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Primero los nervios, la gente,
la expectativa que tenían con nosotros.
Yo estaba muy tranquilo.
Estaba muy confiado con mis jugadores.
Siempre pensaba eso. El técnico no debe estar durmiendo.
Ahora no puede dormir.
Tiene que jugar contra Argentina, en la cancha de la Argentina,
y con 20 millones de personas.
Qué emoción entrar a la cancha.
Yo pensaba en Argentino de Chacabuco.
Y ahora, entrar a la cancha acá
era muy diferente.
Se te cruzan todas las cosas
por representar.
Estoy representando a la selección argentina de fútbol
y soy el capitán del equipo.
No sé, entregaba mi vida por ganar una pelota
en la mitad de la cancha.
Me brindé con todo.
Y era el primer partido.
Era ver realmente si estabas a la altura
o no estabas a la altura después de tantos años de trabajo.
Todo lo que hayas hecho o pensado,
ahí se terminó.
Porque empieza otra historia.
Los jugadores sintieron como nunca lo que significaba
un Mundial en casa.
Sabíamos que esos primeros minutos iban a ser
muy, pero muy complicados.
♪ 25 millones de argentinos ♪
♪ Jugaremos el mundial ♪
♪ Mundial ♪
♪ La justa deportiva sin igual ♪
♪ Mundial ♪
♪ Un grito de entusiasmo universal ♪
♪ Así brindar ♪
♪ A todos nuestra enseña Grande y fraternal ♪
♪ Azul y blanco celestial ♪
Estaba en un cine
a eso de las dos para ver la ceremonia inaugural.
Era una tarde no laborable.
Todos en Argentina dejaron de trabajar a la una
para ver la ceremonia inaugural.
Alrededor de las 15:40 o 15:30, me fui.
Y caminé a la Plaza de Mayo.
Ya era muy raro porque casi no había autos.
No había nada.
Y a las cuatro en punto,
entré a la Plaza de Mayo.
Era el único en el lugar.
Y, de repente, aparecieron desde cinco o seis calles
diez o quince mujeres.
Y...
de inmediato reconocí que eran las "madres locas".
Alejandro llegó de la calle ese 17 de junio.
Era tipo ocho de la noche, ocho y media. Hacía frío.
Y, entonces me dice: "Mira, mamá,
yo mañana no voy a trabajar
porque tengo un parcial. Espérate. Ya vengo".
Fue lo último que escuché de Alejandro, ¿no?
Cuando fui a la plaza,
ya seríamos 20 las madres
que nos fuimos comunicando unas con otras,
que en la Plaza de Mayo se reunían
un grupo de madres que buscaban a sus hijos.
Cuando decíamos que teníamos
hijos desaparecidos,
nos decían que no era verdad.
Después, también aparecieron cinco o seis jóvenes.
Me dijeron que las mujeres eran prostitutas,
que solo querían acostarse conmigo, que no les creyera.
EL GOBIERNO BUSCA A 87 PERSONAS DESAPARECIDAS
El único diario que les daba cierta difusión
a las Madres de Plaza de Mayo era el Buenos Aires Herald,
el único diario nacional
que estaba escrito en inglés
y las llamaba "Mad Mothers", "las madres locas".
"MADRES LOCAS"
No despectivamente,
sino que era como las llamaba el gobierno,
la bajada de línea, ¿no?
MUJER BUSCA HIJOS DESAPARECIDOS
Con las desapariciones,
comenzaban a llegar personas a las oficinas del Herald.
Nos decían: "Mira, a mi hijo lo secuestraron en un cine".
Tratábamos de ayudar.
Publicábamos...
lo que ocurría.
DESAPARECE PERIODISTA
SE BUSCA NIETA DESAPARECIDA
CUATRO DESAPARECIDOS DESDE EL 1 DE ABRIL
En los medios más poderosos de la Argentina,
ya no era autocensura.
Era complicidad en algunos casos,
porque era enaltecer los discursos de los militares.
El Gráfico en Mendoza, tenía un periodista
que cubría la actividad de la selección de Holanda,
allí en Mendoza.
