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LA ClUDAD FRENTE A MÍ
Se dice que la vida de un hombre es la suma de sus acciones.
Ylas acciones son el resultado de las ilusiones, sueños y deseos
de sus predecesores.
En ese sentido, mi vida comenzó incluso antes de nacer.
Una tarde de junio de 1924.
Bueno,
nunca pensé que vería a mi hijo llorando por una chica
como un poeta pusilánime.
-No puedes creerlo, ¿verdad, papá? -Y tú tampoco.
¿Crees que la gente importante de Main Line iría a su boda
si se casara contigo?
¿La culpas por elegir a William Lawrence lll de Rittenhouse Square
en vez de Michael Flanagan de Filadelfia Sur?
Deséale lo mejor y vete de aquí.
Haz lo que haría cualquier irlandés sensato. Emborráchate.
Que seas muy feliz, Kate.
Aquí estamos, señor Lawrence.
Está todo arreglado como su madre lo ordenó.
Su tren para Nueva York parte a las 9 de la mañana.
Le esperará un coche en la estación.
No olvide que el Mauritania zarpa a mediodía.
Si necesitan algo más, sólo deben pedirlo.
-Gracias. -Buenas noches.
-¿No es hermosa, Bill? -Sí, ¿verdad?
Pensé que jamás nos iríamos de la recepción.
No sé por qué estamos en un hotel estando tan cerca de casa.
Tu madre quiere que estemos solos en nuestra noche de bodas.
Fue muy considerada.
Sí, mamá piensa en todo, ¿verdad?
¿Sabes que hoy me besaste sólo una vez?
Discúlpame.
Entiendo que el novio esté nervioso pero creo que exageras.
Quizás.
Salud.
El tren parte mañana temprano.
Adorable. Realmente adorable.
Lo que más deseo es hacerte feliz.
Te he hecho algo terrible, Kate.
No puedo hacerte feliz.
Mi madre quería este matrimonio
para tener un nieto y la tuya para que fueras una Lawrence.
Pero no puedo amarte, Kate. No puedo amar a nadie.
Bill, querido.
¡No me tengas lástima!
¡Bill!
¡Por Dios!
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¡Logan!
Un momento.
Llegamos.
-¿Kate? -¿Quién es?
-Largo. -Un minuto, grandote.
No estuve toda la noche escuchándote...
Largo.
Katie, ¿qué...?
Mike...
Tenía que hablar contigo.
Eres el único con quien...
-¿Qué le habrá pasado? -No te preocupes, Mary.
Alguien seguramente la vio. No pudo desaparecer.
Kate.
¿Dónde has estado?
¿Sabes que son las 4:00 de la madrugada?
Te buscamos toda la noche.
-Nos diste un susto de muerte -Basta. ¿No ves que...?
¿Qué ha pasado?
Vengo a casa, es todo.
¿Entonces no sabes lo de Bill?
La policía llamó. Hace unas horas.
lba conduciendo por Lancaster Pike.
Hubo un accidente.
lba a mucha velocidad.
Murió instantáneamente.
Kate, querida.
-¿No es guapo? -Tienes un hijo sano y hermoso.
Finalmente tenemos un niño en la familia.
Señora Lawrence.
¿Podemos hablar a solas, por favor?
Muy bien.
Es guapo.
Anthony Judson Lawrence.
No, Kate.
lnvestigué estos últimos meses.
No podía dejar de investigar qué ocurrió con mi hijo.
Ese no es mi nieto.
Pero prefiero no armar escándalo.
No será un escándalo para mí, señora Lawrence.
Porque si lo hace,
toda la ciudad sabrá qué ocurrió con Bill en aquel hotel.
Eres muy inteligente, ¿verdad?
Bien.
Mis abogados te pagarán una suma razonable
si renuncias al apellido Lawrence.
-No. -Entonces no verás ni un centavo.
Ni mi hijo ni yo jamás reclamaremos ni un centavo.
Pero mantendremos el apellido Lawrence.
He pagado por él.
¿Querías verme, Mike?
No quise molestarte antes, pero vi a tu abuela en misa.
Sí, me dijo. Gracias por llamar.
Me alejé porque pensé que no sería bueno estar por aquí.
Te lo agradezco, Mike pero
creo que será mejor que no vuelvas más.
Katie, me quiero casar contigo. Te amo desde siempre.
Lo siento, jamás podré casarme contigo.
-Bueno, ¿por qué no? -Por él.
¿Te importa lo que diga la gente?
Vamonos. Al diablo con ellos. Podemos ir a otra ciudad.
No, Filadelfia es nuestro hogar.
¿De qué vivirás?
Ya conseguí un trabajo administrativo en la Liga Juvenil.
Claro que no pagan mucho, pero...
haré lo que sea
para mantener cierta posición social por él.
¿Posición social?
¿No has aprendido nada? ¿Arruinarás tres vidas por eso?
Mike, no entiendes.
Hace cincuenta años mi abuela llegó al país como criada.
Por tres generaciones, hemos luchado por ser aceptados.
-No arruinaré eso. -Yo también llegué sin nada.
Este mes conseguí más dinero que mi abuelo en toda su vida.
Y algún día seré rico. Puedo daros cualquier cosa.
Puedes ser millonario, pero no abrir puertas para él.
-¿No? -No en Filadelfia.
Como Anthony Lawrence, conocerá a las personas indicadas.
Establecerá contactos.
Alguna vez tendrá el lugar que le pertenece en la ciudad.
Bien.
Críalo como un Lawrence, si es que puedes
pero no me pidas que me aleje de él
porque es mi hijo y estaré cerca para cuidarlo.
No me interesa que lo llames Anthony Judson Lawrence.
ANTHONY LAWRENCE, lMPULSÓ EL DEBATE EN PRlNCETON
LÍDERES PREMlADOS AL FlNAL DEL SEMESTRE
Oye, Carson, muévelo.
Bien.
Herbie, súbelo.
-Tony. -Buenos días, señor Flanagan.
-¿Cómo estás? -Bien.
Ven.
-¿Pudiste evaluarlos? -Sí, señor.
La excavación y los cimientos tienen que estar para principios de mes.
¿Crees que podrán?
Tendré que regañarlos un poco.
Hay bonificación por cada día que ahorres.
-¿Bromea? Hecho. -Bien.
Debo volver. Dale a Ed los informes diarios de progreso.
Oye, ¿cómo está tu madre?
Está bien. Trabajando mucho, como siempre.
¿En qué comité ahora?
Tiene varios empleos. No puedo seguirle el rastro.
-Qué mujer, tu madre. -Sí.
Salúdala de mi parte. Si te acuerdas.
-Lo haré. -Nos vemos.
Oye, Carson, ¿qué esperas?
-Estaba pidiendo fuego. -Hay que seguir.
Bien.
¿De dónde sale este?
¿Un milagro estival?
-Carson, ¿cuál es tu problema? -No tengo problema.
No fui a la universidad.
¿Cuál es el tuyo?
Sacar este camión para que aquel pueda entrar.
¿Por qué no me lo dijiste antes?
¿Cómo lo resolverá? ¿Por las buenas o las malas?
-¿Qué pasa? ¿Llega tarde al té? -Bueno, por las malas.
¿Cómo es que no vio un camión tan grande?
Quite su camión de mi parachoques y déjeme pasar.
No me moveré hasta evaluar los daños.
-¿Daños? Son mis daños. -Cuide su vocabulario.
-¡Tenía derecho a paso! -¿Derecho a paso?
¿Acaso es daltónica? ¿Sabe cuál es el rojo?
-¡Estaba verde! -¿Verde?
-¡Dios! -Está bien, ya vale.
-¿Qué pasó? -Esa tonta cruzó en rojo.
No me llame tonta. Dígale que cuide su vocabulario.
Un segundo. No me darás órdenes.
-Soy responsable del camión. -Entonces, muévelo.
No me iré hasta evaluar los daños.
Lo siento, Carson. Al, llévatelo de aquí.
¡Hanley!
Hanley, saca este camión de aquí.
No fue mi culpa.
De acuerdo, si arranca el motor quizás arregle este desastre.
Hacemos lo que podemos.
Dé marcha atrás.
-¿Qué? -Olvídelo. Retroceda despacio.
Cariño, no bombees más. Ahora está ahogado.
Me está poniendo nerviosa.
¿Por qué no viene a saltar sobre el parachoques?
Yo iré ahí a tocar la bocina.
He comprado helado, quiero llegar antes de que se derrita.
¿Está contenta?
Parece que ahora te dieron de ambos lados.
A veces no deberíamos salir de la cama.
Cierto.
Lamento haberlo molestado. Espero no tenga problemas.
Bueno.
Bueno.
Fue un placer conocerlo, aunque brevemente.
Sí.
Ya sé, presionar.
No bombear. Pisar a fondo.
Tony, intento entenderte, en serio
pero imagina si alguien te vio.
Parece que crees que aquí en Filadelfia
todos me vigilan.
No creas que no. Date vuelta.
Lo entendería si tuvieras 15, pero ya estás en edad
de pensar en las consecuencias de las cosas que haces.
¿Cómo consideras un gancho de izquierda?
-No es gracioso. -Eso es lo que intento decirte.
-¿Mi chaqueta está aquí? -Sí.
En cierto modo, deseo que pierdas ese empleo.
No es el tipo de gente con la que deberías juntarte.
Desde la secundaria que tenemos esta discusión.
¿Dónde podría ganar tanto dinero?
Sé que el señor Flanagan es generoso,
pero me preguntaba si...
-¿A qué hora viene Chet por ti? -A las 8:30. ¿Quieres venir?
Tony, ¿el tío de Chet no es amigo de los Rankin?
Sí, creo que sale con su sirvienta.
¿Puedes hablar en serio?
El Sr.. Rankin está en la junta de empresas grandes.
-¿Por qué no le pides...? -Madre.
También intento entenderte, pero Chet es mi amigo.
-Él no es un contacto. -¿Acaso es malo pedir un favor?
No ese tipo de favores.
Lo siento.
Tampoco te pongas agresivo.
-Buenas noches. -Buenas noches.
-¿Está Tony? -Hola.
Bueno, hola.
¿Cómo estás?
Bien. ¿Pudo arreglarlo?
Todo, menos la cabeza de Carson.
Quizá tenga que ponerle una placa de metal.
-Suena orgulloso. -Debería, yo lo entrené, ¿no?
Debería estar agradecida. Cuando lo vi en el parque...
Su interés en los jóvenes es admirable.
Pero no intento criar al próximo campeón mundial.
Un hombre debe saber defenderse, señora Lawrence.
-Este es un mundo cruel y hostil. -Sí, lo sé.
-Discúlpenme, debo irme. -Tony, espera.
¿Adónde vas así? ¿Trabajas en un bar o algo así?
Va a bailar al Club de Cricket.
Tengo un amigo al que hay que traer a casa.
Muy elegante lo que llevas en la frente.
-Tony, no te atrevas... -Si alguien pregunta diré que...
tuve un accidente en bádminton.
-Cuando llegues, recuerda... -Lo haré, madre.
Seré amable con las ancianas. Bailaré con las que nadie lo hace
y haré muchos contactos.
-Buenas noches. -Que lo pases...
bien.
¿Sigues insistiendo?
Bourbon y whisky, dobles.
-Que el whisky sea sencillo. -Sí.
-Tío Morton. -Bueno, Chester.
Veo que sigues bebiendo, como siempre.
Es sólo un refresco de jengibre.
