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¡Bruja Malvada del Este! ¡Bruja Malvada del Este!
Tu hermana, la Bruja Malvada del Oeste
está dispuesta a cambiar el elixir de la vida
por tus zapatos de plata.
¿Tú otra vez? ¡Deja de distraerme!
Está bien, mi pico está cerrado. No te molestaré.
¿Puedo tomarlos?
Ojo de minotauro. Escarabajo seco.
¿Cómo puedo sacarlos?
Y veneno de serpiente.
Solo faltan las flores del tornado y la poción estará lista.
Ten piedad de mí. Me envió la Bruja Malvada del Oeste.
Vete.
Urfin, tráeme las flores del tornado.
¡Urfin Jus!
¿Dónde están las flores del tornado?
Las tengo, las tengo. Aquí están, tómelas.
Las flores del tornado han florecido.
Hemos esperado veinte años.
Precisamente.
Pero te arrastraste hasta aquí como un gusano.
Sí, sí.
- ¿Debería convertirte en una cucaracha? - Sí, sí, sí, sí.
¡Tal vez así serías más rápido!
Esos estúpidos humanos serán destruidos
por mi tornado de flores malignas.
Nadie podrá salvarlos de la bruma mortal.
Turaba vernaba arumba vertago, zambata zambata egila boom.
Zambata egila boom.
A continuación en el programa matinal con Vel y Vicky,
hablaremos de cómo despegar a sus hijos de los teléfonos.
Los psicólogos recomiendan que se concentren en el mundo exterior.
Qué buen consejo. ¿Cómo alejar a los niños de los teléfonos?
Hay muchas formas, tener una mascota, viajar al campo con la familia.
¡Música para mis oídos, Vicky! ¿Qué opinan, oyentes?
- ¿Te gusta el libro? - Es maravilloso.
Dorothy, asegúrate de que Toto no se caiga.
Un segundo, papá. ¡Mira!
- Dorothy... - ¡Mira esto!
- Dorothy, ¿qué haces? - Y Toto ya está a salvo.
Tenemos una hija muy lista.
Siempre hace las cosas a su manera.
Toto, eres un buen chico.
- ¿Puedes abrocharte el cinturón? - Sí, lo hago ahora.
Toto, vamos...
¡Babeaste toda la pantalla! ¡Lámela para limpiarla!
Vaya, estamos criando a una maestra del engaño.
- Sacaste una A por tu ingenio. - Y una D por tu comportamiento.
- Propiedad confiscada. - ¡No me lo quites!
Devuélvemelo, mamá. ¡Es mío!
¡No es justo! Ustedes me lo dieron.
¡Es mío! ¡Es mío!
- Toto, ¡deja de molestar! - Hicimos un trato.
Cariño, ya sabes cuál es el trato. Un fin de semana sin internet.
¿Qué voy a hacer sin internet?
¡Apreciar el mundo!
Observa la magia que te rodea.
¿Qué tiene de mágico? Estamos en medio de la nada.
No lo ves porque solo ves píxeles.
- Devuélveme mi teléfono. - Te lo devolveré cuando lleguemos a casa.
¡Entonces vamos a casa ahora!
Pasaremos un fin de semana al aire libre.
- ¡Es mío! - Meriendas, charlas, familias felices.
No es justo.
- Dorothy, ¿crees que esto es justo? - Moral, justo lo que necesitamos.
¡Por favor, papá, devuélvemelo!
Papá tiene razón, prometimos dejar todos los aparatos en casa.
¡Genial! Mejor déjenme a mí en casa.
- Dorothy... - ¿Dorothy qué? ¿Ahora qué?
¡Déjame sola!
¿Qué hacemos ahora?
Dorothy, vamos. Por favor, vuelve...
- ¡Dorothy! - Y no se molesten en convencerme.
- ¡Dorothy! - No volveré con ustedes.
Dorothy. Vamos, ¡entra al auto!
¡Sube al auto!
- ¡Corre, corre! - Los tengo.
- ¡Entra! - ¡Sujeta a Toto!
¡Toto! ¡Ven aquí!
¡Dorothy! ¡Dorothy!
¡Dame ese estúpido pollo!
Está en el remolque, ¡vamos!
- ¡Dorothy! - ¡Dorothy!
Aléjate, me estás babeando.
¡Deja de hacer ruido!
Levántate. Última parada.
- ¿Tú dijiste eso? - ¿Quién, yo? No...
Los perros no hablan, ¿cierto?
- No, no hablan. - Debes haberte golpeado la cabeza.
Es verdad.
No me golpeé la cabeza tan fuerte.
Tenemos que salir de aquí. ¡Dorothy, ven aquí!
¡Salta por la ventana! ¡Dorothy!
¡Espérame! ¡Necesito encontrar mi teléfono!
Dorothy, ¿dónde estás? ¡Dorothy!
¡Dorothy, date prisa, salta por la ventana!
¡Mi teléfono!
¡Dorothy!
Dorothy, ¿qué te retuvo en la casa rodante?
¡Dorothy!
Estaba buscando tu pollo.
¿Oyes eso? Son personas, ¿no?
- No sé qué es. - Es una cabaña mágica voladora.
Cayó del cielo.
Cuidado. Cuidado, retrocede.
¿Quiénes son?
Hada de la cabaña voladora, ¡bienvenida al País Azul!
¡La tierra de los munchkins!
Toto, ¿te parece que algo de esto tiene sentido?
- Dicen que son bunchlings... - No son bunchlings, son crunchlings.
- ¿Qué son los crunchlings? - Crujientes crunchlings.
- Son crujientes. - ¡Son Munching! ¡Munchkins!
¿Quién es?
¡Queridos munchkins!
¡Habitantes del País Azul!
Ha sido un año muy duro.
¡Pero la Bruja Malvada del Este está muerta!
Los días oscuros terminaron.
¡Ahora podemos comer libremente!
- ¡Hurra! - ¡Hurra!
Y eso significa que soy el nuevo gobernante.
Urfin Jus, eres un Munchkin corriente como nosotros.
¿Cómo puedes gobernarnos? ¡Eres uno de los nuestros!
¿Quieres que creamos que eres una hechicera malvada?
¿O una hada buena?
¿O quizás eres un gran sabio, mago y hechicero?
¡Te arrepentirás!
¡Que viva la hada de la cabaña voladora! ¡Nuestra nueva obrera de la magia!
¡Nos liberó de la Bruja Malvada del Este!
- ¡Hurra! - ¿Los liberé de quién?
¿La Bruja Malvada del Este ya no existe? ¿Quién gobernará el País Azul?
¡Cielos! ¿La Bruja Buena del Norte?
¡Justo cuando creía que las cosas no podían ir peor!