Él les sugiere a los directores
de la revista que tiene una carta del capitán, nada menos,
de la selección holandesa, de Ruud Krol,
una carta que Krol le escribe a su hija.
Y en la que le dice a su hija
que esta Argentina es una tierra de paz.
Le dice a su hija que no se asuste si ve soldados armados
porque disparan flores de sus fusiles.
Le dice que le ha comprado una muñeca
y que esa muñeca llevará el nombre de Argentina.
Krol fue consultado en el momento, y se sorprendió.
Dijo: "No, yo no escribí eso”.
Se publicó, salió publicado,
con lo cual inmediatamente
hubo una reacción de los holandeses,
diciendo que obviamente eso era falso,
que lo habían inventado.
Y terminó provocando
un miniincidente diplomático.
Y digo "mini" ¿por qué?
Porque el embajador de Holanda en ese momento en la Argentina
era un embajador que no estaba muy en desacuerdo con la dictadura.
Con muy raras excepciones, como Buenos Aires Herald,
el resto de los medios era completamente obsecuente
con la dictadura cívico militar.
Y si no estaba producida por motu proprio
en parte esa obsecuencia, si no nacía por motu proprio
de la dirigencia de esos medios,
bueno, le bajaban el material.
Porque la Armada tenía
secuestrados en la ESMA que trabajaban
de escribir notas y editoriales para canales de televisión y diarios.
La ESMA tenía características totalmente distintas
al centro clandestino anterior.
Ya no estaba en aislamiento, sino que podía tener relación
con otros secuestrados y secuestradas.
Bueno, el primer tiempo,
el trabajo medio central era la revista Informe Cero.
Era un pasquín que editaban los marinos
para tratar de mostrar que en la Argentina se respetaban los derechos humanos
y lo hacíamos nosotros encadenados y encapuchados en el sótano de la ESMA.
Y ese fue el trabajo fundamental.
Pero cuando hubo que construir la pecera,
me hicieron hacer también carpintería.
Todo el proyecto de La Pecera estaba vinculado
al proyecto político de Massera.
El comandante en jefe de la Armada,
integrante de la Junta Militar,
tenía la fantasía de convertirse en otro Perón.
Massera fue el que, en base a sus aspiraciones políticas,
habrá hecho algún acuerdo con Acosta para que los prisioneros le aportaran
la materia gris que no tenían los marinos.
El "Tigre” Acosta era la cabeza,
el jefe indiscutible del grupo de tareas.
Nosotros en La Pecera funcionábamos como una redacción.
Venía el Tigre Acosta y decía: "Quiero que escribas una nota
sobre el Mundial y la solidaridad de los argentinos,
y Argentina, tierra de paz”.
Y me iba cantando, me iba dictando todo, y yo lo escribía
en una hoja pautada.
Y se llevaba por mensajería, por moto, a la redacción de Canal 13.
Y después,
hacían que los periodistas prestigiosos de Canal 13
leyeran las notas que eran escritas,
dictadas en un campo de concentración por un represor.
Era tan surrealista lo que sucedía
que en la ESMA tenían a una persona,
Cubas, Raúl Cubas…
que lo tenían como mano de obra esclava
y en un momento necesitaban que Menotti expresara
su adhesión a la dictadura de alguna manera.
Querían sacar una declaración favorable de Menotti a la dictadura,
y entonces, lo envían a él como periodista
a una conferencia de prensa que la selección daba allí
en José C. Paz, en la concentración que tenían.
Entre todos los periodistas se conocían.
Eran todos periodistas deportivos. Todo el mundo se conoce.
Las dos únicas moscas en el vaso de leche éramos Rolón y yo.
Yo me había llevado un papelito con los nombres de las personas detenidas
que estaban en ese momento, con la idea de poder pasárselo.
Durante todo el tiempo de la conferencia, yo me hice la pregunta:
"¿Qué reacción puede tener Menotti o cualquier persona
si yo ahí le tiro semejante bomba?".
Y aparte, no es que me lo encontré en la calle.
