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UNA PISTOLA PARA UN COBARDE

¡Hade!

Condúcelos despacio, hay que tener calma.

Necesito moverme, no soporto la inactividad.

Espabila a aquel viejo perezoso.

Parece que está dormido.

Le moveré.

Es un loco.

¡Hade, no hagas tonterías!

Creo que te ha dado una buena lección.

Anda, sube al caballo y a trabajar.

¡Cuidado, Hade! Una serpiente.

Cállate, Bless, no asustes al chico.

No te muevas.

No te preocupes, no moveré un dedo.

¿La ves bien?

¿La ves tú, Bless?

Sí.

Yo no la veo bien.

Si no vas a fallar, dispara.

No puedo, temo fallar.

Lo siento, Will.

Es igual.

Me he acordado de...

Loving, hemos matado una serpiente.

Estuvo a punto de atacarme.

Menos mal que no lo hizo.

Habría muerto envenenada.

Will, acaban de traer el potro de Morgan.

Es grande y negro, y te mira como si quisiera matarte.

Vamos a echarle un vistazo. Sí, vamos.

Tengo ganas de verlo.

Bless, ¿a que llego antes que tú? Te apuesto lo que quieras.

Este Hade no le teme a nada.

La serpiente asustó a Bless.

Sí, le hacen sufrir mucho esas cosas.

Yo no sé.

Es difícil saber hacer de padre, Will.

Y eso es lo que tú eres para tus dos hermanos.

Cumplo lo que me encargó mi padre...

pero no sé qué hacer con Bless.

No acabo de entenderle.

Quisiera poder entenderle.

Es que tu padre tampoco le entendió nunca.

¿Y mi madre?

Ella cree que sí.

¿Y eso es un potro salvaje?

Si es dócil como un cordero.

Está pensando en la forma de matar a alguien.

Parece un buen ejemplar, Loving. Sí.

Will, deja que lo monte, lo dominaré, estoy seguro.

Ese caballo no es un ternero.

Tiene fuerza y sabe dar coces.

Podré hacerme con él.

Espera a estar entrenado.

Yo creo que lo estoy, Will.

Puedes traerlo, Durkee.

Bless va a montarlo desde la valla.

Will, ese caballo es una verdadera fiera.

A ver cómo se las arregla.

¿No comprendes que está asustado...?

¿y quiere demostrarte lo contrario?

Cállate, Loving, yo estaré al cuidado.

Acércalo más a la valla.

Sujétalo, Durkee.

¡Vamos, Bless, haz que muerda el polvo!

¡Demuéstrale quién eres!

¡Así me gusta, Bless!

¡Eso es montar, Bless!

¡Vamos, Bless, sigue encima!

¡Bless!

¡Aprieta las rodillas!

¡Suéltale las riendas!

Da gusto verle.

¡Sujétalo, muchacho!

¿Qué vas a hacer, mamá?

¿Por qué te preocupas tanto por él? No le pasará nada.

Si se tratase de mí, no te inquietarías.

¡Will! ¡Will, detenle!

¡Bless!

¿Te duele algo?

¿Estás herido, Bless?

Quieto, caballo.

¿Quieres verle muerto?

Llévatelo, Loving.

¿Quieres que se quede cojo o manco?

Monta bien, madre, no le estropees la fiesta.

¿La fiesta? Ves que tu hermano va a matarse y no te importa.

Estoy orgulloso de él. Madre, déjame tranquilo.

Ven conmigo a casa.

Loving, tráeme el potro.

Sujétalo bien.

Eso es.

Suéltalo.

Este Will cabalgaría sobre el mismo diablo si se presentase la ocasión.

¿Qué te ocurre, madre?

¿Por qué no me hablas?

Me has dicho dos veces que te deje tranquilo.

No he querido ofenderte, es que...

¿Por qué delante de todos me has tratado como a un niño?

Haré todo lo que sea para evitar que te ocurra algo malo.

Madre, no digas esas cosas.

Soy mayor, sé cuidar de mí mismo.

Esta tierra es horrible, rencorosa y cruel.

Ha llegado carta de la tía Helen.

Se ha mudado a una casa grande en San Luis y podemos irnos con ella.

¿A San Luis?

Es una gran ciudad, Bless.

Calles anchas, comercios...

casas de varios pisos.

Pero Will necesita que le ayudemos a cercar el nuevo corral.

Y el ganado llegará pronto, habrá que marcarlo. Es mucho trabajo.

Encontrará quien le ayude.

No quiero que trabajes en el rancho ni que seas un vulgar vaquero.

Ni que te maten.

No, no hay bastantes hombres.

Y los que hay, pretenden llevar parte en las ganancias.

Estando yo aquí, nos ahorramos el sueldo de capataz.

Loving ocupará tu puesto y Will tiene a Harry para que le ayude.

Harry está loco, no hay quien pueda con él y tú lo sabes.

Además es sólo un niño.

Tú no eres mucho mayor, Bless.

La suficiente, madre, soy un hombre.

Un muchacho.

Estás a tiempo de estudiar una carrera y labrarte un porvenir.

Médico, por ejemplo, o podrías estudiar leyes.

¿Y dejar a Will y a Hade? No, madre.

No llames así a Harry.

Es un nombre horrible.

Si eso no significa nada.

Así le llaman todos los vaqueros.

A veces es un diablo.

Tú no eres un vaquero, Bless, eres mi hijo.

¿Es que has olvidado tu nombre y la educación que te he dado?

¿Por eso montas potros salvajes...?

¿y llevas armas en contra de mi voluntad?

No.

Bueno, yo no puedo obligarte a ir a San Luis.

Si prefieres quedarte, así será.

