All language subtitles for Il Viaggio - Vittorio De Sica (1974)

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Original subtitles

�Buenos d�as!

Menudo testamento.

Don Livorio, se lo agradecemos.

Ha sido usted muy amable al tomarse tantas molestias.

Les presento mis condolencias, de mi mujer y las de toda mi familia.

De mis hermanos, naturalmente, y de mis primos de Palermo.

De todos mis familiares.

- Querido doctor, le comprendo. - Era un aut�ntico amigo.

�Madre, madre, parec�a ir todo tan bien, hasta el final!

El abajo firmante, Ferdinando Braggi, encontr�ndome sano de mente,

encomiendo mi alma a Dios

y dispongo que se haga lo que a continuaci�n describo:

El d�a que el Se�or decida llamarme a su lado...

quiero que se d� lectura a �sta, mi voluntad.

Cosa que hacemos en este momento.

Nombro herederos universales y ejecutores del siguiente legado

a mis dos adorados hijos.

Cesare

y Antonio.

A Rinaldo le dejo mi reloj de oro y la cadena con el rub�.

- Un reloj de oro y una cadena con un rub�. - �Un reloj de oro!

Al administrador las tierras de Uve Nere.

Gracias.

- Al administrador las tierras de Uve Nere. - Las tierras de Uve Nere.

A mi amigo, el doctor Mascione,

el dinero suficiente para la construcci�n de un ambulatorio.

- Un ambulatorio. - Un ambulatorio.

A la Madre Superiora del convento de Santa Mar�a Auxiliadora,

el dinero necesario para construir un orfanato de 20 camas.

A mi querida prima lejana, Filomena da Quistto,

el apartamento en la calle Notarbartolo, 18.

Ya alquilado en su momento a los herederos Castrocanne.

A la fiel Clementina,

el broche de rub�es y brillantes que pertenec�a a mi difunta esposa.

Has o�do, Cesare, un ambulatorio.

A Rosa, la casita de campo donde actualmente reside.

Y ahora vienen las cuestiones privadas de la familia...

que nada tienen que ver con los bienes reales o propiedades.

Ruego a todos los presentes que abandonen este aposento.

Excepto los hijos, Cesare y Antonio.

Quieren disculparnos, por favor, se�oras y se�ores.

Se acab�.

- �Y a los hijos nada? - C�mo que nada, son herederos universales.

- Para los dem�s son los regalos. - Son los herederos universales.

- V�monos. - S�, v�monos.

Y ahora que estamos solos...

Como �ltimo deseo, he adjuntado a este testamento

una carta privada, que ser� entregada,

despu�s de mi muerte, a mi hijo primog�nito.

T�, Cesare, eres el primog�nito.

Su voluntad pasa a tus manos.

Doctor, mire que manchas le han salido a esta criatura.

L�valo, hija m�a.

�Est� lloviendo! �Est� lloviendo!

�Agua! �Agua!

�Llueve!

- Buenos d�as. - Buenos d�as.

Se�ora de Mauro.

Que Dios le bendiga.

Hola.

Se�ora de Mauro.

Buenos d�as, doctor.

Disculpe, se�ora, quer�a avisarla de que Cesare Braggi vendr� a verla.

- Quiere hablar con usted. - �Cesare?

S�, Cesare.

- �Y cu�ndo vendr�? �Lo sabe, doctor? - Hoy mismo.

- Esta tarde. - �Hoy? �Esta tarde?

Entonces tenemos que ordenar un poco todo esto.

Madre, enseguida.

Gracias, doctor, much�simas gracias.

Dios m�o que desorden, �qu� hacemos?

Adriana, est�s mezclando todas las piezas. Tenemos que enviarlo todo a Catania.

No te preocupes, mam�. Ma�ana me encargar� yo de clasificarlas.

Ahora tenemos que dejar esto un poco decente.

- �Esto tambi�n? - Todo, hay que retirarlo todo.

Tiene que quedar bien limpio, en su honor.

Est� todo en orden.

- Hija m�a, ponte el vestido celeste. - C�mo si pudiera elegir.

Pero aunque tuviera doce me pondr�a el celeste.

- Mam�, habr�a que plancharlo. - Est� bien. Yo lo har�.

- �Qu� hora es? - Las dos.

- Es tard�simo. - Ha dicho por la tarde,

y para los ricos a�n no ha empezado.

- Que Dios le bendiga, se�or Conde. - Buenas tardes, se�or Conde.

Don Cesare.

- Buenas tardes. - Mis respetos.

�Es �l! �Mam�, ya est� aqu�!

Qu�date en tu habitaci�n. Ya te llamar�.

�Mam�, qu� te parece? �Estoy bien?

Guap�sima, hija m�a, guap�sima.

Cesare.

- �Se�ora? - Pasa.

Gracias.

- Si�ntate. - Gracias.

Por favor.

Hac�a a�os que no ven�a. Yo de peque�o sol�a visitarles, quiz� no se acuerde.

�C�mo podr�a haberlo olvidado? Claro que me acuerdo.

A�n viv�a mi pobre marido, Pasquale.

Se frecuentaban muy seguido

con tu padre, buena gente.

Eran grandes amigos.

S�, lo s�.

Mi padre apreciaba mucho a su marido.

Mi padre al morir...

me ha dejado una carta

en la que expresa su estima por...

su familia, por usted, y por su hija Adriana.

Si me permite se la leer�.

Adriana de Mauro me es muy especialmente estimada,

adem�s de que es hija de mi amigo, el coronel Pasquale de Mauro,

que mientras vivi� me honr� con su amistad,

siendo siempre muy bien recibido... en su casa.