Le digo esto, y ahí mismo están los autores de eso.
Este…
Rolón me dice: "Bueno, vamos con eso”.
Y yo le digo: "Mira, prefiero hacer la entrevista solo
porque en realidad estoy como medio nervioso,
qué sé yo, no me quiero equivocar”.
Y él: "Bueno, sí, sí”.
Entonces, cuando yo me le acerco a Menotti y le saco la credencial.
Entonces, le hice preguntas genéricas, qué sé yo, de fútbol,
de cómo estaba la selección.
No, al final decidí…
Me volví con… ¿Cómo se llama? Con la lista.
Al otro día, cuando bajo a trabajar a La Pecera,
que tenía que leer los periódicos de circulación nacional
y cortar las noticias,
veo La Nación…
Acá estaba Menotti, qué se yo, y yo estaba apoyado contra la pared,
mucho más atrás.
Se lo ve a Cubas como periodista y era un detenido.
Era un detenido, desaparecido de la ESMA,
puesto como periodista, escuchando a Menotti, como tomando nota.
¿Y quién está al lado de él, como flanqueándolo? Su torturador.
Lo que hice fue que no se lo mostré a Rolón.
Ese diario de La Nación no se lo mostré.
Cuando la imagen nos trajo a los equipos
mientras se ejecutaban los himnos,
observamos muy tensos a los argentinos.
Estaban más nerviosos los argentinos que los húngaros por una razón.
Si Hungría pierde, pierde con el dueño de casa,
con el organizador, con el anfitrión, con un favorito.
En cambio, para Argentina, la responsabilidad es muy grande.
Argentina, desde el año 30, salvo el año 30, a esta parte,
nunca quedó entre los cuatro primeros en un Mundial.
Entonces, es ahora la oportunidad. Ellos dicen: "Ahora o nunca, en casa”.
A los nueve minutos…
Aparece por sorpresa el conjunto húngaro.
Prueba Zombori, tapa Fillol. ¡Cuidado!
¡Gol!
…Hungría se pone en ventaja.
Gol de Hungría, señoras y señores.
Tenés muchas ganas de empezar el partido, y que te haga un gol
un equipo que tiene mucha más experiencia que vos, decís:
"¿Para eso trabajamos tanto?”.
Pero no,
no podíamos ni pensar que ya estaba perdido el partido.
No podíamos pensar que una equivocación nos llevara a un fracaso.
Y a medida que fueron pasando los minutos,
te vas relajando de esos nervios que a lo mejor te atenazan
y que no podés desenvolverte como normalmente lo hacés
en un partido normal. Y vino el tiro libre.
Van a buscar el remate otra vez,
pero finalmente lo traban. Le comenten infracción a Valencia.
Tiro libre favorable a Argentina.
Normalmente el que tiraba la pelota era Passarella.
Le dije: "Dejámelo, dejámelo”.
Y a Ardiles le digo: "Tocámelo un poquito para atrás”.
Va a tirar Mario Kempes o Valencia. Se adelantó.
Finalmente, Kempes remató de zurda.
¡Se le escapó al arquero! ¡Gol!
¡Gol!
Eso descomprime todo.
Hace que el equipo juegue mejor,
que la gente presione menos, que no haya tanto murmullo y aliente.
Y todos pensamos que, de ahí en adelante, iba a ir un poco mejor.
La tiene Tarantini. Pase para Américo Gallego.
La para el número seis. Centro a la olla, arriba.
¡Peligro! Entró Luque. Pase para Luque.
Busca el remate Luque. A la derecha está Bertoni. ¡Y gol!
¡Gol!
Argentina dos, Hungría uno, y no quieren saber
lo que es este estadio. ¡Un verdadero infierno!
Los pañuelos y los diarios y lo que venga,
permite para acompañar y para alentar, para felicitar…
Después del partido, quedó por un lado la alegría
de empezar el Mundial ganando, pero la preocupación
de que el equipo no estaba jugando bien,
de que ganábamos con lo justo.
El segundo era Francia.
