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Lo importante es que entiendas que ir en contra del presidente tiene un precio.
- ¿Qué te hicieron? - ¿Yo?
Te están mintiendo. Hay que pedir el habeas corpus.
Empezaron con papá y luego irán a por toda mi familia.
- Quiero ayudar a don Enrique. - Me encargo yo.
Puedo agendar un encuentro.
¿Te vas a reunir a solas con ese animal?
- ¿Y Alba? - Van tres días que no viene.
Simón.
Ya me llegaron las fotos.
Que el público no pueda aplaudirte es de las cosas más injustas que he visto.
¡Papá! ¡Ayuda!
Al centro, niñas, venga.
Viene. Primera posición.
Brazos en uno...
Dos. Tendu al frente y cierra.
Tendu al lado y cierra.
Espaldas largas, que las estoy viendo, niñas.
Y viene, demi-plié y estiro.
Demi-plié, estiro.
Un momento, niñas.
¿Sí?
Buscamos a Asier Oyamburu.
No está aquí.
Ustedes, a su casa.
Ella es mi hija. Ella se queda conmigo.
Hace meses que no lo veo.
Desde la liberación. Tampoco me dijo adónde iba.
No quería darme información y darme problemas.
¿Se quiere callar de una puta vez, señora?
No es necesario que destrocen todo.
- ¡Aquí, aquí! - No. Espera, espera.
Tranquila, cariño, no pasa nada. No pasa nada.
- ¿Qué es eso? - No hay nadie, señor.
Rojos de mierda mentirosos.
Arantxa, cariño, voy a hacer algo con los señores y vuelvo, ¿vale?
- No, no. - ¿Vale? No.
Suelta.
Cariño, ya vuelvo. Nos vemos pronto, amor.
Bueno, avisadme.
Te llamo luego.
Y su familia, por consecuencia, va a...
- Señoritas. - Hola.
Como le decía a su madre, el derrame que sufrió fue extenso.
¿Y eso qué significa?
Tuvimos que hacer un par de incisiones para sacar una serie de coágulos.
¿Cuándo podrá volver a casa?
Desgraciadamente, tenemos que esperar hasta que retome consciencia
y así saber el verdadero nivel de daño y su secuela.
Lo siento mucho.
Gracias, doctor.
Don Enrique va a estar bien. Ya verás.
¿Y tú cómo lo sabes?
Discúlpame.
Gracias por acompañarme. No era necesario.
No hay de qué.
No hace falta que te quedes.
Parece que va a ser una noche larga.
- No voy a ningún lado. - Todo esto es mi culpa, Simón.
Eso es una estupidez.
No, no es una estupidez. Es la verdad.
Si yo no hubiese actuado así, las cosas serían...
La culpa es una pérdida de tiempo y energía.
¿Acaso tú le has causado ese derrame?
Lo que le hicieron a papá es un mensaje directo y perverso
de ese monstruo hacia mí.
Eso no lo hace tu culpa, Minerva.
Tú eres una mujer de espíritu libre y ese concepto aquí no existe.
Me ofrecieron un puesto como periodista en L’Humanité.
¿Vuelves a París?
En dos semanas.
Felicidades.
Eres bueno, te lo mereces.
La vida en el exilio no está tan mal.
Hay lugares donde nuestros pensamientos no son una locura.
- Ya sé que esto no es París, Simón. - Nunca lo será.
Por cómo vienen las cosas, nada cambia.
¿Cómo esperas que las cosas cambien
si todo el que puede hacer algo huye como un cobarde?
¿Cobarde?
Hace más de 20 años que el Chivo llegó al poder y no ha cambiado nada.
No podemos pretender que nuestro futuro cambie si no hacemos nada con el presente.
Bueno.
Entonces, cuéntame alguna anécdota de tu infancia en Salcedo
que defina a Minerva.
¿Ya tenía tanta personalidad de pequeña?
Sí.
