Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
EL IMPARABLE YELLOW YETI
UN YETI DEL FUTURO
¡Uh!
¡Tachán!
¿Qué vamos a hacer por mi primer solsticio de verano?
Tengo una lista llena de actividades divertidas.
Primero pasamos lista. Rita. Aquí.
Y Osmo.
Aquí.
Y Gustav. Gustav.
El Yeti no está.
Tendríamos que habernos dado cuenta antes.
Siento llegar tarde a la fiesta. Estaba probando mi nueva catapulta.
Nos lanzará desde la Montaña de los Monstruos
para ver el sol de medianoche.
¿Y qué hacemos aquí? Vamos ya.
Oh, no corráis tanto, humanitos.
El sol no se pondrá hoy y todavía no es medianoche.
Así que todo con calmita.
¡Uy!
¡Au!
Me he cargado a mis amigos.
Tranquilo, este meñique roto se me caerá y volverá a crecer
como las colas de las lagartijas. Con los meñiques no es así.
Espera. ¿Por qué hablo tan raro? Porque has perdido los dientes.
Lo siento mucho, Rita.
Oh.
Era mi último diente de leche. Seguro que me vuelve a salir.
Pues yo podría convertir esto en un superpoder.
¡Au! Lo dudo.
Vamos a que te escayolen y después con lo del solsticio
nos perderemos el sol de medianoche.
Claro. Marchaos a reparar vuestros cuerpos humanos rompibles
mientras hago las últimas comprobaciones
de seguridad.
La calidad de la catapulta es perfecta
y el viento... no hace demasiado.
Creo que mis frágiles amigos podrán despegar bien.
Perdón.
Es alergia estacional.
-Eres como yo, pero joven. -Eres como yo, pero viejo.
-Qué raro.
Esto es como mirar al pasado.
Paseaba en trineo y una especie de espectáculo de luces
me ha deslumbrado. -La aurora boreal.
¿Puedo presentarte mi teoría, viejo Yeti?
-Presenta, hijo.
-Es posible que tú seas yo y que hayas venido de tu futuro
para presentarme a mi presente.
-Puede ser.
-Solo hay una forma de demostrar mi teoría espacio-temporal.
Si eres mi yo del futuro, dime qué estoy pensando ahora.
-Tengo la mente en blanco.
-Yo también. Saludos, viajero del tiempo.
Cuéntame cómo es mi futuro.
-Por desgracia, ardo en comida.
Y el amigo... -¿Qué pasó con Osmo y Rita?
-¿Qué es un Osmo y Rita?
-El niño surfero y la niña del poncho.
¿Cómo es posible que no los recuerdes?
¿Hice algo malo y tuvimos que blanquearlos de nuestra mente?
¿Los rompimos de modo permanente?
¿Qué les he hecho a mis amigos?
-Hay que arreglar mi trineo de los viajes en el tiempo.
Osmo, Rita.
¿Dónde estáis? Por favor, hacedme una señal.
Hola, Gus.
¿Quieres firmarme la escayola del meñique?
Pero que sea rápido.
Tenemos muchas cosas divertidas que hacer.
¡Parad! Esos silbidos se me clavan como cuchillos.
Tomad, mis colmillos.
No. ¿Por qué estás tan raro?
Más que de costumbre.
No quiero que el accidente de antes
acabe convirtiéndose en una bola de nieve gigante.
Ni siquiera sé cómo explicarlo.
Piensa. ¿Les cuento que he conocido a mí yo del futuro?
-Soy tu yo de dentro de dos minutos de una línea temporal
en la que se lo contaste y se rieron muchísimo de ti.
Algo así.
-Qué solo estoy y qué hambre.
-¿Qué dices tú, pequeño Gustav del pasado?
Vale. ¿Y después?
¿Qué?
Hola. ¿Qué estabas diciendo de una bola de nieve?
Igual quería ir directo a la actividad número 3.
Bolas de nieve.
Nos metemos dentro de unas bolas de nieve enorme.
¿A qué monstruo se le ha ocurrido esa idea?
Pues a ti y a nosotros nos pareció bien.
Manos a la obra.
Acabo de recordar que se me había olvidado
que ya había hecho otros planes.
Y voy a necesitar eso. Adiós.
La seguridad y la salud
son responsabilidad de todo el mundo.
¿Alguna pregunta?
-He aprendido la lección y siento lo del incidente, Ukko.
-Uh, estás perdonado.
Para eso la madre naturaleza nos ha dado tres riñones.