¡La Bruja Buena del Norte!
¡La Bruja Buena del Norte!
- Hola, pequeña. - Hola...
Tu cabaña cayó sobre mi hermana, la Bruja Malvada del Este.
- ¿Qué? - Yo no fui.
Yo tampoco.
¡Qué terrible! Lo siento, no fue mi intención.
Conducíamos por el campo con mis padres, no fue mi culpa.
No es para nada terrible. Ella era terrible.
- Deseaba matar a todos en la Tierra. - ¿Por qué?
Porque era una hechicera malvada que perdió la cabeza.
- ¿Tú también eres una hechicera malvada? - No, no seas tonto.
- Yo soy una bruja. - ¿Cuál es la diferencia?
Hay brujas malas y buenas... como todo en la vida.
¿Qué pasa con ellos? ¿Son malos? ¿Por qué gritan?
Están felices porque los liberaste de la Bruja Malvada del Este, tú y...
Tu criatura.
¿Yo? ¿Por qué me está insultando?
Toto no es una criatura, es un Jack Russell.
Es una raza de perro.
Y en realidad, no soy Toto, mi verdadero nombre es Tobías.
- ¿Qué? - Tobías es mi nombre.
No lo escuches. Ni siquiera debería hablar.
Prefiero escucharte a ti. Por favor, cuéntanos qué pasó.
Háblanos de la hechicera... ¿Por qué estamos aquí?
Ella envió un tornado mágico a la Tierra.
Busqué un lugar seguro para detenerlo, pero no pude encontrar ninguno.
- Había gente por todas partes. - Somos nosotros.
- Es verdad. - El libro mágico señaló tu cabaña.
Estaba completamente vacía, y envié el tornado ahí.
Así es como, por un giro del destino, llegaron a nuestro país.
¡Qué reubicación!
De acuerdo, ya puedes enviarnos a casa.
Lo siento, no puedo enviarlos a casa.
Nuestro mundo mágico está separado del tuyo por las montañas encantadas.
¿Y qué? Montañas, no hay problema.
Activa tu tornado y llévame de regreso.
Era un tornado mágico.
Solo la malvada hechicera podía invocarlo.
¿Por qué no puedes?
No puedo usar el mal, incluso en nombre del bien.
Solo por esta vez, nadie lo sabrá.
¡La hada vino para quedarse! ¡Tendremos una nueva gobernante!
- ¡Se quedará con nosotros para siempre! - ¡Hurra!
- ¡Hurra! ¡Hurra! - ¿A qué se refieren con "para siempre"?
¿Para toda la vida? No puede ser. ¿Eres la única bruja por aquí?
- Estamos en el País Azul, ¿verdad? - Correcto.
- ¿Qué hay en el amarillo? - El País Amarillo lo gobierno yo.
- ¿Y aquí? - Ese es el País Rosa.
Está gobernado por mi hermana, la eterna joven hada Glinda.
- ¿Es amable? - Incluso más que yo.
Son todos tan amables que jamás volveremos a casa.
Bien dicho. Bueno...
¿Y ese lúgubre castillo, a quién pertenece?
El poder fue tomado ahí por la Bruja Malvada del Oeste.
Tenemos que ir a verla.
Me temo que preferirá enviarte a las fauces del Devorador de Humanos
antes que a casa.
¿Y quién está en el País Verde?
Ahí vive el Gran y Terrible Mago de Oz.
¿Terrible? ¿Quizás sea el indicado?
Bambara, Chufara... Skoriki, Yoriki...
Continúa. El libro se abrió para ti.
Turaba, furabo.
Pikabu, trikapu...
¿Qué significa esto?
El Gran Mago de Oz enviará a Dorothy a casa
si ella ayuda a tres criaturas mágicas
a cumplir sus deseos más anhelados.
Entonces, ¿cómo llego a ese señor grande y terrible?
Sigue el camino amarillo.
Te llevará a Ciudad Esmeralda.
Pero no te alejes de él, es muy peligroso.
Oye, ¿a dónde vas?
¡Viva la hada de la cabaña voladora!
¡Nuestra nueva hada reina!
Toto, ¿tendré que caminar descalza hasta Ciudad Esmeralda?
Espérame, te traeré algo. ¡Vuelvo en un segundo!
Dios mío, un país mágico sin señal.
¡Dorothy!
- Toto, no llegaré lejos con ese zapato. - No es un zapato, ¡es un clásico!
¿Podrías encontrar una talla más grande?
Pruébatelo.
¡Increíble! Ojalá todos los zapatos me quedaran así.
- ¿Hay otro? - Iré a buscarlo ahora.
Niña estúpida.
Te arrepentirás amargamente de haber venido a nuestro país mágico.
- ¡Esperaremos ansiosos tu regreso! - ¡Vuelve, hada de la cabaña voladora!
¡Adiós! ¡Hasta la vista!
¡Vamos a ver al mago de Ciudad Esmeralda!
Así que, ¿cuál de ustedes, patéticos winkies, pestañeará primero?
Lo hice.
Pestañeé primero.
- Majestad, ¡yo lo hice! - ¿Tú?
Qué noble acción, pequeño tramposo.
¿Te sacrificaste para salvarla?
Levántate.
¡Levántate!
Perdonaré tu engaño.
Pero no puedo perdonar tu amor.
- ¡No, por favor! - Por favor, no.
- ¡Te lo ruego! - No nos separes.
- ¡Ten piedad de nosotros! - ¡Por favor!
- ¡Llévenselos al calabozo! - ¡No, por favor!
- ¡Ten piedad, por favor! - ¡No, al calabozo no!
Majestad, ¡hay noticias terribles! ¡Noticias terribles!
Cayeron del cielo...
- Cuéntame. - Una cabaña con una niña...
¡Aterrizó justo encima de la Bruja Malvada del Este!
Mi hermana...
¿Está muerta?
Sí, desapareció sin dejar rastro.
¡Tráiganme mi ropa de luto!
Lamentaré la muerte de mi hermana.
- Pero, ¿dónde están los zapatos? - ¿Disculpe?
- Los zapatos de plata. - Perdón, no es mi culpa.
Fueron robados por esa vil niña.
¡Encuentra a la niña y no vuelvas sin los zapatos!
Lo prometo, majestad.
¡Esta vez no la defraudaré!
No me fío de esos graznidos.
Vigílalo, ojo izquierdo.
¡Los zapatos mágicos me harán poderosa!
E incluso el Gran y Terrible Mago de Oz se inclinará ante mí.
País mágico bueno para nada.
¿Dónde se supone que encontraremos a estas criaturas mágicas?
- Hay calabazas hasta el horizonte. - Los encontraremos.
