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ESCOCIA, 1587
Hemos estado en peores carros que este.
Dicen que tiene personalidad.
Eso no quiere decir que sea feo.
María, Reina de Escocia.
Mi madre.
¿Santa o puta?
Tengo todo el derecho a odiarte ...
.....porque me abandonaste cuando era solo un bebé.
Majestad.
Vamos, mujer. Nos vamos a Inglaterra.
Tenemos que visitar a mi madre.
Majestad.
Lord Cecil.
¿Por qué lo hace?
Desea morir con gracia, Majestad.
Incluso una puta puede parecer una reina.
Es tan bella. Eso es lo que me han contado.
Es tan bella.
Su mayor deseo era que vos os hiciéseis con la corona inglesa
para que uniéseis Inglaterra y Escocia.
Ese deseo puede hacerse realidad, Majestad ...
pero sólo si ella muere.
¿Quién es el pecador más grande?
¿un hombre que mataría a su propia madre,
o un hombre que convence a otro
para matar a su propia madre?
Pensadlo, con vuestra madre muerta,
y Elizabeth muerta,
300 años de guerra llegarían a su fin.
Vos seríais Rey incuestionable de Escocia e Inglaterra.
De dos países unidos y en paz.
¿La corona de Inglaterra?
Sí, Majestad.
Y para ello, asesinaríais a mi madre.
Ningún escocés alzará las armas contra vos.
-¿Creéis que soy feo?. -No, Majestad.
Creéis que soy feo,
pero si tan solo pudiéseis mirar aquí dentro, Anne ...
-Sí, Majestad. -Me seguiríais encontrando feo.
Nunca me amaréis, Anne, y yo nunca os amaré.
Pero tendréis mi respeto.
Tendréis a un hombre que os da asco a vuestro lado.
Y lo haréis para disfrutar de su riqueza y poder.
Eso merece respeto.
Pero si alguna vez me susurráis palabras de amor al oído,
sabré que son mentiras, y perderéis ese respeto.
-¿Está claro? -Sí, Majestad.
Entonces me casaré con vos.
¡Majestad, los ingleses han ejecutado a vuestra madre!
¡Han ejecutado a nuestra reina!
Nos dirigiremos hacia el sur,
nos adelantaremos a ellos y sus caballos,
y no pararemos hasta que lleguemos a Londres
y venguemos a nuestra reina.
Ningún escocés levantará las armas.
¡Han cortado la cabeza de nuestra reina!
Tendré mi venganza,
pero actuaremos cuando seamos fuertes, no débiles.
Cuando Elizabeth muera, seré rey de Inglaterra.
Tendré todo el poder.
Y haré que caigan todos aquellos
involucrados en la muerte de mi madre.
¡Pero Elizabeth puede durar 10 años más!
Pues que así sea.
Los escoceses siempre hemos actuado por impulsos,
y hemos sido vencidos por los astutos ingleses.
Así que ahora esperaremos.
Vos esperaréis. Nosotros cabalgaremos hacia sus tierras.
-¿Estáis decidido a cabalgar? -¡Sí!
-¿Nada de lo que diga os detendrá? -¡No!
Entonces...entonces esperad hasta la mañana.
Mis hombres y yo cabalgaremos con vosotros.
¡Cabalgaremos esta noche!
¡Por el amor de Dios, hombre!
¿No me daréis una noche para afrontar mi pérdida?
Vos habéis perdido una reina.
Yo he perdido a una reina y a mi madre.
Un día para llorarla es todo lo que pido.
Perdonadme.
Mi buen Lord Huntly,
os quedaréis aquí esta noche.
Por la mañana, cabalgaremos hacia Inglaterra.
Majestad. ¡Seguidme!
Matadle mientras duerme.
Y a todos los que van con él.
Tu deseo los ha matado como una maldición del diablo,
para atender tu irracional deseo.
Empieza matando a tu madre.
Aquí, señora....
Aquí, el respeto no cabe, porque este...
es el acto de una puta.
Ofrecer aquello que Dios considera sagrado...
a cambio de dinero.
A cambio de una casa, de comida.
¿No son todas las esposas unas putas?
¿No lo son todas las madres?
Si todo niño nace de este acto bestial,
¿cómo puede ser amado?
Mi madre lo quería todo. Control total de Escocia.
¡Vuestro rey quiere comer!
Lo perdió todo cuando se enamoró.
Tendrás a mis hijos. Hijos varones.
Herederos de mi trono. Una vez que haya 3, tal vez 4 ...
serás libre para tener amantes. Hasta entonces,
solo yo podré visitarte en tu lecho.
No.
Ni por todas las rrriquezas de Escocia,
voy a ser fiel a un matrimonio como este.
Se dice riquezas, no rrriquezas.
Rrriquezas.
Por las riquezas de Inglaterra y Escocia juntas, sin embargo,
¿cuántos hijos me darás?
La reina no debería apagarse.
CORTE DE ELIZABETH I
Recuerdo como, en nuestros mejores tiempos,
ella hundió la flota española,
y llena de nuestros halagos,
paseó nuestra bandera por todo el campamento.
Recordarás esto, un débil sí.
Un auténtico pez en la boca, la fetidez de una heroína.
La reina no debería apagarse.
Entre la muerte de Elizabeth y la coronación de James,
Inglaterra no tendrá nadie al mando.
Pero no hay tiempo para permitir a los católicos
y traidores caminar libres preparando una insurreción.
planear una insurrección.
Arrestaréis a todos los católicos de vuestra lista.
Yo arrestaré personalmente a su cabecilla.
Robert Catesby.
Nuestra fé, con 600 años de antigüedad,
¿cómo os atrevéis a reemplazarla con una fé
que fue inventada? ¡Inventada!
Para ayudar a un rey a cargarse a su esposa,
y casarse con una amante.
Si le pides a un católico que elija entre su rey
y un Papa que se sienta en Roma,
elegirá al Papa que se sienta en Roma.
Los católicos son unos traidores.
Mis padres, mi mujer, y mi hijo,
todos murieron en su fé.
A salvo en la certeza de que su fé,
su verdadera fé católica,
llevaría sus almas al cielo.
Algún día, si Dios quiere, me uniré con ellos allí.
