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Original subtitles

OMIT

No era un sueño. Sigues aquí.

¿Por qué hay que compartir la celda con un bujarrón?

Duerme como un niño, y temo darle la espalda.

- ¿Qué sitio es este? - Confinamiento en solitario.

Para los problemáticos.

Así que pórtate bien.

- Hay un nido de murciélagos. - Esto un agujero de mierda.

Por eso, tal vez te guste.

¿Dónde está ahora tu amigo el Medici?

Alteza, aquí está el cogollo de nuestra operación.

Sí, con una impresionante mano de obra.

Veamos. Tres, cinco, siete, trece, veintisiete...

Alteza.

Pruebo el temple de vuestros hombres.

La reina Isabel y yo no ofrecemos hacer negocios a cualquiera.

Puedo garantizaros no solo la competencia de mis hombres

sino también nuestra reputación como la banca más fiable de toda Europa.

Pero ya no sois el banquero de Dios.

Bueno, por ahora.

Una controversia con la política de Roma.

Que ruego a Dios que pronto se rectifique.

¿Merecéis el favor divino,

dado el comportamiento de ese artista al que tenéis en tan alta estima?

Ni los actos ni el sino de Da Vinci me conciernen.

Solo nuestros negocios comunes.

Tan solo os ruego la oportunidad de mostraros

de qué somos capaces los Medici.

La familia Medici siempre ha sido mecenas de las artes.

Particularmente, de las que celebran la Santa Fe,

lo cual resulta evidente, en esta creación, Alteza.

David, como lo esculpió Donatello.

El Señor que me salvó de las garras del león y del oso,

me salvará también de esta abominación.

¿No veis belleza en su diseño, Fray Torquemada?

El artista es un desviado sexual

como otros de los que he oído en esta región.

Lo encuentro salaz.

Cubridlo hasta que acabe la visita.

Así va esto.

Me das comida, no te rompo la crisma.

Devuélvemelo.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Te lo voy a quitar.

¿Qué tal ahora?

Lleváoslo a rastras.

Ya no lo tienes tan claro.

Comida, como pediste.

A ver si adivino.

Lorenzo te ha pedido que me salves.

No verás a Lorenzo en la corte y no puedes culparlo por ello.

Tu defensa depende solo de mí.

- Te aconsejo... - ¿Declararme culpable?

- Por desgracia, sí. - Por desgracia.

Creo que es tu única opción. Y con suerte

quizá te libres de la castración.

¡No! ¡No!

Ni confesión ni acuerdos.

Quiero refutar la acusación. Quiero que se retire.

Estoy aquí preso por las palabras de un acusador desconocido.

- No importa. - No importa.

A no ser, que tengas una coartada

contra la acusación de sodomizar a un tal... Jacopo Sartarelli.

Él no es una víctima.

¡Pedí expresamente Marcgravia evenia!

Aquí está.

Si no te la vas a comer, te la confiscaré.

Ya, desde luego.

Demuestro a todos que puedo aterrarte con una hoja.

- La usaré para excavar un túnel. - Tus días han acabado sodomita.

La desviación depende del cristal con que se mire.

Las plantas son un ejemplo: por la polinización.

Seducen a las abejas y a los murciélagos

para que lleven su semilla.

El murciélago usa el eco para orientarse.

Las plantas han sabido aprovecharlo.

Las hojas normales tienen un reflejo débil,

pero estos pétalos cóncavos

reflejan el sonido en un área mucho más grande.

Como una cueva o... Atraen al murciélago.

Es un acuerdo:

El murciélago obtiene néctar y la flor, sexo.

La enajenación es, claro está, otra defensa de que disponemos.

Eres un demente si crees que la acusación se desvanecerá sin más.

Así será.

Lo haré.

Esa rabiza no reconocería el arte ni aunque se le sentara en la cara,

lo cual quiere hacer su fraile.

Pero al perder el negocio de Roma,

necesitamos a Fernando y a Isabel más que ellos a nosotros.

- ¿Fernando ha mencionado el juicio? - Por supuesto.

Están en liza con Portugal

mientras afrontan alzamientos civiles en sus reinos.

Quizá lo que precisen sea distracción.

¿Y qué crees que les satisfaría? ¿Una hoguera de judíos?

