All language subtitles for 1947 - ¡A volar joven!

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Original subtitles

¡A Volar Joven!

- Mi sargento, quería yo decirle a usted que... - 24 horas de licencia.

Ni uno minuto más. ¡Deténgase!

- ¿Si va sin saludar? - ¿Dirá usted sin despedirme?

¡Firmes!

- Si me huye el camión. - ¡Firmes!

- ¿Me huye el camión? - Cuadese.

Y ahora lárguese antes que le suprima su licencia.

- Ya me no lo alcanzabas el camión. - El sargento que me trae un ala.

Deja-lo. Últimamente si hay puesto muy soñador.

Nunca te mostré el retrato de mi changuita, ¿verdad?

No.

Mira. Bonita, ¿eh?

- No es posible. - Que cosa, ¿eh?

Nomás vea eso.

- Buena sorpresa, ¿verdad? - Con que saltando a mi cercado.

Lo mismo digo.

- ¿Donde la conociste? - En rancho de Don Lupito.

Ahí mero. Ahí trabaja.

Pues bueno está la motita muerta. Con que Resbalándose con los dos al tiempo.

Bueno, siempre que seamos nomás dos.

¿Adivina quién soy?

- ¡Lucas! - ¿Quién?

- Matías? - ¿Como?

- Es usted. ¡Eres tú! - Que sorpresota, ¿verdad?

- No te esperaba tan pronto. - Pues me dieran un día de licencia...

y dice, voy al rancho aún que se me vea el patrón, me pone a trabajar.

Pero de todas maneras veo mi Margarita. Y aquí estoy.

No sabes el gusto que me da. ¡Ah, mira!

La hice yo.

¿Te gusta?

Es igualita a una que vi en la tienda de Dueña Mercedes...

Solo que esa me gusta más. Y fíjate que por la otra pedían 25 pesos.

- ¿25 pesos? ¿Tanto así? - Como te digo.

Y pensar que no faltan idiotas capases de pagar eses precios.

- ¿No cree? - Sí. De que los hay, los hay.

Oye. ¿Ya sabes que la hija de patrón sigue cada día peor?

- ¿La niña María? - Sí

¿Y eso que le hace? Lo importabas que no tuviese mala.

No. Gracias a Dios. Estoy muy buena.

Y en que forma, gracias a Dios. ¿Y que es lo que tiene?

Pues no sé. Ya lleva varios días estar en cama, está muy ojerosa y rete pálida...

y dicen que por las noches es que le da calentura.

A pues que esto de dar calentura así por la noche y pálida, entonces ha ser fiebre aftosa.

Pues no sé. Ya llamaran al doctor que ya debe estar por llegar.

Entonces el doctor ya será el que diga se es fiebre aftosa o escarbonoso.

Ahora que si es aftosa entonces de plano hay que aplicarle un jusis sanitario.

¿Sí?

- No quiere tomar nada. - Pero, ¿mi hijita que lo que tienes?

¿Que te duele?

¿No quiere que su aviador le de su besote de looping?

No, ahorita no. Podrían vernos.

- No se me embarre, ándele. - No, más que si sabe patrón...

que está aquí, no los ido a ver si va enojar.

Pues de toda manera se enoja. Ya lo conozco. Ahora si me vir, ya sé lo que me va pasar...

que vete limpiar al estabulo, que ordeña las vacas...

que limpie los marranos. Pues lo mejor es que me vea lo más tarde posible.

- No. - Ándele, se quiere.

25 pesos. ¡Ah que sonso!

- ¿Ah, es usted? - No. Si, creo que sí soy yo.

- ¿Como le va Dueña Encarna? - Que bueno que vino.

- ¿Esta usted con licencia? - No, estaba ahí con Margarita.

Desde que si lo llevaran nadie tomó su lugar.

Y tanto mi marido como yo no podemos con tanto trabajo.

- De modo que cayó bien. - Pues caí como pude.

- ¿Que tanto tiempo tiene de licencia? - 24 horas D. Encarna.

- ¡De manera que nos vemos! - Y no me va usted decir...

¿que no pude pasar sin usted el ejército?

¿Y cuando yo dice algo?

Además, 24 horas es muy poco para que una persona pueda descansar.

- Porque ahí deben de trabajar muy duro. - Pues aun que usted no lo crea...

las cinco de la mañana, toque de Diana, y luego que marcha, y luego fajina

y luego manobras, y luego echen en tierra que contra el enemigo.

que ha como toca bueno. Acaban nos herindo.

No hay derecho. Bueno no perdamos tiempo.

Suba a cambiarse y vaya por agua.

de huechonoco a las vacas y limpie el estabulo.

- De de comer a los marranos. - A poco los marranos no han comido...

- ¿desde que yo me fue? - Varra el patio.

Y cuando termine descargue la alfalfa. Nomás son 2 camiones.

Pero antes lave las escaleras porque está muy sucias.

Vea usted Dueña Encarna. ¿Pues no voy aburrir de no hacer nada?

No hablemos más. Suba a cambiarte.

No. No por Dios.

Y de tanto sentir, ya ni siento.

Porque ella me decía y que tanto me quería

Que la se lacha que se fue que vino.

Y para mi calavera se volvió.

Te acuerda de Acapulco María Bonita, María D'Alma

Ya llegó el doctor.

- Que bueno que vino doctor. - ¿Cómo sigue María?

Cada vez más triste y más amarilla. Consumiéndose como una vela.

Vamos a ver, vamos a ver.

- A ver se apura. - Sí. Y recuerde que...

no le dieran más que 24 horas de descanso.

Será mejor que me dejen solo.

¿Qué está haciendo? ¡Ándele, muévase!

Si no termina pronto. Sabrá quién soy yo.

Sabe usted. Estaba yo pensando que si empezo de arriba pa bajo...

- o mejor de abajo pa arriba. - Empiece por donde quiera.

- pero termine pronto. - Es mejor empiezo por el medio...

- para que no me agarre forzado, verdad. - Bueno.

Oye María, estamos solos. Sus papás ya saliran.

Tú no estas enferma. Lo que ocurres que tienes una pena.

Una pena muy grande, ¿no es cierto?

Yo soy tu amigo.

Todo lo que me cuentes quedará entre nosotros.

Y ya verás que bien se sientes cuando me digas que es lo que ha.

Pues es cierto.

Es culpa de Lucas.

Yo le quiero y el no me hace caso.

- ¿Doctor, que lo que tiene? - ¿Es grave?

No es nada. Y vamos al grano.

Lo que ocurre es que a su hija la tienen que casar.

- Y lo más pronto, mejor. - ¿Eso lo que tiene?

Quién se lo iba imaginar.

¿Usted qué busca aquí?

Sabe usted hay arriba una mancha en la escalón, verdad.

Que ya le pegué mucho con la escobeta y no sale. Yo creo que es chapopote.

Lárguese e vuelva a su trabajo.

- ¿Y que traen ustedes aquí? - ¡Que se vuelva a su trabajo, le digo!

Pues como le ibas diciendo, Hay que casarla.

Señora, no hay razón para llorar. Créame la cosa no es para tanto.

- Pero es que... - ¿Que cosa?

- Es que nadie la quiere. - ¿Quién no la quiere?

Nadie.

Yo no sé si la visto usted bien porque, bonita pues...

Es nuestra hija, pero la pobre no salió a nosotros.

- La verdad es la verdad. - Cumple que no diría que sea...

la Venus de Milo pero tiene 19 anos y una buena dote.

- Con todo eso. - Pues fea. Piensen en que lo se dicho...

y tengan en cuenta que su hija lo que necesita es casarse inmediatamente.

Mi presencia y mis medicina de nada servirían. Señora, mucho gusto.

- Casarla. - ¿Pero con quién, Dios mío?

- ¿Con quién? - Con Lucas ni pensarlo.

Después del feo que le hizo en las última fiestas, que ni siquiera...

- la sacó a bailar. - Ay, este, Melecio.

Y que también le saca al vulto y hasta se burla de ella.

Lo único que no la mira con malos ojos...

- es ese borrachín de Gregorio. - Con ese no. Antes muerta.

Lo único que busca es la dote. Para bebérsela con otra en una noche.

- Es verdad. En eso tiene razón. - ¿Que hacer?