ARGENTINA 78: LA MASACRE CONTINÚA ¡DEJEN PASO AL FÚTBOL!
Cuando se crea La Pecera,
yo lo que tenía que hacer era identificar
cuáles de esas noticias tenían que ver con lo que pasaba en Argentina.
O sea, denuncias en el exterior y…
Inclusive el gobierno francés reclamaba
por las monjas francesas secuestradas.
"LAS DOS RELIGIOSAS FRANCESAS NO SE ENCUENTRAN EN MANOS
DE LAS FUERZAS LEGALES", AFIRMA EL PRESIDENTE VIDELA
Eso fue un escándalo mayor.
Se sabía que había otros franceses víctimas de la represión.
Franco-argentinos también, etcétera, etcétera.
Pero eso nunca tuvo tanto eco
como el de la desaparición, y después el asesinato
de las dos monjas, mujeres, que eran indiscutibles, digamos.
No estaban para nada metidas en la lucha contra la dictadura.
Y Massera le había entregado al presidente de Francia la foto
de las monjas secuestradas con la bandera de Montoneros
detrás para demostrar que habían sido secuestradas por Montoneros,
que no se lo creía nadie.
Fue, digamos, indignante
para los franceses que los tomaran por estúpidos dándoles semejante prueba.
Tan fuerte era Francia en la organización
de todo lo que sean denuncias contra Argentina
por las violaciones a los derechos humanos
que Massera pone una oficina en París.
LA POLICÍA ARGENTINA OPERA EN PLENO PARÍS
Generaron un centro piloto, que era un centro que estaba
para generar inteligencia en el exilio europeo, argentino,
pero que también tenía una pata muy dirigida a la comunicación.
Y eso funcionó porque hubo artículos en la prensa francesa
que venían de esa fuente directamente
para decir que, bueno, sí, es cierto que había
quizás excesos, pero, bueno,
no era para nada lo que decían
los denunciadores, como la gente del COBA, qué sé yo.
Hemos tratado de hablar
con la Federación Francesa de Fútbol,
en fin, con los oficiales del fútbol francés,
pero no querían escuchar nada.
Para ellos, que el equipo de Francia vaya a Buenos Aires
con la esperanza de quizás ganar
el Mundial era más importante que todo, ¿no?
FRANCIA IRÁ A LA ARGENTINA
El partido de Francia era muy importante por dos motivos.
Uno era porque, si ganábamos, ya estábamos clasificados.
Y segundo, porque era la primera prueba fuerte, fuerte,
porque Francia tenía un equipazo.
Era Francia, una Francia con Platini,
con jugadores muy importantes.
El partido es muy parejo.
Argentina juega muy bien el primer tiempo.
Francia crea un montón de situaciones de gol.
Y al final del primer tiempo, en el minuto 44…
Minuto 44:30, alcanza Kempes, magnífica jugada.
Lo dejó parado a Bathenay.
Sigue atacando, otro hombre que esquiva.
Entra al área, peligro de gol.
Entra pierna izquierda de Luque.
Va a tirar. Es gol, y el marcador…
Eso iba al arco.
Pegó, y para mí era penal.
Lo marcó, para mí era penal.
El referí no sabe qué hacer.
No sabe qué hacer. No sabe si cobrar penal.
No cobra nada y se va corriendo,
cruza toda la cancha a hablar con el juez de línea,
que está muchísimo más lejos que él.
Gallego lo persigue todo el tiempo pidiéndole que cobre penal,
y el referí va y cobra penal.
Va a cobrar Passarella dentro del área grande.
Va a avanzar Passarella.
Toma carrera y tiró.
¡Gol!
Hace el gol Passarella, y termina el primer tiempo.
En el segundo tiempo, Francia nos domina.
Empiezan muy bien, nos meten en un arco.
¡Hijo de puta!
Nosotros parecíamos como dormidos.
Pero, bueno, el despertar fue lindo.
Arranca Kempes. Lo está buscando. Va Ardiles.
Carga Ardiles. Se acerca al área. Juega para Luque.
Busca el arco, tiró y… ¡Gol!
