All language subtitles for Matadero 01x01

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Original subtitles

Soy de aquellos que sueñan con la libertad,

ser bohemio, poeta y ser golfo me va.

Soy cantor de silencios que no vive en paz,

que presume de ser español donde va.

Va un murciano cargando con un armario

sobre la espalda. -¿Qué tipo de armario?

-¿Cómo que qué tipo de armario? -Sí, ¿qué tipo de armario es,

armario empotrado, armario ropero...? -¿Y eso qué más da? Es un chiste.

-Es que no es lo mismo. -Empotrado, un armario empotrado.

¿Contento? Bueno, pues eso, va por la calle el murciano

con el armario encima y se encuentra a uno de su pueblo.

Y le dice: "Oye, pijo, ¿tu hermano no te ayuda

con la mudanza?" Y este le responde: "Claro, mi hermano va dentro

sujetando las perchas". (RÍE)

¿Qué, no lo pillas o qué?

Imagínate al hermano dentro con el lío de las perchas, ahí.

-El armario empotrado no se puede llevar en la espalda

porque tienes que llevarte la pared encima.

-¿Sabes lo que os pasa a los murcianos?

Que os lo tomáis todo a la tremenda. Hay que tener más sentido del humor.

-¿Cómo se conoce a un gallego en un funeral?

-¿Es un chiste?

No sé, dímelo tú.

-El gallego es el único que lleva un regalo.

-Chiste de gallegos idiotas, ¿no?

Pues mira, Julio Iglesias, que tanto te gusta,

también es gallego. -Julio Iglesias es madrileño.

-¿Cómo que es madrileño? ¿Y la canción

de "Un canto a Galicia, hey" qué? -Canta a Galicia

porque era la tierra de su padre, porque su padre sí es gallego,

de Orense.

-Ah, pues lo importante es la genética.

Mi Dulcinea, ¿dónde estarás?

Que tu amor no es fácil de encontrar.

Quise ver tu cara en cada mujer...

¡Ah, ah! Por favor, por favor, díganle a don Julio

que en una semana voy a tener todo su dinero.

-Sí, una semana, ¿no? -Sí, sí, una semana.

Estoy por cerrar un negocio buenísimo, en serio,

me voy a llenar de guita, voy a dar un buen pelotazo,

como dicen acá. -¿Oíste, Pascual?

Este pelotudo quiere dar un buen pelotazo.

-Sí.

-Pues me temo que llegas tarde, amigo, aquí ya no se dan pelotazos,

en este país, directamente se mete la mano en la caja.

Esta tarjeta de embarque con destino a Cuba, ¿qué?

-No, no es mío, eso le juro que no es mío.

-Ah, ¿no? ¿Tú no eres Andrés Rodríguez?

-Sí, sí, pero no es mío, yo nunca vi eso. No, no, por favor.

Por favor, por favor. (LLORA)

-Las vacaciones a Cuba también te las ibas a pagar

con el dinero de don Julio, ¿no? -No, no es cierto.

-¿Es mi acento gallego lo que te hace pensar

que soy gilipollas o qué? Si quieres, te podemos hablar

con acento murciano, ¿verdad, Pascual?

-Mi abuelo era gallego de Murcia, Murcia es relindo.

Por aquí.

-Venga, hasta luego. -Hasta luego, Pablito.

Tira, tira.

Joder, ya era hora, ¿eh, tronca?

-Podríamos haber quedado en otro sitio,

se me están congelando las pelotas. -Aquí estamos seguros.

-¿Han llegado ya los cerdos de Portugal?

-Sí, están en los corrales del matadero.

-Ahora hay que saber cuáles vienen con sorpresa.

-Como los roscones de Reyes. (RÍEN)

-Tranquilos, esta misma tarde lo sabréis.

-Tranquila tú, que si todo sale bien, tendrás un buen pellizco.

-¿Pellizco? Quiero la parte que me corresponde, ese es el trato.

-Consígueme los números si no quieres acabar como estos.

¿Señor Da Silva? Que ya hemos recibido

la guía de transporte de los animales.

Bien, Paco, bien. ¿Y los cerdos, Paco,

están todos bien? Todo correcto,

ya los hemos descargado a los corrales

a la espera de separar los de usted, ya me entiende.

A ver, Paco, anota los números de identificación de los animales.

Son el 23009231

y el 230069234.

Muy bien, pues los tengo.

¿Cuándo podremos pasar a recoger la mercancía?

Pues como siempre, señor Da Silva, en un par de días.

"Obrigado", Paco, "muito obrigado".

"Obrigado", señor Da Silva, "obrigado".

"Obrigado". "Obrigado" mis cojones, que el que se la juega siempre

soy yo.

(Puerta) ¿Quién es?

Ah, eres tú. Pasa, pasa.

Don Francisco, ¿puedo limpiarle el despacho?

¿Cómo tengo que decirte que no me llames don Francisco?

Entonces, dime tú cómo prefieres que te llame.

Papito.

Sabes que me gusta que me llames papito.

Ya, pero eso es solo en las ocasiones especiales.

Oye, pero no seas tan travieso.

Es que me pones a 100, jodida. Y lo sabes.

Ya, pero este no es sitio, papito.

Mira.

Aquí nos vemos esta tarde.

Esto no es nada, Valentín, se le ha infectado la oreja

por culpa del crotal. Le pones antiséptico

cada cuatro horas y listo. ¿Antisépticos?

Sí. Yo no tengo de eso.

Creo que tengo en el coche.

Toma, le frotas las orejas con esto, ¿vale?

Alfonso, mira que te lo tengo dicho, que de bueno pareces tonto.

¿Por? Imponte a tu mujer

y cómprate un coche nuevo de una vez. Ah, bueno, sí, pronto.

En cuanto apruebe la oposición me compro una furgoneta

como dios manda, ya verás.

(Mensaje) A ver.

"¿Dónde coño andas? Vente al matadero de una puta vez".

Es mi cuñado Francisco, que por favor vaya al matadero.

Venga, te dejo, hasta luego.

Que me compre un coche nuevo, dice. Como si fuera tan fácil,

¿qué más quisiera yo? Pero claro, ella tiene otros planes

para nuestros ahorros. ¿Verdad, cariño,

que tienes otros planes para nuestros ahorros?

(Sirena)

Joder, mierda.

Joder.

Buenas. Muy buenas, señor agente.

¿Dónde va con esta chatarra? ¿No ha visto la señal?