Yo no veo a nadie que si quiera casar con ella.

- El doctor dice que la cosa es urgente. - Sí, pues que yo no veo a nadie.

Oiga usted. Ya terminé la escalera pero la mancha de plano no saque.

Yo creo que como es de chopopote o manchamos toda la escalera...

para que no se veas dispareja o cambiamos en escalón. lo quitamos de plano...

pues de que se manche la gente y que se caigan, pues de plano que se caigan.

Bueno. Está bien. Váyase al estabulo.

¿Y que desmanchar las vacas? Eso sí no se puede.

¡No hombre no, que vaya limpiar el estabulo!

Muy bien.

- ¿En que piensas? - Se me hace que lo mismo que tú.

- Tu crees que... - ¿Porque no?

Claro que es muy igualado y habla medio raro.

- Pero es muy trabajador y no bebe. - Y no creo que tenga novia.

¿Con ese tipo? ¿Quién se va fijar en el?

Por eso mismo. ¿Crees que a María le guste?

No sé si le gusta o no le gusta pero a poco se va poner muy exigente.

Además, que doctor dijo que era urgente casarla.

De maneras que a falta de pan...

pues, buena sus tortillas.

Mañana lo decidiremos.

- Bueno días Margarita. - Buenos días.

Creí que estabas usted acostado.

Pues yo estaba acostado esperando vengar a despertarme.

Pero quien ya llegó fue Dueña Encarna con que ándele. levántese

Que la alfalfa que la tener ha puesto muy últimamente.

Oye. Supiste lo que dice lo doctor ayer?

Pues traté de averígualo. Pero no me dejaran.

La patrona andaba muy preocupada esta mañana.

- Y la niña María sigue igual. - ¿De fea?

Yo creo que de plano hay que purgarla

porque ahora que lo creo no se le quita.

En cambio usted chulita...

¿Me extrañado?

¿Que decidiste?

Pues si doctor dice que hay que casarla...

hay que casarla. Claro que con el tipo ese...

no nos queda mal remedio. Al fin y al cabo es un hombre.

Y un hombre es un hombre.

Pues que amolados están los hombres.

Aun que en este caso será mejor tomar una decisión.

Sí es lo mejor. Tú háblale a María mientras yo le hablo a ese.

Fíjate en ese avión.

Pues es del regimiento donde estoy. Es lo número 5.

Lo maneja el sargento.

- ¿A quién saluda? - Lo sargento. Pues si no lo saludo...

cuando pasa es capaz que me arreste. Lo reglamento es muy estricto.

- ¿Y tú también monta en los aviones? - Seguro que sí.

Bueno, ahorita nomás los empurro, pero cuando yo quiera nomás digo y a volar joven.

- ¿Sí? ¿De veras? - Y acabamos de recibir...

unos aviones chiquititos pero muy bonitos, manuables, ¿verdad?

Uno si sube y a despegar. Uno agarrando la pista pues uno abri...

¡Ay Dios!

¿A usted nunca le han dicho que podría morir de accidente?

Sabe, yo estaba explicando aquí a Margarita, verdad, como se vuela.

Pues procure que no sea yo quién lo haga volar.

- ¿A volar donde? - A lo otro mondo.

Será menso. A poco. ¿Porque trae pistola? Ya conmigo a la hora que quiera.

- Pues nomás dice cuando. - Nomás que me desocupe.

Pues tengo que ordeñar las vacas y darle comer a los marranos.

- Usted gusta... - ¿El patrón?

Está en comedor.

- ¡Muy sabroso! - Estuviste muy valiente.

Ay, eso no es nada. Nomás por que no lo conoces a uno, verdad.

Había de fijarse con quien trata.

De otra vez me agarré en regimiento con seis.

- ¿Y que pasó? - Los seis me pegaran.

- Buenos días, Don Lupe. - Buenos. ¿Que quiere?

De sobra lo sabe. A noche no pude dormir pensando en su hija María.

Y dijo. Voy a pedirsele en matrimonio.

- Mía hija ya no es libre. - ¿No?

- ¿Desde cuando? - Para usted desde hace mucho tiempo.

Y si quiere un buen consejo no alargue esta visita.

Está bueno.

- Algún día nos veremos. - Espero que no.

Después de looping de lu aterriza el avión de picada...

se le doblan las alas y se meten al hangar.

- ¿Y para volver a volar? - Es muy fácil...

nomás sácale de hangar, ábrele las alas...

¡Ahora sí! Ya está bueno.

¿Qué pasa ahí?

No le hace. Pa todo hay tiempo.

Patrón, mire usted, yo quería decir yo no tuve la culpa...

- Porque resulta de que... - No le haga caso.

Venga conmigo, que tenemos que hablar.

Pero yo tengo que llevar la alfalfa.

Olvídese de eso, es trabajo para los peones. Venga usted conmigo.

Al fin y al cabo no está tanteado a la calle.

Hay otros peores. Y con uniforme se ve rechicho.

- Yo nunca le visto de uniforme. - Pues no sabes lo que te has perdido.

Además, cuando si es genro de ricos asentados...

y sobretodo que está loco por ti.

¿Qué te parece se nos tomamos una copita?

¿Que nos tomamos una copita? ¿Yo con usted?

Sí, conmigo.

Siéntese.

Siéntese. Yo le sirvo.

Es añero.

Lo mejor que hay en la casa.

A su salud.

Seguro que te quiere. Desde hace mucho tiempo.

Pero no se atrevía a decírselo. Es tan tímido.

¿Me crees ahora?

Salucita.

No tiene idea de como lo hemos extrañado durante todo ese tiempo.

- ¿De veras? Pues me extraña por que... - Es que con personas como usted...

uno siempre se encariña. Afortunadamente ya pronto...

terminará su servicio y ya no nos separaremos más.

- Sabe usted, yo pensaba que... - Siéntese, siéntese.

Le estaba diciendo a nuestro querido amigo que ya no podemos vivir sin el.

- ¿No es cierto? - Sí.

Siempre comentábamos lo triste que separarse de un joven...

tan fulcro y trabajador como usted.

- ¿Eso Decían? - Sí.

Y ese joven ese como "pulcro" y trabajador era yo?

Sí.

¿No nos pregunta como sigue María?

¿María? ¿Cual María?

Ah. ¡La niña María! Sí. ¿Y como sigue María?

No muy bien.

Últimamente le echo mucha falta su presencia de usted.

- ¿Le hace falta mi presencia? - ¿Lo añoraba, comprehende?

- ¿Que me añoraba a mi? - No se haga desentendido.

Todos sabemos que a usted le gusta María.

- Y que a ella le gusta usted. - ¿Qué a mi me gusta?

- Sí. - ¿Y que yo le gusto a ella?

- Claro. - Mire que.

Nos echamos otro traguito a ver si me parejo.

Comprehendo. Así se sentirá menos tímido.

Tome.

Es natural. La hija de Don Lupe no es cosa en que la pueda pensar...

el primero que llegue. Pero ya que usted la quiere a ella...

y ella quiere a usted...

ni modo de impedirlo.

- ¿Como dice que estuvo? - Si vira cuando de noche soña...

en voz alta llamando a su grande amor.

- ¿También llama su grande amor? - ¡Claro hombre, a usted!

- Yo meto lo otro. - Lo único que deseo...

- es la felicidad de mi hija. - Y yo le digo: usted quiere a María...

- pues yo se la doy. - Muy bien dicho.

Nomás que mire usted. Usted me la da, pero yo no la tomo.

- Por que... - ¡Le digo que yo se la doy!

Piense hombre, piense que va dejar de ser un simple peón.

Ahora será usted el patrón. Dinero, tierras, ganado.

¿Y? ¿Que me dice usted?

Mire, Don Lupe, no puedo de veras. Tengo que regresar al cuartel.

porque si no regreso, me arregañan y después de la arregañada pero me meten al bote.

Le sobra tiempo, no haga cumplidos. Que está usted entre familia.

Dígame con franqueza, ¿que le gustaría comer?

Pero si no puedo pero, ya tratándose de comer, verdad...

para empezar me gustaría un mole. Pero no puedo.