Este es mi cuerpo.
¿Deseáis hablar, Robert Catesby?
¿Deseáis hablar, Robert Catesby?
El castigo por asistir a una misa católica
es una multa elevada para todos los asistentes,
y la muerte por ahorcamiento,
ahogamiento y desmembramiento,
del sacerdote católico.
Que Dios tenga misericordia de su malvada alma católica.
Lleváos a Robert Catesby.
-¡Thomas! -¡Robert!
¡Déjadlo! ¡Déjadlo!
Acude al rey James de Escocia.
Si va a ser el próximo rey de Inglaterra,
todo esto debe acabar.
¡Todo esto debe acabar!
¡Esto no puede continuar!
¡El rey James de Escocia es hijo de una reina católica!
¡Una mártir católica!
¡Él nos garantizará tolerancia!
Hablo de corazón.
¡Niños!
Acercáos y estáis muerto.
-Majestad. -¿Sois Thomas Percy?
-Lo soy, Majestad. -¿Tenéis noticias de Inglaterra?
Elizabeth, reina de Inglaterra, se está muriendo, Majestad.
Se está muriendo desde que ese niño fue concebido.
Pronto estará muerta, Majestad. De veras.
¿De veras?
De veras.
Qué malas noticias, ciertamente.
Ciertamente.
Dadle a este hombre 3 de nuestros mejores caballos.
Tengo más noticias, Majestad.
Soltadlas.
-Temo que estas noticias os enfurecerán. -Soltadlas, hombre.
Hay un rival que reclama el trono, Majestad.
La princesa Isabella.
-Una católica. -No tengo ningún aspirante rival.
Porque yo no soy un aspirante.
Soy el próximo rey de Inglaterra.
Y ningún ser humano, ningún simple mortal,
se interpondrá en mi camino, o le mostraré
lo que "simple mortal" significa.
Le pasaré por la espada.
-¿Le corto la cabeza? -Es un católico.
¡Córtale la cabeza!
¿Qué mensaje estarías mandando a los católicos en Inglaterra?
-Al diablo con ellos. -Levantarás las armas.
-Los destruiré. -¿Y si fallas?
Y si tienes éxito, gobernarías para siempre un reino dividido.
Has esperado por nacimiento a obtener la corona de Inglaterra.
Ahora está a tu alcance.
No la pierdas, por carecer de palabras.
Simples palabras.
Promete a este hombre todo lo que quiera.
-Creerá que soy débil. -Creerá que eres misericordioso.
Dile todo lo que quiere oír.
Le diré todo lo que quiere oír.
Dejadnos.
¡Dejadnos!
¿Qué queréis?
El fin de la persecución a los católicos, Majestad.
¿De veras?
¿Y a cambio?
Todos los católicos os aclamarán como a su rey.
Yo soy el rey, Thomas Percy.
Un rey no sucumbe a amenazas. Quien amenaza a un rey debe morir.
-Que así sea. -Un hombre noble y heroico.
-Eso deben decirlo otros, Majestad. -Yo lo digo.
Entonces os lo agradezco.
¿No habéis pensado, Thomas Percy,
en aquellos menos nobles, menos heroicos?
Nosotros, de miembros torcidos, corazón cobarde y alma malvada,
¿no hemos sufrido suficiente?
¿Debemos mirar a gente como vos y sufrir aún más en la comparación?
¿Qué sacrificaríais
por vuestra fé?
Daría mi vida, Majestad.
Sacrificar la propia vida,
por la propia fé,
es ir directo al cielo.
No veo la valentía en eso.
¿Y vuestro honor?
¿Sacrificaríais vuestro honor
por vuestra fé?
No, porque sacrificar mi honor de esta manera,
es pecar contra mi fé, Majestad.
Sacrificad vuestro honor por mí, y os daré todo lo que queráis.
Veo esa mirada de disgusto en vuestros ojos.
La conozco bien.
La veo en los ojos de mi buena esposa, mi hijo mayor...
es una mirada que nadie puede disimular.
Honesta y verdadera.
Y me ha acabado gustando.
Gustando mucho.
¿Por qué no me pegáis?
¿Por qué no me pegáis?
¿Es porque soy un rey y significaría vuestra muerte?
¿Es por cobardía?
¿Sufriríais esto por vuestra fé?
Para poner fin... a la persecución...
de los que comparten vuestra fé.
Si es así, Thomas Percy...
¿por qué detenerse ahí?
¿Por qué tener la mitad del cerdo, si se puede tener entero?
La reina ha muerto.
¡Larga vida al rey!
¡Larga vida al rey Jaime VI de Escocia y I de Inglaterra!
¡Fuera!
¡Fuera!
La reina Elizabeth ha muerto.
-Tenemos que ir a Inglaterra. -No podemos ir antes del funeral.
-El trono no debe estar vacío. -Debemos esperar.
Esperamos para que nos hagan el mejor carruaje jamás visto.
Tirado por caballos de Arabia. Llevaremos trajes caros de Francia.
A partir de este momento, soporto el sufrimiento y la humillación.
y te advierto, mi querido y repulsivo esposo.
¡Terminaremos en Londres como grandes Reyes, no como mendigos escoceses!
¿Tienes católicos bajo custodia, Lord Cecil?
-Soltadlos. -¿Es eso inteligente, Majestad?
¿No me ama el pueblo?
¿Hay algún hombre en Inglaterra que quiera hacerme daño?
-No, Majestad. -Por tanto, liberad a los católicos.
No serán perseguidos nunca más.
Decidir algo así tan pronto en vuestro reinado,
Majestad, es apresurado.
-¡Liberadlos! -Como desee Vuestra Majestad.
-Robert. -¿Qué dijo el rey?
Ha prometido tolerancia.
Tom, me alegro de verte.
-Francis. -¿Y si rompe su promesa?
Entonces lo mataré con mis manos desnudas.
Falta muy poco, Majestad.
Sólo un poco más.
-Somos pobres. -Sí, Majestad.
Soy un rey al que le falta el dinero para actuar como un rey.
Estamos en guerra con España, Majestad.
Y el funeral de Elizabeth fue también costoso.
Cuando derrochásteis el dinero en el funeral de la antigua reina,
¿no pensásteis en la coronación del nuevo rey?
