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Cuando se juega la final,
la Argentina nunca había vivido un momento de tanta alegría
como el que se estaba viviendo y del que yo estaba siendo testigo.
Acá hay como una explosión de júbilo en medio del terror.
Si me das a elegir, prefiero ganar este
y perderlo en cualquier otro lugar, pero ganar el de acá.
Nosotros lo veíamos como hinchas del fútbol argentino,
al margen de la política.
¡Argentina! ¡Argentina!
Se hizo justicia siendo Argentina y Holanda
finalistas de esta Copa del Mundo.
¡El que no salta es holandés! ¡El que no salta es holandés!
El triunfo como campeón
y que se firme la paz en el mundo entero.
Bueno, nosotros ya estábamos ahí
y nadie nos iba a robar la copa.
♪ 25 millones de argentinos ♪
♪ Jugaremos el mundial ♪
♪ Mundial ♪
♪ La justa deportiva sin igual ♪
♪ Mundial ♪
♪ Un grito de entusiasmo universal ♪
♪ Así brindar ♪
♪ A todos nuestra enseña Grande y fraternal ♪
♪ Azul y blanco celestial ♪
Muy bien, estamos en horario perfecto.
Soy Víctor Hugo Morales, relator deportivo.
Durante el Mundial del 78,
yo todavía trabajaba en Uruguay, mi país de origen.
El Mundial de la Argentina me quedaba al lado.
Era otro costo, otra posibilidad.
Así que lo viví con mucha argentinidad ese Mundial.
La final se juega el domingo 25 de junio del 78,
a las tres de la tarde, en Buenos Aires,
en el Monumental, en la cancha de River Plate.
El favoritismo estaba del lado de Holanda
para el partido final.
¿Por qué? Porque era un plantel con más experiencia,
había tenido una muy buena segunda rueda
y tenían un poderío físico que impresionaba.
Holanda venía de ser finalista del 74
en un Mundial que debió ganar.
Y si bien es cierto que faltaba Cruyff,
de todas maneras, el equipo era formidable.
Nicolaus Rep.
Pero mi nombre, mi apodo, es Johnny.
Holanda venía de ofrecernos
una de las más maravillosas selecciones
en la historia del fútbol mundial,
que fue aquella "Naranja Mecánica",
ese fútbol total, como lo llamaron.
Y Holanda le había ganado a Italia,
que le había ganado a Argentina.
Ese falso silogismo también asustaba.
Estuvimos en Mendoza.
Y después estuvimos en Córdoba, creo.
Y después en Buenos Aires.
Estábamos en casa. Eso jugaba a favor nuestro.
Pero en la final, todos querían estar.
Y empezaron a salir avisos clasificados en los diarios,
en los diarios de mayor venta,
de gente ofreciendo su fiambrería por ocho entradas para la final,
un departamento de dos ambientes por tres entradas para la final…
para estar en ese momento histórico en la cancha de River.
Yo recuerdo…
En esa época, yo era muy chica,
pero no vivíamos en la ciudad de Buenos Aires.
Vivíamos en el norte de Argentina.
Pero llegaban a mi casa las cartas de mis abuelos, tíos, etcétera,
que vivían en la ciudad de Buenos Aires,
y comentaban sobre que ahora somos todos más buenos,
que ahora estamos todos más contentos.
No es solo hablar de fútbol.
Es hablar de nación, es hablar de Argentina, ¿no?
De una Argentina que estaba quebradísima,
que estaba rota.
De golpe, la posibilidad de celebrar algo en esa Argentina que se está…
rompiendo o que ya está rota,
es muy, digamos, muy fuerte.
Lo único que cambió
antes de la final fue la charla de Menotti.
Nos dijo tanto en esos tres días
que para la charla final solamente dio la alineación
y quién agarraba a quién en los córneres.
Está todo dicho. Como decir, está todo el pescado vendido.
El recordatorio. Es animarlos,
saber dónde estamos.
No se habla de técnica.
Ya todo lo que tenías que decir de fútbol
lo dijiste el día anterior.
Y dijo: "No defraudemos la idea futbolística.
A la gente le tenemos que devolver
una alegría".