Mira, mamá, estamos en un país mágico. ¿No es precioso?
Solo tenemos que encontrar tres criaturas,
cumplir sus deseos, y luego regresaremos a casa.
- Toto también está aquí. - Mi nombre es Tobías.
Pero, ¿por qué Tobías? ¿De dónde sacaste esa idea?
- Siempre has sido mi pequeño Toto. - Te lo explicaré más tarde.
No me grabes. Y mira hacia otro lado, por favor.
- Antes no eras tímido delante de mí. - Eso es lo que pensabas.
No podía decirte...
- ¡Dorothy, mira! - ¿Qué?
¡Eso!
Es un espantapájaros, como el hombre del saco.
Míralo de cerca. Está vivo, es mágico.
¿Qué tiene de mágico? Es solo un espantapájaros...
- Fue mi imaginación. - Pero es una pena que no lo sea.
Mi imaginación me engaña otra vez.
Hasta luego, Espantapájaros, ¡adiós!
Vamos a buscar criaturas mágicas de verdad, Toto.
Vamos, Croaky-Caw, es hora de actuar.
Muéstranos en qué eres bueno, pícaro astuto.
Tráeme los zapatos.
Queridos, ¡por fin los encontré!
Detén... Detén a ese monstruo.
- ¡Tú eres el monstruo, pavo narigón! - Toto, ¡qué grosero!
- ¿Se sale con la suya insultando? - Deberías conocerlo.
- No es un monstruo. - ¿No lo es?
- Los Jack Russell son una raza adorable. - ¿Por qué no lo dijiste antes?
- Ves, no da miedo. - Sí.
- Es educado. - Sí.
¿Qué tal si comenzamos de nuevo?
Soy Croaky-Caw, el cuervo. Una criatura mágica.
Soy Dorothy. Dime, ¿tienes un deseo entrañable?
Si el Mago de Oz lo cumple, Toto y yo podremos volver a casa.
Por supuesto.
- ¡No puede ser, mira! ¿Qué le pasa? - No fue mi imaginación.
- ¿Tal vez también quiera venir? - Esperen.
Te dije que estaba vivo y que era mágico, pero no me creíste.
Escucha, espantapájaros con cabeza de paja.
Si te entrometes, te arrancaré el relleno, ¿entendido?
No fue tan difícil. Ya tengo dos.
- ¿Hechicería? ¡Imposible! - ¡Sonrían!
- ¡Brujería! - ¡Espera, pavo narigón!
¿Adónde vas? ¡Vuelve!
Lo asusté.
Casi había aceptado venir a ver al Mago de Oz con nosotros.
Papá tenía razón. Los teléfonos dan problemas.
No importa, encontraremos otro. ¿Quizás ese tenga potencial?
¿Intentas decir algo?
¿No tienes cómo decirlo?
Ven, te dibujaremos una boca.
¿Podrás saltar tan alto?
Sí, supongo que es demasiado alto.
- ¡Toto, ayúdame! - No puedo, tengo patas.
Las patas son tu excusa. Eres un cobarde y un tramposo, Tobías.
Te dije que lo encontraríamos.
De acuerdo, no es un cuervo, pero también puede volar.
Espera un momento.
Aquí vamos...
- ¿Qué dijiste? - ¡Mago de Oz!
- ¿El Grande y Terrible? - ¡No!
- Dorothy. - ¿De ti para mí?
- Vas tú. ¡Luego su pata, luego tú, niña! - ¿Quién? ¿Yo?
¡Soy el espantapájaros mágico!
Me encontraste, ¿no te alegra? ¿Por qué no te alegras?
Ahora podemos ir a ver al Mago de Oz. Por ahí.
Venimos de ahí.
Estoy bromeando. ¡Por ahí, entonces!
¡Adelante! ¡No, no, no, no, así no!
- ¿Tienes algún deseo? - Adelante.
¿Pero tienes algún deseo?
¡Cuidado! Cielos, va a ser uno grande...
- Sí, entendí. ¡Un deseo! - ¿Y cuál es?
No lo sé. Tendría que pensarlo.
Pero no puede pensar. Tiene paja en lugar de cerebro.
- Toto. - ¿Qué?
¿Cerebro?
¡Sí, quiero tener un cerebro!
¡Mi mayor deseo es tener un cerebro! ¡Un cerebro!
¡Sí!
- Encontramos al primero. - ¡Sí!
Todo a su tiempo, Dorothy, no sabes con quién te estás metiendo.
¿A quién debo enviar por ti? ¡Por supuesto!
Mi favorito de la prisión, el Devorador de Humanos,
ha estado mucho tiempo encadenado.
Bajen a su celda
y luego...
E invítenlo a una audiencia conmigo.
¡Pero si se come a la gente!
Por favor, majestad, ¿y si fracasamos?
Entonces uno de ustedes irá a una audiencia conmigo.
¿Tienen hambre, gatitos?
¡Así se hace! ¡Buen trabajo!
Espantapájaros, por favor, apresúrate.
Mis padres deben estar enloqueciendo.
Aún nos queda camino por recorrer. ¡Vamos!
Tus padres recuperarán la cordura. No te preocupes, Dorothy.
¿Dorothy, por qué tenemos dos ojos, pero solo una boca?
¿Por qué las nubes no se caen?
Dorothy, ¿qué haces? ¿Brujería?
- Estoy buscando internet. - Internet.
- ¿Para qué lo buscas? - ¿Para qué crees? Para llamar a mamá.
Deja que te ayude. ¿Qué aspecto tiene?
- Ninguno. - ¿Entonces cómo lo encontraremos?
Creo que todo esto no sirve.
¡Voy entendiendo!
Debe ser "inter-visible", ¡porque es invisible!
Espantapájaros.
Estoy tan acostumbrada a tenerlo
que incluso discutí con mis padres por esto.
Dorothy, ¿cómo puedes discutir por nada?
Tampoco lo sé, Espantapájaros.
Quizás mamá tenía razón, y solo veo píxeles.
Píxeles.
Bueno, Devorador de Humanos,
¿recuerdas el hechizo?
- ¡Obedece a la Bruja Malvada del Oeste! - ¡Obedece a la Bruja Malvada del Oeste!
- ¿Pasaste hambre en el calabozo? - Extrañas tu castillo.
¿Aún estás aquí?
- ¿Puedo comerme a la chica, majestad? - Haz lo que quieras.
- Es muy amable, majestad. - Ahórrate las gracias.
Necesito los zapatos.
¡Necesito los zapatos de plata!
Y entonces, te la devolveré.
¿La llave de mi castillo? ¡Me está devolviendo mi hogar!
Pero primero quiero los zapatos.
¿Qué es, Tobías? Una especie de tetera.
Es una lata de aceite.