No, no se trata de eso...

es que creo que ahora no estaría bien.

Hay tiempo para pensarlo.

No contestaré a tía Helen hasta dentro de una semana o así.

Bless, mira.

Will ha conseguido dominarlo.

Paséale un rato.

No se ha portado mal.

¿Estás bien?

Nuestra madre...

se empeña en que vaya con ella a Missouri, a San Luis.

Una gran ciudad.

Tendrá unos 15.000 habitantes.

¿Quieres que me vaya, Will?

¿Tú quieres irte?

Pues no, pero...

¿qué le digo a mamá? No me deja ni respirar.

Espera aquí con Hade.

¿Estás ocupada?

Quisiera hablar contigo.

No debiste dejarle que montara.

Me gusta que un hombre siga sus propios impulsos.

¿Un hombre? Si es sólo un muchacho.

Porque te lo propones.

Le coses a tus faldas, le abrumas... Porque le quiero.

Lleva mi sangre.

Yo también, madre.

Y el pequeño, Hade.

Es el menor y le tratas como si fuera hijo de un coyote.

¿Te has fijado en su mirada? No.

Me fijé en la mirada de tu padre.

ÉI fue el que os separó de mí y os educó a su manera.

Bless es mío.

Lo único que he querido en estos años.

Madre, ¿por qué te empeñas en que exista esta lucha entre tú y yo?

Los dos queremos lo mejor para él.

Yo sé lo que es mejor.

Un hombre debe aprender a vivir.

Y tú tienes a Bless completamente desconcertado.

Anda como perdido.

Si hace lo que yo le mando, no se perderá.

Perderás al hombre.

Madre, déjale que ocupe el puesto que le corresponde en la familia Keough.

Es todo lo que tengo.

Su puesto está conmigo.

Yo también te quiero...

aunque sé que no me crees.

Will, os he oído.

Entonces ya sabes que sólo te hace caso a ti.

Lo siento, no debí dejar que hablaras con ella sobre mí.

Hace tiempo que no te llevas bien con nuestra madre.

Trato de convencerla para no dejar el rancho...

desde que papá murió.

Las cosas no pueden ir peor.

Hola. Hola.

Desmonta, Andy, y di a tu joven acompañante que haga lo mismo.

Gracias, Will.

¿Qué tal, Bless? Señor Niven.

Hola, Aud. ¿Qué te pasa, Bless?

Es que el potro nuevo me dio un revolcón.

Pero tardó mucho en tirarle.

¿Y la yegua? Está a punto.

¿Piensas visitar a la futura madre a caballo?

¿Y tú piensas casarte con una chica sin cortejarla?

Creí que estaba decidido.

Para usted quizás, señor Keough, pero no para mí.

Has faltado dos sábados.

Vives a medio día de camino y hemos tenido mucho trabajo con la cerca.

Vete a sentarte a la cerca.

¿Cuándo conseguirás que tu hija se ponga un vestido?

Ha decidido que, salvo para ir a la iglesia...

el primer vestido que se ponga será el de novia.

¿Y?

¿Vamos dentro a tomar un café y a charlar?

Para eso he venido.

Y yo a ver a la yegua. Vamos, Bless.

Me parece que todos los Keough resultan un poco tímidos.

Anda, Bless, acompáñala.

¿Pasa algo, Andy? No.

Nunca dejas tu rancho en día trabajo.

No, es que tal vez surjan complicaciones.

Antes los rancheros veníamos a que tu padre nos aconsejase.

Por eso yo creo que debo consultarte, Will.

Te ayudaré en lo que pueda.

¿Qué ha pasado?

Mis hombres y yo trabajamos en el valle.

Llevamos allí el ganado antes de que llueva.

Verás, han aparecido cuatreros.

¿Muchos?

Se han visto a siete u ocho y se han quedado en las tierras de Stringer.

¿Y qué piensa hacer él?

Como no está allí, no hará nada.

¿Y sus obreros?

Se han ido.

¿Cuántos días le faltan?

Días no, horas.

¿Te gustan los caballos?

Claro.

Son seres desvalidos.

No pueden elegir lo que han de hacer.

Algunos reciben malos tratos...

y otros trabajan duro.

¿Recuerdas aquel cachorro de gato montés?

Claro que sí.

No se me olvida cómo lloraste cuando volvió al monte.

Los niños lloran por tonterías...

pero tenía que irse, éste no era su sitio.

¿De quién es este sitio entonces, Bless?

La vida aquí es dura.

Pero te arrastra con ella.

Igual que si fuera un río...

que se precipita veloz.

Las mujeres escasean y los hombres luchan.

Sí, hay personas que radican en un sitio.

En cambio hay otras que han de acostumbrarse.

¿Qué te parece?

¿Pertenezco a este sitio?

¿Y tú?

Quería a aquel cachorro de gato montés...

pero cuando se enfureció e hizo aquella carnicería con el ganado...

salí a cazarlo y lo maté.

¡Aud, cariño!

No te preocupes, Aud...

perteneces a esto.

¿Qué tal la yegua?

Muy bien, Will.

Tu padre dice que es hora de volver a casa.

Lo siento.

Mi casa no tiene por qué estar a medio día de aquí, Will.

Será pronto, Aud.

Para mí pronto significa mañana.

Ya no soy una niña.

La espera es dura para mí.

Y para mí.

Dura e insoportable a pesar del trabajo.

Pero pronto terminaré todo y podremos...

Tengo que terminar de hacerme mujer.

Y no puedo hacerlo sola.

Te necesito.

Yo a ti también.

Ahora y desde hace mucho tiempo.

Terminaré todo lo más pronto que pueda.

No será larga la espera.