Era muy querida, Majestad.
Si Elizabeth tuvo 100 caballos que tirasen de su ataúd,
yo tendré a 200 que tiren de mi carruaje.
Si hubo miles en su funeral,
yo tendré decenas de miles en mi coronación.
El país me verá como un sol naciente.
-Se lo pediremos al Parlamento, Majestad. -¿Pedir?
No voy a preguntar. Yo soy el rey de Inglaterra.
Yo tengo un derecho divino a gobernar. No voy a "pedir".
Sólo el Parlamento puede otorgaros el dinero, Majestad.
Así es como las cosas....
como se hacen las cosas en Inglaterra.
Sabéis el precio que he pagado por esto.
¿Era un niño o niña?
Una niña.
Entonces podría haber sido peor.
La coronación puede que no sea tan grande como esperábamos.
Vi su cara.
Un tormento deforme y antinatural como tú.
Dios tuvo misericordia de una criatura tan fea ...
y se la llevó a otro mundo donde nadie pudiese verla.
¿El Parlamento puede ser persuadido?
Escribiremos un discurso que mueva montañas.
Veis fealdad.
Deformidad.
Pero soy todo un rey.
Rey de Inglaterra y Escocia.
Dos grandes países que han estado en guerra
desde el principio de los tiempos,
y que ahora se unen en paz a través de mí.
También habrá paz con España.
Una guerra que cada uno habéis sancionado,
una guerra que vacía las arcas de este país,
y que ahora, a través de la sabiduría que me ha sido dada
por Dios Todopoderoso, está a punto de terminar.
Tengo tres hijos.
Dos de ellos son varones.
Os proveo de una línea de futuros reyes.
¿Lo hizo la masculina Elizabeth?
Ya he hecho más por este país,
de lo que Elizabeth hizo durante todo su reinado.
¿Voy a sufrir la coronación de un pobre,
mientras ella tiene el entierro de una emperatriz?
Señores.
Aquellos a favor de esta petición, que digan SÍ.
-Y aquellos en contra, que digan NO. -¡No!
Fue la frase: "masculina Elizabeth". Os lo advertí, Majestad.
-Al infierno con el Parlamento. -Podés darle la vuelta a vuestro favor.
Hablad.
Hay una plaga en Londres.
Un rey que ama a su pueblo, no derrocha en tiempos de plaga.
-¡Maldita sea! -¡Hay una plaga en Londres, mujer!
¡Un rey que ama a su pueblo, no derrocha en tiempos de plaga!
¡N siquiera para su propia coronación!
Tres niños son suficientes.
Ya puedes tomar amantes, pero hombres que no...
fanfarroneen.
Hombres discretos.
Te lo agradezco.
La guerra con España pronto habrá acabado.
Pronto seremos ricos.
Se necesitan más armas y hombres en Flandes.
¿Más?
Sí, Majestad. La guerra con España necesita una victoria.
España debe firmar la paz.
Y quieren firmar la paz desde una posición ventajosa.
Así es la diplomacia, Majestad.
-No nos lo podemos permitir. -No, Majestad.
¿Qué es esto?
Fíjese en la columna de la derecha.
-¿Qué son? -Estaríais consternado.
-Decidmelo. -Ofendido. Disgustado.
Decidmelo.
Son multas pagadas por católicos,
durante la el reinado de la reina Isabel.
-¿Tanto? -Sí.
Pero vos parásteis de persecución de los católicos,
y, por tanto, habéis parado esta fuente de ingresos.
Siempre he reconocido a la Iglesia Católica Romana,
como la verdadera Iglesia Madre. No soy su enemigo.
Hay ciertos defectos y corrupciones que me gustaría corregir,
y aún así, eso no me convierte en su enemigo.
Desde mi subida al trono
hay un gran incremento en el número de actos religiosos,
porque los sacerdotes se han aprovechado de mi misericordia,
y andan por el país dando misas abiertamente. Esto debe parar.
Por lo tanto, hago este anuncio de castigo, bajo pena de muerte,
para todos los sacerdotes y jesuitas en este reino.
La multa será de 20 libras al mes para todos aquellos
que persistan en asistir a una misa católica.
¡Creo que Vuestra Majestad ha olvidado su promesa!
¡Creo que Vuestra Majestad ha olvidado su promesa!
¡Creo que Vuestra Majestad ha olvidado su promesa!
Nuestro día llegará.
¡Creo que Vuestra Majestad ha olvidado su promesa!
¡Vuestra Majestad ha olvidado su promesa!
¡Los niños están tristes!
Eso es, verdaderamente, inusual.
No es porque se cuelgue a esos curas,
sino que también se les masacra.
Se colgará a los sacerdotes en la parte de atrás.
Las masacres se detendrán.
Si eso fuese posible...
Explicaos.
Majestad, tratamos con fanáticos.
Acogen la muerte. El martirio.
Tratamos con fanáticos religiosos.
Acogen la muerte. El martirio.
Porque es su puerta hacia el cielo.
Cuando la muerte por sí misma no es minuciosa,
el proceso de la muerte debe hacerlo.
Y debe ser lenta.
Tan degradante, tan agonizante, que debe durar
para persuadir a los demás.
Las masacres continuarán.
Tú y los niños... podéis ausentaros.
Al menos te agradezco eso.
¿Has elegido ya a tu amante?
No.
Entonces iré a tu cama esta noche.
Ver hombres ejecutados es....
¡Guy Fawkes!
Fawkes, ¿luchas por España?
Lucho por la fé católica.
Admiras a Robert Catesby.
Admiro a todos los hombres de valor.
Hombres que levantan la espada por su fé.
Un hombre puede luchar de otras maneras.
¿Has luchado?
-Sí. -¿Cómo?
He hablado a favor....
Has hablado claro, Tom, pero ¿qué has hecho?
¿Qué has hecho realmente?
-Tenemos que levantar las armas. -Seremos masacrados.
Que así sea. Mejor morir que vivir de rodillas.
¡Francis!
-Las señoras os echan de menos. -Ahora entramos, Margaret.
Se lo diré.
Déjame pedir ayudar a la España Catolica.
España ha enviado varios barcos y ninguno ha llegado a nuestras costas.
