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Zulu
¿Has dormido bien?
Toma.
Disfrútalo, porque queda poco.
Compraremos en Puerto Edén.
¿Te cambio?
No, tranquila.
Toma.
¿Todavía sigues?
¿Qué tal?
Algoritmos para detectar la variabilidad natural
o los estímulos externos en las fluctuaciones climáticas, punto.
No he encontrado la isla.
Mira, es este pequeño punto al sur de Chile.
Eso está muy al sur, ¿no?
Daremos un rodeo, no pasa nada.
Veremos la línea de icebergs.
Merecerá la pena, ¿no crees?
Con esos pies tan grandes, no vas a caber.
Vale, lo que tú digas.
No, no me digas eso.
Me lo has preguntado cuatro veces.
Vale, vamos,
pero a final de semana tengo que estar en Puerto Edén, nada más.
- ¿Qué pasa? - ¿Lo oyes?
Te lo dije.
- Vamos, ven. - Yo no he oído nada.
Mierda, al otro lado. ¡Joder!
- La he visto, se ha ido para allá. - Qué ballena tan estúpida.
Allí, ¿no?
No.
Va a salir,
estoy segura.
Venga.
Se ha marchado.
- ¿Qué? - Se ha marchado.
Sí, se ha marchado.
¡Laura!
¡Ven a ver esto!
Mira.
¿Estás lista?
¿Qué?
No, nada.
Me hace gracia tu look de monitor de esquí.
¿Sí?
Hoy va a hacer bueno,
pero luego va a empeorar, así que hay que aprovechar.
¿Ves eso? Bajaremos ahí.
Mira qué bonito.
Mira qué isla tan bonita.
Sí, es siempre igual.
Es verdad, no te rías.
Eso tuvo que ser un puerto ballenero.
Pues no estaba marcado en el mapa.
Esto es lo que usaban para cargar las ballenas.
Esto son cabestrantes.
Tiraban de ellas hasta aquí.
Y, después, las despedazaban.
Ponían los huesos a un lado y la carne al otro.
¿Y por qué sabes todo eso?
Porque lo he leído.
De pequeño, conocí a unos balleneros.
Eran compañeros de mi padre.
Dicen que era un trabajo de perros.
Y tanto que trabajaban como perros.
Bueno, tenían que ganarse la vida.
Antes, iluminaban pueblos enteros con aceite de ballena.
Era otra época.
¿Estás seguro?
No te preocupes, vamos.
Tendríamos que haber traído otros guantes.
No mires abajo.
Dame la mano, venga.
Estamos en el fin del mundo.
No hay nada más.
Tenías razón, es precioso.
Vale la pena.
Puede que seamos los últimos en verlo.
Si te pones ahí, no veo.
- Quita. - Vale.
Quiero ver los icebergs, no a ti.
Ah, ¿sí?
- Para. - ¿Por qué?
Para.
¿No habías mirado el tiempo?
Claro que lo he mirado.
Viene hacía aquí.
Tenemos que irnos.
Vale.
¡Al otro lado, al otro lado!
¡Sube!
- ¡Sube ya! - ¡No veo nada!
¡Dame la mano!
¡Vamos!
¡No vamos a llegar, Ben! ¡Volvamos!
Esperaremos aquí hasta que amaine.
Tendríamos que haber ido directamente a Puerto Edén.
Podríamos habernos quedado en Brest.
¿Qué pasa?
¿De qué te ríes? No he hecho fuego en mi vida.
Eso es, con cuidado.
Ya está.
No tengo batería en el móvil.
No pasa nada.
Estamos lejos del barco, no tendríamos cobertura.
¡Mierda! Joder...
- ¿Te has cortado? - No, es que se me ha caído. Toma.
¿Quieres este?
No, lo limpiaré un poco.
Tienes razón.
Quizás sea el mejor momento del viaje.
Laura.
Laura.
Despierta, cariño, anda.
Despierta.
Mira.
¿Ya las habías visto?
Es buena señal.
¿Dónde está el barco?
No entiendo, no...
Bueno,
a lo mejor quedó a la deriva.
Con esa ancla, no.
Es capaz de sujetar un pesquero.
¿Crees que se habrá hundido?
No se hunde así como así.
- Tampoco nos lo han robado, ¿no? - No sé dónde está, ¿contenta?
Joder...
¿Qué le pasa?
He apagado el motor.
Será mejor que ahorremos gasolina, por si acaso.
No puede estar lejos, lo encontraremos.
Joder, no puede ser.
