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¡Ay! No hay nada más relajante que esto.
No, no hay nada más relajante que Gustav.
Muñeco de nieve, Osmo, Rita,
estáis incumpliendo la regla número 637.
¡Ah!
No fingir estar en la playa estando a -20 grados.
Empiezo a pensar que Chrome se inventa las reglas
-sobre la marcha para fastidiarme. -Ojalá.
Pero mi padre pasó muchas noches en vela pensando nuevas reglas
mientras se atiborra a comer y masticaba muy alto.
Salen todas en su libro.
¿Hasta esa tan loca? ¿La número 637?
-No puede ser. -Sí puede ser.
Esto me suena a apuesta.
El ganador le compra a este muñeco de nieve otro cono de savia.
-Las apuestas no funcionan así. -¡Hecho!
¡Ay!
¡Oh!
"Regla número 411: Nunca persigas a un salmón
con cuatro patas, podría ser una comadreja."
Ah, eso tiene mucho sentido.
Ajá. Aquí está.
"Regla número 637."
¡Yuju! Rita me debe un helado.
Deja que vea esto.
Estas dos páginas están pegadas con...
-Una savia muy vieja. -Será la que comía mi padre.
¿Por qué estáis haciendo un muñeco de nieve en mi despacho?
Estábamos estudiando las reglas
para no volver a incumplir ninguna de ellas.
Y creo que he encontrado una oculta.
¿En serio? Me pregunto qué tesoro oculto hay ahí.
-¿No lo va a leer? -No, la voy a desvelar en directo.
Por cierto, la voz te está cambiando otra vez, Osmo, y no para bien.
¿Ah?
Acabo de descubrir una nueva regla
que cualquiera de vosotros podría estar incumpliendo ahora.
¿A que es emocionante?
"Regla número 499.
Un villainverniano deberá ser aniquilado anualmente
por no cumplir con las tradiciones lo suficiente."
-TODOS: ¡Oh! -¡Chan, chan, chan!
Pero ¿cómo vamos a saber quién no ha cumplido
suficientes tradiciones? Yo ni siquiera recuerdo quién soy.
Ya te he dicho que tú me ayudas a que se cumplan las reglas.
Un segundo.
Yo he estado registrando las tradiciones que cumplís todos
-en este libro de aquí. -¿Por qué?
Como anciano que soy, es mi deber documentar
el declive moral de este pueblo que está teniendo lugar
por culpa de los jóvenes.
Oh... Veamos cuál de estos desvergonzados
ha sido más irrespetuoso...
¡Ah!
Hay un empate
entre Osmo y el alcalde Chrome.
-TODOS: ¡Oh! -¡Chan, chan, chan!
Lo mío es normal, pero ¿y lo de Chrome?
Si yo soy la tradición de Villainvierno.
Más bien ha obligado a los demás a seguir con la tradición
mientras usted se quedaba al margen.
Al menos me he apuntado a alguna tradición,
-como la del lío del arenque. -Sí, ese día sagrado
que casi arruinas para después salvarlo por los pelos.
Veamos cuál es la forma tradicional de deshacer un empate.
"El primero de los contrincantes
que sea capaz de rellenar la lámpara de savia y encenderla
será quien brille por su... ¡gloooooria!"
-¿Y qué le pasará al perdedor? -"Quedará desterrado lejos.
-Muy lejos." -TODOS: ¡Oh!
-¡Chan, chan, chan! -¿Quieres dejar de hacer eso?
Pues ya está decidido.
El tiempo límite para encender la lámpara es medianoche.
Aquí tenéis, vais a necesitar mucha savia.
Y suerte.
Dinos, ¿dónde está esa lámpara?
En la zona vieja.
-Ay. -Oye, si sucede lo peor,
escóndete en mi despensa de remolacha
y luego saldrías con disfraces muy elaborados, como yo.
Será mejor que te rindas ya, novato, porque yo vivo por la tradición.
-Hey, hey, hey, hey. -¡Eh!
Regla número 923.
No sacar savia los martes sin zapatos de claqué.
Creo que estoy recuperando la memoria poco a poco
gracias a su hostigamiento, alcalde "Chrame".
Es alcalde Chrome.
Rita, mi renita, lléname esto con savia de la despensa
para que pueda hacer que destierren a tu primo para siempre.
¡No lo hagas, Rita! Consígueme savia a mí
para que destierren a tu padre. Y... puedes buscarte uno nuevo.
-Yo soy tu padre. -Yo soy tu mejor amigo.
-Yo te di la vida. -¡Eres mi prima!
-¡Parad! No voy a elegir. Vámonos.
AMBOS: ¿Por qué has hecho eso?
Buscad vuestra propia savia y nosotros nos ponemos a pensar
para buscar el vacío legal de esta regla estúpida
-y así salvaros a los dos. -En fin, está perdido. Adiós.
