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UN PASO EN FALSO
¡Vaya, si es Andrew Gentling!
¡Catherine!
¡Qué pequeño es el mundo!
Bueno, ¿no vas a darme un beso?
Claro que sí.
No es como en los viejos tiempos.
Bueno, no. No es como entonces.
He leído todo lo que dicen de ti, Andy. Los periódicos te dedican mucho espacio.
Prominente educador visita la ciudad.
¿Cómo te has convertido de pronto en un educador prominente?
¿Qué es eso de que vas a fundar una nueva Universidad?
¿No hay ya suficientes Universidades?
No puedo seguir a todos sus equipos de fútbol.
Me temo que esta va a ser algo diferente.
Puede que ni siquiera tenga equipo de fútbol.
¡Eso suena horrible! ¿Por qué no me invitas a una copa?
Claro, por supuesto.
Tienes muy buen aspecto, Catherine.
Cautivadora como siempre.
Vigile su lenguaje, profesor. Hoy estoy muy susceptible.
Imagina lo que supone encontrarte.
Justo ayer pensaba en ti.
Yo también lo hacía. Por eso nos hemos encontrado.
Leí que te alojabas en este hotel.
¡Oh, buena estrategia!
¿Qué tomarán?
Martinis, con mucha ginebra.
Aún tomas Martinis, ¿no?
Como aperitivo. Lo hago mejor a medida que avanza la noche.
El mío que sea doble.
Uno normal, otro doble. Muy bien.
Espera. ¿Dónde está Charlie? ¿Ya no trabaja aquí?
- ¿Charlie? - Sí, el barman que solía haber aquí.
Eso es cosa del pasado.
¡Oh!
Todo va cambiando.
Me temo que ambos vivimos de recuerdos.
Eres encantador, profesor.
Eres diferente, pero encantador.
¿Sabes que es la primera vez que te veo en ropas de civil?
Me parece que me gustas más de uniforme.
Brillas más y siento que eres más accesible.
Me siento incómodo entre todas esas águilas sesudas.
No les veo el sentido. Todo lo que yo he hecho es explicar ecuaciones.
No importa. Eres muy atractivo.
- Oh, tómatelo con calma. - Te lo has ganado.
- ¿Has visto a Martha? - Constantemente.
- ¡No! - Ajá.
Celebra una fiesta esta noche. Estará encantada de verte por allí.
Oh, no cuentes conmigo. No voy a fiestas.
Estoy aquí estrictamente por negocios.
¡Qué rancio eres!
- ¿Cuándo llegaste? - Ayer.
Llegué en avión con un par de colegas.
Nos vamos a reunir aquí con un tipo que nos dará el dinero necesario
para el proyecto de la Universidad.
Eso esperamos.
¿Tu esposa ha venido contigo?
No, se quedó en Nueva York.
¡Bien! Me gusta que las esposas se queden en Nueva York.
Catherine, la guerra terminó. ¿Lo recuerdas?
¿Es guapa?
Sí.
¿Eres feliz?
Completamente.
¡Qué aburrimiento!
Andy...
¿Sí?
¿La conocías entonces?
No. Nos encontramos en el Este después de que me licenciaran.
Ella nunca me vio de uniforme.
El Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
El coronel Gentling, el profesor Gentling.
Has llevado una doble vida.
Pero es mejor una doble vida que una doble, triple y cuádruple.
Ahora soy la Sra. Catherine Sykes, te guste o no.
¡Bien! Felicidades.
Felicitarme no es lo que toca.
Oh, lo siento.
Olvídalo. Bebamos.
- Por el futuro. - No, no, no. Por el pasado.
Por el querido, delicioso y pervertido pasado.
Perfecto. Con esto acabo la lista para la Facultad.
Willoughby, Resnick y Clark.
El Sr. Arnspiger estará complacido.
Yo no tendría tantas esperanzas, Andrew.
Estoy algo preocupado por Clark.
¿Qué pasa con él?
Ha tenido la desgracias de liarse con una de sus estudiantes.
Rubia, con curvas y dispuesta.
De la Facultad de Económicas, creo.
¿No es Arnspiger quien tiene la teoría de que
solo los puros de corazón tienen una mente pura?
Tonterías.
Si cualquiera de ustedes está planeando algo escandaloso
entre hoy y mañana por la mañana, háganmelo saber.
Personalmente, yo planeaba escaparme
con una chica que hace strip tease en cabarets.
Se llama Laverne la Rose. ¿Saben?
Se le cronometraron científicamente 63 movimientos de cadera por minuto.
Me temo que tendré que cancelarlo, todo.
Ella se va a enfadar muchísimo.
Me voy a la cama, caballeros. Mi estómago todavía sigue con el horario del Este.
Voy tres horas atrasado.
Creo que ya está dicho todo. Podemos levantar la sesión.
Ahora todo depende de Arnspiger.
Bueno, un día más.
Creo que esta noche rezaré un poquito.
- No olvide elogiar a Arnspiger. - Oh, sí.
Bendito sea el Sr. Arnspiger... si accede a lo que le pedimos.
¿Una llamada a estas horas?
Debe ser Helen, llamando desde Nueva York.
Les veré por la mañana. Buenas noches.
Buenas noches.
Diga.
¿Helen?
Por supuesto, Helen.
¿Quién es?
Ojos que no ven, corazón que no siente.
¿No te causé ninguna impresión?
¡Oh, Catherine! Pensé que eras mi mujer.
¡Tu mujer!
¿Cuándo vendrás a la fiesta, Andy? Todos te esperan.
Catherine, ya te lo dije.
Andy, después de todos estos años, no puedes rechazar una pequeña fiesta.
Catherine, lo siento, pero... Te diré una cosa.
Quizás podamos arreglar una medio cena cualquier noche antes de que me marche.
Eso suena horrible.
Si no vienes, voy a ir yo a buscarte al hotel.
Armaré tal escándalo en el vestíbulo que destruirá tu reputación para siempre.
¿Recuerdas lo que hice aquella vez en Las Vegas?
Fue espantoso, Catherine. Pórtate bien.
¿Vienes o voy a por ti?
Sé razonable.
Voy a buscarte.
No, no, espera un momento. Un momento.
Te diré lo que voy a hacer. Iré ahí, pero solo me quedaré unos minutos.
Una copa y me vuelvo a casa. ¿De acuerdo?
La dirección es 723 Arroyo Street, en Westwood.
Habrá una copa esperándote.
Y, Andy... date prisa.
Pero recuerda que yo...
¿Sí, Sr. Gentling?
Telefonista, póngame por favor con Nueva York, Rhinelander 41598.
Le avisaré, Sr. Gentling.
¿Sí?
Su llamada, Sr. Gentling.
¿Hola?
Hola, Andy.
¿Helen?
¿Cómo estás, cariño? ¿Te he despertado?
No. Estaba levantada esperando tu llamada.
¿Cómo está Bryn?
Está bien. No para de preguntar por ti.
Dale a la nena un gran abrazo y un beso de mi parte.
Te echo de menos un montón, Andy. ¿Cómo va todo?
Helen, cariño. Le estoy dando vueltas a una cosa.
¿Sí?
¿Por qué no tomas un avión y vienes aquí?
Andy, ¿crees que puedo hacerlo?
Llama a Tim y dile que he dicho que te lo prepare todo.
Que sea el mismo avión en el que yo viajé.
El que hace una sola parada.
Se lo diré. Estoy tan nerviosa, cariño.
Gracias por querer que esté contigo.
Te veré el aeropuerto.
Buenas noches, cariño. Ardo de impaciencia.
