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Señor Da Silva, todo correcto. Ya los hemos descargado
a la espera de separar los de usted.
A ver, Paco, anota los números de identificación de los animales.
Venimos a advertirte por las buenas que si sigues trayendo
cerdos de Portugal, vas a tener problemas.
Tengo los números, apunta.
Es ese, es ese, cógele.
¡Manos arriba!
Tiene toda la pinta de ser un atraco frustrado.
Señor Patiño, soy yo, Teófilo. La noche pasada
encontramos a dos chavales con cinco kilos de coca.
-¿Quién carallo se atreve a hacerme la competencia?
Si no tiene inconveniente, me gustaría seguir el caso.
-Tengo algo mucho más interesante para una novata como usted.
¿Te vas de viaje? ¿Eh?
Que si te vas de viaje.
Tú te cagas en nuestro negocio, nosotros nos cagamos en el tuyo.
He ido a La Granja Feliz. ¿Sabes lo que he averiguado?
Que todo es mentira, que no engañé a mi mujer.
¿Llevas puesto mi anillo?
¿Está muerto? Me temo que sí.
(Claxon) ¡Bienvenidos a Portugal!
Por favor, Paco, no grites tanto, que me va a estallar la cabeza.
Pues cualquiera lo diría anoche, pajarete, cómo estabas.
¿Cuántos cubatas te tomaste, eh? ¿Seis, siete, ocho...? ¿Cuántos?
No tengo ni idea, no me acuerdo de nada.
¿En serio? En serio.
¿En serio no te acuerdas de nada? Que no.
Joder, Alfonso, ¿otra vez? Así no vamos a llegar nunca.
¿Paro?
Estas son las crías, ¿dónde están los cebos?
¿Su cuñado, el veterinario, sabe algo?
Nada, nada en absoluto. Él solo se va a encargar
de certificar a los animales y del papeleo de la importación.
Mejor así, mucho más seguro.
Por cierto, señor Da Silva, por curiosidad,
¿cómo hacen para meterle la mercancía a los marranos?
Los duermen o algo así, ¿no?
Eso es cosa nuestra, usted limítese a vaciar los cerdos marcados
de cada envío y entréguele la mercancía
a mi hombre. El resto de los animales son suyos,
véndalos como le dé la gana.
Bueno, pues entonces todo aclarado, vamos a ganar mucho dinero
con estos cerditos.
¿Y para comprar estos animales hemos hecho más de 300 km?
¿Ocurre algo?
Ocurre que estos animales tienen un aspecto lamentable.
Su aspecto tampoco es muy saludable que digamos.
Es que anoche bebí demasiado.
Como quieran, si no les convence el negocio,
lo dejamos aquí. No, no, para nada,
estoy convencido de que tanto los animales
como mi cuñado se mejorarán. Trato hecho.
Por cierto, señor Da Silva, ¿sabe dónde podemos comprar
albornoces y toallas por aquí?
Para comprar esa mierda de cerdos no me necesitas para nada.
Te necesito para que me ayudes a pasar los controles de sanidad
y calidad de los animales. ¿Cómo?
Pues lo que estás oyendo, necesito un veterinario de confianza
para que me ayude con el papeleo. ¿Quién mejor que mi cuñado?
Eso ni lo sueñes. Venga, coño,
lo único que tienes que hacer es un poco la vista gorda.
Oye, que se me puede caer el pelo si me pillan, ¿eh?
Y si tu mujer se entera de dónde estuvimos anoche,
se te puede caer otra cosa. ¿Anoche? ¿Qué pasó anoche?
¿A cómo tiene las toallas? Oye, que te estoy hablando, Paco.
20 euros, conjunto de tres. "Algodão egípcio".
Tocar, tocar, tocar.
Que sí, que es algodón egipcio. ¿De qué no se tiene que enterar
Mari Jose? De lo bien que lo pasamos anoche
en La Granja Feliz. ¿O ya no te acuerdas, eh?
¿Albornoces tiene? Claro, "homem".
"É bom, algodão egípcio". Tocar, tocar, tocar.
Bueno, pues venga, dos y dos.
30 euros el albornoz y 20, las toallas, 100 euros todo.
¿Cuánto? 100 euros.
50, es lo que hay.
Ah, no, no, no puede ser. 80 euros.
Alfonso, devuélveselo todo.
"Ladrão", mala persona. Ahí que te coman "os porcos".
¿Qué dice este? Una maldición gitana.
(Despertador)
Alfonso.
Alfonso, ¿no lo oyes? Apaga el despertador de una vez.
Buenos días.
Cariño, esa es mi bata.
Ah, sí.
Toma, perdona. ¿Estás bien?
Sí, estoy bien, ¿por qué? Te noto raro.
Raro, qué tontería.
Paco, Paquito, perdóname. (LLORA)
(Himno de España)
(Timbre)
Herminio. Señora Almudena, gracias a Dios.
Perdone por mi insistencia, pero necesito hablar
con don Francisco. ¿Con mi marido?
Sí, claro, sí, sí. Es que no está en casa.
¿Y no le dijo dónde iba a estar? No, no ha dormido en casa.
Ah. Y está preocupada por él. Mucho. ¿Se me nota?
Tiene el coche ahí aparcado, ¿eh?
Ya, eso es que se ha ido andando. ¿Andando?
Sí, el médico insiste en que ande por el colesterol.
Entonces, ¿tampoco ha pasado por el matadero?
No. Y tengo algo terrible que decirle.
No me asuste, Herminio, que bastante disgusto tengo encima.
Nos han atacado. ¿Cómo dice?
Bueno, que han cagado encima de la mesa de don Francisco.
Menudo lío cuando se entere, ¿qué va a pasar?
No lo quiero ni pensar.
¿Qué va a hacer, Herminio? Llamarle para ver dónde está.
(Himno de España)
¿No lo oye?
Ese es el teléfono de don Francisco, ¿eh?
¿No lo oye?
Sí, algo se oye. Se habrá dejado el teléfono en casa,
este hombre cada día está peor de la cabeza.
Herminio, ¿por qué no se vuelve al matadero y se encarga de todo
hasta que Francisco regrese? Sí, señora, como usted mande, sí.
