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Comisario, siempre me habéis hecho dudar
de vuestras capacidades cuando estabais entero,
Mi trabajo se basa en el miedo, Eminencia.
Le aseguro que sabré imponerme.
Existe un sucesor de Nuestro Señor Jesucristo.
Buscad y encontrad a ese falso profeta.
La hembra tira a castaña.
Es la condesa de Yanes.
La pasearán así por todas las calles de la villa.
Es el castigo a la mujer adúltera.
Alguien quiere ver muerto al Elegido, ¿cómo sé que no eres tú?
Porque yo ayudo a la agente.
Es la ira de Dios, amo.
Le hemos cabreado por buscar a su hijo.
Vosotros podéis ser infieles
mientras nosotras somos repudiadas.
El hombre está por encima de la mujer.
Nos debéis lealtad y obediencia.
Yo me lo llevo.
No me voy a pasar la vida sin saber lo que cuentan las novelas.
Catalina, precisamente te estaba buscando.
No he visto a la novicia Margarita.
Se ha marchado a un retiro espiritual
antes de su ordenación.
Dime que no has montado un burdel para mujeres en palacio.
Pues sí, lo he hecho.
Los hombres no se entregan por dinero a las mujeres.
Ya era hora que las cosas cambiaran.
¡La madre que me parió!
Lo mismo he inventado una comida nueva.
¿Quién querría comerse eso? ¿Y si te descubren?
Necesitamos ese dinero. Asumiré las consecuencias.
¿Qué quiere que haga con ellos? ¿Los liberamos?
¿Y volver a cogerlos por error? Evitemos ese mal trago.
Si sigue, acabará con una generación de varones.
Son los perfectos amantes, por una vez...
un hombre no te pedirá nada. Serás tú quien lo haga.
Aún no me ha dicho qué va a hacer con él.
Le mataremos.
Tenía usted razón. ¡Vive, está entre nosotros!
Y si alguien sabe de su existencia, morirá con él.
¡Lo tenía en mis manos!
Si hubiese confiado en mí...
Esto no va a quedar así.
Me relegan de mi cargo por cerrar los ojos ante lo que pasaba aquí.
Dejaremos algo para los niños del orfanato
y aún nos quedará para empezar una nueva vida.
¿Qué os parece?
Una aberración.
Llevamos toda la noche buscando al Sucesor
y ni siquiera sabemos quién se lo ha llevado.
¡Tenía que haberle salvado a él, no a mí!
Fue mi primera reacción. Si no llego a hacerlo...
Yo sería ahora mismo una banderilla de espada,
¡el Sucesor estaría vivito y coleando!
No podía dejar que te mataran.
¡¿Y por qué no?
Si solo con sopesarlo un segundo lo tendría claro:
Sátur, Sucesor,
Sátur, Sucesor...
Tu muerte pesa más que cualquier otra cosa.
No, no me entre por ahí...
que me emociono y se me van los argumentos.
Es la verdad.
¡Que no!
¡Hay gente que si no está pues no pasa na'!
¡Y otra que tiene que estar sí o sí!
¡Sátur!
Amo, no me hable en ese tono que me lo conozco
y no presagia nada bueno.
Intenta estar tranquilo.
Pero qué tranquilo ni que tranquilo, no me asuste...
¡No me diga que tengo una sanguijuela!
No es eso.
¿Qué es lo que es?
¡Que se me está cayendo la cara!
¿Qué me pasa, amo?
A ti nada.
Madre del amor hermoso...
¿Pero esto qué es? ¿Esto qué es?
Deja de mirar así la comida, pareces una muerta de hambre.
Cualquiera diría que llevas días sin comer.
Lo siento, señora.
Hernán, únete a nosotros.
He ordenado que hicieran rosbif. Sé que te gusta.
Tengo cosas que hacer.
¿Sigues en tu puesto?
Pienso seguir cumpliendo con mi obligación hasta el último momento.
Si quieren que me vaya, tendrán que echarme.
No puedes hacer eso.
Claro que puede.
Hernán, di que sí.
Hasta que no haya un comunicado, hay tiempo para que se lo piensen.
Quieren hablar con el Señor comi...
Con usted, señor.
¿Hernán Mejías Benavides?
Déjese de formulismos,
sabe perfectamente que soy yo.
De conformidad con lo dispuesto por la Cámara de Castilla,
por la presente se notifica el cese inmediato
de don Hernán Mejías Benavides
con el cargo de comisario de la villa...
Espere, espere.
No es el momento...
Cállate, Lucrecia.
Continúe.
La resolución conlleva la entrega de la pistola,
el caballo, el uniforme,
y las llaves de los calabozos de la Villa
que le fueron entregados el día de su nombramiento.
