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El domingo se enfrentan Argentina y Brasil.
¿Qué opina la calle sobre este trascendente,
sobre este decisivo encuentro de fútbol?
Señor, ¿le tiene fe a nuestro equipo?
Vea, yo soy optimista por antonomasia.
Y como argentino, más optimista.
Creo firmemente que la Argentina tiene que ganar en el día del domingo
y por ende, seremos campeones mundiales.
Señora, ¿usted qué opina?
Deseo fervientemente que gane Argentina, por supuesto.
¿Le tiene fe al equipo?
Por supuesto que sí. Y además va a jugar Luque.
¿Gana Argentina?
Según como lo forme la selección, como la forme Menotti, ¿no?
Bueno, yo lo que más deseo es que gane Argentina
porque pienso que va a ser lo mejor para nuestro país,
porque yo creo que la gente está muy contenta
y creo que la mayor felicidad que le pueden dar es esa.
Precisamente el técnico de Brasil dijo que nos tenía de hijos.
Bueno, vamos a ver en la cancha a ver quién es el padre.
Muchas gracias, señor.
♪ 25 millones de argentinos ♪
♪ Jugaremos el mundial ♪
♪ Mundial ♪
♪ La justa deportiva sin igual ♪
♪ Mundial ♪
♪ Un grito de entusiasmo universal ♪
♪ Así brindar ♪
♪ A todos nuestra enseña Grande y fraternal ♪
♪ Azul y blanco celestial ♪
Y arranca el partido el seleccionado de Brasil.
Batista toca con Toninho, juega con pierna derecha.
Falta de Luque abajo, apenas unos segundos de empezado.
No hay sanción del árbitro, deja seguir.
Otra falta de Argentina. ¡Qué partido nos espera, señores!
El primer tiempo es de lo más violento de la historia de los mundiales.
No fue un partido. Fue una guerra futbolística.
Un partido, pero de puro nervio, puro nervio,
con poquísimas situaciones de gol.
Durísimo. Se pegaron mucho.
Me acuerdo que Luque me dijo
que él precipitó su vuelta después de la lesión
y de la muerte de su hermano, del duelo por la muerte de su hermano,
y le dijo a Menotti que estaba bien.
Y no estaba bien Luque todavía.
Y entonces se dedicó a pelear, a chocar.
Y ese partido se puso muy picante.
El réferi estaba totalmente desbordado, dejando que hicieran.
Mientras sobrevivieran, el réferi los dejaba.
El arquero de Brasil, Leão, en un momento les hace señas
a sus marcadores centrales
para que le peguen en el brazo roto a Luque,
que tenía un vendaje.
Fue muy malo, muy malo, muy feo de ver.
Pero esos partidos son así.
Termina sin goles.
Es decir que deja todo abierto.
Menotti lo recuerda como el peor partido.
Alguna vez me dijo algo así como:
“El peor partido que una selección mía jugó”.
Fuimos a la cena,
y el flaco quería conversar con los jugadores esa misma noche,
porque el equipo había perdido las ideas futbolísticas.
Y entonces él decía:
"De esta manera, no le ganamos ni a Perú".
Son lugares que…
Era Rosario, era la cancha de Central.
Nosotros tenemos que jugar mejor.
Pero bueno, sí, estaba mal.
“¿Por qué no haces una cosa? ¿Por qué no te vas a tu casa,
te vas con Graciela, te vas con tu mamá, con tus amigos?”.
Él es rosarino y ama Rosario.
“Bueno, te voy a hacer caso, Sapo, y me voy”. Y se fue.
Y al otro día,
vino e hizo una conversación…
brillante.
Mi vocación siempre fue
que la selección unificaba al hincha
por el fútbol.
No eran ni de Boca ni de River ni de Rosario Central.
Eran hinchas de la selección,
donde se juntaban todos
a sostener el prestigio que tenía el fútbol nuestro,
y también como un hecho cultural, ¿no?
Se alimentó de sus amigos
y se alimentó de aquello
que les estaba transmitiendo a los jugadores,
que recuerden sus orígenes, que recuerden de dónde salieron,
que recuerden por qué estaban ahí.