(TELEVISIÓN) "Temo que los plumas rojas
nos ataquen. -No seas gafe.
-No tenemos más remedio que atravesar el desierto."
Eh, Pascual, ¿te falta mucho? Llevas ahí media hora, ¿eh?
Yo también tengo que ir al váter.
Ya era hora.
-¿Qué haces fumando en la cama? -¿Cómo dices?
-Es peligroso, ¿sabes la cantidad de gente
que muere por fumar en la cama?
-¿Pero tú quién crees que eres, mi madre?
¿Qué carallo haces?
-Vale que compartamos habitación y cama,
pero no quiero salir de aquí achicharrado.
-Ah, no quieres salir de aquí achicharrado.
Pues yo tampoco quiero que me abraces por la noche
como si fuera un peluche.
Menos mal que hoy, en cuanto agarremos
al tipo ese del matadero, nos piramos de este pueblo.
-¿De qué abrazo hablas? -Joder, aquí no se puede ni entrar.
Mira que eres cerdo, hay que tirar de la cadena.
-¿De qué abrazo hablas? -De los tuyos, ¿de quiénes van a ser?
Pasaste toda la noche intentando agarrarme,
no pegué ojo, coño. Se nota que estás falto de cariño,
échate una novia, aunque sea de pago.
(Cisterna)
Dicen que esto del coaching está muy de moda,
que nos va a venir muy bien a los empleados
para coger confianza y ser más eficaces.
Seguro que sí.
El curso lo imparte Fermín, el mismo del discurso de ayer.
Fermín, sí, sí, claro. Es un hombre muy preparado,
muy simpático.
(Móvil)
¿No lo coges? ¿Eh?
No, no, porque será del trabajo. Que esperen, oye.
Alfonso, que lo tiras. Cógelo, hombre,
a ver si va a ser algo importante. Y si se ha puesto
un animal de parto, ¿qué? Anda, trae.
No. Alfonso, no seas niño y atiende.
Pero, mujer, ¿qué más da? Por favor. Alfonso.
Uy, pero si es Almudena.
Almudena, que soy yo. ¿Por qué no llamas a casa
o a mi móvil? Ah, hola, María José.
Es que necesito a Alfonso. ¿Mi Alfonso? ¿Qué pasa?
Es que... Se me ha roto un grifo. Y me tiene que ayudar
a arreglarlo, yo sola no puedo. ¿Y Francisco?
Francisco... Francisco...
No sirve, no me sirve para nada. (LLORA)
Jesús, qué inútil. ¿Estás llorando? ¿Por qué lloras?
Por el grifo, está todo hecho un desastre.
Yo estoy desbordada.
Tranquila, mujer. A ver, lo primero, cierra la llave de paso, ¿eh?
Mi hermana, que vayas a mirarle un grifo.
Yo me tengo que marchar. Martín, a desayunar,
que llegas tarde al instituto. Te ocupas de tu hijo
y vas a ver a mi hermana. Te veo luego.
¿Se puede saber por qué me llamas al móvil?
Lo siento, es que Herminio se ha pasado por casa
preguntando por Francisco y me he puesto muy nerviosa.
¿Qué hago? Nada, no hagas nada, no toques nada.
Ahora tendré que pasarme por el matadero
para ver si sospecha algo. En cuanto pueda, paso por tu casa.
Y miramos lo del grifo, venga, de acuerdo.
Almudena, un beso, un beso.
(OLISQUEA)
Se acabaron las contemplaciones, lo trincamos del pescuezo
y al maletero. Lo próximo que vea será la cara de don Julio
preguntándole sobre la mercancía de los cerdos.
¿Qué, no dices nada?
-¿Cómo eran los abrazos de esta noche?
-No empieces otra vez, ¿eh? ¿Eso qué más da, hombre?
Total, esta noche cada uno duerme en su cama
y punto pelota. -¿Abrazos de hermano o de pareja?
-Ay, qué hostia. Tú sabrás.
-Igual tienes razón, llevo mucho tiempo solo
y el cuerpo intenta decirme algo, son señales.
-¿Qué cojones es eso?
¿Son guardias o qué? -A lo mejor son secretas.
-¿Qué hago, paro?
-No, si te parece, pásales por encima a plena luz del día.
-Doy gracias al Señor, al fin un par de almas caritativas.
-¿Ocurre algo, amigos? -Pues sí, mire,
hemos pinchado y ni mi compañero ni yo
sabemos cómo cambiar la rueda. Para colmo,
no hay cobertura por aquí. ¿Serían tan amables de ayudarnos?
Nuño, me tengo que ir, llego tarde al cuartel.
-Por favor, no le hagas el feo a mi madre.
-Pero si no me habla.
-Ya sabes que no le gusta que te quedes a dormir en casa.
Gracias, mamá.
-Gracias, señora Faustina. -De nada, hijo.
Entonces, ¿vais a encargar el traje de novio hoy?
-Sí, mamá. -¿Y a dónde?
-En una tienda de moda que hay en Benavente,
tienen ropa muy moderna y muy bien de precio.
-¿Qué necesidad, teniendo el de tu difunto padre
en el ropero, que además está impecable?
-Ya, mamá, pero a María le hace ilusión
que vea otras cosas, ¿verdad? Oye, ¿por qué no te vienes
con nosotros? Nos haría mucha ilusión, ¿a que sí?
-Claro. Y así se da un paseo. -Tengo mal las piernas, lo sabes.
-Mamá, vamos a ir en coche.
-Bueno, yo me tengo que ir, el deber me llama.
Os veo luego en Benavente. -Que tengas suerte
y que encuentres al asesino del cerdo.
-Gracias. Llámame si ves a alguien raro por el pueblo,
no tengo claro que el crimen del restaurante
haya acabado ahí.
¿Y ustedes exactamente a qué se dedican?
-Difundir la verdad y la doctrina de la salvación.
-Muy necesario en un mundo donde impera la violencia.
-¡Ah, ah!
-Hemos oído que han asesinado a tres personas
en un pueblo de por aquí.
-Mala follá tenía la jodida, pero ya está, níquel.
-Que Dios les bendiga.