Mira usted Dueña Encarna. Si uno llega tarde, usted sabe lo que es la malicia...

y siempre... no, no. Ahora, enseguida del "molito"...

pues me gustaría de unas enchiladitas unas asaditas, si pudiera.

Pero no. Usted no se imagina lo que es en la hoja de servicio una mancha...

de llegada tarde, ¡no! Pues que esperanzas.

Ahora, que unos chongos zamoranos, verdad, pues eso sí...

Ya como que cambia, pero no, no puedo, ya conozco el sargento...

me trae entre ojos, si cae yo creo que le cae re gordo, verdad.

Y para terminar, pues un pulquito.

Eso sí, que no falte el pulquito. Pero no puedo...

- Me tengo que ir. - No, no, no.

Usted se queda a comer con nosotros. Ahora verá. Voy a prepararle todo que le gusta.

No puedo, Don Lupe. Me da mucha pena que D. Encarna se moleste...

- ¿no se olvidará del chongos? - No, no se preocupe, que no se olvide.

Ahora mire, mientras nos prepara la comida voy a permitir...

que le haga una visita a María. No sabe que gusto le va dar.

No. Gusto yo creo que si va dar. Pero no puedo. Me tengo que ir al cuartel.

- Don Lupe, de veras. - Que callados se lo traían, ¿eh?

- ¿Usted cree? - Sí

Pero desde ahora se podrán hablarse sin necesidad esconderse.

Eso está muy bien pero yo tengo que regresar.

No le de pena. Yo tardo en decidir...

pero cuando me decido ya no me echo para tras.

Sí pero a mi lo que me va pasar, Don Lupe, el cuartel es una cosa muy seria.

No hombre, no se preocupe. Yo tengo alguna influencia...

No se imagina la alegría que ella tendrá cuando lo vea.

Ya me lo imagino, Don Lupe. Pero mejor esperamos...

que me den otra licencia.

No se abaje, hombre. Ahora o nunca.

- Es mejor nunca. - Aguarde. Voy a ver se está lista.

No va estar lista.

- ¿Está lista? - Sí, papá.

Entre, entre.

Mira quién vine a visitarte. No esperaba esta sorpresa, ¿verdad?

Ahora los voy a dejar solos un momento.

A los tortolitos no hay que estórbalos.

¿Ahonde va hombre? Entre, no sea vergonzoso.

Es cierto la que me dijo a mi mamá?

¿Su mamá? ¿Que le dijo su mamá?

- Que pidió usted mi mano. - ¿Su mano? ¡Ay, mire como será!

No le de vergüenza. A mi también me da una poca.

¿Si usted Deberas quiere casarse conmigo?

Pero si la cosa no fue así. Resulta de que yo estaba muy tranquilo con mi alfalfa...

No es necesario que se excuse. Mi Mamá ya me lo contó todo.

- Y estoy de acuerdo. - Sí. ¿Pero y yo?

Es claro que no puedo decir sí luego, luego...

¿lo que iba pensar usted de mi? La cosa fue tan de sorpresa.

- Échese quieta hombre. - Déjeme que acostumbre a la idea.

Aunque de todos modos, considere como se hubiera dicho que sí.

¡Ya me dice que sí! Pero resulta de...

¿Se puede? ¿No molesto?

Sabe usted, Don Lupe, le estaba yo explicando...

- Ay que bonita. ¿Es para mí? - No. Sí.

No cabes dudas que es para ti. Pero como es tan tímido...

- no se atrevió a preséntela. - Muchas gracias.

- Ya se la clavó. - ¿Como dijo?

Vamos que la comida ya está lista.

Don Lupe, usted sabe que yo soy inapetente. No puedo, de veras.

- Sí, vamos, vamos. - ¿Qué se sientes con deseo de comer?

Sí, ahora sí.

- Don Lupe, será mejor que... - Luego hablamos. Y ande...

- que va se enfriar el mole. - ¿Hay mole?

Y claro que hay mole, Vámonos a camino.

¡Verá usted que enchiladas sabe mi mujer!

Hice un "mole" de guacalote y sus enchiladas de pollo.

Pero pa que se molestó dueña Encarna, Usted sabe que no puedo...

- por que tengo que regresar al cuartel. - Siéntese.

Muchas gracias pero tengo que regresar al cuartel...

porque si no me castiga, verdad.

Si yo pudiera a mí... ¿Oiga se olvidaran las enchiladas?

No. Ahorita las traigo.

Mire eso. El pulque tal como le gusta.

Sí, pero no puedo de veras Don Lupe. Tengo que regresar al cuartel, verdad.

- ¿Y lo chongos también? - Ahí están.

Pero no puedo, de veras. ¿Oiga, pero me voy a quedar de plano una amuestra?

pues de una vez ataque, se van a tacar conmigo.

Verá usted. Verá usted que sazón le pone mi mujer al mole.

Pero sabe usted, no puedo de veras Don Lupe. Si yo pudiera esas cosas así...

Échele mas una vez, si me fusilaren que me fusilen lleno.

¿Ya ves como llegamos a tiempo? Todavía no pasa tu camión.

Oiga, patrón, referente a su hija María...

yo creo que es mejor que hablemos claro.

El mole de guacalote pues estaba muy bueno pero eso no quiere decir...

que las cosas hagan como usted se las imagina.

Te comprehendo.

- Eso dice mucho a tu favor. - Es cierto.

- Se hay que ser honesto. - Y lo eres.

Claro que tú te dices, como puede ser que yo, uno pobre peón...

sin oficio ni beneficios sin un centavo partido por la mitad...

sin ser un buen tipo ni siquiera mediamente inteligente...

Un momento. Si de plano nos llevamos así...

mejor le devuelvo su puro.

En estos casos la verdad se impone.

Tu te dices, como un desgraciado como yo...

sin nada que poder ofrecer, sin ningún porvenir...

¿como voy a pretender a pasar a ser el genro del ricazo de Don Lupe?

Caray, patrón, tiene usted un modo de decir las cosas.

Pero si es lo que yo digo, ni voy a pretender ni pretendo, señor.

Pues usted equivocas.

Porque yo digo, tú quieres a María y yo te la doy.

Que suerte tiene. Ya no tienes que preocuparte para nada.

Hoy mismo a voy publicar las amonestaciones

y antes de 15 días será mi genro.

- ¿Ya acabó? - Sí.

Pues ahora voy hablarle. A mi su María no me gusta.

no se enoje, es que también, yo le encuentro así medio...medio sonsa...

así como flácida. Además, con eses anteojos...

- parece lechuza. - Cálate hombre...

no procura decir semejantes cosas delante de mi María.

porque seria su muerte. Sí.

- Eso la mataría. - Pero es que...

Y tú no vas a querer la muerte de mi hija, ¿verdad?

No. Eso tampoco.

Pero tampoco me van a desgraciar a mí.

No digas eso, hombre. Al contrario.

Dime que te sientes feliz. Que quieres a María.

- No. - Un poquito.

- No, de veras. - No, veras que...

¿Qué me costaba? Si la quisieras porque me costar?

No, ya veras que con el tempo la vas a querer mucho más.

No, no...

Ahí viene el camión.

Bueno, pues déjalo todo en mis manos y dentro de 15 días, casorio.

- Como te fue de licencia? - Pues me fue mal, pero, no me casaré...

- ¡y no me casaré! - ¿No que andabas tan enamorado?

Andaba, sigo enamorado y seguiré enamorado...

¡y por lo mismo no me casaré!

¡Yo veré como le hago, pero no me caso!

Que esperanza. Me quieren agarrar de supertito. ¡No y no! No me caso, no, no.

No.

Quite.

Sáquese.

¡Sáquese!

Mejor que me fusílenme.

¡No! ¡No!

- ¿Que, que? ¿Que pasa? ¿Es fuego? - Que fuego, ¡cálese!

Sabe que acabo de tomar una decisión.

- ¿Sí? ¿Cual? - Que siempre no me voy a casar.

- ¿Como? - ¡Que no quiero casar!

No. ¿Y pa decirme eso me despierta a media noche?

¡Cálese! Es que aquí yo quiero a otra.

Hombre, acuéstese usted y me deje dormir en paz.

- Si lo que quiero es mándeme un consejo. - A ver.

Desembuche y acabemos.