El fútbol era… es un hecho cultural.
A través de una pelota, se reunían en los barrios los jóvenes,
los niños, los adultos,
y combinaban los viejos también en los partidos de barrio.
Es tan puro el fútbol
que nos permitía a todos competir, ¿no?
Nos encontramos en el Ente Autárquico Mundial 78
con su titular, el general Merlo.
General, tenemos entendido que usted no está muy de acuerdo
con algunas declaraciones efectuadas
en cuanto a los costos del Mundial
por parte de algunos funcionarios, ¿verdad?
El secretario de Hacienda, que era Juan Alemann,
sale firmemente
a acusar al Mundial
de ser un elefante que producía inflación.
En el año 78, hay que recordar que la inflación fue del 112 por ciento.
Juan Alemann denuncia
a los preparativos del Mundial
y al Mundial en su conjunto
como un lujo
excesivo que los argentinos no nos podemos dar.
Mi opinión
se refiere… Con respecto a estas declaraciones,
se refiere a lo que él llamó costo, sí, exactamente.
Se refiere a lo que él llamó error,
que no se debió hacer,
que el Mundial es factor inflacionario
y que el área de economía no participó en la decisión.
La respuesta a Juan Alemann es: “El funcionario debería
callarse o renunciar porque la decisión del Mundial
es una decisión política y que no puede ser comprendida
desde un funcionario dedicado a la economía y a las finanzas,
es decir, alguien que no entiende nada de política”.
Intereses políticos,
intereses económicos.
Y nosotros, el único interés que teníamos
era salir campeones del mundo.
Argentina empata con Brasil en el segundo partido
de la segunda rueda y quedan empatados en puntos.
Y Brasil debía jugar contra Polonia
y Argentina contra Perú.
En caso de que ambos ganaran,
el pase a la final se definiría por diferencia de goles.
Y como Argentina jugaba dos horas más tarde,
tendría la ventaja de saber cuántos goles
serían necesarios para ser finalista.
Apenas termina el partido Argentina-Brasil,
Coutinho, el técnico brasileño,
en la conferencia de prensa dice:
“Bueno, espero que la FIFA
restablezca la igualdad deportiva
y ponga el partido de Argentina-Perú
al mismo horario de Brasil-Polonia”.
El horario de Argentina contra Perú
fue siempre visto de modo polémico
porque fue la ventaja para el local.
Pero en realidad fue un acuerdo de la FIFA
con el país organizador, que era Argentina, en enero del 78.
Para favorecer la afluencia de público a la cancha,
si Argentina jugaba en el mismo horario que el resto,
iba a haber poca gente mirando el resto de los partidos.
Se le da la ventaja al local de jugar por la noche.
Creo que nadie se imaginó que la segunda fase iba a llegar
a ese cuadro de situación
de paridad entre Argentina y Brasil,
y ya era imposible dar vuelta el reglamento.
Buenos días.
En el toreo se dice "la hora de la verdad".
Y ha llegado la hora de la verdad para el mundial de fútbol 1978.
Estará jugándose su suerte Brasil con Polonia, los dos,
y después le tocará el turno a Argentina,
que entrará a la cancha
ya con la suerte de Brasil sellada, pero eso es un arma de doble filo.
Señoras, señores, aquí en la bellísima ciudad de Mendoza
para disputar este partido…
Todo el mundo tenía una radio.
Esos días de partidos importantes, vos ibas caminando por la calle,
se escuchaba casi en cadena nacional la radio.
La escuchabas en el quiosco de revistas, en el puesto de flores,
en el quiosco de caramelos, en el almacén.
Es un partido importantísimo por el resultado.
A prestar atención. Recordemos que Brasil…
Y hay que decirlo.
Muchos de nuestros compañeros, sobre todo los varones, se enganchaban
con la transmisión de los partidos.
Teníamos acceso a la televisión,
sobre todo, a medida que se alcanzaba la fecha de la final.
Fueron de asistencia obligatoria.
Algunos no le daban bola al fútbol.
Muchos le dábamos bola. Había muchos futboleros.