Que no lo sea.

¡Will!

Siento interrumpirte.

Bless dijo que estabas aquí.

Cuatro terneros se nos han estancado en un lodazal.

Enseguida vamos, Loving.

Will.

Perdona, Audrey, pero hay que salvar a esos terneros.

Despídete de mi madre y de Bless.

Bueno, Hanna, gracias por el café.

Espero que la conversación no te haya alarmado.

Estoy acostumbrada ya a vuestras luchas.

Bless y yo veremos poco estas cosas, nos vamos a San Luis.

Bless, ¿es cierto?

Lejos del calor, de los cuatreros y sus fechorías.

Madre, no está decidido.

Y de la muerte que nos rodea, como pistolas...

y reptiles.

Bueno, gracias por la charla.

Dejemos que Stringer limpie sus tierras.

¿Y si no lo hace? Entonces ya veremos.

Ahora cada uno que cuide de lo suyo.

De acuerdo.

Va a llover.

Sí, se está poniendo oscuro.

Vámonos ya, si no lo hacemos la lluvia podría aislarnos.

Aud podría quedarse.

Y así te ahorrarías el viaje del sábado.

Encantada de verla, señora Keough.

Adiós, Bless.

Que la yegua se porte bien.

Hasta la vista, Aud.

Encantadora.

Será una buena esposa para Will.

Vendremos a visitarles de vez en cuando.

¿Qué te pasa, Bless?

Madre...

El sábado, Will.

¡Bless!

Pasa, Bless.

Este vejestorio nos va a dar un potro fuerte como el acero.

¿Vienes a echar un vistazo?

No tardará mucho.

Era un ejemplar cuando la trajeron hace años.

Lo más hermoso que he visto en mi vida.

Will.

Mamá dice que nos iremos dentro de una semana.

Allí todo será fácil.

Y más cómodo.

Eso creo.

Ya empieza.

Con tanta charla está deseando terminar por no oírte.

Son como las mujeres, les gusta escuchar una voz suave como la mía.

Mi abuela decía que yo era una medicina para los enfermos.

Que mi voz era lo mismo que un bálsamo.

¿Qué tal va? Bien.

Will, estoy deprimido, no quiero irme.

Haz lo que creas conveniente, Bless.

Ya eres un hombre.

Recuerdo cuando el viejo Campbell estuvo enfermo.

Era el terror de la comarca.

Mi abuela me mandaba para que le distrajese.

ÉI decía: 'Hola' y le gustaba asustarme al verme entrar.

Pero yo empezaba a hablar y aquel hombre se murió...

en una paz completa con una sonrisa en los labios...

como si fuera feliz al morirse.

¡Bless, Will!

Despacio, niña, todo irá bien.

Cuidado.

Aquí está ya.

Bueno, pequeño, no tengas mal genio.

Has de tener calma, bribonzuelo.

Bless, ya tienes caballo.

¿Verdad que es hermoso?

Sí, contamos con un bonito ejemplar.

Si se parece a su madre, no se desmandará el ganado.

Sí, di algo.

Mírale, es una maravilla. Fijaos.

Te lo habíamos prometido.

¿Lo quieres?

Estás chorreando.

Ha tenido un potro. Y es mío.

¿Necesitas un caballo en San Luis?

¿No podríamos esperar?

Debemos irnos cuando nos han invitado.

Yo no quiero ir tan pronto.

¿Eso quieres, Bless?

Sí.

Está bien, si deseas hacer aquí tu vida...

aquí acabaré yo la mía.

Madre, no digas eso, puedes irte a San Luis si quieres.

Yo iré más tarde.

He tenido tres hijos.

Dos en este rancho.

No me iré sola.

¿Por qué será la vida tan difícil?

¿Por qué siempre hemos de herir a alguien?

Verás, yo creo que todos hemos de pagar por el hecho de vivir...

de una manera o de otra.

Gracias, Will.

¡Aud!

¿Está en casa Will? No, está aquí.

Will.

Unos cuatreros han herido al caballo de papá.

Al caer, papá ha quedado debajo.

¿Dónde ha ocurrido? En la hacienda de Stringer.

Loving, engancha el carro. Bless, ensilla dos caballos.

Tú quédate en casa, mi madre te preparará una cama.

Iré contigo.

Debes cambiarte de ropa, vamos. Aún no tengo por qué obedecerte.

Como quieras.

Buenos días.

Vaya una cama cómoda que se ha buscado, amigo.

Los cuatreros me la proporcionaron.

Loving, levantaremos el caballo.

Bless, cuando yo te lo diga, tira de Andy despacio.

Ahora, Loving.

Bien.

Tiene la pierna rota.

Habrá que entablillársela.

He traído algo que facilitará la tarea.

Lo llevo siempre conmigo para casos de urgencia.

Dale a tu padre esto.

Entablíllale y llévale a casa. Eso haré.

Will, ¿dónde vas?

Yo dije que no nos metiéramos en esto, pero Andy está herido.

Stringer no limpia sus tierras de gentuza y alguien debe hacerlo.

Bless.

Will, espera, voy contigo.

No habrá pelea, sólo voy a hablarles.

Yo te acompaño.

Bless, te necesitamos aquí.

Sí, ven, muchacho, ayúdanos.

Acércate, Bless, sujétale fuerte.

Andy, esto va a dolerle bastante.

¿Cómo estás, Aud?

¿Te preocupas por mí?

Claro.

Aguante ahora.

Dame el rifle, Bless, servirá de tablilla.

¡Fuera de mis tierras!

¿Por qué no sales? Quiero verte.

Quiero veros a todos.

Estas tierras tienen dueño, no son vuestras.