Que tu hermano lo decida.

Puede crear un espectáculo teatral, llenar las gradas de ciudadanos

- y mostrar una ciudad armoniosa. - ¿Estás loca?

¿Pondrías nuestro sino en las bastas manos de Giuliano?

Como tú, tiene su talento.

Tú impresionas, él fascina.

Magistrado, la defensa está lista.

¿Comparecerá la acusación o han comprendido al fin,

el error de la acusación?

Vuestra respuesta ha llegado.

¿Qué hace aquí Francesco Pazzi? No es jurista.

Eso es bueno para Leo.

Los Pazzi son rivales de los Medici.

Magistrado, ¿puedo señalar

algo relativo al papel del señor Pazzi aquí?

La pertenencia al gremio del señor Pazzi,

se aprobó anoche en una sesión improvisada,

¿Deseáis cursar una queja oficial en nombre de vuestro hijo?

Él no es...

No. No hay quejas.

¿El acusado alega algún atenuante que introducir en su declaración?

Con la venia del tribunal, rebatiremos todas las acusaciones.

¿Comprendéis las implicaciones de conculcar estos preceptos?

Mi cliente solicita el privilegio de hacer una declaración inicial.

He dedicado mi vida al estudio de la Naturaleza,

libre de superstición o distorsión.

Estas acusaciones, en el mejor caso, vienen de la ignorancia.

En el peor, hablan de la trapacería política para cuestionar

las relaciones íntimas de alguien.

No tengo de qué avergonzarme, y no tengo de qué defenderme.

Puedo corroborarlo. Debería declarar yo.

Oír que desfloró a una monja no ayudará.

Le impondrán una multa. Ya no queman a nadie por eso.

Tildan el asesinato de nonatos, de infracción, trivial.

Los sodomitas de vuestra ciudad.

Tienen las almas de los nonatos en su consciencia.

Esas almas, claman justicia.

"A la hoguera".

"¡A la hoguera!".

En cambio, vuestros gobernadores promueven la sodomía.

Imponiendo multas en lugar de la sanción apropiada, que es el fuego.

¿Quién se ha cagado en su vino?

Porque al gravar un crimen, lo convertís en mercancía.

Los Medici ganan su fortuna con este vicio,

al precio, ¡de la eterna vergüenza de Florencia!

Me opongo, Magistrado.

No comprendo por qué se permite testificar hoy aquí a un extranjero.

Recurrí al estimado Fray Torquemada, como voz de la moral,

para recordarnos las solemnes responsabilidades con Dios.

¿Le negaríais ese derecho?

Tan solo recordaría al tribunal,

que la gravedad de las acusaciones no se pone en duda.

Pero no se sirve a Dios castigando al inocente.

Los cargos aún deben demostrarse.

Pues quizá se haga después de un receso.

Se dice, en los mentideros de la prisión,

que Giuliano montará un "teatro" para la regia pareja.

¿Afrontas una cautividad prolongada

y una posible castración y te centras en trivialidades?

Que esto llegue a Zoroastro.

Has escrito un galimatías.

El encarcelamiento te afecta a la mente.

Es posible.

Está cifrado.

Si mis cárceles deben continuar,

necesito que se cumplan ciertos anhelos privados.

Por culpa de estas tonterías no me centro en mis asuntos.

No te preocupes, padre.

Si Giuliano aún no ha escogido un texto,

le sugeriría el Decamerón.

Mi favorita es la historia del cerdo robado.

Divierte al público.

¿Y una representación de la Pasión?

os horas de lecciones sobre la moral.

No, mejor una pieza teatral más entretenida

para distraer a los reyes de nuestro pequeño escándalo.

- ¿"Edipo rey"? - No, tampoco.

Sustituiríamos la sodomía por el incesto.

Siempre me ha encantado "Lisistrata".

¿Mujeres contemplando sexo?

No solo es aterrador, sino que Isabel es, bueno, frígida.

No le prestaría mucha atención.

Pues, "Las aves", Excelencia. Una fantasía con bonitas canciones.

Me aburro de pensarlo.

Mi defendido me ha pedido que le dé esto.

Está en no sé qué código,

pero no creo que sean sus últimas voluntades y testamento.

