon)

No sabía si te encontraría aquí o con los rumanos.

-¿Qué rumanos?

¿Dónde están los cerdos que llevaban esto puesto?

Los que llegaron de Portugal con esos crotales

antes de que alguien se los cambiara y se los pusiera a otros cerdos.

-No sé de qué cojones me hablas,

pero no sabes cuánto me alegro de tu visita.

Dijo un escritor inglés:

"Eso de la lealtad es solo falta de imaginación".

Sois leales a Salvador

porque no os imagináis el daño que yo puedo haceros.

Aquí va todo.

Lo siento, pero prefiero quedarme fuera.

Seguro que huele a choto ahí dentro.

Les doy la bolsa, ustedes a mí el dinero y listo.

Aquí no lo tenemos.

La llevamos adonde está el dinero, o la coca es gratis.

# Yeah I'm really good

# I'm really good, babe

# Baby, I'm... #

(Cesa la música)

Llevas todo el camino muy callado.

-No tengo nada que decir.

-Me estás preocupando. ¿Te pasa algo?

-Estoy cansado. Déjame tranquilo.

Parecemos un matrimonio. No sé cómo te has animado.

Esto me aburre hasta a mí. Me parecen todas iguales.

-No, no, a mí se me da bien. -¿Cómo lo ves?

-Eh... Bueno, bien. Bonito, buena compra.

-Digo el caso. No sé.

Me extraña que alguien religioso pueda estar implicado en un crimen.

-No ves mucho las noticias últimamente.

-Tú me entiendes.

Además, ¿por qué mi suegra dice que rellenó el crucigrama un mormón

y el del hostal, que dos homosexuales?

-La letra es la misma. Igual se pusieron ropa de calle.

¿Y el seudónimo? Tony Montana.

(Teléfono)

¿Sí?

Muchas gracias.

Sí, sí, no te preocupes, esperaremos. Gracias.

El ADN de los pelos del hostal llegará en unos días,

pero confirman que son de dos personas distintas.

Ahora buscamos a dos asesinos.

¿Sabes? No ha sido ninguna tontería lo de tus crucigramas.

-Esta.

Ah... Esto sí que sí.

Y no esa ratonera de hostal.

Hola.

-Buenas tardes, ¿en qué podemos ayudarle?

Una habitación, la más hermosa que tengas.

¿Una doble? El precio por noche...

No te preocupes por el precio, mi novio invita.

¿No tienes habitaciones que tienen bañera con chorritos y esas cosas?

Por supuesto, tenemos la 717, nuestra suite.

Mira, mi número de la suerte. Esa misma, la cojo.

Que me lleven el equipaje.

Me meo. Falta poco.

Si no paráis, me meo encima.

Oye, ¿te importaría apartarte un poco?

Qué pasa, que te gusta mirar, ¿eh?

Bueno, pues por lo menos sujétame la bolsa.

¡Jódete, cabrón!

(GRITA)

Ya sé lo que te pasa: estás enconado con la pelirroja.

-¡Qué cansera, pijo! ¡Déjame ya, hombre!

¿Almudena?

-Hostia, ¿y de dónde coño salen estos?

¡Almudena! ¡Almudena!

¡Pascual! ¡Ayúdame! ¡Ayúdame!

¡Para, coño, que es Almudena!

¡Para, coño, que es Almudena!

¡Tírate al suelo! ¡Al suelo!

Tranquila, ya ha pasado, tranquila.

(Mensaje)

Eh.

Mensaje del señor Patiño.

Esos están todos muertos. Mejor vámonos de aquí.

Te volvemos a ver por el pueblo y te echamos de comer a los cerdos,

¿estamos?

(HABLA EN PORTUGUÉS)

¿Qué coño dices? A mí, en cristiano. -Oye, ¿y si lo dejamos en pelotas?

-¡Eh! Venga, dejadlo ya, coño.

Que solo había que traerlo hasta aquí.

-Quítate la ropa, vamos.

-Escucha, yo no quiero saber nada de esto.

-Échala en el maletero, toda.

Tendréis noticias mías en forma de bala.

Pues nada, aquí lo tienes.

No creo que debas estudiar, pero bueno.

¿Cómo te encuentras? Perfectamente.

La doctora ha dicho que mañana puedo salir.

Pensaba que te lo ibas a perder. A perderme, ¿el qué?

Nuestra cena.

Muchas gracias, señorita.

Bueno, y...

de menú, ni más ni menos...

que lo más suculento de la cafetería... del hospital.

Con mayonesa y todo, qué lujo.

María José.

Sé que estos días he sido un auténtico desastre.

Pero...

te prometo que no voy a ser el de antes.

Voy a ser mejor.

Te quiero mucho.

No, pero dos veces. Si no, da mala suerte.

Bueno, pues... ataca.

Toma. Gracias.

Eh.

Y esto, para el cuerpo del cuerpo.

-Gracias.

Y... ¿qué tal tu madre?

-Cuando se entere de que has elegido las cortinas por tu cuenta, verás...

-Ya está bien. No quiero casarme con ella, a ver si te enteras.

-Bueno, que yo tampoco quería... -Perdona, no quería hablarte así.

-¿Me cobras, Nuño, por favor? -Claro que sí, Jesús.

¿De dónde has sacado ese anillo?

Trabajo en el matadero.

El anillo lo encontré entre las tripas de un cerdo.

Esos bichos se comen cualquier cosa, ya sabe.

(CARRASPEA)

-¿Cómo ha ido todo, hijo? ¿Le largasteis a su país?

-Sí, papá, sí, aunque... yo qué sé, ¿eh?

Yo creo que igual habría sido mejor

llevarlo al cuartel de la Guardia Civil.

-Pero ¿tú qué eres, hijo? ¿Un hombre o un cagón?

-No, papá, yo soy un hombre.

-No necesitamos a la Guardia Civil para solucionar nuestros problemas.

Déjame solo.

-Vale.

(Fado portugués)

(Claxon)

(CHICA) ¡Ese culito!

(Claxon)

-¡Guapo!

(CONTESTADOR) "Hola, soy Almudena. Deja tu mensaje y te llamo".

Tía, no te localizo por ningún lado.

Cuando escuches el mensaje, llámame, da igual la hora que sea.

Es sobre el tío.

(Pitidos de la máquina)

(Pitidos acelerándose)

Creo que al tío le ha podido pasar algo malo.

¡Eh! ¡Alto!

Le dije que les llevaría cinco kilos y solo tenemos esto.

¡Huy, huy, huy!

Yo me los cargo.

-Ni se os ocurra buscarlo por vuestra cuenta.

Nosotros nos encargamos. La zona está peligrosa.

¿Adónde vais?

Ay, Dios, ¿qué he hecho?

Nadie sabe nada de esa nueva droga

que trajeron Teo y Pascual de Castilla.

Sal del Himalaya. -A mí me gusta.

Alfonso, te necesito.

¿Sabes el infierno en que se ha convertido mi vida

desde que decidí ayudarte?

Tendréis noticias mías en forma de bala.

-Denunciar es de cobardes.

¿Mi tío tenía más enemigos aparte de Salvador?

Solo quiero fabricar esa droga una vez más, coger el dinero

y empezar de cero.

Van a ver quién es Jacobo García.

Me quieren matar. Normal, yo el primero.

(RÍEN)

Mi tío sacó casi todo el dinero el día en que desapareció.

Aún no nos han presentado.

Soy Almudena, la mujer de Alfonso.

Quieto, pijo.

-Da igual lo que hicieras, nunca serás como yo.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.