- ¿Pero qué hace aquí? - ¿Oyes eso?
¿Es un monstruo?
¡Viene de ahí!
¿Tal vez sea una criatura mágica?
- Bingo. - Toto, ¡vuelve!
¡No podemos salirnos del camino!
- ¡Espérame! - ¡Detente! ¡Dije que pares!
¡Toto, no podemos alejarnos del camino amarillo!
¡Es muy peligroso!
¡Toto, vuelve!
Mira, es él.
- Tobías, ¿es una criatura? - Ojalá, es como una estatua.
¡Es el hombre del saco!
- ¿El hombre del saco? ¿En el bosque? - No, Espantapájaros.
No da ni un poco de miedo.
Se ve un poco "obstinado".
No es "obstinado", ¡es oxidado!
Miren, está llorando ¿ven?
Significa que está vivo.
¿Siempre lloras?
Por eso debes de estar oxidado.
Tenemos que encontrar la forma de ayudarlo.
¿Por qué no lo "afeitamos"?
¿Qué quieres decir con afeitarlo? ¿Por qué?
Quise decir aceitarlo. Con la lata de aceite.
Espantapájaros, eres un genio.
- Soy un genio... - Solo en Venus.
¿Oyes eso?
¡Hola! Permítanme presentarme.
Soy el Hombre de hojalata.
Encantada de conocerte.
Él es como el hombre del saco, se llama Espantapájaros,
y él es mi perro...
- Tobías. - Y yo soy Dorothy, una humana.
- Yo también era un humano. - De acuerdo.
- ¿Qué más quieres aceitar? - Mi brazo.
Una vez me enamoré de una hermosa chica
y le propuse matrimonio.
- Yo me ocupo desde ahora. - ¿Qué ocurrió con la chica?
Soñaba con un vestido de novia.
La llevo conmigo en mi corazón.
Es preciosa. Miren.
¿Quién es el hombre del saco que está al lado de tu novia?
- ¡Tú eres el hombre del saco! - Sí.
Ese era yo cuando era humano.
- Es preciosa. - Sí.
- ¿Qué pasó después? - A partir de ahí todo fue cuesta abajo.
Su madrastra no aprobaba nuestro amor.
Le pagó a la Bruja Malvada del Este, y maldijo mi hacha.
Talé un árbol, pero el hacha rebotó y me cortó la pierna izquierda.
Abre mi escotilla, por favor, y engrasa mi espalda.
Al principio, estaba desconsolado,
pero luego fui al herrero,
y me hizo una maravillosa pierna de hierro.
- Fuerte. - Metal pesado, muy pesado.
Gracias.
Tomé otra hacha pero...
también estaba hechizada por la Bruja Malvada del Este.
Rebotó y...
- ¿Y te cortó la pierna derecha? - Sí.
- Y fuiste al herrero... - No.
Al principio, estaba desconsolado, entonces luego fui al herrero.
Y me hizo una nueva pierna derecha de hierro.
- ¿Y qué tal, aprieta? - No, me queda como un guante.
Otro psicópata. El equipo de ensueño.
Resumiendo, así es como todas tus partes se actualizaron.
¿Actualizaron?
No entiendes. Pasaste de ser normal a ser acorazado.
Sí, tengo una rueda de engranaje como corazón, soy acorazado.
¿Pero tu prometida no se enojó?
Me fui por decisión propia.
No quería que ella tuviera que vivir con un hombre sin corazón.
- Pásame la lata de aceite. - Claro, toma.
Gracias. Debo irme.
Espero que la Bruja Malvada del Este no conjure otra cosa horrible.
- Se va... - Espera, ven con nosotros.
Los días de maleficio de la Bruja Malvada del Este terminaron.
Espera, vamos a Ciudad Esmeralda, con el Mago de Oz.
Él cumplirá tu deseo más anhelado,
y nos enviará a Toto y a mí de vuelta a casa.
Muy bien.
¡Sí! Y el Gran y Terrible Mago de Oz me dará un cerebro.
Pero a mi cabeza no le pasa nada.
Y te devolverá...
Lo que extrañas.
El Gran y Terrible Mago de Oz te dará un corazón que pueda latir de verdad.
Y podrás volver a amar.
¿Un corazón?
- Pues sí, un corazón. - Un corazón de verdad.
- Bueno, si me da un corazón, acepto. - Vamos, entonces.
- Bien. - Estoy listo.
Vamos.
¡Síganme!
Hombre de hojalata, ¿qué has oído sobre el gran Mago de Oz?
- ¿Es realmente tan poderoso? - He oído de todo, solo misterios.
Pero incluso la Bruja Malvada del Oeste le teme,
la hechicera del País Púrpura.
¿Por qué le teme al Mago de Oz?
No lo sé, pero nadie se llama "Terrible" por nada.
Bueno, creo que el Mago de Oz es terriblemente bueno.
Por eso Dorothy y Tobías nos llevan hacia él.
¡Dorothy!
- Toto, basta de hacer ruido. - Bien, pararé.
En serio, estoy cansada, dame ese pollo.
Lo siento, fue un accidente. Lo siento.
¡Suéltalo!
- ¿Qué quieres que haga sin el pollo? - Ver el mundo.
Ver la magia que nos rodea...
Mamá dijo eso.
- ¡Dorothy! - ¿Quién es?
Ven con nosotros.
- Ha pasado tanto tiempo. - ¡Dorothy!
- Dorothy. - Ven aquí, cariño.
El Mago de Oz vive aquí. ¿Ya llegamos?
Es el Mago de Oz. Está aquí.
Primero iré a explorar.
¡Ven con nosotros, cielo!
Te hemos estado esperando. Ven con Toto.
¡Dorothy!
- Te amamos. - Te amamos.
Ven con nosotros.
- Ven... - Deja el camino amarillo y ven.
Te extrañamos y te amamos mucho.
Mamá... Papá...
Estoy aquí, estoy viva.
El Gran y Terrible Mago de Oz te enviará de vuelta a casa.
Ven aquí.
¿Dorothy? Dorothy, ¿qué te pasa? ¿A dónde vas?
El Gran y Terrible Mago de Oz te enviará de vuelta a casa.
Ven. Ven con nosotros.
¿Eres el Mago de Oz?
¿Quién? ¿Yo? Sí, soy el Mago de Oz.
El Gran y Terrible Mago de Oz. Tú debes ser Dorothy.
Bueno, si eres el Mago de Oz, envíame de vuelta a casa con mis padres.
- Dorothy, ¿dónde estás? - Se está escondiendo.
- ¿Por qué? - Es un juego, las escondidas.
Uno se esconde mientras los otros buscan, diciendo, "¿Hay alguien ahí?"