Ben.
Parecen alcas.
Son pingüinos.
No hay alcas en el hemisferio sur.
Eh, no seas así.
Si vamos detrás de esas rocas,
veremos más lejos, todo el oeste.
¿Quieres que vaya yo y me esperas aquí?
Mierda.
¿Qué pasa?
No podemos ir por allí.
Hay acantilados,
no podemos escalarlos, imposible.
Es enorme.
¿Y ahora qué hacemos?
Cobijarnos antes de que oscurezca.
Vamos.
No hablo de eso.
¿Qué hacemos sin barco?
Tenemos todas nuestras cosas dentro.
Te estoy hablando, joder.
No sé qué vamos a hacer.
No lo sé.
¿Estás contenta?
¿Y te da igual?
¿Qué quieres que te diga?
Tendríamos que habernos ido ayer.
No me lo creo.
No puede ser.
Perdón. Perdón, cariño, perdón.
¡Déjame!
Perdón, perdón.
Laura.
Eh, cariño.
Mírame.
Respira.
Mírame.
Cariño.
Eh.
Eh.
No es la primera vez que tenemos problemas.
Saldremos de esta.
Es un problema gordo.
Sí, es un problema gordo.
Mañana recorreremos la isla y te juro...
que encontraremos el barco.
¿Confías en mí?
Haremos lo que dijimos, iremos a Puerto Edén.
Y nos reiremos de esto. ¿Vale?
¿Vale?
¿Qué pasa?
No debí comprar el barco.
Vale, ya está, ya no lo tenemos.
Estamos jodidos.
Nadie sabe dónde estamos.
No tenemos comida y hace frío.
Si, Thomas, sabe dónde estamos.
¿Por qué?
Instalamos un sistema de localización cuando mi padre enfermó.
Así que mi hermano sabe dónde está el barco.
- Ah, ¿sí? - Sí.
Quedamos en hablar cuando llegásemos a Puerto Edén el jueves.
Se preocupará si no lo llamo.
Llamará a emergencias y...
tardarán una semana,
o diez días.
Solo hay que aguantar.
¡Ben!
Mira aquí, ven. Aquí hay muchísimas.
Mira.
Perfecto.
¿Se podrán comer?
No, crudo no.
Cocinado.
Esta noche, mariscada.
¿Diez días?
Máximo.
Aguantaremos.
A ver.
Va, tú primero.
¿Y bien?
Salado.
Prueba.
Bueno.
No es lo peor que he comido.
Eh, despacio.
Empujo, cuidado.
Eso es. Espera, espera.
Tenemos que salir de aquí.
Podríamos atravesar la montaña y...
Será complicado, pero...
Dijiste que era imposible, no complicado.
No si llevamos crampones.
- ¿Y luego? - No sé.
No sé.
Ya has visto, es una reserva natural, así que...
Tiene que haber un centro científico o algo así.
¿Tú qué sabes?
No lo sé, pero...
Una estación meteorológica o algo así.
Una especie de refugio.
Ya hemos construido un refugio.
No sé, tenemos agua y comida para aguantar diez días.
Pensaba que vendría tu hermano.
¿No sería una faena que viniera y no estuviéramos?
Tengo un presentimiento.
¿Tú nunca tienes presentimientos?
Quizá deberíamos empezar por dejar de tomar decisiones de mierda.
¿Qué? ¿Lo dices por el viaje?
Sí, entre otras cosas.
Espera, tú también querías hacer este viaje, ¿no?
- ¿No? - Sí.
No seré capaz de escalar.
Laura...
No pasa nada, nos acostumbraremos. Mañana hará cinco días.
Seis días.
Seis.
Entonces, llegarán pronto.
- Toma. - Ponlo aquí.
- ¿Dónde? - Aquí, aquí.
Joder.
¿Qué pasa?
¿Estás bien?
Se me ha caído el bidón.
Vamos, vamos.
Vamos, cariño.
Me siento como si fuera un lastre.
Es como si hiciera todo mal.
No digas eso, no es verdad.
¿Qué te pasa?
Hoy tenía que entregar la tesis, era la fecha límite.
Van a pensar que me da igual todo.
No, no es verdad.
Les explicas lo que te ha pasado y lo entenderán, ya verás.
No pasa nada.
Tampoco era una maravilla, así que no pasa nada.
No iré a Ginebra y punto.
¿Cómo que a Ginebra?
¿Recuerdas la llamada que recibí en Ciudad del Cabo...
de los directores de un laboratorio?