Yo quería que estén todos los de River en la selección.
…que el conjunto brasileño se juega el pase a la final
contra el puntaje que obtenga nuestra selección.
Yo estaba en primer grado.
Volví del colegio y estaba viendo el partido.
Llegó mi papá del hospital.
Y mi hermano, cuatro años más grande que yo,
me iba explicando,
según los goles de Brasil, cuántos goles teníamos que hacer.
Y Brasil hace el primero, hace el segundo, hace el tercero,
y termina ganando tres a uno.
Entonces mi hermano me dice:
“Para pasar a la final, tenemos que hacer cuatro goles”.
Y pasa mi papá, que se cambia, se saca el traje
para para ir a ver el partido. Lo veíamos en el Luna Park.
Y dice: “No, no te hagas ilusiones. Es muy difícil.
No podemos hacer cuatro goles.
En el fútbol es muy difícil hacer cuatro goles”.
No estaba todo dado
para que nosotros pudiéramos hacer cuatro goles.
Argentina conoce el resultado de Brasil en el micro,
en el micro viajando a la cancha para enfrentar a Perú.
O sea, no es que tuvo un tiempo de preparación psicológica
para decir: “Che, hay que hacerle cuatro goles”.
Yo me acuerdo que me encontré con un amigo mío
ahí en la cancha de Central,
y me mira y me dice: “¡Qué resultado!”.
Le digo: “¿Qué resultado? Le metemos cinco”.
Bueno, Germán Carlos Leguía Drago. Tengo 68 años,
mediocampista,
y por ahí me viene en la sangre eso del fútbol.
Nosotros llegamos a Rosario, porque fue en Rosario,
y en toda la pre,
habíamos estado en hoteles llenos de militares
separados de la gente.
Y nos pusieron en un hotel
lleno de gente,
céntrico y lleno de gente.
Y nadie descansó tranquilo.
Alguien puso en práctica
los viejos métodos de la Copa Libertadores.
Dejaron que pasaran los carros tocando claxon y todo.
Nadie durmió en la noche, y más bien el bus fue acompañado
por hinchada de argentinos.
O sea, al costado.
Era como diciendo: “Mira que, si no ganamos,
regresan, pero boca abajo”.
Porque tenías a los argentinos al costado.
Entonces, era raro, todo eso era raro, ¿no?
Peor fue en el camarín.
¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina!
Muchos que no
lo conocen, vieron y se quedaron así.
Los que sabíamos de política,
y verlo entrar. Primero, un montón de militares,
y verlo entrar a él
fue impresionante.
Y en ese contexto, Videla va al vestuario
y va acompañado de Henry Kissinger.
Yo lo vi a Henry Kissinger.
Estaba dando un mensaje como diciendo:
“Yo no sé lo que pueda pasar si no ganamos”.
Les deseo buena suerte a todos en el partido de fútbol.
La dictadura se dio cuenta primero
de que había que organizar el Mundial,
que el Mundial le iba a servir como gran vidriera
de un país normal, alegre, etcétera, etcétera, etcétera.
Una vez decidido eso,
se da cuenta de que el Mundial va a haber que ganarlo.
No es fácil entrar a un campo de juego
y decir: “Voy a hacer cinco goles”.
Cuando el estadio está lleno,
el equipo que juega de local…
La gente, dicen que no jode,
pero sí jode.
Cuando empieza el partido, a los diez, quince minutos,
ya habían tenido ellos dos oportunidades de gol clarísimas,
clarísimas, clarísimas,
que una pega en el palo, otra pasa muy cerquita.
Los primeros 20 minutos,
Argentina está desorientada.
Los periodistas de los medios gráficos
cuentan que en la cancha el clima era medio fúnebre.
Argentina, el partido en que más goles
había hecho en el Mundial era dos.
Me acuerdo las palabras del flaco,
y las trabajó en la práctica.
“No queramos meter la pelota dentro del área
y todo dentro del área. No, no, no.
A través de la pelota, vamos a conseguir los espacios”.
Y bueno, los jugadores
nunca perdieron la tranquilidad.
…al equipo peruano.
Va la pelota para Kempes. Avanza Kempes.
