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Función de guardia.
Viene la columna del mayor Castelray.
¡Atención!
¡Atención, columna!
¡A la derecha!
Una vuelta gloriosa, Miller.
Hemos cumplido las órdenes, milord.
¡No sea estúpido!
El regimiento que cargó en Malacrab y Waterloo
reducido a dar caza a unos desarrapados.
Regresa sano y salvo.
¿Quién?
El capitán Miller.
Pueden romper filas.
Sí, milord.
¡Atención!
Rompan filas.
(Trompeta)
¡Vamos, vamos!
¡Venga, adentro!
¡Moveos!
¡Venga, adentro!
Segundo escuadrón de vuelta, señor.
¿Cómo le ha ido, James?
Como de costumbre. Hemos tragado polvo tres días
con el único resultado de recibir disparos por la espalda.
Traigo dos muertos. Hemos capturado a los culpables.
Bien, James. Tome un baño. Después hablaremos.
Sí, señor.
¿Puedo, hermana? Claro.
Voy.
Prepara el té. ¿Te apetece?
Sí, gracias.
Para dos. Sí, said.
¿Estás enfadada con él?
No, al contrario.
¿Al contrario?
¿Y por qué pones esa cara de infeliz?
Pronto volverá a Inglaterra.
No le gusta la India.
Y a ti, ¿te gusta?
Tú sabes de sobra que nuestro padre saldrá con el último batallón
Si hunde a los ingleses, nos vamos de aquí.
Güisqui.
¡Capitán Miller!
Señorita Diana.
Señor.
Descanse.
No esperaba encontrarla aquí.
Creí que se había perdido.
Excúseme por presentarme en estas condiciones,
pero no soportaba la sed.
Este país parece hecho solamente de polvo.
Aquí estamos acostumbrados a una vida dura.
No lo pongo en duda, teniente.
Sabemos que ustedes, los del ejército de la India
nos consideran soldados de salón.
Pero si no hubiéramos desembarcado en Calcuta,
¿qué cree que hubiera sido de ustedes?
Siempre la misma historia.
No sea tan susceptible, Arthur.
Siéntense, por favor.
Siéntense.
Alto.
Pasa.
¿Qué diablos haces, estúpido?
Perdón, said. Perdón.
¿No eres capaz siquiera de llevar un haz de leña?
Si vuelvo a verte por aquí, te va a arder el pelo.
Escucha.
¿Cómo te atreves a interrumpirnos? Capitán, por favor.
Vete, Timul.
El capitán Miller no te conoce.
Lo siento.
Perdone, Capitán. Ese hombre es Timul.
Se ve que los indígenas no le son muy simpáticos.
¿Verdad, capitán?
No me son simpáticos, desde luego.
Especialmente, con lo que sucede en la India.
Timul es mi shudra desde hace tres años.
Es hombre de toda mi confianza.
Eso no quita para que yo encuentre incomprensible
la costumbre de los oficiales del ejército hindú
de tener un siervo indígena.
Hay aún demasiadas cosas incomprensibles
para los oficiales del ejército metropolitano.
Es una pena que no hagan ustedes esfuerzo por comprenderles.
Sí, puede ser, pero tienen ustedes que admitir
que no nos sirven de mucho.
Parece casi como si nos reprocharan el haber venido
a sofocar la revuelta.
Eso no, señor.
Es posible que se le reproche haberla sofocado tan duramente.
¿Duramente?
Sí.
Se ha derramado mucha sangre inútil.
Comprendo lo que quiere decir.
Precisamente, capitán, me encontraba en Lucknow
cuando los rebeldes pasaron a cuchillo
a nuestros oficiales y a sus familias.
Me salvé de milagro.
Pero no justifica las atrocidades que los guerreras rojas
han cometido en Delhi.
¡Cuidado, capitán!
¡Prendedle! ¡Qué no escape!
¡Cuidado! ¡Qué no escape! ¡Alto, alto!
¡Cuidado, teniente!
¡Soldados!
¡Libertad para la India! ¡Viva Tantia!
¡Llévenselo!
Está herido, capitán.
Vuestros queridos indígenas.
Siempre la misma historia.
Más trabajo para el pelotón de ejecución.
-¡Cerdo asqueroso! ¡Arriba!
-¡Viva la India libre!
-¡Cierra la boca, maldito!
¡Maldito!
-Los cinco individuos antedichos no identificados
porque se han negado a revelar sus nombres
culpables de haber disparado alevosamente contra las tropas
de su graciosa majestad, la reina,
han sido condenados a muerte
por el consejo sumarísimo de Allahabad.
La sentencia será ejecutada inmediatamente.
Cuánto ceremonial por unos pordioseros.
En Delhi los pusimos sobre las bocas de los cañones
y los despedazamos sin tantos miramientos.
¡Carguen!
¡Apunten!
¡Viva Tantia!
¡Fuego!
¡Firmes!
¡Atención!
¡Derecha!
De frente. ¡Marchen!
Sargento.
Encárguese de rematar a estos hombres.
(TODOS) ¡Viva Tantia! ¡Viva la India!
¿Qué quieren?
