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Volvimos para terminar lo que se frustró en la iglesia.
- Queremos que se sumen. - Medicinas, contacto médico...
Básicamente, armar un hospital.
Si trabaja para mí, tendrá una vida en libertad.
La operación está decidida. Toma la información.
El ataque será el domingo 14 de junio vía aérea por Estero Hondo.
¡Loca!
Si vas a decirme que te caíste, ahórrate la estupidez.
He pedido que te inviten a la presentación en Nueva York.
Manolo, este camino es necesario, no importa adónde nos lleve.
Quieto.
Te mueves y te mato.
Tranquilo, no lo voy a dejar solo.
- Escapen ustedes. - Vamos, vamos.
- Arriba, compadre. Usted es un caballo. - Agárrate fuerte, compañero. Vamos.
Se apilan los cuerpos de los invasores en Maimón, Estero Hondo y Constanza.
- ¿Cree que los hemos derrotado? - Sí, señor presidente. Los aplastaremos.
- Muy bien. - Exterminen a los traidores.
Esta noche soltamos a los perros. La caza continúa, generalísimo.
Y de nuestra parte, ¿cuántos muertos?
Es temprano para tener una cuenta exacta, pero muy pocos.
Negro, hoy mismo le das la noticia al pueblo.
Dominicana es de Trujillo.
Gracias por traer el coche. Hay que llevarlo al hospital.
Hay un doctor que nos apoya.
- ¿Qué doctor? ¿Andrada? - Sí, el mismo.
Son dos horas de coche. No va a aguantar el viaje.
Una maldita carnicería, coño. No pudimos ni siquiera reaccionar.
- Tiene que haber un chivato. - ¿Qué importa?
¡Claro que importa!
Joder, no importa nada. ¡Ya no importa nada! Ya perdimos.
Hay que inyectarle morfina. No soporta el dolor.
Tranquilo, compadre, lo tumbaron. Va a estar bien, ¿oyó?
Lo único que podemos hacer es que no sufra.
Hagámoslo. Hay que hacerlo.
Póngale la morfina.
Tranquilo, tranquilo.
Siempre fuiste el más valiente de nosotros.
Es importante que lo sepas.
No abandones tu lucha.
Tú eres más valiente.
Hemos recibido noticias
lamentables
de que muchos de estos subversivos repelidos
eran exiliados dominicanos,
traidores de la patria que regresaron a nuestro país
con el único objetivo de generar el caos y la violencia...
Muy fuerte esto.
- ...e implantar un golpe de Estado... - Lo que yo decía.
- ...y conseguir lo que jamás conseguirán... - Bienvenidos. Por aquí.
...por la vía democrática.
Todo esto intentando convertir nuestro hermoso país
en otro lugar internacional del comunismo.
Pero no actuaban solos, querido pueblo.
Es de mi conveniencia informar a nuestro pueblo
de que estos traidores eran patrocinados por el Gobierno venezolano
y por nuestro vecino país...
- Tú, ahí. - Gipsy.
- ¿Qué significa esto? - ¿Qué pasa? ¿No te gusta?
Tenemos un número ensayado desde hace días con el maestro Alberti.
Sí, la coreografía es la misma. Cambia la forma, no el contenido.
- Coordina cada brazo. - No entiendo.
Hemos repelido un ataque internacional. ¿No te has enterado, Gipsy?
Tenemos muchos motivos para festejar. Le estamos ganando la guerra al comunismo.
Tú relájate y quédate tranquila. Descansa un poco.
En cuanto termine el discurso, hay que llenar de alegría y felicidad
los hogares dominicanos.
Venga, descansa.
Así. Ya la tienen, muy bien.
Pero el operativo para defender nuestra patria
no concluye con esta victoria.
- Vamos, no pasó nada. A los puestos. - ...la palabra de nuestro generalísimo...
¿Qué pasa, mujer? Tienes que estar en tu sitio. Vamos, rápido.
- Listos, señor. - Eso. Bien.
Rápido. Muy bien.
Vamos. ¡Eso! ¡Fuerza!
Tres, dos, uno. ¡Aire!
Parad.
Maestro Alberti.
- ¿Qué pasó? - Gracias.
Se supone que ahora vendría un número musical especial.
Pero después de escuchar las palabras de nuestro presidente...
son muchos muertos.
Muchos de ellos compatriotas nuestros.