Juega para Passarella, vuelve para Kempes.
Entra Kempes. ¡Peligro de gol!
Entra al área, peligro. Va a tirar, tiró. ¡Gol!
Nadie festejó. Bueno, sí, la gente sí.
Y nosotros así, "Gol", pero todos para atrás.
¡Gol! ¡Gol de Argentina!
A partir de ahí, empieza el segundo bloque del partido,
que es un dominio abrumador de Argentina.
Antes de los 45, el Conejo Tarantini hace el segundo.
Entra Tarantini, viene el centro,
entra Mario, cabeceó Tarantini.
¡Gol! ¡Gol!
¡Gol, gol, gol! ¡Gol!
¡Gol!
Cuando se va dos-cero al entretiempo,
la sensación era de que se puede.
Teníamos todo por ganar, todo por ganar,
pero, bueno, había que hacer dos goles más.
Entra Kempes. La para con el pecho Kempes.
¡La tiró, y gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol!
Cae el tercero, cae el cuarto.
Centro pasado. Entra Bertoni. Cabezazo.
¡Gol!
¡Gol!
¡Gol!
Y ya era todo una fiesta. Estábamos en la final.
…Luque. Cinco minutos del segundo tiempo.
Argentina cuatro.
¡Ay, qué delirio!
La gente llora, se abraza.
Se mueve el palco de la prensa.
Es impresionante, inenarrable.
Argentina finalista.
En el momento exacto en que Luque hace el cuarto gol…
…explota una bomba en la casa de Juan Alemann,
el principal opositor al Mundial 78.
El asombro y el temor continúa aquí,
en esta zona de Belgrano.
Le vuelan todo el living de la casa,
prácticamente, con un artefacto de dinamita.
Él sale ileso, la mujer queda herida
pero le revientan media casa.
Durante muchísimos años,
se sostuvo que había sido una venganza
por ser uno de los escasos disidentes al Mundial 78.
Una vez más,
la violencia inexplicable e inhumana se hizo presente.
Alemann sostenía, estaba absolutamente convencido
que los responsables habían sido alguien del gobierno.
La bomba de Alemann la puso Massera,
el propio Alemann lo decía,
y se la puso en el horario
del gol con el cual Argentina pasaba a la final,
porque era, a los que habían estado en contra del Mundial,
decirles: “Mirá, mirá cómo nos fue”.
¡Gol!
¡Argentina Luque!
Argentina necesitaba cuatro goles para pasar a la final.
Y hace el cuarto, y hace el quinto, y hace el sexto.
Y la gente empieza a salir a la calle.
¡Argentina!
¡Argentina!
¡Argentina seis!
¡Perú cero!
¡Argentina finalista del mundo!
Argentina el domingo juega en River la final
contra los naranjas de Holanda.
Argentina ya es subcampeón.
¡Campeón del mundo!
El pueblo argentino va a llevar la bandera celeste y blanca.
Que sirva para integrarnos, el fútbol, a todos los argentinos.
¡Y será campeón!
Fue re emocionante.
Nos entusiasmamos porque, por más que estábamos chupados,
queríamos ganar.
Y bueno, estuvo buenísimo. Terminó el partido,
estábamos felices.
Yo me iba para diario La Nación y él se iba para Documentación,
y abrimos la puerta.
Un compañero muerto azul en la puerta.
¡Fa! Tenías una pequeña alegría futbolera
y salís y decís: “Mierda, estoy en este pozo”.
Y un compañero que se había tomado la pastilla y estaba azul
porque el cianuro te cierra los bronquios y te pone cianótico.
Y fue…
Esa noche no se disfrutó nada porque…
Imagínate, de golpe estás contento y salís,
y chau. Fue… Sí.
El seis-cero de la Argentina a Perú tal vez sea
el partido más polémico en la historia de las Copas Mundiales de fútbol.
Ya marcamos la cuestión de la diferencia de horario.
Eso fue fundamental.
Un arbitraje polémico...
ARGENTINA CELEBRA DESPUÉS DE LA FARSA
En Brasil, claro que hubo indignación.