Me ofrecieron un trabajo.
Eso está genial.
Es un gran trabajo, ¿no?
Sí.
Es más, depende de una gran fundación,
pero...
- Está en Ginebra. - Ya veo.
¿Qué les dijiste?
¿Dijiste que sí?
No, les dije que tenía que pensármelo.
Tampoco sé si me aceptarán.
Verán a otros candidatos y elegirán a los más jóvenes.
Dijiste que sí.
¿Sin contármelo?
¿Somos una pareja?
No, ¿verdad?
¿Quieres que lo hablemos ahora?
Sí, porque lo has mencionado.
Ya que lo mencionas, tiene sentido, ¿no? Sigue.
¿Qué hago yo? ¿Qué hago?
¿Quieres que dimita y que le diga a mi hermano que lo dejo solo?
Y luego, ¿qué? ¿Me mudo?
- ¿Me voy a Ginebra? Dime. - No, yo no te obligo a nada.
Nos veremos los fines de semana y ya está.
Vale, entonces...
Lo tenías todo planeado.
Hace dos años que volví a estudiar.
Ni siquiera sabes lo que es esto.
¿Tengo que consultártelo todo?
¿Cómo? ¿Estás de coña?
¿Te estás riendo de mí o qué?
No me hables así.
Cuando hablamos de mí, acabamos hablando de ti.
Primero va tu inseguridad y luego voy yo.
No, espera, espera.
¿Mi inseguridad?
Tienes ataques de ansiedad cada dos minutos.
- Me estoy tratando. - ¿Te estás tratando?
¿Y no me dices que te mudas a Ginebra?
Y cuándo te follas a esa guarra,
¿me lo consultas?
Ahí te conviene no tener pareja.
Cada vez que te reproche algo, ¿me vas a hablar de Chloé?
- No digas su nombre. - Así es como se llama.
Ya.
Hacía tres semanas que no lo mencionabas.
Me parecía raro que tardaras tanto.
Tranquilo, me da igual.
Tírate a quién quieras, yo haré lo mismo.
- Sí, como tú, ya. - Sí, pues sí.
Vale.
¿No se te ha ocurrido que yo puedo hacer lo mismo?
- Ah, ¿no? - No, claro que no.
Porque no te pega hacerlo. No.
Piénsalo, anda.
Sí, eso haré.
No eres la persona más sensual que conozco.
¿Se te ha ocurrido pensar que tú no eres una máquina?
Nadie se ha quejado.
Tampoco ha repetido ninguna.
¿Por qué crees que es?
¿Y contigo qué?
Además de ese imbécil con el que estuviste ocho años.
- Seis. - Seis, ocho, qué más da.
Un compañero de trabajo, qué bonito.
Estabas enamoradísima, ¿verdad?
¿Recuerdas cuando te recogí porque estabas en la mierda?
¿Recuerdas o no?
- ¿Has acabado? - No, no he acabado.
No entiendo por qué no me lo has dicho antes.
¿No tengo derecho a saberlo?
Me aburres.
¿Que te aburro?
¿En el barco estabas mal?
Ha sido un infierno.
¿Por qué crees que he escrito mi tesis tres veces?
¿No ves que he estado evitándote?
Tienes un problema, uno gordo. ¿Sabes cuál?
Nunca estás contenta, nunca,
y arrastras a los que están a tu alrededor.
Así, joder.
Mi hermano tenía razón, eres insoportable.
- Que le den a tu hermano. - Genial.
Y toda tu familia, también.
Ah, sí, qué bien.
Y dices que no tienes amigos.
¿Has visto cómo te portas con la gente?
Solo yo te soporto, ¿te das cuenta?
La gente te odia, eres lamentable.
Ya. Ese es tu argumento, ¿no?
Que nadie me quiere así que dependo de ti.
- ¡Ya! - Pues sí.
Soy yo el único que te soporta y por eso vivimos juntos.
Ah, no, no. Te equivocas.
Vivimos juntos porque te presentaste en mi casa con una maleta.
¿Qué querías que dijera?
¿Que te fueras a tu casa?
Pues habrías sido honesta por una vez en tu vida.
Quería irme, ¿sabes?
Cuando me pediste en ese restaurante que viniera a este viaje, yo...
Quería dejarte.
¿Sabes qué? Vete.
Vete a vivir a Ginebra.
Haz tu vida.
Yo haré la mía, me irá muy bien solo.
Estaré mucho mejor...
sin ti.
¿Ya no soy tu vida?
¿Pican?