Puede que tengan ideas diferentes o...
o incluso que estén equivocados, pero...
no puedo bailar sobre la tumba de nadie.
Se ha derramado mucha sangre.
Estoy segura de que muchos de vosotros me vais a comprender.
Lo siento.
- ¿Es comunista? - ¿Qué ha dicho?
- ¿Te volviste loca? - No me toques.
Esto es grave.
- Maestro. Música, maestro. - Vamos, Óscar. Vamos, rápido.
Pon la música.
Espera. Ya voy.
- ¿Adónde me llevan? - Sube.
¿Qué es esto?
No pueden entrar así a mi casa. No se lo permito.
Tranquila, señora. No es con usted.
Vamos.
Vamos, debajo de la cama.
No, no. ¡No! Mate, Mate.
- ¡Suélteme! ¡Suélteme! - ¡Sujétala! ¡Agárrala!
- ¡Mi hija! ¡Mi hija! ¡No! - ¡Vamos!
¡No tienen alma! ¡Son demonios!
Rafael.
Rafael, no... No podía bailar. De verdad que...
¿Quién coño te crees que eres?
¿De dónde sacaste los cojones para hablar a todo un país en una noche de gloria?
Una mierda de bailarina se atreve a enfrentarse a mí. ¡A mí!
Ven aquí, puta.
Ven aquí. Ven aquí.
No.
No.
Te voy a romper las piernas, a ver qué coño más sale de esa boca tuya.
Por favor, señor. No la mate.
- No la mate. ¡No la mate, por favor! - ¡Gallega puta! ¡Puta!
No le pegue a la señorita. Es buena.
¡Puta! ¡Puta!
¡Ya no más! Señor Benefactor, por favor.
¡Cállese!
No me la mate.
No me la mate.
Yo...
Yo hice de este lugar un país.
¡Un país, coño!
Y no me lo vas a joder.
No me lo vas a joder.
Arregla este desastre.
Sí, señor.
Señorita.
¡Amado!
Ya, mi niña.
¡Amado!
Señor Amado.
Dios mío.
Ayúdeme a levantarla, por favor.
- Coman, recuperen fuerzas. - Gracias, Minerva.
Gracias.
Tranquilo, Manolo.
No podemos estar tranquilos, Minerva.
Se llevaron a tus hermanas y sus esposos. Vendrán a por nosotros.
Tenemos que irnos.
¿Irnos? No tienen por qué saber que estamos aquí.
Lo saben todo, Minerva.
No soporto la idea de estar aquí y que tumben la puerta.
Compañeros, no queremos ser una molestia para ustedes.
- Nos podemos ir sin ningún problema. - No lo son. Por supuesto que no.
- Pero debemos pensar qué hacer. - Sí.
Está bien.
- ¿Qué pasó? ¿Qué viste? - Son ellos.
- ¿Segura? - Sí.
- Sí, son ellos. Hay que esconderlos. - Vamos.
Vamos. Métanse aquí.
- Voy. - Con cuidado. Vamos.
Tápalo, Minerva.
Vamos.
- ¿Qué hacemos? - Tranquila. Todo va a estar bien.
Muy buenas noches.
Si no le molesta, Manolo Tavares,
me gustaría que me invitara a pasar.
¿Saben?
No había estado en Monte Cristi.
Se nota bien tranquilo este lugar.
Sin la bulla de la ciudad.
- ¿Y los niños? ¿Están durmiendo? - Los niños no están aquí.
Me encantan los niños,
pero hay ciertos temas que tenemos que conversar
que no son para pequeños.
Conversaciones de adultos, lo llaman.
Minerva, por favor, descanse esos pies.
Puede sentarse, póngase cómoda.
Soy yo quien está invadiendo su casa.
¿Qué es lo que quiere?
Si nos va a llevar, hágalo.
¿Llevarlos?
¿Adónde?
En esta ocasión solo soy un mensajero
que trae una propuesta del jefe.
¿Una propuesta?
El generalísimo tiene un...
especial aprecio por usted, la Mariposa Mirabal.
Por eso, quiere ofrecerle un salvoconducto para que se vayan del país.
Ustedes y los niños, por supuesto.
A fin de cuentas, es algo que nos sirve a todos.
¿Cuánto tiempo tenemos para pensarlo?
Su marido Manolito...
