All language subtitles for The.Unstoppable.Yellow.Yeti.S01E18.Monster.Mas-p.-.A.Necessary.Weasel.1080p.DSNP.WEB-DL.DDP5.1.H.264-VBR_track7_[spa]

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Original subtitles

EL IMPARABLE YELLOW YETI

REUNIÓN DE MONSTRUOS

Ya casi hemos llegado al cementerio de los monstruos.

¿Quién sabe qué horrores veremos cuando el Yeti se encuentre

con sus... muertos?

Querrás decir cuando se encuentre con un conejito.

Osmo, has fastidiado la toma.

Perdón. Aquí estoy.

No puedo resistirme a estos conejitos tan monos.

Hoy es el Día del Homenaje de los Monstruos.

Ojalá mis ancestros fallecidos quieran reunirse conmigo este año.

Ya te digo, me encantan los sustos.

¿Cómo estás?

¿Te importaría guiarme hasta el cementerio?

Llevo tanto tiempo en Villainvierno que me he desorientado.

Ya lo veo.

Eres el monstruo más humano que he visto nunca.

Es por ahí, bicho raro.

Oye, Rita, vas a pasar tanto miedo que se te saltarán los ojos

y rodarán montaña abajo.

Al menos podrás ver el camino de bajada.

Por favor.

Los monstruólogos como yo no nos asustamos.

Observamos en pos de la ciencia.

¡Ay!

¿Creéis que a mis familiares muertos

les gustará este ramo de coles apestosas?

Si no tienen nariz, seguro que sí.

¡Uah!

Ay, ancestros.

Por favor, decidme si estoy llevando

una auténtica vida monstruosa.

Los monstruos no hablan este año,

pero igual salen con tus ofrendas humanas.

¡Qué listo eres!

Supongo que os he traído a vosotros y a las coles hasta aquí

para nada.

Dales tiempo, Gustav. Saldrán.

¿Por qué no contamos historias de miedo mientras esperamos?

Así animamos este día tan raro.

Oh, soy todo oídos y dedos.

Vale. Una vez conocí a un niño que conocía a un niño

que conocía a un niño que fue a hacer surf una noche

oscura de tormenta.

Estaba concentrado en coger olas hasta que de repente

vio el ojo maldito de un zombitiburón.

Ahí te quedas, zombitiburón.

Pensó que estaba a salvo.

Zombitiburón.

Pero fuera donde fuera...

Se lo encontraba.

El niño se escondió para que el zombitiburón

jamás lo encontrara,

pero siguió escuchando ese sonido desde dentro del barril.

Da igual dónde te escondas o lo que hagas,

el zombitiburón siempre estará ahí.

Detrás de vosotros.

Oye, que soy yo. ¿Zombitiburón?

Más bien zombiarenque.

Ahora os voy a contar una historia que os dará tembleque.

Érase una vez una desgracia

que cayó sobre la gente de Villainvierno.

Una tormenta horrible dejó al pueblo hecho pedacitos.

Vamos, que desmembró a todos los habitantes.

Hasta que una genio brillante llegó al rescate.

La doctora Rita Einstein.

Después de muchos experimentos, por fin he inventado una fórmula

con la que volver a pegar a los habitantes de Villainvierno.

Savia radiactiva.

Observad mi mayor creación hasta la fecha.

El monstruo de Rita Einstein.

Al principio, los amigos estaban felices de poder compartir cuerpo,

hasta que descubrieron que había cosas

en las que no se ponían de acuerdo.

Gustav, vamos a desayunar tortitas.

No, las uñas de los pies. Tortitas.

Las uñas de los pies.

Al final acabaron sin ponerse de acuerdo en nada.

¿Y se separaron? Peor.

Se quedaron sin cabeza.

Acabaron rebotando en mitad de la noche.

Boing, boing, boing.

Boing, boing.

Qué triste.

¿Qué ha sido eso? Hola, ¿ancestros?

Oh, no, no ha venido nadie.