-Personas como ustedes hacen que este mundo
sea un lugar mejor.
-Ya me he untado de grasa, me cago en todo.
-Vaya, y todo por nuestra culpa. -No, no se toque, hermano,
tenemos un cepillo en el coche que lo quita todo.
-No, da igual, de verdad. -No, deje, déjeme que frote,
verá cómo sale. -No, deje, hombre, deje.
-Faltaría más, con lo bien que se han portado
con nosotros. -Deje que frote.
-¡Estate quieto, pijo!
-¡Oh!
-Tranquilos, tranquilos, somos policías, somos policías.
-¡No, no! -Somos policías.
-¡Ah!
-Que se escapa ese, corre. -La madre que lo parió.
(GRITA)
(Graznidos)
421 Alfa para 421 Charlie. -Adelante, 421 Alfa.
-Voy de camino a base, pero antes quiero comprobar una cosa.
¿Hola?
¿Almudena?
¿Qué haces tú aquí? Tu llamada me ha dejado preocupada.
Y antes de irme a mi clase de coaching
me he dicho: "Vete a ver a tu hermana".
¿Cómo estás? Ya estoy mejor, gracias.
Esto no es solo por lo del grifo, ¿verdad?
¿Cómo? Que tiene que ver con Francisco.
Almudena, soy tu hermana, puedes confiar en mí. ¿Qué pasa?
Que Francisco se nos ha ido.
Que ya no está entre nosotros, todo por mi culpa. (LLORA)
¿Que se ha ido?
¿Pero será hijo de puta, con perdón? ¿Y dónde se ha ido el desgraciado?
Ah, no me lo digas, seguro que con la guarra esa
de su amante, la de la nota. ¿Pues sabes qué te digo?
Que mucho mejor, te acabas de quitar un muerto de encima.
¿Tú crees? Pues claro que sí.
Tú ahora a ponerte bien guapa para que vea ese cerdo
lo que se está perdiendo. Me tengo que marchar,
pero luego te llamo, ¿vale? Alegra esa cara, mujer.
Y repite conmigo:
hoy es el primer día del resto de mi vida.
Hoy es el primer día del resto de mi vida.
Hasta nunca, Francisco. Hasta nunca, Francisco.
Más alto, que te escuchen todos los vecinos.
¡Hasta nunca, Francisco!
(Golpe en el agua)
Con esta pinta vamos de incógnito, ¿eh?
-Fijo.
-Venga, cogemos su coche y guardamos el nuestro.
(Moscas)
No me coge el móvil. Y su mujer me ha dicho
que no ha dormido esta noche en casa. Y para colmo,
la foto de los cerdos no está. ¿Sospecha algo, Herminio?
Después de lo que han dejado aquí, para mí Salvador anda detrás.
Por dios, Herminio, ¿qué insinúa? No, no, nada, don Alfonso,
pero yo creo que el jefe ha huido atemorizado.
Mire, mire, la nota que han dejado aquí.
Parece la letra de un retrasado. Bueno, para empezar,
voy a ir a ver a mi cuñada, a ver cómo se encuentra.
Y usted se queda al frente del matadero, ¿eh?
Y anda, recoge esa porquería.
Buenos días, hermanos. Hola.
Que la paz sea con vosotros. -Y con su espíritu, amén.
¿Qué desean ustedes?
Venimos buscando al señor director del matadero, don...
Don Francisco Sánchez. -Habíamos quedado aquí con él.
-El señor Sánchez no ha venido hoy por aquí.
No sabía que fueran ustedes de esos de Jehová.
-¿Y cómo es que no ha venido? -¿Dónde cojones se ha metido?
Quiero decir que dónde está, caballeros.
Pues no tengo ni idea, pero vamos, ya les anticipo
que mi cuñado no es muy religioso, ¿eh?
Ah. ¿Usted es su cuñado? Sí.
Pero no tengo tiempo para sermones, me marcho.
Atiende a estos señores, Herminio.
Bonito uniforme, ¿eh?
(Móvil)
¿Otra vez? Que no me llames, que ya voy para allá.
Solo era para decirte que compres hielo.
¿Hielo? Sí, es para...
Vale, vale, no des explicaciones por teléfono. Venga, compro hielo.
Costa, Costa, que empiezan las fiestas
y te conozco.
(Golpe)
(Móvil)
Joder.
¡Que ya llego!
Pues claro, claro que estoy nervioso.
¿Cómo no voy a estar nervioso? No, no toques nada.
A ver, por favor, déjalo todo como está,
no toques nada.
Sí, sí, ya tengo el hielo, voy para allá en cinco minutos.
No, no. Venga, que te tengo que dejar.
Alfonso, ¿dónde vas con tanto hielo?
Ah, que es para cuando le duele la cabeza a tu mujer, ¿no? (RÍE)
Joder, qué gracioso eres, Pacorro. ¿Me meto yo con la tuya?
Cóbrame, que me tengo que ir. Vale, vale.
Perdone, no le había visto.
¿Qué le pasa, se les ha terminado el hielo
en la fiesta? ¿Qué fiesta, de qué habla?
¿Y a ustedes, se les ha terminado la comida del loro?
Perdóneme, es que con esta calor se pone uno muy nervioso.
Venga, hasta luego, que paséis buen día.
Hasta luego.
¿Quiere una bolsa?
Imaginad por un momento que me estoy dirigiendo
a un grupo de alcohólicos. Imaginad que en este vaso
solo hay agua y en este otro solo hay alcohol.
Ahora imaginad que coloco un gusano en el vaso de agua. ¿Qué sucede?
Rosa. -¿El gusano se ahoga?
-El gusano flota y nada tranquilamente.
Ahora bien, ¿qué pasaría si echo el gusano
en el vaso de alcohol? -Que se emborracha. (RÍE)
-Por favor, Rosa, vale ya. Que el gusano se muere.
Entonces, ¿a qué conclusión habríamos de llegar?
-Que el alcohol es malo. -Muy obvio. Más cosas.
María José.
¿Yo? Sí, tú, ¿qué nos puedes decir tú?
No sé, ¿que si bebes alcohol, no tendrás gusanos?
Bravo, bravo.