A partir de ahora no podrá ejercer la ley.
Deberá limitarse a cumplirla como un simple y común civil.
El arma.
¡Nuño!
Un río de sangre...
un río de sangre...
Por mucho que me lo repita, no me entra en la cabeza.
Tiene que haber una explicación.
No me venga usted con esas. ¡Que era sangre y lo sabe!
¡Además que usted la chupó para comprobarlo!
Sí, Sátur, era sangre.
Puede deberse a algún matadero.
¡Sí, ya!
¡Y cuando Moisés dividió el Mar Rojo en dos, se debió a...
un soplo de aire fresco, no le digo!
¡Esto es una señal de nuestro Señor!
¡Que han matado al Sucesor, amo!
Fuera el Sucesor o no,
si lo buscaban para matarle puede que ya esté muerto.
Estará hundido en un río,
o bajo tierra en algún páramo perdido,
o peor aún,
hecho cenizas...
Nunca sabremos la verdad.
¡Lo que sí sabemos es que la ira del Señor caerá sobre nosotros!
No tienes nada que temer. No existe un dios castigador.
Pero amo, ¡¿usted no haría algo si matasen a su hijo?!
¿Eso qué es?
Estará granizando.
No, no, eso no suena a granizo.
¿Esto qué es?
¡Amo!
¡Amo, amo!
¡Que hay cientos de miles de ranas!
¡Están lloviendo ranas!
No puede ser...
¡Ay, Dios mío, estamos condenados!
¿Qué va a ser de nosotros? ¿Qué va a ser de los hombres?
A ver...
Catalina,
ahora que el comisario ya no es comisario,
¿cómo tenemos que llamarle? ¿Don Mejías?
Pues no lo sé. Nunca se ha portado bien con nadie,
pero que a un hombre le quiten su puesto de trabajo es muy duro.
Ahora será un mantenido.
¿Qué has dicho?
Señora...
Te he preguntado qué has dicho.
Que... que será un mantenido.
¡Como vuelva a oír algo parecido, te cerceno la lengua!
Para vosotras no ha cambiado nada, ¿me oís?
Seguiréis llamándole señor,
y seguiréis mostrándole el mayor de los respetos y de los temores.
Esa era nuestra intención, señora.
¡Llevad los restos de comida al ganado!
Es que anda que tú también.
Tira a lavarte la cara, anda.
Que poca idea.
¡Cipri!
He venido a traerte esto. - ¿Y eso?
Como... como después de lo que pasó con el dinero
andas algo bajuna quería animarte un poquillo.
Ay, Cipri.
La he hecho yo mismo.
No es cuna de príncipe, pero algo es.
Es preciosa Cipri, preciosa.
¡Catalina!
¡Catalina!
¡Dime algo!
¡Catalina!
¡Catalina!
Madre mía, lo que pesa.
La gente no se hace una idea de lo que tuvo que ser el calvario.
Así.
Señor, te pido que a pesar de lo ocurrido,
perdones a toda la humanidad.
Pero si tienes que castigar, pues castiga pero...
pero sáltate a esta familia, que ya hemos sufrido bastante.
También estás preocupado, ¿no?
¿Qué está pasando?
No somos más burros porque no nos entrenamos, Alonsillo.
El Señor nos ha regalado un mundo maravilloso para vivir,
y nosotros solo sabemos tocarle las narices.
Venga, vamos para fuera que tengo faena.
¿Qué haces Cipriano?
¿Robas en tu propia casa?
Déjame en paz, Sátur.
¿Adónde vas con ese cuchillo?
A hacer lo que tengo que hacer.
No me jodas, que llevas una cara que parece que es de noche.
¡Apártate!
Lo siento, no quería...
Si no querías, no haberlo hecho.
Catalina lleva días sin comer... hoy se ha desmayado y...
¿Y qué?
¿Qué le pasa a Catalina, Cipri?
Está...
¿Está qué?
Está encinta.
¿Qué? ¿Qué Catalina está preñada?
¿¡Quién ha sido el malnacido!?
Yo.
¿Tú?
Pero cómo que tú, Cipriano.
¿La madre que te parió, y te lo callas?
Nos queremos.
Y no voy a dejar que les pase nada. Ni a ella ni a nuestro hijo.
Espera, espera, espera...
¿Y qué tiene que ver eso con...? ¿Adónde vas con ese cuchillo?
A recuperar el dinero que nos robaron unos ladrones.
¿Qué dinero? ¿Tú tienes dinero, Cipriano?
Es muy largo de explicar.
Pero tengo que recuperarlo, y sé dónde se esconden:
en el bosque.
Pero, vamos a ver, Cipriano. ¿Tú estás loco?