¿Esconderse y gritar? ¡Suena muy bien!
- Dorothy. - ¿Dónde estás?
Tobías, ¡sal!
- ¿De verdad vas a enviarme a casa? - Por supuesto.
Solo encontré dos criaturas mágicas, pero el libro decía que necesitaba tres.
No necesitas seguir el libro. Las reglas cambiaron.
Tus padres te están esperando. Sube por aquí.
¿Qué es eso, una máquina del tiempo?
Sí... Una máquina por excelencia.
- Se ve un poco oxidada. - No ha sido usada en mucho tiempo.
- ¡Los zapatos! - No puedes llevar zapatos dentro.
- ¿Qué? - No se permiten zapatos.
Por fin.
Ahora son míos.
Espera.
¿Qué pasa con Toto? No puedo volver a casa sin él.
Debo ir a buscarlo.
¡Dorothy! ¿Dónde estás? ¡Sal!
- ¡El pollo! - Es de Tobías.
¡Tobías! ¡Te encontramos!
¡Estás loco! ¡Hombre de hojalata, suéltame!
¡Sí! ¡Listo!
¡Manos! ¡Cabeza! ¡Golpe! ¡Madera!
Dorothy está en peligro.
¡Dorothy!
¡Dorothy!
Solo hay espacio para uno.
- ¿Qué está pasando? - Eres tú o él, tú decides.
Lo siento.
¡Suéltala! ¡Dorothy!
Ven a buscarla.
Lo recuerdo. Es el Devorador de Humanos.
- Cuando era humano... - Tiene a Dorothy. Toto, ten cuidado.
- Tiene hambre. - ¿Estás herida?
- Espantapájaros, sujeta mi hacha. - Entendido.
- Lucharemos. - ¡Sí, lucharemos!
¿Cómo se lucha?
Sígueme.
Dorothy, lo siento. Malditas patas.
- ¿Ya estamos peleando? - Yo sí.
- ¡Pelear es muy divertido! - Sí, lo es.
¡Vas a perder, inútil!
¡Suelta a Dorothy, Devorador de Humanos!
¿Esto quieres? No te rompas los dientes.
¡Toma esto!
¡Hombre de hojalata, ya estoy contigo!
Oye, ¡deja de agitar el hacha!
- ¿Qué tal, pedazo de paja? - Creo que necesitamos un nuevo plan.
- ¡Quítalo! - ¿Qué cosa?
Quita el palo.
Tengo brazos. ¡Y un plan!
¿Cuál es el plan?
¡Oye, animal! Estás asustado, ¿no?
- ¿Que? - ¡Abre la olla!
¡Psicópata de cuentos!
En cuanto me suelten, ¡le arrancaré todos los dientes!
Los zapatos.
Hombre de hojalata, trae al Devorador de Personas y le tiraré una piedra.
Entendido.
¡Abran la tapa! ¡Que alguien me ayude, por favor!
Los zapatos.
Devorador, por aquí.
- No te asustes. - Acércalo más.
Es una trampa. ¡Detente!
¡Quédate quieto!
Hombre de hojalata, ¿estás bien?
¿Quién yo? ¡Soy de lata!
¿Eres tú el que hace ruido?
¡Sáquenme de aquí!
¿Dorothy?
¡Los zapatos!
¡Dorothy!
¡Está viva!
¿Dónde está Toto?
¿Toto? Sí, ¿dónde está?
¡Gracias! Nos abandonaron a él y a mí.
- Dorothy, no te abandonamos, nosotros... - ¡Estoy aquí, Dorothy!
Ya voy.
Toma, olvidaste esto cuando subiste a la olla.
Dorothy, ¿subiste a la olla tú misma?
- ¿Quién? ¿Yo? - Bueno, yo no fui.
¿Pero por qué?
Quería que me cocinara algo sabroso.
Pero llegaste y lo arruinaste todo.
¿Es una broma, verdad?
- Me cuesta comprenderlo. - Creo que lo entiendo.
Dorothy, ¿puedes explicar por qué subiste a la olla del Devorador de Humanos?
Dorothy, ¿fue por algo que dije?
Dorothy, espera, tenemos que hablar.
Hablaremos cuando lleguemos a Ciudad Esmeralda.
- Pero, Dorothy... - ¿Dorothy qué?
¡Subí porque quise! ¿Por qué tengo que explicar todo?
¿Qué iba a hacer sola contra el Devorador de Humanos?
- ¡Traidores! - Dorothy, no queríamos hacerte daño.
- Nos perdimos... - ¿Acaso soy niñera?
Soy pequeña, no sé qué hacer.
¡Dorothy!
Toma mi mano.
Quiero ir a casa con mamá y papá. Es todo lo que quiero, ¿entiendes?
Lo siento, acabarás oxidándote por mi culpa.
Estoy acostumbrado.
Dorothy, te prometo que desde ahora, estaremos juntos durante todo el camino.
Todo estará bien.
Acabaron pronto con el Devorador de Humanos.
Y él soñaba con su hogar...
Qué maravillosa sorpresa.
Un munchkin común del País Azul.
¿A qué se debe tu visita?
No te quedes arrodillado retorciéndote las manos, ¿por qué viniste?
Su alteza, majestad.
La Bruja Malvada del Este le envía su profunda reverencia.
Y este...
pequeño regalo.
Intrigante.
Traje una poción de tormenta.
¡Mi hermana nunca hacía regalos!
Robaste la tormenta mortal.
Pequeño ladrón mentiroso.
¿Quieres ser mi regalo?
¿Un nuevo juguete para mis tigres dientes de sable?
¡Los tigres no, Alteza! Por favor, ¡no, por favor, no!
Perdóneme, puedo explicarlo.
Lo puedo explicar.
Sí.
La robé.
Pero la robé para usted.
En cuanto se me pasó el susto, vine directamente.
No dormí durante días. No comí.
Caminé todo el camino, escondiéndome como un animal salvaje.
Y aquí le entrego esto.
¿Y qué quieres?
Aprender de usted. Convertirme en un verdadero hechicero.
Y conquistar el país de los estúpidos y asquerosos munchkins.
¡Qué munchkin tan amenazante!
Soy Urfin.
Urfin.
Urfin Jus, Alteza.
Muy bien, Urfin Jus, te ayudaré.
Y tú me ayudarás a deshacerme de esa desgraciada niña.
Sí, sí, sí.
Y tráeme los zapatos de plata.
En un abrir y cerrar de ojos,
los zapatos de plata estarán en sus pies, alteza.
Recuerda tu lugar, munchkin.
Ve, come algo en la cocina.
Sí, sí, sí.
- Y espera mi orden. - Sí, sí, sí.
Munchkin amenazante.
Otro barranco.