Esa es la clave de un buen vendedor, hacerle oír al cliente
aquello que el cliente desea oír. Si nuestro cliente es el alcohólico
de esta historia, no solo debemos convencerle
de que el alcohol no le hará mal, sino que le librará de sus gusanos.
Todavía no me creo que esa sanguijuela
se atreviera a amenazarnos. ¡Y en mi propia casa!
-Por favor, Salvador, deja de dar voces.
-¿Pero por qué le dejaste entrar en los cebaderos?
-Porque es un veterinario y esto es una granja de cerdos.
-No es un veterinario agrícola, no tiene competencias,
no puede entrar, te engañó.
-¿Y yo qué iba a saber, Salvador? -Papá, mamá no tiene la culpa.
-Déjalo, hijo, tu padre lo paga siempre todo conmigo.
-No te disgustes, tú tranquila, mamita.
El caso es que ahora conoce los cebaderos por dentro
y puede denunciarnos por cuenta propia.
-Pero si tenemos todo bien, ¿qué van a denunciar?
-Hay instalaciones que no pasarían una inspección.
Y ponerlas todas a punto supondría una fortuna.
-Yo lo mato,
a ese mierda yo le estrangulo con mis propias manos.
Y después me cargo al hijoputa de su cuñado,
el del matadero. -Aquí no se va a matar a nadie,
no estamos en el Oeste. Lo que hay que hacer
es aclarar y solucionar bien las cosas.
-Y de eso me voy a encargar yo.
Vaya si me voy a encargar.
-Hijo, por favor, controla a tu padre.
¿Pero quién ha tenido que avisar a los periodistas y a la televisión?
-Señor alcalde, es inevitable, han asesinado a tres personas,
todo el mundo lo sabe. -¿Pero no era un atraco
y no un asesinato? -Sigue siendo noticia, ya sabe,
la España negra y esas cosas que gustan en los telediarios.
-Pues hay que dejarlo bien claro o nos joden las fiestas patronales.
Coño, no es lo mismo un titular que rece "Atraco con muertos"
que "Un asesino anda suelto". -Bueno, bueno, bueno,
confiemos en que el compañero de Policía Judicial
que envíe la comandancia asuma esa hipótesis.
-Hipótesis no, certeza. ¿A qué hora llegan
los de la televisión? -Por la tarde.
-Pues vamos a ensayar lo que tenemos que decir.
¡Apártese, vamos, por la cuenta que le trae!
¿No conoce a mi padre?
-No se pueden llevar los cerdos de mi jefe,
esto es un atropello.
-Nosotros podemos hacer lo que nos salga de los huevos.
Igual que hace su jefe y esa sabandija de veterinario
que tiene por cuñado. ¡Atropéllalo! -¡Venga ya, coño, venga!
(Claxon)
Y ya sabe, cuando vuelva su jefe, le dice que sus cerdos los tengo yo.
Y que si tiene lo que hay que tener, que venga a mi granja a buscarlos.
Ah, y que no se olvide traerse al veterinario.
Arreando. -Ay, gorrión.
-¿Y ahora cómo explico yo esto?
¿Pero qué has hecho?
No podía dejarlo más tiempo en el salón,
estaba empezando a oler. ¿Encima de que casi me hernio
al arrastrarlo?
Te dije que no tocaras nada, ¿qué le contamos ahora
a la Guardia Civil? ¿A la Guardia Civil?
Hombre, claro, tenemos que entregarnos
y explicar exactamente qué ocurrió, que fue un accidente.
Pero dios, lo has estropeado todo. ¿Que yo lo he estropeado?
Hombre. Te recuerdo
que sin tu presencia anoche, nada de esto habría ocurrido,
esto lo hemos hecho los dos. ¿Los dos?
Yo no fui quien le desnucó como un conejo, ¿eh?
Ah, es verdad, soy una asesina, voy a ir a la cárcel,
voy a ir a la cárcel... Cállate, ¿estás loca?
Lo que tenemos que hacer es devolver a Francisco al salón
Lo que tenemos que hacer es devolver a Francisco al salón
y dejarlo todo como estaba. Luego, llamar a la Guardia Civil
y explicarles que fue un accidente.
(Móvil)
Es Herminio. Ay, pero qué hombre tan pesado.
Con la que tenemos encima.
Sí, Herminio, dígame, ¿todo bien?
¿Cómo?
Bueno, mire, no se preocupe, si se han llevado los cerdos,
ya los recuperaremos, ¿eh? Ya, ya, pero ahora no le puedo atender, no.
Gracias por llamar, adiós.
Que le han robado los cerdos a Francisco.
Ay, mi Paco, qué racha más mala lleva encima el pobrecito.
Buenas. -Buenos días.
-¿Tienes algún plato sin cerdo?
-Sí, la ensalada verde, le podemos quitar el beicon.
-Bien, pues entonces ponme unos callos de estos.
-Muy buen ojo, le van a encantar. Los hace mi madre, todo casero, ¿eh?
Usted no es de por aquí, ¿no?
-¿Preguntas a todo el mundo de dónde es?
Igual en vez de en un bar deberías trabajar
en la oficina del censo electoral. -Sí, señor, claro.
¿Por qué hace tanto frío en esta casa?
He puesto el aire a tope para que se conserve mejor.
Toma, ponte su albornoz.
Uf.
No le des tan cerca, que le vas a quemar
y eso sale en la autopsia.
Alfonso, igual tienes razón y lo mejor es entregarse
y decir la verdad.
Pues claro, mujer, ¿qué otra cosa podemos hacer?
Lo siento por mi niño tibetano, después de esto
se acabó lo de la adopción.
Ya encontraremos una solución, no te preocupes.
Alfonso, si tú te comprometieras a inseminarme en un vis a vis...
Por dios, Almudena, qué cosas dices.
Con Francisco de cuerpo presente. Si acepto ir a la cárcel,
es lo menos que puedes hacer por mí. Prométemelo.
No puedo, estoy casado con tu hermana.
Mi hermana lo entenderá.
(Timbre) ¡Ya va!
¿Pero qué haces? Ay, es la costumbre.
¿Y ahora qué hacemos?