No les pediré españoles, les pediré dinero.
Si no nos llega dinero próximamente,
Inténtalo con Flandes. Inténtalo con Guy Fawkes.
Mañana marcho al extranjero.
El rey ha retomado su persecución contra los católicos.
¿Y es necesario tu viaje al extranjero?
Lo es.
¿Qué pretenden?
Levantar las armas.
¿Y tú?
Debemos abandonar este sitio.
Debemos evitar a esta gente como a la peste.
-Mira lo que hemos cogido, mamá. -¡Majestad!
Os habría matado.
¡Sólo quería darme la bandera de mi amado país!
Un hombre llamado Guy Fawkes ha entrado en el país.
Es un asesino.
Podría haber sido él.
Ya está aquí, Fawkes.
¿Quién sois? -Es...
Soy John Johnson.
-Confío en esta mujer con mi vida. -No confíes con la mía.
Hay habitaciones bajo el Parlamento.
Thomas Percy alquila una de esas habitaciones.
La llenaremos de pólvora.
Fawkes encenderá la mecha y mandará al infierno,
al rey y su parlamento la próxima vez que se reunan.
Hay católicos en el Parlamento.
Cabezas inocentes.
En una guerra justa y santa, la iglesia acepta
que algunos inocentes tengan que morir.
Meterás a gente inocente en una enorme bola de fuego.
Serán mártires.
Un hombre tiene el derecho a decidir el martirio,
no a que se lo impongan.
Entonces avisaremos a aquellos que merezcan ser avisados.
-Son sólo detalles. -¿Detalles?
-Sí. -¿Entonces qué?
El rey está muerto, el Parlamento no existe, reina el caos.
-¿Entonces qué? -Tomamos el poder.
¿Nosotros cuatro?
En su debido momento, reclutarás a tu hermano Robert.
Tiene hombres y caballos.
Otros católicos también tienen hombres y caballos.
Formaremos un ejército, y con ese ejército,
restauraremos el orden sobre el caos. Un orden católico.
¿Estás pensando en el gran sufrimiento que causaremos?
Sí.
La Historia lo minimizará.
Dentro de cien años, la gente mirará atrás,
y no pensará en el dolor y la muerte,
sólo en nuestra audacia.
¿Fawkes?
El nombre de Fawkes es conocido por Cecil y sus hombres.
Fuera de esta sala me llamaréis John Johnson.
Desde hoy hasta el día del ataque,
debemos abstenernos todos del alcohol.
Yo encenderé la mecha.
Fawkes encenderá la mecha.
Quien encienda la mecha, será visto como parte central.
Y no debe ser un simple soldado.
Fawkes encenderá la mecha.
¿No confías en mí, Robert?
Confío en tí, Thomas.
Pero confío en Fawkes aún más.
¿Te abstendrás del alcohol?
No.
Estás con hombres que sacrificarán su vida por la fé católica.
¿Cómo te atreves?
¿Y tú no puedes siquiera dejar el alcohol?
He sacrificado más por la fé católica de lo que jamás sabréis.
Thomas, ¿ te abstendrás?
Sí.
Las mujeres también. Se les va la lengua.
Tened cuidado con ellas. Y cuidado con los informadores.
Los informadores serán cercanos a vosotros.
Alguien que clame ser un ferviente católico,
un enemigo del rey.
Esta persona se burlará de vosotros y os dirá:
"¿Qué has hecho realmente?"
No digais nada a esa persona. Esa persona es un informador.
Soy un soldado cristiano en guerra con la corrupta iglesia católica.
Un sacerdote gordo y católico vendió
a mi padre una semana de su estancia en el purgatorio.
La vendió por una guinea.
Por otra guinea, le vendió a mi madre
una semana de su tiempo en el purgatorio.
Por dos guineas, tres semanas.
Por cuatro guineas, seis semanas.
Mis padres gastaron todo el dinero que tenían en este mundo
por esto y aquello en el siguiente.
¿Y qué compró el sacerdote gordo con ese dinero?
Buena comida, buen vino, una buena casa y buenos caballos.
Al infierno con los sacerdotes gordos y católicos.
La sangre de Cristo.
Contemplad el ejemplo de Cristo.
Cristo nació y vivió en la pobreza.
Echó a los mercaderes del templo.
Alimentó a los hambrientos.
Atendió a los enfermos.
Repartió entre los pobres.
La sangre de Cristo.
Dicen que el ejemplo de Cristo les encadena,
pero el diablo pervirtió a la madre de Cristo.
Venden baratijas en su nombre.
La madre de Cristo nunca sangraría como yo sangro.
La madre de Cristo nunca conocería hombre como yo he conocido.
La madre de Cristo hace que todas las mujeres se avergüencen de su sexo.
Al infierno con ella.
Soy un soldado cristiano, y en nombre de la pureza de mi fé,
en nombre de todas las de mi sexo,
en nombre de mis queridos y dulces padres,
y en nombre del mismo Cristo Todopoderoso,
espero la guerra con la corrupta Iglesia Católica.
Milord Cecil.
Milady.
Esta habitación es más pequeña que las otras que habéis visto.
Me la quedo.
¿El número de barriles que requiere?
Cuatro docenas.
La gente dice que la paz es negociable.
¿Para qué sirve la pólvora si la paz es negociable?
¿La razón para adquirir la pólvora, señor?
Para luchar en Flandes por mi rey y mi país.
Vuestro nombre, señor.
Rellenarlo es necesario.
Thomas Percy.
Thomas Percy, Majestad.
Mi armadura.
-¿Conocéis a Thomas Percy, Majestad? -Sí...¡Marcháos!
Espero haber ofrecido a Vuestra Majestad un buen servicio.
Y confío que Vuestra Majestad se acordará de mí.
Vos tendréis vuestra recompensa. Me encargaré de ello.
¡Basta!
Majestad.
Thomas Percy.
Thomas Percy me visitó en Escocia.
Quería la promesa de dar fin a la persecución de los católicos.
¿Y se la disteis, Majestad?
Debéis detenerlo.
Os protegéis a vos y abandonáis a vuestra esposa e hijos.
-Traed la armadura de mi esposa. -¡No llevaré armadura!