¡Gol!
Luque desde fuera del área.
Hasta ese momento,
Luque había sido el mejor jugador de Argentina.
Había hecho un gol contra Hungría, el primero contra Hungría.
Había participado en la jugada del segundo gol.
Había participado en la jugada del penal contra Francia
y había hecho el segundo gol contra Francia.
Un jugador determinante que había participado en los cuatro goles.
Y en una jugada sobre el final del partido,
dos minutos después del gol,
le hacen un foul contra la línea
del costado, y cae mal, y se rompe el brazo.
Por desgracia, Luque sufre…
Que tiene un problema en el codo. Le dejan los ojos negros.
Se peleaba también, luchaba mucho, y bueno.
Un jugador de un temperamento,
de una personalidad extraordinaria.
Nos enteramos que antes del partido
de que había tenido un accidente el hermano.
Un accidente grave.
No se sabía qué, pero se sabía que era muy muy grave.
Y Leopoldo nunca lo supo hasta después del partido.
Nunca se lo dijimos.
El profesor Pizzarotti, el preparador físico de la selección,
lo llama aparte a Luque
y le dice que agarre sus cosas que le tiene que hablar,
y le cuenta que el hermano, a la mañana, viniendo a ver el partido,
se accidentó en la ruta y se había muerto.
Cuando íbamos a la cancha de River,
vimos el accidente.
Y bueno, después
vino la noticia de que era
el hermano de Leopoldo.
Entonces, Luque queda con el brazo roto,
virtualmente fuera del Mundial.
A Menotti se le presenta un gran problema.
No tiene nueve para jugar contra Italia.
Es un partido donde los dos llegan clasificados.
Entonces, parece que no fuera un partido tan importante,
pero es un partido clave.
Argentina tiene que ganar
para quedarse jugando la segunda rueda en la cancha de River.
Si empata o pierde, tiene que trasladarse a Rosario.
Y eso, antes del partido, se vivía como una catástrofe.
Tener que mudarse era una catástrofe.
Ese día Italia nos vapuleó un poco.
Nos vapuleó un poco.
Jugó, típico de Italia, un fútbol muy mezquino,
pero un fútbol muy positivo para ellos.
Y fueron superiores. Directamente fueron superiores.
Y con Italia se perdió, se perdió bien,
con un gran equipo italiano.
Lo más importante, diría, de esa derrota
es que Argentina pierde su condición de sede,
de jugar en el Monumental en Buenos Aires,
donde se suponía
que el apoyo era más masivo, etcétera,
y tenga que irse a Rosario.
Nosotros vamos a hacer una tregua unilateral
en un radio de 600 metros alrededor de los estadios mundialistas.
Esa fue la decisión.
Y se cumplió con el deliberado plan
de tirar unos cuantos bazucazos
a la Escuela de Mecánica de la Armada en medio del Mundial.
Tiraron con unas armas
que se habían conseguido en el Líbano, que eran RPG-7.
Una pegó en el frente de la Escuela Mecánica de la Armada.
Los marinos tuvieron que repararla rápidamente
porque le pegaron a la E o a la S, no me acuerdo, de "Escuela".
Bueno, nos bajaron a todos, extremaron las medidas de seguridad,
vino Acosta y echó un discurso.
"Miren, eso iba dirigido a ustedes.
Los compañeros… Sus compañeros Montoneros quieren eso,
que los matemos a todos”.
El objetivo de Montoneros, de estas operaciones,
tenía que ver con que los medios hablaran de esto,
los medios nacionales y los medios internacionales.
Hablaron algunos pocos medios internacionales
y no salió nada
en la prensa local, prácticamente.
Entonces, no salió bien la operación.
Otra fue directo a la Casa Rosada.
O sea…
Digamos, el misil que lanzaron en Casa Rosada rompió la pared,
pero lo arreglaron durante la madrugada
y al otro día, colgaron una bandera argentina,
Y todo el mundo pensó que la bandera
que estaba colgando en el balcón
era por el Mundial.
Había un cerco informativo de la dictadura.