Los cadáveres.
Para asegurarse de que no los enterramos
envueltos en pieles de cerdo o de vaca.
Como hicimos en Delhi.
¿Quién es Tantia?
Tantia está con nosotros.
-Nada pudieron contraer los guerreras rojas.
La Gran Revuelta no morirá
mientras viva Tantia.
Cien mil montañeses kyber bajarán pronto a la llanura
y Tantia estará en su cabeza.
Tantia estará con nosotros.
¡Marchad, hombres!
(TODOS) ¡Libertad para la India!
(TODOS) ¡Libertad para la India!
-¡Dad todos la gran noticia!
Y mientras tanto, sembrad el terror entre los guerreras rojas.
Kali asegura las delicias del paraíso
al que muera en la empresa.
¡Kali lo quiere!
¡Marchad y matad!
¡Matad, matad, matad!
Tamandurian.
¿Por qué engañas a estos pobres parias?
¿Qué importa que mueran diez parias con tal de que muera un inglés?
Ya, ¿para qué? Si la Gran Revuelta ha terminado.
La Gran Revuelta no ha muerto.
Debe continuar viviendo en la sangre.
No, Tamandurian.
Las ideas no deben de alimentarse de sangre inútil.
Pues tú has continuado combatiendo.
Bajo tu mando, Delhi resistió tres meses.
Fue necesario para que la idea no muriese.
Ahora cincuenta mil guerreras rojas han desembarcado en Calcuta.
Hasta el último hindú está dispuesto a morir si lo pides.
Eso es lo que me asusta.
Desgraciadamente, habéis convertido mi nombre
en el símbolo de un fanatismo sanguinario e inútil.
Por eso es por lo que debo desaparecer.
¿Nos abandonarás?
¿De verdad estás decidido?
¿Acaso vas a impedírmelo?
No. Ningún hindú alzará la mano contra Tantia.
Pero aunque sea sin ti, yo proseguiré la lucha.
Tantia.
¿Es verdad lo que le has dicho a mi padre?
Sí.
Entonces, ¿no ayudarás a los kyber en la lucha?
No, es una lucha inútil.
Y ningún hindú debe sacrificar su vida en vano,
sino vivir en nombre de la libertad.
No quiero que muera ninguno más delante de un pelotón de ejecución
invocando mi nombre.
Pasarán muchos años
antes de que se pueda hablar de libertad en la India.
Tantos que quizá nosotros no lo veamos.
Pero sabremos que hemos sembrado el primer grano.
La idea acaba de nacer.
Solo podemos esperar a que crezca.
¿Dónde vas?
Donde mi nombre no sea causa de más muertes.
¿Te puedo ayudar, Tantia?
Quisiera tener ojos y oídos en los fortines ingleses,
pero en eso no me puedes ayudar.
¿Por qué no? Yo voy de una parte a otra
con mis ovejas y puedo ver y escuchar.
Bien. Si alguna vez sabes algo, dímelo.
¿Cómo te llamas?
-Mabu Mali.
-¿Qué quieres?
-Hablar con Bauenschein.
-¿De verdad?
Y es posible también, que quieras hablar con Lord Krada.
-¿Y por qué no? -¿Para qué?
-Para entregarle el pedigrí de un semental afgano.
-¿Y qué le importa a Lord Krada el pedigrí de un caballo?
-Más de lo que te imaginas.
¡Fuera de aquí, payaso!
-¡Eh! ¡Sujetad esos caballos!
¡Sujetadles!
-¡Por favor, ayudadme!
¡Mi amo me matará!
-¡La guardia! ¡Sujetadlos!
-¡Ayudadme, por Dios!
¡Mi amo me cortará la cabeza si pierdo uno de los caballos!
¡Por favor, ayudadme! ¡Os daré lo que me pidáis!
-¡Sujetadlos, pronto!
-¡Ayudadme por favor!
-Mayor Castelray.
El nombre de Tantia ha llegado a ser para los hindús
una especie de droga que excita su fanatismo de forma increíble.
-Sí, ya sabemos algo de eso, señor.
-Hasta que no se le prenda y ejecute públicamente
la Gran Revuelta no estará dominada.
-Capturar a esa especie de santongo bandolero
no es de mi incumbencia. Qué lo haga la policía indígena
o el ejército de guarnición en la India.
-¡Qué no escape ninguno!
-¡Quieto, Rayo! ¡Quieto!
¿Qué diablos pasa?
¡Eh, tú! ¿A dónde vas?
¡Quieto! Quítele las manos de encima.
¿Qué sucede?
Tiene que ser algo importante, puesto que vienes personalmente.
-Traigo el pedigrí de un semental afgano.
-Al fin. Gracias a Dios.
-Ser musulmán ofrece grandes ventajas,
pero también impone grandes privaciones.
¿Pero cómo te permites?
¡Déjelo!
Milord, le presento al coronel Patterson
del servicio secreto inglés en la India.
-Buenas tardes, señores.
-Y, ¿bien?
-Tantia se esconde cerca de Goalpara.
-Mal asunto.
-¿Por qué?