¿Te vas a presentar allí y decir "Quiero mi dinero"
y te lo van a dar?
¡Te van a matar, Cipri!
Bueno, bueno, bueno...
Antes de nada quiero deciros algo.
Llevaba tiempo queriendo conoceros.
Un placer poder hacerlo finalmente.
Y una lástima que se tenga que despedir ya.
¡A por él!
Tranquilo.
No deberíais hacer eso.
¡Guardias!
Atadlo.
No conseguirá lo que se propone, cardenal.
No me parece que seáis vos quién lo vaya a impedir.
Llegasteis con la misión de encontrar al sucesor
y alejarlo de su funesto destino.
No lo habéis conseguido, pero tendréis el inmenso honor
de acompañarlo hasta el final.
Mañana mismo seréis crucificado junto a él.
¿Qué?
Y vos, alegrad esa cara.
Tenéis la posibilidad de resucitar al tercer día.
Encadenadlos.
"Han capturado al hombre que estaba buscando.
Puede que esté muerto.
Si usted supiera algo más, le espero en la vieja mina al anochecer.
Águila Roja."
¿Qué hace usted aquí?
Estoy buscando a Margarita.
No sé si me recuerda. Soy su cuñado.
No está. Le acompaño hasta la salida.
La ha atacado un perro salvaje.
Debería avisar a un médico.
Sabré ocuparme. Será mejor que se vaya.
¿Gonzalo?
Ya has vuelto.
Sí, ya he vuelto de...
Bueno... ¿sabes de dónde vengo?
De un retiro.
Entonces, ya sabrás que...
Sí, también sé que te vas a ordenar. Y pronto.
Sí, la madre superiora cree que ya estoy preparada.
¿Cuanto antes mejor, no? Para eso estás aquí.
Sí.
Tengo que irme.
Agua...
¡No hay agua, fuera de aquí!
¡Comida!
Mal.
Si pierde el conocimiento no podrá contarte lo que necesitas.
Hay que saber hasta dónde llegar.
Sé hacer mi trabajo.
No necesito sus consejos.
Has olvidado pronto quién te ha enseñado todo.
Tan pronto como usted las leyes que defendía.
¡Sacadlo de aquí!
¡Vamos!
Entrégueme las llaves, ha venido a eso.
¿De quién te estás riendo?
Suéltele.
Ya no tiene autoridad aquí. Tenga cuidado.
En la villa de Madrid,
yo, Hernán Mejías Benavides,
ante Dios, por mi honor y por mi vida,
juro guardar y hacer respetar la ley como comisario de la villa,
con digna lealtad al servicio de la Corona.
¿Para qué estáis aquí?
Para hacer cumplir la ley, Señor.
No. No te equivoques.
Ni tú, ni tú, ni tú.
Que nadie se equivoque.
Que se cumpla la ley es mi trabajo.
Yo soy el que está aquí para eso.
Vosotros solo tenéis que hacer una cosa:
obedecer mis órdenes.
Hacedlo y seréis recompensados.
No lo hagáis, y lamentaréis haber nacido.
¿Está claro?
¿Está claro?
¡Sí, Señor!
¿Pero qué haces?
No, ¿qué haces tú? ¡Es una locura, te van a matar!
¡Voy a hacerlo, Sátur! No vas a poder detenerme.
¡Escúchame, que esa gente roba y mata todos los días!
¿Te vas a presentar tú ahí solito con cuchillo?
¡Que me sueltes!
Te voy a soltar.
Pero yo soy la última barrera
antes de una muerte segura, Cipri.
Me da igual.
Que te van a matar. ¡Que te van a matar!
¿Por lo menos has pensado que vas a hacer?
No.
Ah, bueno, ¡que vas a improvisar!
Que estás muy enajenado,
y esto no se puede hacer por las bravas.
¿Se te ocurre algo mejor?
No sé, ir más al hurto. En plan rata.
Si tan claro lo tienes ven conmigo y ayúdame.
Cipriano, escúchame.
Que la comida se puede repartir, que en casa hay poco, pero tenemos.
¡No es solo comer!
¡Es mucho más que eso!
Es una nueva vida.
¡Catalina y yo vivimos en pecado!
Necesitamos ese dinero para empezar en otro lugar.
¿Qué pasa?
¿Venís a robarme a mi propia casa?
Cipri, Cipri... ¡Cipri, no!
¡Dame mi dinero!
Dices robar a los ricos para dárselo a los pobres,
pero qué tengo yo de rico, ¿eh?
¿De qué hablas?
El dinero que robaste en el palacio era mío.
¡Lo necesito! ¡Devuélvemelo!
No puedo. Ya lo he repartido.
No. ¡No!