Se permitió reprimir incluso a periodistas extranjeros.
Llegando al aeropuerto de Ezeiza,
renovado para esa ocasión,
pensé que llevaba toda una maleta llena de archivos.
Si me revisan,
entonces, estoy frito.
Estoy...
Porque tenía demasiado material
contra la Junta.
Demasiada verdad.
Tonto, porque fui recibido como un rey
porque era un periodista que venía para el Mundial.
Bueno, con toda modestia, tengo que decir
que la fuente más importante de la información sobre la Argentina
aquí en Holanda
era yo.
Cuando Argentina pierde el tercer partido con Italia,
la gente igual sale a las calles.
Cómo se jugaba antes es distinto
a cómo los vemos hoy en día en los Mundiales.
Eran cuatro grupos de cuatro.
Los dos primeros de cada grupo luego iban a dos zonas de cuatro.
En esa segunda fase,
a Argentina le toca la zona con Polonia, Brasil y Perú.
Y del otro lado, quedaron Alemania, Holanda, Italia y Austria.
Y los ganadores de esas dos zonas de cuatro
jugaban la final.
El recibimiento que nos hicieron en Rosario
nos tiró para arriba así.
Ir a Rosario para mí es como volver a mi casa.
Mi ciudad, mi cancha, mi gente.
¿Ves? Es una cosa muy diferente que jugar en la cancha de River,
que a pesar de ser la mejor, más grande,
tiene la pista de tartán, la gente está más alejada.
En cambio, en la cancha de Central, estaban ahí, pegaditos a la cancha.
El primer partido era contra Polonia,
que era un rival que había ganado su grupo.
El grupo donde estaba Alemania lo ganó Polonia,
y venía jugando muy bien y tenía grandes jugadores.
Aparece Mario Kempes,
con todo su esplendor.
Era una cosa increíble. Le daba a la pelota así,
y pasaba.
Hacía una gambeta y tiraba la pelota para adelante y pasaba.
Sí, porque se afeitó.
Estaba con bigote, barba.
Le digo: "¿Vos tenés mujer? ¿Tenés novia?
¿Qué es eso que tenés en la cara? Por eso no hacés un gol”.
Desde que llegué, le digo:
"¿Para qué me voy a afeitar si no salimos a ningún lado?".
Le digo: "Vas a ver, el día que te saqués los bigotes,
vas a empezar a meter goles”.
"¿Por qué no te quitás los bigotes?”.
Nos íbamos para Rosario.
Apareció todo afeitadito. No tenía…
Y empezó a meter goles.
Lanza Bertoni. Trata de cambiar.
Gallego viene solo. Viene el centro al área. Entra Kempes.
Peligro. ¡Gol!
¡Gol!
¡Gol!
¡Gol!
Kempes pasa a ser decisivo.
Primero porque hace los goles.
Segundo, además, porque ataja un penal.
Viene el tiro al segundo palo…
Con la pierna, era imposible que llegara.
No había forma porque me hubiera roto todo.
Pero tenía la mano.
Con la mano…
¡Penal!
Yo no estoy esperando que cobre penal.
Estoy esperando que le caiga a alguno de ellos para ver si…
si vuelve a patear.
Y claro, sucede eso que sigue,
y siento el silbato del árbitro, que cobra penal.
Bueno, y realmente fue linda la atajada.
La verdad, fue linda.
Va a tirar Deyna.
Uno a cero…
¡No!
La gente que estaba viendo el partido a través de la señal de Canal 13
veía el partido y de repente empezó a sonar la marcha peronista,
y se empezó a escuchar una voz medio enlatada que decía:
"Bueno, el ejército Montonero…", y empezó a hablar Firmenich.
Compañeras y compañeros.
Grabado en un casete común, con grabadores de casete común.
Un locutor en off me presentaba a mí.
"Va a hablar el compañero Mario Firmenich, bla, bla, bla”.
Y el discurso de denuncia de la situación,
de podríamos decir,
de ruptura de la censura de prensa, si se quiere, ¿no?