No te preocupes, Gustav, seguro que vienen. Venga.

Ahora te toca contar una historia a ti.

Seguro que sabes un montón de historias de monstruos.

Vale.

Érase una vez

que un monstruo magnífico acabó atrapado en una ducha.

Uh, qué fría.

Ahora sí.

Una mano abrió de golpe la cortina

y le dio una pastilla de jabón.

Fin.

¿Ya está? Sí.

El monstruo tuvo que ducharse.

¿No lo entendéis?

Esa historia no da nada de miedo.

Oh, vaya. Igual he dejado de dar miedo

después de llevar tanto tiempo en Villainvierno.

Me he vuelto humano.

Ojalá mis ancestros me dijesen cositas para guiarme.

Oye, tu historia necesita chispa.

Podemos ayudarte.

Una noche, un monstruo miedica quedó atrapado

en una ducha.

Y de repente, apareció un bebé malvado.

Y luego entró en una casa encantada,

que era...

El laboratorio de la doctora Rita Einstein.

Y salió detrás de él para hacer experimentos aún más raros.

♪ La cabeza de un arenque ♪ se balanceaba

♪ sobre la cuerda de una araña.

♪ Como veía que no se caía... ♪

Pero todos se asustaron y se escondieron en un armario.

Y el monstruo intentó escapar.

Esto me lo llevo para experimentar.

Pero detrás de todas las puertas había...

¡Un zombiarenque!

Vaya, eso sí que es pasar miedo.

Qué va.

Ha sido rara y original, eso sí, pero ¿terrorífica?

No. -Ahora que tenéis nuestra atención,

queremos escuchar otra.

¿Adónde vais?

-No os vayáis. Gustav.

No habéis cambiado nada.

Osmo, Rita, os presento a mi tía abuela Aniki

y a mi tío abuelo Olabi.

Perdón. Tenemos que irnos.

Deja de grabar, Rita, y vámonos.

Pero queremos escuchar otra historia.

-Espero que no nos hayáis despertado para nada.

-Nunca habíamos escuchado historias tan raras.

-Contad una que dé miedo de verdad.

No os dejaremos marchar hasta que lo hagáis.

Vale. Una sobre el alcalde más terrorífico de todo el norte

que se mece en su mecedora mientras canta...

♪ La cabeza de un arenque ♪ se balanceaba... ♪

¿Qué narices es eso?

-Las canciones infantiles no dan miedo.

Un público exigente.

Échame una mano, Rita. Claro. Me sé otra.

La doctora Rita Einstein creó otro monstruo.

Y esta vez tenía tres cabezas.

¡Eh! Yo también tuve tres cabezas.

Eso no da miedo.

-Algo que asuste de verdad.

-A mí me va el gore.

Nos vamos a quedar aquí atrapados para siempre.

Soy demasiado joven para pasar mi vida

en un cementerio de monstruos.

Yo no puedo pasar la eternidad aquí.

Tengo que volver a Villainvierno.

¿A ese sitio en el que te obligan a lavarte con jabón?

Ay, pasan cosas más aterradoras. ¿Verdad, Osmo?

Sí.

Cuéntales todos los detalles de tu vida allí, Gus.

¿Por dónde empiezo?

Tengo muchos recuerdos felices en Villainvierno.

Como cuando le serví comida a los humanos en lugar

de comérmelos a ellos.

O cuando jugué con gatitos y bebés.

Bebés preciosos, no malvados.

O cuando cuidaba de la gente de Villainvierno como médico

sin ningún tipo de cualificación.

O como cuando me coronaron

belleza del baile de la nieve.

Qué pena, Villainvierno.

Ahora que empezábamos a conocernos.

¡Oh! -¡Oh, qué horror!

-Los gatitos. -Cuidar de la gente.

-Y los bebés. -Horror.

-Seguro que estás traumatizado.

Yo preferiría estar muerto que vivir de esa manera.

Menos mal que ya lo estoy.

Esperad, por favor.