Lo necesito, ese dinero es para mi hijo.
¡Cipri, por Dios! ¡Que no salimos de aquí con vida!
Escucha a tu amigo.
Si tiras el cuchillo al suelo, dejaré que os marchéis.
¿Qué ha sido eso?
¡Es la guardia! ¡Corred!
La Guardia...
¿Qué haces ahí?
Podría decirte que no es lo que parece, pero lo es.
Esta es la alcoba de mi esposo y mía.
Ya que tú no vas a hacer nada por animar a tu marido,
deberías dejar que otras lo hiciéramos.
¿Quieres yacer con mi esposo?
Así es. Te ha costado entenderlo.
Créeme, si disfruta conmigo,
olvidará la pérdida de su cargo.
Eres repugnante.
El trabajo y el sexo
son las únicas cosas que suben la moral de los hombres.
Deberías saberlo ya, eres mayorcita.
¿Qué es esto?
Que te lo explique ella.
¿Qué pretendes, Lucrecia?
Quería darte una sorpresa,
pero me la ha fastidiado.
Sal de mi cama.
Bueno, si prefieres en el suelo.
Quiero que te vayas.
Y yo quiero probar lo que es capaz de hacer esa mano.
¿Crees que me vas a compensar así lo que me has hecho perder?
Fuera.
Hernán...
¡Fuera!
Señor, ¿me ha mandado llamar?
Envía una invitación a estos nobles en nombre de la marquesa.
Se celebrará una cena en su honor esta noche en palacio.
Ella no me ha dicho nada.
Ya me has oído.
Sí, señor.
¡Camina!
Estamos jodidos, pero bien jodidos.
¡Te dije que era una locura!
¡Pero tu nada, dale la burra al trigo, dale!
¡Tú tenías que seguir con ese maldito robo!
Tenía que conseguir ese dinero, tenía que conseguirlo...
Ahora estamos hasta la calva en un problema mayor.
¡Que hemos ido del caldero a las brasas!
No quería que saliera así.
¡Faltaría más!
Me voy a callar porque si no... arde Roma y la Italia entera.
Dilo, ¿qué pasa?
¿Que qué pasa?
¡Que estás con la mujer de un amigo!
El hombre en la América llevando una vida de mierda
para conseguir un futuro para su familia y tú...
La misma vida de su mujer.
¡Queréis callaros de una puta vez!
Por cierto, todavía no os he dado las gracias.
¿Las gracias? ¿Por qué?
De ser los culpables
de que me hayan apresado después de diez años.
Lo sentimos mucho.
Si hubiera algo que pudiéramos hacer para compensar tal afrenta, pues...
Guardia...
que nosotros no somos de ellos.
No somos de ellos. Nosotros íbamos por libre.
Dice la verdad.
Moriréis en la horca, todos, mañana por la mañana.
Moriremos mañana.
Nos van a ahorcar, Sátur.
Nos van a ahorcar, Sátur.
Nos van a ahorcar.
Nos van a ahorcar...
Gonzalo, perdona que...
Estaba... estaba leyendo.
¿Así?
¿Y por qué no?
Toma, no vayas a coger frío.
Si has venido a ver a Alonso, no está.
No, he venido por otro motivo. Necesito tu ayuda.
¿Qué ocurre?
Es monseñor Adrián.
¿Qué pasa con él?
Ha desaparecido.
Estaba escondido en el convento.
¿Cómo que estaba escondido?
Pensaba que era cura.
Hay cosas que mejor que no sepas.
Si te las dijera te pondría en peligro.
¿Y él te ha puesto en peligro a ti?
No ha sido exactamente así.
¿Me vas a ayudar?
Está bien. Vuelve al convento. Cuando sepa algo te aviso.
Yo voy contigo.
Ni hablar.
Gonzalo, voy a buscarlo contigo.
Parece que te importa mucho.
Vamos.
Lo encontré...
Ah, estás aquí... Volveré luego.
Espera.
¿Hasta cuándo vas a seguir evitándome?
No te estoy evitando.
Ah, ¿no?
¿Y qué ha pasado en las caballerizas?
Tenía cosas que hacer. Como ahora.
¡Te he dicho que esperes!
Cuéntame, ¿qué te ocurre?
Déjame irme.
Dime qué te pasa.
¡Te digo que me dejes ir!
Los hombres deben decirse las cosas y mirarse a la cara.
Es algo que te enseñe hace tiempo, ¿recuerdas?
Habla.
¡Me avergüenzo de ti!
Bueno, pues ya sé lo que te pasa.
Señor, los nobles han aceptado su invitación.
Vienen de camino.
Según lleguen, pásalos al salón.
Sí, señor.