No sabía que era tan gracioso.
Como siempre está serio...
No vine aquí a joder.
O esto se va por las buenas o por las malas.
Señorita, voy a lavar la ropa.
¿Precisa algo más?
No. Necesito que me hagas un favor.
Si quiere, puedo quedarme con usted.
No va a volver. Por lo menos esta noche.
Dile a Amado que me compre estos calmantes.
Pero a esta hora está todo cerrado, señora.
Pues que vaya a un puto hospital. Trabaja en el Gobierno.
Si no lo hace, no voy a poder hacer el show.
Sí, de inmediato.
Buenas noches, servicio de taxis.
¿Estás bien?
Oye, hagan algo, por favor.
Mate.
María Teresa.
Están trayendo a Minerva.
¡Atrás, bellezas!
¡Animal!
¿Qué parte no entendieron?
¡Les dije que atrás!
¿Qué te hicieron?
Arantxa.
Ayuda. Ayuda.
¡Asier!
- ¡Asier, ayuda! - ¡Hija!
¿Quién te ha hecho eso?
Arantxa, ¿quién te ha hecho eso?
Asier, déjala tranquila.
¿Dónde te duele, mi niña?
Todo.
- Todo. - Mi amor...
Voy a traerte algo para que te sientas mejor.
- Papá. - Dime.
¿Me puedo quedar aquí?
Claro que te puedes quedar aquí. Esta es tu casa.
Esta es tu casa y lo va a ser siempre.
- Perdóname. - No. ¿Perdón por qué?
Perdón por todo.
Por haberte abandonado.
- Por no haberte hecho caso. - No, no tienes que pedir perdón por nada.
Perdóname tú a mí.
Perdóname por haberte arrastrado conmigo.
- No. - Perdóname por mamá.
Caballero, ya vamos a aterrizar. Por favor, guarde el portátil.
Señora, disculpe. ¿Me acerca su bebida, por favor?
Gracias.
- Abróchese el cinturón. - Sí.
...bienvenida a Nueva York,
donde son aproximadamente las 16:25 hora local.
Ya pueden apagar el modo avión de sus dispositivos electrónicos.
En nombre de la aerolínea, gracias por haber viajado con nosotros
y esperamos volver a verlos pronto a bordo con nosotros.
Que pasen un buen día.
¿Si ha salido del país?
Ella no ha salido del país.
Estoy seguro de que aún está en Ciudad Trujillo.
Pero ¿te queda claro lo delicado que es esto?
Sí, señor.
No puedo seguir sosteniendo la mentira de la gira.
Tiene que aparecer ya.
Ya desplegué todo mi personal. Discretamente, por supuesto.
¿Por qué motivo te mandó a buscar el medicamento?
Dijo que tenía mucho dolor de cabeza.
Creí que te había puesto allí para vigilarla,
no para que te convirtieras en su enfermero.
Lo siento, señor.
Debe aparecer antes del sábado.
Ojo.
No quiero un operativo
ni violencia
ni policías.
Guantes de seda.
Que regrese a su programa de televisión, que narre sus experiencias fuera del país
y, de ser posible,
¿tienen alguna anécdota suave que nos haga quedar bien?
- No sé si logro explicarme. - Sí, perfectamente.
Y usted, Guerrero,
espero que no vuelva a defraudarme otra vez.
No tendrá una tercera oportunidad.
Mi disculpa, generalísimo. No volverá a suceder.
Le prometo que el sábado Gipsy estará en su programa, señor.
Está buenísimo.
- Muchas gracias. - Gracias, cariño.
Voy a por zumo.
- ¿Está dentro? - Sí, señor.
Ustedes, tranquilos aquí.
Buenas noches.
Sé que está dentro. Vamos a ahorrarnos el escándalo.
Asier.
Buenas noches, Gipsy.
¡Hijo de puta, malnacido! ¡Conmigo no te atreves!
- Un momento, está equivocado. - ¡Papá! Escúchame. No ha sido él.
- ¿Cómo? - Que no ha sido él.
Le juro, señor Oyamburu, que yo no pego a las mujeres.
Al contrario, les doy trabajo.
Y esto es obra de un enfermo exaltado que no va a volver a ocurrir.
¡Qué bueno encontrarte aquí, Gipsy!
Estaba muy preocupado por ti.
Todos los compañeros del canal están muy preocupados.