No pesco, solo miro.
Ya han pasado diez días.
Sí, ya lo sé.
¿Por qué no han venido?
No sé, Laura, no...
Dijiste que serían diez días.
Lo dije a voleo, faltará un día, no sé.
No se puede confiar en ti.
- Sí, eso es, sí. - Eso es.
¿Qué es eso?
Hay que cazar.
Si no, no aguantaremos.
Vamos.
Vamos.
Elige.
Ese que está solo.
Creo que me está mirando.
- Vamos. - Rodéalo.
No te lo pienses.
Ven.
¿Te imaginas cuando el helicóptero llegue a la playa?
Fliparán cuando nos vean así.
Si sobrevivimos a esto,
superaremos Ginebra.
En el puerto de Ámsterdam
- Unos marineros cantan. - Unos marineros cantan.
Que cantan, tralalá, en el puerto de Ámsterdam.
¿Qué canción es esa?
Sí, es... Es...
Eye of the tiger.
Ni se acerca. Mira.
No está mal, no está mal.
No es... ¿Es Billy jean?
- No. - ¿No?
¿Por qué? Espera, otra vez.
¿Ya?
¡Es Joy division!
- ¡Ay, sí! - ¿Qué?
Es tu canción preferida, ¿no?
- No la reconocía. - Joder.
El amor, el amor volverá a separarnos.
El amor, el amor volverá a separarnos.
No hay nada que nos pueda separar.
Puedes abrirlos.
¿Qué es esto?
Ya hace un mes.
- ¿Tengo que soplar? - Sí.
Espera.
Pide un deseo.
Un, dos, tres, cuatro cinco, seis, siete. ¿Cuántas van?
Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Una.
Una, dos. Una...
Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete.
Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete.
Ya van cinco semanas.
¿Estás lista? ¿Vamos?
Ya voy.
¿Qué te pasa?
Nada.
- ¿Qué te pasa? - Nada.
Mentira, se te nota que has estado llorado.
¿Qué te pasa?
Venga, hay que aprovechar ahora que no llueve.
¿Dónde están los pingüinos?
¿Dónde están?
No puede ser.
¿Qué hacemos ahora?
Tendremos que dejar la lumbre encendida.
Tenemos que irnos de aquí.
El mechero no tiene gas,
pero podemos usar la gasolina de la lancha.
¿Crees que podremos irnos?
La lancha no está desinflada. Si hacemos una vela, ¿podremos irnos?
Además, todavía queda gasolina, ¿no?
¿Qué?
Lo más probable es que pasemos aquí el invierno.
- Eso no puede ser. - Sí puede ser.
Que no puede ser.
¿No lo entiendes?
Creo que estoy embarazada.
Tengo un retraso de tres semanas.
No creo, casi no comemos, será un desajuste de...
Ya he estado embarazada, sé lo que es.
¿Quieres tener un hijo conmigo?
Sí.
Bien...
Qué alegría.
- ¿Sí? - ¡Pues claro!
¿No crees? Vamos a tener un hijo, un bebé.
A ver, hay que empezar a pensar cómo lo vamos a llamar.
No sé.
Quiero gritar, llamar a la gente, que...
No tenemos champán para brindar, joder.
- Qué mierda. - Sí, una mierda.
Mi vida.
Cuando se lo diga a Alice, se va a poner a llorar.
Nos lo dijo antes de irnos, que volveríamos con un bebé.
Eh, eh, eh.
Todo saldrá bien.
Yo cuidaré de ti.
Te lo juro, todo irá bien.
- Sí. - No te dejaré nunca, mi vida.
Nunca.
Tenemos que aguantar un poco.
Un poco más.
Has dicho que pasaremos el invierno aquí.
Ven.
Ven aquí.
Voy a dar un paseo.
¡Ben!
¡Ben!
¡Hay un barco!
¡Eh!
¡Eh! ¡Eh!
- ¡Eh! ¡Eh! - ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh!
¡Aquí! ¡Eh!
No nos ven, Ben.
Tenemos que hacer fuego.
- ¡Eh! ¡Aquí! - ¡Dame la gasolina!
¡Eh!
- ¿Qué haces? - ¡Eh!
No, no, hay que hacer fuego.
- Voy a pillarlos. ¡Eh! - ¿Qué estás haciendo?
- Mierda. - ¡Para!
- ¡Ben! - ¡Eh!
¡Ben, vuelve, joder!
¡No me dejes aquí!
¡Eh!
¡Ben!
¡Ben!