Señor, ¿le importa que me vaya a casa?
Me da exactamente igual.
Están construyendo el patíbulo.
Hay quien vive 100 años
y no hace ni la mitad que nosotros.
Lo hemos pasado bien.
Todavía no está todo perdido, Cipri.
Todavía puede venir alguien y sacarnos de aquí.
¿Quién, Sátur?
No le importamos a nadie.
Somos escoria para toda esa gente que podría salvarnos.
Y están encantados de que cada vez seamos menos.
¡No! Hay...
Hay alguien que quizá...
¡Tú confía!
Cada vez que he confiado la vida me ha puesto en mi sitio:
en el de los que no merecen nada, ni siquiera tener esperanza.
A lo mejor no somos los más afortunados del mundo, pero...
¡confía una vez más!
¡Última cena!
Yo antes hacía eso,
venía aquí a repartir la comida.
Pero nunca pensé en lo que estarían pasando los condenados.
Última cena.
Jesucristo y sus discípulos por lo menos cenaron mejor.
Por favor...
¿Usted puede ayudarnos?
¿Usted puede avisar a alguien?
No se permite comunicación con el exterior.
No, si no es comunicación.
Nosotros somos los criados del maestro del barrio de San Felipe.
Si él pudiera avisar que nuestra ausencia no es por vagancia,
sino por defunción...
Que nos van a ahorcar mañana por la mañana.
Está bien, dígaselo.
Gracias, gracias.
Muchas gracias, de verdad.
Gracias.
¿Y qué va a hacer Gonzalo?
Pues no sé Cipriano, algo hará.
¿Quieres agua?
Usted primero.
No puede ser.
No puede ser...
¿Cómo te las hiciste?
No lo sé.
Un accidente cuando eras niño, ¿quizá?
No lo recuerdo, siempre las he tenido.
¿Tus padres nunca te dijeron si habías nacido con ellas?
No conocí a mis padres.
Os presento a vuestro nuevo compañero.
No conviene que le cojáis demasiado afecto,
le espera vuestro mismo destino.
Por favor, solo he robado un trozo de pan...
Es solo un ladrón, cardenal.
Claro...
Ahora ya tiene su cuadro perfecto.
Todavía no sé si será el ladrón bueno o el malo.
Aunque en cierto modo eso da lo mismo, morirá en la cruz.
Ha pasado por aquí demasiada gente
como para no saber cuan largas son esas cadenas.
Por favor, si es por mí, no maten a nadie.
Qué lástima.
Pero por ladrones será en esta villa.
Que traigan a otro.
Buenas noches.
¿Eres Pedro, verdad?
¿Me recuerdas?
Perfectamente, marquesa.
Me alegro.
Necesito que hagas algo por mí.
Y ¿en qué puedo ayudarle?
Es fácil: que dejes de desempeñar tu trabajo
para que esto se convierta en el reino de la violencia y el caos.
¿Por qué iba a hacerlo?
Como sabes, el comisario ha sido relegado de su puesto.
No hay como que todo cambie a peor
para pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Esta es una gran oportunidad para mí.
Y si lo hago bien, podrían nombrarme comisario.
¡No ha existido ser humano que me diga que no!
Lamento ser el primero.
¡Pero qué te has creído! ¡Haré que comas barro!
¿Me está amenazando?
Lo siento, pero tengo cosas que hacer.
¿Señora?
Disculpe, ¿qué hace aquí?
Estoy donde me venga en gana.
¿Acaso tengo que darte explicaciones a ti?
No, señora, claro.
Lo decía por la cena organizada para los nobles en palacio.
¿Qué cena, Catalina? No he organizado ninguna cena.
Estás empezando a chochear.
No, señora. El comisario me pidió que la organizara en su nombre.
Aún debo de llevar aquí la lista de los nobles invitados.
Señora...
¡Ay, Alonso, que susto me has dado!
Padre ha salido,
me ha dicho que duerma en tu casa.
Ah, muy bien, pues...
¿Y Cipri y Sátur no están?
No, supongo que habrán tenido que acompañarle.
Muy bien, pues nada. Vamos, pasa.
¿Hay alguien?
Buenas noches, señores.
Espero que estén disfrutando de la velada,
empezaremos en un momento. Tomen asiento.
¿Qué hace usted aquí?
La marquesa de Santillana es quien nos ha invitado.
Desgraciadamente la marquesa no podrá asistir, está indispuesta.
Pero descuiden, yo les acompañaré hasta el final.
No vamos a compartir mesa con usted.
Son cigarros son traídos de la Fábrica de San Pedro en Sevilla,
dignos de los mejores hombres.
¿Van a negarse a un placer así, solo por mi presencia?
Permitan que brinde.