- ¿Usted nunca se ha casado? - Que yo sepa no.

Y si lo quisieran casar a forzas, que haría?

- ¿Es un caso de seducción? - No. Es un caso muy raro.

Resulta, en la verdad que, yo pues me descontrolo,

porque, pues, esas cosas yo en cuenta me había dado...

y, de repente, así muy sospechoso verdad, pues uno se siente gorda...

¿y entonces como le dijo a Don Lupe, por que si a mi no me gusta?

de plano la changa no me gusta, y me quieren casar.

- Y lo peor es, que pa luego, luego. - A pues. La cosa es muy sencilla.

- Haga que lo arresten. - ¿Como?

cuando lo ordenen algo, no obedezca. Y lo menos que pesca...

son 3 meses de arresto, a menos que no lo fusilen.

Bueno, y ahora si quiere averiguar más, ¡va y pregúnteselo a otro!

Pero no me grite. Acuéstese, ahí e deja dormir.

¡Vamos! ¡De pie todo mondo!

¡Ahora hombre, estate!

Que espera que le traigan el desayuno la cama?

- ¿Que no será mucha molestia, oiga? - ¿Usted que cree?

Se hay como usted quiera.

Si en 5 minutos no lo vea usted la formación...

tendrá que desayunarse muchos días en calabouço!

¡Calabouço!

5 minutos. Pues no llego.

- ¿Que estás haciendo aquí? - ¿Pues que no lo ves? Haciendo pompas.

- ¿Como? - Pompa.

Mire esta que bonita. Mire, mire. Mire esa aquí atrás, mire.

Con que pompas, eh? Habrá tú vaste saber los meses que tendrá...

¡para seguir haciendo pompas!

Desde que mi hacen pompas. Nomás que no las eche en mi cara.

Ahora verás lo que esto le cuesta.

Mire, mire esa mi sarge...

Con que no me fusilen.

Al hombro. ¡Ya!

Cambiar de hombro. ¡Ya!

Descansar. ¡Ya!

En descanso. ¡Ya!

Firmes. ¡Ya!

- ¿Llegó el retrasado? - No, mi Capitán.

Algo debe pasar. Nunca habías comportado en esa forma que yo sepa.

¡Nunca, mi capitán! Nunca fue tan activo que digamos...

- Pero siempre fue muy disciplinado. - Bien.

Búsquelo y mándelo al mi despacio.

Romper la formación. ¡Ya!

De ordenes de buscar al recluta Cantinflas hasta encontrarlo.

Sargento, no lo encontramos por ninguna parte.

Pues que sigan buscando.

Atención! Fuego de quesion. ¡Ya!

¡Cese de fuego! ¡Ya!

¡Salga de ahí!

¡Vengase!

¡Le ordeno que venga!

- Sabe usted donde estaba metido? - Estaba yo tomando un poquito de sol...

y, de repente, comiencen a disparar sin avisar...

con peligro de la vida humana.

mira nomás lo que hicieran a mí novia, le pegaran en lo pescuezo.

- ¡Sígame! - No mi sargento, no se llevas así...

¡Le ordeno que me siga!

Adelante.

Mi capitán. Lo encontramos detrás de los blancos de tiro...

- con esta fotografía y esta flor. - Ay Lo encontramos detrás...

dos blancos de tiro con esta fotografía y esta flor...

- ¿Por que es chismoso? - ¡Firmes!

- ¿Por que esa intriga? - ¡Firmes!

Déjenos solos, sargento.

De plano córralo, mira, está muy intrigante nomás, en todo lo regimiento...

- ya de plano me caí muy gordo. - ¡Firme!

¿Al fin de plano para que sirve?

- No está mal. - Como va estar mal...

mire usted que ojos nomás, mire usted que nariz...

y eso que estas de medio cuerpo, pero ya de cuerpo entero...

nomás que usted llegó tarde ya. Por qué ahorita anda loquita...

¡por un militar y ya quisiera usted!

¡Firme!

Y ahora dígame, tengo motivos más que sobrados para encerarlo 1 año.

- ¿Y lo va usted hacer? - Debiera.

Pero voy a darle otra oportunidad. Sobretodo ahora que necesitamos...

preparar nuevo personal de vuelo. Espero que sabrá corresponder...

a mi confianza. Incorpórese a su compañía.

- ¿Luego, luego? - Sí.

Está bueno.

De mi foto.

Puede quedarse con la margarita.

- ¿Me mandó usted llamarme mi Coronel? - Sí Capitán. Acérquese.

¿En su compañía hay un recluta llamado Cantinflas?

Sí mi coronel.

Acabo de recibir una carta de un tal Lupe Chávez...

diciéndome que ese recluta es novio de su hija...

y desearía que lo casamiento tuviera hogar dentro de 15 días.

A lo mejor se trata de una reparación de cierta urgencia.

En fin, solicita una licencia de dos semanas.

Dejo lo asunto en sus manos, capitán para que obre...

- como juzga conveniente. - Bien mi coronel. Con su permiso.

Sargento.

Avise al recluta Cantinflas que lo espero en mí despacio...

- a las dos. - Sí mi capitán.

Oiga, échele un poquito más aquí, para eso paga el gobierno...

- pa que nos nutria. - No que le das a comer.

¿Que eso le llama comer? Nomás puro hueso, nunca dan otra cosa. Puro hueso, pura chupada.

De otra repasada

¿Otra vez a molestar? Va interrumpir la digestión.

- ¿No ve que estoy comendo? - Firmes.

¡Firmes!

Capitán ordena que se presente usted su despacio a las 2 PM.

- Se me hace que ya se me hizo. - ¿Qué se le hizo?

- Cree usted que van arrestar. - Es lo mas seguro.

¿Y si no estea as las 2 en punto que pasa?

- Le triplica del arresto. - Suave, ahí estaré as las 4.

- ¿Como dijo? - Que ahí estaré a las 2 en punto.

- Ya se enojaró ese. - No me jaré.

pero si tienen en buena forma consiguen corresponder.

No me vuele mi hueso.

Adelante.

Llegó usted con cinco minutos de retraso.

Yo creo que no mi capitán. Lo que pasa que su reloj no sirve y se adelanta.

- O de usted se atrasa. - Eso sí no puede ser. Imposible.

- Imposible por qué? - Porque no tengo reloj.

¿Oiga, que pasa con usted últimamente?

Encuentran desojando margaritas, admirando fotografías dedicadas...

ausente, soñador. Cree usted que debe ser esa la actitud...

- ¿de un bueno soldado? - Yo creo que no.

Pero ya que me agarra usted de buena será mejor que le explique a usted...

- historia de mi vida. - La historia de su vida...

no me interesa. Lo que yo quiero es que cumpla con su deberes.

- Vamos al grano. - Vamos al grano.

Su futuro suegro ha pedido para usted al coronel una licencia de 15 días.

- ¡Ah que Don Lupe tan hablador! - Se la voy a conceder.

- Pero pa que se molesta, mi capitán. - Quiero darle una última...

prueba de mi bondad. Pero si prosigue en...

su extraña actitud, despídase de su luna de miel.

Quiere decir que si no cumplo como es debido...

- No habrá luna de miel. - Pues si está rete bien.

- Caray, es usted muy buena gente. - ¡Sin confianzas! ¡Sentido!

Puede retirarse.

Atención.

¡Firmes! Ya!

Debo anunciarles que la escuela de aviación..

iniciará sus clases dentro de 15 días.

quedando bien entendido que, mientras duren los estudios...

que serán de 6 meses, ninguna licencia, y por ningún motivo...

será concedida a los alumnos pilotos.

Los que desean incorporarse a la escuela...

¡un paso a frente! ¡Ya!

¿Dijo usted que eso de la escuela empezará dentro de 15 días?

Más o menos. ¿Pero no me va usted decir que quiere ser piloto aviador?

Y, mientas dure eso, ¿está usted seguro que no darán licencias?

- Lo dije muy claro. - Entonces mi sargento...

- si usted me lo permite, yo quiero entrarle. - No sé que clase...

de piloto pode salir de un tipo como usted.

Ni yo tampoco.

Pero el reglamento es reglamento.

Y si quiere usted entrar a la escuela no soy yo que puedo impedir.