-Hola, Tony. -Buenas noches.
Al menos viniste. Debo estar agradecido por eso.
Tío, no me perdería un baile por nada del mundo.
-El tío Shippen preguntó por ti. -¿Sí? ¿ Vino el doctor Ship?
¿No es demasiado para él una reunión de estas?
-¿Eso es gracioso, Chester? -Lo siento. Fui desconsiderado.
-Está por aquí. -Muy bien, ahí voy.
Hazlo antes de estar borracho.
Siempre tan cálido y adorable.
¿No conoces al famoso genetista, el doctor Ship?
Es un tío abuelo mío.
Especializado en lo hereditario versus el entorno.
Ponle hielo. Ven.
lntenta descubrir si los conejillos de lndias nacen así o lo aprenden.
-Doctor Ship, ¿cómo está? -Chester, te veo bien.
Vida sana, mente sana, señor.
Él es mi compañero, Tony Lawrence.
-Encantado de conocerlo. -¿Cómo está, joven?
¿Lawrence? ¿Anthony Judson Lawrence?
-Sí, señor. -Morton no te mencionó.
Era muy amigo de tu abuela paterna, la señora DeWitt Lawrence.
Pero no creo que la recuerdes.
Murió en Europa cuando yo tenía siete años.
Supe que mi madre y ella no se llevaban bien.
A veces las familias tienen pequeñas diferencias.
¿Cómo se conocieron?
lntereses comunes. Es un estudiante sobresaliente en la universidad.
-Un caballero. -Ya lo creo.
La atracción de los opuestos.
Ojalá nos encontremos nuevamente, Anthony.
-¿Pasarás el verano en Filadelfia? -Sí, señor. Tengo un empleo.
Tú deberías pensar en eso, Chet.
Tengo suficiente con intentar sacarle dinero al tío Morton.
Cuando demuestres aptitud para manejar tu fortuna, Chester,
-renunciaré a mi custodia. -No seas duro con el muchacho.
Vayan a divertirse. Y, Chet, intenta no deshonrarnos.
Señor, me ofende.
-Encantado de conocerlo, señor. -Gracias.
Te mantendré informado. No sabía que estabas interesado.
Fui albacea del testamento de la señora Lawrence.
De hecho, el decano habló muy bien de este chico.
¿Sí? Veamos cómo madura.
Qué herencia interesante.
Muy interesante.
Eso fue como cruzar el Sahara. Regresemos al oasis.
Carter Henry, ¿cómo estás?
-¿Cuándo regresaste? -Hace unas semanas. Hola Joan.
-Hola, creí que me llamarías. -Nunca recuerdo los números.
Tony Lawrence. Joan Dickinson y mi primo, Carter Henry.
-¿Cómo está? -Pórtate bien con Carter.
Tiene 20 millones de dólares. Bueno, 18, algo más o menos.
-Eres tú. -¿Quién?
''No bombees, pisa a fondo''.
-Es cierto. -¿Disculpen?
¿Crees que se derritió el helado de la señora?
¿De qué hablan?
Carter, querido, disculpa. Le debo un gran favor.
Esa herida es por mi culpa.
¿Puedo cobrarme el favor? ¿Bailarías conmigo?
-No te importa, ¿cierto, Carter? -No.
Bueno, no me mires a mí.
-¿Quién es? -No preguntes, creí que era tímido.
No entiendo.
Si estudias derecho, ¿por qué tienes ese empleo?
¿Entrenas los músculos para jugar fútbol?
Debe haber un motivo.
-Al menos dame una pista. -Bueno.
Empieza con E.
-Entrenar. -No.
Efectivo. Necesito el dinero.
lba a decir algo inteligente, pero es la verdad, ¿no?
Queda mucho. Un año en Princeton y tres en la facultad de derecho.
Y luego las prácticas.
-Al menos tienes adónde ir. -¿Tú no?
¿Bromeas? No tengo talento, nada.
Se dedicaron a educarme para ser una inservible.
Y eso que era buena alumna.
La mayoría de las chicas que conozco están casadas.
Con buenos muchachos.
Jóvenes prudentes y cautelosos.
No les interesa con qué chico se casen.
¿Te refieres a cualquiera del ambiente?
Muchachos acartonados de familias acartonadas.
No sé. Siempre pienso que debe haber más que eso.
Pero creo que no. No en mi entorno, al menos.
No sé por qué insisto. Carter no se lo merece.
Carter. ¿El tipo de los 20 ''más o menos''?
-¿Acaso ustedes? -No estamos comprometidos.
-Aún no me lo pidió. -¿ Y quieres que lo haga?
Creo que lo hará.
Te sacará de circulación, ¿no?
Podría rechazarlo.
Si él se toma su tiempo, ¿por qué yo no?
Además, se irá casi todo el verano.
A reorganizar una de sus minas.
Qué bueno. Yo estaré aquí.
Bueno, entonces seguro nos encontraremos.
Será inevitable.
¿Puedo llamarte algún día?
-Si lo deseas. -Sólo si te gustan las hamburguesas.
Y con mucho picante.
Entonces hecho. No habrá problema.
Deberíamos entrar ya.
Me gustaría que conocieras a mi padre. Es abogado.
¿Dickinson? ¿Hablas de Gil? ¿Dickinson y Dawes?
Dios, pero, ¿crees que?
Creerán que salgo contigo para conocer a tu padre.
No será tan fácil.
Ya salen dos hamburguesas, una picante.
¿Para qué querías mis consejos? ¿Para separarte?
Ese es el punto. No quiero que nos separemos.
Si nos amamos, ¿por qué?
Porque Tony es más sensato que tú.
No tiene nada que ofrecerte y no te pedirá que esperes.
Se irá como un caballero e intentará olvidarte.
¿No entiendes?
Podría funcionar. Podría ser parte de su vida. Podría ayudarlo.
No será fácil pero no quiero perder unos años que serían maravillosos.
Sí, claro.
Filadelfia es especialista en casos como este.
Se me ocurren muchas formas de dejarlo.
-Y tu padre conoce más. -Te equivocas.
-A papá le agrada. -¿De veras? ¿Sí?
No sé, quizás ambos estén locos como para intentarlo.
lgual, tienes derecho a probar.
No esperes, Jo.
No los dejes influenciarte. Que no te hagan lo que a mí hace dos años.
-¿De qué hablas? -¿Crees que me gusta esto?
Hasta nos casamos.
Duramos dos días.
Su familia aceptó la anulación.
Claro que hubo algo de dinero de por medio.
Chet, lo siento mucho.
Sólo asegúrate de que yo no sienta pena por ti.
Cásate con él, ahora. No podrán sobornar a Tony.
-Pero... -Haz que se case contigo.
-¿Cómo? -Como lo hacéis desde siempre.
Tony.
Esto no es pensar con sensatez. Debo regresar antes de que...
No quiero sensatez.
Yo tampoco.
Sabes, es curioso.
Cada vez que hago algo apresurado oigo una voz que me repite:
''No debiste hacerlo. No lo pensaste''.
Me digo: ''Es cierto. La próxima, me portaré bien.
Golpe en la cabeza. Pellizco en la mejilla.
Y el resto de mi vida contando hasta 10''.
Sólo hay una decisión que tomar
-y acabo de tomarla. -Creo que no quiero oírla.
-Vamos. -¿Podemos quedarnos unos minutos?
No. Vamos a Maryland, conseguimos la licencia y nos casamos.
Te amo tanto.
Tenemos que casarnos. ¿Aceptas, no?
Tony, ¿no te arrepentirás?
Estoy seguro, cariño.
Pero sólo tengo 90 dólares en mi casa y 600 en el banco.
Somos pobres. ¿Te interesa?
Tony, me interesa tanto
que ya tengo todo en una maleta.
Si la abres
encontrarás un diario donde escribí los nombres de nuestros 4 hijos.
¿Cuatro? Entonces no tenemos un minuto que perder.
Ya vuelvo.
Te amo.
Mamá. ¿Qué haces despierta a esta hora?
Te estaba esperando.
Buenas noches, Joan. ¿No pasáis?
Bueno, Joan y yo... ¿Es algo especial?
Tengo una sorpresa para ustedes.
Bueno...
-Papá. -Hola, Joan. Tony.
Buenas noches, señor.
Bien, ¿cómo lo descubrieron?
Si haces las maletas en secreto, no le pidas ayuda a la criada.
Señor,
nos casaremos esta noche.
Entiendo. Esperaba algo así.
Sólo deseaba que me consultaran antes de tomar esta decisión.
La señora Lawrence y yo nos sentimos viejos y abandonados.
Lo siento. Supongo que debí...
Tony, ¿podemos hablarlo ahora?
No, en absoluto.
Pero no cambiará nada.
Papá, si trajiste una pistola, te adelantaste.
Si viniste a detenernos, es tarde.
Entonces no te molestará que hable a solas con Tony.
-¿Por qué no puedo quedarme? -La hija generalmente no participa.
Está bien, cariño. Ve.
Joan, querida, ven a la cocina a tomar una taza de café.
Parece la época victoriana.
-¿Tomamos asiento? -Sí, señor.
Tu madre trajo hielo y soda.
-¿Bebemos algo? -Sí, me gustaría.
-Se me secó la garganta. -No hay motivos.
No te pondré en esa situación.
Tony, seré breve.
No debes convencerme de que eres un buen muchacho.
Tu madre quiere a Joan. Solo pensamos en lo mejor para vosotros.
La semana que viene regresas a Princeton.
Me pregunto si planificaron algo más concreto.
No lo pensamos,
pero otras parejas lo hacen. Si dos personas se aman, ¿por qué...?
En teoría, coincido contigo.
Pero no son una pareja normal. Joan no es como todas.
No me refiero a que sea malcriada
pero la consentí desde que su madre murió.
No puedo darle lo que usted, pero no creo que quiera eso.
Bien
Supongamos que ella acepta hacer este gran sacrificio.
Vivir en un cuarto, contar monedas y todo el resto.
Me preocupo más por ti, Tony.
Por el día en que descubras
que la privaste de las cosas que siempre tuvo.
Te tentarás con complacerla, Tony.
Y ahí es cuando peligraría eso que te hace único.
Tu fe en ti. Tu orgullo. Y lo peor
es que destruirías lo que enamoró a Joan.
No dejaré que eso ocurra.
Siempre podré ganar bien en la construcción.
¿ Y abandonar derecho?
¿Tan poco significa para ti? No pensaba eso de ti.
-Es lo último que querría. -O que Joan querría.
Me refiero a que lo haría como último recurso.
Quizá no sea necesario, Tony.
Aún no tienes un tutor para la facultad de derecho.
Claro que con tus calificaciones lo conseguirás enseguida.
Sí. Lo averigüé en la universidad y me sorprendí.
Tony,
me gustaría ser tu tutor.
Te graduarás en junio, en unos meses.
Un momento ideal para la boda.
Tras la luna de miel, cuando estés en la facultad,
haré los arreglos para que trabajes conmigo.
Estarás en contacto con los mejores abogados del país.
Tendrás un salario acorde para mantener a tu esposa.
Luego, cuando te gradúes, entrarás en la firma.
Y seguro que con el tiempo
serás socio de Dickinson y Dawes.
¿Es todo?
No, señor. Sólo intento
acomodar mis ideas.
Es otra perspectiva, ¿no? Sólo pospónganlo hasta junio.
-¿Pero cómo...? -Pero entiende algo, Tony.
No tendrás consideraciones especiales por ser mi yerno.