Cuando la gente decía: "No, no sabíamos lo que pasaba”,
Bueno, miren, les vamos a contar lo que pasa.
Hubo un compañero al que llamábamos Pepe 22,
que nunca supe su verdadero nombre legal.
Era un ingeniero electrónico
y que desarrolló todo un sistema espectacular
para poder interferir con sonido las transmisiones televisivas.
En general, alquilaban un departamento,
lo más alto que pudieran
y dejaban montada la antena,
una pequeña antena en el balcón,
dejaban enchufado el grabador,
que repetía continuamente la misma cinta,
y el transmisor prendido, que se apagaría cuando lo encontraran.
No le demos a la dictadura
un solo instante de respiro que le sirva para reorganizarse.
Cuando dan con el departamento
las fuerzas militares de seguridad,
se encuentran con el departamento vacío
y las paredes escritas con aerosol.
"Argentina campeón. Videla al paredón".
Era un desprestigio absoluto para la dictadura.
Se suponía que no existíamos más,
que para marzo del 77 no tenía que existir ni un solo Montonero.
Bueno, en medio del Mundial 78, decíamos: "Aquí estamos”.
Las transmisiones fueron muy limpias,
muy limpias, y fue un mecanismo totalmente válido,
político, ¿no es cierto?
Había un texto breve, por supuesto,
digamos, para no interrumpirle el partido mucho a la gente.
No estropear el partido.
Va a tirar Deyna.
Se mueve el arquero.
Tiró. ¡Atajó Fillol!
Fillol tenía una misión: que la pelota no entrara al arco.
Bueno, y era el que mejor la cumplía.
Por momentos, era sobrenatural lo que hacía.
Y en ese partido con Polonia,
yo creo que fue el mejor partido que atajó en ese Mundial,
a pesar de que tiene actuaciones determinantes.
Aparte del penal, ataja cinco o seis pelotas imposibles,
dos mano a mano a Boniek, un tiro libre a Deyna.
Es impresionante lo que ataja Fillol.
El partido con Polonia mantuvo esa adrenalina,
pero la tradujo en algo mejor.
Se veía que los jugadores fluían por la cancha de otra manera.
Va a tirar. Tira. ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!
¡Gol!
Argentina gana
porque tiene la contundencia de Kempes
y la invulnerabilidad de Fillol.
Argentina dos, Polonia cero.
Menotti, ¿piensa que este encuentro frente a Brasil
va a ser el más difícil de la zona?
Sí, sin ninguna duda.
Son dos equipos talentosos, con inventiva,
con individualidades que pueden crear, y eso hace siempre preocupar más
al técnico que cuando enfrenta a equipos europeos,
que son más mecanizados, que se pueden estudiar más fácil.
A Brasil no se lo puede estudiar mucho porque es un equipo que puede crear.
Lo peor que te puede suceder con un rival
es que juegue bien y que tenga buenos jugadores.
Y eso era lo que tenía Brasil.
Y contra Brasil, la mínima equivocación,
se terminaba el campeonato para Argentina.
Sí, y le vamos a ganar. Le vamos a ganar.
El que ganara de Argentina-Brasil iba a jugar la final.
Estos jugadores…
Si le decías al Pato Fillol: "Mirá que vamos a perder o vamos a…".
Te mataba.
Bueno, yo, como ya saben,
no vi el partido en la cancha porque tuve que viajar a Buenos Aires
a ver a mi familia, mis hijos, mi mujer.
Es cierto que es un momento que es bastante difícil,
que prácticamente lo superé.
Luque no juega ni contra Italia ni contra Polonia
por la fractura del brazo y por la muerte del hermano.
Viaja a ver a la familia y no pensaba volver.
Y la noche del entierro,
el papá se sienta en una silla frente a él y le dice:
"Mirá, vos hace cinco años
que te estás matando. Los últimos tres te mataste
para jugar el Mundial,
y tu hermano te iba a ver a vos.
Tu hermano quería que vos juegues el Mundial.
Vos no podés abandonar”.
Y Luque agarra el bolso y se vuelve a la concentración.
