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The Mating Season
¿Que tal te va, Jake?
Regular, estoy preocupado por el tiempo.
¿Por que, es demasiado bueno para ti?
Me han dicho que va a cambiar.
La mía sin cebolla.
Lois Romney acaba de estar aquí.
¿Sigue siendo tu novio?
Uh,huh.
Pues el, la tomó con cebolla.
- Está bien. - Buena chica.
Te mereces a Lois.
¿Tienes algo más que contar, aparte de lo del tiempo, Jake?
Mi garganta, me tiene muy preocupado.
Ayer estabas preocupado por tu hombro.
Y aun me preocupa.
Yo creo que es un cuento y a ti te duele
hasta lo que no te puede doler. Una vez me dijiste que te dolía hasta el pelo.
Sigue así de todas formas.
Cuando dejes de preocuparte estarás muerto.
Hola, Sr. Claggart.
¿Que le sirvo? Le recomiendo pollo asado.
No, he comido en mi casa. Hoy es primero de Julio, señora McNulty.
¿Ya? Que pronto se ha pasado Junio.
Igual que Mayo y Abril.
El banco no puede esperar más.
No se preocupe, les pagaré lo que pueda el mes que viene.
No sabe cuánto lo siento, pero cada vez que en el banco,
ven su deuda, se preguntan
por que sigue siendo la misma que cuando le prestaron 800$.
¿Le dijo al examinador del banco,
que tengo que hacer frente a más competencia que nunca?
Tengo un Drustor a mi izquierda y un Drustor a mi derecha
que luchan entre ellos sin piedad y a mi, me pillan en medio.
Te dan una cena de tres platos si compras una caja de aspirinas.
Páguenos algo. Por ejemplo... 100 dólares.
Para recaudar 100 dólares tendría que vender 100 hamburguesas
desde este momento y las 6:00 de la tarde.
¿Conoces a alguien que tenga tanta hambre?
Lo sentimos pero si no paga el banco tomará medidas.
Tengo algunas noticias para el Jersey City Banco Nacional.
Acaban de adquirir un bonito negocio de hamburguesas.
No queremos comprar este negocio.
Menos lo querran cuando lo hayan administrado durante un mes.
Tengo algunas letras.
La cocina, la nevera, los platos, las ollas cubren todo el conjunto...
- todo para ustedes. - Bueno, tal vez...
Susi, Jake, mañana pueden comer sus hamburguesas
en el Banco Nacional de Jersey City.
Podeís preguntar por el presidente.
Él es el nuevo dueño de este establecimiento.
Oh, por favor señora McNulty, ¡No puedes renunciar a su negocio!
¿Usted que cree? ¡Escuche!
Mi hijo Val tiene un buen trabajo en Meridian Ohio,
así que no se preocupe por mí.
HERRAMIENTAS PARA MAQUINARIAS KALINGER USADAS EN TODO EL MUNDO
Anda, léeme otra vez las
páginas dieciséis y diecisiete, ¿quieres?
¡No! Son las 4:25 de la noche ya te lo leído dos veces.
Sí, y cada vez que lo hicimos mejoramos el informe, ¿no?
¿Y eso tiene alguna importancia?
Por supuesto que la tiene.
Escucha, no soy pariente del viejo Kalinger.
No juego al golf con él en el Country Club.
Él ni siquiera me conoce.
Este informe puede hacer que se siga adelante con el proyecto de Williamson.
Si es así, abré dado un paso de gigante.
Así que estará en su escritorio a las 9:00 de la mañana.
¡Ánimo! ¡Es muy importante para nosostros!
¿Nosotros? Naturalmente, dirá... impecable, ¿quien puso las comas?
¡Pensaba que querías ayudarme!
Que éramos amigos.
Por mi parte, sí.
Incluso más de lo que supones.
¿En serio?
Entonces, ¿por que no quieres ayudarme un poco más?
¡Egoista!
McNulty, no soy tu esclava.
Y tu acabarás matándote.
Mira eso, como destacar en los negocios,
como desarrollar tu personalidad,
lo que un joven ejecutivo debe saber...
Soy un hombre muy activo.
Ya lo sé.
El informe Williamson, ¿eh?
Eso es.
Página 17.
Por lo tanto, he elaborado
el siguiente plan de trabajo.
Teniendo en cuenta que...
¿Quién será?
Es en el despacho de Kalinger Jr.
No lo cojas.
Teniendo en cuenta, que la industria
nacional italiana resuelve sus problemas
considerando los niveles demográficos...
¿Diga?
¿El señor Kalinger Jr.?
¿A estas horas de la noche?
No, no está aquí.
¿Quién dice que no estoy?
¡Espere!
Elévate como los pájaros y prepárate a volar.
Es... es para usted... creo que es un niño.
Solo díle como un buen
boys scouts, que juegue a la pelota.
¿Oye?, ahora está ocupado.
¿Quieres dejarle algun recado?
Sí.
¿En Sammy Beach?
Sí.
Sí.
Claro... claro que se lo diré.
Oiga, Sr. Kalinger.
dice que su coche está al borde de un precipicio...
y que hay una mujer dentro.
Sí... dentro hay una mujer.
No le gustó mi forma de conducir.
La señorita Maggie Carleton.
La gran señorita Carleton.
Casi en la miseria... pero sociable, muy sociable.
Señor Kalinger...
Hija del embajador de los EE.UU., nada menos.
Le dije que se casara conmigo
y me rechazó.
No tiene donde caerse muerta
pero me rechazó.
Tengo la impresión de cree que soy un alcohólico.
¿No le parece que debería ir a recogerla?
¡Vaya usted! Para eso se le paga,
para que sea útil.
Sí, señor.
¿No quiere que antes le deje a usted en su casa?
Me quedaré aquí.
A mi padre le encanta mi aliento.
Pero esta vez, no me olerá.
Yo también, soy un idealista
y tengo mi orgullo.
¿Es el señor Kalinger?
¡Ja,ja, no!
¿Donde está el coche?
¡Allí!
¡Dios mío!
Se está balanceando.
Lo vi cuando fui a ver a las vacas.
La señora me dijo que llamara por teléfono.
Pero... ¿que hace usted sentada ahí?
¡Bájese del coche!
Si yo me muevo, el coche se mueve.
Entonces, quieta. No respire.
Eso es lo que intento hacer desde hace una hora.
¡Shhh! Si tiene que hablar use monosílabos.
Abrácese a mi.
Si se inclina más, salte.
Si quiere usted desmayarse...
por mi no hay inconveniente.
No, no quiero desmayarme.
¿Quien es usted?
Val McNulty.
Kalinger Junior, me dijo que viniera.
Ah... gracias señor McNulty.
Le aseguro que nunca olvidaré lo que ha hecho por mí.
¿Que hacía aquí arriba?
Vine a visitar a unos amigos que viven cerca.
Después de dejar a Junior, me pèrdí
y traté de dar la vuelta.
Tenía bastante espacio...
No soy muy buena conduciendo.
Una vez, intenté sacar el carnet
y me dijeron que lo olvidara.
Ese pelo...
¿De donde lo ha sacado?
Ya puede bajarme.
¡Ah, si! Que lástima.
Se ha hecho pedazos.
Espero que estuviera asegurado.
¿Por que le abandonó?
Los borrachos me aburren.
Lo siento si es usted amigo suyo.
No, no somos amigos.
Es mi jefe.
Es curioso... a las 4,25 de la mañana
alguien me dijo, que yo estaba
deseando complacer a mi jefe.
Ahora, sin embargo...
son las 5,25 y mi vida ha dado un giro de 180 grados.
Aquí Venecia, Italia.
Conferencia para la señorita Maggie Carleton.
¿Si?
¿Señorita Carleton?
Un momento.
¿Señora Carleton?
¿Pero cual?
¡Este!
¿Maggie?
Ah, Maggie, ¿he leido bien tu telegrama?
¿O es que he tomado demasiado el sol?
No puedes casarte así por las buenas,
con un individuo al que conociste en una colina.
¡No puedes!
Mañana a las tres, cariño.
Si tu padre viviera, se volvería a morir.
Al menos espera a que llegue y lo discutiremos.
¿Dices que trabaja en la fábrica Kalinger?
¿En que sección?
Pues... en el departamento de producción.
O sea que es un empleado.
No creerá...
No creerá que tienes dinero
solo por el hecho de que estás viviendo
con unos amigos mios que sí lo tienen.
Me odiaría si tuviera dinero.
¡Entonces es un imbencil!
Oh, oh... querida.
Tu no estás preparada para contraer matrimonio.
¿Acaso ignora que fuistes criada en una embajada con veinte sirvientes?
Hola, ¿como estás?
¡Hola, Val!
Estoy hablando con mi madre.
Está en Venecia.
¡Mamá, aquí está Val, te lo paso!
Si lo haces, colgaré.
Déjame hablar con Nat Conger.
Mamá, por favor.
Luego.
Natalie, quiere hablar contigo.
¡Oh, sí... sí!
¡Hola, Fran!
¿Que tal tiempo en Venecia?
Por favor, no me grites.
La verdad, es que no se nada sobre el.
Solo que es un chico muy simpático y muy educado.
¿Quienes fueron tus antepasados, Val?
Por lo visto, debí preguntarte antes. ¿Quién es tu familia?
Pues... solo tengo a mi madre.
Vive en Jersey.
Mi padre... le... le dejó un buen negocio.
Sí, Fran, espera.
Si me lo permiten, voy a sentarme.
Sí, sí, como no.
Gracias.
Escucha, Fran...
¿Deberíamos invitar a los Truman?
No creo que el padre de Mary conociera al presidente.
No puede invitar a la señora Roosevelt y olvidar a los Truman.
Mira Fran... yo soy su madrina, no su perro guardian.
Tu madre tiene razón.
De repente te vas a casar
con un don nadie como yo.
Aun no conoces su historia.
Cuando conoció a mi padre en Shanghái
le cogió la mano, le dijo hola
y ya nunca se la devolvió.
Sigo diciendo que deberías casarte
con uno de esos chicos que tienen
más clase y más apellido que yo.
Val, cuando se ha crecido en Embajadas,
en medio de Princesas, Duques y diplomáticos
que se inclinan para besarte la mano...
¿En que crees que se sueña?
¿En qué?
En un hombre sencillo y cuanto más, mejor.
¿Como yo?