Jugamos por tu vecino, por el panadero, por el electricista, por tu viejo.
No es menor también en términos de decirles a sus jugadores
que el fútbol le pertenece a la gente.
Estábamos jugando para la gente del fútbol.
Nosotros representábamos en ese momento
la historia del fútbol argentino.
"Dentro de un año, dentro de dos años,
nos volvemos a juntar en tal lado y decimos:
'Viste que perdimos este partido con…'".
"No", le digo, "no te quiero encontrar", le digo.
"Dentro de un año, dos años. No te quiero encontrar.
Nosotros vamos a ganar este partido.
Tenemos un equipo muy bueno.
Ya lo ha demostrado jugando de igual a igual
con cualquier equipo de los que enfrentamos.
Este…
Nosotros tenemos que seguir por nuestro camino".
Era un Monumental
en el que no solo estaba jugando la selección de Menotti.
Estaba jugando toda la gente. La verdad es esa.
Había mucho ruido. No se podía hablar.
A diez metros...
Estábamos a diez metros uno de otro y no nos podíamos entender.
Sabes lo que pasó con René van de Kerkhof, ¿no?
Hicieron...
Ellos hicieron muchas cosas para tratar de perjudicarnos.
Antes del partido, después de los himnos
y mientras se hacía el sorteo,
sucede un episodio que es conocido como "el yeso de Van de Kerkhof".
Yo había jugado todos los partidos
hasta la final.
Ese día, Passarella le dijo a Gonella
que yo tenía un yeso y no podía jugar así.
Y le dije: "No podés estar con el yeso".
Y le hacía así.
"No", le digo, "no podés jugar con el yeso".
En un momento, Happel le dijo a Ruud Krol
que si yo no jugaba,
nos íbamos todos de la cancha.
Eso le impactó a Gonella.
Me dijo que me envolviera con una venda para que pudiéramos volver a jugar.
Sí.
Aparte, los queríamos poner nerviosos también a ellos. ¿Viste?
Es una jugada.
¿A quién le importaba si jugaba con el yeso o no?
Creo que el partido empezó veinte minutos más tarde.
O quizás más.
Aquí está la final del mundo.
Aquí están los naranjas,
que no podemos negar practican un fútbol excepcional.
Comienzo muy muy muy asustado.
Muy nervioso.
Muy de que nos podían haber hecho dos goles fáciles.
Pero lo teníamos al Pato Fillol.
Si me pedís el desarrollo del partido,
te hablo primero de las atajadas de Fillol.
Y bueno, esos 15 minutos
fueron los peores que creo que habíamos jugado,
ante una Holanda que era muy superior en ese momento a nosotros,
hasta que nos tranquilizamos.
Para Osvaldo Ardiles. Pelota al pie, se vuelca arriba,
deja a dos hombres. Sigue con el balón. La tira para Luque.
Luque para Kempes, se metió ya.
¡Gol!
¡Gol!
Yo en mi vida me había tirado al suelo para hacer un gol.
Y la única posibilidad que tenía en ese gol era tirarme al suelo.
La metió Kempes. La salvó Luque para Kempes.
La recibió en la medialuna.
Fue un buen gol, sí. Es un muy buen jugador.
Y nos descuidamos un poco con él.
Así fue.
Fue una explosión.
La noche previa, terminamos de cenar,
y el Flaco me dijo:
"¿Sabés qué pasa, Sapo?". Así, textual, eh.
"Si entra Nanninga, ¿quién lo toma?".
Era una bestia, grandote. Uy, Dios.
Y le digo: "¿Vos sabés que el amigo que tengo allá
en la selección holandesa…?".
"Sí, sí. ¿Qué te dijo?".
"Que Nanninga no va ni al banco porque tiene una contractura".
"Bueno…".
El segundo tiempo es totalmente distinto.
Argentina se repliega, no tiene la pelota,
y Holanda mete todos los centros que puede al área,
marcando el ritmo del partido y va arrinconando a la Argentina.
Estábamos ganando uno a cero,
y de pronto escucho al Flaco: "¡Sapo! ¡Sapo!".