-¿Has encontrado ya el vacío legal? -No.
Pero la regla número 312 de mi padre es superrara.
"Restringido el consumo de pescaliz a los martes."
-Y eso es hoy. -¿Qué es "pescaliz"?
-Regaliz de labios de pescado. -Eso tengo que probarlo.
Oye...
Podríamos buscar el vacío legal para salvar a tu padre y a Osmo
después de obedecer esa ley.
-Espera. -¡Eh!
¿Qué hacéis con esos botes vacíos?
He pedido una pizza de "guapitíroni".
Por favor, señor, ¿podría darme un poco de savia?
¡No, a mí! No soy más que un pobre alcalde.
AMBOS: ¡Ah!
Pues parece que al final no quieren la savia.
Señorita Pastel Atómico, mi pastelera favorita,
¿le sobra un poco de savia para ahorrarme el exilio?
Pues claro, Osmo. Pero primero debo consultarlo con mis pasteles.
¿Qué os parece? ¿Se lo merece?
Pues claro. Osmo es un tipo genial.
-Ya ha oído al pastel. -De acuerdo, pastel.
Por cierto, la voz te está cambiando, y no para bien.
Señor Cavity, ruego un poco de savia
para que no me destierren a una cueva.
-O, todavía peor, a otro pueblo. -Claro.
Si usted me hace un favor durante el desfile del pueblo.
Oh... Te lo digo todos los años.
Sería muy poco digno por mi parte ser el trasero
-de tu disfraz de reno. -Oh.
Espera.
Vale.
Eh, tú, colega.
¿Te sobra un poco de savia para tu viejo amigo, Ru...?
Digo, Laki.
-¿Somos amigos? -¿amigos?
Más bien mejores amigos que comparten savia a todas horas.
-¡Uh! -Bueno, vale, estoy mintiendo,
no es verdad. Pero mira, me caes bien, Rufus.
-Es así como te llamas. -Ah...
¡Traición!
Me acaba de decir que me llamo Rufus.
Le dejo incumplir cualquier regla por un poco de savia.
Dígame una tradición y la bordaré a cambio de un poco de savia.
Las licencias de motonieve taxis se extienden desde este momento
a la fauna local.
Conduce con cuidado, Bill McCabrason.
Hoy ha sido un buen día.
Sí, pero tengo la sensación de que se nos olvida algo.
¡Ah! ¡Osmo y mi padre!
-¡Hay que dar con el vacío legal! -¿Qué vamos a hacer, Rita?
Tú no lees muy rápido y yo solo sé leer garabatos.
¡Eh!
-La lámpara es mía.
AMBOS: ¡Es culpa suya!
-Me pueden desterrar. -Y a mí también.
Por fin encajaba aquí.
Y yo no he sido alcalde en ningún otro sitio.
A mí me gustan algunas de las tradiciones.
Como la del día del inventario de cubitos.
Sí. Qué bien nos lo pasamos con eso.
Entonces, ¿por qué se pone cabezota con lo de las tradiciones?
Las tradiciones consiguen la armonía de una comunidad.
¿Ah? ¡Sí! Tome.
Le doy savia. Por la armonía.
Buen intento de hacerme quedar como el malo.
Tú te lo mereces. Yo soy un fraude.
-No, qué va. -Claro que sí.
-No, usted es un buen alcalde. -Y tú eres un ciudadano decente.
La verdad es que podríais juntar toda la savia
-y encender la lámpara juntos. -AMBOS: ¡Oh!
-Qué inteligente, Laki. -Qué inteligente, Rufus.
¡Ay! ¿Cómo me llamo?
-TODOS: ¡Oh! -Qué maravilla.
Dije que uno debía encender la lámpara, ¡no los dos!
¿Es que no sois capaces de cumplir ninguna tradición?
Ahora tendremos que desterraros a los dos.
-¿Desterrarnos? -¿Juntos?
No será necesario desterrar a nadie.
Tenemos una regla olvidada de mi padre.
Sí, la regla número "decimil", o algo así.
Las reglas que destierran a la gente de Villainvierno son una bobada.
-TODOS: Oh... -¡Dame ese libro!
Ay...
Ih...
Parece correcto.
¡Podemos quedarnos!
Y encender la lámpara.
Ah, sí, ya recuerdo por qué dejamos de encender ese peligro.
Bueno, parece que hay tradiciones que deben desaparecer.
Tú, no se puede balbucear de manera incoherente.
Regla número 428.
¡Ey! No se puede lamer hielo los martes.
Regla número 583.
¡Tú! Nada de... lo que estés haciendo.
Vaya, alguien se ha levantado juzgón hoy.
¿A qué viene esta locura con las reglas?