Ayer matasteis a una res marcada.

No era de nadie.

Ni aquí hay gente.

Llegamos hace cinco o seis días.

Eso no quiere decir nada.

Así que ya podéis marcharos.

Las tierras del gobierno son malas, éstas son mejores.

Pero son nuestras.

Marchaos.

Ahora mismo.

Ahora mismo.

De camino, parad en el rancho Keough.

Le curaremos.

Acabo de hacer café, Bless, vamos a tomar un poco.

No puedo.

¿Aún está el médico?

Me alegro de que te hayas quedado a cuidar de la casa...

mientras mamá está enferma.

Yo también.

Ahora, cuando se reponga, iré a San Luis con ella.

Está deseando marcharse.

Lo sé.

Te echaré de menos, Bless.

Mucho.

Se está criando muy fuerte.

¿Recuerdas cuando nació?

Sí, aquella noche hirieron a tu padre.

Y dijiste que te preocupabas por mí.

Bless.

Bless, ven, es mamá.

Will, debes hablar con tu madre.

Madre.

¿Dónde está Bless?

Harry ha ido por él, voy a buscarles.

No, Will.

Quédate conmigo.

Mi hijo mayor.

Cómo has envejecido.

Trabajando con tu padre la tierra no tuviste la oportunidad...

de ser un muchacho.

Has llevado una vida muy dura.

Madre, el ganado necesitaba cuidados.

Ahora todo va mejor.

Mucho mejor, te lo aseguro.

Sé que lo conseguirás...

para otra mujer.

Para otros Keough.

Tú seguirás con nosotros y verás...

Madre...

déjame decirte...

que te quiero.

Dile a Bless...

que no puedo esperarle.

No logró volver a casa.

Bless.

Bless.

La gente está reunida.

La fiesta está a punto de empezar, te echaba de menos.

Estaba...

Se va a celebrar la marcha del ganado.

Ahora voy.

No es lo único que se celebra.

Will le ha dicho a papá que va pedirme que me case con él.

Me alegro.

¿Eso es todo?

¿Qué más quieres?

Era algo que se esperaba.

Bless...

no puedo decirlo yo todo si tú estás callado.

Will es un buen hombre, será un buen esposo.

Eso no, Bless.

Vete, Aud.

Vete junto a tu hombre.

No es mío.

No es mi amor por Will no que nos separa, es tu amor por él.

¿Qué intentas que haga?

Dime lo que siente tu corazón.

Estás prometida a mi hermano.

Ya lo sé.

Pero no puedo casarme si no lo siento.

Sabes que es a ti a quien yo quiero.

Aud.

Siempre he imaginado esto.

Te veía moverte, te veía sonreír...

Abrazarte, amarte...

Tan dulcemente.

Tanto, tanto.

Mi vida es tuya.

Te quiero desde el primer momento.

Pero es la vida de Will.

El sueño de Will.

Le hablaré. No.

No, debo hacerlo yo.

¿Es que piensas bailar a caballo?

¿Y el ganado?

Listo para salir de madrugada.

¿Cómo está el asado?

Vaya, hace un buen rato que te buscaba.

Bueno, será mejor tomar algo de asado...

antes de que Hade acabe con todo.

Es mi hermano, pero la mayoría de las veces no le entiendo.

A Bless le gusta la paz, la noche y la tranquilidad.

A mí también me gusta la tranquilidad.

Ven, hay algo que quiero decirte.

El rancho marcha bien ahora.

Has trabajado mucho.

Tienes la finca mejor de la comarca.

No he tratado de que sea solamente eso.

Quiero que sea lo bastante grande para todos.

Para Hade, quien ya está pensando en casarse.

Para Bless, que también le llegará la hora.

Y para nosotros.

En cuanto acabe el viaje, pagaré lo que debemos.

Y el rancho será nuestro, de los hermanos Keough.

Y tuyo.

Mío no, Will.

Hace cuatro años que estoy pensando en la fecha de nuestra boda.

Will...

no me recuerdes el tiempo que he esperado.

Las cosas cambian. Lo sé.

Llevaremos el ganado a Abilene.

Allí nos reuniremos para casarnos.

Celebraremos una doble boda, con Hade y Claire.

Will. Te lo prometo.

La espera terminará en Abilene.

Volvamos a la fiesta.

Rodea a tu pareja, gira mejor...

este es el baile del amor.

Para una dama agradar...

has de sacarla a bailar.

Por parejas formaréis...

y en el centro os pondréis.

Vuestra mano ofreceréis...

a la dama que saquéis.

Por el talle de la dama...

Bless, la flecha de aquel indio atravesó mi garganta.

Pero me la arranqué, seguimos adelante y ganamos la batalla.

¿Cómo puedes beber whisky después de aquello?

Tengo que beber tres veces más y llevar dos cazos debajo...

para lo que se derrama.

¿Ves esta cicatriz? Aquí.

Bless.

Tengo que hablarte, Bless.

Hola, Stringer, bienvenido.

Echa un trago y come algo.

No he venido a divertirme. Luego, tal vez.

¿A qué has venido?

¿Has estado en la ciudad?

Sí.

¿Y fuiste a hablar al banquero?

Es cierto.

¿Sobre la hipoteca de mis pastos?

Se habló de ello.

Y dijiste que quieres comprar la hipoteca...

para añadir mis tierras a las vuestras.

Pertenecen al banco, tú las estás usando.

Y no creo que por mucho tiempo.

Mientras pueda apretar un gatillo.

Con eso no se consigue criar ganado.

Ni cavar un pozo nuevo que sustituya al antiguo...

ni arreglar la casa, ni reparar la cerca.

Tus deudas crecen cada día.