Al contrario. Tendrás que hacer mérito.
No quiero consideraciones. Trabajaré como un...
-Yo. No temo... -Bien, bien.
Si me disculpas, tengo mañana un cliente. Vamos a llamarlas.
Bueno, yo... Sí.
-Tony. -Sí, señor.
Joan quizá proteste.
Cuando mi hija quiere algo, debe ser aquí y ahora.
Permíteme ser el malo de la historia.
Luego le explicaré los detalles.
Si usted lo dice. ¡Cariño!
Salud.
Es como si me hubieran golpeado. Tu padre estuvo magnífico.
-Tony. Por Dios. -Me ocurrió algo increíble.
Nos ocurrió.
Sí. Nos casaremos, pero debemos esperar a junio.
-¿Junio? -Cuando termine en Princeton.
-Sí. Podemos esperar. -¿Por qué esperar tanto?
Porque nos estábamos apresurando.
Es mejor así. Es más práctico.
-¿Práctico? -Sí, práctico.
Joan, siento interrumpirte.
Tengo una reunión temprano. ¿Puedes llevarme? Vine en taxi.
¿No podemos sentarnos y hablar un instante?
Te lo explicaré después.
-Pero, papá... -¿Por qué estás enfadada?
Todo salió perfecto.
Vamos.
Gracias, Tony. No te preocupes. Lo posponemos hasta junio.
-Gracias por cooperar. -Buenas noches.
No debes estar triste. Sólo mencioné algunos problemas.
Papá,
yo entré a esa casa con un muchacho que quería casarse.
A los 10 minutos, cambió de parecer. ¿Cómo lo convenciste?
No lo convencí. Quizás hice una sugerencia.
-Pero Tony tomó la decisión. -¿Cuál?
No tenía tutor para su carrera. Claro que lo hubiera encontrado.
Pero seguro que no con el prestigio de Dickinson y Dawes.
-¿Serás su tutor? -Sí.
Y mi oferta incluía aún más: un salario mientras estudiase
y luego, un puesto en la firma. Se lo prometí.
Por eso estaba tan agradecido.
Esa fue una gran concesión.
¿Qué ofreció Tony a cambio?
Esperar. Darles tiempo para reconsiderar las cosas.
Sabes, a veces los jóvenes cambian de parecer.
Si nos hubiéramos casado hoy
¿la oferta hubiera seguido en pie?
Una cosa es un impulso. Si hubiera insistido,
no, no se hubiera adaptado.
-¿ Y Tony sabía eso? -Claro.
Entiendo.
-Si no coincides con su decisión -No. ¿Por qué no debería?
Como dijo Tony, así es más práctico.
Chet se equivocaba.
Lo único que necesitas es una propuesta atractiva.
Querida, entiendo tu decepción.
Te sentirás sola cuando se vaya.
Tengo una idea. Sally Treadwell zarpa para Europa el 20.
-¿Por qué no vas con ella? -Quizás.
Quizás.
Qué alegría verte. ¿Viniste para las fiestas?
Sí, llegué anoche.
No sabía si podría recibirme.
Claro. Vamos, siéntate.
Bueno, ¿en qué puedo ayudarte?
Señor, hace dos semanas que no sé nada de Joan y...
De hecho, iba a llamarte. Tony, yo...
No tiene sentido postergarlo.
Recibí esto hace media hora.
TELEGRAMA WESTERN UNlON
CARTER HENRY YYO NOS CASAMOS
EN EMBAJADA AMERlCANA ESTA MAÑANA.
FELlZ NAVlDAD JOAN
Lo siento, Tony.
Cuando Carter regresó la siguió a Europa.
Tony,
esto no interfiere en nuestra relación.
Espero que aún quieras trabajar en la firma.
¿Quieres que te presente a algunos de tus compañeros?
No, no, quizá otro día.
Tony.
Déjame ver quién está en esta agenda.
-¿Quién está en la Z? -Tony, te llevaré a casa.
Zelda, ¿cómo es?
¿Has visto a una chica con dos cabezas?
-No. Vamos, llámala. -No.
-Vamos. Vamos, Chet. -Tony.
Dos cabezas.
Así podemos hablar con ella.
Y no necesita traer a una amiga.
-Hola, ¿Tony? -Hola, ¿señora Lawrence?
-Sí, habla Chet. -Chet, ¿has visto a Tony?
Sí, estoy con él. Quería decirle que no está solo.
-¿Está bien? -No está sobrio, pero está bien.
Lo llevaré tan pronto como pueda.
-¡Oye, Tony! -Hola.
Hola, Zelda, cariño. ¿Por qué no vienes para aquí?
Sí, ambas.
Quédatela. Yo me quedo con ella.
Señora Lawrence, lo siento. No, en serio, está bien.
-Chet, yo -Hola, Chet.
Habla Mike Flanagan. ¿Dónde estás?
Eres tan guapo, cariño. Bésame de nuevo.
Espera, ahora vuelvo.
Hola, tío Mike.
Hola, pasa, muchacho. Pasa. Toma algo.
¡Feliz Navidad!
Todos deben estar felices. Es Navidad.
¿Por qué se fue y se casó?
Vamos.
Vamos, vamos a casa.
-¿Está bien? -Sí, claro.
-¿Puedo ayudar en algo? -Ya hiciste suficiente, Kate.
Aquí tienes.
¿Sientes pena de ti mismo?
Pues lo disimulas bastante bien.
No, ya no.
Necesitaba tiempo para pensarlo y se vendió al mejor postor.
Se lo debo al viejo Dickinson.
Me mostró la verdad.
¿Por qué no le golpeaste?
¿ Y perder el contacto? Me costó demasiado.
Ya aprendí las reglas del juego.
Tony, creo que en parte es mi culpa.
No te preocupes, mamá.
Querido Santa: tráeme un tren y un traje de explorador.
Y una gran bolsa de trucos.
Porque Tony será muy inteligente.
UNlVERSlDAD DE PENSlLVANlA
FUNDADA POR BENJAMlN FRANKLlN 1740
FACULTAD DE DERECHO
¿Acaso no se puede caminar por aquí?
Disculpa, Louis.
-Hola, Louis. ¿Te ayudo? -Gracias, Tony.
Torpes jugadores de baloncesto.
¿ Y todo esto?
Riordan y Gunn no practican derecho corporativo.
¿Te cuento algo?
Quizás no vaya a Riordan y Gunn.
¿Conoces a Wharton, Biddle y Clayton?
¿Quién no?
John Marshall Wharton decidió escribir un libro
sobre la Ley Antimonopolio.
Le pidió al decano que le recomendara a alguien capaz.
-¿Sí? ¿Cómo te eligió? -Yo mismo me sorprendí.
Louis Donetti, segunda generación de italianos con traje elegante.
Creo que fue porque eres mi competencia y tienes dónde ir.
Dickinson y Dawes también es digno, Tony.
pero no como Wharton, Biddle y Clayton.
¿En serio? Felicitaciones.
Si lo consigo estaremos en el mismo edificio. Almorzaremos juntos.
¿No está confirmado?
No nos apresuremos. Tengo la entrevista mañana.
¿ Y sabes qué?
El afortunado pasará el verano en la mansión familiar.
Tendrás que enseñarme cómo usa los cubiertos esa gente.
-Deséame suerte, Tony. -Sí.
¿Conoces a John Marshall Wharton?
No, no lo conozco. Conozco a su esposa.
Sí, trabajamos en varios comités juntas.
¿Cómo es?
Es encantadora y muy atractiva.
¿Por qué?
Pase. Está abierto.
-Buenos días. -Buenos días.
Usted debe ser... Lo atenderé enseguida.
Si no puedo cubrir los cuadros, se llenarán de polvo.
Fue... Gracias.
Esta mañana fue un caos.
Puse los zapatos en algún lado.
No importa. Aquí tiene.
Los papeles que quiere el señor Wharton. Pesan un poco.
¿Podría dejar esto en el banco?
El cheque para el garaje.
Dele las llaves a la secretaria del señor Wharton.
Y estas cuentas son...
Sabrán qué hacer.
¿Olvido algo?
Estoy un poco confundida hoy.
Sí, bueno, yo también.
¿Dónde dejé mis zapatos?
Aquí están.
Gracias.
Yo tengo algo para usted también.
Déjeme ver, esta es la lista de donantes de la sinfonía.
Y este, el programa tentativo del baile de caridad.
-¿Acaso no es...? -No, señora.
Claro. Eres el hijo de la señora Lawrence.
Sí, señora. Soy Tony Lawrence.
Lo siento tanto.
Dejaré esto por aquí.
Dígale a señora Wharton que llame a mi madre si necesita algo.
Se lo diré a la señora Wharton en cuanto se ponga los zapatos.
¿Usted es...?
¿Quién pensaste que era?
No lo sé. Pensé que era la secretaria de la señora Wharton.
Mire, conozco al señor...
Es decir...
De hecho, es culpa de mi madre.
No me habló de usted, y yo no...
No sabía que era tan joven.
-Es... -Gracias, me halagas.
Bueno, estamos a mano.
Espera un minuto, y le daré un vistazo a esto.
Lamento el desorden pero nos iremos al campo a pasar el verano.
Dijiste que conoces a mi esposo.
No exactamente. Dio una clase en la facultad el año pasado.
-¿Estudias derecho? -Sí, señora, yo...
-Termino el próximo junio. -Qué interesante.
Estaba por tomar un té. ¿Me acompañas?
Me encantaría.
Otra taza para el señor Lawrence, Grace.
Sí, señora.
-Toma asiento. -Gracias.
Mi esposo escribirá un libro sobre la Ley Antimonopolio Sherman.
-¿En serio? -Entrevistó a un estudiante...
Hazlos descansar bien, Roland. Lo necesitan.
-¿No fue genial? -Magnífico.
Son como niños recién salidos de la escuela.
Usted es como una niña recién salida de la escuela.
-Haré como que no oí. -¿Qué?
Es el primer comentario personal que me haces desde que estás aquí.
Los abogados son todos iguales.
Hasta cuando quieren seducir, su mente sólo piensa en leyes.
Bueno, ¿no es evidente?
Hola. ¿Regresaron tan pronto?
-Pasamos una tarde magnífica. -Yo también.
Tony, estuve leyendo tus notas sobre la decisión Standard Oil.
-Están muy bien. -Gracias.
-Ahora, el próximo paso será... -Es todo por ahora.
¿Por qué crees que lo llevé a montar?
Está entre libros de derecho 16 horas por día.
Es la impresión que quiero causar.
Ahora que lo pienso, te noto un poco tenso.
No te retrases. Recuerda que tenemos invitados a cenar.
-Debo terminar... -No podrás eludirla.
Un joven presentable siempre es bueno en una cena.
Bueno, gracias.
Espero que no crea que me quejo del trabajo.
No, no.
Carol tiene razón. Fui desconsiderado.
¿Vamos a cambiarnos?
Gracias.
Hace tanto que no bailaba que casi olvido cómo se hace.
Lo hicieron muy bien.
Nunca aprendí a bailar. Siempre me aprendía los pasos.
John, bailas muy bien.
¿Vamos por un trago?
-¿Tony? -Sí, señor.
-¿Un martini está bien? -Bien.
Los primeros invitados. Carter y Joan, seguro.
Carter Henry es uno de los pocos jóvenes que queda
que cree que una invitación a las 8:00 es a las 8:00.
¿Tony?
Lo siento. Gracias.
-Disculpa. -Bueno, bueno, Joan y Carter.