Sí, sí, la he visto, señor. ¿Y qué no entiende?

Acelera nada más rebasarla, se supone que es al contrario.

¿Eh?

Carnet de conducir y permiso de circulación.

Sí, señor.

No se lo va a creer, señor agente, pero creo que me he dejado

la documentación en el matadero donde trabajo.

¿Es usted Alfonso Cubillos? Sí, soy yo.

¿Tiene algo que ver con María Cubillos?

Sí, es mi hija.

Coño, si es compañera. ¿Por qué no lo ha dicho antes,

hombre? Prefiero no abusar.

María. -¿Sí?

-Soy Manolo. -Dime, Manolo.

-Oye, acabo de parar a tu padre, iba al menos a 100 por hora

en un tramo de 50. ¿Quieres decirle algo?

-Papá, ¿me oyes? -Espera.

Hija, que no ha sido mi intención, te lo prometo. Cambio.

Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz,

te deseo, papá, cumpleaños feliz.

Ayúdame a batir los huevos, anda. Ya he sobrepasado

la barrera de los 40, no quiero morirme sin ser madre.

No seas dramática, aún eres muy joven.

Cada arruga que me encuentro nueva me recuerda

lo lejos que quedan los 20, Mari José.

Mejor me ayudas a poner la mesa. Uf.

¿Cojo los platos? Sí, sí.

Si sigo con Francisco, la única opción que tengo

es adoptar. Y el muy egoísta ni siquiera me acompaña

a los servicios sociales, cuando el problema lo tiene él

y no yo. Si esto sigue así, no sé qué va a pasar.

No te irás a separar por no poder tener hijos.

Para ti es fácil hablar, con esos dos maravillosos sobrinos

que me has dado. Sí, una hija guardia civil

que me tiene con el alma en vilo y Martín, que no nos soporta,

sobre todo a su padre. Martín está en la edad.

Y por María no tienes que preocuparte,

aquí nunca pasa nada.

Este mes hemos vuelto a bajar otro 5 % en la venta de cochinos,

esto no puede seguir así.

-Mira, papá, mira, ¿qué te parece el nuevo cartel

de la empresa? Esto es marketing del bueno.

-¿Quieres hacer el favor de dejar de hacer el gilipollas?

El hijoputa de Francisco está arruinando nuestro negocio,

no podemos competir con los precios de los cerdos que trae de Portugal.

-Eso sí es verdad, está tirando el mercado de la carne.

-Prepárate, hijo. -¿Dónde vamos?

-A ver a ese cabrón.

Quita, coño, que te quites, joder.

-Don Francisco, ¿llamo a la Guardia Civil?

No, no hace falta, Herminio. ¿En qué puedo ayudarles, señores?

Venimos a advertirte por las buenas que si sigues trayendo

cerdos de Portugal, vas a tener problemas.

Vivimos en un país libre, Salvador, puedo traer la carne

de donde me dé la gana.

Sí, pero lo que no puedes hacer es regalarla,

porque nos estás jodiendo al resto de ganaderos.

Se llama oferta y demanda. No, se llama tirar el puto mercado.

-Eso se llama ser un cabrón. Tú no tienes ni puta idea

lo que cuesta criar un marrano de primera categoría

para que luego venga un cabronazo como tú

y venda esa mierda de tercera a precio de saldo.

Mis cerdos pasan todos los controles.

¿Quieren ver los certificados sanitarios

y de calidad?

Sí, claro, valiéndote de esa sabandija de veterinario

que tienes por cuñado.

Pero esto se va a acabar, os vamos a denunciar

por estafadores.

Pues yo no me pasaría de listo, porque las cosas

siempre pueden ir a peor. ¿Nos está amenazando?

No, yo simplemente digo que las explotaciones

no siempre cumplen todos los requisitos, ¿verdad?

Y que una inspección a la granja podría ser muy perjudicial

para el negocio. ¿Serás hijo de puta?

-¡Papá, por favor! -¡Suéltelo!

Suéltelo o le dejo patas arriba.

No hace falta, estos señores ya se marchan, ¿verdad?

(TOSE)

Esto no va a quedar así.

Todavía no sabes quién es Salvador Benito.

Vámonos, hijo.

(TOSE)

Muchas gracias, Herminio. A mandar, que para eso estamos.

Mi mujer dice que tengo las manos pequeñas.

¿Y eso qué más da, mi amor? Lo importante es

que lo otro no lo tienes tan pequeño.

¿Tú ves este anillo? Pues era de mi suegro,

lo llevó puesto toda su vida, toda, ¿eh?

Incluso durante la guerra, cuando le hicieron prisionero.

Vale, pero ahora quítatelo, que me recuerda a tu esposa.

Pues ella quiso que fuera mi alianza de boda,

pero claro, por culpa de mis manos me lo tuvieron que ajustar

para que no se me saliera del dedo.

¿Y por qué no te lo quitas para siempre

y mandas a esa mujer a la mierda? Con lo felices

que podríamos ser tú y yo, papito.

Porque me saldría muy caro el divorcio.

Y prefieres que sigamos así, ¿no? Viéndonos a escondidas.

No sé, podríamos ir a otro sitio, escapar a otro lugar.

No, no, ahora no, ahora que por fin me está empezando a ir bien

el negocio de los cochinos no, ahora no.

Además, ¿por qué no podemos seguir así?

Porque estoy cansada de ser siempre el segundo plato.

Tú no eres el segundo plato, tú eres...

Tú eres el postre, ¿eh? El postre, que es lo mejor.

Tú eres mi tartita de chocolate, mi...

Coño, la tarta.

Es el cumpleaños de mi cuñado, me ducho y me voy.

(Ducha)

(Móvil)

¿Dónde está el móvil, tú? -Pero si te lo he dado antes.

-Que no, que te lo he dado yo a ti.

Es verdad, tronco, lo tengo yo. Siempre estamos con lo mismo, ¿eh?

Joder. Sí, dime. -Tengo los números, apunta.

-Espera un segundo. Corre, dame algo para apuntar.

Espera, espérate.

Vale, a ver, dime.

-230069231.

-¿Pero tú eres tonto, chaval? ¿Qué haces dándome un lápiz?

Dame un boli, que lo apunto en la mano, coño.

-Si me has dicho "algo para apuntar". -Joder, pareces tonto.

-¿Quieres darte prisa?

-Vale, vale, dime ahora.

-230069231 y 230069234.

-Perfecto. -Vale, OK.