Date prisa.
¡Andy! La fiesta es por aquí.
- No vi ninguna luz. - Es una fiesta a oscuras.
- Una fiesta secreta. - ¿No hay nadie más?
Ambos estamos aquí. ¿Cuántos más se necesitan para montar una fiesta?
Catherine,
dejémonos de chiquilladas y comportémonos como adultos, ¿qué me dices?
El coronel-profesor ya no es el hombre que solía ser.
Eso es lo que digo.
Pasa.
No. Creo... que será mejor que vuelva al hotel.
¡Oh, no seas desagradable!
Si hay algo que no soporto es un antiguo novio desagradable.
- Entra. - Bueno, yo...
¿Dónde está la fiesta?
¡Aquí! ¡Bienvenido a la fiesta!
Pero si no hay nadie.
Yo estoy aquí.
No todos te han abandonado.
- Martha, me alegro de verte. - Hola, Andrew.
Esta fiesta está agonizando.
Los próximos 10 minutos son cruciales.
Traeré bebidas.
Tú... tú atiende al invitado, Martha. Cuéntale la historia de mi vida.
Sí, vamos echarnos unas risas.
¿Qué está pasando aquí?
Catherine ha tenido una noche difícil.
Se peleó con su marido.
Se negó a ir a casa. Él se marchó y yo estoy suavizando las cosas.
Ella ha cambiado, ¿no es verdad?
Sí, así es.
Pero tú no has cambiado, Martha.
¿Estás seguro?
Eso creo.
¡Qué vergüenza! A ti te veo igual.
Un poco más serio, quizás.
Has estado haciendo cosas maravillosas, Andy.
He seguido tu carrera como lo haría un perro de caza.
¿Qué es eso de la nueva Universidad?
Para el carro, Martha. El famoso educador es de mi propiedad.
Toma una copa, levanta ese ánimo.
Pero deja de perseguir al profesor. Es una pérdida de tiempo.
Los hombres se han vuelto prudentes.
Solían ser diferentes en los viejos tiempos.
Fue cosa de la guerra.
Los cambió a todos, lo cambió todo.
Los puso en estado de emergencia.
Soy la única persona en el mundo que todavía vive en estado de emergencia.
Creo que voy a irme a la cama.
Tengo una nueva regla: dormir al menos una noche a la semana.
Y esta noche me parece tan buena como cualquier otra.
¿Por qué la gente se empeña en celebrar fiestas?
Un placer haberte visto, Andrew. Seguiré tu carrera en los periódicos.
Ponte tu mejor toga y birrete.
Gracias, Martha.
Vámonos a algún sitio y divirtámonos.
Fingiremos que la guerra sigue. Solos yo y tú.
Se dice tú y yo. Y no vamos a hacerlo.
Oh, no me corrijas como un maestro de escuela.
Vamos antes de que cambie de idea.
Catherine, hay una cosa que deberías comprender.
¿Qué?
La guerra terminó.
No para mí. Para mí no acabó.
En toda mi vida me he enamorado de dos hombres.
Y no he podido conseguir a ninguno de los dos.
Nena, cuidado, no querrás que tengamos un accidente.
No me importan.
Ninguno de los dos.
Tú... tú eres dulce.
Amable.
Creí que te gustaba.
Y entonces te fuiste de aquí y te casaste.
Y también está Freddie.
Freddie es simpático, pero un ermitaño.
Se queda en casa encerrado en casa y nunca va a ningún sitio.
Un tipo inteligente.
El único de quien no estoy enamorada es de mi marido.
No es agradable.
¡Tengo frío!
Todavía usas la misma loción.
Siempre me gustó.
¿A dónde vamos?
Tú te vas a casa.
Ya hemos llegado.
No quiero entrar en casa.
Démonos las buenas noches y... márchate como una buena chica.
No quiero. Prefiero quedarme aquí hablando con mi ex novio,
ese amigo que se casó cuando me di la vuelta.
Mira, Catherine. Te he hecho una pequeña visita. Volveremos a vernos algún día.
Pronto. Para... para merendar alguna tarde, por ejemplo.
No quiero ir a casa. Quiero quedarme hablando contigo
¡Bésame, cariño!
¡Silencio ahí abajo! ¿A qué viene ese escándalo?
Siéntate. Siéntate.
Lo siento, Catherine. ¿Te has hecho daño?
- Me encuentro fatal. - Deja que te vea eso.
- ¿Qué tienes ahí? - Un bonito pañuelo de seda.
El pañuelo de Andrew.
No es nada grave, pero mejor ve a casa ahora mismo y ponte una venda.
No quiero ir a casa.
Catherine, escucha. Debes irte a casa. Todo esto ha sido un error.
No debería haber venido cuando me llamaste.
No quiero ir a casa. Quiero quedarme contigo.
La gente siempre me obliga a hacer lo que no quiero hacer.
Bueno, pues tendré que hacerlo a la tremenda.
¿Qué vas a hacer?
- Voy a dejarte aquí. - No, ¡Andy!
¡Andy, por favor, no te vayas!
¡No me dejes aquí sola! - Por favor!
Dr. Horace Willoughby en Historia Social.
Profesor George Resnick de Historia Política.
y profesor Clarence L. Clark de Ciencias Económicas.
Con todos esos nombres finaliza la lista de la Facultad.
¿Ha dicho Clark?
Clarence L. Clark, sí, uno de los hombres más brillantes en su especialidad.
¿No es el hombre de quien estuvimos hablando?
Bueno...
No podemos contratarlo. Tiene un mal expediente.
Su expediente académico, Sr. Arnspiger, es intachable.
Bueno, quizás podamos hablar de esto un poco más tarde.
Lo hablaremos ahora mismo.
Está envuelto en un escándalo. ¡Asunto concluido!
No me gustan los escándalos de ninguna clase.
"Pensamientos nobles, vida decente, tu nombre fuera de los periódicos."
Ese es mi lema.
Clark se va, y también cualquier otro
si no puede mantener una vida y una conducta dignas.
Eso no me parece justo.
Es solo un error, y puede que no fuera por su culpa.
No estoy interesado en ser justo.
y no me importa de quién fue la culpa.
Me interesa inaugurar un nuevo tipo de escuela...
MUJER DESAPARECIDA. ¿ASESINADA? BUSCAN A HOMBRE MISTERIOSO
Andy...
- Según sus planes, Sr. Gentling. - Oh, sí.
Yo nunca fui a la Universidad.
Clubs de campo, con biblioteca.
Los defectos de las Facultades son otra cosa.
LA CRIADA ENCUENTRA PAÑUELO CON SANGRE. LA POLICÍA BUSCA A UN SUPUESTO AMIGO
El mundo está degenerando y va cada vez peor.
Andy...
- Salga de aquí. - No, espere...
Márchese.
Señores, por favor...
Esperan que yo les dé dos millones de dólares.
No están lo suficientemente interesados en lo que tengo que decir.
No me escuchan, así que no les quiero conmigo.
Lo siento mucho, Sr. Arnspiger. Le pido perdón.
No sé qué me pasa hoy.
Discúlpenme, por favor.
EL PAÑUELO ENSANGRENTADO PRENDA CLAVE EN EL MISTERIO DE LA SRA. SYKES
PRÓXIMA DETENCIÓN DE SOSPECHOSO. SE SIGUE BUSCANDO A LA SRA. SYKES
UNA NUEVA PISTA EN EL CASO DE LA RUBIA DESAPARECIDA
Diga.
Soy Martha. Te he estado buscando toda la tarde. Tengo que verte.