¿Pretendes comprar sus tierras, Bless?

Lo hablé con Will.

Se sufragarían sus deudas y le indemnizaríamos.

No es mala oferta, Stringer.

Ahora no tienes nada, y tendrás menos dentro de poco.

No trato con ladrones de tierras.

Te pagaremos por ellas.

El dinero se gasta pronto.

Trabaja con nosotros.

¿Quieres robarme mis tierras y además que trabaje para ti?

Para mí no, para los hermanos Keough.

Prefiero morirme a trabajar para un chacal como tú, Bless.

Lo que tú prefieras no te devolverá tus tierras.

Un día u otro las perderás, es mejor que las vendas.

Antes que vendéroslas las secaría.

Las conseguiremos y más baratas.

Con métodos poco honrados.

¿Y qué harás para conseguirlas?

Yo no soy una serpiente de la que huir.

¿Qué?

No huyas.

Demuestra que eres lo bastante hombre...

para quitarme lo que me pertenece.

Si tú no empiezas, lo haré yo.

No acostumbro a pegar a niños.

Yo no soy ningún niño.

¿Te sirvo yo, Stringer?

No quiero pelearme contigo.

Entonces con Bless tampoco. Te ha hecho una buena oferta.

¿Sí o no?

Ya pasó el tiempo en que las tierras se disputaban con un revólver.

¿Y perderé las mías por mi mala suerte?

Has recibido préstamos como todos nosotros.

Ni los aprovechaste, ni los has devuelto.

Acepta el precio y el empleo y toma un trago.

O no lo aceptes y vete.

¿Qué precio? Un precio justo.

No debes dudarlo más, amigo.

Ven a Abilene y te enseñaré un lugar...

donde tendrás con dinero lo que no te da la tierra.

Nunca has tenido muy buena cabeza, Stringer.

Las tierras te pesaban demasiado y tú lo sabes.

Oye la música y a mover los pies.

Nuestro nuevo vaquero.

Ven conmigo a casa, Stringer, haremos la escritura.

Todos estaban esperando que me pegase con él, ¿verdad?

Supongo que sí.

Pero venciste sin pelearte.

Fue Hade quien le pegó y Will quien le convenció.

Venciste a tu manera, ¿dónde está la diferencia?

Todos hubieran conseguido lo mismo de otra manera.

Y es lo que estaban esperando, incluso Will y tu propio padre.

¿Y qué te importa lo que ellos piensen?

Quisiera que no me importase.

Tienes derecho a no ser igual que los demás.

Te quiero, Bless.

¿Se lo dirás esta noche?

No es el momento.

¿Habrá algún momento para decírselo?

Es algo muy duro, Aud.

¿Tú me quieres, Bless?

Eso es lo único de lo que estoy seguro.

Audrey.

Es hora de despedirse.

Te veré en Abilene, Bless.

Cuida bien de mi ganado.

Sí, señor, no se preocupe.

Adiós, Bless.

Te veré al final del viaje.

Siento que tengas que irte.

El viaje no será tan largo sabiendo que me esperas en Abilene.

Buenas noches, Will.

Ten preparado el vestido de novia.

No quisiera que perdiéramos más tiempo.

Nos veremos en Abilene. Allí estaré.

Adiós. Adiós.

Stringer, lleva unos hombres atrás.

¿Otro día más comiendo polvo?

¿Por qué no se corren puestos? Sí, ¿por qué?

Los mejores jinetes han de ir delante al pasar el cañón.

Yo soy tan bueno como el que más.

Ten calma, Stringer, o espantarás las reses.

Yo voy delante, allí se respira mejor.

Bless...

¿has discutido con Stringer?

No le gusta llevar ganado obedeciendo órdenes de los demás.

No le gusta trabajar.

Hemos de apresurarnos, aún nos queda mucho camino...

y tengo una cita importante en Abilene.

¿Te he dicho alguna vez que me espera allí una chica?

Dispara como un hombre y usa pantalones y sombrero ancho.

Siempre lleva tabaco de mascar en sus bolsillos.

Pero cuando anochece es tierna como una paloma.

La mujer más cariñosa que hayas visto.

¡Daos prisa ahí abajo, Bless!

¡Baja de ahí!

Quiero ver la vista, me aburro de ir por ahí abajo.

No me pasará nada.

Si tu caballo tropieza y se desprenden piedras...

el ganado se nos espantará.

¡Baja de ahí ahora mismo!

Todas las reses están bien recogidas.

¿Y el ganado de Niven?

Esas vacas anémicas no sirven para nada.

Durkee, ve a ver las reses de Niven.

Sí.

El abuelito Bless.

El desconfiado señor Keough.

Oye, yo tenía un primo con un nombre igual.

El desconfiado Loving le llamaban.

Murió de un tiro.

¿Cómo ocurrió eso?

Por confiado, la única vez que lo fue.

Puso sus ojos en una muchacha...

la novia de uno que se largó huyendo de la ley.

Un día aquel sujeto volvió.

Bueno, realmente no era de día, ya se había hecho de noche.

Encontró a la chica y a mi primo juntos...

sacó el revólver y se lió a tiros con los dos.

No debió confiarse tanto.

Eso creo.

Fue una buena lección.

¿Verdad, Will?

A veces hay que aprender a no ser confiado.

Yo lo fui encargándote algo que no has hecho.

¿A qué te refieres?

Estamos sin azúcar.

Aquellos sacos, olvidé ponerlos en el carro.

Un hombre puede pasar sin muchas cosas conduciendo ganado.

Pero si no hay azúcar para su café, puede convertirse en un loco furioso.

Ve por azúcar, Hade.