-Joan, cariño. Hola, Carter. -Carol.
-Toma un trago. -Bien. Me vendría bien.
Qué hermoso vestido.
Te presento a mi asistente, Tony Lawrence.
-Encantado de verte de nuevo. -Lo mismo digo, Carter.
Joan, mira quién está.
Tu padre no dijo que Tony trabajaba para el señor Wharton.
Supongo que olvidó mencionarlo.
Disculpen.
Carter.
-¿Martini? -Sí. Gracias.
-Bueno, hola. -Hola, Tony. Te veo bien.
-Tú estás magnífica. -Gracias.
-Espero que seas muy feliz. -Sí, lo soy.
-¿ Y tú? -Sí, bastante.
Supe que te va muy bien.
Y papá está herido por cómo lo abandonaste.
Yo no lo abandoné. Nunca empezamos.
En realidad, no importa.
Nadie puede culparte por aceptar una oferta mejor.
Parece que todos lo hacemos en algún momento, ¿no?
¿Algo de beber?
Toma. No lo probé.
¿Quieres algo?
Tony.
Tony.
¿Tony?
Estás loca. Lo sabes, ¿no?
Caminar hasta aquí ha sido lo más duro de mi vida.
Tony.
Tony, Tony.
Lo había olvidado. En serio.
¿Olvidaste qué?
Qué se siente al estar con alguien.
Gracias, Tony, por no reírte de mí.
Hagamos algo para recordar, Tony.
-No es lo que quieres. -Sí, sí.
Pero yo quiero más.
No seas codicioso.
No, hablo en serio.
Vienes hasta aquí, y yo enloquezco el resto de mi vida.
Y regresarás satisfecha.
Tú tienes una aventura de verano ¿pero qué me queda a mí?
Muy bien.
Yo puedo...
Escúchame. No, escúchame.
No eres el tipo de mujer para usar y olvidar.
Eres de las que se mantienen y se aman para toda la vida.
-Es imposible. -¿Por qué?
¿Porque soy más joven? ¿Porque no puedo darte seguridad?
¿Por el qué dirán? No me interesa. Puedo darte mucho más, Carol.
Divórciate. Por favor, cásate conmigo.
Ni lo digas.
No lo digas.
No puedo.
No puedo.
No puedo comenzar otra vida.
Pero, gracias, Tony.
Me voy con mucho más de lo que creí encontrar.
Algo maravilloso.
Gracias, Tony.
-Buenos días. -Buenos días. ¿El señor Wharton?
-Está en el estudio. -Gracias.
-Buenos días, señor. -Buenos días, Tony.
Parece que la imprenta dio a luz a una enorme pila de hojas.
Mira. Un año de trabajo.
Me pregunto si impresionará a alguien.
Sí, señor, si logran levantarlo.
Es cierto. De todos modos, fuiste de gran ayuda.
Reconozco que hubo cierta
tensión en nuestra relación.
Pero ninguno de los dos desea discutirlo.
Sólo quiero destacar que te manejaste muy bien.
Entre otras cosas, evitaste preguntar
si te invitaría a trabajar en Wharton, Biddle y Clayton.
Señor, creo que
me invite o no, adquirí mucha experiencia
y fue un privilegio trabajar con usted.
Siempre tienes las palabras adecuadas, ¿verdad?
Debo advertirte que tu progreso será un poco lento.
Haré lo posible, pero no podré ignorar la política de la firma.
Y se irritan mucho con los jóvenes abogados impacientes.
Lo estuve pensando, señor
y se me ocurrió especializarme en impuestos.
Es un campo nuevo y no hay mucha competencia.
Es un razonamiento interesante.
Tendrás lista una oficina la semana que viene.
Ojalá puedas utilizarla.
EJÉRClTO COMUNlSTA lNVADE COREA DEL SUR
-Gracias, cabo. -Un placer, teniente.
¿Hay alguien llamado Gwynn?
No lo sé, teniente.
-¿Conoces a un tal Gwynn? -Sí. Por ahí.
Gracias.
Hola, soy yo, Tony.
-Hola. -¿Cómo estás?
Estupendo.
No sabía que estabas aquí. Un ayudante me llamó.
Yo se lo pedí.
Podrías conseguirme un trabajo en las oficinas.
¡Claro!
Si no te interesa perder tu vida mecanografiando insignificancias.
lgual te gustará. Ahí nadie sabe escribir.
Si me das tu agenda negra,
llamaré a Zelda para consolarte.
Un privilegio.
Soy primer soldado raso, imbécil.
-¿Disculpe? -Señor.
Mi asistente me dijo... ¿Cómo va tu brazo?
Bueno, él fue por su lado
y yo, por el mío.
Lo hicieron hace un rato.
lmagínate la escena en el Club de Cricket.
Zelda, la de dos cabezas, y el mutilado ebrio.
Y era el brazo con el que sostenía el vaso.
Quién nos hubiera imaginado juntos en Corea.
Carter andaba por aquí.
¿Carter? Bromeas.
¿Por qué lo haría? Pudo haberlo evitado.
-Quizás no quiso. -¿A qué te refieres?
Recibí una carta de Joan.
No sé, quizás estaba leyendo entre líneas.
-¿Me das un poco de eso? -Claro.
¿Listo para irnos?
Vamos. ¿Quieres algo antes de irte?
Ya estoy casi dormido.
Acaba con eso pronto y regresa a casa.
Yo también lo deseo.
No, en serio. Las mujeres me acosarán, necesitaré un amigo.
No te preocupes Chet, ahí estaré.
Cálmate. Y cuídate.
-Bueno, tú también cuídate. -Lo haré.
Bien.
-¡Tony! -¡Tony!
-¿Por qué lloriqueas? -Me alegra tanto que esté aquí.
Estamos ansiosos desde que recibimos tu telegrama.
Todos preguntan por ti. Salió un artículo en el periódico.
Me costó una caja de whisky a un periodista.
Dame el talón del equipaje, así nos vamos pronto.
Algo más. ¿Supiste algo de Chet?
Me llamó cuando salió del hospital. Hace ya meses.
No está en la ciudad. Nadie sabe nada.
Gracias, Nancy. Lo haré.
Disculpa.
-Hola, Joan. -Hola, Tony. Leí que volvías.
-¿Llegas o te vas? -No, me voy a Montevideo.
Está lejos.
Disculpe, señora. El billete y el pasaporte.
Con esto será suficiente.
La oficina de Montevideo se ocupó del alojamiento.
Alguien la esperará cuando llegue por si necesita algo.
-Gracias. -Gracias.
¿Dónde está Carter? ¿No regresó aún?
Tony, Carter murió en una misión hace un mes.
Lo siento.
Lo siento mucho. Me agradaba.
A mí también.
¿Te ausentarás mucho?
No sé qué haré aún, Tony.
Fue un gusto verte de nuevo.
Sí. Para mí también.
Último llamada de United Airlines
para el vuelo 718
embarque en la explanada oeste, puerta 22.
Embarquen, por favor.
-¿Todo arreglado? -El coche espera. ¿ Y ahora?
-¿Estarás tranquilo un tiempo? -Volveré a trabajar enseguida.
Estaré en Wharton, Biddle y Clayton mientras crean que soy un héroe.
¿No?
Octavo piso. Descendiendo.
-Disculpe. -Claro.
-Feliz Navidad, señor Lawrence. -Feliz Navidad.
-Señor Lawrence. -¿Sí?
Tengo algo para usted.
El señor Clayton llamó desde Miami.
Quiere que haga los cambios del informe Bannerman para mañana.
¿Mañana?
Pensé que mañana era Navidad.
Dijo que lo lamentaba,
pero que se reunirá con Bannerman y quiere repasarlo antes de verlo.
Muy bien.
Lo olvidaba. Me pidió que le deseara feliz Navidad.
Si vuelve a llamar, dígale que ojalá disfrute del crucero.
Pase.
-Hola, Louis. -¿Aún aquí?
Pensé que los importantes se habían ido.
Bueno, pasa.
¿Qué haces aquí?
Un cliente de mi firma tiene unos asuntos con uno de la tuya.
Qué horror. Tendremos que hacer algo. Envía un memo a alguien.
-¿Cómo estás, amigo? -Bien, bien.
Sí, eso veo.
Louis, ya sabes cómo es. Esto lleva su tiempo.
¿Tiempo?
Hace tiempo que volviste.
Pensé que tendrías una suite de cuatro habitaciones.
-¿Podrías bajar los pies? -Disculpa.
En realidad vine a agradecerte.
¿Sí? ¿Por qué?
¿Por qué? Por robarme este trabajo.
-Mira, Louis, yo no... -Vamos, Tony. No lo niegues.
No sé cómo hiciste, pero me hiciste un favor.
¿Me imaginas en este cementerio de primera clase?
En Riordan y Gunn, puedes llegar a algo antes de convertirte en mármol.
Lo sé. Oí lo del juicio Macelli.
Hasta me atrae la política.
Trabajo con un viejo amigo tuyo. Un irlandés llamado Flanagan.
¿Sí? Es un gran hombre.
Deberías venir a visitarnos. Club Político South Side.
Júntate con las masas.
Nos vendría bien un abogado corporativo.
Bueno. Ya te he entendido, Louis.
Vamos, Tony.
Ánimo. Ánimo.
Ya vendrá un cliente de 50.000 al año.
No por esa puerta.
Esos clientes son para los veteranos.
Si encuentro un cliente que no me sirva
te lo enviaré, por los viejos tiempos.
Si es un amigo de Macelli, no te esfuerces.
Por favor. Los amigos de Macelli están muertos.
Feliz Navidad, amigo.
''Feliz Navidad, amigo''.
Feliz Navidad.
Thomas, Thomas, Thomas.
No lo sé.
-¿Disculpe? -Disculpe.
-Pensé que me hablaba a mí. -No, le hablaba a Carlos.
-¿Carlos? -Él es Carlos.
-Entiendo. -Por desgracia, no me sirve.
No sabe leer. Buscaba un abogado.
-¿Un abogado? -Sí.
¿Por casualidad conoce a alguno?
Sí. Sí, creo Le puedo recomendar a uno.
Quiero que sea honesto.
Este hombre es impecable. Vaya al octavo piso
y pregunte por el señor Lawrence.
-Gracias. -¿Cómo está?
Empezaba a pensar que nadie ejercía derecho en Filadelfia.
Quiero agregar un anexo a mi testamento.
Y quiero hacerlo ya mismo. ¿Lo haría?
Claro, sí. Tome asiento. Señorita Lorry.
Gracias.
Bueno, dígame su nombre, por favor.
Soy la señora Allen, y él es Carlos.
¿Cómo estás, Carlos?
Cuando desperté esta mañana, Carlos vino saltando a saludarme.
De pronto me pregunté qué le ocurrirá cuando yo no esté.
Los criados podrían cuidarlo un tiempo. Pero después, ¿qué?
¿Los criados?
Sí. Bueno, a Cook y a Alice no les gustan los perros.
Pero el resto, lo adora.
Discúlpeme un segundo.
¿QUlÉN DlABLOS ES?
-Señorita Lorry. -Sí, señor.
¿Podría ocuparse de esto? Muchas gracias.
Ahora, como decía...
Quizá le parezca insignificante
pero Carlos es importante para mí.
Quiero asegurarme que lo adopte alguien que lo quiera.
-Y lo mime. -Creo que tiene razón.
Esta mañana tomé el tren y caminé hasta aquí.