Hemos caminado mucho, ¿ya llegamos?
Los acantilados son cada vez más bajos,
así que nos acercamos al final del barranco.
Y el camino amarillo debe estar cerca.
- Mira, Tobías, ¡está ahí! - ¿El camino? ¿Dónde?
- No, tu olla. - ¡La olla! Ya estuvimos aquí.
- Nos envolvimos. - No nos envolvimos, hicimos un círculo.
Bien, ya estuvimos aquí, así que tenemos que ir por ahí.
Mejor no. El Devorador de Humanos está ahí.
Lo sé, solo te estaba poniendo a prueba.
Entonces, ¿por dónde deberíamos ir?
¡Toto!
Esperen, ¡no puedo luchar contra mis instintos!
Toto, ¡vuelve!
¿Por qué tienes la cola entre las piernas? ¡Ven aquí!
¡Hablaré contigo! ¡Tú y yo, gato desaliñado!
Bueno, qué bruto. Aunque eres muy valiente.
- ¿Y ahora me insultas? - Toto, déjalo. Es un león.
León, mi cola. Es un gatito normal.
Él empezó.
Nunca ha conocido a un león de verdad, no sabe cómo comportarse.
Lo entiendo.
Conocer al rey de la jungla es tan emocionante.
- ¿Te llamas a ti mismo rey? - Tranquilo, Tobías, tranquilo.
Sinceramente, pareces demasiado cobarde para ser un rey.
Me temo que tienes razón.
Soy muy cobarde. Incluso me da miedo.
Si eres un rey, ¿dónde están tus vasallos?
No tengo vasallos. Me echaron por cobarde.
Eso es muy cruel.
Bueno, si te echaron, necesitas regresar.
Sí, pero estoy muy asustando. Hay animales de verdad.
¡Tengo una idea!
Dorothy, es un rey cobarde. Me huele a deseo anhelado.
Convéncelo para que venga a ver al Mago de Oz, pero hazlo con delicadeza.
Disculpe, majestad, estamos de camino a Ciudad Esmeralda,
para ver al gran Mago de Oz.
Me temo que el camino amarillo está por ahí.
Sí, nos perdimos.
¿Quieres saber por qué vamos a ver al Mago de Oz?
- Tengo una curiosidad espantosa. - Cumplirá nuestros deseos más anhelados.
¿De verdad?
Y si nos acompañas...
También cumplirá tu deseo más anhelado.
- Me temo que eso es poco realista. - Es en serio.
El Mago de Oz me dará un cerebro. Y a él un corazón de verdad.
- Sí. - ¡Y te dará valentía!
Son cuentos de hadas. No funcionará.
Bueno, si son cuentos de hadas, seguiremos nuestro camino, adiós.
- ¿A dónde van? - Atento, cabeza de metal.
Sí, nos vamos. Adiós, majestad.
Sí, te dejaremos solo. Rey sin vasallos.
Hasta siempre.
¿Cómo pueden dejarme? Esperen.
Vamos, Tobías. El Mago de Oz te hará rey.
- ¡Rey no, emperador! - ¡Esperen!
- Emperador Tobías... Suena bien, ¿no? - ¿Qué hay de mí? ¡Ya voy!
Necesito valentía. Solo un poco.
Les mostraré el camino.
- ¿Ya estamos cerca? - Me temo que sí.
Estamos cerca. Llegaremos al atardecer.
Anímate, Dorothy. El Mago de Oz te enviará pronto a casa.
Ojalá fuese ahora.
¡Cielos!
¿Cuál es el problema?
Ratón.
Bueno, puedo espantarlo si quieres.
Espera, hombre de hojalata. Tenemos que progresar un poco.
Inténtalo tú mismo.
¿Sí?
Esto es doloroso de ver. ¡Ruge!
- No puedo hacerlo. - Bien.
- Mantén tu cola en alto. - ¿Así?
- Boca más abierta. - Sí.
Bien, el rugido tiene que salir de tu corazón.
¡Ruge!
Suficiente por hoy, majestad. Sigamos adelante.
Dorothy, un segundo.
No todos lo conseguimos a la primera.
- ¿De verdad? - Sí, claro.
Mi primer intento tampoco fue genial.
Deja de reírte.
- Eso es, vamos. - Majestad, el camino está despejado.
No tengas miedo, sígueme. ¡Y mantén la cola alta!
Si encuentran el camino y llegan a Ciudad Esmeralda,
entonces los zapatos habrán desaparecido.
Sí, sí, sí.
Si me permite, majestad.
Su difunta hermana, la Bruja Malvada del Este,
siempre solía decir...
"El sueño eterno es la mejor medicina para cualquier ocasión".
- ¿Qué dijiste? ¿Dormir? - Sí, sí, sí.
Espera un momento.
Verambo karambo gikara zafara... Meriki omniki piranto sono.
- Tumbara mubara zapara chufara... - Tumbara mubara zapara chufara...
Crezcan, crezcan, mis bellezas.
Tobías, ¿siempre has sido valiente?
No, de cachorro todo me asustaba.
¿Cómo te volviste valiente?
Un día tuve que proteger a Dorothy del perro del vecino, Hector.
¿Quieres decir que te volviste valiente por Dorothy?
Algo así.
Hombre de hojalata, ¿cuándo eras humano, también tenías temores?
Me preocupaba no tener un corazón para mi novia.
Y por mi amada estaba dispuesto a todo.
Incluso cuando la hechicera maldijo mi hacha de confianza.
¡Síganme!
Creo que lo entiendo.
Puedes ser valiente protegiendo a otra persona.
- Ves, mi método de enseñanza funciona. - ¡Vengan!
Tenemos que tomarnos una foto en grupo antes de que mi teléfono se apague.
- ¿Para qué es una foto? - Para guardar un recuerdo.
Me encantan las fotos. Me saqué fotos cuando fui humano.
Pero, ¿qué hay que hacer para hacer una foto?
En primer lugar, tienes que elegir un fondo bonito.
- ¿Y en segundo lugar? - Ponemos esto aquí.
¿Y luego qué?
Luego, el aroma de las flores hará su magia.
Y no tendrán cómo escapar de mí.
Tómate tu tiempo, tómate tu tiempo.
No te apresures.
Tobías es divertido, podría ser un buen juguete para mis gatos.
- Su Majestad, suba al trono. - ¿Quién? ¿Yo? De acuerdo.
Dorothy, cuando yo era humano, la fotografía era un poco diferente.
Tobías, pero esto no es un trono.
Todos tenemos que empezar en algún sitio.
- Sonrían y miren a la cámara. - Pero no puedo sonreír.
¿Por qué no? Sonreír no te oxidará.
Fui hecho para tener una mirada de acero.