"¿Sapo? ¿Qué querés, Flaco?".
"¿Cómo qué quiero? Pero la pu…".
"Pero ¿qué pasa?".
"Fijate a tu izquierda, mirá quién está haciendo movimientos".
No sé cómo lo vio o alguien le dijo algo.
Y estaba Nanninga haciendo movimientos.
Yo me quería morir.
Yo lo había mandado a Saporiti a Córdoba a que vea los entrenamientos,
y Nanninga no jugaba.
"No juega Nanninga". Y cuando faltaba nada,
se para Nanninga y entra a la cancha.
Faltando tan poco, que nos hicieran ese gol…
De ahí al final, no pasó gran cosa.
Hasta que en el minuto 90 y 30 segundos…
No se daba alargue en ese momento, pero el réferi dejó jugar.
Holanda tiene un tiro libre en la línea de mitad de cancha.
Pega en el palo cuando ya muchos cerramos los ojos
para escuchar el grito
de los dos o tres holandeses en la cancha.
Pega en el palo, rebota la pelota y el negro Gallego que la tira.
Una de las grandes subcronías de la historia moderna argentina
es qué hubiera pasado
si la pelota de Rensenbrink no hubiera pegado en el palo.
No estoy seguro. Creo que...
Creo que el árbitro
hubiera querido estirar el partido
todo lo posible.
Para, de ese modo,
generar alguna otra jugada, no sé, un penal
o alguna otra cosa, una tarjeta roja en contra nuestra.
Algo por el estilo.
Un avión.
Les digo: "¿Ustedes vieron alguna vez en un partido de fútbol
que 11 les ganen a 20 millones de personas?".
"Tenemos que buscar el partido. Hoy lo terminamos".
Esas fueron las frases del Flaco Menotti.
Si, estábamos cansados. Es cierto.
Habíamos hecho un gran esfuerzo
para intentar hacer otro gol.
Ese fue el problema.
Y ahí hubo ya creo que desde el primer minuto…
En mi relato creo que está dicho,
algo que implicaba: "La Argentina puede ganar,
la Argentina va a ganar".
Y eso se advierte particularmente cuando llega el alargue.
La Argentina directamente le caminó por encima.
Silencio total en el estadio.
No ha respondido hoy la hinchada argentina,
llevando adelante a su equipo como en otras jornadas.
Sacaron para Bertoni. Maniobra contra Suurbier.
Gran jugada para Kempes. Se metió, se metió.
Hay un rebote. Entró Kempes.
¡Gol!
¡Gol!
¡Gol! No sé si fue con garra, con qué,
pero fue una cosa tan linda, tan espectacular.
Cuando ves que esa pelota, despacito, despacito, va entrando,
y ya la gente…
¡Gol argentino!
Mario Alberto Kempes la luchó con la valentía
de los elegidos.
Pegó la pelota en el arquero.
Buscó otra vez Kempes,
con una furia desatada, incontrolable.
Dos holandeses le disputaron la pelota…
Estábamos cansados, estábamos cansados,
pero el cansancio se nota menos cuando vas ganando.
Y yo no sé…
La ilusión de ir ganando un Mundial en tu casa.
La recepción de Bertoni. Bertoni para Kempes.
Se va, se va. Sigue metiéndose.
Continúa Kempes. Bertoni… ¡Gol!
¡Gol!
¡Gol!
Y realmente fue un momento muy muy, de esos de decir:
"Hoy se completó, se completó la obra
de la selección argentina. Lo conseguimos".
Lo conseguimos a base de mucho corazón y juego.
El tercer gol para Argentina
y este país comienza la más memorable fiesta
de todos los tiempos.
Viene el centro. Cabecea Olguín.
Se defiende Argentina. Terminó.
Terminó el partido.
Argentina es el nuevo campeón del mundo.
Argentina campeón mundial.
Fillol está en el piso desmayado.
Tarantini se va con él.
Ingresa el público a la cancha.
Intenta la policía que nadie ingrese.
A partir de ahí, ya estás… ya te has subido a una nube.
Ya te subís a una nube.
Ves la alegría de la gente, el festejo de la gente.