Había mucho interés
por este programa que nosotros hacíamos
porque la gente quería saber de la verdadera Argentina.
Y para eso estábamos nosotros.
Desde aquí se ordenan las acciones en contra de los subversivos.
Los subversivos son todos los que se atreven
a criticar algo de la gestión de la Junta Militar.
El director de este reportaje documental
me pidió hacer la entrevista con las madres.
Los periodistas extranjeros justamente nos creían.
La Casa Rosada está en la Plaza de Mayo.
Las madres de los desaparecidos se manifiestan allí cada jueves.
No había mucha gente en ese momento.
Quizás por el Mundial,
todos estaban en frente de su aparato de televisión.
Y cuando llegamos,
las madres ya estaban comenzando a hacer sus rondas.
Una de las cosas que no se pueden hacer
cuando se implanta el estado de sitio,
más de tres personas no pueden estar juntas.
Entonces, la misma policía empezó a decirles:
"Vamos, caminen de a dos, de a dos".
Ahí se inicia la primera ronda de todos los jueves.
Comencé a hacer la ronda con ellas y a hablar con ellas,
simplemente, para provocarlas un poco.
No era necesario provocarlas porque eran volcanes.
Querían hablar.
- ¿Qué pasa, señora? - Queremos a nuestros hijos,
que nos digan dónde están por lo menos.
Mi hijo hoy hace 15 meses…
¿Dónde están los bebés? A ver, ¿dónde están?
- ¿Por qué no nos dicen? - ¿Tenemos un Mundial en paz?
El gobierno dice que ustedes son mentirosas.
¿Nosotras somos mentirosas?
¿Qué? ¿Estamos mintiendo de que nuestros hijos desaparecieron?
Me acuerdo de una señora
que pedía que le dijeran
que no sabíamos nada de nuestros hijos.
Angustia porque no sabemos si están enfermos, si tienen frío,
si tienen hambre.
No sabemos nada.
Y desesperación, señor, porque ya no sabemos a quién recurrir.
Una quiere hablar. La otra también.
Es un poco un barullo.
Y yo desde una punta, dije…
Han venido a nuestras casas, las han allanado,
han robado cuanto han querido,
han destrozado las casas,
porque las han destrozado, y robado todo lo que tenemos, ¿eh?
Y además, a nuestros hijos nos han robado.
Y nunca jamás supimos más nada de ellos.
Y el Ejército lo ha hecho.
- ¿El Ejército? - ¡El Ejército!
"Son del Ejército".
Y viene la policía.
Una policía que se porta no muy provocativamente.
Vamos, señores, circulando, por favor, vamos circulando.
HOMBRES DE LA TELEVISIÓN FILMAN A LAS "MADRES LOCAS"
En la noche,
la mujer de uno de nosotros tres
fue seguida en la calle, en Buenos Aires.
Un señor bien vestido
la seguía y la seguía.
Ella lo comenzó a notar. Se escondió.
Pero él seguía atrás.
Y, finalmente, se encontraron. No había manera de esquivarlo.
El señor le dice:
"Señora, dígales a sus amiguitos que se porten bien".
"¿Qué?".
Y su primera reacción fue:
"Y si no se portan bien, ¿qué?".
"Que se atengan a las consecuencias".
MADRES LOCAS
No había internet.
No había computadora.
No había discos duros ni nada.
El director de este...
lo que sería entonces un reportaje documental
se llamaba Joop Daalmeijer.
Estaba alojado en un hotel, naturalmente.
Entra al bar.
Y en el bar, tiene a su lado a un capitán de un avión de Lufthansa
que al dÍa siguiente iba a viajar a Frankfurt.
Joop le pregunta: "Tengo una película. ¿La quieres llevar?".
"Ningún problema".
Consulados, embajadas, ministerios, iglesias.
En todas partes, nos han cerrado…
En todas partes, se nos han cerrado las puertas.
Por eso les rogamos a ustedes. Les rogamos a ustedes.
Son nuestra última esperanza.
Por favor, ayúdennos. Ayúdennos, por favor.
Son nuestra última esperanza.
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