-¿A nuestras oficinas? -Primero fui a mis abogados.
Pero todos los que conozco, no estaban.
Y había una muchacha muy tonta.
Estaba en la recepción. Ni siquiera me conocía.
Entonces estaba en la entrada y el amable
señor Onetti... Donetti, me habló.
¿Podría preguntarle quién es su abogado?
Gilbert Dickinson de Dickinson y Dawes. Quizá los conoce.
Claro que sí.
¿Quiere que lo llame y le diga que está aquí?
No sé por qué debería hacerlo.
Disculpe.
-¿Hola? -Hola, Tony.
Me iba ya y tu secretaria me detuvo.
Sé que estás con una visita importante.
La señora Allen es la directora
y dueña principal de Allen Oil Company.
Estás sentado frente a 50 ó 100 millones de dólares.
Tony, ¿estás ahí?
Sí, señor. Hola, amigo.
¿Sí, señor?
¿Sabes que Dickinson y Dawes son sus abogados?
Sí, señor.
-¿Les notificaste que está ahí? -No, señor.
-¿Lo sugeriste? -Sí, señor.
Para evitar malentendidos
intentaré comunicarme con Dickinson.
Sí, entiendo, señor. Gracias.
-Lo siento mucho. -Está bien.
Después de todo, a Carlos no le agradan todos.
¿De veras?
Es un perrito muy dulce.
Señorita Lorry, quiero un original y cuatro copias del anexo.
-¿Quién quiere que adopte a Carlos? -Mi sobrina.
Bueno, mi sobrina política, la señora de Carter Henry.
¿La señora Henry reside en Filadelfia?
Sí, en Rittenhouse Square, número 16.
¿Anotó?
Carlos estará bien con Joan.
No sé por qué la gente es tan cruel con los animales.
Menos mal que hay una sociedad que los protege.
-Yo les dono 5.000 al año. -Es muy generosa
-¿En efectivo? -Sí, ¿de qué otro modo, si no?
No lo sé, sólo preguntaba.
No sea tímido. ¿De qué otro modo podría ser?
Mi intención no es entrometerme
pero supongo que tiene acciones. General Motors, General Electric...
¿Acaso no todos las tienen?
Un modesto paquete de acciones compradas hace unos años
por 1.000 dólares hoy vale 5.000.
Si quisiera venderlo tendría que pagar impuesto a las ganancias.
-Qué desgracia. -Es cierto.
¿Por qué no dona las acciones a la asociación?
Aprovecharía su valor. No paga impuestos. No tiene fines de lucro.
Y usted lo deduciría porque estaría haciendo una donación.
Se ahorraría los impuestos de una ganancia de 4.000 dólares.
¿Por qué esos idiotas en Dickinson no me lo dijeron?
No les gusta sentarse y hablar conmigo como usted.
Hablemos un poco más.
-Aquí tiene, señora Allen. -Muchas gracias. Es tan amable.
Querida señora Allen. Disculpe lo que ocurrió en las oficinas.
-Es cierto. -La recepcionista es nueva.
Yo no estaba.
En cuanto me llamó el señor Wharton...
Pero este joven agradable me cuidó muy bien.
Hola, Tony. Qué placer verte.
Es un placer para mí también, señor.
El señor Lawrence y yo somos amigos.
Yo fui su tutor en la facultad.
No me sorprende que la haya atendido bien.
Si era tan bueno, qué tontería haberlo dejado ir, ¿no?
Son cosas que ocurren.
Bueno, señora Allen, si pasa por mi oficina...
Sí. Adiós,
y muchas gracias por ayudarme en ese otro asunto.
-¿Qué otro asunto? -Nada importante.
Si tiene más ideas para ahorrar dinero
espero me las comunique.
Señora Allen,
seguro que el señor Dickinson toma sus asuntos muy seriamente.
No sería correcto de mi parte
sugerir que yo puedo hacer algo que él no.
-Gracias, Tony. -Es usted muy sabio.
Lo siento. ¿Quién es usted?
Disculpe. Señora, él es el señor Wharton.
Claro. Lo siento.
¿Por qué no le dan una oficina más grande?
Me estaba sofocando aquí adentro.
Fue una estocada muy precisa.
¿Por qué? Me comporté correctamente, señor.
Técnicamente, sí.
La señora Allen quizás lo reconsidere y podría pedir explicaciones.
Y Dickinson estallará.
Bueno, eso hará bastante ruido.
Sabía muy bien qué hacía.
Las ancianas le tienen fobia a los impuestos. Las engañan fácilmente.
Oí lo que dijo Tony. ¿Qué quiere que haga?
Que escriba una nota
diciendo que no conoce otros modos de ahorrar dinero
y que esto fue un malentendido.
¿Qué opinas, Tony?
¿ Y bien?
No escribiré tal carta.
¿Qué?
No sería sincero si dijera
que no conozco otros modos de hacerla ahorrar dinero.
Lo harás o te demandaré ante el Comité de Censores.
¡Acusarme de incompetencia!
Mi bufete no necesita eso.
Lo desafío a que lo repita o lo pruebe frente a la señora Allen.
La haré venir a mi oficina mañana a las 10:00.
Bueno...
Yo no interferí.
Espero que sepas en qué te metes. Si esto resulta vergonzoso...
Sí, lo sé, señor. Si lo es,
no tendrá que pedirme la renuncia.
Ahora, si me disculpa, tengo trabajo que hacer.
Señorita Lorry.
-¿Sí? -Busque información sobre Allen.
Cuándo murió su marido, fecha del testamento
y todas las empresas. Todo dato financiero que consiga.
-Sí, señor. -Un minuto.
Comuníqueme con Mike Flanagan, en el Club Político South Side.
¿Ocurre algo malo, señor Lawrence?
Me acabo de tirar y no sé si hay agua en la piscina.
Muy bien, Marvin, tendrás tu pavo.
-Flanagan. -El señor Anthony Lawrence.
-Claro. Pásamelo. -Hola, ¿Mike? Tony.
Hola, Tony.
-¿Cómo estás, muchacho? -No sé. Quiero pedirte un favor.
Es la primera vez en tu vida que lo haces.
-¿Es legal o ilegal? -Es ilegal. Estoy en aprietos.
¿Conoces a alguien en el Registro Civil? Quiero información.
No quiero que nadie sepa que estoy indagando.
-¿Cuándo lo necesitas? -Esta noche.
No lo pones fácil, ¿no?
Veré qué puedo hacer. Ven aquí.
Ya me he puesto el abrigo.
-¿Sí? -Comunícame con Hale.
-Creo que bebió demasiado. -Golpéalo de nuevo.
Aquí está.
Siento haberme retrasado.
Está bien. Seguro conoces a mi sobrina.
-Tony. -Sí, nos conocemos.
Espero que no le moleste que haya venido.
Es brillante con los números, casi tanto como yo.
Y no existe nadie más imparcial.
Gracias.
Siéntate, Joan.
Señora Allen, no se cómo presentó el señor Dickinson el caso.
Le dijo que podía ahorrar dinero.
Respalde esa afirmación o discúlpese.
Primero aclaremos algo. Yo no me jacté.
Usted me desafió. Esta reunión fue idea suya.
Si tiene algo que decir, dígalo.
Tiene razón.
Concentrémonos en los negocios.
Bien.
Señora Allen, lo que diré quizás le parezca alocado
pero créame, no lo es.
Es totalmente legal y honesto.
Usted reside en Pensilvania.
Si posee acciones de una corporación
que no tiene actividad en este estado
debe pagar un impuesto sobre bienes muebles.
Si tiene acciones de una corporación que hace negocios aquí
y que paga impuestos aquí, no están sujetas a los mismos impuestos.
Usted tiene acciones por 50.000.000 de dólares
de Allen Oil Company que es exclusivamente
una corporación de Nueva Jersey, por lo que
por esas acciones paga 200.000 dólares anuales de impuestos.
Eso ya lo sabemos. Debe pagar. Lo dice la ley.
Sí, lo sé. El asesor del condado es muy agradable
pero no me perdona nada.
¿Por qué no lo arreglamos de otro modo?
¿Cómo?
Es simple.
La señora Allen también posee
corporaciones en Pennsylvania.
Sería muy sencillo
transferir algunas actividades de Allen Oil Company
para que comience a operar con alguna empresa en Pennsylvania.
Y así, Allen Oil Company haría negocios en Pennsylvania.
Los impuestos corporativos quedarían unificados.
Y la señora Allen ahorraría 200.000 dólares al año.
¡Bueno!
¿Oíste eso, Gilbert?
Señora Allen, es una idea descabellada.
lnterferiría con la política de la empresa.
No usaría el poder de su voto
para forzar a los directivos a hacer malabarismos.
¿Que no? No comprendo muy bien todo. ¿Tú, Joan?
Sí, yo sí.
El señor Lawrence usa los impuestos corporativos de Pennsylvania
para reducir sus impuestos sobre los bienes muebles.
-Entiendo. -Siempre velamos por sus intereses.
Nadie lo cuestiona, Gilbert.
No sea condescendiente.
Cuando un abogado novato y mi hija dicen que no cumplo mis tareas...
No dije eso, papá.
Eres un buen abogado. Todos lo saben.
Pero no eres especialista en impuestos.
Y es evidente que Tony sí.
¿Qué opinas de eso, Gilbert?
Señora Allen, cederemos sus asuntos a quien usted designe.
No imaginé que Gilbert reaccionaría así.
Espero no te ofendas, Joan.
No. Lamento que mi padre sí.
-Sí, bueno, ¿cómo saberlo? -Bueno.
Creo que acaba de contratar a un nuevo abogado.
Sí, creo que sí.
¿Quiere que firme algo?
No, enseguida haremos una carta con las formalidades.
Bien. Vamos a almorzar.
Hablar de dinero siempre abre el apetito.
Jovencito, de paso
no me reintegrarán el dinero de años anteriores, ¿no?
Me temo que no.
Temía que dijera eso.
Joan ¿podemos hablar?
Gracias por...
No me agradezcas a mí.
Creo que manejaste el asunto magníficamente.
Ahora ya estás encaminado. Deberías estar feliz.
Me haría más feliz si no hablaras con tono irónico.
-Lo siento, no me di cuenta. -Sí lo hacías.
No sé por qué seguimos haciéndonos daño.
Recordaré ser más amable contigo en el futuro.
Joan, por favor.
Me gustaría mucho verte.
No tiene sentido.
Ahora tengo responsabilidades.
Regresé a Filadelfia
porque tenía compromisos con la familia de Carter.
No fui muy buena esposa.
Quizá sea mejor como viuda.
¿ Y el compromiso contigo?
Joan, ese día en el aeropuerto
no sé cómo te sentiste, pero fue
Es que...
Quizás jamás podamos estar juntos, pero al menos no estaremos solos.
Muy bien, Tony,
nos veremos si quieres.
Pero no esperes demasiado.
No.
Te llamaré el viernes.
Octavo piso, descendiendo.
Sabes que se lee sobre ti en los periódicos.
Trabajas en este comité, en aquel.
-Ya eres famoso. -Saben de ti en South Side.
No habéis venido a halagarme, ¿qué pasa?
En este momento
tienes que ir más allá del dinero y los contactos.
Queremos que te postules para alcalde.
-¿Habláis de política? -Claro.
-No lo había pensado. -Bueno, es momento.
Lo hacen aquellos que te acompañarán.
Filadelfia es muy tradicionalista.
Pero el pueblo quiere romper con eso.