Sí, señoras y señores,
desde la Declaratoria de la Independencia argentina
para adelante,
jamás el pueblo argentino vivió
una fiesta de tanto regocijo
como la que comienza en este instante,
cuando definitivamente Argentina es campeona.
¡Vamos, Kempes!
Yo tenía… este…
como miedo de volver a casa triste.
Y no quería que pasara eso.
Fueron momentos muy lindos, inigualables.
Este…
Se siente una emoción tremenda.
Se acaba de hacer entrega al capitán Daniel Passarella
de la undécima Copa de Fútbol
de la Federación Internacional de Fútbol Asociado 1978.
Era el primer Mundial.
Era la primera estrellita en la camiseta argentina.
Cosas que uno puede haber sentido
si has salido campeón con tu club.
Pero este no era un campeonato de club, no era una liga.
Este era un campeonato del mundo,
que, bueno, muy poquitos lo han conseguido.
Muy poquitos
de tantos y tantos millones de jugadores que han intervenido
han podido tocar la Copa.
Nosotros fuimos unos afortunados.
Lo que más recuerdo
fue el abrazo con César.
Sentí un abrazo que era como si fuera mi papá.
Este…
Yo sé lo que luchó el Flaco
por llevar adelante…
a las selecciones que dirigió.
Y yo lo veía al Flaco…
que estaba como en el aire, ¿no?
Y a todo el cuerpo técnico y los jugadores.
Este…
Y Scaloni lo decía hace poco, ¿no?
"A lo mejor con el tiempo, uno se da cuenta".
Es el día de hoy
que no tengo respuesta para ese tipo de situaciones.
Es algo muy muy grande
para poder explicarlo en palabras.
Muy grande.
Soy un agradecido
a Menotti, como dije antes,
al profesor Pizzarotti,
a Ponzini y a los jugadores.
Yo me di cuenta después.
Después me di cuenta de lo que significaba.
Cuando yo me estaba por ir a Rosario,
y me iba con mi familia.
Estaba mi mamá,
mi mujer y mi hijo.
Y les digo: "Voy a comprar algunos casetes para llevar de regalo".
Había una disquería ahí en la calle Santa Fe y Montevideo.
Bueno, estaba ahí adentro,
y de pronto había 500 o 600 personas en la puerta.
Y la señora me decía: "Váyase, por favor. César, váyase".
Le dije: "Esperá. Esperá.
Si salgo de acá, me…".
Yo salí caminando del estadio de River.
Debe haber como siete o diez kilómetros hasta el centro de la ciudad,
y llegué al Obelisco.
Todo el tiempo caminando
y todo el tiempo con la gente volcada a los balcones,
y siendo parte, no sé, de un millón de personas,
de cientos de miles.
No podías caminar, te tropezabas con el de adelante,
te tocaba el pie el de atrás.
Era una caminata incómoda, pero feliz.
Lo que yo me acuerdo es
que fue la primera vez que vi llorar a mi papá.
Giré para decirle algo,
y mi papá y mi abuelo, que no era el papá de él, era el suegro,
estaban abrazados llorando los dos.
Y el Mundial 78 es eso también para mí.
Esas lágrimas
de emoción de esos dos tipos grandes
que estaban cumpliendo un sueño.
¡Argentina! ¡Argentina!
¡Argentina! ¡Argentina!
¡Argentina! ¡Argentina!
¡Argentina! ¡Argentina!
Personalmente,
yo… es como que…
es… algo que me pasó durante todo el mundial.
Estuve en una situación más de observador
que de sumarme a la… a lo que alguna vez
Carlos Ferreira, poeta, periodista, escribió
como ese "carnaval insensato".
Me costó sumarme
porque había algo que no entendía bien.
Mi sensación no era la sensación de euforia.
Era una sensación de futbolero. Yo, completamente futbolero.
Pero era una sensación de…
Estoy siendo testigo de algo que tiene algo histórico.
Cómo lo ubico en esa historia, todavía no lo tengo claro.
Pero sí que es algo histórico.
El Mundial fue una cosa muy especial,
muy especial por cómo son los argentinos
en cuanto al fútbol, ¿no?