Voy a hablar ahora mismo con esa feliz pareja
para preguntarles que clase de ceremonia prefieren,
si corta o larga.
Evidentemente, prefieren una ceremonia corta.
Sí.
¿Que le parece la frase, "amor, honor y obediencia"?
Por desgracia, mucha gente prefiere
que no se nombre esta última palabra.
¿Y por qué no?
Nosotros nos obedeceremos siempre.
¿Se celebrará con un anillo o con dos?
¿Quiere alguien trazar una raya en el suelo?
Podría andar sobre ella.
Sobrio como una roca malíp.
Te he traído un regalo.
Gracias, Junior.
Pero no lo merezco.
Te aseguro que en otras circunstancias
hubiera ido al Ganges a comprarte uno rubíes
pero tal y como están las cosas...
esto me pareció más adecuado.
¡Un libro!
¡Un bonito libro!
"Como conducir un automóvil"
Claro que debí regalartelo antes.
Eres un encanto, Junior.
Gracias, de corazón.
Dado que todo el mundo sabe
lo que siento por Maggie,
espero que no le moleste
que acepte este pequeño obsequio.
En absoluto, señor Kalinger.
Oh, gracias.
Ha llegado este telegrama a la oficina.
Siempre a su servicio y no admito propinas.
Gracias.
Bien... felicitaciones a todos.
Adiós, buenas noches.
¿Que?
Con razón, no pude hablar con mi madre, viene de camino.
¿En serio? ¡Es fantástico!
Y tu que decías que nunca vendría.
No.
Veamos, en una boda formal la madre del novio
se sienta en la primera fila, a la derecha.
Pondremos al obispo a su lado,
es un anciano muy distinguido.
El obispo.
Y al otro lado, a la señora Fahnstock.
Es nuestra dama más elegante.
¡La señora Fahnstock!
¡Eres un cochino!
Bobby, si tu y Jimmy volveís a escupir
pararé el autobús y os daré unos buenos azotes.
¿Su reloj va bien?
Eso espero.
¿Estará cerca de la estación de los autobuses?
A dos manzanas.
¿A que hora sale el suyo?
No voy a coger ningún autobús.
Pero me estarán esperando en el de las 8:30.
Si mi hijo se entera que he llegado en auto-stop
se pondrá hecho una furia.
¿Se quedó sin dinero?
Tenía cinco dólares y ochenta centavos,
pero antes de cerrar para siempre
se presentó el Sr. Singald
con una cuenta de tomate que le debía
desde hace dos años... y se la pagué.
¿Piensa abrir otra tienda aquï?
No, mi hijo no me dejaría.
No, voy a vivir con el.
Ha estado pidiéndomelo desde que se licenció en la universidad.
¿Es licenciado?
Sí, se licenció en la de New York.
Gracias a las hamburguesas, a mis clientes y...
En ese autobús, es en le que cree que llegaré.
Llegará a tiempo.
Pero no quiero que se desvie.
¡Adiós!
¡Buena suerte!
Gracias, gracias por todo.
De nada.
Perdone.
¡Eh, eh, señora! ¿Donde va?
Yo le traeré sus cosas.
¡Hola!
¡Mamá!
¿Como está la mujer más guapa de Jersey?
¡Bien, hijo!
Me has vuelto loco.
Antes de recibir tu telegrama
estuve tratando de localizarte.
Y yo estaba en este autobús.
Si, ¿pero por qué?
Bueno... Val, tengo que darte una pequeña sorpresa.
Yo, también a ti, mamá. ¡Prepárate!
¡Voy a casarme!
¿Vas a qué...?
A casarme.
¿En serio?
¿Cuándo?
Esta misma tarde.
Hijo, necesito una taza de café.
¡Vamos!
Estas son las mías.
¡Adiós y gracias!
¡Ah, conduce usted muy bien!
Muy amable.
Esto está lleno, ahí tienes un asiento.
Yo me sentaré aquí.
Dos cafés, por favor.
¿Quieres algo más?
No, gracias.
¿Quién es ella?
¿Hace mucho que la conoces?
¿Vive por aquí cerca?
No, nació en Making, China.
¿China?
Pero será una buena china, ¿verdad?
¡Mamá! Su padre fué embajador allí.
Han vivido en muchos paises.
¡Hum!... imagínate.
Traígame algo para tomar.
He tenido mucha suerte conociéndola.
Ahora vive con el que fue agregado militar de su padre.
Nos casaremos en su casa.
Apuesto a que será una gran boda.
¡Sí!
Pequeña, pero elegante.
Tal vez... demasiado para nosotros.
No sé por que dices eso.
¿Sabe que has ido a la universidad?
¿Se lo has dicho?
Todo el mundo va a la universidad, mamá.
De todas formas, queda bien.
Le diré que eres licenciado.
Que bien que haya venido hoy.
¡Atención, por favor!
Sí, que bien.
¡Atención, por favor!
El autobús con destino a Colombus
saldrá dentro de...
La boda será a las tres.
Tienes que ponerte muy guapa.
Ve a la peluquería y...
cómprate un vestido y un sombrero.
Oh, por cierto...
Con las prisas se me olvidó mandarte tu cheque.
Cómprate lo que te he dicho.
Como quieras, pero en la maleta traigo más ropa.
Darán una fiesta y...
Entonces, ¿no crees que debería ir antes para ayudarles?
Quizá quieran unas hamburguesas para acompañar la cerveza.
No creo que sirvan cerveza.
¿No habrá cerveza?
Cuando tu padre y yo nos casamos corrió un río de cerveza.
Luego nos fuimos al parque de atracciones.
Allí había un carnicero amigo nuestro...
No has entendido mamá.
Solo he dicho que no habrá cerveza.
Pero sí champan...
y servido por camareros.
Ah, bueno... yo, yo pensaba que...
Es tarde, tengo que ir a firmar el contrato del apartamento.
He cogido uno en el Clardon Corp.
En la parte de atrás, pero sigue siendo el Clardon Corp.
Podrías coger uno mejor
con un poco más de dinero, ¡eh!
No, ese está bien.
No.
Para una chica como esa, busca lo mejor.
Ese dinero es tuyo, mamá.
A mi no me hace falta para nada.
Lo he estado aceptando para que no te sintieras mal, hijo.
Pero desde ahora, ni un centavo más.
¿No lo necesitas?
Te he dicho que no.
Oye..., aun no me has dicho que haces aquí.
Ah, verás... es que he cerrado el puesto de hamburguesas.
- ¿Que? - Solo por una semana.
Me lo están pintando y van a poner sillas nuevas.
¿Esa era la sorpresa?
¡Espera un momento!
También voy a poner una televisión, ¿sabes?
Mamá, eres un encanto.
Tengo que irme.
Tienes una habitación reservada en el Hotel
que está en la acera de enfrente.
A las dos en punto te llamaré.
Nos harán algunas fotografías antes de la ceremonia.
Tu padre y yo también nos fotografiamos en el parque.
Aún me acuerdo.
Otra cosa, mamá.
En la boda habrá personas que no conocemos, bueno...
Ya sabes como es esa gente...
Yo no hablaré demasiado.
No es eso, mamá.
Espero... que me comprendas.
Yo no les he hablado del puesto de hamburguesas, ¿entiendes?
Les dije... que papá te dejó un negocio y ...
¡Y es verdad!
Anda, vete.
A las dos.
No te haré esperar.
Cuando te compres el vestido y el sombrero
no olvides comprarte tambien unos guantes, ¿eh?
Adiós, hijo.
Hasta luego.
¿Tiene usted alguna lista de empleos?
Para mujer, claro.
Acabo de llegar a la ciudad.
¡Cariño, soy muy feliz!
¡Y yo!
Val... ¿Por qué se marchó tu madre?
- Dí.
No me lo dijo.
La nota que me dejó en el hotel,
solo decía: "Vuelvo a casa, negocio urgente".
Lo que pasa es que no quería es que te casaras.
No, no, no.
Nunca le ha gustado conocer gente nueva.
Se siente ridícula.
Es muy vergonzosa.
¡Oh! Ahora lo comprendo.
Cuanto lo siento.
Maggie, quiero contarte algo respecto a mi madre.
Ah, no tienes que contarme nada.
He conocido personas admirables que eran vergonzosas.
Como aquell chinita que se ponía a temblar
cada vez que le presentaban a alguien.
¿En serio?
Bueno...
¡Oh! Casi lo olvido.
Mamá dejó esto para ti.
Querida Maggie,
Val me dijo una vez,
que solo se casaría con una chica
que se subiera a los árboles mejor que él.
Yo entonces era muy pequeño.
Supongo que tú no te subes a los árboles,
pero estoy segura que Val a elegido
a alguien tan bueno como él.
Se que es así, siempre estaré tan orgullosa
de ti como de mi hijo.
Mamá.
Como ves, su ortografía no es muy buena.
Es una carta preciosa.
¿Cuando iremos a verla?
Tenemos mucho tiempo.
Oye... en cuanto...
a la luna de miel...
acabamos de empezarla.
¡Eh!
Eddie Arcaro, correrá mañana en Velmont.
Bueno, para él no será una carrera, sino un paseo.
¿Trabajas aquí, jovencita?
No, estoy aquí en cura de salud, te lo aseguro.
Hoy, finaliza la temporada de rebajas de verano.
La dirección agradece a los empleados eventuales
la colaboración que nos han prestado
y les ruega que pasen por caja.
¡Esto se acabó!
Noventa y nueve horas aquí...
una semana en la cafetería...
y dos días forcejeando con el señor Pinsbote.
Tengo suficiente.
Ma alegro por ti.
Ha sido un placer conoceros,
nunca me había divertido tanto.
Lo mismo digo.
Toma, cariño.
¡Eh, chicas!
¿Queréis doblar la paga?
Mirad, tengo una corazonada.
Veréis, mañana será facil
ganar unos cuántos billetes.
¿Tu sabes que nunca he estado en una de esas casas de apuestas?
Pues empieza a vivir un poco, chica.
Hay tipos estupendos.
Te invitarán a comer si apuestas.
No es para mí.
¿No es para tí?
Eres de las que prefiere guardar el dinero en la media, ¡buh!
¡Anímate, no hay riesgos!
Oye Maxi, ¿has pagado alguna vez 18 pavos por un sombrero?
¿Yo?
¿Crees que está loca?
Eso es lo que voy a hacer.
Comprarme un sobrero de 18 dólares,
un vestido que haga juego
y unos guantes que vayan con el vestido.