No vale la pena. Voy a ir a la policía y acabar con esto.
No, por favor. No hagas nada hasta que hablemos.
Recógeme en Canyon Drive con Clifton.
¿Sabes dónde está?
Martha, no puedo esconderme. Yo...
No seas idiota. Te estaré esperando.
¿Qué es esto?
El bolso de Catherine.
Debió caérsele.
Está bien que lo hayamos encontrado antes que nadie.
¿Qué ocurrió, Andrew? ¿Dónde la dejaste?
Bueno, la última vez que la vi llevaba mi pañuelo
e iba caminado por la acera en dirección a su casa. No sé más.
¿Así que era tu pañuelo?
¿Crees que pueden averiguar de dónde procede?
Probablemente. Quizás lleva una etiqueta. No lo sé.
Pues ahora he de trabajar deprisa.
¿Qué?
Averiguar lo que le pasó a ella antes que la policía. Es tu única oportunidad.
- Oh, Martha. - Debes hacerlo.
Todo lo que te conecta a ella ahora mismo es el pañuelo y... el diario.
¿Qué diario?
PROHIBIDO GIRAR A LA IZQUIERDA
Oh...
Dime, ¿qué es eso de un diario?
Una bonita y jugosa narración de todo lo que hizo
y todo lo que pensaba. Tu nombre sale por todas partes.
¿Dónde está la comisaría más próxima?
No tan deprisa. No creo que nadie lo encuentre.
Al menos durante cierto tiempo. Ella lo escondió bien.
¿Dónde?
En el bolsillo de un viejo abrigo rojo que está en el armario de su dormitorio.
¿Qué más contiene ese diario?
Nombres de personas a las que conocía, normalmente hombres.
¿No te contó nada de algún otro hombre?
Sí, Freddie. Un tipo llamado Freddie.
¿Sí?
Déjeme ver su carnet de conducir.
Lo siento.
¿Se puede aparcar junto a un bordillo rojo en Nueva York?
Lo siento. No lo he visto.
¿Ha sido rojo todo este tiempo?
Muy bien. Dejaré que se vaya por esta vez
porque es usted forastero,
pero mire lo que hace.
De acuerdo.
¿Cómo es que tengo este extraño talento para meterme en problemas?
¡Bordillo rojo!
¡Cuidado!
No es mi día. Desde luego, no lo es.
Por cierto, ¿es este un coche alquilado?
Sí, de alquiler sin conductor.
Será mejor que lo devuelvas hoy y que te den otro.
Por si acaso hacen circular una descripción.
De acuerdo.
- ¿Quién es ese Freddie? - Freddie Blair.
Él y Arnold Sykes están mezclados en algún negocio sucio.
Son como uña y carne.
Y me refiero a ladrones.
Pero ella dijo que estaba enamorada de él.
¿Cómo podía la Sra. Sykes sentir eso?
Puede que tengamos algo: un marido celoso.
No Arnold. Es traidor como una comadreja.
Sabía lo de Catherine y Freddie desde hace tiempo y no le importaba.
Debían importarle más los negocios.
¿Cómo me he metido en esto?
Tendría que haberme ocupado solo de mis asuntos.
Ojalá pudiéramos conseguir ese diario antes de que lo encuentre la policía.
¡Un momento! Aquí están las llaves de Catherine.
Una de ellas debe ser de la casa.
Aquí está.
Citaré a Arnold en cualquier sitio y tú tendrás toda la casa para ti.
¡Pero, qué...! Oh, no Martha, no puedo hacer eso.
Yo creo que sí.
COMISARÍA SALA DE DENUNCIAS
CAPITÁN GLEDHILL PRIVADO
¿Ha encontrado el cuerpo?
Todavía lo estamos buscando.
¿Qué le hace estar tan seguro de que hay un cadáver?
Siempre hay un cadáver.
¿Algo nuevo?
Sí.
Un vecino dice que oyó por la ventana anoche discutir a un hombre y una mujer.
¿Sí?
Otra chica que estaba en la siguiente manzana, dijo haber escuchado un grito.
Y otra dama afirmó que se le acercó un extraño
que le hizo proposiciones deshonestas mientras metía su coche en el garaje.
Provocó que chocase, abollando el parachoques.
Lo ha descrito como alguien parecido a Frankenstein.
¿Arrestamos a Frankenstein?
Ya verá, presiento que pronto tendremos un cadáver entre manos.
Sí, uno con muy buen aspecto.
¿Alguna noticia del marido?
Ryan ha estado vigilándolo todo el día.
Hizo una llamada esta tarde.
- ¿A quién? - A su corredor de apuestas.
¡Ah!
Apostó 50 pavos por Little Goose Girl en la octava carrera
de Santa Anita, ganador por una nariz.
El Sr. Sykes no parece preocupado por la desaparición de su esposa, ¿eh?
¿Cree que él es responsable?
Larry, ¿qué pasa con el pañuelo?
Tiene una etiqueta de Nueva York. La están comprobando. Nos dirán algo.
Muy bien. Eso nos ayudará.
Dígale a Ryan que me telefonee si Sykes sale esta noche.
De acuerdo.
Quiero echar un vistazo a esa casa cuando Sykes no esté allí.
Vuelva a eso de las siete.
Iremos los dos.
No se fía de Sykes, ¿verdad?
He sido detective durante 23 años. No me fío ni de mi madre.
Bueno, conoce usted bien a su propia familia.
Ese Sykes tiene curiosos contactos.
Carreras de caballos, juegos de azar, no tiene medios de vida conocidos.
Sí, no vamos a perderle de vista, Sr. Sykes.
¿Qué se sabe del tipo que llevó a la mujer anoche a casa?
Ya sabe... el hombre misterioso.
- Que sigan buscándolo. - Muy bien.
- ¿Algo más? - Sí. Encuentre un cadáver.
Muy gracioso.
No me diga que cogió la llave equivocada.
Estoy seguro de que es una de estas que me facilitó el casero.
¿Lo ve? Nunca se ha de perder la fe.
Eh... tiene aspecto de ser un animal peligroso.
No creo que le preocupemos.
Dígale que el hombre es el mejor amigo del perro.
"El hombre es el mejor amigo del perro."
No lo he convencido.
Déjelo en paz. Eche un vistazo por ahí.
¿Quién está preocupado?
Me gustaría que pudiéramos encontrar el cadáver.
¿Es pedir demasiado encontrar el cadáver de esa mujer?
No me gusta este caso porque no hay cadáver.
No nos da algo sólido de lo que partir.
Sabremos el nombre del tipo que compró el pañuelo mañana.
Puede que eso ayude a incriminar a alguien.
¡Eh, aquí hay algo!
Mire.
Una lata de sopa tomate, otra de guisantes,
cerdo con judías, lata de melocotón en almíbar...
La lista de la compra.
Eso me recuerda que mi mujer me pidió que trajera a casa ginger ale.
No deje que me olvide.
Puede que sea algo en clave.
Sí, el secreto de cómo preparar una mala comida.
Revise ese armario ropero.
Cójalo.
Residencia de los Sykes.
Muy bien.
Entendido.
Sí. Ahora se lo digo.
Eh, jefe. Era Ryan.
Dice que Sykes ha salido del bar y está ya en la esquina.
Cree que es mejor que nos marchemos de aquí.
De acuerdo.
Quiere saber si prefiere que ahora vigile a la chica.
No, no, no. Ya pondré a otro a seguirla mañana.
Dígale que siga pegado a Sykes.
Entendido.
Ryan, continúa con él.
De acuerdo. Hasta luego.
Venga, vámonos.