-Goalpara se encuentra en la meseta de los kyber,
casi en la frontera con Afganistán.
¿Y yo tengo que ir con mi escuadrón a esa jungla?
Sería la mejor manera de dar la alarma y obligar a Tantia
a desaparecer de nuevo.
Su escuadrón podrá prestar protección a distancia
y atraer la atención de los kyber.
Pero si desean atrapar a Tantia
tendrán que actuar con mucha precaución
y mucha astucia.
Entonces, ¿por qué no lo hace usted?
El coronel Patterson es conocido desde hace diez años
en todas las fronteras como Mabu Mali,
antiguo comerciante de caballos afganos.
Y nadie debe conocer su verdadera identidad, milord.
-En otras palabras, si usted dejase escapar a Tantia
¿quién lo volvería a encontrar?
Necesitarán a alguien que conozca la zona.
-Lo tenemos.
Es un oficial que hace dos años
escoltó una misión cartográfica allí.
El teniente Cullen.
Teniente.
Sí, señor.
¿No cree que es hora de hacer volver a ese desarrapado?
No, señor.
Es privilegio mío, como oficial del ejército hindú
poder tener un shudra.
Que quede bien claro que a la menor sospecha
mataré personalmente a ese mono negro.
No hará falta, señor.
Timul será siempre fiel.
¿Como los tipayos de los regimientos que se han rebelado
fusilando a sus oficiales?
Eso ha ocurrido únicamente en los regimientos
donde los oficiales los trataban como a monos negros, señor.
¡Mantened derechas las lanzas! ¡Adelante!
¡Cierren distancias!
¿Eh? ¡Son los ingleses!
¡Los ingleses!
-¿Vienen los ingleses?
-¡Vienen las rojas!
¡Los ingleses! ¡Se acercan!
-¡Vienen los ingleses! -¡Los guerreras rojas!
-¡Los ingleses! -¡Los guerreras rojas!
Otro montón de ratoneras.
¿No sería mejor rodear el pueblo, milord?
El camino lo permite.
No podrán decir nunca que el miedo a unos rebeldes
ha hecho desviar al cuarto de lanceros.
de su camino.
¡Capitán!
¡Atención! ¡En marcha!
(Trompeta)
¡Fuera los ingleses!
¡Agarrad a los guerreras rojas!
¡Agarradlos! ¡Que no escapen! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Rápido, lanceros!
¡Fuera los ingleses! ¡Apártate!
¡Vamos, capitán! ¡Coged a los culpables!
¡Conzo! ¡Sí, milord!
¡Y los quiero vivos!
¡Sargento! ¡No los mate!
¡Los queremos vivos!
¡Ahora veréis!
¡Vamos, vamos!
¡Mueran los ingleses!
-¡Rápido, cogedlos!
-¡No, no, no!
¡Venga, fuera de ahí! ¡Vamos!
Quietos. ¡Callad!
¡Listo, señor!
¿Los fusilamos, milord?
¿Fusilarlos? ¿La misma muerte de un soldado?
¡Ni soñarlo!
¡Sargento! ¡Sí, señor!
A la orden.
Prepare el pisquin.
No, eso no, milord.
¿Cómo se permite?
¡He dado una orden, teniente!
El pisquin es una costumbre bárbara.
Sí, pero es lo que se merecen.
¿A qué esperan?
¡Vamos, ratas inmundas!
¡Rápido, sargento!
¡Vamos! ¡Moveos, he dicho!
-Listo, señor.
Terminada la diversión.
Bien, en marcha.
En marcha, sargento.
¡Atención!
¡Monten!
Vengo de Guayati.
Hicimos lo que tú nos ordenaste, Tamandurian,
pero los ingleses diezmaron Guayati.
-Serán vengados.
-¿Cuándo vendrá Tantia a la cabeza de los kyber?
-Pronto.
-¡Tantia!
Tantia.
-Tus informes han sido valiosos.
Los muertos de Guayati serán vengados.
Ahora vete y cuenta a todos que has visto a Tantia. ¡Vete!
Escucha, Tantia.
Un regimiento de caballerías se acerca a nuestras montañas.
Los kyber lo exterminarán si son conducidos por ti.
Pero si llevas a tus kyber a la llanura, serán despedazados.
Y tú lo sabes.
Los guerreras rojas no vendrán nunca a estos montes.
No se atreverán.
¿Es aquí?
Sí.
No le envidio, Miller. Ni envidio a los caballos.
¿Los hombres de su grupo son todos voluntarios?
Sí, milord.
Entonces, adelante.
Nosotros estaremos alerta hasta que recibamos noticias suyas.
Y espero que no tenga que subir yo también esas malditas montañas.
No hará, milord.
Así lo espero, capitán.
Suerte.
Sargento Wilkins.
Sí, señor.
Agrupe a mis hombres.
A la orden.
-¡Atención, voluntarios del capitán Miller!
¡Seguidme!
¡Es imposible, señor!
No podemos seguir a caballo.
Entonces seguiremos a pie.
Está bien, señor.
Yo daré las órdenes oportunas.
De acuerdo, teniente.
¡Alto!