¿A quien quieres impresionar?
Voy a visitar a mi nuera.
Pues vaya nuera que te hace gastar tanto en un sombrero.
Hola, Bert.
Oye, llevas una corbata preciosa.
Otro adelanto, ¿eh?
¿Como lo has adivinado?
Te has gastado mucho ultimamente.
Bueno, ya sabes lo que pasa después de la luna de miel.
Te quedas en la miseria.
Sacaste cien dólares el Lunes pasado.
Sí, para la cuota delclub de golf.
¿Ya no te conformas con los campos de golf en miniatura?
Cámbiame un dólar, por favor.
Nos divertimos mucho, ¿verdad?
Te divertirías tú.
Tengo que pedir autorización, Val.
Pero... ¿por qué, Bert?
Solo son cincuenta dólares.
Es imprescindible cuando ya se han pedido dos adelantos.
Tengo que consultarlo.
¡Burocracia!
Te llamaré.
Hola, McNulty.
Señor Kalinger.
Respecto a ese proyecto en que ha estado trabajando...
el estudio Williamson.
Ah, sí señor Kalinger.
¿Que piensa su padre de el?
No, no lo ha visto, soy yo el que lleva ese asunto.
Entiendo.
Bien... ¿y que le parece a usted?
Williamson, es un hombre muy dificil de tratar.
Claro... que yo podría recomendarlo.
Si quiere podríamos hablar de esto,
fuera de las horas de oficina,
cualquier noche.
¿Cualquier noche con un recién casado?
¡Jamás!
Yo soy un sentimental.
No debemos perder tiempo, es muy importante.
¿Ah, sí?
Querrá decir para usted.
Un joven ambicioso.
No se para que me molesta ver con esto.
Si quiere un adelanto, cójalo.
¿Algo más?
No, gracias.
Maggie y yo, estamos intentando cumplir con algunos compromisos sociales.
Esta noche daremos una fiesta.
¿Esta noche? Mi secretaria no me ha dicho nada.
Creímos que no se molestaría en venir.
¿Creímos? ¿Se refiere a Maggie y a usted?
¿O... solo a usted?
Bueno... si no tiene otra cosa que hacer
estaremos encantados... los dos.
No, tengo una aburridísima cena esta noche.
Conmigo.
Hola, señor Kalinger.
No te preocupes, no cenaremos.
Así que es usted.
Una mujercita le prefiere antes que a mi hijo.
Quisiera felicitarle por su acierto.
¿A que hora es la fiesta?
A las siete, señor.
Allí estaré.
¡Cállate!
¡Cállate!
¡Diga!
¡Hola, Maggie!
¡Val!
Tenemos invitados de última hora.
¿Más invitados?
Los Kalinger.
¿Los Kalinger?
No parece que te guste mucho.
¡Va a ir el viejo en persona!
Y el es el que nombra a los vicepresidentes.
¿Como va todo por ahí?
Te noto nerviosa.
¡No, no, todo va bien!
Es que estoy muy ocupada.
Esperaba la asistenta de la señora Conger,
pero por lo vista está enferma.
Así que lo estoy haciendo yo todo.
¡Cariño, tu no puedes hacerlo todo!
¿Por qué no me has llamado antes?
Mira, pide a una agencia de empleos que te manden a alguien.
¡Espera, lo haré yo!
Te mandarán una mujer enseguida.
Les diré que coja un taxi.
No tardará. Adiós.
Te quiero.
¡Uuuuh! Ahora comprendo porque te pusiste tan guapa.
Bueno, os pagaré mi parte.
No, nada de eso, la cuarta carrera se encargará de pagarla.
- ¡Sí! - Gracias.
¡Adiós, chicas! Ya nos veremos.
- ¡Adiós! - ¡Buena suerte!
Y que os hagáis ricas.
Hola. ¿Los McNulty están en casa?
La señora, sí. Tercero F.
Gracias.
Un precioso día, ¿verdad?
¡Oh, no!
¡Ah, sí!
Soy yo.
¡Sí, gracias a Diós que ha llegado!
¡Estoy desesperada!
¡No se lo puede imaginar!
¡Todo me ha salido mal en la cocina!
¡Pase, por favor!
No he entendido nada.
¡Venga!
No se que es lo que hecho mal.
¡No se quede ahí!
¡Por favor, venga conmigo!
Si se estropea, no se que voy hacer.
Hice todo lo que decía la receta.
¡No se quede ahí! ¡Y ayúdeme a salvar el pavo!
Primero apague el gas y así no se quemará.
Se que esto está muy desordenado para que usted empiece,
pero es mi primera fiesta y no me importa
lo que la gente le haya dicho.
Le pagaré cinco dólares más.
Escuche, creo que se equivoca de persona.
¿Que hacemos con el pavo?
¿Cree que debemos de tirarlo y comprar otro?
Un pavo no se tira así como así.
Pero respecto a este trabajo, hay algo que tenemos que aclarar ahora mismo.
Bueno... no es el momento más oportuno para decírselo.
No me diga que usted tampoco sabe cocinar.
Yo cocino mejor que cualquier mujer, ¿se entera?
Eso es lo yo decía.
Reconozco a una buena cocinera en cuanto la veo.
¿De verdad?
De todas formas, hay algo que tenemos que aclarar.
¡Por favor, tiene que ayudarme!
Escuche, si no le gusta, no sirva la mesa.
Quédese aquí preparando las cosas.
Por favor, esta fiesta tiene que ser un éxito.
¡Maggie!
¡Maggie!
¡Oiga, escuche!
¡Maggie!
¡Hola!
Querida, esa maldita criada, ya la despediré.
Es el primer favor que le pido en mi vida.
¡Y dice que está enferma!
Pero no es cierto, ¿sabes?
Ahora mismo vengo de su casa.
¡Hay querida, no sabes cuánto que me apetecería
un vaso de té helado!
Estoy completamente agotada.
¿Pidieron ustedes una cocinera?
Sí.
Un momento, por favor.
¿Si?
Hay alguien en la puerta que quiere hablar con usted.
¿Quién?
Es mejor que salga.
Usted dirá señora.
Me envía la agencia de empleo, Sagmed.
Bueno...
Tengo un taxi esperando.
No aceptaré el trabajo si no puedo estar en mi casa a las nueve.
Más tarde, nada.
¿Se trata de un guateque o de algo más formal?
Bueno... no va a ser muy formal,
pero ya me han enviado otra cocinera.
Vaya...
¡entonces el taxi lo pagará usted, ida y vuelta!
Sí...
- ¡Un dólar cincuenta! - Sí, claro.
¿Quiere prestarme un dólar cincuenta?
Gracias.
Lo siento mucho.
Quizá en otra ocasión.
¿Cuántas personas espera?
Dieciocho... ¡veinte!
No me hubiera gustado.
Bueno, ha tenido suerte de que usted llegara antes.
¿Cual es su nombre?
Llámeme... Ellen.
Le debo un dólar y medio, Ellen.
Cariño, debes descansar un rato.
¿Descansar?
¿Estando todo patas arriba?
¡Por fin, cariño!
¡No he podido venir antes!
¡Hola, Natalie!
Val, la cocinera que me mandastes es un tesoro.
- ¿Sí?, me alegro. - ¿Has traído tabaco?
- Dile que prepare zumo de limón... - ¿Y los tenedores y los cuchillos?
La tienda estaba cerrada.
¡Entonces doce personas tendrán que comer con los dedos!
¿Que crees que es esto?
No tuve más remedio que alquilarlos.
- Tendremos que lavarlos. - Seis dólares más la fianza.
Tengo que devolverlos el Lunes.
- Cámbiate, lo tienes todo preparado. - Gracias.
¿Sabrá esa mujer hacer whisky amargos?
¡Sabe hacer cualquier cosa!
Ellen, ¿quiere exprimir estos limones?
Yo sabía preparar whiskys amargos antes de que el naciera.
Ponga los cubiertos aquí.
Ellen, descanse un rato,
lleva de pie más de cuatro horas.
Nunca como de pie y nunca cocino sentada.
Los whiskys amargos se pueden preparar
muy fuertes o poco fuertes.
Dígale a su marido que venga a verme antes de que lleguen los invitados, ¿quiere?
¡Sí, claro!
¡Oooh! Sería la primera vez que alguien llega en punto.
¿Señora McNulty?
Sí.
Me invitaron a las siete y son las siete en este momento.
Siempre soy el primero en llegar.
Pero no se preocupe, también lo soy en marcharme.
La puntualidad es una gran virtud.
Usted, es el señor Kalinger, claro.
Espere, por favor.
Tengo por costumbre besar a la novia.
¡Caramba, supongo que no estará bien pedir una segunda ronda!
¡Se la debo!
¡Hola, George!
¡Hola, Natalie!
¿Donde está el Coronel?
Llegará un poco más tarde.
Tenía cosas que hacer.
El señor Kalinger...
Estás muy guapa.
No salgas sin chaqueta.
La cocinera quiere consultarte algo.
Ve hablar con ella en cuanto puedas.
- Sí. - No te preocupes, todo saldrá bien.
¿Seguimos esperando tus dividendos?
¡Bien!
¡Hola, señor Kalinger!
Le agradecemos mucho que haya venido.
Es un verdadero placer.
Sí, gracias, sí.
Gracias, señor.
Si no estuvieras pensando en dividendos
me extrañaría mucho.
¡Oh! ¿Quien habrá dejado esto aquí?
Supongo que yo.
Voy a llevarlo a la cocina.
Discúlpenme.
Yo abriré.
No, no te molestes, iré yo.
¡Vaya, hola Coronel!
¡Hola, Val!
¡Hola!, ¿que tal?
¡Vaya, vaya! Tienes muy bien aspecto.
¡Usted, también!
¡Adelante!
Os traemos un poco de sal y un poco de vino para que os den suerte.
¡Hola, Maggie! ¿Que tal?
¡Hola, papi!
¡Hola,Val!
- ¡Adelante! - ¡Hola!
- ¡Hola, Val! - ¡Hola!
¿Has visto? Esto está muy animado.
¡Hola, joven genio!
Mira lo que he encontrado entre las páginas de un viejo libro.
Hola, Betsy.
Val, espero que no creas que esto ha sido cosa mía.
El me invitó a la fiesta y yo...
Tu debiste ser la primera en recibir una invitación.
¡Maggie!