Vamos, jefe. Deje de hacer el sabueso, ¿eh?
No querrá estar aquí cuando llegue Sykes.
Sí, creo que tiene razón.
¿Qué le hace estar tan seguro de que es Sykes?
Porque es lo más sencillo.
Soy un hombre sencillo y me gustan las soluciones sencillas.
Los nervios me dan dolor de cabeza cuando las cosas se complican.
Y además me dio un soplo falso en la carrera. ¡Apostar por Little Goose Girl!
- Aún no hemos mirado en el salón. - Ese perro nos destrozará.
Perrito bueno...
Este caso me produce escalofríos.
Menudo estropicio ha hecho el perro.
Bourbon, gran reserva.
Vamos, vamos.
Ajá.
Hecho en Kentucky.
Sí, vámonos.
Eh, será mejor que vuelva a encerrar al perro.
¿Quiere que me mate?
Vamos.
¿Joe? Soy Arnold.
Freddie ha estado aquí.
Registró mi casa y ha golpeado al perro.
Tendré que denunciarlo a la policía.
La pasma me sigue, pero no pasa nada.
Deja que arregle cuentas con él. Es todo.
Seguiré en contacto contigo.
Telefonista,
comuníqueme con la policía.
¿Lo tienes?
- ¡Andrew! - No te preocupes.
Es mi propia sangre.
¿Qué pasó?
Bueno, parece que había un perro.
¡Oh, no! Me olvidé de él.
- Debería haberte advertido. - No pasa nada.
Gané por fuera de combate.
Vendas y un poco de yodo. Paré de camino aquí.
Deja que te ayude.
Con cuidado.
Vamos a lavar la herida.
Espero que haya merecido la pena.
No te preocupes. Espera a haber leído un par de las anotaciones.
Oh, te mordió de veras, ¿no?
Parece que últimamente lo tenían a dieta.
Aquí lo tenemos. 23 de enero.
Me levanté temprano esta mañana. He soñado con Andrew Gentling.
Debería existir una ley que prohibiera a las mujeres escribir diarios.
Te dije que merecería la pena.
Sí.
Esto va a dolerte.
Llegados a este punto, nada puede dolerme.
Sí, tenía que hacerlo.
Por cierto, tengo una ligera pista procedente de Arnold Sykes.
Me estuvo preguntando sobre Freddie.
Parece más preocupado por Freddie que por Catherine.
Me enteré de que Freddie ha desaparecido y Arnold está ansioso por encontrarle.
¿Crees que es significativo?
Podría ser.
Por cierto, no podemos vernos de nuevo.
¿Por qué no?
La policía también te vigila.
Olvidé decirte que tuve que esconderme en el armario ropero
mientras dos detectives registraban la casa.
Les oí decir que iban a seguirte mañana.
¿No crees que sería mejor que te retiraras de este asunto.
Todavía he de curarte la mano.
¿Lo harás?
Tendrás muchos problemas si continúas ayudándome.
¿En qué he ayudado hasta ahora?
No, no creo que vaya a retirarme.
Aquí tenemos otra cosa.
Freddie se metió en una pelea por mí esta noche en el Silver Club.
En el bar, Johnny Marino llegó borracho y me empezó a molestar.
Cuando Freddie sacó la mano del bolsillo, se había puesto un guante.
Y cuando Johnny no miraba, le atizó.
Debía haber en el guante algo más que su mano
porque le hizo a Johnny mucho daño.
Freddie le golpeó la cara una y otra vez.
Un tipo simpático ese Freddie. Lleva un guante "cargado".
¿Cómo se ha mezclado Catherine con esa gente?
Oh, aquí hay algo más.
Freddie me llamó hoy desde S. F.
- ¿San Francisco? - Probablemente.
Y aquí está el número: Klondike 2-6-7-1-4.
Ha de ser San Francisco.
Un momento.
¿Hola? Telefonista...
¿Puede llamar a San Francisco, por favor?
El número es Klondike 2-6-7-1-4.
Sí.
Gracias.
¿Qué podemos perder?
No puedes preguntar por él directamente.
Si tienen algo que ver, les pondrías sobre aviso.
¿Sí?
Le paso la llamada.
Diga.
Hola, ¿eres tú, Freddie?
¿Con quién hablo?
Soy Martha Wier, Freddie.
Se ha equivocado de número. Aquí no hay ningún Freddie.
Pero yo llamaba a...
Le he dicho que se ha equivocado de número.
Por supuesto que era Freddie.
Bueno, ¿qué opinas?
Creo que Freddie sabe lo que le pasó a Catherine
y creo que a Arnold Sykes le gustaría saber lo que le ha pasado a Freddie.
Eso es lo que pienso.
Y a la policía le gustaría saber lo que ha pasado conmigo.
¿Sabes? Freddie.
Debería tener una pequeña charla con Freddie, ¿no crees?
¿Por teléfono?
No. Personalmente. En San Francisco.
¡Oh, no!
Es lo único práctico que queda por hacer.
Si empezara ahora, podría estar allí por la mañana.
¿Solo?
Claro que sí. No puedo pedir escolta policial.
Pero él es peligroso, Andrew.
Nunca has tratado con tipos como él.
Es un gángster, un pistolero.
Es cuestión de enfrentarse a ello.
Estoy metido en esto y no podré salir del lío hasta que no aclare lo que pasó.
La verdad es que debería haberme entregado a la policía esta mañana.
Oh, pasen.
¿Siempre tarda tanto en abrir la puerta?
¿Con quién está? ¿Con una mujer?
Oh, no, no, no... mujeres no, por favor.
Ya tenemos suficientes problemas con el Sr. Arnspiger.
Lo siento, estaba al teléfono.
¿Dónde se ha metido toda la tarde y noche?
Al menos le hemos llamado una docena de veces.
¿Qué es lo que hace? ¿Poner en marcha otro negocio en paralelo?
No; salí a dar una vuelta.
- Después de esa sesión tan movida... - Dígamelo a mí.
Cualquier cosa que diga en cualquier momento, Andy,
puede hacer mucho más daño si lo hace deliberadamente.
Lo sé. Es terrible, ¿verdad?
Morris, ¿le importa que vuelva a cerrar estas puertas?
Creo que he pillado un resfriado.
¡Ah! Es por eso. No respira el suficiente aire fresco.
¿Qué le ha pasado en la mano?
- Me corté con... un vaso roto. - ¿Qué pasa?
Está... está haciendo las maletas. ¿Se va a algún sitio?
- Sí, me voy. - Pero no puede hacerlo.
Esta noche no, Andrew.
Sí, esta noche.
Andrew, ¿se ha metido en problemas? ¿Podemos ayudarle?
No, Morris. No lo creo. Gracias de todos modos.
- He de ir a San Francisco. - ¡San Francisco!
Bueno, pues se acabó.
Henry, es importantísimo que vaya esta noche.
Me...
me gustaría contarles de qué va esto, pero... no puedo.
Por lo menos de momento.
Verá, Andrew, las cosas son así.
Henry y yo hemos pasado toda la tarde y noche con el Sr. Arnspiger.
Hablamos con él y le convencimos para que nos diera otra oportunidad.
Sí, le dijimos que quizás un salón no era el lugar adecuado para...
Morris, ¿a dónde quiere llegar?
Lo hemos arreglado todo para que dé una conferencia.
¿Una conferencia?
Sí, en la Universidad. Mañana por la noche.
Pero tal vez aún no haya regresado mañana por la noche.
¿Qué problema hay con San Francisco?
¿Eh?
San Francisco será un sitio igual de bueno.