Es inútil, sargento. No siga buscando.
No podemos seguir a caballo.
Entonces, ¿qué hacemos, señor?
¡Que los dejen aquí!
¡Y las lanzas!
¡Y las espuelas! ¡Y los guantes!
¡Que lleven solamente los fusiles y las municiones!
¡Sí, señor!
¡Desmonten!
Dejad aquí los caballos y las lanzas.
Quitaos los guantes y las espuelas.
Llevad solamente los fusiles y las municiones.
Yo no digo que no esté en su derecho, teniente,
ni tampoco quiero discutir las ordenanzas, pero...
¿cree que es necesario llevar a ese indígena
en la fase más delicada y secreta de nuestra misión?
Echaré un vistazo, said.
Seguramente nos será más útil que las lanzas de sus hombres.
Quédate aquí hasta la noche,
y cuando esté bien oscuro vuelve al fuerte.
-Sí, señor.
Trae aquí.
Alguien tendrá que llevar un cabo de la cuerda al otro lado.
Seguramente...
debe haber un vado más fácil.
Es posible.
Al norte de los manantiales.
A 150 millas de aquí.
Timul.
Ten mucho cuidado.
¡Acércate, Timul!
¡Agárrate bien!
-¡Esa cuerda! ¡Tensa, tensa!
-¡Agárrate, Timul!
-¡Vamos, no te sueltes!
¡Trata de andar contra la corriente!
¡Esa cuerda! ¡Esa cuerda!
¡Tirad esa cuerda!
¡No te sueltes, Timul! ¡Vamos, vamos!
-¡Sí, no me sueltes! -¡Sigue!
-¡Vamos, vamos! -¡Sigue!
-¡Cuidado!
-¡La corriente es muy fuerte!
-Inténtalo otra vez.
¡Cuidado!
¡Bravo, Timul, lo has conseguido!
Sujeta la cuerda al árbol.
Allá voy.
Adelante, teniente.
¡Cuidado!
-¡Tirad de la cuerda, rápido!
-¡Vamos! -¡Esa cuerda, que se ha ido al río!
-Toma la cuerda.
¡Cuidado, cuidado!
Debe ser un chacal.
¿Es eso, Timul?
Imposible, said.
Quieto, capitán. Quédese ahí.
(Pasos)
¡Si dan un paso más disparo!
Bienvenido, teniente said.
Mabu Mali le espera.
¿Dónde está Mabu Mali?
Mabu Mali ordena que paséis aquí la noche.
Se reunirá con vosotros al amanecer.
¿Mabu Mali ordena?
¿Y cómo se permite dar órdenes
a un oficial de su majestad la reina?
Es posible que Mabu Mali pueda hacerlo, said.
¡Absurdo!
¡Un comerciante de caballos afgano y además espía dándome órdenes!
Condúceme hasta él.
No, capitán said.
Pasad aquí la noche.
Os conviene obedecer a Mabu Mali.
¡Basta de tonterías!
Las órdenes las doy yo.
Debe escucharle.
Si Mabu Mali lo dice...
tendrá sus razones.
No se meta en esto, teniente.
Sé de sobra lo que hago.
¡Vamos! ¡Obedece o disparo!
Y cuando hayas disparado...
¿Quién te llevará con Mabu Mali, eh, capitán?
Crees que estoy bromeando, ¿verdad?
Puesto que eres un mahometano...
tan valiente, te haré ahorcar.
¡Sargento Lee, una cuerda!
Como quieras, capitán said.
Tuya es la responsabilidad.
Seguidme.
¡Preparaos a caminar durante toda la noche!
En marcha todos, nos vamos de aquí.
¡Deprisa, vamos!
¡Vamos, vamos! ¡Deprisa!
-Prepara mi comida para una jornada.
-¿Te vas?
-Volveré pronto. Estate tranquila.
-Eres hermoso como el atardecer
y fuerte como el tigre.
Vuelve pronto, mi señor.
-(RÍE) Gracias.
-¿Mabu Mali?
-¡Maldito imbécil!
¿Quién te ha dado permiso para entrar?
¿Qué quieren de mí esas guerreras rojas?
¿Acaso pretenden robarme a mis mujeres?
¡Vosotras!
¡Salid de aquí, pronto!
¡Hijo de una perra y de un chacal!
¿No te había dicho que mantuvieses a los saids alejados del campamento?
Me lo dijiste, Mabu Mali.
¡Pero no me advertiste
que este said era más cabezota que una mula!
¡Cual profeta que confunda, hijo de una yegua loca!
¿Pero crees que es un buen motivo para traérmelos aquí?
¡El motivo es una pistola
con que este loco infiel me apuntó la frente!
Yo le he ordenado que nos trajera aquí.
¡Y terminemos de una vez con esta farsa!
Hassan, haz que den de comer a los soldados.
Y ahora guarde esa pistola, capitán.
podría cometer otra torpeza y ya ha cometido bastantes por hoy.
Escúchame, Mabu Mali.
Creo que hay algo que debes quitarte de la cabeza.
No debes olvidar que aquí quien da las órdenes soy yo.