¡Hola, Junior!
¡Que alegría!
Me he tomado la libertad de traer una invitada.
Una vieja amiga de tu marido.
Pero no vayas a pensar nada malo, me sentiré culpable.
Betsy Donalson, Maggie.
¿Como está usted, señora McNulty?
Val oculta siempre las cosas más encantadoras.
Nunca me había hablado de usted.
Pase y conozca nuestros amigos.
Cariño, trae los cócteles.
Enseguida.
El departamento de coctels es cosa mía.
-¡Buenas noches! -¡Hola!
¡Hola, Val, ¿como estas?
Por supuesto.
¡Hola!
No lo toque, antes tengo que hablar con el señor McNulty,
El señor McNulty es una madeja.
No está mal.
¡Bien, amigos! ¡La fiesta está en marcha!
Tome.
¡Me gustaría que te quedaras afónico!
Se está divirtiendo.
Gracias, gracias, me siento abrumado.
¡Maggie, Maggie!
Ves y cántanos esa canción.
No Junior, por favor, ahora no.
Escuchad todos una hermosa canción.
en la voz de Maggie.
Ya sabes a cual me refiero, la francesa.
¿"Je ne cone pas la parle"?
¡Shhhh! ¡Silencio por favor! ¡Es nuestra canción!
No ponga esa cara,
este matrimonio no va a durar más de seis meses.
¡Claro, ya lo veo!
Está a punto de romperse en mil pedazos.
¡Seis meses!
Esta fiesta ya es la primera bofetada.
El propio matrimonio ya es una bofetada.
Suénese.
Eso está mejor.
Seis cortos meses.
Así que ahorre dinero
para comprarse el vestido de boda.
No olvide lo que le he dicho.
¿Alguien quiere coñac?
Serviré el café dentro de un minuto.
Bonita canción, Maggie.
Gracias.
¿Cree sinceramente que engordaré si como más pastel de chocolate?
¡Que engordar, Sr. Kalinger, si tiene Ud. un tipo maravilloso!
Cariño. sirvele coñaca la Sra. Fahnstock.
Como no.
¿Le apetece un poco de coñac, Sra. Fahnstock.?
No, gracias.
- Estaba admirando sus cubiertos de plata. - ¿Mis que...?
Son admirables.
Colonial, ¿verdad?
¿Donde los compró?
Bueno... la verdad ... es que no los compré
en ninguna parte.
Oh, de familia... claro.
Sí, sí, sí, eso es, de familia.
Un pequeño regalo de mi madre.
Uuuh... que generosa.
Yo nunca me hubiera separado de ellos.
¡A bailar, Sra. McNulty!
¡Será un placer!
-Espera que que sirva... -Deja de jugar a la anfitriona...
¡Oh, Junior!
¡Maldita sea tu estampa, Junior!
¡Señor, Kalinger!
Mire como se ha puesto.
Que traigan una toalla o un paño.
Trae un paño.
Sí,sí... un paño.
¡Será posible este estúpido!
Deme un paño, ¿quiere?
- ¡Hola, Val! - ¡Hola!
Muchas gracias.
¡Voy!
Muchas gracias.
¡Límpielo, límpielo!
¡Val, mira lo que que estás haciendo!
-¡Oh, por Dios! -Deme la chaqueta
y se la limpiaré.
¿Quiere que me quite la chaqueta, eh?
¡Llevo tirantes!
¡Entonces venga conmigo!
¡George, conozco una buena tintorería!
No se si tendremos algun quitamanchas.
Los quitamanchas destrozan la ropa,
lo que necesitamos es un cuchillo y agua caliente.
No sabe cuanto lo siento Sr. Kalinger.
No se preocupe, estoy acostumbrado a las meteduras de pata de Junior.
Pero esta vez al menos me ha tocado a mi.
Debió apartarse.
¡Eh, cuidado!
- ¡Tenga! - ¡Escúrrala!
Mandé la tela de Tom y me devolvieron
pantalones cortos.
¡No lo puedo creer!
Bueno, esto es todo lo que se puede hacer por ahora.
Una solo hilera de botones, le iría mejor.
¿Por qué?
Le daría más presencia y resaltaría su personalidad.
¿Sí?
¡Bien! Pues volvamos a las minas de sal.
Ellen, ya es demasiado tarde.
No permitiré que haga nada más.
Ya limpiaré todo esto, mañana.
Pero si...
- Ya está, Sr. Kalinger. - Gracias.
De acuerdo, me pregunto si le molestaría
a su marido acercarme hasta la...
- ¡Naturalmente! - ¡Por supuesto que sí!
¡No, quédese con sus invitados!
Yo la llevaré. Me tengo que ir.
No, no.
Pero antes, me comeré ese trozo de pastel.
¡Como no, Sr. Kalinger!
En el ascensor estaré a salvo de Junior.
No se moleste, Sr. Kalinger.
No quisiera desviarle,
- yo vivo en la calle Disvius. - Está en mi camino.
No se moleste, yo puedo llevarla...
He dicho que la llevaré yo, ¡vamos, Ellen!
¡Oooh, gracias! ¡Muchas gracias!
Ellen, usted es la cocinera de mis sueños, ¡vamos!
- ¡Buenas noches! - ¡Buenas noches!
Oye... no puede llevársela.
¿Por que no puede?
Pues...
¿Estás enfadado conmigo?
¡Claro que no, cariño!
¿Por que lo dices?
Te noto preocupado.
¿Preocupado, yo?
Estoy deseando que nos dejen solos.
¡Oh, Dios mío!
¿Que pasa?
- ¡Ellen! - ¿Que le ocurre?
¡Se ha ido sin cobrar!
Mira haber si puedes alcanzarla.
Oh... voy corriendo.
¡Le prometí el doble!
¡Escaleras, escaleras!
¡También le debo un dolar y medio!
Buenas noches
- y gracias por haberme traído. - Ha sido un placer.
A usted, también.
¡Vamos, Henry!
¡Buenas noches!
¡Espera un momento!
¿Que haces tu aquí?
¿Acaso vienes a ver si me llevé uno de tus valiosos y familiares cubiertos de plata?
¿Como fuistes a parar a esa cocina?
Sin darme cuenta.
Hubo una confusión, yo estaba allí y...
Maggie, no tuvo la culpa.
Tu eres tan tonta que ni siquiera se te ocurrió aclarárselo.
¡Oh, vale! Ella se hubiera muerto de vergüenza.
Además, me descubrió en cuanto me vió, soy una cocinera.
Sí, ¡eres tonta!
Mira, si una es una gallina puede engañar a todo el mundo cambiando de plumas,
pero si empiezas a poner huevos por todas partes
se dan cuenta que eres una gallina.
18 pavos.
¡Eres un perro muy malo!
Mira que hacer salir a una pobre ancianita
a la calle a estas horas,
solo por empeñarte en no hacerlo antes.
¡Estás muy mal educado!
¡Ay, pobre de mi!
¿Cuando decidiste volver?
¿Eh? Bueno...
No es que haya vuelto exactamente.
Nunca te fuiste, ¿no es eso?
Supongo que el puesto de hamburguesas marcha solito.
Tuve que cerrarlo.
Cuando venció la letra le di al Banco Nacional
veinte kilos de hamburguesas
y me fui del pueblo.
Y seguro que no tenías un centavo cuando me rechazaste el dinero.
He tenido tres buenos trabajos, fue muy sencillo.
¡Sí, claro, claro!
A la gente le fascina emplear a mujeres de tu edad.
¡Oye, no soy tan vieja!
Y viviendo en esta ratonera.
No vengas presumiendo.
Tu has vivido en lugares peores.
Te cambiarás ahora mismo.
Hay sitio en mi casa.
¿Y meterme entre vosotros dos?
Bueno, hasta que encontremos algo mejor.
Nada de eso.
Estáis recien casados y tenéis derecho a estar solos.
¡Uh, que tontería!
También cometí el error de ir a vivir con mi suegra,
¿y sabes lo que pasó?
Que un día le pegué, ¡con un plátano!
No será por mucho tiempo.
Si aceptan uno de mis proyectos
me subirán el sueldo.
Hasta entonces, olvídame.
Para que pueda dormir pensando en ti.
Escucha... no voy a aburrirte con... detalles,
pero me caes bien, ¿entiendes, eh?
¿Sabes en lo que deberías estar pensando?
En tu matrimonio.
Determinada persona está deseando que acabe hecho pedazos.
Y estaba en tu casa esta noche.
¿Junior Kalinger?
No, no lo creo.
Bueno, allá tu, piensa lo que quieras,
yo con decírtelo he cumplido.
Mira, estoy muy cansada para discutir.
¡Vámonos a la cama!
¿Vendrás a verme mañana?
¿Para que me digan que te has ido por... negocios urgentes?
¡No, lo siento!
No me iré, te lo juro.
Está bien, confío en ti.
Val, debiste ponerte tu abrigo.
¡Mamá, cuando dejarás de tratarme como si tuviera seis años!
¡Jamás!
Seis es la edad que me gusta en un chico.
¡Baaaaah!
Te llamaré a las diez.
¡Mi pequeño perrito es muy bueno!
¡Todo un caballero!
Mamaita está muy orgullosa de ti.
¡Hola!
¡Hola!
Has tardado mucho.
Sí... me entretuve algo.
¿Donde están los invitados?
Junior, se los llevó a "La linterna azul".
Hay una orquesta nueva.
Dijeron que nos estarían esperando.
¡Uh! ¿Estás bromeando?
Eso es lo que les contesté.
No hay nada como el dulce hogar.
¡Hola!
¡Hola!
Uno, dos...
Maggie...
Tres.
Uno, dos...
Maggie... quiero contarte algo.
Cuenta.
- Uno, dos... - Bueno, se que te sorprenderá, pero...
los hechos son los hechos.
Y... tu eres muy comprensiva.
Verás...
¡Maggie, tienes que seguir haciendo eso!
¡Es bueno para la circulación!
A mi... me gusta tu circulación como está.
¡Adelante, sigue hablando!
Bueno... se trata de esa mujer...
de la cocinera que contratastes hoy.
¿Quién, Ellen?
Sí.
Tengo la impresión... de que te ha caído bien.
Y...
¡Maggie, estoy intentando hablarte!
Solo hay una manera de callarte.
Esto es lo que me gusta del matrimonio.
La compañía.
No te enfades nunca.
Val...