-Entonces, señora, ¿de qué os quejáis? -Me quejo por el bien de nuestros hijos.
¡Vuestros hijos no paran de jugar! ¡Nunca se detienen!
Tenéis que detenerlo inmediatamente.
-Como Vuestra Majestad desee.
Tiene pólvora. Suficiente para un ejército.
Un ejército enorme.
Me pueden disparar en cualquier momento.
-¡Detenedo ya! -Como Vuestra Majestad desee.
¡Hablad, hombre!
Hagámoslo más grande,
y entonces no tendréis un solo traidor,
sino a todos sus seguidores.
Los colgaremos a todos,
y confiscaremos su dinero y propiedades.
Ganaremos una fortuna para vuestro bolsillo,
y destruiremos para siempre la fé católica.
Hagámoslo más grande.
¿Más grande?
El rey está nervioso.
Tom Winter no es un completo idiota.
No puedo hacerle preguntas directas.
Estoy seguro de que hay cosas que le soltarán la lengua.
No soy una puta, milord.
Y no hago esto por dinero.
Pero ayuda.
Con vuestro permiso.
Me alegro de veros de nuevo, señor...
-Johnson. -Johnson. Perdonadme.
Canta bien, ¿verdad?
Sí.
Deberíais acostaros.
Estáis parco en palabras. Debéis estar exhausto.
He recibido el placer de saborear el sacramento
donde el vino se convierte en la sangre de Cristo.
Y ahora no puedo parar.
Para mantener mi promesa de abstenerme de alcohol,
¿debo abstenerme para siempre del sagrado sacramento?
¿Arrestarías a cada hombre católico?
Hoy parecéis menos interesada en Catesby.
¿De veras?
¿Por qué?
Quizás me ha empezado a interesar otra persona.
¿Quién?
No puedo creer que sea yo.
Ven.
Fawkes me dijo que tuviese cuidado con las mujeres.
Fawkes es un tonto.
Me gustaría ayudaros en vuestra empresa.
-Es peligroso. -No importa.
¿Qué quieres que haga?
No puedes ayudarnos, Margaret.
He jurado mantener el secreto.
¿Estaréis en peligro?
Quizás.
Prométeme que no tomarás riesgos innecesarios.
Te lo prometo.
Habrá muchos hombres a mi lado.
-¿Muchos? -Muchos.
Rezaré por vuestra empresa.
Y entonces rezaré para que regreses a salvo.
No volveremos a hablar de ello.
Buena pólvora.
Mañana por la noche, la llevaremos río arriba.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Buenas noches, Fawkes.
No soy Fawkes. Soy Johnson.
Perdóname.
No es Fawkes, es Johnson.
-Sí. -No es Fawkes, es Johnson.
-Tom, ¿qué ocurre? -¡No es Fawkes, es Johnson!
-Me has asustado. -¿Dónde has estado?
-He estado paseando. -¿Con este tiempo?
Sí.
¿Cuándo te he susurrado palabras de amor en el oído?
¿Te lavaste cuando me marché? ¿Te lavaste mi olor?
¿Te dijiste a tí misma: "estar aquí, acostarte conmigo,
es el precio que pago por las palabras que ofrece"?
¿De dónde viene tu dinero, Margaret?
-Sabes de donde viene mi dinero. -¿Tu tía?
-Sí. -Una tía que nunca hemos conocido.
¿Eres una espía de Lord Cecil?
¿Cómo te atreves?
Yo dije: "Fawkes me ha dicho que tenga cuidado con las mujeres ".
Tú no dijiste "¿Quién es Fawkes". Dijiste: "Fawkes es un tonto".
-Sí. -¿De qué conoces a Fawkes?
-He hablado con Fawkes. -¡¿Cómo sabes su nombre?!
-¡Fawkes me dijo su nombre! -¿Cuándo?
Hace unos días.
Tú no has oído el nombre de Fawkes
de mí, o cualquiera de mis compañeros.
Por lo tanto, lo has oído por Cecil,
o uno de sus espías.
No he escuchado estas palabras del hombre que he llegado a amar.
Te lo demostraré. Haré lo que me pidas. Cualquier cosa.
¡Espía y puta!
¡Con mujeres como tú, la virilidad es una debilidad,
y la impotencia es fortaleza!
Llevaré al rey al palacio de Westminster.
Preparad a cuatro docenas de hombres armados allí.
Siempre que el rey abandone la seguridad del palacio,
debe estar rodeado por guardas.
¡Arrasad la casa!
Es ella.
Vamos a transferiros al Palacio de Westminster, Majestad.
Allí estaréis a salvo.
-Ya no tenéis una espía en su bando. -Sabemos quienes son, Majestad.
Fawkes, Catesby, Percy, Winter. Serán seguidos día y noche.
-Si sus intestinos se mueven... -¿Lo sabréis?
¿Sabíais que matarían a vuestra espía?
Si os mostrase, Majestad, una fracción del valor que vuestra madre
mostró cuando colocó su cabeza sobre la piedra,
si no podéis apreciar ese coraje, murió en vano.
Seréis siempre pobre como rey.
Jugáis conmigo, Lord Cecil.
Y soy un instrumento en vuestras manos.
Os sirvo a vos, Majestad.
¿Se enfrentó Elizabeth a una amenaza como esta?
Sí, lo hizo.
¿Cómo la protegisteis?
Teníamos una doble. Una mujer que era igual que ella.
Era ella la que caminaba entre la gente, pero en vuestro caso sería...
-Imposible. -Difícil.
Dejemos que el complot avance.
¡Vamos a detenerlos ya!
¡No me preocupo por mi seguridad, y me preocupo menos por la vuestra,
pero no pondré en peligro la vida de mis hijos!
¡Vuestros hijos!
¡Sería más barato si estuviese en guerra con España,
así que esto es para satisfacer vuestras necesidades
y las de vuestros hijos, señora!
Por soportar vuestros secretos os he sufrido en mi cama,
ya he tenido miedo suficiente.
¿Debo ahora aguantar el tener asesinos en mi puerta?
¡Movéos!
Dejemos que el complot avance.
Mi familia y yo,
nos hemos mudado aquí gracias a la promesa de seguridad.