Solo intento mantener el orden para que Villainvierno
no sea una anarquía, Rita.
¡En, tú! Nada de rebuscar en la basura.
Ya, pero igual podrías hacerlo con un poco más de simpatía.
No sé. ¡Sonriendo!
¿Sonreír?
Sonreír es para niñas y mascotas.
Yo soy todo un hombre, con responsabilidades.
¡Tú! ¿Qué te he dicho?
¡Pero si no sé qué estoy haciendo mal!
Mamá, ¿qué le pasa a papá últimamente con sus reglas?
Lo veo demasiado obsesionado.
Ay, cielo, la relación de tu padre con el libro de las reglas
se remonta muy atrás.
Mami, papi, ¿podríais comprarme la edición especial con rayas
-del aro feliz? -Eres mayor para juguetes,
mi pequeño Chromie. Toma, mejor entretente con esto.
¿Un libro? Pero si no lleva nada escrito...
¡Exacto! Escribe tu propio libro.
Tienes que aprender a sacarte las castañas del fuego, hijo.
Ha llegado el momento de madurar y de volverse serio.
Algún día seré alcalde y viviré en la casa más grande del pueblo.
Y crearé todas las reglas.
Regla número 1: nadie podrá quejarse de que yo sea el alcalde.
Un origen un poco oscuro... ¡Me encanta!
En fin, creo que eso fue lo que Chromie me contó.
Oh...
¡Osmo! ¡Gustav! Tengo un plan.
-¿Eh? -Espero que sea mejor
que el plan de Gustav utilizándome como escudo humano
-contra el alcalde Chrome. -No te preocupes, Gustav,
ya no tendrás que esconderte de mi padre.
¿Es que nos vamos de Villainvierno para recorrer el mundo
-como compañía de teatro? -No... Vamos a regalarle a mi padre
la edición especial con rayas del aro feliz.
Por una vez, el plan de Rita es todavía más raro
-que el tuyo, Gran G. -Confiad en mí, no lo es.
El aro feliz es lo que hará que mi padre
vuelva automáticamente a su infancia
sin preocupaciones. Si es que encontramos alguno.
Oye, si existe, seguro que el señor Cavity
lo tiene a la venta.
Queréis una cosa redonda que os haga muy feliz...
¿Qué os parece este pequeñín?
Hasta dejaré que lo paguéis a plazos...
Si podemos pagarlo a plazos con mugre de los pies,
-yo me ocupo. -AMBOS: ¡Uf!
Nada de trucos hoy, señor Cavity. Lo que queremos es
la edición especial con rayas del aro feliz.
Vamos a ver...
Solo me queda uno.
¡Yuju!
-Y el precio es... -Astronómico, supongo.
A ver, no hay muchos y es la edición especial con rayas
del aro feliz en buen estado. Debe de valer una fortuna.
-Sí, lo vendo por 500 chromes. -¡Ay! No me lo puedo permitir.
Pero tenemos que hacer que mi padre sea feliz
-sea como sea. -¿Sea como sea?
¿Y cómo se hace una cosa "sea como sea"?
¿Y si hacemos un intercambio, señor Cavity?
Usted me da el aro para que anime a mi padre
y nosotros haremos lo que nos pida para hacerle feliz.
¿Lo que sea?
-¿Qué decís que debo hacer? -Casarse con el señor Cavity.
¿Y por qué iba a hacer eso?
Ay, pues... por... muchísimas razones.
-¿Por ejemplo? -Bueno, lleva un sombrero muy molón.
Vive con su madre, así que no tendría que ir a visitar
a su suegra porque ya estaría en su casa.
Además, es muy... ¿mono?
-Uh... -¡Vaya! Esos son muy buenos motivos.
Me has convencido.
Espera. ¿Qué dices, pastel? ¿No estás seguro?
Ajá. Entiendo. ¡Me apunto!
Pero vas a tener que convencer a los pasteles primero.
Oh... Bueno, vale. Escúchame, pastel...
Vamos, señor Fog; cancele las clases de recuperación
de mates del señor Cavity. ¡Por favor!
No, imposible.
El alcalde Chrome ordenó que Cavity diese esas clases de recuperación
de matemáticas después de que intentase engañarle
con su oferta de "compra uno y llévate ninguno gratis".
Ya, pero usted podría decir que Cavity ya ha terminado
con las clases.
Solo si me ofreces algo a cambio, como la jubilación anticipada.
Entonces, ¿quién sería nuestro profesor?
-Nuestro maravilloso profesor... -Eso es problema vuestro.
Y, como todos los problemas, se resuelve con matemáticas.
Ay...
¿Cansado de guardar el aro para tus amigos?
Muy cansado, y muy aburrido.