Llegarás lejos, Tony. Podrías ser de ayuda.
Eso hubiera significado mucho para ti antes.
Aún es así, Mike. Es que...
Tendría que resolver algunas cosas. Dejaría de ejercer.
Sí, bueno, debes pensarlo.
Louis renunció a Riordan y Gunn y trabaja en la oficina fiscal.
Me estaba estancando. En cuerpo y mente.
Conoces la sensación, amigo.
Eso fue diferente.
Es cierto, era diferente.
No tenía una posición social que perder.
Mike, te dije que no aceptaría.
Para la clase alta, política es una mala palabra.
No puede oponerse a sus clientes de la alta sociedad.
No sé.
Solías ser independiente, Tony.
Tú querías tener éxito para hacer cosas.
Esta es tu oportunidad. El distrito es sólo el comienzo.
-Disculpad. -La señora Henry en línea uno.
Gracias. ¿Joan?
Te llamo para recordarte la cena. ¿Llegarás a tiempo, no?
Claro. ¿Me permites? Tengo gente en la oficina.
Mike, mira. Lo pensaré y te llamo.
-Claro. -No te molestes, amigo.
Reconozco un rechazo cuando lo oigo.
Lo debatirá consigo mismo, es todo.
-Hola de nuevo. -Espero no haber interrumpido.
No, Mike vino con un tipo.
Me hablaron de postularme para alcalde. Responsabilidad civil.
Entiendo.
Te espero a las 8:30.
-Adiós, querido. -Sí.
-Buenas noches, señor. -Buenas noches.
-Hola, querido. -Estás guapísima.
-Gracias. -¿Qué es todo esto?
La familia quería conocerte. Pensé que sería un buen momento.
-¿Curiosidad o inspección? -Un poco de ambas, creo.
-Hola, Tony. -Buenas noches.
-Encantado de verte. -Lo mismo digo.
Cuando Joan me invitó
dudé por un instante.
Pero luego reflexioné y pensé que sería inútil guardar rencor.
¿Hacemos las paces?
Bien, señor. Si ambos estamos de acuerdo.
Aquí está, por fin.
Todos vinieron a verte, incluso algunos que creí muertos.
Joan, ¿te molesta si lo presento a los invitados?
Después de todo, yo lo descubrí.
¿O debería decir ''redescubrí''?
-Será un placer. -Qué encantador.
Me alegra que estén juntos nuevamente.
-¿En serio, papá? -Sí, claro.
De hecho me preguntaba, en caso de que decidáis...
¿Crees que Tony consideraría regresar a la firma?
No lo sé, papá. Pregúntale a él. Disculpa.
-Carla Henry. -Adelaide.
-Anthony Lawrence. -Encantada.
Es de la rama Henry pobre. No te molestes con ella.
Y ya conoces al doctor Shippen Stearnes.
-Encantado de verlo de nuevo. -Anthony Lawrence.
Progresó mucho desde la última vez que lo vi.
¿Qué diría su abuela si lo viera hoy?
-Ojalá estuviera orgullosa, señor. -Claro que sí.
-Aquí tienes, Shippen. -Gracias.
¿Recuerdas a Anthony Lawrence, verdad, Morton?
Sí, el amigo de Chester, ¿no?
Sí, señor. Me preguntaba si sabían algo de él.
Desafortunadamente sí.
Le escribí a California y no me respondió.
Sí. Hace tiempo que está allí.
¿Chester Gwynn, ese chico malo? Yo lo apreciaba tanto.
¿Qué le pasó?
No se lo diré por el bien de la reputación familiar.
-Morton. -Es una desgracia, Shippen.
No debes preocuparte más por ese asunto.
-Si no, ¿quién lo hará? -Alguien se ocupará.
Quizás Tony pueda ayudarnos.
-Claro, si no confías en mí. -Ese no es el asunto ahora.
Podemos discutirlo en privado.
Todos saben que durante años
me confiaste los asuntos de esta familia.
De pronto decides que soy incompetente.
No quiero discutir más.
Discúlpenme.
Lo siento. No puedo quedarme. Tengo una terrible jaqueca.
Disculpen el altercado. Hace tiempo que no está bien.
¿Se trata de Chet, señor?
Llámeme mañana y hablaremos.
Sí, por favor. No más discusiones.
Es malo para la digestión.
-¿Tony? -Sí.
-Bueno, es tarde. -Vine caminando.
¿Disfrutaste de la fiesta?
-Cuéntame. -Mañana, madre.
Tony.
¿Pasa algo?
No discutiste con Joan, ¿no?
No. De hecho, quizás nos casemos.
Querido, me parece fantástico.
Todo salió magníficamente, ¿no?
Sí. Estoy cansado.
-¿Hola? -Comisaría 42. ¿El señor Lawrence?
Sí. Espere un momento.
La policía.
-¿Hola? -¿Señor Lawrence?
Soy el sargento McMahan.
Lamento molestarlo
pero tenemos a un hombre que insiste en que lo conoce.
Se llama Howard Clark.
¿Howard Clark? No lo conozco.
Eso me parecía.
Lo lamento por él. Me da pena, sólo tiene un brazo.
Sargento, ya voy para allá.
-Tony, ¿qué pasa? -Te llamo luego, madre.
Es el de ahí. Contra la pared.
¿Chet?
Hola, Chet.
Lo siento.
Bien, Clark. Vamos.
Vamos, salgamos de aquí.
Se llama Howard Clark.
Hola, Tony. ¿Eres su abogado?
No, sólo un amigo. ¿Por qué?
Cuando un abogado famoso viene a rescatar a un ebrio,
el edificio se conmociona.
Escucho los rumores, y me hace pensar.
¿Clark ''el mutilado'' no es el rico Chester A. Gwynn?
Basta. ¿No ves que está mal? Vamos, Chet.
-Un minuto. -Creo que se pondrá peor.
Se emitió un aviso a toda la policía.
Está detenido por el asesinato de Morton Stearnes.
-¿Asesinato? -Por Dios.
No.
Señor Grant, le dije a sus periodistas
que el señor Gwynn es amigo personal.
No lo represento. No tengo nada que decir.
Hola.
-Buenos días, doctor Stearnes. -Buenos días, Tony.
Lamento haberte involucrado en todo esto.
Quiero que sepas que la familia hará lo imposible por Chet.
Tenemos a los mejores abogados penales de la ciudad.
Esta tarde uno de ellos comenzará a trabajar.
¿Te...?
¿Te dijo algo anoche?
No estaba en condiciones de decir nada.
Hubo que llamar al médico para sedarlo.
Voy para allá ahora.
Me preguntaba si será bueno que vayas.
Digo, antes de que el abogado hable con él.
¿No podría haber declaraciones confusas
y contradictorias?
Yo no tomaré declaraciones. lré porque me espera.
Bueno, recuerda que todo lo que Chet diga ahora
podría ser sospechoso.
¿Me llamas cuando hables con él?
Sí, señor. Lo haré.
-¿Eres tú, Tony? -Sí.
Pensé que no vendrías.
No sabía qué hora era. Me quitaron el reloj.
Bueno, tranquilo.
¿Se lo dijiste? ¿Les dijiste que es una locura?
No pueden hacerme decir que lo maté.
No pueden obligarme a confesar algo que no hice.
No pueden obligarte a decir nada. Ahora, tranquilízate.
Lo siento, pero debo saberlo.
-¿Qué pasará conmigo? -Te lo diré si te calmas, Chet.
No puedes estar aquí esperando.
-¡Alguien tiene que ayudarme! -Bueno, lo haremos.
-Tu tío llamó esta mañana -¿Shippen?
-Sí. Dijo que tiene dos... -No lo quiero.
Oye, Chet. Tiene a los mejores abogados.
-No, te quiero a ti. -Sé que tuviste problemas con él...
No. Por favor, Tony.
¿Podrías ser más sensato? Yo soy abogado corporativo.
Sólo sé de impuestos.
Si me presento en una corte penal, me asesinarán.
Temo a Shippen, Tony. Me da mucho miedo.
Se arreglará con los peces gordos para deshacerse de mí.
Le preocupa que arruine el apellido de la familia.
Como cuando me robó la herencia y me quitó el nombre.
Espera. ¿Qué quieres decir con que te robó la herencia?
Todo fue muy legal. Verás...
no recibí directamente el dinero de mis padres.
Morton lo tenía y debía pasármelo.
Cuando regresé de Corea, no querían a un inválido.
Así que me mandó a una de sus empresas
con un empleo insignificante y un salario igual.
No lo soportaba, así que le dije que por favor
me diera lo que me corresponde y desaparecería.
Y me dijeron: ''No es lo mejor para ti''.
No iban a dejar escapar ese millón y medio.
Bueno...
Hice muchas cosas. No sé.
Creo que enloquecí. Firmé un cheque a nombre de Morton.
Fue sólo un cheque, pero salieron a buscarme.
Me dijeron: ''Te demandaremos y te colgaremos si no te largas''.
Así que me fui a Los Ángeles.
No sabía qué hacer ahí. Ahí fue cuando comencé a beber.
Luego me enfermé y la casera me cuidó.
Ella me alimentó y creo que me salvó la vida.
Luego tuvo un accidente, y necesitaba operarse.
Entonces le envié a Morton un telegrama diciendo:
''Envíame dinero para ayudarla''.
Y me envió una postal barata
que decía: ''Ocúpate de tu ramera''.
Por Dios, ¿''ramera''? Tony,
tenía 73 años.
Yo...
No sabía qué hacer y decidí regresar.
Pensé que si lo enfrentaba podría explicarle.
Primero lo llamé y no había dicho dos palabras cuando me colgó.
No le interesaba, Tony. Nunca. A ninguno de ellos.
No les intereso, Tony.
Créeme, ahora tienen más motivos para descartarme que antes.
Bueno. Entiendo la situación.
Muy bien.
Chet, no sé cómo te ayudaré, pero haré lo mejor que pueda.
No andaré con rodeos. No será sencillo.
El fiscal tiene muchas...
Pero debes cooperar. Dime todo lo que sabes.
Muy bien.
¿Fuiste a la casa de Morton anoche?
-Sí. -¿Llevabas un arma?
-Sí, compré una cuando regresé. -¿Por qué la compraste?
Para suicidarme.
Cuando regresé, llamé a la casera para ver cómo estaba.
Y había muerto.
Ni siquiera llegó al hospital.
Se lo había prometido.
Ahí fue cuando compré el arma.
La llevé a mi cuarto,
pero no tuve el coraje.
Un minuto.
Tengo una copia de la carta que había en el escritorio de Morton.
''Más vale que no cuelgues cuando te llame.
Tengo algo que usaré en tu contra.
Prepárate o lo lamentarás''. ¿Escribiste eso?
-Sí. -¿Después de comprar el arma?
Sí, pero no me refería al arma, sino a la mujer.
-¿Qué mujer? -La de Morton.
Siempre tenía alguna amante.
Pero siempre supo cubrirse.
Así que esta vez lo seguí y encontré a la actual.
Amigo, es una cerda, una verdadera cerda.
También estaba casada. Eso es lo que iba a usar.
¿ Y por qué llevaste el arma a la casa?
Quería conseguir algo, que me diera algo.
-Miedo, dinero. Era lo mismo. -¿ Y qué pasó cuando llegaste?
Estaba bastante ebrio.
Me detuve en varios bares para animarme.
Y creo que compré una botella. Sí, lo recuerdo.
Luego el mayordomo me hizo pasar.
O alguien. De todas maneras, Morton no estaba.
