All language subtitles for The Royal Treatment 2022 720p WEB H264-PECULATE

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Original subtitles

NETFLIX PRESENTA

- ¡Sí! - ¿Quiere una?

Hola. Que tengan un buen día.

- Hola. - ¡Izzy!

Bien, niños. Ya abrimos. Pasen.

Gracias, Izzy.

Despacio.

- No tienes que darles de comer. - Claro que sí. Soy italiana.

¿Rosquilla?

- Adiós, Nate. - Adiós.

- Señora Johnson. - ¡Izzy!

- Dos rosquillas por un periódico. - ¿Por qué lees esta basura?

Los titulares son espectaculares.

"Príncipe sexi sube la temperatura en la ciudad".

¿Dónde se peina?

PRÍNCIPE SEXI

¿Dónde rayos queda Lavania?

Al este de Aldovia.

¡Izzy! ¡El salón!

SALÓN DE BELLEZA BELLISSIME.

Destiny, ¡tu bolso!

- ¿Qué se incendia? - El microondas.

- Bien. - En vivo desde Bellissime.

- Hay un enorme incendio. - Ya voy.

Oigan todas. Un consejo.

En el próximo incendio, salgan.

¿Y las cosas?

- Isabella, nos salvaste. - Bueno.

¿Van a decirme qué pasó esta vez?

- Queríamos desayunar... - Y enchufar los rizadores.

Y los secadores. Como dijiste...

¿En serio? ¿Yo dije eso?

Sí.

"No usar el microondas con los rizadores y secadores enchufados".

¿Eso es nuevo?

¡Nonna! ¡No, el humo!

¿Qué? Estaba durmiendo.

Mamma. Casi nos morimos.

Quizá ya estamos muertas, pero todavía no lo sabemos.

No. Angelo estaría aquí.

No estamos muertas.

Pero tal vez sería mejor haber muerto, porque esto nos va a costar una fortuna.

Bueno, bueno. Izzy.

Doug, no me aplaudas si no quieres perder un dedo.

Isabella, la boquita.

No es mi culpa.

Hay que cambiar todo el cableado.

El dueño no piensa lo mismo.

Yo podría explicarle...

Me contrató a mí para no tratar con gente como ustedes.

¡Miren esto!

Secadores de pelo, rizadores, un microondas...

Sobrecargan los enchufes.

Si no fuera por mí,

el dueño las habría echado hace mucho.

¿Cuánto va a costar?

Dos mil dólares.

Eso es extorsión, Doug.

Rómpele las rodillas.

¿No tienes corazón?

Si no tienen el dinero,

el dueño puede alquilarle a alguien que sí lo tenga.

Pero nunca encontrarán algo tan barato.

Sí lo tengo.

- Izzy, no tus ahorros para viajar. - ¡No, cariño!

Calma.

- Déjanos colaborar. - Tranquilas.

Gracias. Esta es mi responsabilidad.

Si sobra algo, cómprate un alma.

¿Saben qué me gusta de este barrio?

- ¡Tontas! - ¿Qué?

Nena, ¿qué vamos a hacer?

Tranquilas.

Algo se nos va a ocurrir. Como siempre.

Todo está bien.

Debe almorzar con sus padres en Tavern on the Green.

Luego, una reunión con el alcalde y una visita a una academia de arte.

Y a las ocho, su fiesta de compromiso en el Guggenheim.

Walter, ¿qué opinas de esta camisa?

Es excelente.

¿Excelente? ¿Qué tiene de excelente?

Usted está adentro.

La Reina quiere que use algo de un diseñador estadounidense.

Pero es horrible. ¿No es cierto?

Disculpe.

¿Cómo me queda esta camisa?

Está más encantador que estas rosas, Su Alteza real.

¿Alguien puede decirme la verdad? No pido más.

- ¿La verdad? - Sí.

La verdad es que se ve excelente.

Creo que nunca tuve una conversación real con nadie.

¿Le traigo a alguien para conversar?

- Necesito un corte de pelo. - Voy a anotarlo para mañana.

No. Parece que tengo una peluca.

Necesito un corte hoy.

No hay tiempo.

Walter, ¿podemos fingir por un momento

que tengo un mínimo control sobre mi propia vida?

Quiero cortarme el pelo hoy.

- Por supuesto, Su Alteza. - Gracias.

Llama a Belle, la mejor peluquería de Nueva York.

Ahí van los famosos.

Llamar a Belle, la mejor peluquería de Nueva York.

SALÓN DE BELLEZA BELLISSIME

"¡LA PELUQUERÍA MÁS MEJOR DE NUEVA YORK!"

¿Sí?

Buenos días. ¿Podría hablar con el dueño?

Acá estoy. ¿Qué quiere?

Sí. Llamo de parte de mi jefe, el Príncipe Thomas de Lavania.

- Soy su asistente. - Sí, y yo soy la Reina de Genovia.