Te diré una cosa:
te cambio ese aro...
por el libro de reglas del alcalde Chrome.
No sé yo... Chrome adora su libro de reglas.
¡Y yo lo odio! Pero el aro feliz haría que se relajase.
Por cierto, ¿por qué los pendientes se llaman "pendientes"
si no tienen nada pendiente que hacer?
-¿Y bien? -¿De qué estábamos hablando?
¡Ah, sí! Rita dijo que teníamos que cumplir esta misión
fuese como fuese, y seguro que los pendientes
sí tienen algo pendiente.
¡Uy!
¡El libro de reglas!
Genial...
Toma el aro feliz.
Y una compensación por las molestias.
¿Un mísero chrome? ¡Soy rico!
Y eso me hace el propietario legal del libro de reglas,
cuya regla número 2 dice: "El propietario
de este libro es también...".
-¿Ha habido suerte? -Pues casi.
El pastel ha empezado a ponerse complicado. ¿Y tú?
-No, pero he aprendido trigonometría. -¡Un aro feliz
-que es vuestro legalmente! -¡Lo has conseguido!
Mi padre va a ser muy feliz. Espera, ¿cómo lo has hecho?
Pues lo he hecho como fuera.
Pues bien por mí...
Papá, tengo la impresión de que estás a punto de ser
superfeliz.
¿Por qué? ¿Me he convertido en un niño de la noche a la mañana
o en un perrito?
¿Eh?
¡Ey! Señor Cavity, ¿qué hace usted en mi casa?
¿Qué hace usted en mi casa? Así es, ahora es mía.
-¡Ah! -Regla número 2:
"El propietario de este libro es también el propietario
de la casa del alcalde. Y punto".
Lo de "y punto" también lo pone.
¡Me ha robado el libro de reglas!
Error. Se lo ha comprado a un conserje peludo.
-¡Ah! -Y, según sus propias reglas,
eso me convierte en el dueño de esta casa.
Pero... ¿y dónde viviremos nosotros?
Uh...
¡Esto va a ser genial!
Todos viviendo juntos como una gran familia feliz.
Te aseguro, Ned, que esto no va a salir bien.
Vamos a estar muy apretados, incómodos,
-y va a ser raro. -Tú, relájate.
¡Cavity!
Estamos intentando dormir, Chrome.
Explícame otra vez por qué nos estamos tomando el té
con la madre de Cavity.
Por sus pastelitos de ciruelas y caracoles premiados, por supuesto.
Su secreto es el extra de caracoles.
¡No! Tengo que recuperar mi hogar.
Y, para ello, necesitamos información de Cavity.
¡Aquí está! Esta es mi especialidad: pastelitos de ciruelas y caracoles.
Nuestros favoritos...
Oh... ¡Oh! ¡Bonito dibujo! El señor Cavity
-era muy bueno pintando de pequeño. -Mi chico lo pintó la semana pasada.
Es la casa de sus sueños.
Haría cualquier cosa para vivir en una casa así.
-¿Cualquier cosa? -Sí, ha dicho que cualquier cosa.
¿Por qué siempre repetimos "cualquier cosa"
cuando alguien dice "cualquier cosa"?
-TODOS: ¿Cualquier cosa? -¡Ay!
¿Eh? ¡La casa de mis sueños!
Bienvenido a la casa de sus sueños, donde le prometo
que será felizmente rico para siempre, chinchín.
¡Tengo que tener esa casa!
Lo siento, pero ya se la he vendido a esta gente tan fabulosa.
Por favor, se lo ruego. Le daré cualquier cosa.
-¿Cualquier...? -¡No lo digas!
Bueno, supongo que podría cambiarte esta casa por...
un libro de reglas.
-¡Hecho! -Y, por las molestias, un chrome.
Pues ya es toda suya.
¡Deseos de champán y sueños de caviar!
¡Gracias! Por fin tengo la casa de mis sueños.
¡La casa de mis...!
Oh...
Tu libro de reglas
y una cosa más:
la edición especial con rayas del aro feliz.
¡Lo que querías cuando eras pequeño!
Ah, gracias, pero lo que yo quería era
la edición especial con rayas del yoyó.
-Oh. -Ah... Se lo devolveremos a Cavity.
Espera, mi renita.
Es obvio que te has esforzado mucho para conseguir esto,
igual que mis padres cuando me dieron un libro en blanco
que nos ha traído a Villainvierno y a mí mucha felicidad.
-La verdad... -¡Da igual!
-Entonces, ¿te gusta el aro feliz? -Todavía no lo sé.
-No lo he probado. -Bien hecho, Rita.
Ahora solo tenemos que acostumbrarnos
a nuestro nuevo vecino.
Es un comienzo.
Bueno, ahora tendré que engañar a alguien para que me haga el resto.
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