¿De veras que siente vocación para volar?

Pues vocación así, vocación no. ¿Pero si usted vuela por que no va volar yo?

Además mire usted, como no hay licencias...

pues prácticamente... porque Don Lupe tal vez está creyendo...

Ya en esa forma, es verdad. Pues no hay casorio tampoco...

¿y entonces todos contentos. Usted comprehende?

- No. No comprehendo. - ¿Qué va comprehender?

Entonces de plano me apunta.

Apúrense que vamos a llegar tarde.

Ya estamos. Ándale hija. Date prisa.

¿Como dijeran que era la cosa?

Acá se aprieta ese botoncito y se arranca.

luego ya nomás...

acá despacito, pa arriba. Vámonos.

Vueltecita, eso.

Después, pa aterrizar, aquí pa bajo.

Abusado con la bolita que tiene estar en la raya

Y luego después... ¡se parece laboratorio esto!

Pues si está re fácil.

La aterrizada, pero la levantada pues...

- ¿Qué estaba usted haciendo ahí adentro? - Probando, mi sargento.

¿No sabe que este avión especial?

Especial? Pues es igual que todos. La misma máquina.

No le vuelva a tocar y espere que llegue su turno para primero vuelo.

- ¿Qué tendré que esperar mucho? - Unos cuatro días más.

Si la amuela. Ya con lo que enseñaran ya puedo volar. Ya me anda.

Te espere órdenes. ¡Ah! Si me olvidaba.

Le concederán esta licencia para 15 días.

- Pero si no la quiero mi sargento. - Eso dígaselo al capitán.

- Mi capitán, con la novedad que aquí me entregaran eso papelito.

Ah sí, su licencia...

- puede estar contento. - Pero mi capitán, quería explicar a usted, verdad...

y en esas condiciones, naturalmente, la culpa la tiene Don Lupe.

No le entendí una palabra. Pero si es para darme las gracias...

- no pierda su tempo. - Si no es eso. Yo quiero explicarle...

Y yo solo dice nomás quisiera que usted señor viera María.

Vaya, vaya no se mortifique más. Ya se lo hemos perdonamos todo...

en vista de su bueno comportamiento.

- Lo buscan en la sala de visitas. - ¿A mi?

Sí. Dos damas y un señor.

Venga acá, venga acá. No sea tímido.

Aquí lo tienes. ¿Ya está listo?

No te podrás quejar. Hemos venido a buscarte con la nueva camioneta.

Yo le tengo que hablar con capitán por que...

Vámonos.

Me están esperando pa servicio.

- Buenos días Margarita. - Bueno días.

De modo que se encariñas de la niña María, ¿no?

- ¿Y lo confiesas usted? - Seguro que no.

- ¿Entonces por que dice que sí? - Por que ese cuello ese que no me deja.

¿Qué aprieta mucho?

- ¿A no? - Seguro que sí.

Caramba, es difícil comprenderte. Cuando dices sí, dices que no...

y cuando dices no, es que sí.

También me ponen esa cosa dura, pues quien aguanta.

Margarita, yo quería que tú comprendieras...

que te pusieras... no seas tonta chulita, yo si alguien quiero...

- tú sabes que es a ti. - ¿Pero te casas con la otra, no?

Y unas cuantas horas te habrá se olvidado de mi.

¿Que crees que no sé que la regalaste una blusa como la mía?

Lo ves? Haces que no, que quieres decir sí.

No. No hago que nada. Es que ese cuello que no aguanto.

¡El cuello!

¿Pero que tienes? ¿Estas llorando?

Mamá...

¿Que tienes hijita?

Él no me quiere. Estoy segura.

No me ha dicho una sola palabra de amor.

No digas tonterías. Se te quieres, pero es algo tímido y...

No, no. Además...

yo creo que tampoco lo quiero.

¿Estás loca? Decir esas cosas un día como hoy.

El amor es una cosa que viene poco a poco.

A medida que...

bueno, como te diría yo.

Al principio...pues...

pero luego, cuando ya... ya si conocen...

las cosas cambian. Y todo si compone.

O sino, pregúntaselo a su padre.

No. Ya no es tiempo para echarse para tras

¿Porque no? La niña María ya no estas mas enferma...

además todavía no estamos amarrados. Cuando esté yo en frente al juez...

¿Qué le dirá?

- Pues de plano le digo que no. - ¿Tú? ¡Que le vas hacer eso!

Pues nomás cálmate un tantito.

Ahí viene Don Lupe, ya me voy.

¿Listo? ¿Que tal se siente?

¿Acepta usted por esposa a María Chávez?

- No, por que mire señor juez... - María Chávez...

¿acepta usted por esposo al señor?

Sí, acepto.

En nombre de la ley, los declaro marido y mujer.

Señoras y señores...

quiero que brindemos por la eterna felicidad de los novios.

Salud.

Ahora quiero pedirles otra cosa.

Don Lupe, me permita que yo tome la palabra.

No, no. La palabra la tengo yo. Yo estoy en uso de la palabra.

Sí, pero no se la dado nadie. Qué hubo asamblea...

Yo quiero explicar, verdad. Porque toda esa bola de gorrones, nomás aplauden...

- no saben porque. - Es muy lo corriente mi hijo...

- siéntate mi hijito, siéntate. - Sí "papi", sí.

Bueno, a ver ahora quién se deja venir con unas buenas coplas.

A ver como les gusta esta.

Ya me habían asegurado y hoy lo vi a comprobar.

Que a lo hombre mas bien templado la hambre lo puede cambiar.

El que por hambre si casa no tiene comparación.

Pues por llenarse la panza no le importa ser gribon

Vean al charrito gacho ya se me puso hablador.

Con esa voz de borracho presumiendo de tenor.

le molesta el estilacho que tengo para el amor.

Si quiera hubo entonado como yo, su servidor.

No hay más que mirar su tipo para saber lo vivo que es

La comida ti te lipo y el dinero la frujer.

Y si ya le vino el saco la cosa va con usted.

Que le haga provecho el Taco que le han dado de comer

No se me suba las barbas porque lo voy a bajar

Para ser un buche de agua se me hace chiquito mal

los charritos valentones como usted me cae muy mal

son puritos gritones cuando ven a su papá

me topo con cualquiera porque soy sostenedor

Y me rifo donde quiera pues también soy cumplidor.

A mucho orgullo eh tenido responder con mi valor

Y yo nunca me vendido por que soy un hombre de honor

Si usted nunca si a vendido no lo voy averiguar

Tal vez por mal parecido o por que huele muy mal

Y como me cae muy gacho ahora sí va de verdad

Porque yo sí soy muy macho y me lo voy a sonar.

¡Que viva el novio!

Estoy un poco cansada. ¿Y tú?

Hoy no me siento muy bien. Siquiera lo dejamos pa otro día.

Espere-me aquí un momento. Voy a cambiarme.

adonde va?

Iba yo avisar al cuartel que no me esperen a dormir.

- Debe regresar hombre. - No se puede dejar sola la desposada.

No le iba dejar solar, lo que pasa como está muy cansadita...

yo digo, que descanse y repose.

¿Y por que no reposar juntos?

Pues, por que francamente, yo ronco muy, tengo muy mal dormido...

me revueltose en la cama y no se me va chivear...

porque soy hasta sonámbulo.

No le hace. Ya irá se acostumbrando.

Entre, entre, que ya es hora de reposar.

¿Porque no reposamos los cuatro?

¿Está loco? ¿Como vamos a reposar los cuatro juntos?

Pues pa que relajo, con amabilidad y cuentos.

Entre, entre.

¿Oiga usted por que no me deja tomar tantito de aire?

Nada de aire, se va constipar. Entre.

¡Entre, entre!

- ¿Eres tú? - Creo que sí.

¡Válgame Dios!

Que horrible. ¿Pa que te cambiaste?

- ¿Ya está listo? - ¿Ya estoy.

Estoy preocupado con las rarezas de nuestro genro.

- Tú crees que... - No te inquietes.

Pronto saldaremos de todo.

- ¿Quién? - ¿Puedo entrar?

Éntrele, mamacita.

El primero desayuno quería servírselo yo misma.

¿Porque se molestó? Yo creí que se había olvidado.