Necesito vuestro consejo.

¿Voy por el buen camino? ¿Estás de broma?

Tú llevas la vida más monstruosa de todas.

¿En serio?

Ay, gracias.

Adiós.

Has asustado a los muertos, Gus.

Vámonos ya, has hecho que eche de menos Villainvierno.

Pero qué raro.

Mis pruebas científicas han desaparecido.

Eh, fantasmas, volved.

Hay que volver a grabar.

Es por la ciencia.

Deja que descansen en paz, Rita.

Nos vamos a casa.

Uh.

Por favor.

Vas a tener que esforzarte un poquito más.

UNA COMADREJA MUY NECESARIA

Hola, señor Fog.

¿Y esa alegría? Ar, mi capitán.

Un arenque sin desescamar.

Pero con eso no responde a mi...

Feliz Día del Arenque.

♪ Vamos, peces, pececitos,

♪ peces, peces, pececitos.

♪ ¿Qué es lo que hacemos ♪ con este apestoso?

♪ Cambiarlo por un nuevo ♪ más hermoso. ♪

Gustav, tienes que ayudarme.

La gente de Villainvierno tiene problemas con los peces.

Si por problemas te refieres a algo maravilloso,

he pescado lo que dices.

Rita, toda Villainvierno se ha vuelto loca.

Claro que sí. Es el Día del Arenque.

Ya sabes.

Entonces, ¿lo del Día del Arenque existe?

Pues claro.

Es cuando cambiamos los viejos arenques por unos nuevos

y renovamos nuestras promesas un año más.

Por favor, es ridículo hasta para Villainvierno.

Yo juro por mi arenque que es verdad.

Esas galletas que te comes son cebo para peces.

He mantenido el primer juramento del arenque que hice

siendo un niño. Oh.

Este olor me trae muchos recuerdos.

-¡Ah!

-Um... Es hora de hacer

que los arenques frescos vengan río arriba.

Esta flauta es capaz de imitar el sonido de cualquier animal.

Pruébala, pero toca con el corazón, hijo.

¿Me has llamado? ¡Cómo mola!

Oye, a esa comadreja no le está haciendo gracia.

Eh, esto es un instrumento ceremonial.

Sí, Villainvierno tiene tradiciones raras,

pero tú también, como tu Día de las Tortitas.

Bueno, vale.

Me parece bien lo del Día del Arenque.

Hoy celebramos el Día del Arenque.

Y yo, el alcalde Chrome,

estoy como la pescadilla que se muerde la cola.

Pausa para las risas.

¿A quién pretendo engañar? Este discurso no tiene chispa.

Hasta la papelera opina que es pura basura.

Ay, ¿qué dices tú, aurora boreal?

¿Crees que el banquete del arenque saldrá bien?

Oh, no, con un no habría bastado.

¿Y por qué tiene que ser un arenque?

¿No puedo jurar sobre un atún?

No, te aseguro que un arenque en escabeche

te puede ayudar a superar cualquier obstáculo. Mira.

Señorita Atomic Pike, con este arenque como testigo,

te pido que te cases conmigo.

-Oh, no puedo prometerte nada.

No son mi arenque.

-¡Eh!

Osmo, creo que has tenido algo que ver en todo esto.

Sí, claro. La culpa para el forastero.

¡Socorro!

El forastero ha provocado esto.

El caso es que te has reído de una comadreja

y ahora nos están robando los arenques para vengarse.

Creo que eso es atar demasiados cabos.

Incluso para ti, Rita.

¿Qué hacemos? No lo sé.

Esto no ha pasado antes.

¿Y si pruebas disculpándote? ¿Con una comadreja? Para nada.

Piensa algo antes de que el pueblo te escabeche

por fastidiar el Día del Arenque.

Llamar al departamento de Control de Fauna

para que coja a las comadrejas. Esa es mi frase.

Llevaba mucho tiempo con el disfraz puesto.

Control de Fauna.

Lo tenemos todo controlado.