Esto es Los Angeles, pero podemos celebrar la conferencia en Berkeley.
Tengo un buen amigo allí. El Dr. Markheim.
Él puede organizarlo todo. Esta misma noche le telefonearé.
Pero, ¿qué pasará con Arnspiger? Quizás no venga.
Vendrá aunque tenga que llevarlo en brazos.
Morris, llame por teléfono y haga reservas en el Hotel Saint Francis.
Andrew, hasta mañana.
Quizás todo esto haya sido para bien, después de todo.
Prepare una buena conferencia, muchacho.
¡No podemos fallar!
Todo saldrá bien, Andrew. No se preocupe.
- Buenas noches. - Buenas noches, Morris.
¿Estás bien?
Un ligero caso de congelación. Eso es todo.
Lo siento mucho. No podía librarme de ellos.
¿Seguro que quieres hacer esto, Andy?
Seré hombre muerto cuando averigüen quién compró el pañuelo,
así que no hay diferencia en morir en el intento.
- ¿No hay nada que pueda decir? - No, haz las maletas y márchate.
Muy bien.
Saldré sola. Es mejor que no nos vean abandonar juntos el hotel.
Ten cuidado.
Avísame en cuanto encuentres algo.
Lo haré.
Martha...
Gracias. De hecho, gracias por todo.
Eso es.
- Gin. - Capitán es usted un gafe.
¿Por qué no se va a casa y se acuesta?
Nadie va a cometer ningún crimen esta noche.
Es ilegal.
Muchachos aquí os traigo un pequeño regalo.
Algo bonito y reciente sobre el caso de Catherine Sykes.
¿Ha encontrado al hombre que golpeó al perro?
No exactamente, pero presiento que aparecerá pronto.
Es un informe del veterinario.
El perro tenía la rabia.
Hidrofobia.
Lo sacrificaron hace media hora.
Con la sección local, novedades sobre el caso Sykes...
- Sí, el perro tenía la rabia... - El tipo puede estar contagiado...
- Sí, el caso del presunto asesinato. - La rabia, he dicho la rabia...
- Puede que le mordiera... sí, la rabia. - Sí, han sacrificado al perro...
¿Has entendido la noticia? Publicadlo enseguida.
No, no soy el jefe, estoy en la sala de prensa...
Hola, forastero. ¿De qué huyes?
¿Qué?
A estas horas de la madrugada, debe estar huyendo de algo.
¿Qué ha hecho? ¿Atracar un banco?
Bueno... llene el depósito, por favor.
Págueselo a la chica de dentro, ¿de acuerdo?
Y ahora un avance informativo matinal. Primero el pronóstico del tiempo...
Se esperan más lluvias para el fin de semana y se aproxima una tormenta...
- ¿Qué tal? - Bien.
- ¿Qué tomará? - Café, por favor.
Un café.
Más noticias locales. En Los Angeles un giro inesperado
se produjo en el caso de Catherine Sykes la pasada noche.
La casa de la atractiva señora, que lleva desaparecida dos días,
fue asaltada anoche. El intruso, según informó la policía,
fue atacado por el pastor alemán de los Sykes,
al que encontró inconsciente con sangre en la boca Arnold Sykes,
el marido de la mujer desaparecida.
El intruso escapó, pero no completamente.
Un examen rutinario del animal realizado por la policía reveló algo sorprendente.
El perro sufría la más temible enfermedad: la rabia, hidrofobia.
Si el hombre al que mordió no es tratado inmediatamente, morirá sin remedio.
La policía de Los Angeles ha pedido a todos los médicos del Sur de California
que informen de todas las mordeduras de perro...
¡Cállate ya!
Quiero escuchar música.
Es Howard Hogan.
¡Eh, señor!
Se deja el periódico.
¿Es usted un profesor despistado?
Todo arreglado y listo para que lo conduzca, señor.
MONTGOMERY THATCHER, MÉDICO HORAS DE CONSULTA: DE 10 A 1
Consultas de 10 a 1. ¿Qué quiere?
¿Dr. Thatcher?
Yo soy el Dr. Thatcher. ¿Qué problema tiene?
Doctor, me ha mordido un perro.
Tengo miedo de que tuviera la rabia.
Entre.
Por aquí.
Siéntese.
- ¿Su nombre? - John Simmons.
- ¿De dónde es? - De Cleveland.
Cleveland...
Doctor, ¿no puede completar mi historial luego?
Necesito que me atienda.
Tranquilícese.
Tenga paciencia.
Lo importante en estos casos es conservar la serenidad.
Más gente muere por miedo a la rabia que por la propia enfermedad.
¿No ve usted mis gafas por aquí?
Las lleva puestas.
Oh, sí, por supuesto.
Dígame, ¿cuándo le mordió?
- Hace dos días. - Hace dos días. Eso es malo.
¿Dónde ocurrió?
¿Qué importa eso?
Mire, tanto si quiere que le atienda como si no, está Ud. en mi consulta
y yo sigo ciertos procedimientos.
Un médico sin procedimientos vale menos que el papel de su título de Medicina.
He estado ejerciendo desde hace 45 años. Hago las cosas a mi manera.
Siempre escribo todo lo que me dicen.
Veamos, pues, ¿dónde ocurrió?
- Santa Barbara. - Santa Barbara...
¿Qué clase de perro era?
Doctor, no tengo ni idea. Era un perro grande, marrón...
¿Quiere también su pedigrí?
No me desafíe. No he sido yo quién le mordió.
Déjeme ver la herida.
¿Informó del accidente?
Pues no. ¿Por qué debería haberlo hecho?
Porque lo dice la ley, Sr. Simmons. Lo dice la ley.
Cada vez que alguien es mordido por un perro, debe notificarlo
para que lo investiguen.
Tenía... tenía mucha prisa.
Prisas, prisas...
Todo el mundo tiene prisa por llegar al cementerio antes que su vecino.
Doctor, no he venido para que usted me dé una conferencia.
Me ha mordido un perro loco.
Sé que existen inyecciones que pueden salvarme
y quiero que me las administre inmediatamente.
Todo a su tiempo.
Primero voy a cambiarme de ropa.
Luego iremos al Hospital del Condado.
Allí le harán varias pruebas
y llamaremos a Santa Barbara
para ver si la policía puede atrapar a ese gran perro marrón.
Eso puede ahorrarle un montón de problemas
si comprueban que, pese a lo que dice, no padece la enfermedad.
Tenía la rabia. Estoy seguro.
Claro que está seguro. Pero, aun así, lo investigaremos.
No tengo tiempo, doctor. He de ir a una reunión importante en San Francisco.
Siéntese, Sr. Simmons.
La naturaleza no entiende de reuniones.
Su torrente sanguíneo no sabe nada de sus negocios en San Francisco.
La enfermedad es muy democrática, Sr. Simmons.
Mata a los pacientes y a los impacientes,
pero mata a los impacientes un poquito más deprisa.
¡Eh!
¡Bang! Está muerto.
Hola.
Hola.
Cuando crezca, mi padre me comprará una metralleta.
Sí, ¿verdad?
Sí. Cuando cumpla diez años.
Me llamo Horace. ¿Y usted?
¿Qué?
Su nombre, ¿cómo se llama?
Oh... soy... John.
Tengo tres tíos que se llaman John.
Nos vamos a Oregón.
Mi tía Bertha vive en Oregón. Tiene una casa muy grande.
Nosotros somos pobres.
Mi padre dice que si la tía Bertha no nos invita a vivir con ella,
le romperá la cabeza con un bate de béisbol.
Pero apuesto a que me mandará a la cama antes de hacerlo.