Por todos ustedes, los hombres poderosos.
Los que son capaces de hacer y deshacer a su antojo
como si nada ocurriese.
Toman decisiones
y sus vidas permanecen inalterables, tranquilas...
Pero hay algo que olvidan:
su propia vida no les pertenece,
porque tampoco les pertenece su muerte.
Disculpen, me he demorado.
¿No se encontraba usted indispuesta?
Ya estoy mucho mejor, gracias.
Ha habido un cambio de planes.
La cena está servida en el jardín.
Si son tan amables por favor, caballeros.
Por aquí.
Gracias, gracias.
¿Se puede saber por qué celebras una cena a mis espaldas?
¿Qué pretendes?
Solo quería ofrecer una cena a unos viejos amigos.
¿Viejos amigos?
Son los responsables de que hayas perdido tu trabajo.
Precisamente por eso.
Quería agasajarles para recuperar mi cargo.
Perdona, Hernán.
Me he equivocado.
Lo siento.
¿Qué tienes ahí?
¿Ahí dónde?
Bajo las ropas, he notado algo.
¿Pretendías volar por los aires?
¡Ibas a matarte!
Solo quería acabar con una vida mediocre por todo lo alto.
No solo me has quitado todo lo que era,
sino también el derecho a irme con dignidad.
Si querías matar a los culpables,
aquí me tienes.
¡Hazlo, hazlo, hazlo!
Se nos ha echado la noche encima y no hay ni rastro de él.
Deberíamos regresar.
No. Tenemos que seguir buscando.
¿Y si ha caído rodando por algún precipicio?
Así vamos acabar nosotros...
¿Qué?
No se ve nada, y rastrear de noche es complicado.
Además, puede que haya vuelto al convento.
¡Margarita!
¡Margarita!
¿Qué ha sido eso?
No lo sé, un zorro o algo parecido. ¿Estás bien?
Sí, bueno,
sé mejores maneras de bajarme de un caballo, pero...
pero sí, estoy bien.
Está bien, acamparemos aquí.
Seguiremos buscando en cuanto amanezca.
¿Pero cómo vamos a dormir aquí? No sería mejor si...
No te estoy dando opción.
Ah.
Imagino que es así como manejas a tus alumnos. ¿No?
Con ellos soy más blando.
¿Cómo vamos a pasar la noche aquí? No tenemos nada, Gonzalo.
Creo que llevo algo.
Todavía no me puedo creer que llevaras encima todo esto.
Pues espera, porque aún falta una cosa.
Aquí está.
Siempre llevo algo en las alforjas, por si acaso.
Pero Gonzalo, si tú nunca pasas la noche fuera.
Tú vas de la casa a la escuela y de la escuela a casa.
Salirte de ese camino para ir al mercado te parece una aventura.
Bueno, pero hoy estoy aquí contigo, ¿no?
Si la madre superiora me viera aquí,
a solas con un hombre en mitad del bosque...
no sé qué pensaría.
Tampoco estás tan mal.
Además, soy yo, y nos conocemos de hace tiempo.
Si. Eres tú.
Pero voy a ordenarme, Gonzalo.
Margarita...
Dime.
Estás segura de que...
¿Estás segura de que no vas a tener frío?
Eh...
Espero que no.
Buenas noches.
Buenas noches.
¿Donde está, amo?
¿Dónde se ha metido?
Que nos van a colgar, que tenía que estar aquí ya mismo.
Ya es demasiado tarde, Sátur.
Ya solo podemos rezar.
Rezar no te va a servir de nada.
¿Cómo puedes decir tú eso?
Última confesión.
Amo...
Padre, le estábamos esperando como al sol del verano.
No puede ser.
No puede ser, no puede ser.
¿A quién esperabas, al Espíritu Santo?
Puede dedicarse a los demás, yo no pienso confesarme.
Estamos muertos.
¡Tú! Fuera.
¿Yo?
¿Y no pueden coger a otro?
¿Eh?
Así yo voy entrando en calor.
¡No quiero ir a la horca!
No vas a la horca.
¿Me van a indultar? ¡Me van a indultar!
¡Estoy indultado, Cipri, indultado!
¡Tú tranquilo que voy a volver a por ti, Cipriano!
Indultado yo, libre tú, ¿eh?
Me han indultado, Cipriano.
¡Indultado yo, libre tú también. Cipri!
Eh...
Perdón, no sé qué me ha pasado.
He debido de tener frío durante la noche y...
y sin darme cuenta pues...
Bueno, la hoguera se ha apagado, es normal.
Sí, es normal y el calor humano, ¿no?
Bueno, pues, ¿seguimos buscando a monseñor Adrián?
Sí, claro.