Hay una hora hasta el pueblo de Arroyo Seco.

Yo no tardaré tanto.

No confío en que allí tengan azúcar.

Pero quizá tengan melaza.

Acompáñale tú, Bless.

Y cuida de que compre melaza y no ron.

Tengo la impresión de que me paso a caballo el día y la noche.

¿Hay algún almacén por aquí cerca?

¿Qué quieres?

Azúcar.

No tenemos.

¿Y melaza?

Sí.

Eso vale.

Una botella para mi hermano y para mí.

Yo no bebo.

No seas tímida.

Ven.

Traiga cuatro vasos.

Hay que remojar el gaznate.

Las chicas guapas no hacen solitarios.

Ven con nosotros a divertirte.

Un poco de música.

¿No funciona?

Dale una patada fuerte, o no tocará.

¿Una patada?

Bueno, allá va.

Espero que no sea demasiado fuerte para tu delicado paladar.

¿Y tus modales, Bless? Ofrece un trago a esa señorita.

¿Qué hace una chica tan guapa en un pueblo como éste?

A una chica no le gusta dejar su casa.

No lo tires.

¿Te parezco bonita?

Un verdadero bombón.

Vámonos, Hade.

No empieces a darme la lata.

Si deseas una chica, hay una esperándote en Abilene.

No mezcles a Claire en esto.

Dale una buena patada, cuando termine la pieza nos iremos.

Anda.

Hade.

Iba a decirle a la señorita las oportunidades que hay...

para una chica guapa en Abilene.

¿Y qué iba a hacer yo en Abilene?

Pues lo mismo que haces aquí.

Suelta eso.

Dame una botella de lo mismo.

¿Forasteros?

¿No ve que estas chicas están con nosotros?

Es que Marie y Rose son amigas mías.

Está molestando y no me gusta. Cálmate, Hade.

¿No le gusta lo que hago?

A su amigo no le importa.

¿Qué dices a eso, Bless?

Es amiga suya. Vámonos.

¿A qué habéis venido?

A comprar unas botellas.

Will no quiere que bebáis durante el viaje.

Deme dos botellas. Y otra para mí.

¿Qué ocurre, Hade?

Éste tiene ganas de juerga.

Vámonos, Hade.

Loving espera esto hace rato.

A Bless no le importa que le pisen.

Pero yo quiero oír unos disparos antes de irnos.

Tú quieres provocarme.

¡Cuidado!

¡Quietos!

Vamos, Hade.

¡Tú!

Tu melaza.

¿Satisfecho, Stringer?

No habría pasado si tu hermano no se hubiera achicado.

Era su pelea.

Hade y nosotros lo hicimos por él.

Puedes pensar lo que quieras.

Quería a este chico.

La próxima vez que te desmandes, no vuelvas.

Ahora a tu puesto.

Y tú al tuyo, Hade.

Y no saques la pistola sin necesidad.

La hubo.

Conduce tú, Bless, yo tengo que hacer algo en Abilene.

Bueno, ahí los tenemos.

Prepárate para tratar con ellos.

Es parte de los gastos del viaje.

Recuerdo cuando un cuchillo de caza o un collar...

bastaban para que toda una tribu aceptase hacer de guía.

Incluso traían a una mujer que se ocupaba de la comida.

Ya me lo has contado.

Había algunos duros de pelar. Los comanches.

Se les daba todo lo que pedían y siempre querían más.

Les gustaba mucho mi cabellera.

Habían visto pocos pelirrojos.

Ahora que tengo canas, me siento más seguro con ellos.

¿Esos indios vienen buscando algo otra vez?

No te quepa la menor duda.

No les daremos nada.

Les daremos lo que es justo, como siempre.

¿Será bastante la mitad del ganado?

Con eso nos dejarán tranquilos.

Cállate, Hade.

Bienvenidos.

Somos 400 hombres.

A lo sumo 50 ó 100.

Muchas armas.

Tres o cuatro rifles enmohecidos.

Nos amenaza.

Hade.

Muchas mujeres y niños.

Supongo.

Invierno largo.

Bueno, ya nos lo ha dicho todo.

Veinte reses.

¿Veinte reses?

Hade. Daos la vuelta.

Es más que la última vez.

La vida sube. No creo que venga en son de guerra.

Sólo quiere beneficiarse con nosotros.

¿Bless?

Cinco o seis tal vez.

¿Seis reses?

No les des nada.

Somos 16 hombres para defendernos.

Los indios no tienen nada que comer desde la matanza de los búfalos.

Estamos atravesando su territorio. Tienen derecho a un tributo.

Se merecen un balazo por importunarnos.

Si no tienen qué comer, no es cosa nuestra.

Si aquí no encuentran caza, que se larguen.

¿Loving?

Estoy de acuerdo con Bless, cinco o seis reses.

Me parece razonable.

Seis.

Veinte.

Seis es lo que podemos darte.

Seis.

Y cuando tengas tus seis reses, enciérrate entre esas montañas.

Y si vuelves otra vez, tráete al hechicero...

para que te rece oraciones fúnebres.

No tomes en cuenta sus palabras.

Te pido que aceptes de buen grado nuestro presente.

No hay por qué hablar así.

Y no hay que humillarse ante de los indios.

Si por ti fuese, les dejarías que se lo llevasen todo.

A veces hasta me cuesta llamarte hermano.

¿Por qué estás siempre provocándome, Hade?

¿Yo? ¿Por qué razón lo iba a hacer, Bless?

Eso es lo que quiero saber.

Un vagabundo te quitó a esa chica de Arroyo Seco.

Eres un niño y te gustan las peleas.

Estuvieron a punto de matarnos. Y todo fue por tu culpa.