Cada vez que pasa algo interesante, me mandan a la cama.
¿Qué le pasa en la mano?
¿Eh?
Oh, eh... me corté.
Horace, creo que tu madre te reclama.
No. Ella me llama a gritos cuando quiere que vaya.
Sé lo que está buscando la policía.
Lo oí en la radio hace un rato.
¿Sí?
¿Qué están buscando?
Si me da diez centavos, se lo digo.
Aquí tienes.
¿Son diez centavos de verdad?
Claro que sí.
¿Qué puedo comprar con diez centavos?
¿Puedo comprar un guante de béisbol?
No.
¿Puedo comprar un rifle?
Bueno, no, no creo.
¿Qué es lo que busca la policía?
A un hombre al que ha mordido un perro.
Será mejor que continúe, señor.
El chico ha visto al tipo que buscamos en la parte de atrás de ese camión.
Podemos necesitar espacio.
De acuerdo.
ESTÁ ENTRANDO EN SAN FRANCISCO RESPETE LAS NORMAS DE TRÁFICO
¿A quién desea llamar?
Klondike 2-6-7-1-4
Un momento, por favor.
Diga.
Hola, ¿Freddie?
¿Quién llama?
No me conoce, Freddie, pero yo sí le conozco a usted.
Tenemos amigos mutuos.
Tengo que hablar con usted.
Es muy importante. Para ambos.
Pues hable.
No por teléfono.
He de verle personalmente.
¿Lo envía el chico?
¿Quién?
Muy bien, muy bien, jugaremos al despiste si así lo quiere.
No tengo nada que esconder. Podemos hablar de lo que sea.
Podría ir a su casa.
No sabe cómo llegar a mi casa.
Usted podría indicármelo.
Un tipo listo.
De acuerdo. Diga dónde.
En la esquina de Camino y Viaducto. ¿Sabe dónde es?
Puedo encontrarlo. Camino y Viaducto. ¿A qué hora?
Esta noche, a las 11.
¿A las 11 de esta noche?
¿Tiene algún problema? ¿Le asusta la oscuridad?
Esperaba poder verle antes.
Es mejor que nada. Venga solo.
Iré solo.
No intente ningún truco. En estos tiempos no me la juego por calderilla.
Yo tampoco.
Hasta luego.
¿A quién desea llamar?
Telefonista, ¿puede darme la dirección de este número de teléfono?
Klondike 2-6-7-1-4.
Me parece que la he traspapelado.
Un momento, por favor.
Lo siento, señor, pero se trata de un número privado.
Información no puede facilitarle la dirección que pide.
Gracias.
¿Profesor Gentling?
Soy el Dr. Markheim.
Morris Avrum. Sí, estoy abajo en el vestíbulo.
¿Puedo subir? Habitación 824, gracias.
- Pase, doctor. - ¿Cómo está Ud., profesor?
No le entretendré mucho.
Solo me he acercado para darle la bienvenida en nombre del comité
y ver si necesita algo.
- Oh, gracias, siéntese. - Gracias.
- ¿Quiere beber algo? - No, solo estaré un momento.
¿Qué la ha pasado en la mano?
- Oh, yo... me he cortado. - ¡Ah!
Con un cristal.
¿Quiere que la examine para ver si está bien?
No, gracias. Está perfectamente.
La conferencia está prevista para las 8:30.
Mi esposa me ha enviado con instrucciones
de que le lleve conmigo a cenar, vivo o muerto.
Quiere que usted sea conocido como se merece en los círculos sociales locales.
Ya sabe cómo son las mujeres.
Bueno eso es... muy amable por parte de la Sra. Markheim.
Estaría encantado de acudir, pero estoy un poco cansado,
así que emplearé el tiempo en preparar un poquito mi conferencia.
Claro, claro, ya sé a qué se refiere.
Cada vez que tengo que dar un discurso ha de ser con el estómago vacío.
Si como algo, no para de subir y bajar.
Hasta las 8:30, entonces. Será puntual, ¿verdad?
A la hora exacta.
Salga tres cuartos de hora antes para llegar a tiempo.
¿Está seguro de que no puedo hacer nada más por usted?
No.
Soy un hombre con muchas influencias en esta ciudad.
Puedo conseguirle lo que quiera cuando lo quiera.
Los arreglos para celebrar la conferencia me los saqué prácticamente del sombrero.
Oh, siento haber sido yo quien provocó este problema.
No hay problema. Me agradó hacerlo.
Es un gran placer tenerlo con nosotros, profesor.
- Espero esta noche con impaciencia. - Yo también.
Un momento, doctor. ¿Sabe? Hay algo que sí podría hacer por mí.
He estado intentando localizar a un amigo mío que vive aquí.
Tengo su número de teléfono, pero la telefonista no quiere darme su dirección.
Dice que es un número privado.
Oh, uno de esos, ¿eh?
Bueno... ¿Por qué no le llama y se lo pregunta?
Seguro que nunca pensó en ello.
Verá... sucede, doctor, que... es como una especie de broma.
Había pensado en presentarme sin avisar y sorprenderle.
Estuvimos juntos en el ejército.
Markheim dijo que podía conseguirle cualquier cosa que le pidiera,
así que vamos a intentarlo.
Míreme y vea cómo trabaja un hombre de acción.
Telefonista, póngame con la Comisaría Central de la Policía.
Quiero hablar con el teniente Ed Fogarty. Es urgente.
No me importaría echarle un vistazo a su mano para ver si la herida está limpia.
Oh, gracias, pero ya está bastante bien.
Aquí tiene su llamada.
Hola, Ed. Markheim al aparato.
¿Tomaste las pastillas que te receté?
Quiero pedirte un favor. La dirección de este número de teléfono:
Klondike 2-6-7-1-4
Klondike 2-6-7-1-4
Uno de mis pacientes.
No quiero molestarle y no me lo facilitan en información.
Estoy en el Hotel Saint Francis extensión 824.
Muy bien.
No hay problema. Me llamará él.
Será mejor que no le diga nada de ese vendaje que lleva.
Hoy todos andan preocupados con los vendajes
a causa de ese tipo al que mordió un perro en Los Angeles.
¿No lo ha leído en la prensa?
Bueno... sí, un poco.
¡Vaya! Usted podría ser ese hombre al que están buscando.
Llegó hoy de Los Angeles y lleva la mano vendada.
Quizás debería comportarme como un buen ciudadano y denunciarle a Ed.
Divertido, ¿no?
Muy divertido.
Mi teléfono no ha parado de sonar.
Me preguntaban cuáles eran los síntomas de la rabia.
No he visto un solo caso de hidrofobia desde que estudiaba en la Facultad.
He tenido que repasar mis manuales toda la mañana
para no parecer un idiota al teléfono.
Una bella enfermedad.
Un terrible virus. Eso piensan.
Ataca el sistema nervioso central.
Los primero que ocurre es que el paciente tiene una vaga sensación de aprensión,
se siente deprimido, como si algo malo fuera a pasarle.
Luego, un dolor sordo alrededor de la herida.
Poco después tiene problemas para tragar.
A continuación su voz se vuelve ronca.
- Raro, ¿verdad? - Sí que lo es.
Luego tiene sed.
Un desesperado deseo de beber agua, y aquí viene lo curioso,
le tiene miedo al agua,
no puede aguantar verla.
Solo de pensar en ella, siente dolorosos en la garganta,
muy dolorosos.
Después llega la parálisis.
Cuando esos síntomas se presentan,
se acabó. No hay cura posible.
Ninguna. Es una muerte segura.
Fascinante, ¿no?