Veo que no le han informado de quién soy realmente.
Usted es el teniente Cullen, ¿verdad?
Sí, señor.
¿Quiere explicarle a este culo blanco...
quién soy yo?
Es el coronel Patterson, señor.
Usted lo sabía.
Sí, señor
y pensaba que usted también.
¿Por qué no me ha informado?
Es un deber inexcusable para mí ignorar la personalidad
de los componentes del servicio secreto.
Tampoco ahora lo hubiera dicho
si el coronel Patterson no me lo hubiese pedido.
Nada de coronel, teniente.
Yo solo soy Mabu Mali.
En fin, ya que el daño está hecho...
díganme, señores.
¿Quieren tomar alguna cosa?
Por favor, siéntense.
¡Aquí!
Deprisa.
Lavamanos y comida para mis huéspedes. ¡Rápido!
Ser musulmán impone grandes privaciones.
pero también a veces ofrece muchas ventajas.
(Disparo)
Hassan está intentando solucionar
la tontería cometida por usted, capitán.
¿Qué tontería, señor?
Al presentarse en mi campamento me ha quemado.
No pensará que ha llegado hasta aquí sin haber sido observado
durante todo el camino.
¿Y qué cree que pasará si se enteran de que Mabu Mali
tiene amistad con los guerreras rojas?
No necesitamos un guía.
Está en condiciones de encontrar el camino por sí solo.
Exacto, señor. ¿Exacto?
La misión de Hassan no es solo la de guiarnos,
sino que está encargado también de comprobar si alguien nos sigue.
Si fuera así,
él comprendería que Mabu Mali está quemado y correría a decírselo.
¿Y entonces?
Mabu Mali huiría abandonándonos a nuestra suerte.
¿Insinúa usted que un distinguido oficial de su majestad la reina...
Mabu Malí no es un distinguido oficial de su majestad la reina,
es un agente del servicio secreto inglés
y actúa como tal.
Goalpara no está lejos, said.
¿A qué distancia? A tres millas.
No es prudente seguir de día, said.
Bien. Entonces acamparemos aquí
y esperaremos a que se haga de noche.
¡Sargento!
Perdón, capitán.
Ahí detrás hay una gruta.
Será mejor que se refugien en ella.
Vengan, vengan.
Todos dentro.
Espera.
-¿Se puede saber qué hace, soldado Cox?
-Me estoy ahogando, sargento mayor,
y el calor de aquí dentro es para reventar.
-¡Pues revientas!
La próxima vez que te vea desabrocharte un botón
te ajustaré las cuentas.
-Sí, señor.
Vamos, teniente.
Dios te guarde, said.
Espera, ¿a dónde vas?
Debo regresar, teniente said.
¿Cómo que debes regresar? Son órdenes de Mabu Mali.
Pero... Déjelo que se vaya.
Es mejor. Vamos.
Descansaremos un poco.
¿Pueden descansar los hombres, señor?
Sí.
Trescientas rupias tiradas.
Sargento, ponga un hombre de guardia
y procure que no le vean desde fuera.
Sí, señor.
¿Said?
Teniente.
¿Sí, señor?
El coronel...
Patterson...
Querrá decir Mabu Mali, señor.
Mabu Mali.
Me ha llamado de una manera...
de una manera...
¿Cómo le diría?
¿Culo blanco?
Es la forma en que los veteranos del ejército hindú
denominamos a los novatos.
Yo no soy ningún novato.
Soy un oficial perfectamente cualificado.
Nadie lo duda, señor.
Es solo una broma tradicional.
Una broma ofensiva y vulgar.
(TODOS) ¡Kali, Kali, Kali!
-¡Kali!
-¡Kali!
(TODOS) ¡Kali!
¡Kali!
-La espada sagrada...
está bañada en sangre.
Kali...
(GRITA) ¡Kali!
(TODOS) ¡Kali!
¿Por qué no has querido participar en la ceremonia?
Ya te lo he dicho.
La espada sagrada ha sido desenvainada
y bañada en sangre.
Ahora está en los brazos de la diosa.
Mientras esté allí los kyber proseguirán la lucha.
Es una locura, Tamandurian.
Seréis exterminados.
Si tú nos guías,
seremos nosotros los que exterminaremos
a los guerreras rojas.
No. No quiero ser responsable de una matanza.
Me iré esta misma noche
y espero que la espada sagrada sea bajada lo antes posible
de los brazos de la diosa.
Teniente.
Viene una oveja.
¿Una oveja? ¿Hay algún pastor?
Yo no veo a nadie.
Escondeos, rápido.
¡Adentro!
(SILBA)
Vamos, ¿pero por qué no queréis entrar?
¿Qué os pasa hoy?
(SILBA)
¡Maldición! ¡Solo nos faltaba esto!
Adentro. Vamos, vamos. Deprisa.
Fuera.
Que no pasen, afuera. ¡Que no grite nadie!
Vamos, fuera.
Vamos, enseguida. Adentro.
Vamos, deprisa.
Adentro.
¡Vamos!
Vamos.
No te escapes.
Fuera.
¿Es que hay alguien ahí?