Recurrí a vos por vuestra pericia artística.

¿Tenéis algo que ofrecerme?

- ¿Habéis considerado el Decamerón? - No. ¿Por qué?

Es una sátira.

Graciosa y escrita por un natural de Florencia.

- Y llena sexo. - ¿Entre un hombre y una mujer?

- Por supuesto. - Pues no veo problema.

Está decidido.

- Tráeme la transcripción. - ¿Es juicioso, Excelencia?

¿No convendría repasar el Decamerón nuevamente?

Me han dicho que la historia del cerdo es muy popular.

Señor, debe volver al juicio.

Decidme, señor Saltarelli,

cuando volvisteis al taller del signor Da Vinci, ¿qué pasó?

Se ofreció a dibujarme. Desnudo.

Ya habíais posado para otros artistas, no era desusado.

- ¿Pagó por vuestro tiempo? - Sí.

Cuatro florines de oro.

Gran suma por una tarde.

Un obrero tendría que afanarse un mes para ganar lo mismo.

- ¿El pago no fue solo por el dibujo? - No.

- Fue por mi silencio. - ¿Vuestro silencio?

¿Qué secreto exige un pago de cuatro florines de oro?

Me sodomizó.

¿Consentisteis ese acto?

- ¿Lo animasteis de algún modo? - No, señor.

¿Conque Leonardo da Vinci os forzó pues?

¿Fue la primera vez que os violaron?

Sí.

¿Y os sentíais tan mal que salisteis a celebrarlo después?

- ¡Protesto! - ¿No estabais en "El perro ladrador"

esa noche invitando a beber a los clientes del establecimiento?

¡Sí!

Necesitaba algo para aliviar el dolor.

- Estar rodeado de los amigos. - ¿Por delante o por detrás?

¿Mi cliente os tomó por delante o por detrás?

- De ambas. - ¿Cuántas veces?

- ¡Tres! - Sería doloroso.

¿Y aun así preferisteis la jarana a la atención médica?

¡Ultrajante!

¡Este joven no es quien debe sufrir humillación!

- ¿Y el de mi cliente qué? - Yo lo decidiré.

¿Queréis acabar en el Bargello?

Es donde iréis con esta clase de interrogatorio.

La defensa debe indagar cualquier aspecto del caso.

- Vuestro hijo es culpable. - ¿Cómo podéis? ¡No se ha concluido!

El juicio es una farsa, simplón.

Como el pan y circo de vuestro patrono Medici.

Haced vuestro papel y quizá seáis perdonado.

Me disculpo. Por ahondar en lo que serán...

Recuerdos incómodos.

Solo interpretáis vuestro papel, signor.

¿Y vuestro papel qué?

¿Cómo sobrevivís tras los florines de oro

que presuntamente os dio mi cliente?

Seguramente no con trabajos como modelo.

Señor Da Vinci.

¡Tal vez vuestro silencio se debe a que preferís no admitir

vuestra auténtica profesión de prostituto!

¡Me opongo!

¿Cuánto os pagan por vuestra interpretación de hoy?

¡Basta!

Se levanta la sesión para que considere una sanción apropiada,

para el abogado defensor.

Se te da muy bien esto.

No lo he hecho por ti.

Me disgustas.

Aun con mentiras, parte de la versión del joven es cierta.

Te advertí, Leonardo, sobre excederse.

Has creído que la vida es un juego,

pero los perros falderos de Roma ya han decidido tu suerte,

y cuando convenzan al populacho, te dejarán pudrirte en tu celda

hasta que tu ya disminuido seso se quede en nada.

No pierdas el tiempo, está cifrado.

Una lista de cosas con una notable ausencia de disculpas

por meterme en la celebración de los Medici.

Es magnesio. ¿Para qué lo quiere Leonardo?

No sé, pero no digas su nombre si no quieres ir con él.

De todas las cosas, ¿por qué sodomía? No se juzga a nadie por eso.

En Florencia no, pero aléjate 50 leguas,

y tu polla pertenece a Roma.

¡No tienen derecho a estar aquí!

Tiene que haber algo. Seguid buscando.

- ¿Qué demonios hacéis? - ¡Mirad ahí!

- ¿Qué buscáis? - Pruebas.