Buenos días, el Señor llama a su puerta.
¿Qué señor?
El Señor Jesucristo.
Somos mormones. Me parece muy bien, yo soy budista.
Muchas gracias.
Preguntamos por el señor don Francisco Sánchez,
quedamos para hablar con él.
Mostró cierto interés en nuestra organización.
Pero si no pisaba la iglesia desde la comunión.
Hay personas a las que la devoción les llega de forma tardía.
Ah, ¿sí? Ajá.
Así que budista.
¿Y eso cómo es?
No me diga que le interesa. No se puede imaginar cuánto.
¿Pero qué haces? Échalos de una vez.
Pues es lo que te reconcilia con tu paz interior.
(Golpe)
¿Hay alguien en casa? No, estoy yo sola.
¿Y ese ruido?
¿Qué ruido? Yo no he oído nada.
Hombre, ustedes otra vez. Sí que son insistentes, ¿no?
¿Y este qué hace aquí?
Es mi cuñado, que es fontanero, ha venido a arreglarme el grifo.
Ah, fontanero. Sí.
Me interesa el bricolaje en líneas generales.
Y en vez de mono se pone albornoz.
Bueno, ustedes también tendrían que llevar túnica y sandalias
y van así vestidos. Y ahora, si nos disculpan,
tenemos cosas más importantes que hacer que estar hablando
sobre indumentarias. Muchas gracias por su visita.
El cretino este se está tirando a su cuñada.
-¿Y qué carallo importa, hombre? El problema es
que no está Francisco, a ver qué le inventamos ahora
a don Julio.
Hola, María José. Hola, ¿qué tal?
¿Qué, qué tal el curso? ¿Preparada para el siguiente round?
¿Eh? Es muy interesante.
(RÍE) Ya verás cómo después de este curso
tus ventas se multiplican. Eres una mujer con mucho potencial.
Fermín, no sé si es buen momento, pero tengo que decirte algo.
Que estás locamente enamorada de mí. ¿Perdón?
(RÍE)
Es broma, mujer. Ahora en serio, dispara.
Eh...
Alfonso ha accedido a comprar el apartamento en Torrevieja.
Excelente noticia.
Ya, pero ahora soy yo la que no sé si hacemos bien,
igual le he presionado demasiado. No, qué tontería, mujer.
Alfonso es un hombre sensato, con los pies en la tierra.
Si ha accedido, es porque lo tiene claro,
porque te quiere.
Bueno, bueno, bueno, pero qué gran noticia.
Esto tendremos que celebrarlo.
Ahí tiene, otra racioncita de callos.
-Gracias. Y pan, un poco de pan. -Sí, enseguida.
(Móvil)
Entonces, ¿no ha echado en falta ninguno de sus cerdos?
¿Y no ha notado nada raro estos días?
No sé, alguien rondando por su ganadería, alguna amenaza...
Gracias. No dude en llamarnos si nota algo raro.
Buenos días.
(Teléfono)
¿Sí?
Antonio, ¿ya tienes los resultados de la autopsia?
¿Y?
Ajá.
Lo sabía, en la escena del crimen había un arma más, una persona más.
Pásame los informes, por favor. Gracias, te debo una.
Lo ocurrido ha sido algo terrible, pero, afortunadamente,
sin más trascendencia. Ningún pueblo se libra
de este tipo de sucesos, pero les puedo garantizar
que Torrecillas sigue siendo un lugar tranquilo,
lleno de historia, cuyas gentes son afables.
Perdón, amables. -No, no, no,
no puedes balbucear ante España entera.
Quita, déjame a mí.
Torrecillas es un enclave de primer orden,
un lugar seguro, pacífico, a punto de celebrar
sus fiestas de la patrona, a las que desde aquí
quiero invitar a todos los televidentes.
Habrá bailes, celebraciones... -La captura del gorrino engrasado.
-Eso ahora da mala imagen, Villanueva,
los de ciudad son flojitos.
(Puerta) -Mi sargento.
-Estamos ocupados. -Es importante.
El forense ha confirmado que en el cuerpo
de una de las víctimas había balas de una segunda arma.
Se lo dije, hubo otra persona implicada,
no fue un atraco. -¿Pero qué coño dice?
-Señor alcalde, ¿nos deja a solas un momento?
-¿Y el ensayo? -Es un momento, por favor.
Perdone.
Si sigues así, voy a tener que tomar medidas disciplinarias.
Estate a lo de los cerdos, ¿entendido?
-Pero no puede ignorar el informe, está claro que fue algo más
que un atraco y que otro criminal anda suelto.
-Los de la tele están a punto de llegar,
España entera nos está mirando, ¿quieres que nos pongan un sambenito
como lo de Puerto Hurraco? Póngase a ordenar expedientes, vamos.
(Móvil)
Nuño, por favor, estoy muy liada. -Solo quería decirte
que hay un tipo extraño en el bar, que habla raro y come más que yo.
-Vale, ahora estoy trabajando. Luego, si puedo, me paso.
-Como me dijiste que te avisara... Pero lo importante
es lo de esta tarde, ¿no? -¿El qué?
Ah, sí, sí, lo de tu traje. Pues hoy quédate con hambre
para que te entre, anda. Un beso. -Un beso.
Un poquito más, un poquito más, ahí, aquí.
Aquí.
Dos años de ortodoncia a la basura. Con lo que le costó
enderezarse los dientes. Así no podemos presentarle, Alfonso.
¿Le llevamos a un dentista a que le ponga unas fundas?
¿Pero cómo has dejado que se caiga?
No haberme dejado solo con él para ponerte mística con esos dos.
Tengo el karma por el suelo, todo lo que me ayude a limpiar
bienvenido sea.
Hay que enderezarlo. Joder.
Está duro como una piedra.
Sí, parece una ardilla disecada.
Pues tiene que quedar natural, así que vamos a estirarlo.
Tú, de las piernas; yo, de los brazos. Tira, tira.
Ahora, ahora, ahora.
Bien, ahora esto.
Ahora las otras dos.
Mejor llamamos a tu hija y así todo queda en familia.
¿Pero qué más da a quién llamemos? Esto ha sido un accidente,
métetelo en la cabeza. Tira fuerte.