LA FARSA
“Peruanos vendidos”, etcétera, etcétera, etcétera.
“La dictadura”, etcétera, etcétera.
En Perú también hubo escándalo.
Bueno, cuando regresamos al Perú, llegó el avión.
Y antes había un balcón
para que la gente vea llegar a sus familiares.
Bueno, ahí se pararon, pero para tirarnos monedas.
Argentina-Perú es el partido más largo del mundo.
Empezó apenas terminó Argentina-Brasil
y se sigue jugando hasta hoy, 40 años después.
No es fácil ganar en una instancia tan decisiva seis-cero un partido.
Y entonces esto agigantó la leyenda.
BRASIL GOLEA A POLONIA Y NO PASA A LA FINAL
PERÚ SINVERGÜENZA
Es como que se inicia la guerra, ¿de acuerdo?
Y empieces a fusilar a tus propios compañeros.
¿PERÚ LE ENTREGÓ EL PARTIDO A ARGENTINA?
Pero eso se dio. Se dio.
Seis, seis, seis de nosotros recibieron dinero.
Seis.
¿De acuerdo?
Ahí los principales, prácticamente, o los que jugaban mejor,
que eso nombraron, ¿no?
Empezando quizás por el arquero.
Mm. Así es.
Bueno, mi nombre es Ramón Quiroga…
Arancibia.
Yo era un arquero a lo mejor…
No era de diez puntos, pero era siete
seguramente en todos los partidos.
Era un arquero regular y seguro.
Quiroga había nacido en la Argentina.
Se había ido en el año 72 a Perú a atajar.
El arquero es determinante en cualquier partido.
Y pues, algo que tenía simplemente que agacharse
y agarrar el balón porque el balón iba así
a cuentagotas, suavecito.
Y él se quedó como que le habían dicho: "Inmóvil".
No se movió para nada.
Y yo saco la pelota al córner,
y me parece que hace Tarantini el gol de cabeza.
Es un gol al que reacciono tarde.
¿Por qué? Porque cuando veo la pelota que va
para alguien que tenía la camiseta de Perú,
pensé que la iba a sacar.
Pero, sin embargo, la pelota pasa y la cabeza de Tarantini…
En palomita se tira Tarantini.
Hay ciertas personas que incluso
sospechaban de vos por ser argentino.
¿Tenés alguna réplica que querés hacer a ese tipo de acusaciones?
Mirá, te voy a decir una cosa como arquero.
Te voy a hablar como arquero.
Cuando tú miras el techo,
dirás: “Me morfé uno, me comí dos”.
Pero ese día no me comí ninguno.
Conociéndolo a José,
si tú le pones un micro, habla.
A los diez minutos del segundo tiempo,
Marcos Calderón me saca a mí para que ingrese Gorriti.
Deben saberlo mejor que yo, ¿de acuerdo?
Y jamás, ni en la selección ni en mi equipo,
me habían sacado.
Jamás.
¿Qué te digo? Los errores se pueden haber dado
en el sentido de la misma conformación del equipo.
¿Sacar a tres, cuatro titulares que venían jugando
para poner a otros que no habían jugado?
Eso motiva sospecha.
Si el entrenador Marcos,
a sabiendas de que nunca me habían sacado, nunca, nunca.
Primera vez que hace el cambio ahí a los diez minutos del segundo tiempo.
Me pareció muy raro.
Ya iba.
Ya estaba de por medio ahí la vendimia lamentablemente.
Lo único que hay
es que al año siguiente de cuando terminamos el Mundial,
se va a jugar un peruano a Vélez Sarsfield.
Esa es la única sospecha que normalmente teníamos nosotros.
Manzo era un marcador central que en ese partido tuvo,
integrando la dupla central con Chumpitaz,
un rendimiento extremadamente pobre.
Y viene a jugar acá en la Argentina.
Juega muy poco. Juega tres partidos nada más.
Y ya se comentó, los corridos del siempre, ¿no?
Los comentarios que van y vienen de que fue contratado
como pago por esa actuación dudosa que tuvo.