Usted, tal vez, se imagina porqu� he venido.

He venido a pedir la mano de su hija Adriana.

Era un deseo de mi padre...

y tambi�n nuestro.

S�.

Yo s�lo puedo a�adir que Adriana,

entrar� en nuestra casa con toda la consideraci�n que se merece.

Mi hermano Antonio seguro que ser� un buen marido.

�Antonio?

�sa... era la voluntad de nuestro padre.

Est� escrito aqu�... en esta carta.

Mi hermano Antonio ser� el mejor de los maridos.

S�, estoy convencida. Me siento muy honrada con su petici�n, pero...

- Adriana... - Lo s�, Adriana es...

una muchacha muy orgullosa.

- Es muy especial. - Exacto.

No importa, ella es qui�n debe decidir.

Si acepta casarse con mi hermano Antonio, ser� porque quiere hacerlo.

Claro.

Usted se�ora, hable tranquilamente con Adriana y nosotros...

esperaremos su respuesta.

La llamar� enseguida. Se lo dir� ahora mismo.

No, no, es mejor que hablen ustedes dos a solas, con calma. Yo...

- ... no quiero representar ning�n estorbo. - Al contrario, es un honor. Adriana.

Cesare.

Adriana.

Adriana, Cesare nos ha tra�do una gran noticia.

Una noticia estupenda, hija m�a.

Como cabeza de familia tras la muerte de nuestro padre,

era mi deber venir a pedir tu mano

para mi hermano Antonio.

�se era el deseo de mi padre.

Lo ha dejado escrito en su testamento.

�Antonio?

Pero si apenas le conozco.

- Cesare... �t� lo entiendes? - No, yo no lo entiendo, perdona.

Con permiso. He de irme.

Adriana...

- No. No. - �Pero qu� est�s diciendo, Adriana?

�No!

�C�mo puedes decir que no a un Braggi?

�He dicho que no! Y se acab�.

No existe una muchacha en toda Sicilia

que no se sienta valorada por casarse con un Braggi.

- Y t�... - �No! �Yo no!

�Yo, yo, yo, s�lo piensas en ti!

�Y yo? �Y nosotras dos? �No piensas en el futuro?

A todos les dices que no.

No al abogado de Palermo, no al bar�n Loggia,

no quisiste a aquel se�or de Siracusa tan bueno.

Y ahora, tambi�n quieres decir no, porque no es el que so�abas.

�No, mam�! �No, mam�! �No!

- Buen viaje. - Felicidades.

- Enhorabuena. - Gracias.

Hasta pronto, Cesare.

Muchas gracias.

- Felicidades. - Gracias.

- Ir� a verla pronto. En cuanto pueda. - Te lo agradezco.

A su disposici�n, se�or Conde.

Esta es Rosa.

Me alegro de volver a verte.

Mi madre tocaba esto, adoraba la m�sica.

Ese es mi abuelo, esa es mi abuela y estos mis bisabuelos.

Se hacen compa��a entre ellos.

- �Te ocurre algo, cari�o? �No est�s bien? - No, nada.

Me siento un poco confusa.

Mi padre se sentaba aqu�.

Ese era el sitio de mi madre.

Yo all�.

Y aqu� Cesare.

Adriana.

Amor m�o... amor m�o.

Vosotros arreglad la persiana del comedor.

Y las baldosas de la habitaci�n de la se�ora.

- �Te has enterado? - �De qu�?

Vuelven el domingo.

- �Qu� pasa aqu�? - Acaban de avisarnos

de que el se�or Antonio y la se�ora regresan.

- �Regresan? - S�, se�or, llegan el domingo.

Qu� extra�o. Tendr�an que estar fuera al menos un mes.

No s� preocupe, est�n muy bien pero la se�ora quiere regresar a casa.

Entonces tendr�is que subir arriba todos los papeles de mi estudio.

�Ya no seguir� trabajando aqu� abajo?

No, esta ser� a partir de ahora su vivienda.

Lo m�o llevadlo todo arriba.

Muy bien, se�or Conde, lo trasladaremos ya mismo.

Gracias.

Siento no poder estar aqu� para cuando vuelvan.

Tengo que irme ma�ana.

�Ha partido?

Ten�a que ir a visitar a unos clientes en Mil�n.

�Y no ha dicho cu�nto tiempo estar� ausente?

Se�ora, qu� guapa est� usted.

No, se�or, dijo que depend�a de los negocios.

Los negocios, los negocios, �l siempre le llama "los negocios".

�A qu�?

�Qu� quieres decir?

No es ninguna cr�tica, es libre. No tiene nada que le ate.

Quiero decir que tiene derecho a tomarse un respiro.

�l no tiene la suerte de tener a su lado una mujer tan adorable como t�.

Disc�lpame.

Ll�vale esto al se�or Braggi, est� en el sal�n.

Gracias.

- Buenas noches, Maestro. - Buenas noches.

- Toda la parte en Re mayor. - S�, en Re mayor.

�Qui�n era ese se�or?

Giacomo Puccini.

Buenos d�as.

Buenos d�as.

�Has dormido bien?

- S�, cari�o. - Estupendo.

Disculpe, se�or, �se ha enterado de la desgracia?

- No, �qu� ha pasado? - Lea esto.

Calabria y Sicilia devastadas por el terremoto.

- Dios m�o, es tremendo. - Cesare, �pero qu� ha pasado?

Voy a poner un telegrama.

Dime lo que ha pasado.

Un desastre.