Mamá dice que debemos decir juntos una palabra especial.
¿Cuál es la palabra?
Paz.
Tres, dos, uno.
- ¡Paz! - ¡Paz!
¿Dan sueño las fotos?
Que yo sepa, no. Deben estar cansados.
- ¡Dorothy! - Para, para, no los despiertes.
¿Por qué no intenté esto desde el principio?
No eres tan malo pequeño, Urfin Jus.
También se durmió.
Majestad, ¡eso fue ingenioso!
¿Cómo se le ocurrió? ¡Vaya plan maestro!
¿Majestad?
Su astucia es simplemente maravillosa.
Mire quién se ha vestido.
Qué munchkin tan gentil.
¿Me estabas espiando?
¿Quién? ¿Yo? ¡No, imposible! ¿De qué está hablando?
No es que solo piense en...
Suficiente.
Tráeme los zapatos y el País Azul será tuyo.
Volveré en un instante, Majestad.
¡Vuelvo en un instante!
Pero, Majestad...
¿Qué pasa con los otros dos?
El hombre de hojalata y el Espantapájaros no están dormidos.
Dijiste que no estabas espiando.
Monta mis gatos, pequeño mentiroso.
¿Cómo? ¿Gatos?
No tengas miedo, munchkin, no te harán daño.
Siempre y cuando te portes bien.
Haré todo lo que me diga, ¡la complaceré!
- Mira, León sonríe mientras duerme. - Ya debe de ser el rey.
Sí, probablemente.
Cuando era humano, también me encantaba dormir y soñar.
- Pero ahora... - Pero ahora eres demasiado cabeza dura.
Y al igual que yo, no duermes.
- ¿Qué esperan? - Estamos esperando a que se despierten.
Son flores durmientes.
¿Quieres que duerman para siempre? ¿Como esos árboles de ahí?
¿Estás diciendo que no se despertarán?
¡Tengo una idea! Toma a Dorothy.
- La tengo. - Y yo cargaré a Tobías.
- Sacaremos a León juntos. - ¿A dónde vamos?
¡Fuera del campo de flores! ¡Corre!
Despertarás, Dorothy, ¿me oyes? Tienes que despertar.
Bien, ¡vamos por León! ¡Deprisa!
Qué sueño tan raro.
¡Mamá, papá!
¡Mamá, papá!
- Buenos días, Dorothy. - Buenos días, Dorothy.
¡Dorothy, comemos con cuchillos y tenedores!
Y sentados.
¿Dónde está Toto? No me despertó esta mañana.
¡Toto! ¿Dónde estás, Toto?
¡Toto!
¡Toto! Toto, despierta. Nunca volveré a abandonarte.
No te preocupes, se despertará. Solo debes esperar.
- ¿Tardará mucho? - Eso lo decidirá el destino.
¿Quién eres?
Llámame Reina Ramina.
- Reina Ramina. - Pero ese es...
- Pesa mucho - No pesa, movámoslo...
No se despertará, pasó mucho tiempo en el campo de flores.
- ¿Puedes ayudarlo? - ¿Ayudarlo?
Oye, escucha, él...
No le haría daño ni a una mosca. Le teme a los ratones como a la peste.
Lo convencí para que viniera con nosotros a ver al Mago de Oz.
Para darle un poco de valentía.
¿Para que dejara de tener miedo a los ratones?
Reina Ramina, te lo ruego, es mi amigo.
No. Los ratones nunca ayudan a los gatos.
Es como si estuviera enterrado. No somos muy fuertes.
- Necesitamos ayuda. - ¿A quién podemos recurrir?
Dorothy, ¿en qué estás pensando? No puedes volver a las flores.
¡Suéltame o morirá! ¡Tenemos que sacarlo de ahí!
Tengo que ayudarlo, ¡déjenme ir!
No es justo. ¡León!
Somos incapaces, Dorothy, ya es tarde para ayudarlo.
León.
León se está moviendo.
¡No puede ser! ¡Son ratones!
Ratones. Pequeños, pero fuertes...
Tu amigo ya está a salvo.
Gracias, Majestad. Usted...
No tienes que agradecerme.
Cuando vi tu acto desinteresado, joven hada,
me di cuenta de que estaba errando.
Si alguien está en peligro debes ayudarlo.
Sí.
Cuando te arriesgas por otra persona, haces un milagro.
Un milagro que ningún mago es capaz de hacer.
¡León! ¡Eso sí es un milagro!
Ten, toma esto.
Si alguna vez necesitas ayuda, solo silba.
Gracias, majestad.
Adiós.
¿Qué ocurre?
Los pétalos vuelan.
Fue un hechizo.
Increíble. Nadie ha conseguido romper un maleficio.
Pero nosotros lo conseguimos.
¿Qué?
¿Qué está pasando?
Está respirando, ¡está sonriendo!
¡Va a despertar! Sin duda se despertará.
Iremos todos a ver al Mago de Oz. Tenemos que esperar un poco.
¿Dónde está ese miserable munchkin? ¿Por qué aún no ha llegado?
León, Toto, vamos, despierten.
Habríamos llegado al atardecer.
Sé que tienes una voluntad de hierro, pero ten un poco de paciencia.
No hay nada peor que esperar, Espantapájaros.
- Me alegro de no tener un corazón mortal. - ¿Por qué?
Porque estoy listo para luchar con cien Devoradores de Personas...
Pero aquí... ¿Con quién puedo luchar?
Solo con mi propia sombra. Todo lo que puedo hacer es esperar.
¿Qué deberíamos hacer, Espantapájaros? Siempre tienes ideas.
Deberíamos esperar.
¡Ese es mi teléfono!
Mamá.
Bien, ¿lo conseguiste?
Dorothy, cariño. Despierta.
- ¡Feliz cumpleaños! - ¡Feliz cumpleaños!
Vamos, por favor, por favor.
¿Podemos volver a casa?
Así podremos estar juntos en casa. Mamá, papá, yo y Toto.
Para que todo vuelva a ser como antes.
Nada volverá a ser lo mismo.
¿Toto?
Dorothy.
- ¿León despertó? - Ese no es León.
Son una especie de monstruos.
¡Espantapájaros, Hombre de hojalata, los monstruos se acercan!
- ¡Monstruos! - ¿Monstruos?
¡Síganme! Tenemos que alejarlos de León.
- ¡Sí! - ¡Bien!
Toto, quédate atrás con León.
¡Monstruos, vengan!
Por fin.
Eres una niña estúpida.
Es tu culpa.
No debes tomar lo que no te pertenece.
Especialmente, cuando es mío.
Dorothy, ¡detente!
Está roto.
Bien, no se asusten.