La AFA convoca a Manzo
y lo obliga a hacer una desmentida manuscrita,
con algunos compañeros de Vélez
parados detrás de él como para respaldarlo,
diciendo que eso era mentira.
Yo no he recibido dinero ni mis compañeros del equipo
de la selección peruana,
en el partido jugado en la ciudad de Rosario
entre la selección Argentina y la de Perú,
por la semifinal por el campeonato mundial de la FIFA.
- De 1978. - De 1978.
Él sabe. Manzo sabe.
Pero guardan códigos. O sea, ahí quedó. Ahí quedó.
Pero yo estoy muy seguro, de acuerdo a mi experiencia y todo eso,
de que el arreglo llegó desde arriba, desde muy arriba,
de gobierno a gobierno.
Gobernaba acá en el Perú…
Era un gobierno militar,
igual que en Buenos Aires, en Argentina.
Videla era muy amigo de Francisco Morales Bermúdez.
En un diario inglés,
se publica que una donación de trigo de Argentina
a Perú estaba vinculada con el seis-cero.
LA FIFA INVESTIGARÁ ACUSACIÓN DE SOBORNO
El gobierno estaba esperando que le manden su dinero.
Seis meses después, le mandaron al presidente
que teníamos ahí, este…
dos millones y medio, algo así, ¿sí?
Después, funcionarios del área económica
demostraron que esa donación de trigo estaba acordada
de antemano y que no era excepcional.
Que ya tenía antecedentes.
Velásquez suele decir que a él lo sacaron cuando…
antes de la debacle peruana.
Le faltaba. A los diez minutos del segundo tiempo, iba dos-cero todavía.
Ellos ganaban dos-cero. Pues yo seguía, salgo yo,
y empiezan tres, cuatro, cinco, seis.
O sea, yo digo: "¿Cómo van a permitir eso?".
Lo cierto es que Velázquez
sale con el partido cuatro a cero.
Y lo sacan porque hacen el faul del tercer gol,
y el réferi se mete la mano en el bolsillo.
Tanto es así que en el relato Muñoz, dice:
“Lo va a echar, lo va a echar”.
Entonces, lo sacan para no quedarse con uno menos,
básicamente, y con el partido cuatro a cero.
Argentina ya estaba en la final.
Velásquez no lo dijo por boca de él.
Velásquez en realidad dijo que le dijeron,
y el que supuestamente le dijo fue Oscar Ortiz,
jugador de la selección argentina.
¿Y qué le había dicho Ortiz?
Supuestamente que la Argentina jugó dopada.
Eso sí, volaban.
Y una vez en una entrevista con Kempes, lo dije.
Se lo dije a él.
Era rarísimo.
Tú los veías físicamente,
y muchos, después de ese Mundial, se vinieron abajo.
No fueron lo que fueron en el Mundial.
¿Le hacía falta al jugador argentino
drogarse para jugar contra el Perú?
Bueno, si me decís Holanda, que es la final, bueno, sí.
O yo qué sé, Italia, sin faltarle al respeto a Perú.
Sí, pero en ese momento, no era ni para doparte
ni para tomarte un vaso de vino antes del partido.
Yo creo que a Perú le hubiésemos ganado
hasta con los ojos cerrados,
con la confianza que teníamos nosotros
y por lo mal que estaba jugando Perú.
Pero también tenemos que decir que, claro,
si vos te concentraste cinco meses
para ese Mundial, trabajaste de modo intensivo,
y sí, seguramente tu condición física va a ser extraordinaria.
Ellos tenían buenos jugadores, pero ya estaban afuera del Mundial.
Y ante la responsabilidad que tenían ellos
en el partido que iban a jugar
y la responsabilidad que teníamos nosotros
en el partido que íbamos a jugar, había una gran diferencia ya ahí.
Después, si alguien intentó sobornar a los peruanos…
Bueno, yo tengo relatos de jugadores peruanos
que off the record me dijeron
que la versión que ellos tenían era que Brasil ofrecía plata
para que Perú le opusiera dura resistencia a la Argentina.
Dijiste que se te acercó alguien en el hotel para un ofrecimiento.
De los brasileros, sí.
Estaba con un peruano.