Y ahora tormenta.
Lo que nos faltaba.
Adelante.
Eminencia, disculpe.
Uno de los hombres que custodiaba las cruces
ha sido atravesado por un rayo. Ha muerto.
¿Lo ha atravesado un rayo?
Y las cruces han ardido.
¡Que construyan otras de inmediato!
Lo que usted ordene, Eminencia.
Ya tenemos al otro ladrón.
¿Quiere saber por qué se le ha condenado?
¡Me da igual lo que haya hecho!
Marchaos.
¿Qué hago yo aquí?
Si es para disculparse no hace falta, yo no soy rencoroso.
Además tengo cierta prisa, ¿eh?
Es que no acabo de entender lo que pasa,
ya les he dicho que tengo que volver a mi casa.
¿Qué pasa?
Pero...
Pero oiga ¿Qué hace?
¡Déjenme salir! ¡Que no he hecho nada!
¡Que se están equivocando!
¡Estás vivo!
¡Está usted vivo!
¿Esto qué es?
¿Qué está pasando aquí?
Qué hago yo aquí, ¿eh?
Lo siento.
¿Cómo que lo siente? ¿Qué es lo que siente usted?
¿Qué hace usted aquí? Dígame.
Esperar el mismo destino que tú.
¿Cómo que el mismo destino? ¿Qué destino es ese?
Te han traído por ladrón.
No, no, no.
Que yo no soy un ladrón, que eso es un error.
Además, que me han indultado.
Nos van a crucificar.
¿Cómo?
Cumplirás el papel de uno de los ladrones
que murió junto a Jesucristo.
Lo siento.
¡No!
Eso no puede ser.
Eso no puede ser, no.
Usted tiene que hacer algo.
¿Me oye?
Usted es el sucesor. Usted tiene que obrar el milagro.
Por favor, se lo pido.
Ayúdenos, por Dios.
No deberíamos haber vuelto.
Tú te quedas aquí y yo sigo buscando.
¿Cómo?
¿Me has traído para dejarme e irte tu solo?
Mira la que está cayendo. No quiero que enfermes.
Bueno, ¿y tú? ¿A ti no te cala la lluvia?
Yo ya me apañaré. Yo sigo buscando y tú te quedas.
No, Gonzalo.
Margarita. - ¿Qué?
Me la dio para ti el hombre herido.
¿Por qué no lo has dicho antes?
Cuando volviste del retiro estaba en el huerto.
Gracias.
"Me voy. Siento tener que decírtelo así,
pero no he tenido más remedio.
Podría decirte muchas cosas más,
pero todas se pueden resumir en una:
gracias."
¿Qué dice?
Se va. Es una despedida.
Bueno, pues entonces, ya no tenemos de que preocuparnos.
Siento mucho haberte molestado con esto, Gonzalo.
No es una molestia en absoluto.
Repetiría las veces que hiciera falta.
Bueno, yo...
vuelvo a mi vida.
Y yo a la mía.
La próxima vez que nos veamos
quizás yo ya sea...
Tal vez ya no...
Ya no puedas pasar la noche en el campo con un hombre.
Tengo que volver con las hermanas...
¡Agua va!
¡Señora, un poquito de cuidado!
¿Qué hace aquí?
Quizá sea la costumbre, como él hacía la ronda.
Bueno, tira para tu casa, yo me tengo que ir a palacio.
¿Algún problema?
Es el comisario, le van a matar.
Eso no tiene nada que ver con nosotros, vamos a casa.
Le van a matar, padre.
He dicho que a casa, hijo.
¡Ya basta!
No ganáis nada haciendo esto.
Hubiese podido yo solo.
De nada.
Vuelve a casa, hijo.
¿Usted es el maestro?
Sí.
Ayer estuve con sus criados. En el calabozo.
¿En el calabozo?
No sé. Pero los iban a ahorcar esta mañana.
¿Cuándo exactamente?
Yo no lo sé.
No hay mayor valentía que aceptar el propio destino.
Este no es mi destino, yo no soy un ladrón. No lo merezco.
Lo sé, no deberías estar aquí.
Pero la vida que nos ha tocado no es justa.
La de algunos más que la de otros.
Es la hora. Vamos.
¡Yo no soy un ladrón, no soy un ladrón!
Todos estos hombres están aquí por mí.
Yo seré el primero.
Muy bien.
¡Que caiga el primero!
¿Qué está pasando?
¡Continuad! ¡El siguiente, vamos!
Por favor, soy inocente.
Cuida de ellos.
¿Qué pasa?
No voy a morir crucificado.
No voy a morir crucificado.
¡Me he soltado!
Déjeme ayudarle.
No, no, no, primero él.