Pues que no se preocupen.
Estoy bien.
Aquí estoy bien, y aquí me voy a quedar.
Te entiendo, pero...
ahora lo mejor es que regreses a tu casita bonita frente al mar,
que mañana te pongas a ensayar el espectáculo
y que pasado mañana hagas felices a todos los dominicanos y ya está.
Usted y su familia se creen los dueños de todo el pueblo dominicano.
No sabe lo difícil que sería no tener a Gipsy el sábado en el programa.
Eso es un golpe fatal.
Y no solo para todos los dominicanos,
el generalísimo enloquecería.
Permiso.
¿Tienes fuego?
- No, hija. - Papá, está bien.
¿Seguro?
Petán, escúchame.
Muchas gracias.
Mírame.
Sabes mejor que nadie que estoy cansada.
Creo que ha llegado la hora de que busquéis a otra estrella.
Estoy agotada. Por favor.
Sabes que eso es imposible.
Déjame que te hable como tu jefe o como tu mentor.
Siéntese, profesor Oyamburu. Está en su casa.
Una figura como tú no puede desaparecer de la noche a la mañana.
Preocupaste a mucha gente.
Tuve que inventar una gira tuya por el exterior.
Eres una persona muy importante en este país.
Una artista muy querida, muy admirada, muy respetada.
Aquí podría venirte a buscar el ejército o la policía.
Ahí fuera hay dos coches del SIM.
Pero les dije que no, que no hacía falta usar la violencia.
Que, como gerente general del canal
y persona cercana a ti,
me sentía en la obligación de ayudarte a que vuelvas a tu rutina.
¿Y si te digo que no?
No puedo volver al programa si me siguen golpeando.
No, por supuesto que no.
Jamás te lastimaríamos.
Eres nuestra estrella.
Pero...
los del SIM, esos que están ahí fuera, locos por entrar,
muy bien podrían llevarse al profesor Oyamburu.
Miren.
Esto de aquí es una carta firmada por varios ciudadanos
donde lo acusan de difundir ideas subversivas de extrema izquierda
en su clase en la universidad.
Esto es grave.
Esto es muy grave.
Esto es de aquí directo a la silla eléctrica en La 40, pero...
también tengo la posibilidad de hacer desaparecer la evidencia.
Tú decides, Gipsy.
¡Perdón!
Aquí, en familia,
Arantxa.
Gracias.
- Bienvenida, señora. - Hola.
- Tenga, su llave. - Gracias.
Señora Oyamburu, un caballero la espera en la cafetería.
Se llama Julio César.
Gracias.
El botones puede ayudarla con su equipaje.
Sí, por favor.
- Gracias. - Un placer.
¿Cómo es posible seguir siendo tan bella?
- Lo dices por ti. - También.
Dos martinis secos, por favor.
Años soñando con este momento.
Yo también, Julio.
Pero esta vez me tocaba a mí refugiarte en mi casa.
¿Por qué no has querido?
Soy la invitada de una gran editorial.
No podía hacerles ese feo.
Gracias.
Por una mujer extraordinaria
y la mejor amiga que un hombre puede desear.
Por los amigos que no olvidan.
“El presidente venezolano Rómulo Betancourt logró salir con vida,
aunque con sus manos y su rostro quemados.
Es de lamentar
la muerte del jefe de la Casa Militar y de un estudiante”.
Salió bastante bien.
“Ante las cámaras de televisión,
Betancourt responsabilizó a Rafael Leónidas Trujillo
pidiendo sanciones de la OEA, asegurando que tiene pruebas
para demostrar la responsabilidad del dictador de República Dominicana”.
¿Qué pruebas puede tener ese maricón?
Yo sí tengo pruebas de que con su dinero
se financió la llegada a este país de los comunistas esos en avión.
Bueno, pero las sanciones pueden ser muy duras, generalísimo.
No le tengo miedo a Betancourt.
Es que no se trata de Betancourt. Se trata de la OEA.
¿La OEA? La OEA me importa una mierda.
Oye. Escucha a Joaquín en vez de escuchar tanto a Jimmy Alves.
Señores,
que Betancourt diga lo que quiera.
Yo me voy a defender.
Bueno, lo de Betancourt no tiene remedio,
pero hay otro asunto que, depende de cómo lo tomemos,
nos puede ayudar o nos puede complicar.