Sí, lo es.
Debe ser Ed. Yo lo cojo.
Diga.
¿Ed? Sí. Eh... 1-2-0-2, Lomitas.
Un millón de gracias, Ed. Te enviaré gratis un frasco de esas píldoras.
- Aquí tiene. - Oh, muy bien, muy bien.
Le estoy muy agradecido, doctor.
No hay de qué. No tiene importancia.
¿Seguro que no quiere que le eche una ojeada a esa mano?
Oh, no, no, no. Está perfectamente.
De acuerdo.
Bueno, no se acerque a perros que le sean desconocidos.
- Oh, sí. - Hasta luego.
De acuerdo.
¿Necesita ayuda?
Sí.
Lléveme a la ciudad.
Suba.
- ¿Una pelea? - Podría ser.
Conozco a un buen médico.
Yo también. Lléveme solo a la ciudad.
¿No era la casa de Freddie Blair esa de la que salió?
¿Qué sabe usted de Freddie Blair?
¿Qué hacía allí?
- Bueno, yo... - ¿Es usted de la pasma?
No, no soy policía.
No es importante quien yo sea, por el momento.
Lo que importa es que yo sé quién es usted, Sr. Sykes.
¿Cómo sabe mi nombre? ¿Es uno de los tipos del Este?
Sí, soy del Este.
Yo no tengo nada que ver con el asunto. Fue cosa de Freddie.
No he tocado ni un centavo de ese dinero.
A mí también me robó.
Déjeme bajar. ¡Pare el coche!
¡Un momento!
- Deje que me baje del coche. - ¡Cuidado!
¡Cuidado, vamos a tener un accidente!
Con el Sr. Andrew Gentling, por favor.
Hola, ¿está ahí el Sr. Gentling?
Soy Martha Wier, Sra. Gentling, una amiga de su marido.
Estoy en el vestíbulo. ¿Puedo subir? Es muy urgente.
Gracias.
No podemos perder tiempo en cortesías, Sra. Gentling.
Hemos de encontrar a Andrew enseguida.
¿Tiene alguna idea sobre dónde puede estar?
No. De hecho, no le he visto.
Acabo de llegar.
Dejó recado en Los Angeles para que me encontrase con él aquí.
¿Ha ocurrido algo? ¿Algo va mal?
Será mejor que esté preparada para llevarse un susto.
Andrew tiene graves problemas. Él... Venga.
Lea esto.
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- Pero no veo qué... - Es Andrew.
Es el hombre al que están buscando.
¡Eso es absurdo! Debe estar equivocada.
Créame, no hay error posible, Sra. Gentling.
Sé que parece no tener sentido,
pero no me equivoco y cada segundo cuenta.
Tengo un médico que puede ayudarle, un amigo mío.
Hemos de llevar a Andrew a Los Angeles inmediatamente.
Pero eso es imposible, ¿no se da cuenta?
Ha debido confundir a Andrew con otra alguna otra persona.
Mi marido es el profesor Andrew Gentling.
Va a dar una conferencia aquí esta noche.
Acabo de hablar con el Dr. Markheim. Fue él quien organizó la conferencia.
Me dijo que había estado hablando con Andrew hace pocos minu...
Dijo que... se había hecho un corte en la mano y la llevaba vendada.
Le mordió ese perro.
Catherine era amiga suya. La llevó a su casa desde la mía.
No se preocupe por los detalles.
Ya me los contará mientras vamos al auditorio.
Podemos llegar en tres cuartos de hora.
No tenemos tiempo para parar. Hemos de ir directamente allí.
UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA LÍMITE DEL CAMPUS
ESTA NOCHE CONFERENCIA DE ANDREW GENTLING
UNA NUEVA UNIVERSIDAD PARA UN NUEVO MUNDO
- ¿No han sabido nada de él? - ¿Ni una palabra?
Damas y caballeros, el profesor Gentling parece haberse retrasado un poco,
pero estoy seguro de que llegará en breve.
Entretanto, el profesor Herbert Watson
sobradamente conocido por todos ustedes,
ha accedido a hablar sobre un tema de gran importancia para todos nosotros.
"El equilibrio del suelo."
Profesor Wat...
Profesor Watson.
El equilibrio del suelo.
Palabras dramáticas.
- Mire, esto no me gusta, no me gusta... - ¡Silencio!
Es difícil hablar de ello con calma y con objetividad científica.
En lo profundo del suelo, ahí donde viven las lombrices,
nuestros destinos se deciden.
Antes de que el hombre llegara...
Está sentado ahí, al lado de la Sra. Gentling.
- Le veo. - No lo entiendo.
Creo que estamos en un callejón sin salida.
Trasladamos a San Francisco el acto que no pudimos hacer antes.
Creo que le importa un rábano la educación, es todo.
Ten paciencia, ¿vale?
Ella habló con ese doctor de Los Angeles sobre un tipo que tenía la rabia.
Ten paciencia.
Consideren el caso de la lombriz de tierra...
Oh, cállate.
O te muerdo.
...dando más de lo que recibió, entonces ocurre el desastre.
El arado, los embalses para riego,
el tractor, los sacos de abono químico,
la lombriz de tierra.
La lombriz de tierra...
El profesor Gentling está aquí.
¡Gentling!
Les agradezco su atención.
Si alguno de ustedes quiere escuchar el final de mi disertación,
estaré encantado de continuarla luego.
Damas y caballeros, es un placer presentarles al profesor Andrew Gentling.
Debo pedirles perdón por llegar tarde,
pero circunstancias ineludibles me retuvieron.
Uno de los grandes ideales del mundo clásico
fue el de "una mente sana en un cuerpo sano".
Eso, por extensión, significaba estar ante un hombre completo.
El hombre que, al mismo tiempo, podía ser un soldado
que defendía al país con sus armas,
y también un poeta y filósofo,
que incrementaría el bienestar y la comprensión del país
con la fuerza de su intelecto.
En la antigua Grecia y en Roma no era extraño en un hombre
ser al mismo tiempo granjero y estudiante,
un comerciante y un político,
o un general y un historiador...
Bajo estas líneas maestras, la nueva Universidad ayudará a formar ciudadanos
que serán libres, inteligentes, cultivados y justos.
Muchas gracias.
- Muy, pero que muy bien. - Excelente, profesor.
Me gustaría que hubiese dicho algo sobre el equilibro del suelo.
Estoy orgulloso de usted, Andy. Yo no podría haberlo hecho mejor.
Muchacho, supongamos que usted y yo nos vamos al hotel
y charlamos allí un poco.
Sr. Arnspiger, lo siento, pero tengo un compromiso muy importante.
Oh, ¿qué, qué, qué...?
¡No puede hacerme eso!
- Sr. Gentling. - Sí.
Soy el capitán Gledhill, Departamento de policía de Los Angeles.
Homicidios.
¿Sí?
He escuchado su disertación de esta noche con gran interés.
He quedado realmente impresionado.
¿Sabe? Soy una especie de teórico semi-profesional.
En mi propio campo, por supuesto: el crimen.
Ya veo.
De hecho, ahora mismo tengo entre manos un pequeño asunto criminal.
¿Oh?
Sí.
Lo que quería preguntarle era esto:
¿Han considerado sus colaboradores que podría ser una buena idea
tener un departamento dedicado al crimen en esa nueva Universidad suya?
Oh, bueno, sí. Es una buena idea.
Es una idea excelente.
Intentaré incluir un departamento así en nuestros planes.
Gracias, muchas gracias.
¿Un accidente?
No, no, no... Nada grave. Solo un pequeño corte.