- Novió contento. - Si viera que sí.

Simpática la muchacha.

- ¿Y no estás mala? - ¿No, que vas estar mala?

- ¿Se siente feliz hija? - Diga la verdad.

¿No se lo dije?

No saben la alegría que me dan. No saben.

Y usted tampoco no sabe. Y yo de sonsote...

que quería y no quería, mire nomás así no me de papel.

Podría decirme donde queda lo rancho de Don Lupe Chávez.

Siguiendo este camino, el primero que encuentre.

Gracias.

¿Y? ¿Como te sientes? ¿Contento?

Pues parece raro, pero sí vieras usted que sí estoy bien contente.

Ay. Me alegro.

- ¿Oye, María? - ¿Cual María?

- Mi hija. - Ah, sí este. Pues sabe que amaneció...

muy apetititosa. Tomó su desayuno, verdad, y se volvió a acostar.

¿Usted comprehende verdad? que siempre... claro que no...

es que la tención de nervios. Usted sabe como son esas cosas.

Sí, claro.

Don Lupe...

yo creo que es necesario...

yo no quería casarme con su hija.

Y no quería casarme por la sencilla razón...

de que yo sentía así, verdad, como que le hacia falta "sex appeal", como que se hacia falta...

se le hacían falta tantas cosas y le sobraban tantos anteojos.

Ahora que mire usted ya. Después de los acontecimientos, verdad...

viendo las cosas con ecuanimidad...

ya, pues como quien dice, ya que accedí dar mi mano, las cosas saldrán...

a mi modo de pensar, y sin exaltarse...

pues perfectamente bien.

¿Las tierras aquí al lado también son mías?

- Nuestras, quiere decir. - Nuestras, ahora, como quien dice, usted vive.

Pero, así, yo me refiero, verdad un suponer...

que usted se muere, pues, entonces son mías.

Sí, claro, naturalmente.

Pues que bueno caray. Como me da gusto.

Pues como quien dice ahora, pasarse 15 días de luna de miel...

llenos de felicidad y, en cuanto termine yo mi servicio...

y pues pa ese tiempo sí yo creo que sí, ya...

nos esperamos que no...

no, no de que le pase nada pero que así como una cosa natural...

para entonces sí, llevar una vida tranquilita...

bien comido, bien bebido y bien de todo.

¿Dame tu permiso?

¿Este es del rancho de Don Lupe Chávez?

- Sí, aquí es. - ¿El recluta Cantinflas?

¿Para que soy bueno?

Un mensaje urgente del jefe del campo militar.

- Ha ser de Chavita. - ¿Quién es Chavita?

El coronel. No los puedo dejarlos solos...

es que no saben.

Permita-me, Don Lupe.

Pero que...

¿Oiga que dice?

Licencia cancelada. Orden presentarse...

inmediatamente campo militar y ponerse a las ordenes...

de su jefe inmediato.

Pero como es posible hombre. Que no se dan cuenta que uno se acaba de casar, verdad...

y voy recorrer las propiedades y que está uno dichoso, verdad...

¿porque hacen esas cosas? Que tienen falta de responsabilidad...

Don Lupe no hay derecho.

Tan contento que está uno. Ya feliz.

¿Capitán, cree usted que podrán emprender el vuelo esta mañana?

El tiempo parece favorable.

Solo falta el informe sobre las condiciones meteorológicas...

y si estas son buenas nos elevaremos inmediatamente.

Y cuanto tiempo espera estarán en el aire?

Si no se presenta ningún obstáculo, 3 días.

¿El record mundial de vuelo en circuito cerrado de cuanto es capitán?

- De 60 horas. - ¿Y cree usted poder batir este record?

Ese es objeto del vuelo.

¿Que no está el oficial instructor?

Ya no tarda.

¿Oye, aquí entre nos, que es bueno para enseñar?

Te veo medio asustado, no será que...

¿No será que qué? Pues también es mi primero vuelo.

- ¿Hoy debutas? - Si. Es la primera vez.

A pues te deseo mucha suerte.

Mi Teniente.

En su oficina hay un aluno que está esperando.

Dígale que en seguida voy, tengo que ver el coronel.

Prepárate que en seguida llega lo instructor.

Está bueno.

¿Sabe usted donde está la oficina del instructor de vuelo?

- ¿Es usted aluno? - Sí, de la 2a escuadrilla.

- ¿Cuantas horas lleva de vuelo? - Ninguna, este va ser...

mi primero vuelo. Soy nuevo en la escuela.

- ¿Conoce al oficial instructor? - No.

- ¿Es bueno? - Un dos de los mejores.

Su oficina está ahí, la 2a puerta y... mucha suerte, eh.

Gracias.

Aquí lo estaba esperando. Creí que ya no venia.

Me dilaté un poco por que me andaba estaba buscándolo.

- No. Pues eso no le hace. - Gracias.

- Yo estoy listo para el vuelo. - Yo también.

- Pues yo creo que de una vez. - Pues cuando usted gusta.

- La avión es de doble controle... - Sí, doble controle para...

- el instructor y para el aluno. - El avión está ahí afuera...

- es muy bueno aparato. - Y nuevecito. Se me hace que el tiempo...

- está bueno para volar. - El tiempo está magnífico...

- no hace nadita de aire. - Y la visibilidad es buena.

Y el techo está rete alto. Y Creo que nos va ir bien.

- Su confianza me tranquiliza. - Y a mi la suya.

Porque un primero vuelo, pues con quiera que le ponga uno...

- siempre es un primero vuelo. - Eso lo que estaba pensando.

Claro, que junto a usted, todo tiene que salir bien.

- Favor que usted me hace. - Dijeran que era usted...

- muy bueno. - ¿Eso le han dicho?

Extraño por que, ahora sí, aquí como quien dice, apenas...

bueno y mire que coincidencia, a mi también me han dicho que usted...

- es de lo mejorcito. - Bueno, haré todo lo posible...

- para dejarle satisfecho. - Así debe ser.

Así da gusto señor. que no haga esa diferencia...

entre aluno y instructor, que sea una cosa de confiabilidad...

de harmonía porque eso ayuda mucho.

máxima que 75% de los accidentes ocurren al aterrizar.

Sí.

Por eso ay que ir con mucho cuidado.

- Y aterrizar lo menos posible. - Exactamente.

- ¿Y, vamos volar luego, luego? - Yo ya estoy listo.

Nomás que si usted me lo permite yo voy aquí al...

Pero no me tardo.

Si usted quiere yo puedo irme hacia al avión y allá esperar.

Muchas gracias. En ese caso pues sirve...

que así gañamos tiempo. Pase usted.

No, de ningún modo, a usted.

- No Deberas. - Gracias, usted.

Como usted gusta.

- ¿Llevamos provisiones para 4 días? - Lo indispensable.

- Galletas, café y chocolate. - Capitán.

Repórter del tiempo.

El tiempo es malo. No podemos elevarnos.

Que Lástima.

¡Mire eso! Un viento cruzado.

- Estoy listo. - Yo también. ¿Nos subimos?

- Cuando usted diga. - Pues de una vez.

Solo sufrió el tren de aterrizaje.

Me sentaré la izquierda.

- ¿Está usted bien? - ¿Yo sí. Y usted?

Muy bien.

- Cuando usted quiera. - No, cuando usted guste.

- Yo por mi... - Bueno, pues yo también.

- Arránquese. - No. Porque no arranca usted?

- Si usted quiera lo arranco. - Yo creo que es mejor.

- Nomás, por favor, fíjese como yo le hago. - Ah no. Sí, es mía obligación.

- Ya despegamos. - Si. Es rete fácil.

¿No quedó nadie guardando lo avión?

Mi Capitán, todos salimos corriendo auxilio este aparejo.

- Eso le pode costar muy caro. - En lo avión no había nadie mi capitán.

¿No me va decir que despegó solo?

Ordene reunir al personal de vuelo inmediatamente.

- ¿Vamos bien? - Yo sí. Y muy tranquilo.

- ¿Damos la vuelta? - ¿De campana?

- No, de regreso. - Bueno, pues le damos.

Ya regresa.

- ¿Le gustó como lo hice? - Sabe usted mucho.

Yo creo que por hoy ya está bueno, ¿no le parece?