¿Dónde se habrá metido este hombre? Se habrá retrasado

por algo del matadero, mujer, no te preocupes, ya vendrá.

Cariño, ¿tengo que llevar esto puesto?

Déjatelo, que estás muy gracioso.

(Timbre)

Mira, ya llama, voy a abrir.

¿Tú quieres dejar de picar? -Está comiendo todo el mundo.

-Que dejes de picar.

Ya era hora, todo el mundo esperando por ti.

Lo siento. Felicidades, cuñado. Uy.

Muchas gracias.

Paco, mira que... Es mía, pero como no me la pongo,

pues está casi nueva, ¿eh? Pero si lleva tus iniciales, tío.

Qué jodida la sobrina, cómo se nota que es guardia.

No se te va ni una, ¿eh?

¿Y a este qué le pasa con esa cara? Yo a tu edad no tenía tiempo

de estar amargado, estaba siempre pensando en meter.

Haz el favor, Francisco. El pobre está en pleno pavo.

No me gusta este pueblo de mierda. Martín, tengamos la fiesta en paz.

El niño tiene razón, en Torrecillas nada más que hay cerdos,

dentro y fuera de las granjas. ¿Tú sabes lo que tienes que hacer?

Decirle a tu padre que te compre una moto, coño.

Mi padre es un pringado. No cambia de coche,

como para pedirle una moto. Un respeto a tu padre,

que es su cumpleaños. No lo digo yo, lo dice todo el mundo.

Ya.

¿Tú has visto que me preocupe lo que piense la gente?

No, hay que tener personalidad, no hay que dejarse arrastrar.

¿Y el anillo de mi padre?

Me lo he quitado en el matadero para que no se estropee,

sé lo mucho que significa para ti.

¿Contenta? ¿Y el pelo? Lo tienes mojado.

¿Está lloviendo o qué?

Así es cómo hacéis los interrogatorios, ¿no?

Pues me he duchado antes de salir. El pelo mojado se pudre y se cae.

Pues quedarse calvo es lo que le faltaba.

No te cases, sobrino, no te cases nunca.

¿Ves alguno? -Nada, tronco. ¿Y tú?

-Yo tampoco. ¿Cómo terminaba el primer número?

-Espérate.

231.

-Aquí, aquí está, es este. -Pues píllalo y para la furgoneta.

-Pero ayúdame, que este hijo de puta no anda.

-Ya voy, hombre.

Venga, engánchale. Mírale, es ese, cógele.

No chilles, cabrón, que nos van a pillar.

Nuño, ayuda.

Bueno. Cuñado.

¿Qué? Tienes que hacerme un favorcillo.

Paco, estoy harto de hacerte favorcillos.

Ya, ¿pero para qué está la familia? Hombre, no para abusar de ella,

desde luego. Pues tienes que ir a la explotación

de Salvador Benito, le haces una inspección

y los denuncias con cualquier excusa.

¿Salvador Benito? Sí.

Tú estás mal de la cabeza. ¿Lo ves, papá? Eres un gallina,

no tienes huevos. Tú te callas, ¿eh?

Esa gente es muy peligrosa, Paco. Y además, no soy ningún inspector.

Es igual, eres veterinario, sabes cómo funciona una granja.

Vas y los denuncias y ya está. Ya me estoy jugando

mi licencia veterinaria por los trámites

de los cerdos que traes de Portugal. No me pidas esas cosas,

no solo trabajo para ti. No, no te equivoques,

tú trabajas para mí. Y en tus ratos libres

te sacas un sobresueldo. Por eso tienes que ayudarme.

Salvador nos ha amenazado con denunciarnos

por bajar el precio de la carne, tenemos que defendernos.

¿Defendernos? Tus cerdos portugueses son una mierda y lo sabes.

Pues para ser una mierda bien que me los quitan de las manos.

Claro, porque yo les doy el visto bueno.

Pero te advierto una cosa, esos animales

cada vez vienen en peores condiciones,

no me extrañaría que algún día viniera uno con peste porcina.

Qué barbaridad, toda la vida igual, qué exagerado.

No me extraña que el niño se avergüence del padre.

Cumpleaños feliz,

cumpleaños feliz,

te deseamos Alfonso,

cumpleaños feliz.

Papá, no te olvides del deseo. Pero ten cuidado,

porque puede hacerse realidad. (RÍEN)

¿Pero qué coño haces, tío? ¿Te quieres dar prisa?

Tenemos que ir a por el otro cerdo. -Desde fuera se ve muy fácil,

pero este cabrón no quiere salir. -Pues tira de las orejas, macho.

(GRITA)

¿Qué haces? ¡Se te está escapando!

(GRITA)

-¡Puto cerdo! ¡Me ha mordido, me ha arrancado los dedos!

-¡Hostias!

(Gruñido)

Buenas noches. -Buenas noches.

En 20 minutos cerramos.

-Ya, no se preocupe, solo queríamos picar algo.

¿Qué nos ofrece por ahí?

-Lo que ven por la barra, la cocina está cerrada.

-Yo, un café con leche condensada, si tiene, y un pastelico de esos.

-A mí solo el café.

¿Estos son los dulces típicos?

-Se han terminado.

-¿Y por qué no quita el cartel? -Porque mañana volvemos a tener.

-Pues mañana lo vuelve a poner. -Mañana libro.

-Esa no es la actitud de un profesional de la hostelería.

-Puede volver usted mañana, si quiere.

(MURMURA) -¿Cómo ha dicho?

-Verá, amigo, estamos de paso y no queríamos seguir viajando.

¿Usted no sabrá por aquí de algún sitio donde hospedarnos?

-Hay un hostal en la carretera que va a Torrecillas,

el siguiente pueblo. -Ajá.

Buenas noches. Buenas noches, Marquitos.

Sigo pensando que deberías hacer una visita a la finca de Salvador,

ayúdame a acabar con él.

No insistas, ya te he dicho que no quiero líos con esa gente.

Pero vas, los denuncias con cualquier excusa

y nos lo quitamos de encima. Que no, que no.

¿Te tengo que recordar que tú y yo tenemos un trato?

¿Trato? Yo a eso le llamaría chantaje.

Bueno, pues entonces me vas a obligar

a contarle a tu mujer lo bien que lo pasamos

el año pasado en La Granja Feliz. ¿Cuándo vas a parar con eso?

Es una sucia patraña, solo me tomé unas copas, nada más.