¡No, Ben!
¡Eh!
¡Eh! ¡Aquí!
¡Eh!
¡Eh!
¡Aquí!
¡Eh!
¡Eh! ¡Aquí!
¡Aquí, aquí!
¡Eh!
Mierda.
No, no te pares, no.
Venga, venga.
¡No!
Venga.
¿Ben?
Cariño mío.
Estoy aquí.
Todo irá bien, cariño.
Todo saldrá bien.
Ven conmigo.
Ven.
No, no, no.
Tengo que hacerlo.
No mires.
Quédate quieto.
¡Respira!
Venga.
Ya casi está.
¡Ya casi está!
Ya está. Ya está, ya está.
Ya está.
¿Por qué te marchaste?
¿Eh?
Sabías que iba a volver.
Lo sabías.
No, no lo sabía.
Lo intenté.
Lo siento.
Quería salvaros.
- A ti y al bebé... - Para.
Pasé...
Pasé muchísimo frío,
pasé frío.
Me desgarré la pierna con unas rocas.
No sabía dónde estaba.
Me encontraba fatal.
He visto la muerte.
La he visto.
Entonces, pensé en ti.
Pensé en el bebé.
Recé.
Nunca antes había rezado.
Quería que estuvieras... conmigo.
Perdóname.
Perdóname.
Estaba preocupado,
se estaba haciendo de noche.
Ahora siempre es de noche.
El fuego se ha apagado.
Es mi culpa, me quedé dormido, lo siento.
Tenemos que esforzarnos,
no puedo trabajar por los dos.
Por los tres.
Lo siento, de verdad.
Me da igual que lo sientas.
No quiero morir aquí.
Nada de esto tiene sentido.
Tenemos que irnos de aquí.
¿Cruzando la montaña?
Fue idea tuya.
¿Y qué vas a hacer?
¿Me vas a llevar?
Laura, mírame.
Laura.
¡Mírame!
¿Por qué te escondes?
¿Qué fabricas por la noche en secreto?
¿Crampones?
¿Por qué los escondes?
No los escondo.
Te lo iba a contar.
¿De qué sirve sobrevivir solo?
¿No te lo preguntas?
Si esperamos, yo no podré cruzar.
No, por favor, no.
No me avises cuando te vayas.
¡No!
No...
Seis...
siete...
ocho...
nueve...
diez...
Encendido.
Ahora aquí.
Joder.
¡Funciona!
¿Hola?
Hola, ¿me oye alguien?
Por favor.
Hola, ¿hay alguien?
¡Ayuda!
¡Ayuda!
¿Me oís?
Por favor, ¿me oís?
UNIRSE A LA NATURALEZA
CARTOGRAFÍA NÁUTICA
¿Ben?
¿Ben?
¿Ben?
¿Me oyes?
Estoy aquí.
Mírame,
mírame.
Perdón.
Perdón.
Agárrate bien.
Venga.
Uno, dos...
Joder.
Ya.
Hemos llegado.
Ya está. Hemos llegado.
Hemos llegado.
Uno, dos...
Perdí el bebé.
¿Te dolió?
No, estoy bien.
Tenía demasiado miedo,
no podía volver.
Lo sé.
No puedo vivir sin ti.
Yo no podía morir sin ti.
He probado la radio.
No hay señal, no creo que nos oigan.
Bueno, acabarán encontrándonos.
No tenemos prisa.
Volveremos a casa cuando queramos.
Tú eres mi casa.
Cuando la rutina muerde con fuerza,
las ambiciones están por los suelos,
y el resentimiento está por las nubes,
pero las emociones no crecen.
Estamos cambiando nuestros caminos,
tomando carreteras distintas.
Entonces el amor,
el amor volverá a separarnos.
El amor,
el amor volverá a separarnos.
¿Por qué hace tanto frío en la habitación?
Me has dado la espalda.
¿Tan mal he elegido el momento?
Nuestro respeto se ha agotado,
aunque aún existe esa atracción
que hemos mantenido durante nuestras vidas.
Pero el amor,
el amor volverá a separarnos.
El amor,
el amor volverá a separarnos.
Gritas en sueños todos mis fracasos,
y queda un sabor en mi boca
mientras la desesperación se apodera de mí.
Es solo que algo tan bueno
ya no funciona.
Pero el amor,
el amor volverá a separarnos.
Pero el amor,
el amor volverá a separarnos.
Pero el amor,
el amor volverá a separarnos.
Pero el amor,
el amor volverá a separarnos.
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