- De lo qué es Da Vinci. - Señor.

Hemos encontrado un compartimento oculto.

Mirad este.

Esto es lo que quieren los Pazzi.

Investigaciones ulteriores da Vinci descubren

más productos de una mente desnaturalizada.

Los dibujos que tenéis delante se hallaron en su estudio.

Notad hasta qué punto el desviado detalla la anatomía masculina.

- ¿No fuimos creados a imagen de Dios? - Génesis, artista.

Extraño que lo sepáis.

Estudiar la forma humana es una expresión,

una adoración de lo divino.

¿Y qué hay de este cuaderno?

Hallado en un compartimento secreto.

Excusen el estado de la prueba. El acusado intentó evitar

que sus creencias paganas se expusieran aquí quemándola.

Una cabeza de animal, con forma humana.

Un dios pagano.

Y no solo uno. Docenas.

La adoración de un hereje.

Eso no es adoración sino un empeño artístico.

¿Ah, sí?

¿Sugerís que este falso dios es un encargo

a vuestro hijo de su más reciente patrono?

Declaro que este desviado no solo practica la sodomía,

sino la brujería.

Pido al tribunal que no contemple más sentencia que la muerte.

Habéis ido muy lejos.

Esto no os concierne.

El conde Riario dejó muy claro que tiene planes para Da Vinci.

Lo querían detenido, no muerto.

Eso está en manos del tribunal.

¿Qué diría el tribunal

sobre la proclividad erótica de vuestra familia?

¿Los rumores sobre vuestra propia esposa, Allegra,

que coquetea con un prodigiosamente viril sirviente?

Avergonzad a mi familia y os arrepentiréis.

Bienvenida sea la invitación.

Parecéis afligida por el sino de un hombre

al que vos misma denunciasteis.

Si respetáis al poder que me da órdenes,

no mencionaréis que se me obligó a escribir la denuncia.

Sois implacable, señor.

Vuestro odio por los Medici nubla vuestro propósito.

Y el miedo nubla el vuestro.

Os aseguro que cuando Lorenzo y Da Vinci no estén,

habrá muchas pollas dispuestas a rellenar vuestro vacío.

¡Giuliano!

¿Has perdido la cabeza? ¿El Decamerón?

Quiero platicar con mi hermano. Fuera.

¡Fuera!

Te pedí que ayudaras a restaurar nuestra reputación.

- Me pediste encandilarlos. - Son devotos católicos.

¿Cómo crees que reaccionarán ante una obra plagada

de monjas pervertidas y curas empalmados?

- ¡Es obsceno, es vulgar! - ¡Es Florencia! ¡Claro que lo es!

Por eso gusta.

Cortarás todas las escenas que sean escandalosas.

Si no nos hacemos con las cuentas de Fernando e Isabel,

la banca Medici está acabada.

Otra vez demuestras no ser más que un lastre.

Quizá deberías acusarme de traición y matarme también.

Esto es algo en lo que nunca has sido mejor.

Sodomía, hechicería,

ofrendas a un dios pagano.

¿Qué delitos pueden ser peores?

Por orden de este tribunal, el acusado,

si es culpable de la imputación de brujería,

arderá en la hoguera

para que su alma eterna se separe de su pervertido cuerpo.

Brindamos al acusado un día para confesar

y aducir atenuantes antes de continuar deliberando.

¡Debes aceptar hablar, Leonardo! ¡Si confiesas, hay una oportunidad!

- ¿De proteger a Lorenzo? - ¡De salvarte!

- ¡Si no me dejas ayudarte, morirás! - ¡Un limpio fin para tu deshonor!

¡No, Cristo, eres tan exasperante como lo era ella!

¿Está muerta?

No hay ninguna diferencia, se fue.

¡Te recuerdo a ella!

¡Por eso no soportas mirarme!

¡Porque te abandonó!

Tu madre era del vulgo. Una sirvienta.

La gente como ella no abandona a la gente como yo.

Qué va.

Sería absurdo.

El genio se desperdició contigo.

Da Vinci se enfrenta a la prisión, quizá a la muerte.

Y tienes la potestad de interceder ante el magistrado.

No sin cierto sacrificio, dada la pacatería de mis huéspedes.

Su retrato mío es notable.