Como una cuba, tú ibas como una cuba.

Una lástima, porque para una vez que echas un buen polvo

ni te acuerdas.

Anuska.

Se llamaba Anuska. Cierra el pico.

La culpa fue tuya, yo me arrepiento de eso cada día.

Ah, entonces seguro que a María José no le importa y te perdona.

Te lo advierto, deja de chantajearme con esa mierda.

O si no, ¿qué? O...

Te agradezco muchísimo la camisa, Paco.

¿Pero qué hacéis aquí? Vamos a empezar

la partida de cartas, ¿no venís? Sí, cariño, ya vamos.

Estamos tomando el fresco, se me ha subido un poco

el vino a la cabeza. Uy, el vinito, el vinito.

Animales vertebrados, nueve letras. Empieza por M.

-Marranos.

-Marranos tiene ocho. Animales en genérico, dame.

-¿En genérico? Murcianos.

(RÍEN)

Necesito ir a la casa de socorro, me duele mucho.

-Tranquilo, tío, aguanta. Primero tenemos que ir

a por el otro cerdo y luego te llevo a que te curen, ¿vale?

Espera, que voy a llamar.

Perdona, ¿el teléfono? -En diez minutos cerramos.

-Es solo para hacer una llamada, no tardo nada.

Gracias, muchas gracias.

Vamos, cógelo, venga.

(Móvil)

¿Aló?

-Necesito que me repitas el segundo número,

que lo hemos perdido. -No lo tengo. Y no me llames.

-Te estoy llamando desde una cabina, ya nos hemos desecho de los móviles.

¿Cómo que no lo tienes? -Tuve que devolver la lista.

-¿Y no te acuerdas cómo acaba?

-¿En 234?

-En cuatro, en cuatro, sabía que era un cuatro,

no un nueve. Vale, perfecto.

Venga, tío, va, vámonos. Vamos, Gordo, vamos, que ya está,

que ya he llamado. -Eh.

A tu amigo tendría que verlo un médico, ¿no?

-No, no, no te preocupes, es que ha bebido un poquillo

y se ha cortado con el vaso del cubata,

pero no pasa nada, no os preocupéis, ya nos vamos.

Vamos, Gordo, que ya lo tenemos. Hasta luego, gracias.

Vamos, tío.

-Qué poco me gustan estos dos.

¿Qué "carallo" llevarán en la bolsa?

Toma, tío, ponte esto, para que deje de sangrar,

que lo he visto en las películas y funciona. Joder.

-Necesito un médico.

-Vale, tío, si eres incapaz de aguantar un poco de dolor,

iremos al médico, pero primero habrá que hacer algo

con los dos capullos de dentro, no me fio ni un pelo.

-¿Qué más da? Vámonos ya.

-Y si son policías, ¿qué? Habrá que hacer algo,

no podemos irnos así, sin más. ¿Ves? Ahí vienen. Joder, joder.

Hola, buenas. Que creo que al final vais a tener razón

y que vamos al médico a que le vean a mi amigo.

-Pues no creo que le haga falta un médico,

lo que va a necesitar es un sepulturero.

-¡Oh, oh! ¡No, no, por favor, no! ¡No, por favor, no me matéis!

¡No me matéis, de verdad, por favor! ¡Os doy lo que queráis,

lo que queráis os doy!

-¿Qué lleváis en esa bolsa? -Toma, toma la bolsa, toma la bolsa.

Os doy lo que queráis, de verdad. Y os puedo traer mucho más.

-Bingo, mira lo que pescamos.

¿De dónde sacasteis esto? -De un cerdo.

-Yo pensé que los cerdos daban jamones.

-Si no me creen, pueden comprobarlo ustedes mismos,

lo hemos dejado en un sembrado, junto a un cartel de un toro gigante.

-¿Y ahora por qué nos tratas de usted?

-Pues no lo sé, señor, pero créame, de verdad.

Y hay más, queda todavía un cerdo vivo.

-Otro cerdo vivo. -Sí, señor.

Y yo puedo llevarles hasta él.

-Pascual, ¿tú qué crees, le debemos creer

o nos está engañando?

Muy bien, se acabó la fiesta, amigos.

¡Manos arriba!

¿Pero cómo se puede fallar a esta distancia, hombre?

Vamos a tener que quedarnos más tiempo del que teníamos pensado.

Uf, así se queda, me voy a la cama. ¿Te vienes?

El examen está a la vuelta de la esquina,

tengo que aprobar esta oposición como sea.

Pero si no te va a faltar trabajo con Francisco.

Ese es el problema, que no quiero depender toda mi vida

de mi cuñado, prefiero trabajar para la administración.

Además, últimamente le encuentro muy raro.

¿Raro?

Sí, se inventa cosas.

Cualquier día te dice que me ha visto

en un club de carretera. (RÍE) ¿Cómo?

Es un ejemplo, mujer.

Mira, estoy harto, abusa de mi buena voluntad,

tengo que hacer cosas con las que no estoy de acuerdo.

¿Qué cosas? Pues dar por buenos

cerdos que trae de Portugal cuando son una porquería.

Ten paciencia con él, cariño, no están bien.

¿No están bien? Mi hermana y él.

El tema de los hijos les está afectando demasiado.

Bueno, mira, todos tenemos problemas.

Alfonso, ¿no tienes sentimientos? Son tu familia.

Pues precisamente por eso, porque son mi familia.

Cuanto antes saque esta plaza, antes podré dormir tranquilo.

¿Sabes que Fermín me ha invitado a la convención regional

de Esplendor y Vida?

Me alegro. Y a ti también.

¿A mí también? Pues claro, eres mi marido.

Ah. Bueno, no creo que pueda ir, tengo mucho trabajo.

Pero si es solo un rato, tonto. Que todo el mundo va

con sus parejas.

De acuerdo, iré.

También me ha preguntado por el apartamento en Torrevieja.

María José, sabes que necesito cambiar de coche.

Ya quedan pocos apartamentos.

¿Pero para qué queremos un apartamento en Torrevieja?

Los mejores vendedores tienen casa allí. ¿Por qué eres así?

Bueno, está bien, déjame pensarlo otra vez.

Es que no hay nada que pensar, es sí o no.

María José.

(Gruñidos)

Manolete, Belmonte, mirad.

Mirad lo que os ha traído papi. Mira, mira.

¿No vienes a la cama? Sí, enseguida.

Estos animales son increíbles, ¿eh? Se comen hasta los huesos.