Te quiero. No se si será malo,
pero cada vez que te miro
me alegro de ser mujer.
Yo también me alegro.
¿Que me decías de Ellen?
Puede esperar hasta mañana.
¡Hola!
Buenos días.
¿Me da la llave?
¿Eh?
El Sr. McNulty me dijo que se la dejaría a usted.
A mi no me ha dejado nada.
Usted tiene una llave maestra, ¿no?
pues ábrame y todo arreglado.
Soy la nueva cocinera.
-Gracias. -De nada.
Ellen... me temo que hay un error,
yo no la esperaba hoy.
¿Su marido no le dijo nada sobre mi?
No, nada.
Ahora recuerdo, quiso decirme algo...
pero yo se lo impedí.
Bueno, cuando fue a buscarme anoche
charlamos un rato.
Y le dije que necesitaba un empleo.
No crea usted que yo le obligué a ofrecérmelo.
Le dije que lo decidiera usted.
Sería maravilloso.
Pero no podemos permitirnos ese lujo.
Bien, estoy segura de que llegaríamos a un acuerdo.
¿No tiene más que esa objeción?
¡Ellen, yo prefiero tenerla a usted a un anillo de esmeraldas!
Solo hay una cosa...
no me venga mañana
con que quiere ver mis referencias, ¿eh?
Siempre que usted no quiera ver las mías.
Hoy es Domingo y los Domingos por la mañana
me gusta tomar, zumo de naranja, salmón,
huevos pasados por agua
y té de Ceylan con leche.
Sí, señora.
Y para el señor McNulty...
Café, ¿verdad?
Sí, pero nunca adivinaría lo que toma con el café.
No, ¿que?
¡Hamburguesas!
¿De donde sacaría esa costumbre?
Usted puede empezar arreglando el salón.
¡Sí!
Maggie, lo mejor que he hecho en mi vida
ha sido casarme contigo.
¿Pero por que no me lo habrán dicho antes?
Yo siempre he ido al mercado de Robinson.
Ahora me doy cuenta de que ha sido una locura.
Desde hoy, compraremos en el Farmerer Change.
Allí es todo mucho más barato.
Y más fresco.
En la fiesta de ayer, hubiéramos ahorrado una fortuna
si lo hubiera sabido.
Cualquier juez te concedería el divorcio si viera lo que me gasté.
Escucha...
Y todo por culpa suya.
No está bien no decirle a una ama de casa cuanto puede gastar.
Lo primero que hará mañana será comprarme un dietario.
Solo vale cinco centavos.
Aclaresmo esto.
Hay que gastar de acuerdo con los ingresos
o la economía familiar será un desastre.
No le regañe y traiga las tostadas.
Sí, señora.
¡Quédate donde estás!
¿Pero a que viene eso de un dietario...
sí señor, sí señora usted, ingresos, gastos...
supermercados? ¿Puedo decir algo yo también?
¿Porque te pones así? Ellen, tiene razón.
¿Porque no lees el Post?
Tres de cada cinco matrimonios se rompen
no por culpa de la infidelidad...
O de las peleas...
Si no por el dinero.
Por que la gente vive mejor de lo que puede. ¿Uh?
¿Diga?
Sí, casa de los McNulty.
Un momento.
Es la telefonista.
Para la señora McNulty.
¿Diga?
Sí, soy la señora McNulty.
¿Una conferencia?
Mamá, ¿es que has vuelto loca de remate?
Mamá no, Ellen.
¿No te das cuenta?
¡Esta es la solución!
¡Deberían encerrarte y tirar después la llave!
Nada de eso, jovencito.
Anoche no pude conciliar el sueño
hasta que a las dos de la mañana se me ocurrió esta idea.
Esa chica me necesita desesperadamente
y me quedaré aquí, te guste o no.
Claro que vas a quedarte, pero como mi madre.
Mira Val, aquí pueden vivir dos mujeres infelices o dos mujeres felices.
Todo depende de que tu mujer me llame mamá o me llame Ellen.
Pero, ¿tendrá que saberlo alguna vez?
Ya lo sabrá cuando nosotros queramos que lo sepa.
Entre tanto me divertiré.
No sabes lo que fué trabajar con ella ayer,
me quitó veinte años de encima.
¡Ah, ah, ah, ah! ¡Vamos!
Haber si lo entiendes, yo no he he tenido veinte años
ni siquiera cuando los tuve.
Ahora es como si los tuviera y tu quieres abrir la boca y fastidiarme.
¡Sí!
Está bien, cuéntaselo y me iré de esta casa.
Luego también me iré de la ciudad
y tendré que buscarme otro trabajo
que no será tan bueno como este.
¡Val!
¡Val!
Val, ¿me quieres mucho?
¿Me quieres tú a mí?
Tanto como no te puedes ni imaginar.
Era mamá desde el aeropuerto de Cleveland.
Viene a vivir aquí.
¡Oh! Eso es... maravilloso.
No conoces a mi madre.
Podría acabar con nuestro matrimonio.
No se preocupe, sería peor si vinieran las dos suegras.
¡Un momento!
Eso si que haría pedazos un matrimonio.
Volaría más alto que una cometa.
¿No cree señor McNulty?
¡Ahí está!
¡Querida hijita!
¡Hola, mamá!
Tienes buen aspecto... a pesar de las ojeras.
Oh, llevas ese horrible sombrerito.
Ya se que te lo compré yo, pero fue un error.
Mamá...
Este es Val.
Hola.
¡Natalie!
Quisiera matarte, pero hola de todos modos.
Nueva York, está imposible.
La gente solo se preocupa de los payasos de la televisión.
¡Hola, coronel!
¿Que tal el viaje?
¡Horrible! Me senté a lado de una parlanchina
que no me dejó meter baza.
El piloto.
Dime a quien te recuerda.
No lo se.
Es la copia exacta de Teddy Ashcroft.
El de la embajada belga.
¿Es que ya no te acuerdas?
¡Sí, tienen la misma mandíbula!
¿Pero que dices?
Teddy, no tenía mandíbula.
Son sus orejas.
Mamá, quiero que saludes a Val.
Ya le he dicho hola.
¿Que quieres que le diga?
¿Que estoy encantada de conocerle?
Nunca he sido una hipócrita.
Mi coche está ahí.
¡Natalie!
Te sobra cintura.
- Lo sé. - Debes de hacer ejercicio.
O algo así.
Mamá, ¿no te parece precioso?
¡Sí, muy bonito!
Claro, que nunca hay suficiente espacio en los apartamentos, ¿verdad?
¿Te he contado lo de Frey Palfred?
Se ha quedado con todo el Palacio Giorgone.
¡Que salones!
¡Se podría jugar al polo en ellos!
¡Regalo de bodas!
¡Esto lo romperás, claro!
Es una buena lámpara.
Mamá, te presento a Ellen.
Muy bien Ellen, prepárese por que le espera un buen trabajo.
Tiene que planchar toda la ropa que viene en las maletas.
Llévela a la tintorería, Ellen ya tiene bastante trabajo.
Bueno...
La última cuenta de la tintorería fue de nueve dólares.
La plancharé.
¿Donde está mi dormitorio?
Aquí, mamá.
Tienes un gran armario y no te dará el sol por las mañanas.
¿Y mi cuarto de baño?
Tienes que compartirlo con nosotros.
No te preocupes, no habrá discusiones,
cada uno tendrá su hora.
Cuando yo voy al baño, no estoy de humor para guardar turnos.
Al lado de mi cuarto hay una ducha,
¿por qué no duerme alli y yo duermo aquí?
No, gracias.
Maggie, advierte a tu criada
que debe decir señora Carleton
cuando se dirija a mi.
¡Oh, oh! ¡Este es tu dormitorio, vaya!
La señora Carleton, no se quedará mucho tiempo con nosotros.
Te lo aseguro.
Al menos el dormitorio es fresco.
Maggie, tu y yo tenemos muchas cosas de que hablar.
¿Por qué no lo compartimos?
Pero..., mamá... ¿Val?
Estoy segura de que está acostumbrado a dormir en divanes.
Señora, el necesita descansar.
Descansará en cualquier parte.
Dormiré aquí, ma... Ellen.
De acuerdo.
Esa cara... me recuerda a alguien que conozco...
Hay algo en su boca...
Todas las caras te recuerdan a algo, mamá.
¡No! Es alguien que he visto hace poco.
Voy a por lo que queda en el coche.
Gracias, cariño.
¿Sabe jugar al bridge?
Sí mamá, sabe.
También habla y también tiene sentimientos.
Es un maravilloso ser humano
y yo le quiero más que a nadie en el mundo.
¡Oh!
He revisado las notas y podemos archivarlas.
Sí, Betsy, ¿donde estábamos?
Betsy, bajó hace más de una hora.
Has estado dormido desde entonces.
Sí, es que no duermo bien ultimamente.
Tenemos un huesped.
¿Y por que la invitaste?
Se invitó solito.
Y ha llenado hasta el último rincón de la casa de gas venenoso.
Si quiero besar a mi mujer,
me la tengo que llevar al cine.
Yo te aconsejaría los palcos del teatro.
Sigamos con esto, ¿quieres?
Búscate a otra,
a mi me han trasladado al departamento turístico.
Déjate de tonterías y siéntate.
Para tu información, tengo que enseñarle toda la fábrica
a una señora, a la señora de Owen Williamson.
¿Señora Williamson?
Sí, los Williamson.
Llegaron anoche a la ciudad
y no perdonan que esta parte del país figure en el mapa.
Está ahí mismo, empolvándose la nariz.
¿Donde esa chica?
-¿Como se llama? -Aquí estoy, señora Williamson.
Este es el departamento de producción.
Pensé que le gustaría...
No quiero saber nada más de ambiente tan enrarecido.
Lléveme con mi marido.
El despacho del director está aquí al lado,
pero no creo que debamos interrumpirles.
Oh, ya les he concedido veinte minutos de más.
Pero señora Williamson, por favor, escuche...
¡Betsy!
¿De que está hablando?
De tu proyecto.
¿Sin mi?
¡Claro!
Estoy cansado de que se me ignore, voy a hablar con Kalinger.
No puedes, está en su casa con un resfriado,
Junior es el que lleva el asunto.
Excelente, caballeros, excelente.
Disculpen la interrupción, señores, es hora de almorzar.
Espera, este equipo ha hecho un magnífico trabajo.