Esto no está bien entre hermanos. Vamos, dejadlo ya.

Aunque sea mi hermano, no cambiaré mi opinión.

Pienso que es un cobarde.

¿Y tú te crees todo un hombre? Yo no tengo miedo.

Los vaqueros se ríen a sus espaldas.

No corre a caballo, no va con ellos, no hace nada que pueda herirle.

No le importa a nadie.

¿Ya estás defendiéndole otra vez?

También te defiendo a ti.

Pues te prohíbo que lo sigas haciendo.

Yo no temo a ningún hombre.

¿Qué sucede?

Una serpiente.

Es un látigo.

¿Has visto qué salto ha dado?

¡Loving! ¿Sí?

¿Está bien el ganado?

¡Está tranquilo!

¡Pero podía haberse espantado con los tiros!

Hade no debió hacer eso. Es...

No importa.

Sobre todo teniendo en cuenta que...

¿Que yo maté a papá?

Que te aterran las serpientes.

Una mató a papá, no fuiste tú.

Porque huí.

Porque huí.

Y él quiso detenerme.

Es natural que un niño huya con una serpiente amenazándole.

Yo no debí moverme.

Ya te he dicho que eso pasó cuando tenías siete años.

Te asustaste, no hay de qué avergonzarse.

No te atormentes por eso.

¿Por qué no lo olvidas?

No podré olvidarlo nunca.

Entonces afróntalo y lucha.

Destruye esa idea.

Bless, yo estaré a tu lado contra todo.

Pero no puedo luchar por ti.

No estoy seguro de la clase de hombre que soy.

No encajo.

Me analizo y cada vez veo que me desoriento más.

Todo es influencia de nuestra madre.

Procura olvidarlo.

Sí.

Sí, eso creo.

Madre siempre quiso dejar el rancho.

Y yo he decidido dejarlo también.

¿Dejar el rancho?

¿Por qué?

Te diré la verdad, Will.

Una chica.

¿Una chica?

¿Has estado cortejando a una chica y yo sin saberlo?

Will, tomaré la parte que me pertenezca...

y compraré una casa, o tal vez me dedique a algún negocio.

¿Por qué? El rancho es grande para todos.

Te haremos una casa.

No, no funcionaría.

Claro que funcionaría, las mujeres se harán compañía unas a otras.

¿Por qué no funcionaría?

Bless...

¿quién es la chica?

Aud.

Audrey.

Quieres todo, ¿verdad? Will, no.

¿Por qué no me lo habéis dicho? ¿Es que no os importo?

Nos importas mucho.

No queríamos decírtelo, creíamos que se nos pasaría.

Y entonces volvería conmigo.

No, no se trata de eso.

No queríamos herirte.

Y pensar que le he pegado a Hade.

¡Hade, espera!

Voy a adelantarme a la ciudad, hay que preparar los corrales.

Te acompaño, algo importante me espera en Abilene.

Tal vez.

Hace un año que llevamos el ganado de MacDonald.

Claire ha podido encontrar algo mejor.

Me esperará como prometió.

La pobre tendrá el corazón destrozado.

Pues podrás esperar otra noche.

Hasta mañana.

¿Hay algo que pueda hacer por ti?

Nada, Will, gracias.

¿Ningún recado?

El ganado está intranquilo.

Tal vez se da cuenta de que se acaba el viaje.

Ellos no piensan.

Seguramente les inquieta algún gato montés.

¡Hade!

¡Estampida! ¡Cuatreros!

Aquí no les cogeremos.

¡Vamos, todos a caballo! Los detendremos en el paso del cañón.

¡Hade, a caballo! ¡No!

¡Vuelve aquí!

¡Quedaos a luchar! ¡Escondeos!

Bless dijo que le siguiéramos al cañón.

¡Les dispararemos al pasar!

¡Apuntad bien y que no se escape ni uno!

¡Escóndete tras esa roca, muchacho!

¿Y Bless?

Nos ha abandonado.

¡Rodead los caballos!

¡Durkee, tú sigue al ganado sin que te vean!

¡Ten cuidado!

Hade, muchacho.

Bless...

has vuelto a huir.

Te equivocas, Hade, era descabellado hacerles frente aquí.

Pudimos haberles detenido a la entrada.

Es mejor que no hables.

¿Le reconoces?

Es uno de los que debiste matar en Arroyo Seco.

Si lo hubieras hecho, tu hermano no habría muerto.

Ya no tendrás que huir más de él.

Han sido los cuatreros.

Luchó contra ellos en el campamento.

Yo le dije que me siguiera a la colina...

pero por lo visto no me oyó.

Yo creí que sí.

Bless nos abandonó. Stringer miente.

Bless hizo lo correcto.

Hade no quiso escucharle.

Debiste quedarte con Hade.

No creas que le abandoné, Will.

Debiste quedarte con tu hermano.

Era tu deber.

Bless.

Hade cometió una tontería quedándose allí.

Ven conmigo, estás cansado.

Si Stringer sigue hablando así...

se extenderá por todas partes el rumor...

de que Bless abandonó a Hade.

¿Y no es cierto?

Tú sabes que no.

Bless procura evitar el peligro, pero siempre cumple con su obligación.

ÉI todo lo hace pensando en sí mismo.

En los Libros Sagrados hay muchas palabras para estas ocasiones...

pero no creo que Harry Keough las conociera.

No había vivido aún el tiempo suficiente.

Es doloroso traerle a tu presencia, Señor...

pues era una de tus mejores criaturas.

Ahora acógelo en tu seno, Señor.

Amén.

Tú le dejaste morir.

Tú le mataste.

¡No quisiste quedarte a su lado para luchar y ha muerto!