Mira, mira.

Esta mañana estuve en los servicios sociales.

Ah, ¿sí? ¿Y qué tal?

Que quieren conocer también al padre, como es lógico.

Pero está claro que a ti te basta con estas dos bestias.

Almudena, no empieces. Mañana me lo cuentas.

Bestias, dice. Míralos, son dos angelitos.

¿Puedes hacer el favor de no echar migas encima de mi gorra?

Luego las broncas me las llevo yo.

-Si te apetece, esta noche podíamos ver una peli en casa.

-A tu madre no le gusta que pasemos las noches juntos.

-Ya, pero es que a ella no le gusta más que rezar y hacer punto.

-Por eso, no quiero problemas con mi futura suegra.

-Pero si nos casamos en 15 días. -Razón de más

para que dejes de comer esos bocadillos

si quieres entrar en el traje.

(RADIO) 421 Charlie para 421 Alfa.

-Adelante, 421 Charlie.

-Acudan al Restaurante Km 134, se ha producido un altercado.

Extremen las precauciones. -Recibido, nos dirigimos al lugar.

Montes, nos vamos. Te veo esta noche.

(Sirena)

(Claxon)

Este tiene una mano vendada.

-Tiene toda la pinta de ser un atraco frustrado, sí.

Estos dos roban el restaurante, salen corriendo,

cruzan unos disparos con el camarero, al que dejan frito,

y en la huida se estampan contra el contenedor.

Caso resuelto.

-Habrá que esperar a ver qué dice el forense,

pero no me cuadra, no se ve que hayan robado nada

y las heridas del copiloto no son de una escopeta de caza.

-Pues menudo marrón, esperemos que no se complique la cosa,

las fiestas de la patrona están a la vuelta de la esquina.

Y ya sabes cómo es el alcalde para estas cosas.

-Hay casquillos por todas partes.

Montes, está claro que aquí ha participado más gente.

-Insisto, el alcalde le va a poner al sargento Villanueva

la cabeza como un bombo y el sargento, a nosotros.

-Han matado a un inocente y no voy a tolerar

que los culpables campen por ahí a sus anchas.

Que nadie toque nada y precinta el restaurante.

¿Dónde "carallo" está aquí la cobertura, joder?

Dime. -Hola.

Señor Patiño, soy yo, Teófilo. -Hombre, Teo, ¿qué pasa?

¿Cómo fue la cosa? -Todo bien, bien.

El primer asunto ya está resuelto. -Eso me alegra mucho, Teo.

Así se le quitarán las ganas de engañarme,

estos sudacas se piensan que los gallegos somos idiotas.

-Ya, no, no son los únicos. -¿Cómo?

-Nada, nada, que todavía estamos por aquí, por Castilla.

-¿Y eso, qué pasa? ¿Cuándo pensáis venir?

-Le llamaba precisamente por eso, digamos que ha surgido un imprevisto

por el camino y... -No me jodas, Teo.

Ya sabes que no me gustan los imprevistos.

-Alguien está jugando a ser "Scarface" por aquí, señor.

-¿"Scarface"? ¿Qué "carallo" es eso? -La película, señor Patiño,

"El precio del poder", cuando Al Pacino

está haciendo de Tony Montana.

-Teo, háblame claro de una puñetera vez.

-Bueno, pues que nos ha surgido competencia por aquí.

-¿Y quién "carallo" se atreve a hacerme la competencia?

-La noche pasada encontramos a dos chavales

con cinco kilos de coca en una bolsa.

-Qué hijos de puta. Soy yo quien maneja el cotarro

en Castilla, Teo.

-Pues algunos se están queriendo colar

en la fiesta. -¿De qué fiesta me hablas?

-No, de ninguna. -Teo, escúchame bien.

Vas a encontrarme a esos cabrones y me los traes aquí,

que vamos a invitarles a una buena mariscada, ¿estamos?

¿Estamos? -Descuide, señor Patiño,

los vamos a encontrar, puede estar tranquilo.

(TARAREA)

Qué peste a cochino.

No.

No. ¡No!

¿Y cuántos cerdos se han llevado? Solo uno.

Habrán sido rumanos, para comer. Pues hay que comprobar

cuál de estos cerdos se han llevado. ¿Qué más da? Son todos iguales.

Herminio, calla y vamos.

Tomate esta infusión, ya verás cómo te relaja.

Hijo de puta, ¿cómo se atreve a ponerme los cuernos a mí

con el cuerpo que tengo a mis años? Que hago yoga todas las mañanas,

que soy vegetariana aunque viva rodeada

de salchichas y embutidos y que seguro que soy de las pocas

a las que no le importa chuparla en esta maldita provincia.

No necesito oír ese tipo de cosas. Ese adefesio

que tendría que besar por donde piso me ha engañado.

Es mejor no sacar conclusiones precipitadas.

"Nuestro nidito de siempre. Tu mamita".

Creo que está bastante claro. Ahora, que te digo una cosa,

yo a este le capo.

¿Y todo esto lo ha redactado usted sola?

-Sí, mi sargento.

-María, yo entiendo que siendo usted una...

Tan joven, pues tenga mucho que demostrar,

pero para eso no hace falta complicar las cosas.

-Eso mismo le he dicho yo. -Con el debido respeto,

¿complicar las cosas es redactar un informe

para abrir una investigación? -¿Qué investigación

ni qué ocho cuartos? Fíese de la experiencia

de los mayores. Seguro que la versión de Montes

es perfectamente correcta. -Un atraco de manual.

-Entonces, ¿no van a informar a la comandancia?

-Claro que sí. Y le voy a contar lo que va a pasar.

Enviarán a un compañero de Policía Judicial,

comprobará que la versión de Montes y mía es correcta,

firmará el informe y aprovechará para disfrutar

de la gastronomía y la hospitalidad de la zona.

Caso cerrado. -Lo mismo hasta se queda

para las fiestas de la patrona. -Seguramente.

He oído que el alcalde este año quiere soltar una vaquilla

por el campo. (RÍEN)

-Si no tiene inconveniente, me gustaría seguir de cerca el caso.

-Tengo algo mucho más interesante para una novata como usted.

Una denuncia de esta mañana.

-Un cerdo muerto en un sembrado. -Y en las tierras del alcalde,

que es lo que nos faltaba. El caso es que en esta comarca

quien más quien menos come de esos animales

y no nos gusta que se les haga daño. Encuéntremelos

para darles su escarmiento. -Mi sargento,

creo que valgo para algo más que para esto.