No se ve a nadie.
Esta mujer estaba en Guayati.
¿De dónde vienes?
¿Cómo te llamas?
¿Cómo te llamas?
Contesta.
Surama.
¿De dónde vienes?
Ya lo sabes. De Guayati.
¿A dónde vas?
A Goalpara.
¡Es mi pueblo!
Una espía.
¿Qué hacemos?
De momento llévensela.
Sargento. Sí, señor.
Vaya con dos hombres y espante el rebaño.
Sí, señor. ¡Hardmon, Bonsovi!
Sargento.
Aquí las órdenes las doy yo.
Entonces, sargento, no espante el rebaño.
De modo que si alguien
viene a buscar al rebaño y a la muchacha,
entrará directamente aquí.
Tendremos tiempo para hablar de su conducta, teniente.
Vayan. Vamos.
¡Fuera de aquí!
¡Vamos! ¡Largo!
-¡Estúpidas! ¡Fuera! -Venga, fuera.
¡Fuera, fuera! ¡Estúpidas! ¡Fuera de aquí! ¡Fuera!
¡Fuera! ¡Fuera!
Menos mal que dentro de poco será de noche.
Quieta.
¿Qué pretendías hacer?
No es necesario asustarla.
Intentaba escapar.
Tenga cuidado, teniente.
No debes tener miedo, muchacha.
Nadie te va a hacer daño.
Me matarán, said.
¿Matarte?
¿Cómo piensas eso?
Estate tranquila.
En cuanto nos marchemos
serás libre.
Gracias, said.
Tú eres bueno.
No es momento de consolarla, teniente.
Es hora de irnos.
Vamos, en marcha.
Wilkins.
Proceda, sargento.
Pero... Es una espía, Wilkins.
Comprendo, señor, pero ¿por qué yo? Cumpla mi orden.
Sí, señor.
Lo siento, muchacha. Lo siento.
Créeme.
-¡No!
¡Quieto, sargento!
¿Qué diablos le pasa?
¿Ya no se conforma con el pisquin?
¿Ahora se dedica también a matar mujeres?
Wilkins cumplía mis órdenes.
Mientras usted las desobedece.
¿Quién le ha dado permiso para volver?
Lo había sospechado.
Aunque me parecía imposible. No podíamos soltarla.
Ni tampoco llevarla, usted mismo lo dijo.
Se trataba únicamente de tener
el valor de adoptar la solución adecuada.
¿Y la solución adecuada era la de matar a una mujer?
A sangre fría.
Una mujer dice.
¡Una andrajosa indígena!
El éxito de nuestra misión es demasiado importante
para dejarse vencer por estúpidos sentimentalismos.
Estúpidos sentimentalismos...
¡Sí!
Ahora quítese del medio
y deje que el sargento Wilkins cumpla con su deber.
¡Sargento!
¡Cumpla mi orden!
Sí, señor.
¡Quítese de en medio! No, señor.
¡Quítese de en medio he dicho, teniente!
Ha atacado a un superior
y lo ha hecho en forma poco leal
contraviniendo todas las reglas.
Si cree que este es el lugar y el momento más adecuado
para batirnos en un duelo, le diré que es usted
el culo blanco más estúpido que he conocido.
Esto le costará los galones, teniente Cullen.
Es probable,
pero me importa un bledo.
Sobre todo ahora que el motivo de nuestra discusión
ha desaparecido.
¿Dónde está la muchacha?
Ha sido lo bastante inteligente
como para largarse.
¡Imbécil! ¿Por qué la ha dejado marchar?
Démonos prisa, capitán.
No es digno que un pelotón del cuarto de lancero
sea mandado por un shudra.
(SUSURRA) Deteneos. Ya basta.
¿Qué diablos quieres, mono negro?
-¿Quién eres tú para darnos órdenes?
-Quieto, sargento said. Es orden del teniente said.
-¡Traidor! ¡Te voy a...!
¡A ver si tiene un poco más de sentido común!
Ahí está Goalpara, señor.
Vamos.
Vamos.
Detrás está el pueblo.
Con un poco de suerte podremos atacar por sorpresa.
Si la muchacha no ha dado la alarma.
No hay peligro.
La hemos adelantado.
Yo no estaría tan seguro, teniente.
De todos modos, no podemos elegir.
Actuaremos como dijo Mabu Mali.
Andando. Sí, señor.
¡Venga, rápido!
Ni un centinela. Qué extraño.
¿Por qué? El fortín ha sido abandonado.
¿No vive nadie aquí?
Los indígenas prefieren las grutas.
Poned el seguro a los fusiles.
Y que nadie dispare sin una orden mía.
¡Adelante!
Estas son sus casas.
Pero yo no veo a nadie.
Deben estar fuera, en oración.
Timul, vete a ver.
No haga ruido, capitán.
Esperemos la señal de Timul.
Adelante.
¡Wilkins!
Adelante.
¡Cuidado, said!
¡Viene gente!
¡Ahí están! Escondeos.
No olvides lo que te he dicho.
No lo olvido,
pero la espada sagrada está aún en brazos de la diosa.