- Adriana. - Entra, Antonio.

Adriana.

Entra.

Lev�ntate, ha llegado Cesare.

- �Cesare? - S�.

Todav�a no le he dicho nada. Quiero que se lo digamos los dos.

�Espera un hijo?

S�.

Me alegro, Antonio.

Qu� buena noticia.

De ahora en adelante debes pensar s�lo en cuidarte, Adriana.

Gracias, Cesare,

lo har�.

Tiene raz�n.

Lo que necesitas ahora es tranquilidad.

Adriana es tan sensible...

Estaba preocupado por ella.

La tragedia del terremoto... le ha afectado mucho y en su estado...

no puedes imaginarte lo que hemos pasado.

Las noticias que llegaban eran terribles.

Una verdadera tragedia.

�Es var�n!

�Es var�n!

�Un ni�o muy guapo!

�Un var�n!

�Bello! �Es un var�n!

�M�s de 4 kilos! �Y es guap�simo!

Est� bien. Est� bien.

- �Y don Cesare? - Arriba, doctor.

Conozco el camino, gracias.

Es usted, doctor.

Es preciosa. Qu� criatura.

�Qu� pasa?

Es Adriana...

ahora que ha pasado todo...

tiene que cuidarse mucho.

- �Est� d�bil? �Enferma? - La he encontrado un poco apagada.

Despu�s del parto las madres est�n contentas.

Olvidan enseguida lo mucho que han sufrido.

Ella en cambio parece que est� triste.

�Por qu� raz�n?

La raz�n... Yo creo que es...

el coraz�n.

- �El coraz�n? - Lo tiene un poco d�bil.

�Y Antonio qu� dice?

De momento s�lo te lo he dicho a ti. Si t� lo sabes me quedo m�s tranquilo.

S�, me parece normal que me lo diga a m�,

pero yo siempre voy de un sitio a otro.

Nunca estoy en casa.

Y cada vez estar� menos.

Mira, mam�, un tren. Mira qu� bonito.

A mi querido Nandino en su quinto cumplea�os.

De su t�o Cesare.

El t�o Cesare.

- �T�o! - Nandino.

�T�o!

Has crecido. �C�mo pesas!

- Adriana. - Bienvenido, Cesare.

Me dijeron que estabas aqu�, en el campo.

Antonio cree que nos har� bien.

No, no, no. Adivina qu� es.

- Unos bolos. - No. Fr�o.

- Una peonza. - Fr�o, fr�o.

- Es un osito. - No.

Te est�s helando.

�Qu� cosa es? Quiero saberlo.

- Cari�o. Mi peque�o. - Tienes que adivinarlo.

Aquella cosa para mirar dentro.

Te vas acercando.

A ver... Veamos qu� es.

�Qu� puede ser?

�Qu� ser�, Nandino? �Qu� puede ser?

A ver... �Qu� ser�?

Qu� c�mara tan bonita. Mira.

Es absurdo. Nandino es demasiado peque�o para usarla.

No soy demasiado peque�o.

Ven aqu�, ven aqu�.

Con esto se hacen fotograf�as.

Miras por aqu� y haces "click, click, click",

y haces fotograf�as a t� madre, padre,

Clementina, a m� y a todo lo que quieras.

�Est�s contento, eh?

Vamos.

Est� visto que para ver a mi hijo y a mi mujer contentos

s�lo haces falta que aparezcas t�.

Bueno, al menos soy �til para algo.

�T�o, qui�nes son estos, y qu� hacen?

Son soldados, y se van a Libia.

�Por qu� son tantos? �Qu� van a hacer?

Van a hacer la guerra.

�Qu� es la guerra?

Es una cosa fe�sima.

Entonces, �por qu� toca la banda? �Por qu� cantan?

- Para no pensar. - �D�nde est� Libia?

Muy lejos. Tan lejos que desde aqu� no se puede ver.

�Cu�ndo volver�n aqu�?

- Algunos no volver�n. - �Por qu�? �Se quedar�n all�?

S�, se quedar�n para siempre.

Mira. El autom�vil.

Es bonito, �eh?

Saluda al mar, que despu�s en casa ya no podr�s verlo.

Adi�s, mar.

T�o, �es el mismo mar que hab�a en Palermo?

S�, siempre es el mismo.

- Mira, mira nuestras monta�as. - Dame el sombrero.

- �Est�s cansado? - �Yo? No.

Mira qu� curva viene ahora.

- �Puedo tocar la bocina? - Toca, toca.

- �Has tenido miedo? - Yo no.

Pues yo s�. Estaba muy asustado, mira qu� barranco, mira.

�Mam�!

�Mam�!

�Pap�! �Mam�!

�Mam�! �Mam�!

�Mam�!

�Qu� cosa es esta?

Dios m�o, �pero con esto hab�is venido de Palermo?

Mam�, he visto el mar, he visto el puerto con los barcos.

Y unos soldados que se marchaban a Libia.

- Y me ha dicho que Libia est� muy lejos. - Y tan lejos.

�Qu� es eso?

Antonio, mira que linda sorpresa.

- �Te gusta? - S�.

Es tuyo.

Es un regalo para ti.

- �Para m�? - Claro.

- No corras tanto, Cesare. - �Est�s loco?

�Loco? Si s�lo vamos a 35 por hora.

Con este coche se puede llegar a 50.

�Qu� cosa!

Escucha...

- �Es dif�cil conducirlo? - No, es facil�simo.

Tienes que aprender. Lo conseguir�s.

�C�mo te se ha ocurrido regalarme esto? Me has sorprendido.