No lo conocía yo, pero por el idioma, era un peruano.
Y me ofreció un incentivo para todos los jugadores,
con pasajes a Brasil, todo pagado.
Era por empatarle a Argentina.
Cuando di la idea,
muchos jugadores me dijeron que yo era un vendido.
Dije: "Espérate.
No estamos hablando de vendernos".
"No es nada malo", les dije.
Pero se molestaron conmigo porque yo era encima el más joven,
y era nuevo y todo.
Estaban como diciendo: “¿Este cómo se atreve?", y todo.
Y yo dije: “Puta, bueno, acá tengo un montón de héroes”.
El escándalo me parece que fue fuerte porque es fútbol
y porque un seis-cero es un marcador insólito.
Pero si a los hechos nos remitimos,
y después no encontramos a alguien que diga:
“Sí, concretamente me pagaron esto, recibí esto”.
Y entonces esto le quita, lo mete en la figura de mito, de leyenda,
y no mucho más que eso.
¿Creés que alguna vez se va a saber la verdad de lo que pasó realmente?
No, no creo. No creo porque ¿quién la podría contar?
A ver, ¿quién?
Si hubo alguien que recibió, no lo va a contar.
Si alguien dio, menos todavía.
Te lo juro que no…
no le doy accionar a cometer ese tipo de error
porque prácticamente es vender a tu país.
¿No?
Así lo veo yo.
Yo le diría a José que piense antes de decir las cosas.
Decir las cosas rápido, sin pensar,
a veces vomita cosas malas.
Hace un año o dos años…
José Velásquez les echó la culpa a Muñante, a Ramón,
a Gorriti, a Manzo y no sé a quién más.
Lo querellaron, y tuvo que tirar para atrás.
Yo, honestamente…
vivo decepcionado al respecto de esa derrota.
Esa derrota no tenía por qué haber sido así.
Así que, como te digo, conjeturas. No hay pruebas, no hay nada.
Siempre se habló de que hubo esto, hubo lo de acá,
pero a la hora de la verdad, no hay una prueba fehaciente
como para que digas: “Sí, hubo echada, todo eso”.
La selección argentina del 78 no está manchada de ninguna manera.
Y ese día, en vez de hacer cuatro, que teníamos que cuatro, hicimos seis.
Si teníamos que hacer ocho, hacíamos ocho.
Porque éramos muy superiores a un Perú que estaba desarmado.
Yo creo que va a ser una discusión eterna,
que es una discusión que no va a tener una resolución contundente.
Cada uno va a pensar lo que quiera.
Lo que sí creo que haría bien es ver el partido de nuevo.
Que antes de opinar, estaría bueno que viéramos el partido de nuevo.
El vestuario del jugador es un templo. Todo se sabe.
Tarde o temprano, se sabe.
Así que bueno, yo soy feliz.
Abierta la portezuela, en primer lugar, baja el técnico
de la selección finalista, César Luis Menotti.
Luego, el profesor Pizzarotti, Alberto Tarantini, Américo Gallego
y así sucesivamente
todos los integrantes de nuestra selección nacional.
Y ya arribó la máquina procedente de Rosario
con los 11 titulares y suplentes de la selección argentina.
Este es el júbilo. Esta es la respuesta
al arribo, reiteramos, del seleccionado nacional de fútbol.
Rodeado por banderas argentinas y por el júbilo
que aquí se hace presente,
intenta salir el micro del equipo argentino.
La final sí era muy difícil.
Porque yo había estado mucho en Holanda,
conocía mucho los jugadores, los entrenamientos.
Holanda venía de un fútbol revolucionario en esa época.
Era el equipo que le había hecho cuatro goles hacía cuatro años.
Era el mejor equipo de Europa.
Era el equipo que tenía que conseguir el título
para finalmente ser reconocido.
O sea que era una final difícil.
Habíamos conseguido un pequeño objetivo,
no el objetivo, un pequeño objetivo de haber llegado a la final.
A ese partido sí que le tenía mucho miedo.
Y allí van rumbo a su concentración,
los que pueden ser los campeones del mundo,
el equipo argentino.
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