¡Rápido!
Tapadle la boca.
(Disparo)
¡Amin!
Estamos perdidos.
¿Quién ha disparado?
¡Los guerreras rojas tienen a Tantia!
(Gritos de guerra)
-¡A por ellos! -¡Fuera!
-¡Matadlos!
¡Llévenselo de ahí!
Rápido, sargento. Ayúdenos.
Sí, señor.
-¡Adelante! ¡Vamos!
-¡Muerte a ellos!
¡Póngase a cubierto!
Vamos.
(Disparos lejanos)
Said.
Por allí hay otra salida.
Toma.
Ve con el capitán y guíale hasta aquí.
-Vigila a Tantia. -Sí, said.
Wilkins, sígame. Sí, señor.
¡Vamos, rápido, rápido!
El teniente está en la galería del fondo.
Yo voy a buscar al capitán.
Ven conmigo.
¡Vayan retrocediendo uno a uno!
¡Adelante!
Capitán, el teniente ha encontrado otra salida.
Yo le guiaré.
Está bien. Vaya delante.
¡Al ataque!
¿Y Tantia? Se escapó.
Maldito.
(Disparos)
Cúbrame.
Wilkins.
Suba. Sí, señor.
Deprisa.
¿Ve a alguien, Wilkins?
Por aquí no se ve a nadie, señor.
La ladera desciende hasta el bosque.
El teniente nos espera fuera.
Vamos.
¿Y Tantia? ¿Qué ha pasado?
Escapó, said.
Mató a Strit... ¿Te ha herido?
Sí, yo no pude impedírselo. ¿Podrás subir?
Sí.
Está bien. Vamos.
(Gritos de guerra)
¡Abajo la puerta!
¡Aquí, capitán!
Suba por la cuerda.
¡Deprisa!
¡Deprisa!
¿Y Tantia? Se escapó.
Malditos imbéciles.
¡Atrás!
¡Retirada!
¿Y ahora qué hacemos, señor?
Seguiremos adelante.
Malditos kyber.
Intentaremos alcanzar a Mabu Mali.
La misión ya ha fracasado, señor.
Está loco, teniente.
Yo no renuncio tan fácilmente,
a pesar de los obstáculos
que me crean mis propios subalternos,
pero los responsables pagarán.
Soldado Hardmon. Sí, señor.
¿No le habían ordenado a usted poner el seguro al fusil?
Lo puse, señor.
Puedo jurárselo por la salud de mi madre.
¡Deje en paz a su madre!
Se disparó y puso en guardia a los kyber.
Cuando regresemos ajustaremos las cuentas
y le aseguro que serán muy considerables.
Vamos, daros prisa, que vienen los ingleses.
(GRITA)
Perfectamente, sospechaba que los kyber
estaban sobre aviso y has sido tú, ¿verdad?
Pero ¿cómo puede haberlo hecho si aún no ha llegado al pueblo?
¡Tonterías! Hardmon no es el único culpable, teniente.
El haber dejado escapar a esa muchacha
ha sido un gravísimo error.
Y usted responderá de ello ante un consejo de guerra.
Pero ¿qué diablos está pensando, señor?
Si quiere buscar a toda costa un culpable
con quien poder cargar su fracaso...
¡Cállese!
No ha habido ningún fracaso por mi parte, teniente.
Únicamente indisciplina y negligencia
por parte de mis subalternos.
¡Escuche, capitán! Basta, teniente, basta.
No haga más difícil todavía su situación
acumulando nuevos cargos de indisciplina e insubordinación.
Sargento, Lee. Señor.
Hágase cargo de la muchacha y procure que no escape.
No deberíamos llevarla, capitán.
¿A dónde vamos?
No veo más que una solución, encontrar a Mabu Mali.
(Grito de llamada)
Están dando la alarma.
Dentro de poco, los tendremos a cientos detrás de nosotros.
Entonces no hay tiempo que perder. ¡Vamos, adelante!
¿Atacamos ahora?
No, mejor será cortarles el camino.
¡Seguidme!
Menos mal, ya no se oyen las señales.
No se alegre demasiado, sargento,
eso indica que se han puesto en marcha.
¡Vamos!
No comprendo, intentan pasar por el lado de Mabu Mali.
De todas maneras, no tienen escape posible.
Todas las salidas están cerradas.
El campamento de Mabu Mali está en esa dirección, señor.
¿A qué esperamos entonces?
Pero yo creo que no debemos comprometernos.
En marcha, teniente.
Sí, señor.
¡Quietos!
Llevan un prisionero, es una mujer.
Es mi hija.
¡Me las pagarán! Espera.
Aquí no podemos cogerlos por sorpresa,
habría lucha y tu hija podría morir.
Los hombres del poblado están bajando a la llanura.
¿Para qué quieres tantos hombres?
Todas las aldeas de las montañas están reuniendo sus guerreros.
¿Para coger a una docena de ingleses?
Hemos cometido una gran imprudencia al venir aquí la otra noche.
Prácticamente lo hemos denunciado.
Hassan no eliminaría a todos los espías.
Hassan había matado a todos los espías.