Todo lo que se proponía lo lograba. Era increíble.
Y siempre siempre pensaba en los demás.
¿Por ejemplo?
Pues llevábamos ya un par de años viviendo en Salcedo y éramos muy amigas.
Los años pasaban y yo solo podía bailar para las cuatro hermanas Mirabal.
En la finca, al atardecer.
Eran un sol.
Un día, se acercó Minerva en plan misterioso.
Me llevó a una habitación, cerró con llave
y me dijo que había encontrado una escuela de danza en La Vega
y que me había inscrito para el examen de admisión.
Nos escapamos juntas en un autobús. Fue una auténtica locura.
- ¿Y cómo fue la prueba? - ¡Ah! Muy bien, muy bien.
Era un jurado muy estricto, muy serio, pero les gusté muchísimo.
Y allí mismo, antes de salir, dijeron que... que me admitían.
¿Y qué pasó? ¿Seguiste estudiando en aquella academia?
No, no. Cuando regresamos a la finca, se lo conté a mi padre.
En vez de felicitarme, se enfadó muchísimo.
- ¿Por qué? Si era lo que te apasionaba. - No.
Nos habíamos escapado juntas a otra ciudad y mintiendo.
Él era un inmigrante, era catedrático, pero trabajaba de peón rural.
Jamás podría costearme que estudiase y viviese en otra ciudad.
Me enfadé muchísimo con él, pobre.
Pero tenía razón. Era un sueño imposible.
No lo creo.
Al final terminaste cumpliendo tu vocación y eso es lo importante.
¡Ah, sí! Eso es verdad, es cierto. Mira, aquí me tienes.
Ya es la segunda generación de alumnas y me tienen...
No, no. Me refería allí, en Dominicana.
No. No, no.
Cuando por fin fui a vivir a la capital, yo ya tenía 19 años.
Era muy tarde para empezar estudios oficiales.
- Perdona, pero viviendo en la capital... - ¿Qué importa, Pilar?
¿Por qué insistes?
Es hermosa, igual que esta.
Ya sabes, lo bueno.
- Vamos a ir entrando. - Claro, claro.
- No hay que perdérselo. - Vamos.
Hola, ¿te puedo ayudar?
Hola. Venía a hacer una audición.
- ¿Quién eres? - Arantxa.
Un momento, por favor.
Llegó la chica de la audición.
Paramos.
¡Eva!
¿Podrías concentrarte en lo que estamos haciendo?
Estoy concentrada.
No se nota. Eres la vedette.
Se supone que deben seguirte a ti.
Tomás.
Cuando vienes adelante, recuerda el límite, la marca.
- Aquí. - Ahí.
Cuidado con el brazo.
Retomamos desde el primer arabesque.
- La chica de la audición. - Sí, dile que siga.
- Sigue, por favor. - No vi ningún passé.
¿Cómo te llamas?
Arantxa Oyamburu.
¿Y sabes bailar?
¿Has bailado alguna vez ritmos latinos?
Sí, en alguna fiesta.
Cámbiate.
Y entra. A ver si puedes seguir a las chicas.
Julio César, ¿van bien los pasos cruzados que hacemos al principio?
Sí, como quieras está bien.
Okay. Abrimos la figura un poco antes, ¿okay?
¿Te molesta si pongo a esta niña a ensayar?
Tengo que probarla.
Vamos a hacerlo, pero salgamos pronto, que tienen hambre los muchachos.
No te preocupes.
¡Un momento!
¿Va a bailar con esas zapatillas?
Ana, ve a buscarle ropa y unos zapatos para que baile.
Estoy rodeada de idiotas.
- Maestro. - Un, dos, tres...
Hola.
Hola.
¿Te echo una mano?
Tengo hasta las seis que me voy a la escuelita.
Sí, por favor.
Échame una mano con esta mercancía.
Así al menos te pagas los libros que te llevas para tus alumnos.
Seis botellas de cristal.