-Seguro, como todas las mujeres. Vale para planchar,

para coser, para fregar... Un montón de cosas. (RÍEN)

¿Se puede saber quiénes son ustedes

y qué hacen en mi despacho?

El de la foto es usted, ¿no?

Por supuesto. Vaya par de ejemplares.

Manolete y Belmonte, 280, 285 kilos respectivamente.

Este año nos volvemos a presentar al concurso.

¿Y ahora les importaría decirme quiénes son y qué desean?

Con tanto peso, estos bichos deben tener un estómago

con una capacidad enorme, ¿verdad? Insaciable, amigo, insaciable.

Temo que algún día de estos incluso me devoren a mí. (RÍE)

¿Y podrían, sí? -Ya lo creo,

en mi pueblo un chino se comió a otro chino igualico que él.

¿Un chino? ¿Por qué crees que no piso

sus restaurantes? -Un chino de cochino,

en mi pueblo les llamamos así.

-¿Y el cochino que tenía este pendiente en la oreja

también es de los suyos?

No, ¿por?

Porque queríamos hablar con su dueño, hombre.

Pues vaya usted a saber, porque por aquí otra cosa no,

pero granjas, cerdos, cochinos... Oiga, amigo,

yo no jugaría con eso, se puede hacer daño.

¿Esto para qué es?

¿Le importaría dejarlo ahí con cuidado? Con cuidado.

(Disparo)

¿Ve? Se lo dije, con eso sacrificamos a los animales.

Lo siento, oí una detonación y... Tranquilo, Herminio,

no se preocupe, estaba hablando con estos señores tan amables.

¿Están aquí por lo del robo del cerdo?

¿Robo, qué robo? ¿Qué tontería de robo,

qué estás diciendo? No, qué tontería.

Herminio, ¿por qué no se va ya a casa y descansa?

Bueno, como mande, jefe.

-Y dice que con esto se sacrifican animales, ¿no?

Oiga, ¿qué pretende?

Tranquilo, hombre. Tome, tenga. Y póngalo a buen recaudo,

hay mucho desaprensivo suelto por ahí.

Nos volveremos a ver, ¿eh?

"¿Y los cerdos, Paco, están todos bien?

¿Cuándo podremos pasar a recoger la mercancía?"

"Podríamos ir a otro sitio, escapar a otro lugar.

Con lo felices que podríamos ser tú y yo, papito."

(SISEA) Despierta.

Vamos, vamos, tira para arriba.

Vamos, vamos.

(TOSE)

Y ahora a por los cerdos nuevos.

Coral.

Ahí tienen los señores. ¿Unos cacahuetitos?

-¿Tenemos cara de monos? -¿Unos torreznos?

-Está claro que Francisco no va a dejar de traer cerdos

solo porque nosotros se lo pidamos. -Podemos denunciarlo,

para eso soy abogado. -No, hay que ser más contundentes.

-Pues podríamos importar cerdos de otro lado más baratos

y le hacemos la competencia a él. -Hay que darle un escarmiento,

¿lo entiendes? -Un escarmiento.

-Hacer las cosas a nuestra manera, como se ha hecho toda la vida

en nuestra familia.

(RÍE)

¿Se puede saber qué es lo que te hace tanta gracia?

-Se me está ocurriendo una cosa que te va a encantar.

Toma, con eso tendrás suficiente hasta que yo llegue.

Papi, ¿por qué no nos vamos los dos juntos ahora?

Porque no puede ser, Coral. La cosa se ha complicado un poco,

es difícil de explicar. ¿Es por lo de la droga?

¿Cómo dices? Sí, los portugueses,

los cerdos, la cocaína, lo sé todo.

¿Cómo te has enterado? Por los hombres que mataron

en el restaurante. Ellos sabían lo de los cerdos

y yo...

¿Tú les ayudaste a averiguar cuáles eran los marcados?

Tú me has traicionado.

(LLORA) No, yo no quería, te lo prometo,

ellos me amenazaron.

Anda, toma. Sí, venga, sí, te perdono.

Ahora la cuestión es otra. Bueno, el plan sigue adelante,

¿de acuerdo? Y ahora más que nunca tenemos que separarnos.

Coral, yo he conseguido la mitad del alijo,

estamos hablando de cinco kilos de cocaína pura,

eso son 60.000 euros el kilo, 300.000 euros,

que en el mercado negro se puede duplicar.

Estamos hablando de mucho dinero, ¿lo entiendes?

¿Somos ricos?

Toma, nos vemos aquí.

¿Hostal Pucela? Sí.

¿Pero no somos ricos? Todavía no,

todavía tengo que vender la mercancía, ¿eh?

En unos días nos vemos aquí, en Valladolid,

y ahí decidimos nuestro destino, ¿estamos?

Vale. Un beso.

Adiós.

¿Ese no era el coche de Paco? No sé, no me he fijado. Sigue.

Pues eso, que según tu hijo, parece que tengo fama de gallina.

¿Qué te parece? Que te terminará afectando.

¿Cómo que me terminará afectando?

¿Soy un gallina, tú también lo piensas?

Alfonso, eres como eres, con tus virtudes y tus defectos.

Tú mismo tienes que reconocer que no eres muy echado

para adelante, te cuesta salir de tu zona de confort.

Pero vamos, que si no te gusta cómo eres,

en tu mano está cambiar.

¡Ah!

¿Pero estás loco? ¿Qué haces? Salir de mi zona de confort.

Como lleguemos tarde a la convención,

te saco de tu zona de confort a bofetadas.

¿Te vas de viaje? ¿Eh?

Que si te vas de viaje. Ah, sí, sí.

Sí, me voy de viaje, pero nada, van a ser solo unos días, ¿eh?

Sí, porque hay una feria de ganado y me han dicho

que hay unos ejemplares que son unos fuera de serie,

tengo entendido. Ejemplares fuera de serie, ¿no?

Sí, sí.

¿Y esto? Esto es por mentirme.

Y esto otro por engañarme. ¿Pero te has vuelto loca?

¿Loca? ¿Y esto qué es? Dime.

(RÍE) ¿Esto? Esto no es lo que parece,

esto tiene una explicación. Adelante, explícate, vamos.

Pues que esto no es mío, esa es la explicación.

Entonces, ¿de quién es?

De Herminio, el empleado del matadero.