Me agarraré con las piernas por aquí y con los brazos por allá.
- Y podrás cruzar por encima de mí. - ¡Espera!
Excelente idea, pero no para un saco de paja.
Dorothy, adelante, no tengas miedo.
Adelante.
Despacio, Dorothy...
Continúa.
Adelante.
¡Cuidado, Dorothy!
Un poco más. ¡Bien!
¡Lo vas a lograr!
Espantapájaros, ¡tú también lo lograrás! Vamos, sé valiente.
- No soy valiente. - ¡Camina hacia mí!
Está muy lejos, no podemos usarte como puente.
Podemos cruzar por abajo. Agárrate a mí, yo bajaré.
- Espantapájaros, ahora es tu turno. - Voy a bajar.
Dorothy, ¡baja!
¡Dorothy ¡Vamos!
¡Dorothy!
¡Dorothy!
¡No!
¡Mis gatitos!
¡Dorothy!
¡Agárrense! No dejen que se escape, ¡agárrense!
¡Agárrate fuerte!
¡Agárrate fuerte, Dorothy!
- No pasa nada. - Lo tengo, ¡tengo una cuerda!
- ¡No! - ¡Dorothy, continúa!
- ¡Espantapájaros! - ¡No!
Dorothy.
¡Vamos! Vuelve a subir, ¡rápido!
¡Vamos! ¡Lo estás haciendo muy bien!
¡Lo vamos a lograr! ¡Agárrate fuerte!
No mires abajo. ¡Un poco más!
Buen trabajo.
- ¡No! - ¡No!
¡Sí! Ahora tráeme los zapatos.
Funcionó, Tobías. Lo hice.
¡León!
Tengo que ser valiente, por el bien de Dorothy.
Tengo que ser valiente, por el bien de Dorothy.
Así se hace, cariño.
Dorothy, todo estará bien.
¡León! ¡León, aguanta!
¡Resiste!
¡No te quedes ahí parado, sucio munchkin!
Y nos encontramos finalmente, Urfin Jus.
- ¿Y tú debes ser el enano poseído? - ¡Toto!
No lo toques.
¿Qué hicimos para ofenderte?
No actúes como si no lo supieras.
¡Los zapatos! Necesito tus zapatos.
¿Todo esto es por los zapatos? ¿Todo esto es por ellos?
Sí.
- ¿Y estás dispuesto a matar por ellos? - Sí.
¡Toma!
Los zapatos.
Los zapatos.
Los zapatos.
No tienes derecho. ¡No eres nadie aquí!
¡El País Azul será gobernado por mí!
¡Hora de comer, patético munchkin!
¿Hombre de hojalata?
- Dorothy... - ¿Estás bien?
Dorothy está viva...
Sí, eso creo. León, ¿estás herido?
No, estoy bien.
- Dorothy, ¿estás sana y salva? - Toto...
- ¿Dónde está Espantapájaros? - Espantapájaros... Él...
- ¿Qué? - ¿Qué le pasó a Espantapájaros?
¡Oigan! ¡Aquí!
Espantapájaros, ¿en serio? ¿Te volviste loco?
¡Pensamos que te habíamos perdido!
¡Pero ya me encontraron!
¡Dorothy! ¡Mira lo que encontré!
Los zapatos.
¿No es el espantapájaros del campo de calabazas?
- ¿Dorothy está llorando? - Dorothy, ¿qué pasa?
- No tengas miedo, Dorothy. - No llores.
- ¡Se acabó! - ¡Estamos todos!
- Les ganamos. - Lo logramos juntos.
Iremos dónde el Mago de Oz y volverás a casa.
Mira, tengo los zapatos.
Eres valiente.
Muy valiente.
No soy valiente. Soy estúpida y sin corazón.
Están vivos, son reales. Pero yo soy falsa.
Continuemos, Dorothy. Lo pasado, quedó atrás.
Es hora de irnos a casa.
Toto, cariño, me metí en la olla del Devorador de Humanos por mi cuenta.
Pensé que era el Mago de Oz. Y acepté ir a casa sin ti.
Te traicioné, ¿entiendes? Te traicioné...
Lo sé.
Ya te perdoné.
¿Lo hiciste?
Somos amigos.
¿Amigos?
Nosotros... ¿Ahora somos amigos?
- ¿Qué estás haciendo? - Estoy llorando.
- ¿Puedes hacerlo? - Un poco.
Espantapájaros, tu cara de llanto me da risa.
Miren eso que brilla a lo lejos. ¡Rayos de esmeralda!
Quiere decir que estamos cerca.
- Parece que lo logramos. - Sí, apenas puedo creerlo.
Solo tenemos que subir los escalones y estaremos en Ciudad Esmeralda.
Aún me siento un poco preocupado. ¿Qué habrá arriba?
Espantapájaros, ¡ayúdame! Ponme aceite de nuevo.
Las escaleras son la prueba más dolorosa para mí.
- Así es. - Dime, ¿qué harás cuando tengas cerebro?
Me pondré mi gorra para pensar. ¿Para qué más sirve?
- ¿Tengo razón? - Tienes razón.
Me llamaré Espantapájaros el Sabio.
¿Y qué harás cuando el Mago de Oz te dé un corazón?
Iré a dárselo a mi prometida. León, ¿qué harás con tu valentía?
No lo sé. Da miedo incluso pensarlo.
Dorothy, nuestro rey está siendo un cobarde otra vez.
Majestad, vamos, no tengas miedo. ¡Estamos a un paso!
Llegaremos al Mago de Oz, y todos tus miedos desaparecerán.
Dorothy, ¿y qué harás cuando vuelvas a casa?
¿Yo?
Odio las despedidas.
Sí, son tristes.
Chicos, nunca los olvidaré.
Siempre estarán conmigo.
Para siempre.
Vamos. ¿Por qué te pones tan sentimental?
Aún no llegamos, y el Espantapájaros está sufriendo sin su cerebro,
el Hombre de hojalata sin su corazón, y León sin valentía.
Y tú sin internet.
Vamos, amigos mágicos, continuemos.
Los milagros no se hacen solos.
¡Sí! A partir de ahora, nadie podrá asustarnos.
¡Mago de Oz, Mago de Oz!
Sé dónde está la tormenta mágica. La Bruja Malvada del Oeste la tiene.
¿Sí? Pero la Bruja Malvada del Oeste no dejará que nadie se la lleve.
Dorothy y sus amigos le traerán la tormenta,
si promete cumplir sus deseos más anhelados.
La Bruja Malvada del Oeste dará lo que sea por conseguir esos zapatos.
¿Una niña pequeña contra la Bruja Malvada del Oeste?
Abran las puertas de Ciudad Esmeralda, y recibamos a nuestros invitados.
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