Sí. Para ser el primero día ya está bien.

De orden que se reúna inmediatamente todos los hombres.

Aseguro que el autor o autores de esta fantasía...

lo pagaran caro.

Ahora sí, ay que ponerse chango en la aterrizaje.

Sí. no se debe perder ningún detalle.

Se viera que yo nunca me distraigo.

¿Y en que pista le gustaría bajar?

- ¿A usted cual le gusta mas? - A mi ninguna.

Pero de bajar yo de plano agarraría la más ancha.

Ah, me parece una buena idea. Agarrar la pista mas ancha.

Pero desde aquí todas se ven muy angostas.

Sí.

- ¿Y entonces, bajamos? - Sí, bajamos.

Si usted quiere seguimos, al fin y al cabo, nadie me espera.

Y a mi tampoco. Entonces le seguimos.

Nomás fíjese pa tras que no venga nadie por que vamos a dar vuelta.

Pasa.

- ¿Martínez? - ¡Presente!

- ¿Ulido? - ¡Presente!

¿Cantinflas?

Está en la oficina del instructor.

Vaya buscarlo inmediatamente.

- ¿Ortega? - Presente.

- ¿Fernández? - ¡Presente!

¿Surdo?

- ¿Surdo? - ¡Presente!

- ¿Ramos? - ¡Presente!

- ¿Leñas? - ¡Presente!

¿Repela?

Repela salió esta mañana pa oficina del instructor.

Que se a presente inmediatamente.

- ¿Souto? - ¡Presente!

- ¿Herrera? - ¡Presente!

¿No le parece que ya está bueno de vueltecitas?

Se me está mareando el cerebro. y no respondo.

Si usted quiere, bajamos.

Pues francamente yo creo que sí debíamos bajar.

Pues jálele, nomás hace la manobra despacito, por favor, para que yo me fije.

Oiga, no cree que por esta vez seria mejor que la hiciera usted...

- ¿y así me voy dando cuenta? - Pues si usted quiere yo lo hago...

nomás que tengo miedo de dar el changaço y a la mejor le doy un susto.

No, estoy tranquilo.

Con un piloto como usted no hay peligro.

Pero menos peligro habría si usted lo hace...

usted que es lo instructor.

¡Que más quisiera yo!

Para ser instructor me falta mucho.

¿Con que le falta mucho?

Figúrese, apenas hoy hago mi primero vuelo.

¡Ay Dios! ¿Su primero vuelo?

Sí mi teniente. Soy el aluno Repela.

- ¿Y usted cree que yo soy el teniente? - Claro.

Usted es el teniente instructor.

Pero que teniente instructor si es la primera vez que me subo en esto.

- ¿En serio? - ¿Pues que acaso ve que me estoy rindo?

- Yo creía que usted era... - ¿Como cree? ¿Quién le dijo?

Pues abajo.

Abajo me dijeran que usted...

- ¿Y arriba quien lo dice? - ¡Usted me dijo pasa!

- ¿Y pa que se sube se no sabe? - Usted no dijo.

Agárrese bien.

Yo decía yo. Con esa cara de sonso que instructor iba usted a ser.

- La cara no va servir para... - ¡Y todavía dice "agarre altura"!

Válgame Dios.

- ¿Donde están los alumnos? - Como llamaran la formación mi Teniente...

- deben estar con los demás. - A bien.

Mi Teniente, ¿el aluno Cantinflas no está aquí?

- No. Debe estar pasando lista. - No, mi teniente, ahí no está.

Mi Teniente, vine a buscar Repela.

Aquí no está.

No lo puedo creer.

¿De modo que este es su primero vuelo?

Y se me hace que es el último.

- ¿No cree que será mejor que nos bajemos? - Pues baje, si se puede.

¿Traje usted paracaídas?

- ¿No y usted? - ¿Yo que va traer?

¿Pues que uno va saber lo que va pasar?

Pues eso lo que me pasa a mi. Y que para vuelos de prácticas no era necesario.

¡Pues para vuelos no pero para no cair en el suelo sí!

- ¿Usted tiene familia? - Sí. Pero no la conozco.

- ¿Y usted? - Se hace poco me conseguí una...

pero yo creo que no tarda en perderla.

- ¿Que es eso? - Ha de ser una bolsa...

- de aire comprimido. - A lo mejor...

¡No agarre!

Coronel. Los soldados Cantinflas y Repela desaparecieran.

Será posible que...

No me vaya usted decir que los que están volando son eses dos infelices.

Yo también lo dudo. Sin embargo fueran los únicos que faltaran al pasar vista.

Movilice inmediatamente a todos en campo hasta que me encuentre eses...

dos locos, ¡vivos o muertos!

¿Qué le parece si probamos aterrizar?

- Esto está muy aburrido. - Probemos.

Sí. Porque si no aterrizarnos, a la mejor se enojan y nos arrestan.

Tiene usted razón.

Entonces ahí le voy.

Ahora me acuerdo que 75% de los accidentes...

¡Ay Dios! Ya no me lo acurdaba. ¡Jálese pa arriba!

- ¡No jale tan recua, los timones! - ¡Pues yo no hice nada, fue usted!

- Usted que se me echo en cima. - No hice nomás que poner la mescla.

¡Pues no ponga la mescla!

Se paran lo motores y agarra reversa, ¡y que pasa!

Así lo dice el profesor Godínez.

Pues profesor Godínez no sabe, Por que como va...?

¡Popento!

Sean quién sean, hay que reconocer que son formidables.

- ¿A que altura andamos? - La una y veinte y cinco.

Esa es...no le digo la hora. ¿A que altura?

Vea la brújula a la izquierda. ¡Ay, mira donde anda la bolita!

¿No trae ese cataloguito de instrucciones?

- Sí, yo tengo un catálogo. - Échelo pa acá.

¡Agárrese!

Coloque usted la aguja en sentido vertical...

y con el pie va usted agarrando, poco a poco, para que...

al colocar la tela... ¡sobre para hacer trutru!

- ¡Eso es de máquina de coser! - Sí.

- ¡A que sonso es usted! - Usted dice catálogo.

Catálogo pa las clases.

Mire que nube mas extraña.

¡No es nube, es cerro! ¡Jálele pa arriba!

Es usted el instructor de eses dos dementes?

Hoy debíamos volar por primera vez.

¿Quiere usted decir que no habían volado nunca antes?

No mi coronel.

Ahí tira la prueba de que no pueden ser ellos.

Coronel.

Los desaparecidos no se encuentran por ninguna parte.

Los dos son de mí escuadrilla de vuelo.

Si usted lo permite, voy a elevarme para comprobar si son ellos...

- los que están volando. - Sí, hay que salir de dudas...

vaya, capitán.

Si son ellos...

pero no, no es posible.

Lárguese a la derecha.

- ¡A la derecha! - Sí.

Y ese quién será?

- Parece nuestro capitán. - ¿Usted cree que nos ha visto?

Pues yo sí creo.

Entonces de aquí directito nos vamos haber al bote.

Parece que está enojado.

Hágase disimulado como si no lo conociéramos.

- ¿Serán ellos? - Ahora lo sabremos.

- ¿Y? - Son ellos.

- Habla usted en serio? - No hay hogar a dudas. Los vi yo mismo.

Bien, para cuando aterricen, tenga preparado el consejo de guerra.

Si logran aterrizar.

¿Que probabilidad tienen de aterrizar vivos?

Una en mil.

Tenga preparado el consejo de guerra y una ambulancia.

De todos modos no se me escapan...

¡o si matan o los mato!

¿No hay tortillas?

No. Solo hay pura galleta.

¿No le dice que nos iba agarrar la noche?

Eh. ¿Y ahora que hacemos?

Pues yo creo que lo mejor seria aterrizar, porque ya es muy tarde...

pa que no se enoje el capitán.

Pero si de día no pudimos, de noche nos damos en toda la torre.

¿Entonces que crees? ¿Seguimos volando así toda la noche?

Pues así como estamos vamos bien.

Nos echamos mejor de mañana, con la luz del día...

a ver que pasa.

Écheme café.

María...

acerque María...

No, no... no te vayas, María.

¡Despierte!

Hace el timón.

- Ya es de día. - ¿Pa que despierta?