No sé quién es más cerdo de todos, si tú o esos asquerosos animales

que sacrificas a diario. Pues gracias

a esos asquerosos animales tenemos todo esto,

gracias a ellos. Quítatelo.

¿El qué? El anillo de mi padre,

no mereces llevarlo contigo. De verdad, mira,

estás sacando las cosas de quicio.

Y ahora cuéntame cómo es ella y qué tiene que no tenga yo.

¿Está seguro que puede hacer esto? Soy veterinario,

me importan los animales. Y los cerdos de esta granja

no guardan las condiciones adecuadas.

Mire, incumplen todas estas normas.

¿Pero esto no sería mejor que se lo contase a mi esposo?

Da lo mismo, la cuestión es que esta explotación

quedará inmovilizada en cuanto presente la denuncia.

Dígaselo a Salvador. Si tienen cualquier duda,

no duden en pasarse por el matadero, estaré encantado de responder.

Vámonos.

¿Se puede saber qué has hecho?

Salir de mi zona de confort.

¿Has pisado una caca?

No lo sé, puede ser.

Quiero el divorcio.

Cariño, no nos precipitemos. No me llames cariño

y ni se te ocurra rozarme. Mañana mismo voy al abogado.

¿Y nuestro hijo, eh?

El tibetano, ¿ya no te hace ilusión adoptar?

Eres un ser despreciable.

Es que podría ser la reencarnación del próximo dalái lama,

eso tú misma me lo has dicho.

No necesito un ser como tú para criar a mi hijo.

Es más, quiero que te vayas de casa ahora mismo.

Fuera.

Pero no te vayas muy lejos, porque pienso joderte vivo,

voy a hacer todo lo posible para arruinarte la vida

del mismo modo que me la has arruinado a mí

todos estos años, puedes estar seguro de ello.

(LLORA)

Creedme cuando os digo que desde aquí arriba

solo veo triunfadores y triunfadoras, hombres y mujeres

pertenecientes a esta gran familia que formamos Esplendor y Vida,

una familia que gracias a vosotros cada día es mayor

y cuyos beneficios no dejan de aumentar en toda España.

Gracias, muchas gracias.

Que dios os bendiga. Y no olvidéis nuestro lema,

en Esplendor y Vida te ayudamos a sentirte mejor.

Y ahora seguid disfrutando de nuestra fantástica merienda cena.

Que viene, ven.

Sabía que vendrías. Muy bonitas palabras.

Mira, cari, te presento a María José,

toda una promesa dentro de nuestra empresa.

Encantada. Encantada.

Bueno, este es Alfonso, mi marido. Mucho gusto en conocerle.

Ah, el culpable de que todavía no tengáis

vuestro apartamento en Torrevieja.

Bueno, creemos que podemos invertir nuestro dinero

en otra cosa. Ladrillo, amigo,

a la hora de invertir en este país no hay que pensarlo dos veces:

ladrillos.

Por cierto, ¿no os he enseñado aún los apartamentos nuevos

que está construyendo mi hermano en Torrevieja?

No. Cari.

Esto no tiene nada que ver con Esplendor y Vida,

pero encaja perfectamente en la filosofía de nuestra empresa.

Corazón de azúcar,

mueve, muévelo, muévelo.

Corazón de azúcar,

mueve, muévelo.

Cambio de pareja.

"Invertir en ladrillo, amigo, en ladrillo, no hay que dudarlo,

en ladrillo". Gilipollas.

Muy buen discurso el suyo, ¿eh? Sí, señor, buenísimo.

¿Me permite que le dé un consejo?

¿Un consejo, a mí?

Yo no veo a nadie más por aquí.

Su esposa es una gran mujer, debería cuidarla más.

¿Perdón?

Y si no lo hace usted, lo va a hacer otro en su lugar.

Oiga, no le consiento que hable así...

Nosotros nos conformamos con poco, pero ellas no,

ellas necesitan más. Su mujer necesita

un piso en Torrevieja y usted se lo niega.

Mi mujer no necesita un apartamento en Torrevieja,

como tampoco necesita trabajar en esta mierda de empresa.

Sepa que estoy a punto de sacar una oposición.

Oh.

Tenemos la vida resuelta y sin engañar a nadie.

Todo esto es un timo, que a mí no me la da.

Usted a mí tampoco.

Seguro que es de esos que sale por ahí

a divertirse en un club de carretera mientras su mujer está en la casa,

¿verdad?

Repita eso. Tiene toda la pinta.

Para eso se guarda el dinero, ¿verdad?

Para gastárselo en otras mujeres que no son la suya.

¿Me ha mordido la mano? Me ha roto un diente.

Tú la revientas. Tú la revientas.

Revientas la pista. Revientas la pista.

Dura nos vamos. Dura nos vamos.

A hacer travesuras. A hacer travesuras.

No puedo, no puedo. No puedo, no puedo.

Con esta locura. Con esta locura.

Tomamos juntos. Tomamos juntos. La fruta madura.

Encima que me la curas...

Ay, cariño, no has dicho nada en todo el viaje.

No. ¿Te duele mucho?

No, ha sido un golpe de nada.

Mira que pillarte con la puerta del baño.

¿Sabes? He estado pensando.

Y quizá Fermín tenga razón y es mejor invertir

en ese apartamento. ¿De verdad?

El coche nuevo puede esperar.

Que nos van a ver los vecinos.

Vámonos a casa, que esto hay que celebrarlo.

Pero los críos estarán en casa, ¿no? María está con Nuño

y Martín, encerrado en su cuarto.

Ay. ¿Qué?

No te lo vas a creer, la cartera, me la he dejado en el hotel.

No pasa nada, mañana vas y la recoges.

Venga, que tengo muchas ganas. Cariño,

no me voy a poder concentrar, necesito volver a por ella.

Alfonso, por favor. Pero si no voy a tardar nada.

Y a ver si cuando vuelva, mi gatita sigue tan juguetona.

Venga, date prisa.

Y ahora vamos a acabar con esto de una vez por todas.

Tú la revientas. Tú la revientas.

Revientas la pista. Revientas la pista.

Dura nos vamos. Dura nos vamos.

A hacer travesuras. Vamos a hacer travesuras.

No puedo, no puedo. No puedo, no puedo.

Con esta locura. Con esta locura.

Tomamos juntos. Tomamos juntos. La fruta madura.

Encima que me la curas, bailamos en la locura.

Tenemos toda la noche bailando hasta la locura.

Encima que me la curas, bailamos en la locura.