¿Seis?
Siete botellas de cristal.
¿Y el pedido de harina?
No llegó. Don Gregorio canceló la orden. Ya no nos puede vender más.
Bueno, buscaremos otro proveedor.
No sé dónde, Minerva. El único que queda es don Efraín
y es más trujillista que don Gregorio.
- Olvídate. - Buscaremos en otro pueblo.
¡Fuera de Salcedo, comunistas hijos de puta!
¡Azaroso! ¡Desgraciado!
¡Ay! ¡Mierda!
- ¿Qué te pasó? - Mira a ver.
Ay, no.
Apriétatelo, a ver. Eso es. Sujétatelo ahí.
Mira qué desastre.
Yo sé que esto es mi culpa.
Mira, Minerva, no sé si es tu culpa o no.
Lo que sí sé es que esto apenas empieza,
se va a poner peor.
Yo ya ni sé para qué abrimos el almacén.
Algo tienes que cambiar.
¿Y qué debí haber hecho?
Posiciones.
Primera línea. Ahí.
Ahí. Sí, ahí.
- Maestro. - Un, dos...
Paramos.
No lo hiciste muy bien, ¿cierto?
Observa y aprende.
Y sonríe, que tienes una bonita cara.
María, déjale el puesto.
¡Paramos!
¿Vieron el doble giro? Apréndanselo.
Ana, mañana a primera hora para ensayo.
Gretchen, a mí no me gusta este vestido.
Me queda pequeño, me aprieta.
Y esta peluca
ni siquiera me deja ver.
¿Terminaste?
- No. Qué pesado. - Pásamela.
¿Quién quiere ir a comer conmigo?
- ¡Yo! - Gracias.
Estamos apurados.
¿Cómo están mis hembras? Tienen que dar un espectáculo de calidad.
Esto es poco a poco, pero con firmeza. Así.
Me gustó mucho lo que hiciste hoy.
Gracias, patrón.
¿Qué te pasa?
¿Te avergüenzas?
Tendrías que estar muy orgullosa.
¿No lo estás?
Porque yo estoy muy orgulloso de ti.
Vamos, levanta esa carita.
Dame una sonrisa.
Una sonrisa para José.
Así, ¿ves? Es que... eso está mejor.
Tienes un brillo especial cuando sonríes.
Me di cuenta la noche aquella en el Hotel Ovando.
Yo fui el primero en notarlo.
Que no se te olvide.
- Hasta mañana. - Hasta mañana.
Aran... ¿Cómo es?
- ¿Tu nombre? - Arantxa.
- Ar... Ar... Ar... - Arantxa.
Es que eso es como un trabalenguas.
Vamos a ir pensando en buscar algo más normal.
Digo yo, para el gran público.
¿Está bien?
¿Cómo estás, Patria?
Estoy mal, padre.
Estoy muy triste.
Imagino la razón, hija.
Sé que tu padre está hospitalizado.
La salud de mi padre no se quebró naturalmente.
Fue encarcelado.
Torturado.
A veces nos cuesta reconocer...
que la salud de nuestros seres queridos decae.
Se enferman, envejecen.
¡No!
¿Qué dice? Don Enrique Mirabal es un hombre... era...
un hombre fuerte,
con una salud de hierro.
Un trabajador incansable.
Y regresó de la cárcel de Trujillo que parecía que tenía 20 años más.
Todo ha sido tan injusto...
Patria, tú misma has pasado por el seminario
y sabes que hay una sola justicia, y es la justicia divina.
Esa es a la que debes encomendarte.
No debes buscar culpables donde no los hay.
Recuerda que la salud de los buenos cristianos es obra de Dios.
Reza y todo se resolverá.
- La bendición, mamá. - Bendición.
- Gracias. - ¡Rosalinda!
Muy lindas.
Héctor. ¡Qué bello que viniste esta vez!
Lo haré más seguido, mamá. De verdad.