Yo nunca habr�a pensado en comprarme un autom�vil.

Y t� lo has hecho sin dudar un instante.

- Bueno, cada uno est� hecho a su modo. - Exacto.

- �Qu� quieres decir? - Que me gustar�a parecerme a ti.

�Por qu�? �No est�s contento de c�mo eres?

No, no me lamento. Pero a veces me gustar�a ser m�s lanzado.

Como t�. Sobre todo de cara a los dem�s y a la familia.

Deja de complicarte la vida, Antonio.

�No te das cuenta? Tienes una mujer cari�osa,

un hijo precioso,

y ahora tienes un autom�vil tambi�n,

para que puedas irte a pasear donde te plazca.

�Qu� m�s quieres?

�Crees de verdad que deber�a estar satisfecho y muy contento?

Dime.

�Contento dices? Pero no s�lo contento, sino feliz,

con el coraz�n lleno de felicidad.

No est�s tan triste, hombre. �nima un poco esa cara.

S�, tienes raz�n.

Ya ver�s... cambiar�.

Ya me siento distinto.

Oye, otra cosa... �qu� opinas de Adriana?

�Adriana?

Es una mujer extraordinaria. Se nota que es muy feliz.

Basta con verla, con o�rla hablar.

Ver c�mo se comporta...

�T� no la miras nunca?

�No te das cuenta?

S�, es feliz.

Lo ver�a hasta un ciego, tienes raz�n.

Siempre tienes raz�n, Cesare.

T� me das una seguridad que no puedo encontrar.

Te necesito.

Ens��ame a conducir.

Quiero llegar a ser tan bueno como t�. �Lo conseguir�, verdad?

Claro que lo conseguir�s.

Aprender�s a conducir incluso mejor que yo.

- Te tomo la palabra. - Bien, as� me gusta.

Y cada ma�ana, cuando te mires al espejo, debes decirte en voz alta:

La vida es maravillosa. Soy afortunado, debo estar contento.

Me tomar�n por loco.

Bueno, no te ir�a mal parecer un poco loco alguna vez.

Vamos. Dilo.

Como si estuvieras delante del espejo.

Adelante. �Te da verg�enza?

- �Por qu� iba a darme verg�enza? - Entonces dilo, que yo lo oiga.

�Vamos, dilo!

�Soy afortunado! �Soy feliz! �La vida es bella!

- �Qu� te parece? - Muy bien.

�Qu� est�is haciendo? Son juegos de ni�os.

- S�, son juegos de ni�os. - Bravo.

Nandino... Nandino.

Ven aqu� con nosotros a jugar.

Ven a jugar.

- �Incre�ble! - S�, qu� bonito.

�Ad�nde llegar�n el genio y la inventiva del hombre?

�Lo prometes?

Prometido.

Me quedo.

Ya no me mover� de Mil�n.

Se lo han llevado hace s�lo un momento.

Perd�name, Cesare.

Te hemos avisado demasiado tarde.

Pero ha sido todo tan, tan...

�D�nde est� Nandino?

Con mi madre.

Cesare...

No sab�a qu� hacer.

Es terrible, tengo la mente tan confusa.

Si t� no hubieras venido yo...

no s� lo que...

Ahora estoy aqu�.

Vosotros bajad y esperad mis �rdenes.

Soy afortunado.

Soy feliz.

La vida es bella.

- Corre que llegamos tarde. - Ya hemos llegado.

Y ahora a la escuela.

�Y si la escuela no me gusta qu� haremos, t�o Cesare?

�C�mo que no te gustar�? Te gustar� mucho.

Har�s nuevos amiguitos, aprender�s a leer y a escribir.

Muy bien. Pero t� me debes prometer que no te marchar�s nunca m�s.

De acuerdo. Te lo prometo.

Anda.

Adi�s.

Adi�s.

- �C�mo ha ido? �Ha tenido miedo? - No.

- �No ha llorado? - Ni una l�grima.

Estaba menos asustado que t�.

No poder acompa�arle el primer d�a de escuela.

Suerte que est�s t� aqu�. Gracias, Cesare.

Hay ciertas cosas que no entiendo.

�Cu�les cosas?

Las reglas, las costumbres, nuestras tradiciones.

Todo esto es absurdo, in�til.

�Pero qu� est�s diciendo?

T� sabes lo que he sufrido y sufro por la muerte de Antonio.

Pero, ciertas manifestaciones exteriores, yo las desapruebo.

El dolor se lleva dentro no fuera.

La gente s�lo da valora las formas. Eso es lo que no entiendo.

No has podido acompa�ar a tu hijo a la escuela, esta ma�ana.

Debes estar en casa, a oscuras.

Tambi�n el sol debe entrar en una casa en luto.

Cesare...

No me gusta... verte encerrada aqu� dentro.

Yo estoy bien as�.

Y tengo a Nandino. �l es mi vida.

Nandino lo es todo para m�.

Claro.

Hasta luego.

�Volver�s esta noche?

Procurar� estar aqu� antes de que Nandino se duerma.

Se pone tan contento cuando est�s t�...

- �D�nde est� la se�ora? - Ha subido a la terraza, se�or Conde.

- �A la terraza? - S�, se�or.

Adriana.

Adriana.

- Cesare, estoy aqu�. Bajo enseguida. - No, no, ya subo yo.

Bravo. Se est� bien aqu�.

Aqu� hay luz.

Y nadie puede verme.

Escucha... �Puedo decirte una cosa?

Claro.

Perdona, pero eres una ego�sta.

- �Ego�sta? - Eso he dicho.