Tenemos toda la noche bailando hasta la locura.

Baby, baila despacito,

mueve suavecito, movimiento sexy

y se me hace... Baby.

Si bailamos juntos, mueve despacito,

agárrate fuerte, suavecito.

Señorita.

Señorita, por favor. Va, va, un momento.

Hola, guapo, ¿quieres tomar algo o es de los que entran a matar

directamente? Sí, póngame una tónica, por favor.

¿Un gin-tonic? No, tónica, tónica, sola.

Venga.

Oye, ¿tú eres ciego o algo así? Yo no. ¿Por?

Oye, ¿tú eres ciego o algo así? Yo no. ¿Por?

Ah, no, qué va, veo perfectamente. Verá, es que estoy buscando

a una señorita en particular, Anuska se llama.

Anuska, sí, está haciendo un servicio,

termina enseguida. Pero si quieres, te puedo presentar a otras chicas.

Lolita, guapa, atiende a este caballero.

No, es usted muy atractiva, señorita, pero lo siento,

prefiero a Anuska.

No me importa esperar, ¿eh? Nada, como quieras, guapo.

Cómo os voy a echar de menos.

Eran cinco. Eran cinco, joder.

Eran cinco, coño.

Coño, que eran cinco, eran cinco.

Tiene que estar en la habitación.

¿Qué, ya estás?

-Creo que sí.

-Espera, espera.

Ahí tenemos a esa rata asquerosa. -Papá, yo no aguanto más, ¿eh?

Joder.

-Espera.

Venga, sal, ya no queda nadie.

Corre.

Bueno, tú te cagas en nuestro negocio,

nosotros nos cagamos en el tuyo. A ver qué te parece esto,

Francisquito.

Ah.

¿Serás hijoputa? Lo sabía, sabía que no había pasado nada.

Ahora te vas a enterar.

¿Lo ves? Eres esa clase de hombre.

-¿Cómo dices?

-Oh, nada, cariño, tú a lo tuyo, que vas muy bien.

Venga, venga, venga.

Abrázame.

Y no me digas nada, solo abrázame.

Me basta tu mirada para comprender

que tú te irás.

¿Seguro que no quieres una copa? No, muchas gracias.

¿Cómo es eso de que Francisco no va a volver más?

Le he echado de casa, no va a volver más

por cerdo hijo de puta.

Tu querido cuñado me ha puesto los cuernos,

¿qué te parece? Vaya.

Ese mierda de manos pequeñas. Mira, este es su anillo de boda

y me sirve a mí. (RÍE)

Será mejor que vuelva mañana. No, no, no.

Sí. No, tú de aquí no te mueves.

Almudena, mira, creo que es mejor que pares de beber ya, ¿eh?

Mañana lo vas a ver todo de otra manera.

¿Qué haces? Ay. Elegí mal, lo sé.

Este anillo debería haber estado en tus manos desde el principio,

pero mi hermana tuvo más suerte eligiendo.

Para, para. Mira lo que has hecho, ahora no me lo puedo sacar.

¿No te lo dije? Mira qué mierda de dedos

tiene el desgraciado ese. (RÍE)

Almudena, por favor.

Ah, ay, me vas a sacar el dedo, Almudena.

(RÍE)

Bueno, veo que no has tardado mucho en sustituirme.

A rey muerto, rey pu...

¿Tú? Así es.

Y la pena es que no lo haya hecho antes,

porque tu cuñado sí que sabe cómo hacer gozar a una mujer.

¿Pero qué haces? ¿Qué dices, Almudena?

No has tardado en venir a por las sobras, rata asquerosa.

Me está llamando sobras. (RÍE) Eso no es cierto,

esto es una terrible confusión. El que tendría que estar enfadado

contigo soy yo, porque he ido a La Granja Feliz...

¿Qué has ido a dónde? He hablado con Anuska.

¿Anuska? ¿Y sabes qué he averiguado?

Que todo es mentira, que no engañé a mi mujer nunca.

¿Ese es mi anillo?

Esto es un error. ¿Llevas puesto mi anillo?

Suéltale, Paco. Devuélveme mi anillo o te mato.

A ver, espera, yo estaría encantado de hacerlo,

pero es que no sale. ¿No sale?

No sale, Paco. Ah, bueno, no sale.

No sale. (GRITA)

¡Paco, mi dedo, mi dedo!

¿Estás bien?

Que se ahoga. Dios, Paco, por favor, respira.

Dale, dale, dale, que se ahoga. Dale, mujer.

¿Está muerto?

Me temo que sí.

¿Y ahora qué vamos a hacer? No lo sé.

Supongo que avisar a las autoridades.

No, a las autoridades no, no quiero ir a la cárcel.

Pero tu marido está muerto. Tú me dijiste que le diera.

No en la cabeza, Almudena. ¿Y yo qué sabía?

Mira, no nos precipitemos, vamos a dejar las cosas así

y mañana, con la cabeza fría, tomaremos una decisión.

¿Y yo qué hago mientras? Pues irte a la cama.

¿Con Francisco muerto aquí abajo?

Si quieres, llamo a la Guardia Civil.

Déjame pensar algo durante la noche.

Tengo miedo, ¿qué va a pasar?

Tranquila, todo se va a arreglar.

Ah.

Qué tarde has vuelto, cariño, has tardado mucho.

Sí. Ya no me apetece.

Bueno, no te preocupes.

¿La has encontrado? ¿El qué?

La cartera. Ah, sí, sí, la cartera, sí.

¿Estás más tranquilo?

Sí, mucho más tranquilo, está todo solucionado.

Van a taparlo todo.

No se pueden llevar los cerdos de mi jefe.

Soy tu hermana, puedes confiar en mí. ¿Qué pasa?

A ese mierda yo le estrangulo con mis propias manos.

(GRITA)

Solo quería decirte que hay un tipo extraño en el bar.

Joder. ¡Aparta, aparta!

Si sigues así, voy a tener que tomar medidas disciplinarias.

Vengo a ver al señor Francisco.

He dicho sin violencia.

¡Ah!

¿Se puede saber por qué me llamas al móvil?

Voy de camino a base, pero antes quiero comprobar una cosa.

¡Por nuestras familias! ¡Y por los cerdos españoles!

Quiero a ese tipo delante de mí para mañana antes del desayuno.

Te dije que no tocaras nada, ¿qué le vamos a contar ahora

a la Guardia Civil?

(Llanto)

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