Si me disculpa, tengo un compromiso importante.
Claro, claro que sí...
Claro. Le veré en otro momento, profesor.
- Sí. - Llámeme si necesita ayuda.
Muchas gracias.
Eh, jefe, tenemos noticias de Nueva York.
Han descubierto quién compró ese pañuelo.
Agárrese bien el sombrero, jefe.
El profesor Andrew Gentling.
Oh, me duele la cabeza...
Recoja a la Srta. Wier, y también a la Sra. Gentling.
Vaya a telefonear. Llame a la Central.
Que emitan una alarma de búsqueda de un sedán verde,
bastante estropeado, de alquiler,
abolladura en el parachoques derecho, funciona solo un faro,
Lo conduce el profesor Andrew Gentling.
Alto, moreno, atractivo, lleva bigote.
Vamos, le doy cinco minutos. Le veré en la Comisaría.
- De acuerdo. - Y traiga aspirinas.
Acabo de ver el coche dirigiéndose a Camino Street, por los muelles de carga.
Acérquese.
¿Freddie?
Eso es. Salga de la calle y entre aquí.
No le conozco, pero sé quién le envía.
Sé que van tras de mí.
Por si acaso se le ocurre hacerme alguna jugarreta,
déjeme decirle que si resulto herido, no verán ni un centavo del dinero.
He intentado ser justo con ellos.
Intenté entregarles su parte.
Gasté una buena parte del dinero del modo en que dije que lo haría.
No fue culpa mía que gente en la que confiaba me traicionase.
Escuche,
¿han enviado a alguien más con usted?
No. Estoy solo.
Está solo, muy bien. He estado dando vueltas desde las 9 y sé que está solo.
Mire, amigo, podemos hacer un trato.
Todavía queda mucha de esa pasta. Mucha.
Así que, ¿por qué no vuelve y dice que no me ha encontrado?
De todas maneras, me voy mañana. Salgo del país.
No sería una gran mentira.
Le daría 10. ¿Qué le parece?
¿Diez?
Diez de los grandes. Sin preguntas.
Ya veo.
- Le propongo un trato mejor. - ¿Sí? ¿Cuál?
Dígame lo que le ha pasado a Catherine Sykes.
- ¿Quién quiere saberlo? - Yo.
¿Sabe quién es, jefe?
Freddie Blair.
¿Por qué Freddie Blair?
¡Andy!
¿De dónde sales?
¿Cómo has llegado aquí?
No te preocupes de los detalles.
Me peleé con tu... con Freddie.
- Llegó la policía. - ¿Te peleaste con Freddie?
¿Dónde está?
Está muerto, Catherine.
Había dos trenes y él corría atravesando las vías.
¿Está muerto?
Nos íbamos a marchar esta misma noche en un barco.
A Panamá.
¿Qué nos queda?
Voy a llevarte de regreso conmigo, Catherine.
No lo harás. No quiero volver.
Nadie podrá hacer que vaya a ningún sitio.
¿Por qué no eres sensata y vienes conmigo?
No... no iré. Y él me mataría si me pone las manos encima otra vez.
¡Lo haría!
¿Quieres ver cómo me mata?
No iré.
No voy a ir y no puedes obligarme.
¡Todos me fuerzan a hacer cosas que yo no quiero hacer!
¡No iré! ¡No!
¿Qué haces? ¿A quién llamas?
A la policía.
Oh, no, Andy.
Por favor, no quiero verme mezclada. Cuelga el teléfono, Andy.
¿Y?
De acuerdo, iré contigo. Pero no llames a la policía.
Me vengaré de ti, Andy. Ya lo verás.
Hemos detenido a Sykes algo magullado. No quiere hablar.
¿Dónde está ahora?
Celda 17, nivel 2, con los vagabundos.
¿Alguna novedad?
Sí. He decidido pedir la jubilación.
Comisaría de Policía, Pacciano.
Está aquí ahora.
Sí... Sí.
Ajá. Sí.
Han visto el coche en las afueras de Hayward.
Lleva a una chica con él. Se dirige al sur por la autopista de la costa.
La autopista está aquí. Eso le da una ventaja de media hora.
Puede interceptarlo yendo por esta ruta. Es 10 millas más corta.
Muy bien, haremos eso.
Andrew...
¿Sí?
No quiero parecer insensible, pero eso que le pasó a Freddie
no me ha afectado demasiado.
No voy a mentir diciendo que se me ha roto el corazón, porque no es así.
No era buena persona.
Aquella noche, cuando te dejé, estaba esperándome en la entrada de mi casa.
Para darme una paliza.
Cancelé la cita que teníamos el día que íbamos a marcharnos juntos.
Me dio una paliza y me desmayé.
Cuando desperté, ya íbamos camino de San Francisco.
La idiota de la sirvienta debería habérselo dicho a la policía.
Por supuesto, él sabía que yo no estaba muerta,
solo... solo quería causarnos problemas.
Freddie les debía parte del dinero
Andy...
Hay algo que quiero decirte.
El dinero... el dinero que tenía Freddie,
yo sé dónde lo escondió, Andy.
Son casi 100.000 dólares.
Es un dinero que Freddie recaudaba para el Sindicato.
Una red de apuestas ilegales por todo el país.
Robó parte de la recaudación para que pudiéramos marcharnos.
Te la daré, Andy.
Podemos escaparnos juntos, tú y yo.
Podrías hacer cualquier cosa que quisieras.
No, Catherine.
¿Por qué? ¿Por qué no?
No puede ser, y tú lo sabes bien.
¡Yo no quiero saberlo!
Quiero el dinero, quiero marcharme de aquí.
¡Por favor, por favor, Andy!
De acuerdo.
Te enseñaré algo.
Se lo enseñaré a todo el mundo.
No volveré con Arnold Sykes.
¡Prefiero estar muerta!
¡Catherine! ¡Retrocede!
¡No te acerques más!
¡Prefiero saltar!
Por favor, sal de ahí.
Este es el momento, Andy. Te dije que me vengaría de ti.
Conmigo es todo o nada.
Si te acercas más, salto.
No, no, no... no lo harás.
¡Pues da un paso más y lo verás!
¡Dios!
De acuerdo, me iré.
¡Deja las llaves puestas en el coche y empieza a caminar!
¡Oh, Dios! ¡¿A qué esperas?!
¡Andy!
¡Oh, cariño!
¿Lo ve, jefe? Le dije que encontraría el cuerpo.
¿Qué pasa? ¿A qué vienen esas prisas?
Hidrofobia, el perro... Tengo que ver a un médico.
Oh, olvídelo. Ese perro no tenía hidrofobia.
¿Qué?
No, me lo inventé.
Una bonita historia, ¿eh? Inteligente. Psicología.
¡Eh, jefe!
Disculpe, y no se preocupe por el perro.
Está bien, en mi casa jugando con los chicos ahora mismo.
Un bonito cachorro.
LA VERDAD ES PODEROSA Y SIEMPRE PREVALECERÁ
ESTA PRIMERA PIEDRA FUE COLOCADA EN 1949 POR ANDREW GENTLING
El Sr. Arnspiger, cuya generosidad y comprensión
han hecho posible este gran proyecto,
y esos hombres valientes que se me unieron en esta espléndida empresa,
el Dr. Horace Willoughby, el profesor George Resnick,
el profesor Morris Avrum, el Dr. Henry Pritchard
y el profesor Clarence L. Clark.
Es para mí un gran honor y un privilegio
inaugurar este proyecto colocando la primera piedra.
F I N
Subtítulo realizado por gamboler[noirestyle]
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