Que lo llevan adentro.
En nuestra casa,
por ahí, los hermanos, todos, como te digo,
lo vivían con una euforia tremenda.
Hebe de Bonafini, madre de Plaza de Mayo,
"¿Cómo no voy a entender eso?", me decía ella,
"Si mi marido también jugaba al fútbol,
era fanático y él gritaba los goles".
Estela Carlotto, abuela de Plaza de Mayo, me dice:
"En la final, mientras mis familiares gritaban los goles de la final,
con mi marido nos fuimos a llorar a una habitación".
Entonces, cuando vos ves todos esos escenarios
que, uf, decís, este…
"Qué locura haber vivido esos tiempos".
Tuvimos que salir a festejar con ellos.
Ellos querían que nosotros bebiéramos, tragáramos,
ese inmenso festejo popular.
Las calles estaban tomadas por multitudes,
gente de todas las edades con la camiseta argentina,
con vinchas argentinas,
llorando, los desconocidos se abrazaban.
Hasta que llegamos a una pizzería
en una esquina sobre Avenida Maipú
y nos hicieron bajar de los autos
y sentarnos a comer.
Yo miraba a la gente, miraba nuestras caras,
pálidas, demudadas,
y decía: "La gente nos está viendo
y no se da cuenta de que somos desaparecidos.
Estos hijos de perra van a gobernar 40 años más".
¡Bravo, Menotti!
Asciende ahora al palco oficial.
Le acaba de hacer entrega
el excelentísimo señor presidente de la nación
al capitán Daniel Passarella
de la undécima Copa de Fútbol de la Federación Internacional
de Fútbol Asociado 1978.
Yo recibí la copa del presidente Videla
y, bueno, fue una cosa normal, como si fuera…
alguien de la FIFA que me da la Copa del Mundo.
Era la consagración de la Junta.
Se suponía que la consagración era de la Junta.
Ellos estuvieron en el palco, estuvieron en la entrega de la Copa.
Pero de todos modos, era eso, un poder que se veía a sí mismo
o que se proyectaba a sí mismo a largo plazo.
Y para eso tenía que lograr legitimidad.
Nuestro país ha vivido un auténtico clima de fiesta
que ha sorprendido a muchos visitantes.
Esos mismos visitantes,
que se han sentido como en su propia tierra,
tratados con afectuosa hospitalidad,
podrán ahora testimoniar sobre la realidad de nuestra patria,
deformada por una aviesa campaña internacional.
El deporte es política.
Y la política es deporte.
El deporte suele ser un fiel reflejo de lo que sucede en la política.
Y los jugadores holandeses
no quisieron ir al festejo posterior.
Fue una gran celebración.
No fuimos. Lo dijimos de antemano:
"No vamos a ir".
"Si ganamos la medalla de oro,
si salimos primeros, igual no iremos".
Y eso fue incluso antes del partido.
Todos sabían muy bien que no pensábamos ir al festejo.
Me dieron la acreditación de Wim Rijsbergen.
Tenía 31 años.
Así que parecía un jugador. Tenía el pelo largo, por acá.
Parecía uno de los jugadores.
Así que con Bert, el fotógrafo,
fuimos al festejo posterior.
Llegamos a las ocho.
Había una mesa enorme para los holandeses, para el equipo holandés,
pero no había nadie,
solo el presidente de la federación holandesa de fútbol,
Wim Meuleman.
Estábamos ahí sentados, comiendo, y vimos a Videla.
Así que le dije a Bert: "Ve a sentarte ahí y tómale una foto
por seguridad".
Y empecé a entrevistar a Videla.
"Felicitaciones por ganar la Copa del Mundo".
"Muchas gracias".
- "-¿Eres holandés? - Sí".
"Me alegra que estés aquí. Qué pena que los jugadores no vinieron".
Y ahí le dije:
"Pero leí mucho sobre los desaparecidos".
"Se dice que hay cuarenta mil desaparecidos".
"Mujeres, hijas, hijos".
Y sabía de lo que le hablaba porque enseguida me dijo:
"Pero ustedes también tuvieron una guerra".
"Y también hubo gente desaparecida".