-Bueno, eso no es así.
Pero a partir de ahora, tened más cuidado en los duelos
con hachas, caballeros.
Yo tengo preguntas relacionadas con la seguridad.
¿Es seguro hacer lucha libre dentro de una sauna?
No. ¿Y saltar hogueras?
No. ¿Montar sobre frailecillos?
Con su consentimiento. ¿Hacer cosquillas a un oso polar?
¿Comerse la mugre de los pies viendo el sol de medianoche?
Ten, tu kit de seguridad y salud. Adiós.
¿Qué tiene de peligroso observar el sol de medianoche?
Quedarte ciego, morir por una supernova
o acabar viajando en el tiempo.
Tengo que salvar a mis amigos.
No vamos a jugar
hasta que nuestro centro Yeti no pise hielo.
¡Quietos!
Detengo este partido en nombre de la seguridad y la salud.
Soltad esa apestosa col y ganemos este partido.
No hasta que os coloquéis esos cojines por si las moscas.
Y estos algodones en la boca.
Has fastidiado la actividad nueve.
¿Y mi lista? Cancelada.
Pero aún hay cosas divertidas que podemos hacer
para celebrar el solsticio.
Como ver derretirse los carámbanos.
¡Oh! ¿A que es bonito?
Bah, ¿estáis todos bien? Estamos bien,
pero ¿a ti qué te pasa?
Intento pensar en mi futuro en Villainvierno y en vuestro futuro.
Nuestro futuro. Juntos para siempre.
¡Qué mono! Pero no puedo respirar.
Lo siento, Gus, queremos aprovechar el solsticio
mientras dure. Ya sabes dónde encontrarnos.
Así queda mi futuro solitario.
Somos Yeti suficientes para echar un partido de gusbol.
¿Quién se apunta? -Ahora no, yo de un futuro cercano.
Tengo planes.
¿Qué tiene de peligroso saltar?
Podría comprometer nuestro futuro.
Además, ¿qué sabéis vosotros de esta cabra?
Solo que te está sustituyendo
porque tú te has vuelto un aguafiestas.
Nos vamos a ver el sol de medianoche
a la Montaña de los Monstruos.
Esperad. No podéis. No os vayáis.
Resulta que un monstruo anda suelto.
¿Un monstruo? ¿Quién? Yo, técnicamente.
Todos adentro.
¿No habéis escuchado la alarma antimonstruos?
Gracias, buen ciudadano.
Se suponía que iba a ser un día divertido,
pero ese yeti aguafiestas me está tocando las narices.
Un segundo.
No. ¿Qué ha pasado?
¡Osmo! ¡Rita!
¿Has visto a mis amigos? Tienen esta pinta.
¿Dónde estarán?
¿Habrán usado mi catapulta
para subir a la Montaña de los Monstruos?
Tengo que encontrarlos.
¡Osmo, Rita!
-Cuidado con mi trineo del tiempo.
-¿Has visto a mis amigos? Pero son humanos. No patatas.
-¿Humanos?
¿Amigos? Sigue.
Permíteme.
Me vendría bien un poco de compañía para la cena.
¡Yuju!
Mi vida por fin empieza a cobrar sentido.
-¡Eh! Espera.
-¿Vienes a cenar conmigo?
-Recuérdame que jamás me convierta en ti.
Me doy mucho asco ahora mismo.
Gustav, ayúdanos, ¿conoces a este viejo Yeti?
Es mi yo del futuro.
Al parecer, con los años me volví loco
por no cuidar de vosotros. Intento remediarlo.
¿Qué? Eso es ridículo. Bueno, no sé.
Ahora nos tiene muy descuidados.
Además, se mueven exactamente igual.
Tienen muy buena pinta. -Ni se te ocurra.
Yo no puedo hacerte daño,
pero sí puedo impedir que se lo hagas a mis amigos
haciéndome daño a mí mismo.
-Lo he notado. ¿Esto va en serio
o están los dos chalados? ¡Ah!
No me obligues a ponerme del revés, yo viejo.
-No seas insensato, hijo.
-Tengo que protegeros para no acabar solito. Solito.
No tengo claro que tu teoría de los viajes en el tiempo
sea correcta, pero nosotros siempre estaremos a tu lado.
¿Verdad, Rita? Siempre.
Yo solo quería amigos y comidita.
Pero lo que he aprendido de ti, yo joven,
es que no puedes tener amigos si te los comes.
-Siento haberos fastidiado, mis pequeños humanos.
Os quiero tanto que os comería.