¡Qué bueno verla, mamá!
Sí, hijo.
A ver, cuénteme. ¿Cómo está usted?
Como me ve. Estoy viva.
Pero ¿siente alguna molestia?
¿Sus piernas están bien?
Lo único que me molesta es no saber qué decidiste sobre la presidencia.
Tranquila, mamá. Estamos trabajando en eso.
Creo que usted va a ser muy feliz,
porque he decidido dejar el cargo y poner en mi puesto a Héctor.
Acércate.
Claro, vamos a trabajar bien duro
para que Héctor siga construyendo ese camino de gloria para este país.
Es una responsabilidad enorme.
Confío en que estés a la altura para continuar el legado de esta familia.
Y Héctor no va a trabajar solo.
Yo sé, pero va a escuchar.
- ¿Cree que me aceptarán como presidente? - ¡Que se jodan! ¿O no?
José...
¿Qué ha pasado con la muchacha que te mandé al club?
Bueno, es una belleza extraordinaria, una joyita.
Baila bien e hizo una prueba excelente.
Aunque le prestaran unos zapatos dos números más pequeños.
- ¿Cuándo empieza? - Ya está ensayando.
Yo mismo me ocupé de que esté bien y no le falte nada.
Cuidado con echarle maíz a la españolita, hermanito.
En ese corral no hay espacio para dos gallos.
¿Puedo?
Adelante.
Hola.
No necesito el teléfono.
¿Y qué te trae por aquí?
Buenas tardes. ¿Cómo estás?
Me puedes saludar como todo el mundo.
Muy bien, ¿y tú?
Bien.
Muy bien, en realidad.
Por fin voy a poder bailar.
¿Cómo es eso?
No te preocupes, no va a interferir en mi trabajo en el hotel.
Los ensayos se pueden acomodar y las funciones son de noche.
¿En qué teatro?
En el club Caribe.
¿En ese antro?
Es el mejor club de Dominicana.
Está lleno de putas.
Pero si va tu padre, van tus amigos, vas tú...
¿Y qué tiene que ver? Está lleno de putas, Arantxa, por Dios.
En toda mi vida solo he querido hacer una cosa.
Una sola cosa.
Pensé que te alegrarías, que me acompañarías.
Sí, pero me dijiste que querías ser bailarina clásica.
Yo nunca me imaginé
- que sería mover el culo en público. - No, no es mover el...
Marcos.
Esta es la única oportunidad real que tengo de bailar desde que llegué...
Tu nuevo trabajo es incompatible con este.
Te lo digo como tu jefe, no como tu novio.
Muy bien.
Si no me dejas otra opción...
Perfecto.
Marcial, prepara la liquidación de Arantxa Oyamburu.
Se va a trabajar a otro sitio.
- ¿Sabes dónde está la puerta? - Perfectamente.
Inmediatamente. Ya no trabaja más aquí.
Creo que eso es mío.
José Ingenieros. Es un pensador único.
"Así como los pueblos sin dignidad son rebaños,
los individuos sin ella son esclavos".
Espero que no te moleste que haya tomado tu libro.
Puedes leerlo.
Aunque si me preguntas, te recomiendo algo más ligero.
Quiero aprender.
Un coche militar.
¿Qué significa?
Nada bueno.
- Buenas noches. - Buenas noches, Sra. Macías.
¿Podrían despertarme mañana a las 7:30, por favor?
- Sí, por supuesto. - Muy bien. 204.
- Perfecto. - Gracias.
Bien.
Voy.
¡Sonrían!
Cuidado con el cable. ¡Círculo!
Fuera de línea. Sin palabras.
Eva, yo sé, estoy convencida de que puedes dar mucho más.
- Claro que sí, Gretchen. - Espero verlo antes de morirme.
Las colas. ¿Muy pesadas? ¿Están bien?
- Está bien. - Vaya a su casa. Buen trabajo.
¿Y tú qué miras?