¡Espléndido! Pero tu sabes lo que te pasa
cuando almuerzas tarde.
Son solo la doce y media.
La una y veinte en casa
y tu estómago sigue con el horario local.
Comprendan que no puedo permitirlo por su úlcera.
Seguiremos con esto, mañana.
¿Aprobada la sugerencia?
¡Aprobada!
-Por mi parte, también. -Y por la mía.
Yo también.
¿Donde vamos a comer, Jack?
Conozco un restaurante que te va a gustar.
¿Y que tal es el café?
¡Ah, bueno!
¿Que le parece nuestra ultramoderna sala de reuniones?
Esta casa fue fundada en 1912.
La nuestra en 1760.
Aún les queda mucho camino por recorrer.
Quisiera hablar con el señor Williamson.
Déjemelo a mí, McNulty.
Aún quedan muchas cosas por resolver
y espero una solución definitiva mañana.
Trabaje toda la noche si es necesario.
¿Diga?
¡Hola!
Maggie, tengo trabajo en la oficina,
no voy a ir a cenar.
Tienes suerte, la cena la he hecho yo.
Ellen, no está.
El señor Kallinger la llamó.
Mañana tiene invitados a cenar,
así que le dejé a Ellen para que le ayudara.
¿Ayudarle?
Solo unas cuantas horas,
les hará tarta de chocolate.
No debiste hacerlo.
¿Que creen que somos, una agencia de empleos?
No, no estoy contento.
No me invitaron a una conferencia, pero...
una tarta de chocolate ya es otra cosa.
¿Porque no me lo dijiste?
Val, cariño, deja que te lo explique, por favor.
No puedes prestar a mí... a mí...
a Ellen como si fuera una olla expres.
¿Discutíais?
No... era... era el carnicero.
Le he encargado unas cosas.
Sí, suelen colgar el teléfono a sus clientes.
¡Ah, hijita!
No intentes engañarme.
Era tu marido el que te estaba gritando.
Son cosas de la oficina.
¡Y se desquita con su mujer!
¡Oh, será posible que sea tan vulgar!
No se te ocurra tocar ese punto, mamá.
Soy sincera, dolorosamente sincera.
Pero tu no admites que te has casado con un don nadie.
No es cierto.
¿Quié es? ¿De donde viene?
¿Has conocido a su familia?
¡No, pero por desgracia el si que conoce a la mía!
Ya le he dicho que no quiero que me moleste.
Bueno, esto ya está preparado.
Hay que curar esa garganta.
Déjeme en paz, con esto ya es suficiente.
¿Que tendrá que ver el estómago con la garganta?
Desabróchese ese botón.
Puedo cuidarme solito.
Una comida caliente quita la fiebre.
Eso es lo que Sam decía siempre.
Sam, era mi marido.
Ah, ¿un buen tipo?
Todos los perros callejeros le querían.
Es una prueba, ¿no?
¡Aguántese!
¿Quería a Sam?
¡Claro!
Aunque le gustaba beber y a veces no llegaba a casa por las noches.
Si hubiera vivido más, hubiera sido un foxterrier.
- Lo abandonó. - Lo enterré.
- Un día se levantó y... - Una lástima.
A Sam no le importó mucho.
¿Sabe cual fué su última preocupación?
No.
Lo que la gente dijera en el funeral.
Estábamos arreglando el comedor
y el temía que estuviera vacío cuando llegaran los amigos.
Supongo que no valía gran cosa, pero...
yo le quería.
Ha pasado mucho tiempo... pero sigo pensando en el.
¿No volvió a casarse?
¡Huy...!
No creas que esta es una visita al enfermo.
Quiero que me prestes tus zapatos, vamos a jugar...
¡Cógelos!
A la señora Williamson no le han gustado los miembros de nuestro club.
Pero le ha dejado jugar.
A mi mujer le agrada muy poca gente.
Le enseñaré como se juega al golf.
¿Que me va a enseñar a qué?
¿Sabe que su hijo a hecho un magnífico estudio?
Gracias, gracias.
¿Habéis llegado a un acuerdo?
Mañana se decidirá.
He invitado a los Blackmers, a los Macfields, a los Stones
y a todos los demás.
La señora Williamson, se aburrirá muchísimo.
Seguro.
Estos me sirven.
Límpielos y dese prisa.
Límpielos usted.
¿Que ha dicho?
Ya lo has oido.
-¿No es usted la...? -La cocinera de los McNulty.
Y está haciéndonos un gran favor.
¿Vamos a jugar o no? Anda no pierdas tiempo.
Bueno, si no le importa jugar con los zapatos sucios.
¿Cree que debería haberlo hecho?
No, no le haga caso a mi hijo.
Cuando tenía nueve años, su maestro me dijo
que era el único niño al que no le gustaba Abraham Lincoln.
Tengo que ponerle otra.
No puede faltar al almuerzo de mañana.
Si los McNulty comieran aquí, yo tendría el día libre.
Coja libre el día que quiera.
Si comen aquí... yo me iría a jugar a los bolos.
¿Juega a los bolos?
Hmm, 160.
¡No está mal!
¿Que es eso de... si comen aquí?
¿Están invitados?
Si la comida es por ese proyecto, deberían estarlo.
El señor McNulty lo diseñó desde el principio hasta el fín.
Nadie me lo había dicho.
Pues yo se lo estoy diciendo.
¿Quiere una limonada?
No, gracias.
¿Y usted?
No.
Gracias por haberme salvado.
Son mujeres muy agradables.
Ah, pero me siento mareada con este calor,
he abusado de las grasas.
Y no me interesa ni sus hijos, ni los problemas con las criadas,
ni sus partidas de bridge.
Ah, se ha aprovechado de mi despiste.
Oh, lo siento. Un cuatro y un cinco.
Juego otra vez.
¡No, claro que no!
Ahora me toca a mí.
Eso no es una mujer, es un caballo.
En nuestra organización, no permitimos que los directores tengan esas mujeres.
Me gustaría saber como lo impiden.
Elegimos personalmente a nuestros ejecutivos
y nos aseguramos de que sus familiares sean presentables.
Por cierto... mi marido... me sugirió que me fijara en usted.
Ah, ¿se ha fijado también en Val?
Si el señor Kalinger lo tuviera en cuenta...
¿El señor Kalinger?
¡Oh! Mi querida niña,
si tuviera usted la oportunidad de venir con nosotros...
¿Puedo traerle algo, señora Williamson?
¡Como no! Un poco de brisa fresca del Atlántico.
¿Como va todo?
Una victoria para McNulty.
Se lo estoy arreglando todo.
Ayer les vendí el proyecto
y hoy les voy a presentar a tu marido en bandeja de plata.
Por eso hemos sido invitados tan repentinamente a la fiesta.
¡Junior, eres un encanto!
Señora McNulty, ¿no quiere seguir jugando?
Lo siento.
Su turno.
Cubierto.
Déjame tirar por ti, señora McNulty.
Este sonido forma parte de mi corazón.
¡Oh, dentro otra vez!
No te vayas, me das suerte.
Junior, ¿quieres venir?
Muy bien.
Tendré que trabajar toda la noche.
Llámame si quieres.
Hago horas extras, ¿sabe?
Cuido a las mujeres casadas.
¡Que hombre tan descarado!
Junior, es amigo mío, señora Williamson.
Y le acaba de hacer un gran favor a Val.
Me lo imagino.
¿Pero cree que eso es inteligente?
¿Que quiere decir?
Bueno... aun ayudando a su esposo
¿cree usted que debe aceptar los favores de un individuo como ese?
¡Puede causarle problemas!
Usted no entiende la situación, señora Williamson.
Junior siente un gran cariño por mi.
Y yo también se lo tengo a el.
Oh, así que sus atenciones le agradan, sus insinuaciones.
¡No eran insinuaciones!
Querida, ¿como puede ser usted tan ingenua?
¿Continuamos la partida?
Será lo mejor.
Un seis y un cinco, no puedo jugar.
Un seis y un uno.
Me quedo con sus dos hombres.
Ha vuelto a esconder sus dados.
Salieron un seis y un uno...
aunque le extrañe, no soy una tramposa.
¡Juegue bien entonces!
¡Tire otra vez!
No tiraré otra vez.
¿Qué?
Es la mujer más grosera que he conocido.
¿Como dice?
Desde que nos sentamos en esta mesa, no ha dejado de criticar
la ciudad y al señor Kalinger.
Y encima insinúa que tengo un romance oculto y que hago trampas.
No sea ridícula, simplemente he criticado su forma de jugar.
Y yo no tengo porque aguantarla más.
Dispense.
¡Oh, impertinente!
-¿Pero que ocurre? -¿Que ha pasado?
Tengo todas las respuestas a sus preguntas, señor Williamson.
Puedo decírselas una por una.
¿Podrá cumplir?
Lo siento. ¿Quieres darme las llaves del coche?
¿No te encuentras bien?
¡Sí, muy bien! Pero quiero irme a casa.
Esa mujer es odiosa.
Hablaré con mi marido sobre este asunto.
Maggie, ¿que has hecho?
Pregunta mejor que ha hecho ella.
¡Dame las llaves!
Yo te llevaré, Maggie.
Y olvídenlo, por favor.
Eso va por nosotros.
¿Que estábamos diciendo, McNulty?
Es una mascarilla tan rigurosamente secreta,
que nadie podría decir quién la inventó.
Pero... duele.
Oh, sí, algo...
pero eso hace que una tenga más confianza en sus efectos,
¿no crees?
Y yo me puse el último...
Vaya, cualquiere diría que la persigue el diablo.
Sospecho que no es el momento más oportuno para presentarme, señora Carleton.
¿Usted es Kalinger Junior?
Ellen, espere.
¿Le apetece tomar una copa?
Me gustaría saber que ha pasado.
Ellen, le he repetido mil veces que cuando se dirija a alguien,
añada, señor o señora.
Es buen fisonomista, ¿a quién le recuerda?
Me estoy volviendo loca intentando recordar...
Usted nunca me llama señora.
¿Quieres sentarte un momento?
Sí.
Todos siguen en la fiesta.
Llamaré y preguntaré por la señora Williamson.
Me prometió que se pondría.
Preséntale cualquier excusa que se te ocurra.
El calor, la comida...
que no estás acostumbrada a tomar vino a esa hora...
lo que quieras, pero dile que lo sientes.
Debería ser ella la que me llamara a mí.