Ya me entendéis.
-Supongo que ha llegado el momento de que me marche
y me vuelvo al futuro.
Futuro, futuro.
Estoy segura de que ese yeti no es un viajero del tiempo.
¡Eh! El sol de medianoche.
Qué aburrido.
¿Quién quiere hacer malabares? Yo.
INTERCAMBIO DE MONSTRUITOS
Diario de Rita, 29 de febrero.
Por fin, un día sin fiestas o tradiciones raras
que se interpongan entre mi verdadera pasión
y yo, la monstrología.
Ahora sí que lo voy a partir.
Por favor, no hables de partir cosas delante del hielo
y menos en un día tan especial.
¿Y qué día es ese?
El día del Inventario de Cubitos.
Solo pasa en los años bisiestos.
Vaya, lo olvidé.
Lo siento, mamá y papá, pero tengo planes y son educativos.
No podéis decir que no.
Osmo y tu amiguito se decepcionarán al ver
que no te unes a nosotros.
¿Qué amiguito? Klauss Strudel Vondung Hausen.
El explorador de las tradiciones.
Qué hielocura.
No he dormido dándole vueltas.
Espera. ¿Esto te interesa? ¿Por qué?
Pues porque mi forma favorita siempre ha sido el cubo.
La mía también. Es perfecta.
Con sus seis caras.
Parece una caja.
El día del Inventario de Cubitos está lleno de tradiciones como...
Contar cubitos.
Analizar cubitos.
Arreglar cubitos.
Derretir los que no sirven.
Cantar canciones sobre cubitos.
Bailar el baile del cubito.
Y también comer... ¿A que lo adivino? ¡Cubitos!
Así que coge pinzas y bandeja porque...
Da igual, si se ha ido. Pues más cubitos para nosotros.
Me acerco a la entrada de la Montaña de los Monstruos.
Diría que el Barranco del Hielo es un lugar...
El laso.
Hola.
Día 1 de mi estudio humano. Y mira el habla.
¿Hay alguien?
Hay seres humanos que llevan ponchos y coletas.
El sol brilla.
Morado. Con un gorro morado.
Morado.
-¿Un monstruo?
¿Y de mi altura?
Además, parece estar describiéndome.
Fascinante.
Soy Rita, futura monstruóloga.
¿Cómo estás? Soy Emmer, futura humanóloga.
¿Dónde vives? ¿Qué cosas de monstruos haces?
¿Te gusta mi poncho? ¿Me vas a comer?
Sí.
Es decir, me gusta tu poncho, pero prefiero aprender
de los humanos que comérmelos. ¿En serio?
Pues seguro que te parecemos muy aburridos.
Hoy es el día del Inventario de Cubitos
en Villainvierno. Ay, me encantaría verlo.
Lo único divertido que hacemos es buscar monstruos setas,
ya sabes, setas monstruosas.
¡Guay! Me encantaría verlo.
Oye, podríamos cambiarnos por un día.
¿Te refieres a cambiarnos las caras?
¿Sabes hacer eso? Pues no, pero tengo una idea mejor.
¿Listo para ese meneíto como si fueras un cubito?
Movimiento.
Congelado.
Movimiento. Congelado.
Movimiento. Congelado.
Este de aquí. Qué cúbico es.
¿Quieres echarle un ojo?
Pues creo que no, prefiero ir a ver
si encuentro algún cubito en la calle.
¿Me concedes este baile?
-¡Movimiento! ¡Congelado!
Osmo, Gustav, os presento a Emmer.
Haremos un programa de intercambio.
De la Montaña de los Monstruos a Villainvierno.
¿Qué? Rita, no puedes traer a un monstruo de Villainvierno.
Pero si es lo que hacemos siempre.
¿No ves a nuestro Gus?
Quiero ver cómo es la vida de un monstruo.
Necesitas un disfraz para pasar desapercibida
o acabarás siendo una hamburguesa de monstruo.
¿Hamburguesa?
¿En serio? Sí. Lo siento.
Los humanos somos raros. Has dado con el Yeti correcto.
Tengo sombreros, corbatas y un traje espectacular.
Y zapatos que no creo que te estén bien.
¿Servirá con esto? Perfecto.
Así, sin problema.
Te queda genial con el pelo. Ya está.
Fijo que la van a pillar.
Sí.
Me encantan tus gafas.
En Villainvierno acogemos encantados
a los alumnos de intercambio.
Incluso los de Villafrigo. Bienvenida, Emmer.
Lo importante es la actitud.