Eva, por favor.
- Estuviste... - ¿A esta qué le pasa?
No le hagas caso. Eva es así.
Estuviste genial.
- ¿Sí? - Sí, felicidades.
- Hola, hola. Miren con quién vengo. - ¡Ey!
- ¡Ay, Simón! - ¿Cómo estás?
Simón Farías de nuevo por la isla. ¡Quién lo diría!
¿Cómo está Europa, Simón?
Bien, bien, muy bien. Vieja pero sabia, como siempre.
¿Vieja, sabia? Cualquiera que te escuche piensa que vives en una biblioteca metido.
Te voy a decir algo.
Todos los que han vuelto dicen que no queda ni sombra de la guerra,
que París es una fiesta. La fiesta de "apaga y vámonos",
mejor que la que estamos haciendo aquí.
Bueno, Minerva, perdón.
Con esto de celebrar lo de Simón, no te he preguntado por tu padre.
Todavía no sabemos cómo va a salir de la operación.
- Minerva, debiste haberlo matado... - ¡Raúl, ya!
¿Sabes qué dicen por ahí? Que le pegaste una buena galleta.
¡Ay! Bueno, ya, ya, ya.
Simón, ¿qué te sirvo?
- No, deja, yo sirvo. - No, dime. ¿Qué te sirvo?
Bueno, mi reino por una mamajuana.
Por mucho que quiera Gretchen,
si Eva sigue bailando así de bien a Petán, nunca la van a poder echar.
Al principio, no daba un peso por ti,
pero, mujer, ¡cómo te has movido!
Sí.
Es que, aparte de talento,
tienes agallas.
Gracias, pero me falta un poco de soltura todavía.
¡No, qué va!
Eso se logra ensayando.
Bueno, nos vemos esta noche.
Y de ti espero un regalo mucho mejor que el que te he hecho.
- Te sorprenderé. - Bueno, eso vamos a verlo.
Nos vemos. Eh, guapa.
Y tú también estás invitada.
Hoy es mi cumpleaños y lo vamos a celebrar en la pensión.
Y a las doce, cortamos la tarta con velas y todo. ¡Ya saben cómo es!
- Nos vemos esta noche. - Chao.
Los dominicanos cada vez tienen más problemas
para justificar los crímenes de su gobierno.
Las autoridades norteamericanas...
Mierda de cacharro.
Buenas noches.
¿Qué haces aquí?
Necesito hablar con ella.
¿Con quién?
¿Con Arantxa? ¿Para qué ha venido hasta aquí
si está en su hotel y hoy tenía turno de noche?
Por favor, en serio. Necesito hablar con ella.
Verás, yo no sé qué tienes con mi hija, pero aquí no está.
Arantxa ya no trabaja en el hotel. Hace unos días que se fue.
- ¿Qué dices? - Yo mismo la despedí.
Trabaja en el Caribe, pero hoy no hay show.
Así que debe haber regresado ya.
De verdad no está enterado, ¿cierto?
Al menos me consuela no haber sido el único engañado.
Olvídese. No le diga que vine a buscarla.
Que tenga buena noche. Disculpe la interrupción.
¡Arantxa!
¡Ay!
Ya vengo.
- ¡Felicidades! - No, no.
Antes de medianoche trae mala suerte.
- Perdón. - Estás hermosísima. A verte.
- Gracias. - Gracias por venir.
- Bienvenida al paraíso. - Hola.
Trujillo caerá. Ya lo verás, es solamente cuestión de tiempo.
Lucio, cállate. Nos van a matar a todos.
- ¿Quién? - ¿Cómo que quién?
¿No sabes que, además de los del SIM, aquí solo hay chivatos del Chivo?
A veces yo me detengo, miro a mi alrededor y no lo puedo creer.
Da asco cómo se comportan muchos.
Esa noche muchos se sentían orgullosos
si el Chivo o el degenerado de su hijo elegían a sus hijas.