Así que, cuando lo comparó con la guerra en Holanda,
me di cuenta de que él sabía bien lo que estaba pasando en su país.
Después, volví a mi mesa.
Y le dije a Bert: "Creo que es mejor que nos vayamos".
Ese grito de Argentina,
que surgió unánime de nuestros corazones,
esa única bandera celeste y blanca
que flameó en nuestras manos,
son signos de una realidad profunda
que excede los límites de un acontecimiento deportivo.
Dentro de la ESMA, después del Mundial, no cambió mucho.
Se intensificaron nuevamente los secuestros, los operativos.
Eh… siguió cayendo gente.
Hacia fines del 78,
Massera iba a pasar a retiro
y se iba a zambullir, se iba a hundir de lleno
en su proyecto político.
Fundó un partido, el Partido por la Democracia Social.
Pero antes de…
de retirarse,
vino a visitar la ESMA
y dijo que lamentaba
habernos conocido en esa circunstancia,
que esperaba,
en otra coyuntura, poder sentarse con nosotros a tomar un café.
Ellos sentían como que…
que estaban como un poco más blanqueados o algo así,
o un poco más cómodos.
El hecho de que un gobierno militar, por lo que sea,
junte personas en la calle festejando
es un logro para ellos, ¿no?
Que esta experiencia colectiva que hemos vivido
nos enseñe a levantar esa Argentina
definitivamente eterna con la que hemos soñado.
Si de verdad lo queremos, nada ni nadie nos detendrá.
Que así sea.
Es interesante el rol
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y su visita.
Primero, porque vinieron a partir de numerosas denuncias,
de un montón de información que se fue filtrando,
que se fue comentando
a través de distintos canales.
El trabajo de los periodistas que cubrieron el Mundial 78
es quizá un punto de partida interesante,
el rol de la televisión holandesa
en la transmisión de esta información.
Todo lo que hicimos esos días sirvió para difundir
el horror que se vivía acá.
En el caso de la visita de la Comisión Interamericana,
también se vio como una decisión que podía traer beneficios, ¿no?
Permitir una visita in situ
de la Comisión Interamericana al territorio nacional,
que la mirada externa venga a evaluar
qué es lo que está pasando en Argentina,
y el efecto fue contrario a lo esperado. El tema explotó.
¡Queremos nuestros hijos!
Entre otras cosas,
habló de un problema que ya ha sido tocado aquí,
cómo es el problema de los desaparecidos.
Argentina a partir de ahí tuvo que responder.
Argentina a partir de ahí tuvo que empezar a hablar, a explicar.
Tuvo que empezar a recibir sanciones.
Pero mientras sea desaparecido, no puede tener tratamiento especial.
Es una incógnita, es un desaparecido.
No tiene entidad, no está.
Paulatinamente y progresivamente,
nos empezaron a dejar en libertad vigilada.
A algunos les permitieron salir del país. No fue mi caso.
Me dejaron ir a dormir a mi casa,
pero me tenían bajo estricta vigilancia.
Tenía que desempeñar tareas en lugares que ellos determinaban.
Cuando nosotros salimos en el exilio,
primero nos aislaron nuestros propios compañeros,
con eso de: "Si salieron, no sé, por algo será,
algo habrán negociado, algo habrán dado".
Y después, cuando se rompió eso,
la mayoría de la gente no quería escuchar.
Pero más por no pasar por el dolor de enterarse,
digamos, cómo eran las circunstancias que podían estar pasando,
no sé, sus propios amigos
o sus familiares.
Y bueno, cuando me sacaron,
el Tigre Acosta me dijo: "Bueno, alquilate algo
en Zona Norte
y tenés que llamar una vez por semana a este número".
Lo que recuerdo fue mi primer viaje.
Era re loco. Era el primer colectivo al que me subía en años,
usando mi libertad.
Y me dio como un… Me bajó la presión,
y enseguida las personas me asistieron, me hicieron sentar.
Y una chica tenía agua y me dio agua,
y sentí…
Sentí algo increíble. Sentí…
Sentí que la mayoría de la gente es buena.
Eso me quedó como un recuerdo muy fuerte,
ese viaje en colectivo.