Ya es la hora.

Repito que no quiero a ver ningún Periodista en Campo.

Coronel, dicen que son los representantes de la prensa da capital...

y que están a corriente de lo ocurrido.

Pues si que va ser divertido.

Es extraordinario. Y nadie quiere decirnos quién son esos pilotos.

Ay que pretenden que es su primero vuelo.

Puras habladas. ¡Su primer vuelo!

José Morales, deputado, Luis Mendoza, senador...

Jorge Medina, director de "La voz..."

Bien sargento. Eso ya no tiene remedio. Deje entrar a todo mundo.

Amaneció bonito el día, ¿no le parece?

Muy bonito.

¿No le quedas más café?

- Queda un sorbo. - Pues con su permiso, me lo sorbo.

- ¿Y yo? - Usted me lo sirve.

- Parece que no hace aire. - Un poco. De leste.

De leste sí pero de lo otro no.

¿Qué le parece si probáramos aterrizar? A la mejor nos va bien.

- ¿Y si no vas mal? - Oyes es cosa de usted...

pues usted es muy bruto. ¡Ándele!

¡Tucharón, jale arriba!

- ¿Pues que no las ve baboso? - Yo miraba al lado.

Pues fíjese pa frente también.

Parece que van aterrizar.

Ahí veo mucha gente. Creo que nos están esperando.

- ¿El capitán? - Pues allá de estar. Y el coronel.

¿Usted no cree que mejor será que no fuéramos pa arriba otra vez?

- Pues yo creo que sí. - Pues le jalamos.

¡Los mato! ¡Yo los mato!

- Son extraordinarios. - Le aseguro que lo que están

haciendo eses dos hombres, no es nada fácil.

Ya está bueno, de plano. Nos quedamos aquí arriba.

Si aterrizamos, peligro.

Si no agarra el capitán, peligro.

De plano, aquí andamos más tranquillos.

- Buenos días mi coronel. - Buenos días.

Soy lo redactor en jefe do diario "La Nación".

Hemos tenido noticias de lo ocurrido y he venido para...

Debo decirle que insólito de este echo...

- Bien, lo cierto es que yo no... - Sí mi coronel.

Y no sabe usted lo orgullo tan Grand que siente el País...

por la forma extraordinaria como ha organizado usted...

- ese magnífico vuelo. - Yo? La verdad es que...

Debemos felicitarnos de poseer...

tan extraordinarios pilotos y jefes con tan alto sentido...

de responsabilidad como usted.

hasta nosotros han llegados rumores de que ha sido usted propuesto por el Alto Mando...

para la más preciada condecoración al mérito...

por la organización de este vuelo.

Mi periódico dará hoy mismo tan fausta noticia.

- ¿De veras? Yo... - Mi coronel, el informe...

relativo al consejo de guerra para juzgar los dos reclutas.

Usted no se meta en lo que no le importa.

- Pero mi coronel... - ¡Firme!

- ¡15 días de arresto! - Pero...

¡Puede retirarse!

- Hay un caso de indisciplina, ¿verdad? - Sí, dos reclutas...

que desobedecieran una orden. Pero no se dan cuenta que estos...

no son momentos de tratar asuntos de tan poca importancia.

Si no estoy mal informado, dentro de 11 minutos...

el record mundial de vuelo en circuito cerrado habrá sido batido.

- ¡No me diga! - Así es, en efecto.

Coronel, acaban de traer 2 ataúdes...

- y la ambulancia está lista. - ¿2 ataúdes?

- Firmes. - 3 meses de arresto. Retírese.

- Decía usted que... - Decía yo que dentro de 10 minutos...

los dos héroes habrán batido el record.

Sí, eso es. Mis dos muchachos.

Mis queridos muchachos.

¿No trajo baralla?

No.

Que lástima. Nos hubiéramos jugado un ginromes...

Se está usando mucho, para no aburrimos.

¿Para cuanto tiempo llevan gasolina?

Como han estado volando con vientos contrario...

debe terminarse desde un momento a otro.

- Entonces se la aterrizaje... - Será forzosa

Quiere decir que forzosa, que ya no puede demorarse.

Ah. Sí, claro.

De plano ya está bueno de tanto volar...

Ya me duelen las costillas.

Pues esto se durará hasta que acabe la gasolina.

¿Cuanta queda?

La aguja marca cero.

Cero? ¡Entonces ya se acabó!

Y que pasa cuando se acaba?

Pues que se paran los motores.

- ¿Y se cae? - ¡Claro que se cae!

¿De golpe o poco a poquito?

¡De golpe!

- ¿Y ahora que hacemos? - Pues tratemos de aterrizar.

¿Pero como?

Pues vamos a tratar de hacer esto que le dicen planear.

- ¿Y eso qué es? - ¿El qué?

Las hélices.

- ¡Se pararan los motores! - ¿Y ahora que hacemos?

¡Pa abajo! ¡Despacito!

- Agárrese pues. - Sí.

- ¿Usted sabe rezar? - No.

Repita conmigo...

Padre Nuestro...

que andamos en tus terrenos...

no abandones...

estos dos humildes siervos...

que por culpa de este baboso...

- El baboso es usted. - Sí.

Andamos en este transe aéreo...

no nos dejes caer en tentación...

¡ni nos deje caer de golpe!

- Amen. - Amen.

¡Ya nos abandonó!

Ahí vienen.

Están planeando.

¡El record está batido!

¡Mamacita!

¡Aterrizan!

¡Aterrizaran!

Parece que ya no se mueve.

Oiga, estamos arriba o abajo?

¡Abajo!

¿Estamos vivos o muertos?

Yo creo que estamos vivos.

¡Mire eso!

- Creo que nos quieren linchar. - ¡Ay Dios! ¿Que hacemos?

Vámonos saliendo de aquí antes que nos agarren por que nos matan.

¿Que nos van meter al bote?

¿De plano nos van a fusilar?

Con la novedad mi Coronel, de que como yo creía que el y ele creía que yo...

En nombre de la arma en que sirven...

y de la nación entera, los felicito.

Han batido el record mundial.

Señoras y señores, es realmente notable...

la magnífica condición física y moral en que se encuentran...

nuestros héroes. Y para confirmación de mis palabras...

voy acercar ese micrófono a uno de nuestros héroes, Repela...

altivo, gallardo, con palabras firmes va a contestar mi pregunta...

¿como si siente usted en este momento?

Repela está un poco nervioso pero aquí tenemos a otro de nuestros héroes.

¿Cree usted que pudiera podido permanecer más tiempo en el aire?

Pues no se acaba la gasolina todavía siguiera volando...

con su permiso mi coronel. Y se acaba la gasolina...

y aún que 75% de los accidentes ocurren en las aterrizases...

pues dice, vamos para bajo y nos fuimos.

Y para cuanto tiempo llevaban provisiones de boca?

- Para tres días. - ¿Para tres días?

Sí, pero puras galletas. Mi coronel, con su permiso...

porque no ponen enchiladas. Alguna cosa. 3 días a galleta.

Mira ese muchacho de pacharo, está desmayado.

Y piensa en batir su propio record, ¿ próximamente?

Pues, así pensarlo, así como que lo pienso, uno, pues tendría que pensarlo...

pero, bien ni pensar, no es coronel?

¿Y qué planos tiene para lo futuro?

- ¿Para lo futuro? ¿Me permite? - Con todo gusto, como no.

Con permiso mi coronel.

María.

¿Estás oyendo María?

Mis planos para el futuro es, lo mas pronto posible...

estar al lado da mía mujercita...

y empezar de nuevo la luna de miel que no me dejaran a completar.

Porque no hay derecho, mi coronel que cuando empiece a estar...

contentos con su mujercita pero mandan uno a volar, no le parece?

- Cuente con una licencia con doce de haberes. - ¿De veras mi coronel?

¿Ya oíste María? ¡Ahí ya voy!

- Ese soy yo. - Que guapo usted eres.

Y ese señor oficial que lo felicitó antes, ¿quién?

Es el comandante. Pero es mejor que no nos vea...

porque a la mejor si arrepiente y echa nos perder nuestra luna de miel.

¡Firmes!

¡Firmes!

Subtítulos - Kilo. Cantinflas 100 años.

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