Yo me pregunto cómo es posible que gente que estudió, tiene una profesión,
tiene negocios y formaron una familia den por natural que en su país
haya un amo y señor que goce del derecho de pernada,
una práctica de los señores feudales del Medievo.
Antes pensaba que entregaban a sus hijas y a sus esposas por terror,
pero lo más triste es que es por devoción.
Y una mierda.
Vivir en el extranjero me permitió ver las cosas desde otra perspectiva.
Ese hijo de la gran puta tiene todo muy bien aceitado.
Ya son 22 años manejando el país a su antojo.
Tú, tú, yo,
estábamos aprendiendo a hablar, a caminar y Trujillo ya era presidente.
Tiene a los estadounidenses y a los curas de aliados,
y, fronteras adentro, al que se le opone lo encarcela o lo mata.
Simón, ¿a qué conclusión quieres llegar?
Si te seguimos escuchando,
no tendremos más remedio que irnos a Francia contigo.
¿Y todos vivís aquí?
No, no, yo tengo mi casa en Gazcue. Aquí viven los integrantes del ballet.
Bueno, todos menos Eva y tú.
Qué maravilla lo que me he estado perdiendo.
¿Y los vecinos no se quejan?
La casa es de Petán. Nadie se queja de los Trujillo.
¿No bailas?
No, no. Lo mío es cantar, nada más.
¡Ven con nosotros, guapa!
- Vamos. - No, no, no.
- Por favor. Es mi cumpleaños. - Estoy cansada.
¿Ves? Ve, ve, ve.
Tú también ven, ven. Vamos.
¡Ya son las doce! ¡Un momento!
Un, dos, tres...
Cumpleaños feliz
Cumpleaños feliz
Te deseamos, Tomás
Que los cumplas feliz
Tienes que pedir tres deseos.
¡Que viva!
- ¡Felicidades! - Gracias.
Desde el extranjero hay que combatirlo.
Convencer al mundo moderno
de que no puede haber un país bajo las garras de un dictador asesino.
En Francia, conocí a muchos
dispuestos a ayudar, a darnos voz en las Naciones Unidas y la OEA.
Estoy de acuerdo.
Pero, Simón, somos una islita en medio de la nada.
Le importamos una mierda al mundo. Nos tomará 20 años.
Eso no es verdad.
Estás muy equivocado, Lucio.
¿Tú piensas que a Rusia no le interesa el Caribe?
¿Por qué crees que desde Washington tratan tan bien a Trujillo?
Esas discusiones de intelectuales trasnochados
donde terminamos hablando de los yanquis y de los rusos
mientras al pueblo le dan pan y circo
no las soporto.
Simplemente como dice el dicho: "Muerto el perro, se acabó la rabia".
Y cuando muera Trujillo ¿qué?
Un desgraciado de su séquito o su hijo se aferrarán al poder.
Para que la solución sea permanente,
la tiranía debe ser derrocada democráticamente por el pueblo,
no por un asesino.
Brindo por eso.
- Claro que sí. - ¡Salud!
Por el regreso de eso.
Papá.
¡Papá!
- ¿Qué? - Levántate. Vamos.
Suéltame, suéltame.
- ¿Qué estás haciendo aquí? - Que me sueltes.
Yo te suelto.
Papá, no puedes estar borracho en plena calle.
No estoy borracho.
Te estoy esperando.
¿Esperando? ¿Ahora qué pasa?
¿Me esperas en la puerta?
¿Es eso? ¿Y lo próximo? ¿Esperar en la puerta del hotel?
- ¿De ahí vienes? ¿Del hotel? - Sí, ya te lo he dicho.
Ya me lo has dicho, sí.
Ya me los has dicho. No sé por qué me mientes.
Papá, no te entiendo cuando hablas así.
Que no comprendo ¡por qué me mientes!
No grites. ¿Qué estás diciendo?
Vino a buscarte Marcos.