¡Tú le dejaste morir!

¡Eres un cobarde y le mataste!

No le hagas caso, Bless.

Quería a Hade.

También tú.

Aud, en estos momentos debes estar con el hombre a quien quieres.

Eso es lo que hago.

No está bien que le quites a Will su prometida, Bless.

ÉI no necesita a nadie...

es un valiente.

No como yo.

Bless, no digas eso.

Es cierto. Escucha a los demás.

Escucha a los vaqueros.

Teme a las serpientes, teme hacerse daño.

Rehusó pelearse con Stringer.

Y con otro tipo en Arroyo Seco.

Y con cien más desde que era niño.

Y por último, él ha tenido la culpa de que mataran a su hermano.

Papá, ésas son palabras, no hechos.

¿Vienes conmigo a la ciudad?

Márchate, Aud...

yo aún tardaré en irme.

Si Durkee no aparece esta noche...

debemos averiguar dónde ha ido a parar el ganado.

Nadie sabe cuándo ni cómo Durkee ha encontrado su rastro.

Will, puedes reunir la caravana y averiguar cuántos tiradores...

hay en la ciudad dispuestos a acompañarnos.

Vamos, muchacho, ¿qué te parece?

Hablaremos luego, Loving.

Hola, Audrey. Hola.

Will, quiero hablar contigo.

Lo sé todo.

No gastes saliva en balde.

Ya sé que he sido tu prometida...

pero los años pasaban.

¿Y esos años te han pesado?

Te he amado todos esos años.

A veces veía cómo el sol iluminaba tu cara...

y deseaba abrazarte y olvidar el rancho y los sueños de mi padre.

Pero tenía que cumplir con mi deber por mi madre y mis hermanos.

Nunca me habías hablado así.

¿Y necesitabas que te lo dijera para que creyeses en mi amor?

No quería que cargases con el peso que yo debía llevar.

Y lo reservé para mí.

No debiste hacerlo. Pero lo hice.

Pasaba los días ocupándome del ganado.

Y las noches rezando para que lloviese en los pastos.

Para que con el tiempo hubiera bastante para todos.

Y poder despreocuparme y descansar tranquilo.

Quería que tuvieses un marido consagrado a ti por entero.

Y yo quería un hombre que tuviera tiempo para abrazarme.

Que me tuviese un poco en cuenta y me dijese lo que le preocupaba.

Que me necesitase.

Te lo digo ahora.

Estoy muy cansado, se acabó el vivir para los demás.

Y te necesito.

¿Qué puedo hacer para convencerte?

Nada, Will.

Para Bless y para mí existe algo más que un rancho y unas cuantas reses.

Algo entre nosotros.

¿Qué vida llevarás junto a un cobarde?

¡No es un cobarde!

¡Le llamas cobarde porque no es como tú ni como era tu padre!

¿Es malo ser así?

Para él sí lo es.

Se lo disputaste a tu madre para formarle a tu gusto. ¡Eres como ella!

¡Apártate de su camino, déjale ser él mismo!

¡Resulta difícil ser diferente, no puedes figurártelo!

Diferente, sí.

¿Así llamas tú al que traiciona a su sangre y me roba lo que más quiero?

Esperaba que podrías perdonarnos.

No podrá huir siempre.

Alguna vez tendrá que quedarse en algún sitio.

Su sitio está conmigo.

Le quiero.

Aquí llega el gazapillo, despacito, despacito.

Dale una copa.

Si acaba emborrachándose, podrá olvidar que abandonó a su hermano.

Déjale en paz, Stringer.

¿No ves que el muchacho ya sufre bastante?

Eso es de mujeres.

Los hombres luchan.

¿Cuántos habéis visto pelear a Bless?

¡Yo no le he visto nunca! ¡Jamás!

¿Y cuántos le habéis visto huir de una pelea?

¡Todos!

Papá, Bless necesita ayuda.

Ya es hora de que se ayude él mismo.

No le comprendéis porque él no lucha por pequeñas cosas.

Debe luchar por su nombre.

Quítate de en medio.

Pégale, Stringer.

Para que aprenda.

Date la vuelta.

Saca la pistola.

Vuélvete.

¿Por qué lo has hecho?

¿Por qué no me has dejado?

Ya hemos enterrado un Keough hoy.

Era cosa mía, Will.

Siempre ha de pelearse alguien por ti.

¡Maldito seas, Will!

¡Aud!

No debes meterte en esto.

Bless está peleando para demostrar que es un hombre.

No tiene que demostrar nada.

ÉI piensa que sí.

Por fin los encontré, Will, y pude seguirlos.

Pero me divisaron.

Cuando llegué, ya se habían ido.

Estoy seguro de que iban hacia Tejas.

Hice todo lo que estaba a mi alcance.

¡Casey, Bronc!

Ocupaos de él.

¡Se han llevado nuestro ganado a la frontera de Tejas!

¡Vamos a buscarlos!

Cualquiera que...

Bless, tú lo haces tan bien como yo.

Háblales.

¡Cualquiera que se una a los hermanos Keough...!

¡ganará veinte dólares en oro!

Llévales tú, Bless.

Yo no voy con él, Aud.

Me aparto de su camino, como dijiste.

Debí haberlo hecho hace tiempo.

Adiós, Aud.

¿Adiós?

¿A dónde vas?

A Wichita...

a Dodge City...

a Waco.

He pensado viajar por ahí un poco.

Viajar un poco.

Will...

lo siento.

No debes sentirlo, Aud.

Hay que aceptar las cosas como vienen.

Como tú y Bless habéis hecho.

No se debe esperar que todo sea perfecto.

Yo no lo esperaré más.

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