Aquí no ha habido espías, said, sino traición.
Te traigo su último mensaje.
Hubiera querido morir con él, pero me ordenó salvarme
para decirte una cosa.
¿Por qué a él y no a mí?
Porque él puede comprenderlo y tú no.
La espada sagrada de los kyber ha sido desenvainada
y puesta en los brazos de la diosa.
¿Comprendes lo que eso significa, teniente said?
Sí.
¿Sabes dónde se encuentra el templo de la montaña?
Timul, ¿lo sabes tú?
¿A dónde vas?
Aún he de cumplir la última orden de Mabu Mali.
Déjelo, capitán.
Tenemos que hacer algo mucho más importante
que capturar a Tantia.
Los kyber creen que mientras la espada sagrada permanezca
en los brazos de la diosa Kali tienen que pelear
hasta que muera el último de sus hombres.
¿Y quién la va a quitar?
Nosotros.
Ellos creen que la diosa Kali no lo permitirá,
son unos pobres fanáticos.
Si no quitamos esa espada,
20 000 kyber bajarán de la llanura
y lo arrasarán todo
a sangre y a fuego.
Mabu Mali ha sido traicionado por alguno de sus hombres,
pero antes de morir nos ha dicho lo que debemos hacer.
Timul, guíanos al templo. Sí, said, vamos.
¿Por qué por ahí?
Los kyber nos esperan en la llanura.
Nosotros iremos por la montaña,
así tendremos el camino libre.
Tamandurian, los ingleses no pasarán por aquí,
se dirigen al templo de la espada sagrada.
-No lo entiendo.
Habrán comprendido que el camino está cortado
y buscarán otra salida.
No, si se dirigen hacia el templo de la montaña,
la espada sagrada está en peligro.
¿Nos guiarás ahora?
Sí.
¡Oídme, seguidme todos!
(HABLAN A LA VEZ)
Ese es el puente que conduce al templo, said
¡Vamos, deprisa, deprisa!
¡Viva la India libre! ¡Viva Tantia!
(Disparos)
Será mejor que nos pongamos a cubierto.
¡Siga!
¡Deprisa!
La entrada del templo.
¿Esa? Sí.
¡Adelante!
¡Adelante, vamos, vamos!
Deprisa.
(Disparos)
¿Qué haces, Timul?
Voy a soltar la roca para cerrar la entrada
y que no puedan seguirnos, said.
¿Y nosotros?
¿Cómo saldremos?
¿Quieres tendernos una trampa?
Sí, said, vendrán los kyber
y no os llevaréis la espada sagrada.
Debí comprender que fuiste tú el traidor
y no un hombre de Mabu Mali.
Tú fuiste el que...
libertó a Tantia.
Pero yo no quise creerlo.
He sido tu fiel shudra durante años, said,
pero también los shudras tenemos una patria.
Perdóname, pero tengo que hacerlo.
¡Espera, Timul!
¡Coged cuerdas, bajaremos por la cascada!
¡Daos prisa!
Dese prisa, teniente, Sí, señor.
¿Qué ha pasado?
¿Dónde está Timul?
Lo he matado.
Era un traidor, ya se lo advertí.
A menudo, el ser traidor no es más
que una cuestión de opiniones
y de época, capitán.
¿Qué diablos dice?
También de esto responderá ante el consejo de guerra.
No creo que tenga la oportunidad de llevarme
ante un consejo de guerra.
¿Dónde está la diosa? Allí.
-¡Tirad las cuerdas!
¡Ahora vosotros!
¡Adelante, kyber, muerte a los guerreras rojas!
¡Muerte a los guerreras rojas!
-¡Wilkins, cuidado, ahí vienen!
Escúchame, si os interesa la vida de esta muchacha,
no te acerques.
Está escrito que tú debes morir y morirás.
No te salvarán las faldas de una mujer.
Si das un solo paso, le corto la cabeza.
La vida de esa mujer pertenece a la India.
No importa su muerte con tal de acabar con un guerrera roja.
Entonces morirá.
¡Traidor!
¡La espada sagrada, Tantia!
¡Vamos, son los kyber!
¡Viva la India libre!
El mayor de un regimiento que cargó en Malacrab y Waterloo
reducido a mandar monos negros y, para colmo, de infantería.
Y todo por culpa de este maldito avispero
donde los ha mandado tu Mabu Mali.
Mabu Mali era un hombre muy sabio, said,
y pensó que convenía que se bajasen del caballo.
¡Acabad con todos ellos!
Mátame, Tantia, si te capturan, la culpa solo es mía.
No te preocupes, muchacha.
No he podido evitarlo, nadie me comprenderá,
pero ha sido así.
Yo te comprendo.
Aunque esto me cueste la horca.
¿Tienes miedo a morir, Tantia?
No, pero temo ser ahorcado en la plaza.
¿Por qué?
Porque eso no serviría más que para encender nuevo odios
y los pueblos no necesitan odio, sino comprensión.
Huye, Tantia.
Tú eres un hombre sabio y bueno, teniente said.
Toca a formar.
(TOCA A FORMAR)
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