�Por qu�?

Eres joven.

Est�s viva.

Tienes un hijo que quiere tener una madre joven y viva.

No.

No.

Yo no estoy tan segura de ser joven...

ni de estar viva.

Porque te obstinas en no vivir.

En quedarte siempre recluida en esta casa...

como en un monasterio.

Y siempre llevando ese eterno vestido negro.

Siempre pareces cansada. Est�s delgada y p�lida.

Adriana a�n eres joven y bella.

Cesare, por favor.

No creas que te lo digo para consolarte y mucho menos para adularte.

- Vamos abajo. - No...

antes debes prometerme una cosa.

Por favor...

prom�teme que...

te cuidar�s m�s.

Mira, un bot�n se est� cayendo.

Y despu�s dices que soy yo qui�n no se cuida, �verdad?

A m� ya me cuida Clementina.

Bajemos. Yo te lo coser�.

Clementina dice que ma�ana va a llover.

Sus huesos son un bar�metro.

- Gracias. - No hay de qu�.

- Voy a Palermo. Volver� esta misma noche. - Muy bien, se�or Conde.

- Buen viaje. - Hasta la vuelta.

�ltimamente estos viajes son del palacio al almac�n y del almac�n al palacio.

Es normal. Ahora es como un padre.

- Y a lo mejor hasta hace de marido. - No blasfemes.

Al que escupe al cielo le retorna.

La viuda llora al muerto y piensa en el vivo.

�Pero qu� est�s diciendo?

S� que pod�a haberte escrito pero he preferido encontrarte.

No quer�a que esto pareciese una fuga.

Es deprimente tener que llegar a esto.

Gracias.

Despu�s de la muerte mi hermano,

tengo que ocuparme de los intereses de Sicilia y de la familia.

Perd�name, Simona.

No quisiera hacerte ning�n da�o.

Cr�eme.

El ins�lito ego�smo de los hombres.

Para m� no resulta nada f�cil, Cesare,

olvidarme de un hombre como t�.

S�lo tengo... buenos recuerdos.

Y t�.

- Entra los caballos y ve a acostarte. - Enseguida, don Cesare.

- Ve a descansar. - Buenas noches, se�or Conde.

- Llama a Saro, por favor. - Saro.

- Buenos d�as, se�ora. - Buenos d�as, Saro.

Oc�pate del equipaje.

- Enseguida. - Y coge primero las tres maletas peque�as.

- Y luego la grande. Y ten cuidado. - Muy bien.

- �Abuela! �Abuela! - �Nandino!

�Est�s contento de ver a la abuela, eh?

Mam�...

�nimo, hija m�a.

Ahora que estoy aqu�, todo va a estar en completo reposo.

�Reposo?

Si no hago otra cosa.

Mira lo que trae.

- Gracias. - �Bien, el postre! �El postre!

No es para ti, Nandino, es para celebrar la llegada de la abuela.

Gracias, Cesare, pero Nandino se servir� primero en mi honor.

Mam� se servir� la primera.

S�rvete, Nandino.

Hoy Clementina comenzar� por ti.

Ven aqu�.

- �Te lo corto yo? - �Un trozo grande!

�Muy bien!

Disc�lpenme.

�Qu� pasa Adriana? �Te encuentras mal?

- �Adriana? - No es nada. Vuelvo enseguida.

Buenos d�as, se�or Conde.

Bien. Hable francamente, doctor.

- Para m� es como una hija. - S�, lo s�. �Qu� podemos hacer?

- Es preciso una consulta. - �Una consulta?

Bien, hag�moslo pronto. �Pero con qui�n?

En mi opini�n es mejor llevarla a un especialista de Palermo.

�De Palermo?

�Es algo grave?

- Disculpe... - No, ahora no, luego.

Yo no he dicho que lo fuera. Pero s� serio. Bastante serio.

Hay que hacer un diagn�stico en profundidad, sin m�s demora.

Yo con mis conocimientos exploratorios no se lo puedo hacer.

Necesita un especialista, por eso hablo de Palermo.

No, no, absolutamente no.

�A Palermo? �Es una idea absurda!

No tiene nada de absurda.

- Debemos ir enseguida. - �No es posible! �No es posible!

Haz caso a Cesare. Si �l dice que es necesario...

Vamos Adriana, razona.

Es por tu bien.

Se trata s�lo de dos o tres d�as.

El tiempo de ir y venir.

Pura precauci�n.

No, no quiero.

Ese viaje s� que me pondr�a enferma.

No, por favor, dejadme en paz.

T� vendr�s.

Ya lo he decido yo por ti.

Te lo ruego.

�Por qu� me atormentas?

�Maravillosa! �Qu� ropa maravillosa!

Es estupenda.

�No te gusta Adriana?

Es magn�fica.

�Mam�, est�s lista?

Espera, Nandino, ahora no puedes entrar.

Date prisa, mam�.

Qu� guapa estar�, se�ora. Todo a la �ltima moda.

�A esto le llaman moda?

No s� lo que va delante ni detr�s.

�Y c�mo voy a abroch�rmelo con todos estos corchetes?

Adem�s, es tan pesado.

As� es como se lleva ahora.

�Y todo es tan extravagante?

�Abre! �Deja que te vea, mam�!

- �Mam�! - Un momento, Nandino.

Ay�dame.

Voy a abrirle. Si no, es capaz de tirar la puerta abajo.

Mama�ta, qu� guapa est�s.

No, no puedo llevarlo. Me siento como disfrazada.

�Puedo entrar?

Est�s verdaderamente bella.