Puede ser, pero lo harás tú y no ella.
Val, no puedes pe...
No te lo pido... te lo exijo.
¿Oiga?
Póngame con la señora Williamson, por favor.
La señora McNulty quiere hablar con ella.
¿Sí, señora McNulty?
Mi marido dice que es usted muy comprensiva
y que aceptará mis disculpas, señora Williamson.
Muy amable, gracias.
Lamento haberme portado así.
¡Una cosa más!
Tenía razón respecto a Kalinger Junior.
A mí me gustan sus proposiciones
pero supongo que eso a la gente no le importa.
Gracias por todo.
¿Te has vuelto loca, Maggie?
¿No me has exijido que me disculpara?
¡Ella nunca...!
¡¿Como lo sabes si no te has molestado en preguntármelo?!
¡Estabas seguro que yo tenía la culpa!
¡Así y todo debistes decírmelo!
¡Tú te lo has buscado!
Maggie...
¿Por qué no vuelves con tus amigos?
Sí, volveré.
Lo que has hecho no me ha gustado nada.
¡Cállese!
Como una pequeña flor cultivada durante años y años,
se le da la espalda, llega una abeja
y de repente, resulta que se ha convertido
en una flor marchita.
Maggie, no voy a permitir que te quedes despierta.
¿Quieres dejar de mirar esa puerta?
Le dije, que no querías verle esta noche
y no le verás.
Ten un poco de dignidad por una sola vez.
Quisiera saber que ha pasado en la reunión.
No es asunto tuyo.
Ahora, te tomarás esta pastilla
y dormirás durante ocho horas seguidas.
¿Sabes quién me las dió?
Nunca lo adivinarías.
Mussolini.
Era un hombre terrible, pero comía bien
y dormía mejor.
Creo que debería ir a verle.
¡No lo harás!
¡Te ha humillado hasta extremos intolerables!
Te obligó a rebajarte...
¿que te hará la próxima vez?
Pegarte, probablemente o te engañará con otra mujer.
¡Oh, 56 kilos!
¡No he pesado más de 52 en toda mi vida de casada!
Cuándo me casé con tu padre solo pesaba 44.
Recuerdo que en la iglesia alguien comentó,
es tan delgada, que tendrá que sacudir las sábanas para encontrarla.
Es la comida de esta casa.
Sí, no te gustará, pero siempre te sirves dos veces.
Ese es el problema.
Es una constante tentación.
El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.
¡Esa Ellen!
He vivido en sitios donde hubieran ahorcado
a una criada tan impertinente.
Pero sabe cocinar.
Eso tengo que admitirlo.
¿Cuánto le pagas?
No lo sé, mamá y no me importa.
Val se encarga de eso.
¿Como que no lo sabes?
Con lo que ignoras de ese hombre, se escribiría un libro.
¡Oh! Hablando de libros,
Simon y Super, quieren que escriba uno.
¡Mis memorias!
Y puedo adelantarte algo.
Al señor McNulty, le dedicaré toda una página.
Maggie, ¿no estás escuchándome?
Te dije que esas pastillas eran maravillosas.
Que desagradable, ¿verdad?
Todo a sido culpa mía.
No es cierto.
Ninguno de los dos, tenéis culpa.
¿Y tu como lo sabes, mamá?
Por qué siempre es así la primera pelea.
Y lo mejor es que ninguno gane.
Y si no, fíjate.
Tu ya estás de su lado.
Y ella estará del tuyo.
O lo estaría si hubiera nacido huerfana.
Pues yo me alegro de tenerte a tí.
¡Alégrate, hombre!
La primera pelea se recuerda con cariño
cuando se es viejo.
Mi mejor momento con tu padre
fue después de habernos puesto
un ojo negro, el uno al otro.
¡Eres maravillosa!
Tu padre, era muy bueno soltando la izquierda.
Habrá que tener cuidado...
la gran dama está asaltando el frigorífico.
Dime, ¿como fueron las cosas?
¿Conseguiste el contrato?
Sí.
Y Kalinger me ha dado una participación.
Por fín podré sacarte de la cocina.
Yo no quiero salir.
Oye, Val.
Uh.
¿Puedes prestarme 300 dólares?
¡Claro!
¿Tienes algo planeado?
El otro día me encontré con un par de amigas mías.
No las conoces.
Y me dijeron que había un magnífico local vacío
justo enfrente de un sitio
donde se hacen apuestas.
Otro puesto de hamburguesas, ¡no, eh!
¿Porque no?
Mamá, ¿quieres dejar de ser tan tozuda?
Tu no volverás a trabajar.
Así que nada de puestos de hamburguesas.
Oye, lo que quiera o no quiera hacer, lo decidiré yo.
¡No!
Acompáñame a verlo de todas formas.
Estoy muy ocupado, no tengo tiempo para ver nada.
Escúchame por favor, cariño.
Todo lo que te pido es una hora mañana por la noche.
Vamos, dame una oportunidad.
Pides las cosas con tanta dulzura
que acabas convenciéndome.
Mañana le dices a Maggie,
que tienes que quedarte en la fábrica trabajando.
Y yo le pediré mi día libre.
¿Donde quedamos?
En tu coche, frente a la fábrica.
De acuerdo, buenas noches.
¡Eh! ¿Es que no vas a darme un beso?
Eres un auténtico diablo.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Toma los deportes.
Lo que quiero es saber como está mi mujer.
Estoy bien.
¿Solo bien?
¡Oh, Maggie!
¡Val!
¿Podrás perdonarme?
¿Podrá perdonarme tú a mí?
Fue una tontería lo que dije de Junior.
Me alegro que lo dijeras.
Cuando volví a la reunión,
el señor Kalinger, lo había explicado todo.
Nunca he visto a una mujer dar un cambio tan radical.
Me hubiera pedido perdón si hubiera sabido como hacerlo.
¿Entonces, no estropeé el contrato?
¿Estropearlo?
Los Williamson, me han ofrecido un trabajo.
Pero no nos interesa
¿Por qué no?
¿No es una buena oportunidad?
Tu no congeniarías con esa mujer.
Pronto la tendría comiendo en mi mano.
Las nueve menos cuarto.
¡Desayuno!
Esos ejercicios matinales habren el apetito.
Pero a él, ni siquiera le queda tiempo para tomar una taza de café.
¿Por quién está de luto?
¡Hola, señora Carleton!
Hola, mamá.
Tocino y huevos o tortitas.
Nada, no quiero nada.
¿Que te pasa, mamá? ¿No has dormido bien?
No.
Bueno..., tengo que irme.
¿Quieres algo especial para la cena?
Lo que tu quieras, amor mío.
Ah, se me olvidaba.
Es... esta noche me quedaré en la oficina,
Así, que pediré un par de sandwiches...
Oh, si no va a venir a casa a cenar
me gustaría coger mi día libre.
-Claro. -Yo me voy.
Dejé los spaguetis en el frigorífico
los puede calentar para usted y su mamá.
Voy a hacer souffles de queso
y esta vez me saldrán muy bien.
Estoy segura.
Váyase.
Espere un momento, Ellen.
Habitualmente, ¿es este es su día libre?
Mamá, Ellen puede coger el día que quiera.
Váyase.
¿Café, mamá?
Cualquier cosa que esa mujer haga, podría envenenarme.
Vaya...
¿Cuántas pastillas de Mussolini te tomaste?
Se va a marchar.
Tiene que hablar con el lechero o dejarle una nota.
Lo haré.
-¡Que se divierta, Ellen! -Gracias.
Mamá.
¿Que estás haciendo?
No quiero que nadie nos escuche
y tampoco quiero que nos interrumpan.
Maggie, deja esa taza de café
y oye bien lo que tengo que decirte.
Ahora... me gustaría saber que es lo que tu conoces
sobre las... aberraciones que algunas veces
se apoderan del sexo masculino.
Suelen ser increíbles.
Hombres que parecen absolutamente respetables...
Una vez, conocí a un general
que no podía quedarse a solas
con un teléfono francés.
¿Por qué no?
Por qué...
No me atrevo a decírtelo...
Maggie, contrólate.
¿Es que no comprendes que estoy tratando
de darte una terrible noticia sobre ese hombre
llamado Val?
¿Quieres decir que hay algo con lo que no debe quedarse a solas?
No... no algo... si no alguien.
Ellen.
¡Oh, mamá! Eres un caso.
Ven conmigo.
Aquí es donde estaban los dos.
Salieron del cuarto de ella.
El llevaba puesto su pijama...
y ella su camisón de dormir.
Aquí estaba yo... con una tostada.
Maggie... se estaban besando.
No pude comerme la tostada.
¡Maggie! ¿Que vas a hacer?
Llamar a los Conger.
¡Ahora mismo vas a irte con ellos!
Si vas a inventar esas horribles historias
no quiero que estés bajo el mismo techo que Val.
¡Sí es cierto!
Y hay algo más.
Van a salir juntos esta noche.
Toma, habla con Nathalie tu misma
y dile que vas para allá.
No hablaré con nadie.
Si quieres que te lo jure, trae la Biblia.
¡Oh, mamá!
¿Como está usted?
¿Que desean?
Por favor, estamos buscando a la señora McNulty.
Yo soy la señora McNulty,
pero ahora estoy muy ocupada.
No, estamos buscando a la otra señora McNulty.
Tenemos noticias sobre el puesto de hamburguesas.
Hay muchos McNultys en la ciudad,
creo que se han equivocado.
Nosotras acompañamos a Ellen hasta aquí.
Bueno... hay una Ellen en esta casa
pero no está en este momento.
¿De donde han sacado que se apellida McNulty?
¿Y como va a apellidarse?
Es su suegra, ¿no es así?
¡Ya decía yo que conocía esa cara!
Pasen.
Pasen.
Espéreme, por favor.
El señor McNulty, por favor.
Departamento de producción...
¡Maggie, que sorpresa!
Que izen las banderas y toquen las sirenas.
Maggie, en la fábrica de los Kalinger.
Tengo que ver a Val.
Espero que no haya ningún incoveniente.
Es muy importante.
Estás temblando.
Y muy pálida.
Anda, ven a mi despacho.
Llame a McNulty.
Eres muy amable.
¿Señor McNulty? El señor Kalinger Junior desea verle.
Maggie, supongo que no querrás
que te haga ninguna pregunta
y no te la voy a hacer.
¿Quieres un poco de coñac?
No, gracias.