Vuestro trabajo debe ser proteger
y guardar cada entrada.
y repeler cualquier ataque. ¡Cualquier ataque!
Debéis repeler cualquier ataque,
todo el tiempo que sea necesario.
¡Todo el tiempo que sea necesario!
Hasta que lleguen los refuerzos.
Repeler...cualquier ataque.
Este es un mapa del Palacio de Westminster.
Porque el rey de Dinamarca, amaba su país.
Amaba el puente marrón que alimentaba el valle,
las cañadas, montar a caballo, las patatas
y cosas que crecían allí.
Hierba verde y gruesa que alimentaba la tetera.
Y los árboles frutales, y los bosques,
donde el viento soplaba entre los pinos.
Y las hojas cayendo y cubriendo el suelo.
Y las gaviotas cayendo en picado sobre el mar.
Y debajo, los salmones se ocultan, rápidamente.
¿sabrán como me preocupo tan lejos de
como amaba vuestro abuelo a Dinamarca?
Tenemos la intención de mandar al infierno
al rey y su Parlamento la próxima vez que se reúnan.
-Malditos seais. -Si no deseas unirte a nosotros...
No tengo más opción que unirme a vosotros.
La otra opción es traicionar a mi propio hermano.
Esa no es una opción en absoluto.
¿Crees que el rey lo va a entender cuando le diga
que sabía lo de este complot y que no dije nada
porque no quería traicionar a mi hermano?
No, Tom. Seré ahorcado cuando vosotros seais ahorcados.
Has venido a mí porque tengo caballos y dinero.
Todavía los tengo, a pesar de años de persecución.
He trabajado y protegido todo lo que tenía
para que pudieran heredarlo mis hijos.
Ahora todo será en vano, porque serán tachados de traidores.
Mis hijos serán castigados...
No sabes nada de esta conspiración. Nunca hemos hablado.
¡Mira a tu alrededor, estúpido!
El hombre de la ventana te ha seguido hasta aquí.
Otros nos observan.
El rey sabrá que conozco esta conspiración.
Ojalá no haya llegado a sus oídos mientras hablabas.
¡Thomas!
¿Qué conseguiréis con esto?
Lo hacéis por nuestra fé, pero nuestra fé quedará marcada
como malvada por culpa de esto.
-El rey nos perseguirá... -¿Me estáis siguiendo, señor?
-No, señor. -¿Me estáis siguiendo?
-No os estoy siguiendo. -Si me seguís, ¡seguidme más cerca!
-¡No te metas en peleas! -¡No os escondáis en las sombras!
-¡Basta! -¡Seguidme más de cerca!
¡Suficiente! Marcháos, señor.
Soy tu hermano.
Estoy contigo hasta el amargo final.
-El Parlamento debe reunirse. -Lo acepto.
-¿Y el rey lo acepta? -No.
Si no anuncia una fecha de apertura del Parlamento,
simplemente nos reuniremos sin su permiso.
¿De manera informal?
Oficialmente.
Eso creará un cisma entre el rey y el Parlamento.
Que así sea.
-Os ahorcará. -Y tendrá que ahorcarse él mismo.
La amenaza de reunirse de manera informal,
será amenaza suficiente.
-El rey anunciará una fecha. -¿Os encargaréis de ello?
-Sí. -¿Tengo vuestra palabra?
¿Queríais verme, Peers?
El Parlamento quiere reunirse, Majestad.
¿De veras?
-¿Y si me niego? -Sería una provocación.
¡Soy el rey!
¡Me da igual a quien provoque!
El día cinco.
De Noviembre.
Os doy las gracias, Majestad.
Marcháos.
Majestad.
No podéis servir a dos señores, Lord Cecil.
Os sirvo a vos, Majestad.
Marcháos.
Háblame de Dinamarca.
El 5 de Noviembre.
Juro no revelar nunca lo que estoy a punto de escuchar.
Juro no revelar nunca lo que estoy a punto de escuchar.
Juro no revelar nunca lo que estoy a punto de escuchar.
Juro no revelar nunca lo que estoy a punto de escuchar.
Nuestro día ha llegado, señores.
Nuestros nuevos amigos han armado hombres y caballos en el norte.
Se mezclarán y se moverán hacia el sur,
hasta el día de la explosión.
Yo me quedaré en Londres para anunciar la muerte del rey.
y reunir a más seguidores.
Los londinenses no se aliarán con católicos.
No diré nada sobre catolicismo.
Durante 300 años, queridos ingleses,
hemos luchado contra Escocia. ¿Para qué?
Para que un rey de Escocia se siente en nuestro trono,
rodeado de noblecillos escoceses.
Uníos a mí ahora, y los mandaremos de vuelta a Escocia.
¿Y cuándo descubran que, después de todo,
fue una conspiración católica?
Entonces dará igual, porque tendremos poder absoluto.
Mi cuñado estará en el Parlamento ese día.
-Nadie debe ser avisado. -Hay muchos a los que avisar.
Si tenemos éxito, mi esposa perderá a su hermano.
-Y si fallamos, perderá a su marido. -Los católicos hemos sufrido demasiado.
¡No se avisará a nadie!
Si mi propio hijo fuese a estar en el Parlamento,
¡aún así no diría nada!
Hay buenos hombres que deben ser avisados, y les avisaré.
Has hecho un voto de silencio.
Romperé ese voto antes que desobedecer a mi conciencia.
Entonces tenemos que matarte.
Que así sea.
Tendréis que continuar sin mi dinero,
mis hombres y mis caballos.
Cada uno propondréis un nombre que deba ser salvado.
-¿Uno? -¡Uno!
Lord Mounteagle no será uno de ellos.
-¡Es el hermano de mi esposa! -¡No podemos confiar en él!
Irá directo al rey.
Entonces tendréis que matarme a mí,
y arreglaros sin mi dinero, mis hombres y mis caballos.
Lo haremos.
Sin tu ayuda, este complot está en peligro.
Con Lord Mounteagle, ¡este complot está maldito!
Mr. Fawkes, cuando la reunión termine, matad a Francis Tresham.
Lo haré.
Un nombre, Robert.
-El conde de Arundel. -Avísale.
-¿Thomas? -Ninguno.
Tom.
-Ninguno. -El conde de Northumberland.