Es muy atrevido.

Deja que te mire.

Nunca te hab�a visto tan guapa. Vu�lvete.

Vu�lvete.

As�, un poco de lado.

�Has visto los sombreros?

S�.

- Parecen cestas. - Es la moda.

�Y c�mo se sujetan en la cabeza? Son enormes.

- �Todo bien? - S�, gracias.

- �No te divierte viajar en tren? - S�, mucho.

Cuando viajas te olvidas de todo.

S�, tal vez sea por eso por lo que yo viajo tanto.

Mira ese pueblo.

Yo he estado all�.

Se llama San Salvatore y tiene m�s de 300 a�os.

300 a�os de vida.

Y aquella monta�a de all� se llama Punta Raisi.

Una vez cuando �ramos ni�os Antonio y yo subimos hasta arriba.

- �Est�s bien? - S�, estoy bien. No te preocupes.

Por aqu�.

- Bienvenido, se�or Braggi. - Buenos d�as.

El equipaje del se�or Braggi.

118. La habitaci�n de siempre.

No.

La se�ora es la se�ora Braggi, mi cu�ada. Denos dos individuales.

Disc�lpeme.

- Por favor, se�or Braggi. - Gracias.

Su cu�ado aguardar� aqu� durante la visita, se�ora.

Pase.

No te preocupes.

Qu�tese el sombrero y la chaqueta, por favor.

Se�ora, �cu�ndo empez� a notar los s�ntomas?

Hace unos a�os.

- �Tiene hijos? - S�, un ni�o de 5 a�os.

Entiendo, uno s�lo.

�Tuvo un parto dif�cil?

S�, muy dif�cil.

�Qu� es lo que tiene?

Los pacientes tienen la mala costumbre de acudir tarde al m�dico.

Cesare...

La se�ora ha tenido s�ntomas, sin duda.

Ha venido advirtiendo algo desde hace ya bastante tiempo.

�Pero c�mo est� ahora?

No hay nada m�s pernicioso que el silencio en los problemas de salud.

La medicina puede ayudar a los enfermos

con la condici�n que los enfermos ayuden la medicina.

Bastar� con este medicamento. Debe tomarlo cada vez que sufra un ataque.

En este caso creo que no se puede hacer nada m�s para ayudarla.

Perdone, doctor, usted dice que hemos hecho mal al dejar pasar tanto tiempo.

Tiene raz�n.

Pero ahora estamos dispuestos a hacer cualquier cura que sea �til.

At�ngase a esta prescripci�n, se lo repito.

Es la �nica medicina que puede ayudarla.

- �De verdad no quieres un coche? - Tengo ganas de caminar.

El olor de �ter en la consulta del m�dico me ha aturdido.

No cre�a que Palermo estuviera tan lleno de vida.

Parece imposible.

Adriana, tranquil�zate.

Perdona, no quer�a...

No llores. Est�bamos de acuerdo en que deb�amos hacer esta visita para...

tal vez me he equivocado. No deb�a hacer pasar por este tromento.

Esto m�dicos de ciudad nunca dicen nada en concreto, as� nunca se equivocan.

Lloro de alegr�a, Cesare.

Gracias a ti, puedo conocer todo esto por primera vez.

La ciudad.

Estos jardines.

Todo.

- �Se�ora, me da la pelota? - S�, hijo.

�Cu�ndo volvemos?

V�monos hoy, esta noche.

Debe haber un tren.

No, est�s demasiado cansada para viajar.

- �Pero qu� prisa tienes? - Quiero volver a casa.

Ya te he preocupado bastante.

�Preocupado? Escucha, Adriana...

No dejar� de preocuparme por ti hasta que vea que est�s totalmente curada.

Debes ponerte bien y pronto.

�De verdad crees...

que puedo curarme?

Estoy absolutamente seguro.

Y t� tambi�n deber�as estarlo.

Voy a hacer un telegrama. T� ve subiendo.

- Por favor, vuelve enseguida. - No te preocupes.

Se trata de algo urgente.

Pero ahora no es hora de visita.

No importa. D�gale que el se�or Braggi necesita verle.

�Qu� ocurre, se�or Braggi?

Perdone que le moleste, doctor.

Puedes irte.

Bien, se�or Braggi.

Usted no nos ha dado un diagn�stico, ni a m� ni a mi cu�ada.

Nunca ha sido mi costumbre decir a los enfermos toda la verdad.

Yo no soy el enfermo, doctor.

Ya que insiste, se�or Braggi...

Sepa que su cu�ada... est� muy grave.

Hagamos lo que hagamos...

seguir� sufriendo ataques.

Seguir�n su curso.

Desgraciadamente se multiplicar�n.

S�lo llevando una extrema cautela se habr�a podido...

pero ahora es demasiado tarde.

�Adriana, puedo pasar?

Pasa, Cesare, est� abierto.

- Buenos d�as. - Buenos d�as.

- Adriana. - �S�?

Hoy salimos para N�poles.

�N�poles?

Quiero que te vea otro m�dico. Ya he pedido turno.

No. Quiero volver a casa.

Esc�chame bien, iremos a N�poles.

A ver a otro m�dico y si no basta iremos a otro.

Lo he decidido as�.

S� un poco m�s razonable.

Ya soy razonable, Cesare, cr�eme.

Creo que es mejor volver a casa.

�Es N�poles lo que te da miedo? �La distancia?

En estos momentos todo me da miedo.

Ll�vame a casa.

No me hagas cruzar el mar.

No me obligues, te lo ruego.

Necesito volver.

Te comprendo pero no puedo complacerte.