¿Tienes un cigarrillo?
Gracias.
Adelante.
Hola.
¿Ocurre algo?
Una tontería.
El pequeño asunto de Ellen McNulty.
¡Oh!
Bueno...
será mejor que te lo explique.
Espero que puedas.
Así tal vez que no me resulte
tan desagradable vivir en la misma casa.
¿No le estás dando demasiada importancia?
Demasiada.
¿Quién lo decide?
Tu te has avergonzado de alguien
a quién yo quiero y respeto
bajo cualquier circunstancia.
¿Comprendes?
No has confiado en mi.
Eso no es estar casado, Val.
Eso es vivir con alguien
pero no estar casado.
Mira, yo sabía que era una equivocación...
pero... ella lo planeó de tal manera
que no había nada que yo pudiera hacer.
No me vengas ahora con eso.
Era parte de tu plan para conseguir ascensos.
Tu querías presumir ante los Kalinger y los Williamson.
Eres un hipócrita.
La broma está en que he pasado
parte de mi vida alejando
a los hipócritas y
he acabado casándome con uno.
Maggie, tu me conoces bastante...
No, no te conozco.
No te conozco de nada.
Me casé con un desconocido.
¡Todos nos casamos con desconocidos!
Esto no nos lleva a ninguna parte.
Lo mejor será que hablemos...
con mi madre.
¡Ah, no, gracias!
Me sentiría ofendida por su forma de hablar.
O puedo menospreciarla por no ir el colegio como tú.
Debería darte una bofetada.
Pues dámela ahora, por qué me voy mañana.
¿A donde vas?
A México.
Y pienso quedarme allí.
Está bien, vete.
Te advertí que no te casaras con un tipo como yo.
Todo este asunto es demasiado mezquino para ti.
Búscate a alguien como Junior.
Eso es lo que te hace falta.
Adiós, Val.
Gracias por pagar el alquiler.
He despedido a tu taxi, Maggie.
Te llevaré a casa.
No voy a casa.
Mi madre y yo nos hemos cambiado a un hotel.
El Meridional Plaza.
Si no quieres que me entrometa, no lo haré.
Pero dime, ¿qué pasa?
¿Otra mujer?
En cierto modo.
Su madre.
Y no voy a decirte más.
¡Ellen!
Caramba, ¿que hace usted aquí?
¿Necesita ayuda?
Mire, ahora... no puedo hablar con usted.
Tengo que encontrar a mi hijo.
¿No me diga que trabaja aquí?
¿Como se llama?
Val McNulty.
Y le he metido en un gran lío.
Ellen, no lo entiendo.
Usted era su cocinera.
Ese es el gran lío.
¿Donde puedo encontrarle?
Saldrá por esa puerta en cualquier momento.
¡Vaya con ese presumido!
No le consiento que hable de él de esa forma.
Adiós. Adiós, buenas tardes, adiós.
Saldrá por esa puerta.
Adiós, señor Kalinger.
Venga, desde el coche podrá ver la salida.
Quédese aquí, Henry.
¿Pero como la obligó a hacer una cosa así?
¿Obligarme?
A mí no me ha obligado nadie.
Yo sabía con lo que él y Maggie iban a enfrentarse
y quise ayudarles.
A mi se me ocurrió esa estupida idea.
Pero él sabe que yo hago cosas estúpidas.
Como una Navidad cuando él era solo un niño.
No teníamos dinero y...
yo no quería que se avergonzara
delante de los otros chicos.
Así que le compré un traje de cowboy.
Muy bien.
Sí, pero dos días después
tuve que devolverlo a la tienda.
Y Val ni siquiera se quejó.
Le dijo a sus amiguitos que había decidido ser bombero.
Pero el sabía que yo lo había devuelto.
Así que era un buen hijo.
¡Siempre ha sido un buen hijo!
Solo se ha enfadado conmigo una sola vez.
Cuando me encontró manipulando un cheque.
¿Haciendo qué y con un cheque?
Ya sabe...
A final de més cuando no se tiene dinero
para pagar una cuenta...
pues bueno... se firma un cheque...
solo que de un banco distinto...
dos o tres días después te llaman
pero en ese tiempo ya se ha conseguido
un poco de dinero.
Y entonces se les dice que...
Pero fue una tremenda equivocación por mi parte.
Ellen, eso es contra la ley.
Sí, ya lo se...
El hombre del gas me dijo
que si alguna vez yo llegaba
a Wall Street, hundiría la bolsa
en un par de semanas.
Ahí está.
Sí.
Henry, ya podemos irnos.
Bien, señor.
Estoy poniendo tu ropa de invierno encima
y no me vengas con que Acapulco
es una ciudad tropical.
Por que es en esas ciudades
donde una se muere de frío.
Y recuerda, que espero recibir
una carta tuya todas las semanas
por el American Express de Roma.
Ellos averiguarán donde estoy.
Maggie, ¿no quieres ver a Val?
Solo quiero marcharme de esta ciudad.
¿Porque los jóvenes creerán que todo se arregla cogiendo un tren? ¿eh?
Porque nunca se sabe que se van a encontrar en el viaje.
¡Ah, por fín nuestro té!
¡Oh!
Señor Kalinger.
No quiere hablar con nadie, lo se.
Pero a mi, no me dará esquinazo.
Señor Kalinger, esta es mi madre.
Ya conoce a los Conger.
Hola.
Ni me ha enviado Val, ni soy mensajero de nadie.
Usted me cae bien y quiero invitarla a una copa.
Señor Kalinger, mi tren sale dentro de una hora.
He dicho que vamos a tomar una copa, vamos.
Pero... aun no he hecho las maletas.
No se preocupe por eso, una copa se toma en cinco minutos.
¡Que hombre!
Es bastante brusco.
¡Oh! ¡Es divino!
¡Es justo mi tipo!
¿Que le parece aquí?
¿Buscamos un rincón en el que podamos cogernos las manitas?
Siempre que no intente soltarme un sermón.
¿Parezco hombre que suelte sermones?
No habrá sermón, aún me duele la garganta.
Pero esta es una fiesta privada.
Sí, mía.
Creí que había dicho que no era el mensajero de nadie.
Y no lo soy, se me ha ocurrido a mi solito.
No me gusta, señor Kalinger.
Soy demasiado viejo para discutir en público.
Si quiere pelear, pelee con su marido.
Hola, Maggie.
Si quieren hablar a solas
pueden ir a la suite nupcial.
Al parecer a tu jefe
le gustan los romances de folletín,
¿no crees?
¿No te ibas?
A las seis y veinte.
Nosotros también.
¿A Maryland, con Williamson?
Sí.
¿Has dicho, nosotros?
¿Vas a llevarte a Ellen?
¿Por qué no?
¡Oh! Sería nefasto para tu carrera.
Alli son como una gran familia feliz.
Ellen no encajará.
Deja de preocuparte por mi carrera, ¿quieres?
No puedes hacerle eso a Ellen.
¿Recuerdas a la señora Williamson?
-Señora Williamson, el señor James... -Como está usted señora Williamson.
Encantada, señor Conatti.
Es una mujer muy absorbente.
Ellen se sentirá perdida.
¿Algún otro consejo?
¡No! Podrás esconderla en la cocina.
¿La fiesta de los Kalinger?
¿La fiesta de los Kalinger?
Yo siempre he dicho que el vino es la única bebida civilizada.
¿Señora Williamson?
¿Sí, señor McNulty?
He traído a alguien que quiero que usted conozca.
¡Claro!
En Maryland, es posible que se vean con frecuencia.
Sí, allí todos nos vemos con frecuencia.
Sí.
Por eso pensé que debería conocer a mi madre.
Naturalmente.
Mamá... la señora Williamson.
Mucho gusto en conocerla.
Sí... Así que es su madre.
Mamá tiene buen olfato para las personas.
Es imprescindible cuando se lleva un puesto de hamburguesas, ¿no cree?
¿Que personas? ¿Y que puesto de hamburguesas?
Se refiere a aquella vez que un tipo se acercó a mi puesto.
Llevaba una gran maleta,
su cara me pareció repugnante
y no le vendí ni un perro caliente.
¿Sabe lo que llevaba en la maleta?
No tengo ni la menor idea.
A su esposa.
La mandó a Baltimore al día siguiente.
¡Es cierto!
¡Que horrible historia!
Mamá, conoce miles iguales.
¿De verdad, señor McNulty?
¿Que significa todo esto?
Bueno, se lo explicaré.
Somos algo así... como un paquete.
No es un paquete muy lujoso, pero...
nos acepta como somos o no nos acepta, ¿lo entiende?
No hay ni la más remota posibilidad.
Gracias señora Williamson y buenas noches.
Esto es inaudito.
Maggie... esta vez no ha sido culpa mía.
Ya se que no debería estar aquí
sin pintarme los labios
y con este sombrero...
¡Es un sombrero precioso!
Un maravilloso y elegante sombrero.
Maggie.
Val, ¿donde está tu coche?
En la puerta.
¿Me llevas a casa?
No podeis ir, está llena de apostadoras de caballos.
Les diré que se vayan.
¡Mamá!
No tienes por qué molestar a tus amigas.
No durante algunos días.
¿Maggie, espera, a donde vas?
Espera tú un minuto, Fran.
¿Fran?
Déjalos en paz.
Van a comenzar todo de nuevo, otra vez.
Esta vez, sin ti y sin mí.
Yo iré a su casa a hacer las maletas
y luego me marcharé.
Y tu también te vas a marchar.
Usted puede irse si quiere,
pero yo me quedaré al lado de mi hija.
No, en esa casa no te quedarás
por qué si lo haces, yo volveré
y viviremos allí juntas...
pero bajo nuevas normas.
Yo me quedaría en la cocina
y tu te encargarías de la colada.
No me vendría mal una de esas mascarillas.
Piénsalo bien, queridita.
¡Queridita!
Necesita una copa.
¿Que haría usted si tuviera una madre como esa?
Me rebanaría el cuello.
¿Seguro?
Vaya, eso me gusta.
¡Ellen!
¡Suba!
Estoy mojada.
Suba. Quiero hablar con usted.
No, en otro momento,
cuando no esté chorreando agua.
Ellen McNulty, suba al coche.
¿Sabe una cosa?
¿Que?
A mi también me quieren los perros callejeros.
¿Que?
Sí, creo entender por qué.
¡Adelante, Henry!
FIN
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