Y me quedé dormido porque lo siguiente que recuerdo
es que Morton me miraba y gritaba.
Y luego todo fue ruido y acciones en cámara lenta.
-Sí, pero, ¿qué ruidos? -Eran fuertes.
-¿Fuertes? ¿Disparos? -Fuertes.
-¿El arma se disparó? -No lo sé. Quizás.
Piensa en el arma. Había huellas tuyas y de Morton.
-Y pólvora. Si fue un accidente... -No lo sé.
Sólo recuerdo algo frío como hierro.
Una puerta y un ruido metálico.
No lo sé, Tony. Te lo juro. Es todo lo que recuerdo.
Por favor, Tony. Por favor.
-Lawrence. -Hola, Robert.
-Señor Lawrence. -¿Sí?
El doctor Stearnes y la señora Henry esperan en su oficina.
Qué interesante. Gracias.
-Tony. -Buenas tardes, señor.
-Hola. -Hola.
-Pareces cansado. -Estuve con el fiscal toda la tarde.
Sé que conoce bien a su asistente.
-¿Sería de ayuda? -No, señor.
Lo acusará de asesinato y lo logrará.
A menos que quien lo represente pruebe
que hubo circunstancias atenuantes.
Quizás te sorprendas, Tony
pero hablé con varios miembros de la familia
y decidimos que deberías llevar el caso de Chet.
Qué sorpresa. ¿Por qué lo decidieron?
-Bueno... -Chet rechazó al abogado.
Dijo que no aceptaría a ningún abogado que contrate la familia.
Entiendo.
lmagino que Chet te dijo muchas cosas.
Sí, señor, lo hizo.
Recuerda que siempre hay dos versiones de la historia.
Lo sé.
Perdone, siéntese.
Gracias.
Por las preguntas que Donetti estuvo haciendo
parece que quiere aprovechar cada pizca del sensacionalismo.
Será un modo de llevar a juicio el estilo de vida de Filadelfia.
Por eso queremos un abogado interesado en la justicia
en lugar de los titulares.
¿Justicia para quién?
Para todos los implicados.
Mucha gente se verá afectada con este caso.
Esto mancha a cada miembro de los Stearnes y los Henry.
No hay más que decir.
Sé que aprecias a Chet. Y Joan también.
Pero a veces, el todo es más importante que el individuo.
-Después de todo, es culpable. -Hay grados de culpabilidad.
El estado en que Chet llegó a la casa. Todo lo que ha pasado.
Todo eso influye en la sensibilidad del jurado.
Eres muy habilidoso y sabrás ayudarlo
sin salpicar los nombres de los inocentes.
Doctor, estamos hablando de la vida de Chet.
No lo creo.
Con su patético estado,
la guerra y sus secuelas ningún jurado votará por la pena de muerte.
Después del juicio...
Tenemos influencia en el estado.
Podremos llevarlo a una institución decente
donde lo cuiden bien.
Es decir, si sale sin provocar un escándalo, bien. Si no...
Espero que hagas lo que puedas para ayudarlo.
Confío en que lo lograrás.
También espero que te comportes como el abogado
que se ganó el respeto de las mejores familias de Filadelfia.
Un respeto sin el cual
no disfrutarías de tu posición actual.
Toma. Bebe esto y relájate. No pienses en eso por un momento.
Ojalá pudiera.
Al iros, me llamaron mis mejores clientes diciendo que se alegraban
de que alguien de confianza se ocupe del caso.
Ship anda diciendo que haré el ridículo, ¿no?
No hablemos más hasta después de la cena.
Cociné un guiso para demostrar que no soy un fraude en la cocina.
Tendremos una noche tranquila en casa.
No me respondiste.
Yo no soy un testigo. No sé qué hizo ni me importa.
-Estabas con él. -Porque él me lo pidió.
Quería escuchar.
¿Juro encima el guiso?
-¿Pero coincides con él? -Claro que no.
-Te sentaste allí... -¿Qué esperabas que hiciera?
Ahora empiezo a entender. Lo siento.
Ven.
Querido, estuve pensando.
Quizás deberías rechazar el caso.
-¿Cómo se te ocurrió eso? -No, Tony. En serio.
Contrataré un abogado para Chet. Yo lo pagaré.
Pero recibirá nuestras instrucciones.
Quizás alguien de afuera que no tenga que soportar tanta presión.
-¿Crees que yo no la soportaría? -Claro que sí.
Me enorgulleció cómo te enfrentaste a Shippen.
Pero empeorará cada día. Y eso no es justo.
Shippen no puede hacerme nada. Hasta Chet coincide conmigo.
¿Chet? ¿De qué hablas?
Fui a verlo esta tarde cuando se fue Shippen.
Le expliqué la situación y estuvo de acuerdo.
Te debe haber costado mucho convencerlo.
No te enfades. Lo último que quiere es avergonzarte.
-Debemos proteger a Chet, no a mí. -Eso es lo que intento hacer.
Antes, él era el único en quien confiaba.
Quiero hacer lo posible por salvarlo.
¿ Y no confías en mi?
-No debimos hablar de esto. -Un minuto.
¿Crees que lo traicionaré?
Es la pregunta más importante que te he hecho nunca. Responde.
Sé que no te gustaría hacerlo.
¿Pero te gustó hacer lo que hiciste para conseguir el éxito?
No te critico. Pero no puedes evitar ser quien eres.
¿ Y quién soy?
Aguarda. ¿En qué crees que me convertí?
-Cuidado, Tony. -Tenlo tú.
¡Bien!
Te conozco cuando te propones algo
y algo más importante se presenta para tu futuro.
-¿Cómo qué? -Diez años atrás.
Cuando nos íbamos a casar y mi padre te ofreció algo mejor.
Eres un manipulador. Acartonado por fuera, y por dentro...
Si yo soy un manipulador es gracias a ti y a tu padre.
Me enseñaste a continuar en esta carrera de ratas, y aprendí.
-No es cierto. -Claro que si.
¿Con qué derecho mi criticas?
Me abandonaste sin mirar atrás.
No sé qué tontería te dijo tu padre pero lo aceptaste sin cuestionar.
-Ni siquiera me llamaste. -Tony, yo...
¡Aléjate! De mí y de Chet. Si vuelves a interferir, yo...
Hay algo que no entiendo.
Si te sentías así, ¿por qué querías casarte conmigo?
Tony, yo...
No se deja de amar a alguien porque no cubre tus expectativas.
Quizá usted no, señora Henry, pero este tonto sí.
-¿Señora Lawrence? -¿Sí?
Soy el doctor Shippen Stearnes.
-Claro. Pase, doctor. -Gracias.
Espero que me disculpe por venir sin aviso.
-Está bien. Tome asiento. -Gracias.
Espera. Sabéis mi opinión.
-¿Para qué discutir? -Porque estás perdiendo el rumbo.
Es bueno defender a un amigo.
Pero te estás sepultando con este caso.
Son poderosos. Te hundirán.
Vaya cambio, hace semanas me hablabas de independencia.
lndependencia, pero no obstinación.
Te costó conseguir lo que tienes. ¿Quieres perder todo?
Estaría perdido si no fuera libre para defender lo que creo.
¿Puedes defender a Chet sin atacar a la familia Stearnes?
¡Al diablo con ellos!
-Te hice una pregunta. -No.
lncluso si pudiera, estoy cansado de compromisos.
¿Sí? Te diré algo. No vives en una isla desierta.
-Tu vida está ligada a la de otros. -No discutiré.
Te respeto mucho. Pero mi vida es mía y solo me concierne a mi.
Olvidas a tu madre. Ella hizo todo por ti.
-Lo sé, e intento retribuírselo. -Jamás podrás hacerlo.
-Mike. -Mantente al margen de esto.
No dejaré que sacrifique todos sus principios.
Tony, sólo intenta protegerme.
Kate, tú...
¿Para qué, Mike? Debe saber la verdad.
¿Qué verdad?
¿Qué verdad?
Hoy vino el doctor Stearnes.
Él fue albacea del testamento de tu abuela
y tuvo acceso a cierta información que amenaza con usar en tu contra.
¿Con usar qué?
Tony
tu padre no es William Lawrence.
Qué momento. Yo...
Quizá no lo asimile hasta que despierte en medio de la noche.
Tony, lamento que te hayas enterado así.
Creí que era lo mejor para ti.
-Me equivoqué tanto. -Ya está hecho, Kate.
Tenemos años para hablar de los errores.
El presente es lo que importa.
Tony, si fuésemos tú y yo, no importaría mucho.
Pero llevar a Stearnes al estrado y ventilar secretos de su familia
sabes lo que sería para tu madre.
¿Puedes hacer algo?
No lo sé.
No lo sé.
Es el cuarto día del juicio a Chester Gwynn
y Donetti, asistente del fiscal, tiene pruebas
de lo que parece ser un caso para la fiscalía.
El abogado defensor Anthony Lawrence
permaneció en silencio durante el juicio.
Pero mañana será otro día, y las revelaciones
que aún no se materializaron
podrían llegar cuando el fiscal llame al estrado al último testigo
mayordomo del difunto Stearnes, George Archibald.
El Estado llama a su último testigo, el señor George Archibald.
George Archibald.
Acérquese al estrado.
Levante su mano derecha.
¿Jura por Dios decir ante este tribunal la verdad
-solo la verdad y nada más? -Lo juro.
-Diga su nombre. -George Archibald.
¿Era mayordomo de Morton Stearnes?
-Sí, señor, lo era. -Gracias.
¿En esa época conoció al acusado, Chester Gwynn?
Sí, señor, bastante.
¿Estaba en la casa de Stearnes la noche de su muerte?
Sí, señor.
¿Puede decirme exactamente a qué hora llegó el señor Gwynn?
Sí, señor.
Estaba cenando en la cocina cuando sonó el timbre.
Como siempre, miré el reloj de la cocina camino a la puerta.
Eran exactamente las 8:43.
¿Podría decirle al jurado con sus palabras qué ocurrió?
La campanilla sonó hasta que abrí la puerta
y encontré al señor Gwynn contra el timbre.
Evidentemente estaba ebrio y sobresaltado.
-¿Había ido a la casa últimamente? -No, señor. Hacía años.
Los señores Stearnes y Gwynn nunca se llevaron bien.
Continúe, señor Archibald.
Estaba muy agresivo y me dijo que quería ver al señor Stearnes.
Le expliqué que su tío regresaría tarde
pero casi forzó la entrada.
¿Entonces?
Decidí que sería mejor complacerlo.
Lo hice pasar al estudio y le ofrecí un trago.
Y dijo estas palabras textuales:
''Todo lo que sea de Morton seguro que lleva estricnina''.
Y sacó una botella de whisky de mala calidad del bolsillo.
Le di un vaso del cristalero
encendí el tocadiscos y regresé a la cocina.
Minutos después de las 9, oí el golpe de la puerta principal.
Pensé que se había ido, pero vi al señor Stearnes en el pasillo.
-¿Le dijo que lo esperaban? -Sí, señor, lo hice.
Fue directo al estudio y cerró la puerta.
Mientras regresaba a la cocina los escuché discutir.
-¿Qué hizo? -Lavé las cosas que había usado.
Y a las 9:31, el señor Stearnes me llamó.
Abrió la puerta del estudio y me dio dos vasos.
El señor Stearnes no bebía dos veces del mismo vaso
esperaba a que lo lavase.
Se negaba estrictamente a que hubiera vasos vacíos por ahí.