Así que ahora...
¿me vas a decir dónde estuviste o me espero otra mentira?
Ya no trabajo en el hotel.
Trabajo en el Caribe.
Así que ahora trabajas directamente ¡para el hijo de puta de Petán Trujillo!
Por favor, baja la voz.
No tengo ninguna gana de hablar porque estás borracho.
¡No estoy borracho! ¿Adónde vas? ¡Quieta ahí!
Yo sí tengo ganas de hablar. Así que siéntate ahí.
Que te sientes.
Ahora me vas a contar qué es lo que haces ahí.
¿Qué haces?
¿Les sirves en las mesas? ¿Les pones las bebidas?
¿Les recibes el sombrero? ¿Qué haces?
No sirvo a nadie.
Soy bailarina.
Pero ¿qué estás haciendo?
¿Bailarina? ¿En ese antro?
Sabes mejor que nadie que lo único que he querido hacer en mi vida es bailar.
No puedo creer que te estés metiendo hasta el fondo en el centro del régimen.
A mí me pagan por bailar, no por hacer política.
No te equivoques.
A ti te pagan por blanquear al régimen.
Por eso te pagan. ¡Y por enseñarle el culo a esos cerdos!
- Estoy tratando de hacer mi vida. - ¡Te la estás arruinando!
No se puede, es imposible hablar contigo.
No tienes ni idea de lo que estás haciendo.
¿Y tú?
¿Tú tienes idea de lo que haces?
Yo al menos tengo principios.
Pues por esa mierda de principios hemos terminado en la punta del mundo.
Y, por tu culpa, ese es el único sitio en el que yo puedo bailar.
Mientras vivas bajo mi techo,
¡no voy a permitir que trabajes para esa banda de asesinos!
Muy bien. Pues ya no viviré bajo tu techo. Vamos a ver cómo pagas el alquiler.
Piénsate bien lo que vas a hacer porque esto no tiene vuelta atrás.
Hija...
no te puedes hacer una idea de lo duro que ha sido para mí criarte solo aquí,
lejos de casa, lejos de todo.
Lo he hecho lo mejor que he podido, pero eres imposible.
Si tu madre te viera ahora mismo, si viera para quién estás trabajando...
Si tú no te hubieras escondido miserablemente,
mi madre me estaría viendo, pero en un teatro en San Sebastián.
¡No me toques!
- Ya me había leído Rebelión en la granja. - El extranjero de Albert Camus.
También. Me lo devoré.
Dostoyevski, Marx... Son todos libros prohibidos.
Temas prohibidos.
El socialismo es palabra prohibida para Trujillo.
Pero a ver.
¿Te has leído a José Martí?
"Alas nacer vi en los hombros de las mujeres hermosas
y salir de los escombros volando las mariposas".
"Todo es hermoso y constante, todo es música y razón,
y todo, como el diamante, antes que luz es carbón".
- Eres hermosa, Minerva. - No es el lugar ni el momento.
¿Qué sucede?
La pasé muy bien.
Hasta mañana.
Minerva.
Quiero que sepas... que realmente tuve tiempo de pensar esto
y nada me haría más feliz que el que vinieras conmigo a París.
- Simón... - Para ti no hay nada aquí, pero allí...
Simón, no me voy a ir contigo.
Quiero quedarme aquí con mi familia, con mi papá.
Quiero estudiar derecho en mi país. Quiero sumar donde se me necesita.
Hay muchas cosas por las que luchar todavía.
Esto apenas comienza.
Perdón.
No.
No me tienes que pedir perdón.
Eres la persona más valiente que he conocido, Minerva Mirabal.
- Si en algún momento cambias de opinión... - ¡Ayuda!
- ¡Ayuda! - Doña Carmen, ¿qué pasó?
- ¡Alba! ¡Mi hija Alba! - ¿Qué ha pasado?
Subtítulos: Carmen Arnaldos Almagro
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