¿Quién es el mayor ganador del Mundial?
¡Uf! Si tuviese que decir quién ganó el Mundial…
Para poder responder quién gana en un Mundial,
tendría que primero preguntarme cuándo.
El 25 de junio de 1978,
podríamos decir que ahí ganó la Selección,
también ganó la dictadura,
también ganó la sociedad.
El Mundial del 78 lo ganan los jugadores
por su preparación, por su concientización, por su técnico.
No, el equipo. Los jugadores.
Los Mundiales los ganan las selecciones.
No los gana ningún gobierno.
Yo no sé si alguien ganó.
Para mí,
perdió la dictadura.
Quisieron capitalizar el Mundial, Videla.
Está bien. Se juntaron mil, diez mil personas en Plaza de Mayo
con Videla, levantando los pulgares.
Bueno, mirá, esa gente estaba con Videla con Mundial y sin mundial.
Las cosas como son.
Yo creo que a los militares les falló el cálculo de pensar
que el triunfo de Argentina en el Mundial los iba a beneficiar.
Imagínense si, en 1978, hubiera sido, no sé, X presidente,
pero que ese X haya sido elegido por el voto popular.
Hubiera sido una gesta
que el día de hoy, los 25 de junio,
todos pondríamos la bandera en nuestro balcón
y recordaríamos esos goles, igual que se recuerdan
los goles de Maradona a los ingleses. Pero no podemos.
Creo que ganamos algo
y perdimos más que lo que ganamos,
en lo que significa un Mundial,
con lo que era en ese momento la situación del país.
Y fue lindo ganar el Mundial y el reconocimiento.
Ningún odio, ninguna estigmatización a los jugadores,
entendiendo el rol que jugaba cada uno,
y fue lindo, porque hay que reconocer que fue lindo ganarlo,
pero también fue feo vivirlo.
¿Dónde está la dictadura? ¿Dónde está el partido militar?
¿Por qué no hay golpes de Estado en la Argentina?
¿Cuánto duró la dictadura argentina? ¿Cuánto duró Pinochet?
¿Cuánto duró la uruguaya? ¿Cuánto duró la brasileña?
¿Cuánto duró Franco?
Argentina no llegó a los ocho años. ¿Por qué será?
Se cayeron solos.
Primero y principal, esa…
esa estrellita que tiene la camiseta argentina ahí
no me la va a quitar nadie.
Ni la va a quitar nadie,
ni nadie que la ponga en duda va a tener razón.
Pero ya no lo discuto.
Ya no lo discuto. Ya han pasado 45 años. Van a pasar 45 años.
Esa estrella la hemos ganado allá adentro de la cancha.
Me gustaría decirte, primero, que ganó el fútbol argentino
con esa copa.
Entiendo que es difícil decirlo
porque no puedo dejar de ver el horror.
Soy ciudadano antes que amante del fútbol.
Entonces, como ciudadano, me produce una contradicción.
Pero creo que la vida se trata de eso,
de aprender a vivir con las contradicciones, ¿no?
♪ Mi amor ♪
♪ No te puedo amar ♪
…del país porque hoy la Argentina elige su futuro.
♪ Mi amor♪
♪ No te puedo amar ♪
♪ Estás prohibida, estás prohibida ya ♪
♪ Estás prohibida, estás prohibida ♪
♪ Pásenlo en la radio ♪
♪ Por mi amor ♪
La inhabilitación absoluta perpetua…
Asesoría legal.
♪ Salí ♪
♪ Salí a pescar ♪
♪ Salí ♪
♪ Salí a pescar ♪
♪ Es un rock, es un blues ♪
♪ Es una mesa de luz ♪
♪ Es un mambo de xuxú ♪
♪ Un manual de kapelusz ♪
♪ Es mi amor ♪
♪ No se va a llamar ♪
♪ Estás prohibida, estás prohibida ya ♪
♪ Estás prohibida, estás prohibida ♪
♪ Pásenla en la radio ♪
♪ Por mi amor ♪
♪ Por mi amor ♪
♪ Por mi amor ♪
♪ Por mi amor ♪
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