Ahí, ahí, fuerte.
¡Ah! Ay, dios.
Hemos roto a Paco.
Joder, si parece que le has dado una paliza.
¿Qué hacemos, Alfonso?
De momento, cambiarle la camisa por otra nueva.
Don Julio. Señor Patiño.
Que todavía no tenemos al...
No hemos encontrado al tipo.
¿Por qué tengo que llamar siempre yo?
¿Y si apagamos el móvil hasta que lo encontremos?
-Trae.
-Hostia.
Dime, ¿lo tenéis? -Señor Patiño, ¿qué tal? "Bos" días.
La cosa es que sí pero no. Puede estar tranquilo,
porque esta noche el mochuelo entrará en el nido.
-¿Pero qué mochuelo? No me digas que se escapó.
-No, no, el mochuelo anda cerca, pero...
-Quiero ese tipo delante de mí para mañana antes del desayuno.
-Lo tendrá, señor Patiño. Tenemos que tener
un poco de paciencia. -Ni paciencia ni hostias,
o dais solución a esto o lo hacen otros, ¿estamos?
Parece que hay otro que se está poniendo a la cola
para hacer un tratamiento como el tuyo,
otro imbécil que cree que puede joderme sin más.
Seguid.
-¡No, no, no! (GRITA)
No, esta tampoco, hace años que no le entra.
Ninguna de estas le valía ya.
Claro, se iba a llevar las pocas en las que ahora cabía.
Venga, esta misma, da lo mismo. ¿Esta?
Es un horror. Además, está arrugada, nunca me gustó.
Por dios, Almudena, que da igual, esa vale.
Va a ser la última que lleve, bastante deteriorado está.
¿Qué es esto?
¿Qué es esto? No lo sé, pero no lo toques.
¿Es lo que parece? No. Cierra la maleta.
Alfonso, esto es droga de esa. Que no lo toques, que lo sueltes.
¿Pero qué hacía con toda esta droga en la maleta?
Paco con estas cosas y yo sin enterarme.
¿Tú sabes el dinero que tiene que valer esto?
¿Y si estaba huyendo?
¿Y si hay alguien que está esperando recibir todo esto?
Quizá le estaban buscando. Pues ya no le van a encontrar.
Claro, porque es a nosotros a los que van a encontrar, Almudena.
(Móvil)
Es María José.
Sí, cariño, ¿qué tal?
Ajá. ¿Cómo?
Unas albóndigas del bar de Nuño, claro, sí, yo las llevo.
Claro, mi amor, sí. Venga, en un ratito estoy ahí, ¿eh?
Besos, besos. Chao.
Me voy. ¿Cómo que te vas?
No me puedes dejar sola con todo esto.
Tenemos que disimular, Almudena. Hasta que no confesemos
es importante que hagamos como si no hubiera ocurrido nada.
En cuanto termine de comer, estoy aquí otra vez.
¿Pero qué hago yo con esto? Nada.
Por favor, lávate las manos.
Y recordad, las paredes de nuestro yo interior
están empapeladas con el entusiasmo de nuestra alma.
Tenéis dos horas para pensar en ello, nos vemos después de comer.
Menudo cabrón. ¿Cómo?
A ver si lo adivino. Estás casada con un inútil,
te gustaría ser algo más en la vida y solo ese mamarracho
te dice que puedes llegar lejos.
Yo era igual, las busca así. No le creas nada.
Cuando haya conseguido encamarte, irá a por otra.
Pues tengo un morro de cerdo que quita el sentido, ¿se anima?
-¿Cuánto te debo? -15 euros.
-¿Solo 15 euros? -Sí.
-Madre mía, suerte que voy a durar poco aquí.
Toma.
Discúlpeme, perdone, ¿eh? Hombre, otra vez usted.
¿No se le habrá acabado el hielo?
¿Cómo dice?
¿Usted no estaba comprando hielo en la gasolinera?
¿Hielo, qué hielo? Perdone, tengo prisa,
me está esperando mi mujer en casa.
Ponme un café. Y albóndigas para cuatro,
que Mari Jose no ha tenido tiempo de preparar la comida.
Pues lo siento, suegro, el que acaba de salir
se las ha acabado todas. Pero las albóndigas y los callos.
¿Cómo? ¿Y ese quién es?
No lo había visto nunca, pero no me ha gustado un pelo.
Raro, muy raro. ¿Te pongo unas coquetitas?
¿Qué os pasa? Venga, Martín, que luego dices que no echas brazos.
Me ha contado mamá lo que hiciste ayer
en la granja de Salvador.
Lo que quería que hiciera tu tío Francisco.
Para que luego digas que tu padre es un pringado,
un gallina.
¿Qué pasa, que tampoco estás orgulloso?
¿Siempre haces lo que te dicen los demás?
Pero bueno, a este chico no hay quien le entienda.
A mí tampoco me parece bien lo que hiciste.
Pues para que lo sepáis, no he cursado la denuncia,
así que es como si no hubiera escuchado
a nadie. ¿Contentos?
¿Ya has arreglado el grifo de mi hermana?
¿Eh? Sí.
Bueno, no, le falta una pieza, tengo que volver en un rato.
¿Y cómo la has visto? Ay, pobre. ¿Crees que Paco se ha marchado
para siempre?
No sé, no sé.
¿Eso qué nos importa? Alfonso, son tu familia.
Tengo que irme. Si apenas has comido nada.
Porque estoy muy preocupado por el grifo de tu hermana,
para que luego digas que no me interesa la familia.
Y tú come, que son de Nuño.
Oye, ¿cuándo se iba a comprar el traje?
Eso, ¿cuándo se va a comprar el traje?
¿Y a ti desde cuándo te importa el traje de tu yerno?
Van a taparlo todo. Y todo por las fiestas de la patrona
y por el buen nombre del pueblo. Puede que haya un asesino suelto
y no van a hacer nada. ¿Un asesino suelto?
Yo no entré en el cuerpo para permitir algo así,
hice un juramento.
¿Postre tampoco? Es que no tengo hambre.
Hasta luego, familia.
Tu padre está cada día más raro, que lo sepas.