Te voy a enseñar mi habitación.
Osmo, ¿has oído eso?
¿Probamos algún truquito con cubitos?
Qué buen disfraz de monstruo.
Así sabrás cómo llegar a casa de mi madre.
Tú dile que...
Vale.
Entendido. Nos vemos mañana.
¡Oh! ¿Participas en un programa de intercambio
del Valle de los Monstruos con mi pequeña Emmer?
¿Y por qué no lo has dicho o no me lo ha dicho ella?
En fin, bienvenida.
Vamos a por la cena.
Espero que te guste el pastel casero de remolacha.
-Ñam.
Es la primera vez que me como algo que no opone resistencia.
¿Qué más cosas hacéis en Villainvierno?
Bueno, ahora estamos celebrando el día...
Olvida un poco el día del Inventario de Cubitos.
En Villa invierno tenemos muchas maravillas culturales.
Las saunas, el esquí, los duelos de peces.
¿He mencionado las saunas?
No sé cómo son las monstruos-setas del valle, pero aquí hay que tener
cuidado con las que se cogen. ¿Porque son venenosas?
No, porque son muy bordes.
Y vamos a ello.
Come más.
Ha sido el mejor día de mi vida.
Espera. ¿Te ha gustado ese rollo de los cubitos de hielo?
No. Tu madre me ha hablado del resto de cosas fascinantes
que hacéis en Villainvierno.
El esquí, las saunas, las peleas con arenques.
¡Eh! Ese es mi viejo arenque.
Lo siento. ¿Me lo dejas?
Quiero vivir todas las experiencias humanas que pueda.
Igual podemos intercambiarnos en otro momento.
No será necesario.
He conseguido que tu madre alargue el intercambio.
¡Bien!
¿Qué? Sí.
-Emmer. -Escóndete.
Se supone que eres un monstruo. ¿Recuerdas?
-Vamos a coger tu brazalete de esquiar.
-Voy.
Esto es lo que pasa cuando metes a un monstruo en casa
sin mi permiso.
A tu padre y a mí nos ha decepcionado que fastidiaras
el día del Inventario de Cubitos. Ya no os conozco.
¡Buah!
Ay. ¿Echas de menos tu casa?
Pues vamos a hacer algo divertido.
¡Guay!
Allá voy.
¿Sabes qué echo de menos? El día del Inventario de Cubitos.
No, me refería a Rita.
Tenemos que recuperarla por nuestro bien.
Has olvidado lo que es divertirse
y la chica nueva me ha robado el rugido.
Espera. ¿A qué huele?
Hola, Rita.
Me gusta tu nuevo aspecto.
Y hueles a casa. Rita querer volver a casa.
Se me está olvidando cómo hablamos los humanos.
Sí. Por cierto,
¿podríamos alargar el intercambio un mes más?
Estoy aprendiendo mucho.
A juzgar por esos gritos, yo diría que Rita ya se ha cansado
de tanto monstruo.
Pensaba que éramos amigas. Lo éramos,
hasta que me robaste mi vida y mi arenque de pelear.
Te lo prometo. Un par de días más y me marcho.
Queridas, ya estoy en casa.
Salvo que te conviertas en hamburguesa Demmer.
Mi disfraz. Sí.
Y recuerda lo que os pasó a los monstruos aquí.
Oye, Rita. Yo no le desearía eso ni a mi peor enemigo.
Pensaba que te gustaría mi casa.
¿Mi madre no ha sido amable contigo?
Sí, supongo que sí.
Me acogió como si fuera de la familia.
Hola, nichos, y amiga de los niños,
me alegro de volver a verte, Rita.
No ha sido olerte. Bienvenida. Ya sabes dónde tienes la ducha.
Al contrario que los de Villafrigo.
Lo siento. Lo siento.
No, yo. No, yo.
Se me fue de las manos. No, a mí.
La mejor forma de estudiar monstrología y humanología
es conocernos mejor nosotras. Sí.
¿Cómo podemos seguir en contacto?
Creo que con eso os puedo ayudar yo, jóvenes granujillas.
"Querida Emmer, hoy hemos tenido un nuevo día
del Inventario de Cubitos.
Osmo y mi padre insistieron. Ha sido divertido
hasta que los dos han acabado con la lengua pegada
al mismo cubito.
Hemos tenido que llamar a los bomberos.
En fin, estoy deseando volver a verte.
Un abrazo, Rita."
Un consejo, mamá.
Con los humanos siempre hay que romper el hielo.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.