-Ninguno. -Tienes el poder de
salvar la vida a un buen hombre.
El conde de Northumberland.
-El conde de Northumberland. -Avísale.
-¿Digby? -Ninguno.
¿Fawkes?
¿Francis?
Ninguno.
¿Aceptas que no puedes avisar a Lord Mounteagle?
¡Sí!
¿Qué debo hacer?
-Lord Mounteagle. -Francis.
Mi querida hermana.
He venido a invitaros a cazar a Stratford, milord.
-¿Cuándo? -El cinco de Noviembre.
-¡Maldita sea! -¿Milord?
Estaré en el Parlamento.
William, la gente habla sobre tí.
¿Qué dicen?
-¿Puedo ser franco? -Sí.
Dicen que asistís al Parlamento sólo para complacer al rey.
Asisto al Parlamento para protestar por la persecución a los católicos.
-Lo sé, milord. -¿Preferirían que no hiciese nada?
Sí, milord. El rey no escucha a los católicos,
¿así que por qué deben los católicos asistir a su Parlamento?
-Eso son tonterías. -Es lo que la gente dice.
¡Al diablo con ellos!
-¿Estáis decidido a asistir? -Lo estoy.
Milord, si asistís al Parlamento,
me temo que sufriréis un gran golpe.
¿Cómo?
No puedo decirlo.
-Ward, busca la pieza. -Sí, milord.
-¿Cómo debo actuar? -¡Habla hombre, o márchate!
-¿Juráis por Dios Todopoderoso...? -No juraré nada. Cuéntamelo.
Prometedme al menos que no iréis directo al rey.
¡No juraré nada ni prometeré nada!
Hay pólvora debajo de Westminster.
El Parlamento será volado en pedazos cuando se reúna.
William.
William. Para.
¡Para!
-¿Dónde vas? -Debo avisar al rey.
¡Ejecutarán a mi marido!
Le diré al rey que me enteré de este complot por tu marido.
Le salvará.
Pero ¿qué pasa con Percy, Catesby,
y todos los demás involucrados en el complot?
Le cortarán la garganta a mi marido.
¡Maldita seas!
Debes decirle al rey que alguien te mandó carta.
-¿Quién? -Un extraño.
Yo la escribiré.
Cuida de los caballos.
Os aconsejo que encontréis una excusa para no ir a Westminster.
Milord, aunque no haya apariencia de algún disturbio,
os aseguro que recibiréis una terrible explosión.
Explosión.
¡Pólvora!
En el sótano.
¿Quién alquiló esta habitación?
Thomas Percy, milord.
¡Esperad!
Abrid.
Así es como mataron a mi padre.
Mis hijos.
Esconderemos a los soldados. Todo debe parecer normal.
Es Ward, el criado de tu hermano.
Milord.
Está hablando con Catesby.
Les estará diciendo que tu hermano ha sido avisado.
-Estoy perdido. -Se están acercando.
Dios mío.
Dios mío.
¿Das un paseo con nosotros, Francis?
Por supuesto.
¿Nos disculpas, Anne?
Por supuesto.
¿Crees que somos tontos?
Has avisado a Mounteagle,
y has hecho como que recibe una carta.
No creas que perdonaremos tu vida, porque no lo haremos.
¡Pero antes de morir, debes decir la verdad!
¿Qué podemos hacer con un idiota como este?
¡Lo juro!
¡Lo juro! ¡Yo no escribí esa carta!
¡Lo juro por mi vida! ¡Lo juro por la vida de mis hijos!
¡Juro por el Santísimo Sacramento!
¿Robert?
¡Por el amor de Dios, Robert, no!
¡Robert!
Era un traidor.
He hecho el trabajo de Dios.
Deseo ver a mi esposa y mis hijos en el Reino de los Cielos.
¿Haría algo que pusiese eso en peligro?
Yo...he hecho el trabajo de Dios.
La sangre de Cristo.
La sangre de Cristo.
La sangre de Cristo.
Amén.
-No hay que precipitarse. -Estoy de acuerdo.
Debemos estudiar esta carta a fondo.
Una conspiración catolica tan vil destruirá la fé católica.
Un intento de asesinato contra el Parlamento y su rey...
¿Intento?
No es un simple intento. Este complot debe tener éxito.
¿Éxito?
-El guardián del sótano debe morir. -Por supuesto.
-¿Y Mounteagle? -Monteagle hará lo que deséeis.
-¿Pero el complot debe tener éxito? -Sí.
Este hombre debe sufrir un accidente. ¡Fuera! ¡Fuera!
¡No! ¡No! ¡No! ¡Por favor!
¿Podéis sujetar vuestra lengua?
-Puedo, Majestad. -Seréis recompensado por vuestra lealtad.
¿El complot debe tener éxito, Majestad?
Mi enemigo destruirá a mi enemigo.
Los católicos destruirán el Parlamento.
¡Un parlamento que me ha negado siempre todo lo que he pedido!
¡Un parlamento que me impide actuar como un rey!
Pero nunca más.
El Parlamento será destruido y yo gobernaré como Dios manda.
Como desee vuestra Majestad.
-Este atentado al Parlamento es malvado, ¿no? -Sí, Majestad.
-Puede destruir a los católicos ¿verdad? -Sí, Majestad.
Pero si tiene éxito, si es un éxito,
si vuela en pedazos a la gente, quemados vivos, enterrados vivos ...
¿Cuánto beneplácito más tendremos?
Podremos arrasar la mitad del mundo.
Hay un mercader de pólvora en Temple Lane.
Debe tener un accidente. ¡Fuera! ¡Fuera!
¿Qué?
Si es lo que desea Vuestra Majestad.
Dejamos que mi madre muriese, Lord Cecil.
Mi madre.
Una reina legítima.
La muerte de unos cientos, de algunos miles de simples mortales,
¿son más importantes que eso?
-Si es lo que desea Vuestra Majestad. -¡Vuestra Majestad desea que habléis!
Tengo informes de hombres armados en las Tierras Altas.
Hombres armados también en el Norte de Londres.
Hay rumores de católicos exiliados que llegarán a nuestras costas.
La destrucción del Parlamento será la señal para atacar.
¿Cómo, Majestad, vamos a defendernos?