Pero no me recordará a ti tan bien si no se finaliza.

Botticelli o Ghilandaio pueden retomarlo.

¿Por eso deseas ver libre al artista, para inmortalizarte?

No.

Para protegernos.

El don de Da Vinci para la invención nos salvó la vida.

Pero no se puede inventar un modo de solventar su problema.

Buenas noches, querida.

¿Este periscopio hace lo que tiene que hacer?

Seguí las especificaciones. Sabes tanto como yo.

¿Y lo demás de la lista?

Esto sujeta a un hombre bastante antes de disolverse.

Probé esta poción con Nico. Lo dejó inconsciente 15 minutos.

Podrías haberme advertido. Casi me abro la cabeza al desmayarme.

¿Alguien puede decirme a quién vamos a pegar a qué?

No. Nuestro amigo ha perdido la cordura en prisión.

Ocurre.

Un prisma, una poción, un periscopio, un cerdo y un bote de pasta.

Si un loco buscase un tesoro, se llevaría todo esto.

Te creíste más listo que todos, artista.

Pero Dios es más sabio que tú, y está en nuestro bando.

- ¿Y ahora qué? - Aguardamos.

- ¿A qué? - Yo qué sé.

Dijo que sería obvio.

Eso es bastante obvio.

¡Da Vinci!

Parad las explosiones.

¿Qué?

¿Creéis que he organizado un bombardeo desde mi celda?

Nunca ceso de asombrarme.

Has tardado en visitarme.

Entre los Medici soy una molestia, pero si te juegas la polla...

- ¡Tenemos minutos, Zo! - ¿Sabes lo que dicen?

- ¿Qué? - Que estás loco.

- ¿Me vas a ayudar o no? - Por las cocinas.

No vamos juntos.

Tú te quedas.

Lo que planearan tus amigos ha fallado.

Bombas de mierda de murciélago.

Quizá sí haya perdido la sesera.

El gran plan es que ardamos en la hoguera.

Es una operación clara.

Sabes que este aparato solo funciona de día.

- Soy consciente. - Desde luego.

¿Has pensado qué pasará si no surte efecto?

En absoluto.

- Estoy tan aterrado como confiado. - No pienso ser el peón de nadie.

Me exponen al público para ridiculizarme

como medio para sodomizar a Lorenzo.

Me robaron la libertad.

¡Y ahora ellos deben catar la misma bilis que yo!

Además, ¿qué otro plan

me brinda lo que ansío?

¿Qué ansías, Leo?

El culo del magistrado.

Antes de la representación, ¿os he mostrado esto?

Un banco.

Tenemos bancos en Aragón.

Ya, ya, por favor, fijaos en las marcas del borde.

Una vez a la semana abro mi gabinete a quien desee hablar conmigo.

Los peticionarios marcan el banco para indicar su puesto en la cola.

- ¿Eso no os trae gente canalla? - Sí, en ocasiones.

Pero también hace que medre Florencia.

Como reza el viejo dicho: "Pecunia non olet".

Es decir, el dinero no huele.

Los Medici no tenemos un apellido histórico como los Pazzi,

confiamos en nuestro ingenio.

Innovamos.

Creamos los instrumentos financieros

en los que ahora confía el continente.

El lema de la casa Medici: "En Dios y el beneficio".

Ese beneficio surge de la visión.

Este florín.

Con nuestro sello en la cara.

¿Qué otra moneda tiene el nombre de una ciudad?

Solo Florencia, con su éxito financiero puede tener ese honor.

Hay un nuevo mundo, aquí, en Florencia.

Aguardo vuestra decisión.

Ignoro si sus actores de esta noche declamarán tan bien como él.

Escuchadme.

Representaremos el Decamerón esta velada.

Pero, no todas las partes.

Me han aconsejado que quite las partes más pías

por deferencia a nuestra compañía real.

Pero, Florencia no es su hogar, es el nuestro.

Y les encantará, o se irán.

Preparad la función para que solo queden

las historias obscenas y vulgares.

Excelencia, ¿y vuestro hermano?

Se partirá de risa como los demás.

- ¿Y el cerdo, señor? - Se queda.

¿Qué es nuestra ciudad sin un cerdo o dos?

Deja que te vea.