No me vas a pillar, cabrón.
Joder, aparta, aparta, aparta.
(Claxon)
Vamos, quítate de ahí.
¡Oh, Dios!
(Cláxones)
¿Será cabrón?
¡Aparta, joder!
# Las campanas suenan ya,
# tu vestido blanco al fin.
# Mi corazón suspira
# al verte sonreír,
# quiero besarte
# en tu día más feliz.
# La sortija hoy en tu mano,
# nuestro amor crece hasta el fin.
# Alguien recordará algún día
# que tú eras para mí. #
Qué dolor de barriga, joder. Putos callos.
Lo sabía, lo sabía, ya están aquí, vienen por lo de Francisco.
Joder.
Joder, la madre que me parió. ¡Eh!
¡Joder!
Damos paso ahora a la información sobre el triple asesinato
acaecido en una localidad de la provincia de Zamora,
allí se encuentra nuestra compañera Begoña Muro.
Adelante, Begoña.
Nos encontramos en la localidad de Torrecillas,
donde la tragedia golpeó ayer este pequeño municipio
de la meseta castellana, que hoy se ha levantado consternado.
Un restaurante de una carretera local fue el escenario
de un terrorífico suceso difícil de explicar.
¿Cómo avanza la investigación, sargento Villanueva?
-En primer lugar, hay que señalar que el caso ya está cerrado,
los atracadores nada tenían que ver con el pueblo
y fallecieron en la refriega gracias a la valentía
del camarero del restaurante, don Miguel Ángel García Llop,
que resultó abatido en el tiroteo. Una desgracia, pero que...
-Pero gracias a Dios, sin mayores consecuencias.
Torrecillas es un lugar tranquilo y así seguirá siéndolo.
-¿Y usted es?
-Juan Manuel Ramos Belchite, para servirle,
alcalde de este hermoso pueblo, escenario de páginas gloriosas
de nuestra historia, y que hoy es noticia
por la inminente celebración de sus festejos anuales.
-Lo cierto es que todavía no sabemos si fue un atraco.
-Desarrolle, por favor. -Cabe la posibilidad
de que la explicación del crimen sea algo más compleja.
Sin duda, seguiremos investigando el hecho
y daremos a conocer los avances.
-Mónica, como has podido oír, todo indica
que la última página de esta noticia aún no se ha escrito.
Ya lo han escuchado, en Torrecillas, más que caso cerrado,
hay gato encerrado.
Aún se nos van a echar encima.
Te dije que teníamos que solucionarlo ya.
Joder, como no aparezca ese tío esta noche...
-Si no aparece, nos llevamos a su mujer.
-¿Pero qué mujer? Don Julio lo quiere a él.
-Seguro que ella sabe lo que pasa. Y si es cosa del marido,
en cuanto sepa que la tenemos, ya verás cómo aparece.
-De cualquier modo, le diremos a don Julio
que es cosa de los dos.
-Sin violencia.
-Claro, la secuestramos pidiéndoselo por favor
o regalándole un ramito de flores, ¿no?
-He dicho sin violencia.
Qué buen cursillo has hecho, María José.
Pero si solo he tomado apuntes. Pero con una concentración,
con un potencial... Por tu segunda casa.
Creo que al final nos vamos a pensar un poco más
lo del apartamento.
¿Por?
Porque hay mucho gasto. Y además, Torrevieja ya no es lo que era.
Pero si Torrevieja está viviendo su segunda edad de oro,
si hay hasta rusos, es la segunda Marbella.
Ya, pero quiero meditar un poco más las cosas, hacer cuentas.
Me tengo que ir ya. Muchas gracias por el curso, Fermín.
Ya hablaremos tú y yo.
Ya están aquí, nos van a matar. ¿Quiénes?
Los socios de Paco, los traficantes. ¿Traficantes? ¿Los has visto?
Me han perseguido. Y tienen pistola.
Almudena, tenemos que deshacernos del cuerpo.
Si reconocemos que le mataste, aunque sea por accidente,
los traficantes pensarán que nos hemos quedado
con su negocio. Hay que hacerles creer
que Paco sigue vivo. Y huido.
Así nos dejarán en paz.
¿Qué pasa?
Ya no tendrás que pisar la cárcel.
No sé, Alfonso, yo ya me veía pagando por esto,
tenía su sentido kármico, necesito purgar lo que he hecho.
Y lo harás, mujer, lo harás.
Meditando, montando un refugio para perros
o donando sangre, pero admitiéndolo, lo único que vas a conseguir
es que nos maten.
Podrás seguir adelante con la adopción.
Diremos lo mismo que a mi hermana, que se fue con su amante.
Enseñaré la nota de ella que encontré.
¿Ves? No es tan difícil.
Haré otra vez la maleta, tendré que tirarla no sé dónde.
La maleta y la droga, deshazte de ellas
sin que te vea nadie. Tiene que ser esta noche.
¿Y Francisco?
Yo me encargo de él.
(CANTA EN PORTUGUÉS)
Agua, necesito agua. -¿Y usted quién es?
-Jacobo García.
Del equipo de Policía Judicial de la comandancia.
-Y es usted quien viene a encargarse del crimen del restaurante.
¿Y qué le ha pasado, por qué viene así?
-Cuando me asignan un caso, me gusta estudiar
el escenario del crimen sin identificarme.
Cuando saben quién eres, todo se complica.
Luego ya me presento formalmente. -Ah. ¿Y ha averiguado algo?
-He dado con un sospechoso, pero me la ha jugado.
-¿Ha visto al sospechoso del crimen?
-Y he estado a punto de atraparlo, pero ha huido.
-¿Y cómo es? -Era...
Era un ser despreciable,
pero astuto como una lechuza.
-Zorro, astuto como un zorro. Inteligente es como una lechuza.
Lo siento.
Si quiere, aviso a la patrulla, no debe andar muy lejos.
-Un momento.
Este es el individuo del que le hablo.
-Pero si ese es mi padre.
Eh, oiga, aquí no puede estar, ¿eh? ¿Cómo ha entrado?
-¿Qué hace usted aquí? -¿Yo? Yo trabajo aquí.