No puedo.

�De veras me comprendes?

S�.

Y cuando hayas cruzado el mar, como t� dices,

entonces seguro que te alegrar�s de haberlo hecho.

Es una separaci�n dolorosa pero necesaria.

Debo confesarte una cosa, Cesare.

En el tren me dabas un poco de miedo.

Lo s�.

Lo le� en tus ojos.

No tienen secretos para m�.

Y yo nunca he tenido nada que ocultarte.

Mis miedos, mis sufrimientos, han desaparecido.

Los he olvidado.

Pase, se�ora, por favor.

Ya est�. Puede vestirse, se�ora Braggi.

- �La he fatigado mucho? - No, no, ha sido muy considerado.

Ahora ya hemos terminado.

Se�or Braggi, pase.

Por favor.

�Tienen hijos?

S�, uno.

- �Y cu�ntos a�os tiene? - Cinco cumplidos.

- �Otros embarazos? �Abortos? - No, doctor.

Debe haberse dado cierto hecho durante el embarazo o en el momento del parto.

Un agotamiento. Un proceso infeccioso maligno

que ha causado una dilataci�n del miocardio y un alargamiento del ventr�culo derecho.

Hasta ahora nadie se hab�a dado cuenta y...

por desgracia, usted sufre las consecuencias.

Pero tranquila, tampoco hay que alarmarse, se�ora.

�Cree que no hay que alarmarse?

Confianza e inteligencia. Es lo �nico que necesita.

Saber lo que se puede hacer y lo que no se puede.

Se�ora m�a, es una cuesti�n de m�todo de vida.

No es necesario seguir una dieta.

Camine, camine cuanto quiera, viaje.

No haga alpinismo, se entiende.

Lo que cuenta es vivir.

Y no vivir bajo una campana de cristal.

Usted es joven, tiene un futuro, un hijo.

Pues viva, debe hacerlo.

Pero nada de emociones. Cada emoci�n puede significar un golpe.

Y usted debe ayudarla.

Debe procurar que no vea ni oiga nada que la pueda perturbar.

Usted no debe agitarse nunca. Ni acalorarse, ni siquiera para hablar.

Podr�a ser peligroso.

Aislarse. Eso es lo que debe hacer. Aislarse, �entiende?

�Una mala noticia? Ah�rresela, enc�rguese usted.

No lea nunca los telegramas, que los lean los dem�s.

Y el resto, que es lo m�s importante de la vida, haga lo que le parezca.

Libremente, con confianza y con valor.

�Y por qu� no? Con amor.

Ante esa m�gica palabra, amor,

incluso yo me inclino en nombre de la medicina.

- Se�ora. - Gracias.

Por fin, ya era hora. Nunca te hab�a visto re�r as�.

Ni yo a ti.

- �Nos vamos? - S�.

Se�or... Se�orita...

Se�or, denos algo.

Se�ora, es usted muy guapa.

- Qu� lindos son. Dales algo de dinero. - Est� bien.

- Gracias. - Gracias.

Adi�s.

El coche est� preparado, se�or.

Suban, se�ores.

Gracias.

- �Ad�nde vamos, se�or? - Usted siga.

Amor, amor m�o, soy tan feliz. Te amo.

Olvidemos todo lo que hemos pasado.

Te amo.

El �ltimo tren de la ma�ana, para Palermo, sale a la 1:10.

Llega a v�a San Giovanni a las 7:35 de ma�ana.

Atraviesa el estrecho y enseguida encuentra el enlace para Palermo.

El regalo de Nandino, lo he olvidado.

El primero de la tarde sale a las 3.

Llega a Santa Eufemia a las 4 de la madrugada.

Y arriba a Palermo a las 20:52 de ma�ana.

�Has enviado el telegrama a mi madre?

No. Todav�a no.

Hay otro a las 17:00, quiz� les sea m�s c�modo.

Se�ores viajeros, suban al tren.

Voy a buscar sitio.

Suban el equipaje.

�Sube, se�or?

D�jelo por aqu�.

Adriana...

�Qu� te pasa? �No quieres irte?

No. No quiero volver.

V�monos.

V�monos lejos.

- Nosotros dos. �T� no quieres, Cesare? - S�.

Pero no ten�a el coraje...

�Se�or, a d�nde va? �Y las maletas?

�Sabes? Me siento como si...

como si abriese los ojos por primera vez.

Todos los dem�s sitios maravillosos a los que me has llevado, Florencia, R�vena...

no exist�an, no los ve�a.

S�lo te ve�a a ti,

dici�ndome: "Mira".

Y yo miraba.

Pero nunca hab�a nada,

s�lo t�.

- �Y ahora? - Ahora es diferente.

No s�lo te veo a ti, veo tambi�n todas estas cosas bellas.

Es una sensaci�n maravillosa.

Me siento viva. �Me comprendes?

Claro.

Adriana...

C�sate conmigo.

Quiero que te cases conmigo.

Amor m�o.

Hace tiempo que quer�a ped�rtelo pero ten�a miedo de que t�...

Nuestras costumbres lo hacen imposible.

Dios sabe cu�nto lo deseo.

Pero...

- �t� lo dices o no? - Lo digo porque te amo.

Y no es imposible,

es justo.

Los dos lo deseamos.

Ah� detr�s est� el hotel.

Dios m�o, qu� guapa eres, amor.

Un estudiante asesina al archiduque Fernando.

Asesinato en Sarajevo. edici�n extraordinaria.

Edici�n extraordinaria, asesinato en Sarajevo.