¿Quién estuvo bebiendo de esos vasos?
Los señores Stearnes y Gwynn.
El señor Stearnes bebió whisky Royal Tartan
y Gwynn de la botella que había traído.
¿ Y cómo lo sabe?
Olí los vasos, señor.
El alcohol bueno tiene un aroma distintivo.
El malo también, pero no lo llamaría ''aroma''.
Dijo que olió los vasos. ¿Por qué?
Por practicidad, señor.
En el mueble-bar, Stearnes siempre tenía una botella de whisky,
una de Glen Moray y una de brandy Napoleón.
Así sabía de cuál tomaba para saber cuándo reemplazarla.
Entiendo. ¿ Y luego qué hizo?
Bebí mi brandy de cada noche en la cocina.
Y a las 9:43, el señor Stearnes me llamó de nuevo.
Esta vez me dio un sólo vaso.
¿ Y quién estuvo bebiendo?
El señor Gwynn, señor. Ese olor es inconfundible.
-Continúe, señor. -El señor me dijo que me acostara.
Y después de lavar el vaso, eso hice.
¿Se durmió enseguida?
Sí. Me despierto temprano y duermo profundamente.
¿Se despertó con el ruido del disparo?
No, precisamente.
Por algún motivo, desperté antes.
Había despertado hacía cinco minutos cuando lo oí.
Bajé apresuradamente.
Las puertas que daban al jardín estaban abiertas.
Stearnes yacía en el suelo, y el arma a su lado
pero Gwynn había desaparecido.
-¿Ahí llamó a la policía? -Sí, señor.
Y también miré la hora. Eran las 10:25 exactamente.
Muchas gracias, señor Archibald.
Puede interrogarlo.
Su Señoría, ya son más de las 12.
Y como la fiscalía basó el caso en el testimonio de este testigo.
Si su Señoría lo permite
pido permiso para extender el receso de almuerzo una hora.
Concedido. Se levanta la sesión.
Reanudaremos a las 2:30.
Señor Archibald, admito que me impresionó su testimonio.
Evidentemente tiene una memoria admirable y buena observación.
-Gracias, señor. -Querría aclarar algunas cosas.
En ambas ocasiones, cuando regresó al estudio
¿vio de hecho al acusado?
No. El señor Stearnes abrió la puerta sólo para darme los vasos.
-¿Oyó su voz? -No, en esas ocasiones.
¿No es posible que Gwynn se hubiera ido
y que los vasos que le dio Stearnes fueran usados por él?
lmposible, señor. Se lo expliqué antes.
Recuerdo. Los olió
e identificó el whisky barato que bebía el señor Gwynn.
Qué talento admirable.
¿Le importaría demostrarlo ante el jurado?
Protesto.
Una prueba así no es material ni relevante.
Su Señoría, es material y relevante.
La fiscalía basa su suposición de que el acusado estaba ahí
en el momento crucial no porque fuera visto u oído
sino por la habilidad del testigo
para identificar bebidas por su aroma.
Es imposible hacer una prueba efectiva en la sala.
No veo cómo eso podría generar un cambio químico en el alcohol.
Denegada.
-Gracias. ¿Le molestaría? -En absoluto.
Confío en mi habilidad y la demostraría en cualquier lado.
Muchas gracias. Discúlpeme.
Señor Hughes, ¿me permite?
Discúlpeme, Señoría.
Durante el receso mi asistente y yo fuimos a una licorería
y compramos whisky Glen Moray Royal Tartan
y otro de mala calidad.
Pasamos el contenido a estas botellas medicinales.
Se identificarán como evidencia luego, si es necesario.
Proceda.
Señor, ¿podría comprobar el aroma de esta bebida?
Tómese su tiempo. No diga cuál es hasta no estar seguro.
-Estoy listo, señor. -¿Por qué no lo vuelve a intentar?
Para estar seguro.
No cabe ninguna duda.
No sé la marca, pero es un whisky poco añejo.
Bastante barato, diría.
Entiendo.
Ahora, el segundo vaso con la etiqueta ''B''.
Nuevamente, señor Archibald, tómese su tiempo.
Estoy listo, señor.
La demora no fue por confusión de mi parte
sino porque me pidió que me tome mi tiempo.
Es whisky Royal Tartan. lndudablemente.
Un aroma rico, pesado,
un claro aroma a humo de turba.
El tercero.
Esto es agua.
¿Agua? ¿Seguro? ¿La olió?
No tiene olor, salvo quizás al cloro
que tiene el agua corriente.
Confío en que no quiso engañarme para que lo confunda con alcohol.
No entiendo.
No tiene etiqueta. Creo que me dio su vaso de agua.
Lo siento. Cometí un terrible error.
Quizás no, tengo la garganta seca. Discúlpenme.
Es gin. Es gin. Me engañó.
Es cierto. Su Señoría, es la prueba D.
Protesto.
Exijo que este espectáculo lamentable se borre del acta.
Le hizo oler aromas fuertes para distorsionar su olfato.
Le dio gin deliberadamente.
Si quiere levantarse y testificar, hágalo.
Le interrogaré.
Si hay otro escándalo así, la audiencia deberá retirarse.
Señor Donetti, su objeción
no ha sido aceptada por el tribunal.
A menos que desee hacerlo, el interrogatorio continuará.
Su Señoría
quisiera que constara
que la capacidad del testigo para identificar gin
no se relaciona con su capacidad para identificar otras bebidas
que se tomaron aquella noche.
Por ello considero este incidente inmaterial e irrelevante.
Por el contrario, Señoría. Quiero demostrar que este incidente
es más material y relevante
de lo que el fiscal siquiera sospecha.
Denegada.
Proceda.
Gracias, su Señoría.
Entonces, señor Archibald.
¿Cree que el aroma de los primeros dos vasos
pudo haber distorsionado su olfato
y llevado a que identificara el gin como agua?
No lo sé.
Quizá me costó identificar el segundo.
Quizá fue por el fuerte aroma.
Dijo que no tuvo dificultad. ¿Quiere que relea su declaración?
-No, señor. -Eso creía.
Verá
creo que es posible
que los aromas distorsionen el olfato.
Señor, como lo vi servir de su botella de agua, supuse...
¡Supuso!
Usted declaró hoy que había terminado su brandy
cuando el señor Stearnes lo llamó por segunda vez.
Usted es conocedor de bebidas y el brandy
se aprecia mejor cuando se huele, ¿no?
-Correcto. -Considerando esta prueba
¿está seguro de que el vaso que le entregó el señor Stearnes
era de whisky barato?
Es posible que me haya equivocado...
Antes asumió incorrectamente que el gin era agua.
Hasta llegó a decir que olía a cloro.
¿Qué más asumió erróneamente esa noche?
-Nada. -¿Seguro?
Declaró estar despierto cinco minutos antes del disparo.
-Sí, señor. -Y que duerme profundamente.
-¿Se despierta a menudo de noche? -No, señor.
Algo debió despertarlo.
-Creo que sí. -Algún sonido.
Sí, señor.
-¿Dónde está su habitación? -En el tercer piso.
-¿Hay alguien más en ese piso? -No, señor.
¿Su cuarto no está muy lejos como para oír algo?
No oía las voces...
Si el ruido no vino de adentro, ¿de dónde vino?
-¿Duerme con la ventana abierta? -Sí.
-¿Su ventana da al jardín? -Sí, señor.
¿El ruido que lo despertó
pudo haber sido el de la puerta del jardín?
¿El ruido que hizo el acusado cuando se fue de la casa?
¿Cinco minutos antes del disparo?
-No lo sé, señor. -¡Protesto!
Solicito que pare esto, el abogado atribuye comentarios.
¿Es posible que no lo haya hecho él?
Su Señoría, ahora la defensa quiere llamar al estrado
al doctor Shippen Stearnes.
Doctor Shippen Stearnes, por favor, acérquese.
Tony se arriesga mucho al llevar a Shippen al estrado.
-¿A qué se refiere? -Shippen se lo advirtió.
Levante la mano derecha.
¿Jura ante Dios que su declaración frente al tribunal será la verdad
toda la verdad, y nada más que la verdad?
Lo juro.
Doctor, la noche
de la muerte de su sobrino
usted tuvo una cena en casa de la señora Henry, ¿verdad?
Sí. Usted también estaba.
Señoría, si fuera necesario, juraré y declararé.
Proceda.
Esa noche tuvieron una discusión, ¿verdad?
-lntercambiamos unas palabras. -Fue una conversación agitada.
Él se quejaba de que no confiaba en él.
Que era incompetente.
-Nunca dije eso. -Más allá de cómo lo dijo
¿no lo liberó de ciertas responsabilidades familiares?
Es un asunto privado, señor, no tiene que ver con el caso.
Doctor Stearnes, sé que hay temas delicados en toda familia
que es mejor no revelar.
Sin embargo,
¿lo consideraba incompetente y lo liberó de ciertas responsabilidades?
-Sí. -¿Por qué?
Tenía muchas cosas en la cabeza.
Estaba algo impredecible últimamente.
¿Habla de una enfermedad mental?
Protesto. El abogado pone palabras en boca del testigo nuevamente.
A lugar.
Señoría, reformularé la pregunta.
¿No me dijo esa noche que su sobrino no estaba bien?
Yo...
No lo recuerdo.
Señoría, tras el interrogatorio del señor Archibald,
llamé al médico personal de Morton Stearnes.
No estaba, pero me dijeron que llamara al Hospital Universitario.
Su historial indica que seis semanas antes de su muerte
a Morton Stearnes le detectaron un tumor cerebral
que le provocaba continuos dolores.
¿Sabía esto?
Sí.
¿Por qué no lo dijo?
Esta información pudo ser vital para la defensa.
No me pareció importante en ese momento.
Se me ocurren muchas cosas
que según usted no son importantes.
¿Le gustaría que averigüe?
Señor Lawrence,
jamás se me ocurrió relacionar su enfermedad con su muerte.
Como todos, supuse que Chet era culpable.
Pero, ¿no supuso que tras la humillante escena con usted
del temor a una cirugía cerebral
y al verse en posesión de un arma, Morton Stearnes
decidiera suicidarse?
Protesto. No nos interesan las especulaciones.
Sólo nos interesa qué sabe realmente.
Que se levante el acusado.
Reciba el veredicto.
En este acta
Chester A. Gwynn es acusado de asesinato en primer grado.
-¿Cómo lo declaran? -Declaramos al acusado inocente.
Gracias, damas y caballeros del jurado.
Chester Gwynn, queda usted libre.
Se levanta la sesión.
Me alegro por ti, Chester.
Ya no te daremos la espalda, Chet.
¿Por qué no te quedas con Carlos y conmigo, querido?
Me encantaría, Adelaide.
Gracias. Muchas gracias.
Tony, estuviste magnífico.
-Estamos orgullosos de ti. -Gracias, Mike.
Vamos, Kate.
Felicidades, Tony. Lo hiciste muy bien.
Si sigues así, serás más que un abogado de Filadelfia.
-Gracias, Louis. -Te llamaré.
Tengo tanto que decirte, Tony,
pero no sé cómo.
Estuviste...
Lo que hiciste fue maravilloso.
No, no fue maravilloso. Fue necesario.
Y descubrí algo sobre mí.
Quizás...
No soy tan bueno o valgo tanto como esperaba
pero tampoco soy tan malo como creía.
No te querría de otro modo.
Te invito una hamburguesa.
A mí me gusta pican...
Me encantaría una hamburguesa.
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