Control de Fauna.

Control de Fauna.

Me lo pensé mejor. Es hora de hacer una pausa.

Bueno, es oficial.

Las comadrejas se han comido todos nuestros arenques menos el de Uko.

Ahora sería un buen momento para pedir perdón.

¿Pedirle perdón a una comadreja?

Este forastero va a demostrar quién manda a esas comadrejas.

Igual intento lo de hacer las paces.

Chicos, ¿tenéis algún líder con el que se pueda hablar?

Venga ya.

¿Yo también tengo que ir?

Vale, a ver.

Creo que ha habido un pequeño malentendido.

Todos hemos dicho cosas o las hemos chillado. Uy.

Oh, claro.

No me entendéis porque no habláis humano.

Claro. Dejad que lo intente yo. No, no, no.

No imites a las comadrejas.

Tenemos un problema. ¡Corre!

¡Vamos!

¿Ahora también vuelan?

Al suelo.

Ajá.

Ya.

Yo me ocupo.

Parad.

No me hagáis cosquillas.

Ay, me lo he pensado mejor. Prefiero las cosquillas.

Lo he intentado, pero ya ves, las comadrejas son muy bordes.

Osmo, ¿qué le ha pasado al río?

Mirad.

Han hecho una presa.

¿Qué se creen que son? ¿Castores?

Sin agua no hay peces.

Y ahora ya no tenemos arenques, ni nuevos ni viejos.

Ay. Es oficial.

Se ha fastidiado el Día del Arenque.

Venga, que todavía puedo arreglarlo.

No te preocupes.

Como tú dijiste, solo es una fiesta absurda.

No se acaba el mundo.

Pues a mí sí me parece que se acaba el mundo. ¡Madre mía!

Sí que es verdad que los arenques mantenían unido al pueblo.

Juro que he pagado todo esto.

-¿Sí? Pues júralo por tu arenque.

Ah, no. No tienes arenque. -¡Eh!

Ese niño intenta jurar con un atún. ¡A por él!

Ah... No te preocupes, Rita. Uy.

Esta vez sí que lo voy a solucionar.

Uy.

Que todo el mundo se calle.

Quiero confesar una cosa.

Vale. Es complicado decir esto,

pero yo he fastidiado el Día del Arenque.

Ese es el niño nuevo. -Vaya sorpresa.

Sí, soy el niño nuevo.

Y no comprendo las tradiciones raras de Villainvierno.

Pero ahora veo lo importante que son para vosotros.

Y solo quiero decir que lo siento de verdad.

Demuéstralo.

Sí. Por favor, demuéstralo, yo no puedo seguir viviendo así.

Osmo, recuerda lo que te dije.

¿Que el Día de las Tortitas es una alternativa

para todo el mundo? Lo siento. Era un intento.

Ah, que un arenque puede sacarte de cualquier problema.

Tome. Se lo cambio, Uko.

Juro por el primer juramento del arenque de Villainvierno...

Que lo siento de todo corazón.

Perdón a los humanos y a las comadrejas.

Ay, está llorando.

Parece que lo siente de verdad.

Yo creo que es por la peste.

Oh.

¿Qué...?

Creo que quiere que le beses el anillo.

¡Oh, no, no, por favor!

No puedo. Venga, Osmo.

Por la paz, por Villainvierno. Y por este leñador.

Bueno, vale.

Soy libre.

¡Soy libre!

¡Feliz Día del Arenque!

Aquí tenéis arenques frescos.

No os olvidéis del vuestro.

Tenías razón, prima. Esta tradición es muy divertida.

Y ahora es todavía mejor.

Bienvenido a Villainvierno, querido rarito.

Juro aceptar todas las rarezas de Villainvierno

de ahora en adelante.

No me dejes así, señorita Atomic Pike.

¿Te quieres casar conmigo?

-Bueno, ahora tengo mi nuevo arenque,

así que puede ser.

Uh, al menos no es un no.

Mua.

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