-Ah. Vengo a ver al señor Francisco, teníamos una cita.
-¿Su nombre es?
-Tratante de ganado porcino. -Ah, encantado.
-Tratante de ganado porcino. -Ah, encantado.
Soy Herminio Menéndez, el secretario de don Francisco.
Es una pena, pero hoy lleva todo el día fuera.
-¿Y no ha dejado nada para mí el señor?
-Que yo sepa no, ya le he dicho que hoy no lo he visto
en todo el día. Ya veremos a ver lo que pasa
cuando le vuelva a ver. -¿Ha ocurrido algo?
-Le han robado un camión de cerdos importados de Portugal.
-¿Y sabe quién ha sido? -Hombre, como para no saberlo.
Don Salvador Benito, un cacique que le tiene...
Que no le traga, pero...
Ay, perdone, es que me ha pillado trabajando.
No, no, ya le limpio.
Vaya, vaya, vaya, ¿pero está segura de querer donar esta ropa?
Sí.
Parece muy cara y está en perfectas condiciones.
Por eso mismo, padre, hay que ser generoso
con lo que a uno le cuesta desprenderse.
De otro modo no tiene valor. Claro.
Pues muchas gracias, hija mía. Y que dios le bendiga.
Gracias.
La maleta. ¿Eh?
La maleta. Que si quiere, vacío todo esto y le doy la maleta.
No, déjelo, quédesela también. Ah, muchas gracias.
Vaya.
(Gruñidos)
Hasta siempre, Francisco. (LLORA)
(Gruñidos)
Alfonso.
¿Qué hemos hecho?
Nosotros no queríamos que pasara esto.
Íbamos a hacerlo bien, íbamos a contarlo.
Si Francisco no se hubiera metido en sus... chanchullos,
esto no habría acabado así.
(Móvil)
Mi hermana.
Mari Jose.
¿Que estás en mi casa?
Quédate en la puerta, que ahora vamos.
Alfonso y yo estamos buscando herramientas
para arreglar el grifo, enseguida vamos para allá. Chao.
(LLORA)
¿Qué es eso?
-Así honrará a su padre y os quitáis un gasto.
-Nuño, te queda grande. -Porque le faltan tres kilos.
Pero no te preocupes, que antes de la boda los coge,
de eso me encargo yo.
-Creo que tenemos que hablar de esto.
-Si tanto te importara, te habrías presentado en la tienda.
-Mamá, por favor. ¡Ay!
-Hijo, es solo un alfiler, no seas tan flojo.
Mari Jose, no quiero molestar, si ahora ya está el grifo arreglado.
No molestas, esta noche la pasas con nosotros, ¿eh?
¿Verdad que mi hermana no molesta, Alfonso?
No, no molesta. Bueno, id juntas, yo os sigo.
¿Qué hacemos, los seguimos?
-No, vamos a entrar, a ver qué encontramos.
Le dije que dejara de hacerlo y le dio igual.
Le di un primer aviso y ni se inmutó.
Hay que acabar con esto de los cerdos portugueses,
que están hundiendo nuestro negocio, hay que parar a ese Francisco Sánchez
y al cretino de su cuñado, ese que ha hecho pasar por buenos
esos gorrinos tercermundistas. -Hijo de puta.
-No vamos a dejar de alimentar a nuestras familias
solo porque no hemos sabido reaccionar a tiempo.
Está claro que las buenas maneras no han funcionado con ellos.
Señores, si queremos frenarles,
tendrá que ser así.
Como hacen los hombres de verdad.
¡Por nuestras familias! ¡Y por los cerdos españoles!
-¡Muy bien hablado, papá! ¡Vamos! -¡Sí, señor!
Almudena, ¿esta bolsa tiene que estar aquí en medio?
Perdón.
Tía, ¿al final vas a denunciar al tío por abandono del hogar?
Pues no sé, a lo mejor se arrepiente y vuelve.
Ojalá no lo haga.
¿Y quién se va a hacer cargo ahora del matadero?
Martín, hijo, no seas tan pesado. Lo importante es que tu tía
ahora pase página cuanto antes.
¿Sabéis qué?
Si todo va bien, voy a ser madre de un niño tibetano.
Claro que sí, cariño.
¿Quién te lo iba a impedir a ti, eh?
# Abrázame.
# Y no me digas nada, # solo abrázame.
# Me basta tu mirada para comprender
# que tú te irás.
# Abrázame,
# como si fuera ahora la primera vez,
# como si me quisieras hoy # igual que ayer.
# Abrázame.
# Si tú te vas,
# te olvidarás que un día # hace tiempo ya,
# cuando éramos aún niños, # me empezaste a amar
# y yo te di mi vida, y te vas.
# Si tú te vas,
# ya nada será nuestro, # tú te llevarás
# en un solo momento una eternidad.
# Me quedaré sin nada si te vas.
# Abrázame.
# Y no me digas nada, # solo abrázame.
# No quiero que te vayas, # pero sé muy bien
(Gruñidos) # que tú te irás.
# Abrázame,
# como si fuera ahora la primera vez,
# como si me quisieras hoy # igual que ayer.
# Abrázame. #
(Gruñidos)
¡Alfonso, compórtate como un hombre, sal del coche!
Cerdos, abiertos en canal. Tengo pruebas que confirman
que ha sido un asesinato.
Soy tratante de ganado de la zona, creo que no nos conocemos.
Somos unos monstruos.
Quiero que seas mi nueva jefa de zona.
¿Que quiere que le autorice una autopsia a un cerdo?
La causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico.
¿Pero esto qué es? Alfonso.
No me montes ninguna escenita, ¿vale? Ay.
¡Joder!
¿Dónde está Francisco? -No tengo ni idea.
-¿Por qué no ha venido a por los cerdos que me llevé?
Vas a encontrarme los paquetes que faltan
y vas a traérmelos. Y eso para antes de comer.
Te mandan a que me despidas, ¿no? Es eso, ¿verdad?
Alguien tiene que tener nuestros paquetes.
¿Quién coño es usted?
¡Cabronazo!
Yo no quería matarte, no sabes lo que me jode.
Ahora me vais a decir por qué lo habéis matado.
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