¿Cuál? ¿Cuál es ese tema?
Hay una editorial del Washington Post donde invita a la OEA
a que ponga en su agenda la liberación de los presos políticos.
Hablan de más de 120 detenidos después del 14 de junio del 59:
que no tienen juicio, que no se les ha condenado...,
y la comunidad internacional ya está hablando de eso también.
Leí la prensa. Ya sé lo que dice ese norteamericano. La leo.
Mira, Rafael, lo que está tratando de decir Joaquín
es que, si quizá nos adelantamos y tenemos un gesto,
es posible que recuperemos las relaciones con la OEA.
No. Me están pidiendo que libere comunistas.
Yo lo que quiero es recordar que somos una isla.
Y si ellos se lo proponen, les va a resultar muy fácil aislarnos.
¿Saben lo que no me gusta?
Que estén los dos como dos viejas chismeando a mis espaldas.
Está bien.
¿Quieres un gesto?
¿Quieres un gesto?
Les voy a regalar un gesto.
Vamos a liberar comunistas.
Ahora, sin ruido.
No me gusta que piensen que los comunistas terminaron torciéndonos el brazo.
Los vamos a liberar de manera individual.
Cada uno derechito a su casa.
Y no quiero grandes gestos de presos liberados ni nada.
Ni fotos en ese periódico de mierda con los presos saliendo de la cárcel.
¿Entendido?
Clarísimo. Por mí, clarísimo.
Está bien.
Ay, Dios mío.
Trujillo liberando comunistas.
Eso está bien.
Mis nietos me salieron un amor. Y jamás me desobedecieron.
Bueno, si no, sabían que la tía Dedé los castigaba.
Ya, mi amor.
Me da pena que regreses a Monte Cristi.
Al menos a los tuyos los puedo ver más a menudo.
Bueno, no creo que podamos volver a Monte Cristi.
Nos contaron que los de Alves nos desbarataron todo.
Son unos desgraciados. Asesinos.
Van y vienen por ahí, con la excusa política matando gente
y luego vienen y roban las gallinas.
Ya sabía yo que nos ibas a seguir los pasos.
Bueno, ya. No hablemos más de política.
Vamos a celebrar con una rica comida y agradecer que estamos juntos.
- ¿Qué es? - ¡Fuerza, Mariposas!
¿Qué es eso?
¡Que vivan!
- ¡Viva! - ¡Fuerza, Mariposas!
¡Fuerza!
¡Dios bendiga a las Mariposas!
¡Estamos con ustedes!
¡Viva!
Pueblo dominicano.
Compañeros.
Es normal vivir con miedo en estos tiempos.
Miedo al encarcelamiento,
miedo a la tortura, miedo a la muerte,
miedo a perder amigos, familiares,
miedo a perder el trabajo que sustenta a la familia,
miedo al hambre, miedo al aislamiento...
Pero no podemos dejar que nos invada la forma más peligrosa del miedo,
aquella que se disfraza de sentido común
condenando como tontos o inútiles los pequeños actos diarios de coraje
que nos ayudan a preservar la dignidad humana.
Sé bien que no es fácil para un pueblo que ha vivido bajo terror tanto tiempo
hacer lo correcto para liberarse de la tiranía.
Sin embargo, el coraje aumenta una y otra y otra vez.
El miedo no es el estado natural del hombre.
La libertad sí lo es.
Escúchennos bien, compañeros.
A partir de ahora,
empezaremos a organizarnos como se debe, como un partido político,
para darle pelea a esta dictadura desde el lugar que corresponde.
Nos haremos escuchar.
Este partido tendrá como nombre la fecha en que un grupo de valientes
se inmolaron para terminar con la opresión en República Dominicana.
Y se llamará el 14 de Junio.
No podemos seguir viviendo con miedo.
¡Fuera Trujillo! ¡Fuera Trujillo! ¡Fuera Trujillo!
Llegó la hora de que la dictadura escuche el grito de los que parecían no tener voz.
¡Fuera Trujillo! ¡Fuera Trujillo! ¡Fuera Trujillo!
¡Fuera Trujillo!
Que griten tan fuerte como grita esta Mariposa.
Si me atrevo a gritar al oído del dictador
es porque ya no tengo miedo.
Ni siquiera a la muerte.
Subtítulos: Carmen Arnaldos Almagro
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