¡Que no puedo, no puedo!
Intenta escapar tú.
Es imposible, hay guardias en la puerta.
Me matarían en cuanto la abriese.
¿Y por la ventana?
No puede ser.
No puede ser, está demasiado alta,
es una muerte segura, monseñor.
Intenta llegar a otra ventana por la cornisa.
¡Vamos!
¡Vamos!
No creo que pueda.
Es la única opción.
Si consigo, si escapo...
voy avisar a...
Si no vuelves lo entenderemos. Vamos vete.
Usted no me conoce.
Si logro escapar, volveré.
Tengo que salvarlo. Y a usted también.
¡Hernán!
Me he caído del caballo, nada más.
Tienes golpes por todas partes.
Estoy bien. No hagáis un drama de esto.
Siento importunarle, señor. Hay una misiva urgente para usted.
¿Te parece que está para contestar la correspondencia?
Eso es una decisión mía. Dámela.
¿Y bien?
Me ofrecen trabajo.
¿Quién?
No lo sé. No lo firma.
Debería ir a la iglesia de las Descalzas cuanto antes.
Hernán, puede ser peligroso.
Tanto misterio y sin decir de qué se trata.
¿No será una trampa?
Sé lo que tengo que hacer. Has conseguido que pierda un trabajo.
¿Quieres que también me quede sin este?
Mi madre tiene razón, comisario.
Te recuerdo que ya no soy el comisario
y que te avergüenzo.
Me cago en las suelas gastadas.
¿Y ahora que, Saturno? ¿Y ahora qué?
Pues ahora, salgo por la puerta y...
y a la vieja usanza.
Pies para qué os quiero.
¿Qué sucede? ¿Cómo osáis interrumpirme de esta manera?!
El ladrón ha escapado, Eminencia.
¿Y qué hacéis ahí parados?
Estamos inspeccionando las estancias.
Ha escapado por la ventana, pero no ha caído abajo.
Encontradlo,
aunque tengáis que desmontar el palacio piedra a piedra.
¡Vamos!
Aquí estoy. Usted dirá.
Me gustaría saber para quién voy a trabajar.
"Encontrará del primer pago debajo de su asiento."
"Por ahora no necesito que haga nada más que esperar.
Será informado sobre sus tareas."
No se identifica
y no aclara qué tipo de tareas voy a tener que desempeñar.
Tampoco es que eso ahora me importe.
Acepto el trabajo. Estaré esperando.
¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?
Cipri, estás en casa.
Has estado a punto de morir.
¿Qué?
Cipri, casi te ahorcan.
Pero ya estás a salvo.
La horca...
ya recuerdo.
¿Se me quedará la marca del ahorcado?
Toma. Cipri, escúchame.
¿Dónde está Sátur?
El posadero me dijo que estabais juntos.
Lo liberaron al amanecer.
Dijo que iría a buscar ayuda para salvarme, pero...
Aquí no ha venido.
Estará empinando el codo,
celebrando que se ha librado, sin pensar en los demás.
No, Sátur hubiera venido a avisarme.
Pero... entonces, ¿dónde está?
No, por favor, no.
No.
¡Levanta!
No, no.
Desatadles.
Por favor, no.
¡No! ¡No!
¡No, por favor, no!
¡Piedad!
¡No!
¡No, por Dios, no!
¡No!
¡No!
No tengas miedo.
Pagaréis por esto.
¡Suéltennos!
¡Aguanta!
¡Soltadnos!
¡Aguanta, aguanta!
Aguanta...
¡Qué hacéis! ¡Qué hacéis!
¡No! ¡No! ¡No!
¡Malnacidos!
¡No, por Dios, no!
¡Por Dios, no!
Esto es inhumano.
¡Pagaréis por esto!
¡Pagaréis!
¡Dejadlo ya!
¡Levantadlas!
No, no, no, por Dios.
Ayúdanos, Señor.
Ayúdanos.
Nada es lo que parece.
¿A qué ha venido?
A ofrecerle algo que no puede rechazar.
¿Dónde estás, Sátur?
¿Dónde?
Quiero agua.
"Estimado Hernán Mejías,
este es el trabajo que debe realizar."
Haréis noche en esta posada. No me separaré de vosotras.
No os separéis de mí.
¿Qué ocurre?
Apártate de esa puerta.
¿Te gustaría coser para la Reina de las Españas?
Por supuesto que lo hará, Majestad.
¿Eres consciente de lo que estoy compartiendo contigo?
¿Está muerto?
Aún respira.
¿Quién eres?
Una mente superior a ti.
No quiero que veas esto, vete.
Mátame a mí, ¿me oyes? ¡Mátame a mí!
¡No!
No, no, no, por favor.
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