-Formaremos un ejército. -¿Con qué formaremos este ejército,
cuando todo aquel que puede daros armas y hombres estará muerto?
Esta carta es imprecisa. Le diremos al Parlamento ...
que nadie le dio verdadero significado, excepto el rey.
Justo a tiempo, solo a unas horas de que el Parlamento se reúna,
el rey busca en los sótanos, el rey encuentra la pólvora,
el rey nos salva la vida a todos.
El Parlamento estará agradecido, Majestad.
¿Cómo de agradecido?
¿Trescientas mil libras?
Díselo a todos también.
Cuando nos reunamos de nuevo, el rey estará muerto.
-¿Cómo os llamáis? -John Johnson.
Creo que no.
Algunos dirán que este complot es audaz. Valiente.
Yo diré que el plan era estar en otro sitio mientras la mecha se quemaba.
En otro sitio cuando la pólvora explotase.
Porque no queríais ver la sangre derramada,
el olor a carne quemada ...
o escuchar los gritos de los moribundos.
Lleváos a este cobarde de aquí.
Sabía que eráis un espía, señor.
-Se han llevado a Fawkes. -¿Qué?
Debemos desaparecer.
Murieron por esto.
¿Oís a Fawkes?
-¿Qué instrumento está usando? -Una plancha para los dedos.
Les dije que tuviesen cuidado de no romperle la mano.
Eso es misericordioso.
Tiene que ser capaz de firmar su confesión.
Por supuesto.
Los pájaros han volado, Majestad.
Los estamos perseguiendo. Los tendremos a todos.
Los pájaros han volado. Eso es extraordinario.
Pero lo que encuentro incluso más extraordinario,
son los 48 barriles de pólvora,
bajo este Parlamento,
en una habitación alquilada a Thomas Percy.
¡Un conocido enemigo del rey!
Y aún así, vos no sabíais nada.
Fue por la enormidad de la empresa.
El total desprecio por la vida humana.
Ningún hombe podría anticipar una cosa como esa.
-¿No? -Ni siquiera vos, Majestad.
Con vuestra gran inteligencia. Ni siquiera vos lo visteis venir.
Queréis halagarme, Lord Cecil.
Pero yo no os amo. Recordadlo.
-Tenemos que dar un golpe. -¿Dónde?
-Vamos hacia Londres. -¿Está muerto el rey?
Estaba acordado que iríamos a Londres.
-¿Está muerto el rey? -Sí.
-¿Y el Parlamento está destruido? -Sí.
¿Entonces por qué hay hogueras por todo el país?
-No sé por qué. -Son un signo de alegría.
La victoria contra el mal. Vuestro plan ha fracasado.
Todavía puede tener éxito. ¡Tenemos caballos, armas y hombres!
Están mal preparados. Si venís con nosotros, ganaremos.
Si vamos con vosotros, moriremos.
Si morís, vais directamente al cielo,
porque hacéis la obra de Dios.
Envidio tu fé.
Os lo ruego, venid.
-No. -¡Entonces maldito seas!
¡Malditos seáis todos!
¿Encontráis este dolor molesto?
Quería destruir a mis hijos.
Sus gritos son como música para mis oídos.
Thomas Percy no debe ser capturado vivo.
Dirá que hubo una promesa de tolerancia con los católicos.
Y eso es mentira, por supuesto.
La pólvora está mojada.
Inútil.
Thomas.
Soy Sir Richard Walsh, Sheriff de Worcestershire.
En nombre del rey, ¿os entregaréis a mí?
Perdóname.
-Por última vez, ¿os entregaréis? -Luchad a mi lado.
Venid conmigo, y moriremos juntos.
No buscamos el poder. No queremos sacar provecho.
Ni siquiera buscamos igualdad. Sólo pedimos tolerancia ...
¡e incluso eso se nos ha negado!
Tenemos la intención de morir aquí, con la espada en la mano.
¡Por Dios,
y la fé católica!
¡Todos de pie ante el rey!
¿Has elegido ya?
A tu amante.
No lo he hecho.
Entonces visitaré tu cama esta noche.
Esa posibilidad ya no me atrae.
Perdóname.
Sentáos.
Aquí tengo la confesión de Guido Fawkes.
Un católico,
que fue encontrado con 4 docenas de barriles de pólvora,
debajo de este mismo lugar.
Una confesión firmada por voluntad propia ...
que prueba más allá de toda duda
la culpa de aquellos que hemos procesado.
Si este atentado hubiese tenido éxito,
estaríamos todos muertos.
Este complot falló gracias al don que me fue dado
por Dios Todopoderoso.
Lord Monteagle, levantáos.
¡Orden! ¡Orden!
Lord Monteagle recibió una carta imprecisa.
Y me la trajo a mí.
Y aunque todos los que me rodeaban me aconsejaron ignorarla,
vi en ella un aviso sobre la pólvora.
Estos conspiradores serán ejecutados de manera adecuada.
Serán llevados a la horca, porque no merecen caminar sobre la Tierra.
Serán arrastrados detrás de un caballo,
para representar la naturaleza invertida.
Serán colgados boca abajo,
porque Dios hizo de la cabeza del hombre su mejor parte.
¡Sin embargo estos traidores han abusado de la obra del Señor!
Serán colgados por el cuello entre el cielo y la tierra ...
porque no merecen ninguno.
Robert Winter.
Sir Everard Digby.
John Grant ...
Tom Bates ...
Thomas Winter.
Ambrose Rokewood,
y finalmente, pero no menos importante,
Guy Fawkes.
Se les cortarán sus partes privadas porque no merecen tener hijos.
Se les arrancará el corazón, porque ahí radica su traición.
Se les cortará la cabeza,
porque ahí desarrollaron lo que sus corazones concibieron.
Sus cuerpos serán desmembrados, ¡y quedarán colgados
para ser devorados por los pájaros!
Sus cabezas se clavarán en estacas y serán dejadas allí...
como recuerdo para toda su gente de la Conspiración de
la pólvora, traición y complot.
Hay acusaciones de que prometí a Thomas Percy
tolerancia con la fé católica,
y que yo rompí mi promesa.
¡Eso es mentira!
Nunca prometí toleranc
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