Un estudiante asesina al archiduque Francisco Fernando.

�ltimas noticias. Asesinato en Sarajevo.

Hoy es el d�a m�s feliz de mi vida.

Me has dicho la cosa m�s hermosa que pod�as decirme.

Y aunque no haya podido...

Adriana.

No es nada.

Lo que cuenta,

lo que importa para m�...

es que soy feliz.

Feliz como nunca lo hab�a sido.

- Adriana. - Cari�o.

�A�n est�s despierta?

No puedo dormir.

A lo mejor es que tengo miedo a dormirme.

�Miedo?

El sue�o se parece un poco a la muerte.

Me siento demasiado viva para dormir.

Tranquil�zate.

Me encontrar�s junto a ti.

Cada vez que te despiertes...

siempre.

Toda la vida.

No, Cesare, no cierres.

- Con tanta luz no podr�s dormir. - Me gusta la luz.

No quiero estar a oscuras.

- Cesar� - S�.

Esta noche he tenido un sue�o.

Est�bamos t� y yo en una iglesia y no hab�a nadie m�s,

est�bamos arrodillados el uno junto al otro.

Nos est�bamos casando, �verdad?

S�.

Apretaba fuerte tu mano y pensaba...

Cesare me ama.

- Ahora lo s�. - Cesare siempre te ha amado.

T� siempre lo has sabido.

Ultim�tum de Austria a Serbia.

La Gaceta. Ultim�tum de Austria a Serbia.

Edici�n extraordinaria. La Gaceta.

Ultim�tum de Austria a Serbia.

- Es de mi madre. - �De tu madre? �C�mo sabe que estamos aqu�?

Yo le dije que vendr�amos aqu� cuando llam� desde Florencia.

Seg�n el doctor de Simone, todas tus emociones

deben pasar a trav�s de m�.

Tienes raz�n. L�ela t� yo no debo.

Querida Adriana y querido Cesare,

perdonad si os molesto con esta carta pero debo escribiros para...

�Qu� pasa? Dime la verdad.

No, nada. S�lo que...

Me cuesta un poco entenderla,

tiene una letra tan peque�a.

Dice que tenemos que volver.

No, por favor, l�elo todo.

Debo escribiros para suplicaros, de rodillas, que volv�is lo antes posible.

Hace un mes que os fuisteis.

Vuestro viaje ha durado demasiado,

ninguna raz�n puede ya justificarlo.

No pod�is comportaros as� en vuestra situaci�n,

es un esc�ndalo y la gente murmura y juzga.

Pensad que verg�enza para...

Nandino.

Si Nandino oyese las cosas tan terribles

que est�n diciendo de su madre...

Adriana, t�... t� debes pensar en tu hijo.

En tu... posici�n.

Y en tu...

responsabilidad.

Tiene raz�n.

Tiene raz�n.

�No!

�A lo que dice la gente y tu madre no debes hacer caso! �No importa!

�S� que importa!

Adriana...

vamos a casarnos.

Vamos a casarnos inmediatamente.

Y cerraremos la boca a toda esa gente infame capaz de ensuciarlo todo.

Cesare...

Nos casaremos.

Volveremos all� con la frente alta.

Y Nandino se sentir� orgulloso de nosotros.

�Oh, amor m�o!

Adriana.

Adriana.

No te preocupes...

No te preocupes...

Dime que aceptas casarte conmigo.

Dime que s�

Dime que s� y telefonear� a tu madre para que se lo diga a todo el mundo,

que se los diga a todos, que lo grite.

S�.

S�, acepto casarme.

Con todo el coraz�n.

Quiero ser tu mujer.

S�, quier...

Quiero ser tu mujer.

- �Has telefoneado? - Ahora lo har�. Me avisar�n.

- Yo bajar� contigo. - No.

- Tambi�n quiero hablar. - Rotundamente no.

T� qu�date aqu�.

Yo hablar� con tu madre y luego te lo contar� todo,

palabra por palabra.

�C�mo se lo dir�s?

De la forma m�s sencilla.

Conf�a en m�. No temas.

Sabes que conf�o en ti. No temo nada.

Te suplico. Dile que soy la mujer m�s afortunada de la Tierra.

Y que soy muy feliz queri�ndote tanto.

Adelante.

- Al tel�fono, se�or. - Cesare...

Qu�date tranquila, vuelvo enseguida. Es cuesti�n de un minuto.

Te pido favor, Cesare...

S�lo un minuto.

Cesare...

�Cesare!

Oiga, hemos recibido la carta.

Por eso la llamo.

Quer�a advertidla de que volveremos a casa pronto,

en cuanto nos hayamos casado.

S�, casado.

Austria declara la guerra.

La Gaceta. Declaraci�n de guerra.

La paz amenazada en Europa.

Austria declara la guerra.

La Gaceta. La paz amenazada en Europa.

- Declaraci�n de guerra. - La gaceta.

Claro que Adriana tambi�n est� decidida.

La gente que diga lo que quiera.

De todos modos ahora tendr�n poco que criticar.

Ser� un hecho consumado.

No es eso lo que debe preocuparle.

Eso no tiene ninguna importancia, mam�.

Adriana, est� enferma.

S�lo en ella debemos pensar en estos momentos.

�No lo entiende?

�Cesare!

�No!

�No!

�Cesare!

�Cesare!

�Cesare!

�Cesare!

�Cesare!

�Cesare!

�Adriana!

�Adriana!

�Adriana, amor m�o!

�Adriana!

�Adriana!

Te he esperado... amor m�o, siempre.

Siempre.

No.

�No!

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