Sacaré a Sixto fuera.

Buenas noches.

Buenas noches.

Hoy, os ofrecemos un obsequio de Florencia:

"El Decamerón de Boccacchio".

Como favor, he aceptado no presentar todas sus partes.

Cien historias requieren mucho tiempo,

y no he querido que os atuféis

con el hedor de Mauritzio, el pastor, aquí presente.

Esta velada, presenciaréis el auténtico espíritu de Florencia.

Su fe y virtudes, junto con su libertad y vulgaridades.

¡Gozad del Decamerón!

Me he gastado mi última moneda en cintas para el pelo.

La tía, que quería pan, seguramente se enoje conmigo.

¿Qué es lo que puedo hacer?

He recorrido este camino muchos días y noches.

¿Qué no daría yo por tocar carne de mujer?

¡Vaya, daría las piernas que me sostienen!

Solo cuando la mano de San Arrigo toque con sus huesos los míos,

quedaré sanado a tiempo.

Quizá podría esforzarme por levantaros con todas mis fuerzas.

Y si lo hacéis, juro agarrarme fuerte.

Una empresa romántica requiere la luz apropiada.

Preguntasteis.

Qué delitos pueden ser peores que la sodomía o la hechicería.

Yo nunca rechazo un reto.

Quieto, por favor, mi amigo puede excitarse con vuestros movimientos.

La fijación, durará un buen rato, conque oíd atentamente.

Vuestra reputación depende de ello.

Al final de esta disposición de prismas y lentes

hay una "camera obscura",

empleada para divertir con proyecciones de la Naturaleza.

Aunque las antinaturales surten el mismo efecto.

- ¡Estáis loco! - Sí.

Ahora cosechad tempestades.

Dios condena todo deseo...

No os ven la cara.

Aún.

Solo tengo que enfocar vuestra cara,

volver a abrir el prisma y vuestra notoriedad quedará algo mermada.

- ¿Qué queréis? - Vuestra firma en cuatro documentos.

Uno: Un sobreseimiento de mis imputaciones

e indemnidad contra futuras persecuciones.

Dos: Una confesión de vuestro crimen de bestialismo

en la casa de Nuestro Señor para poner a buen recaudo

en caso de mi muerte.

Tres: Una donación de 50 florines a Piero da Vinci

por tolerar vuestro presunto juzgado.

Y cuatro: Pondréis a mi disposición la denuncia secreta que me acusó.

Firmaréis los cuatro documentos antes de que se apague la bengala,

o abro el prisma, y expongo vuestro vicio a vista de todos.

¡Les diré lo que habéis hecho!

Vuestra explicación preferida es que esta escena fue concebida

en vuestro sancta sanctorum por alguien que toda Florencia sabe

que está en una celda de aislamiento.

Nunca creerán esto de mí.

Cuanta más grave es la acusación,

mayor es el apetito que provoca.

La galería rebosaba en mi juicio, y yo solo soy un artista loco.

La gente no cabrá sentada en el juicio a un magistrado.

Y ya que rehusáis el acuerdo, este lienzo tratado

con nitrato de plata e impresionado por la luz que recibe

nos brinda un testimonio imperecedero de vuestra infamia.

Con mucho gusto lo mostraré en el futuro.

Y aunque, aunque logréis convencer a la gente,

de que este no sois vos,

pasaréis el resto de la vida respondiendo al eterno rumor.

La gente cree lo que ven sus ojos.

Y si puedo proyectar esta imagen en los cielos de Florencia,

puedo hacer que se vea en cualquier parte.

Así. Es como la Historia, os recordará:

Fornicando con un cerdo en medio de vuestro juzgado.

Las mentiras, las verdades son irrelevantes.

La mejor versión vence.

Qué confusión llega con la luz.

Traedme la oscuridad de la noche.

Tanto no visto, tanto que conocer

en la oscuridad la mejor sorpresa aparece.

Hilarante, espectacular, Excelencia.

La imagen en el cielo. No había visto cosa igual.

Bueno, el teatro es... magia.

¡Sí que lo es!

El acusado afronta la imputación de desviado y hereje.

Tras la debida consideración, este juzgado dictamina

que la acusación fue incapaz de probar

tales crímenes.

Por consiguiente, retiramos todos los cargos contra Leonardo da Vinci.

- Bueno, soy un genio. - Huele a mierda de murciélago.

¡Bravo, Leo!

Ese es el hombre a quien deberías felicitar.

No sé cómo has logrado hacerlo,

pero goza de tu libertad porque lo que Roma no logre en un juzgado,

lo conseguirá por otros medios. No te metas en líos.

Padre, es...

Lo haré.

Tu camino nunca ha sido fácil.

En mi reino, el poder se deriva de la cuna.

Tuve que casarme con el adefesio de mi prima

para conservar el poder en la familia.

Mas vos y vuestro hermano, sin sangre regia en absoluto,

tenéis a toda vuestra ciudad libre de temor y con dicha.

Hasta conocéis los nombres de algunos.

Y os aman por ello.

Habéis dejado vuestra marca en mí.

Y yo dejo mi marca en Florencia.

Accedemos a vuestros términos.

Los Medici serán los banqueros de una nueva España.

¡Por Florencia!

¡Donde puedes dar por culo a cualquiera, y salir indemne!

¡Por los amigos que lo hacen posible!

¡Sí! ¡Sí!

Recuérdalo cuando me limpies la mierda de murciélago del culo.

De haber mostrado esto en el juicio, ninguna hazaña os habría salvado.

Os quería desenmascarado, no muerto.

¿Por qué?

Lo que tenéis con las mujeres no es amor.

Soy curioso por naturaleza.

El deseo no es tan simple

como un sexo o el otro.

Siento el daño que te hice.

Mis experimentos y mi curiosidad

no siempre están exentas de costes.

Debería tenerlo más en cuenta, pero confía en mí,

nadie me encasilla.

Ni las obsoletas leyes de Florencia

ni, por supuesto, tú tampoco.

Todo beso lanza un mensaje.

Este decía adiós.

¿Adiós?

No había oído esa tonada a nadie salvo a ti.

Mi padre me la tarareaba siendo niña.

Ya.

¿Dónde está?

No puedo decirlo.

Perder a un padre descorazona.

Mi padre ha estado... perdido para mí.

¿Y tu madre?

En una tierra sin nombre en ultramar.

Si las pistas de mi indagación son ciertas,

quizá ahora que he escapado de la persecución pueda

encontrarla de nuevo.

¿Cómo diste con esto?

Estas denuncias suelen estar muy bien custodiadas.

Bueno, tengo inclinación por hacerme con cosas

bien custodiadas.

¿Qué piensas hacer con ella?

Intentaré usarla para hallar y enfrentarme a mi acusador.

Obviamente, quien escribió esas palabras

casi me arrebata la libertad y la vida.

¿Y si quien te acusó no quería que esto llegara tan lejos?

¿Qué otro propósito podía tener? Me acusaron de sodomía.

- Lo sé. - Solo me libré con ingenio y agallas.

Esto perteneció a alguien muy querido.

Sí. Llévalo puesto,

y cuídalo en caso de que me pase algo.

¿Qué podría pasarte a ti?

Son tiempos inciertos.

¿Y puedo lucirlo junto a Lorenzo?

Eso aliviaría toda incertidumbre.

Sería más sabio que no.

¿Has estado enamorada, señora?

En mis ocupaciones el amor es una carga.

Y en las mías.

Quizá sea lo que compartimos:

Ambos ligados a otras vidas sin amor.

- Os he sorprendido. - Sí.

Dije que regresaría, cuando bebierais de la fuente de la Memoria.

Pero no he bebido.

¿Estáis seguro?

¿No experimentasteis algo en la prisión?

Fue un sueño.

Nada más.

Seguro que vos, que lo recordáis todo,

- sabéis que no era un sueño. - No era nada.

Solo... destellos, incoherencias.

Cerrad los ojos... y mirad de nuevo.

Regresa a la cueva, Leonardo.

Había cadáveres. Vi cadáveres.

Vi un hombre...

...colgado boca abajo.

Yo creía que estaba muerto como los demás,

pero estaba vivo.

¿Quién era, Leonardo?

Pensé...

¡Libérame!

¡Libérame!

- ¡Es absurdo! - ¿A quién visteis?

¡Libérame!

¡Era yo!

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