- ¿Disculpe? - ¿Quién es?

Carlos, tu acento falso es pésimo.

El Príncipe necesita que le corten el cabello.

Me han recomendado su peluquería.

Aguante ahí.

Oye, Dee. ¿Cuál es el código internacional de Lavania?

Ocho, cinco. ¿Por qué?

Cállense todas.

¿Es el fisco?

¿Cuánto me pagarían por el corte de pelo?

Mi tiempo es muy valioso.

Es menos que lo normal, pero debe ser una buena causa.

Bien. A las doce.

Ahí nos vemos.

¿Quién era?

El Príncipe que está de visita necesita un corte.

Príncipe Thomas.

Va a pagar 500 dólares.

¡Santo cielo!

¿Estás segura?

Parecía real. ¡No! ¿Qué me voy a poner?

¿Te presto mi mono dorado?

- Sí. - No, algo de buen gusto.

Sí, por eso dijo el dorado.

Esta podría ser nuestra gran oportunidad. Tengo que verme sofisticada.

- ¿Quién es esa? - No es nadie.

¡Qué grosero!

Disculpe.

Los baños no son para el público.

No busco un baño. Busco a un tipo llamado Walter.

Buenos días.

Yo soy Walter.

Hola, soy Izzy, la dueña del salón.

Me llamó.

Es igual a como me lo imaginé.

El traje y el pañuelo de bolsillo, todo elegante.

Claro. Por aquí.

¡Me lleva la cachetada!

Es muy parecida a las otras suites que he visto en mi vida.

Muy parecida.

Le presento al Príncipe Thomas de Lavania.

Hola.

Soy Izzy,

de la calle 183.

No hace falta que hagas una reverencia.

Lo sé. Debería hacer una reverencia si fuera de su país.

Lo hago para quedar bien.

Sabes mucho sobre saludar a la realeza.

Sólo lo que leí en el metro.

Decía: "La reverencia debe ser un movimiento discreto

y debe mantenerse el contacto visual".

¿Comenzamos?

- ¿Sucede algo? - No debería tocarlo primero.

"Nunca inicie contacto con la realeza.

Espere a que inicien contacto con usted".

¡Sí!

Es una de las reglas que hacemos cumplir.

Una vez un hombre me dio una palmada en un desfile.

¿Y qué pasó?

Nunca lo volví a ver.

Alguien se ocupó de él.

¿Qué?

No haga eso. Ya estoy bastante nerviosa.

Ya está. Te toqué primero.

Gracias.

En serio, no haga eso.

Muy bien. ¿Qué quiere que le haga?

Sugiéreme algo.

Su Alteza. El té.

No pedí té. Gracias.

- Pero me dijeron... - Lo pedí para usted.

- ¿No lo quiere? - No.

Ya lo oíste.

- ¡Vete! - Sí, claro. Perdón.

Incompetencia. Completa incompetencia.

Voy a pedir que lo limpien.

No pasa nada.

A cualquiera se le puede caer algo.

Gracias.

¿Qué corte crees que me quedaría mejor?

¿Por qué no dijo nada?

Esa señora fue muy mala, y usted se quedó ahí.

- No me corresponde decir nada. - ¿No?

- No. - ¿No lo representa a usted?

Si yo fuera así, no tendría clientes.

Soy un Príncipe. No tengo clientes.

¿En serio? ¿La gente que vive en su país no son como sus clientes?

No. Son súbditos.

Sí.

Lo tienen que aguantar.

¿Y si me cortas el pelo y ya?

Con cuidado.

¿Sabe qué?

Tal vez debería cortarse sólo.

¿Qué haces? No has terminado de cortarme.

¿Hay algún problema?

Sí, hay problemas.

El problema es él. Y usted.

Me encanta tu camisa, por cierto.

¡Por Dios!

¿A qué clase de salón llamaste?

Esas medicinas causan adicción.

No es bueno para la salud.

¿Dónde estabas? Te he estado llamando.

Me quedé sin batería. Tuve que volver caminando.

- ¿Desde el norte? Siéntate. - Grazie.

¿Por qué no tomaste el metro?

No tenía dinero. Esperaba esos 500 dólares.

¿El Príncipe no te pagó?

Los ricos, siempre estafándonos.

No, no es eso. Yo...

No terminé de cortarle.

- Vi algunas injusticias... - ¡Isabella! ¡Siempre con eso!

- ¿Qué hiciste? - No importa.

El Príncipe vio a alguien que actuó mal y no le importó.

Un Príncipe debería ser valiente, apoyar a los desprotegidos.

- Un Príncipe no debería... - Venir a la peluquería.

No quiero interrumpir.

- Hablaba de otro Príncipe. - Sí, hoy les cortó a dos Príncipes.

- Pasa todo el tiempo. - ¿A qué vino?

Tus tijeras.

Además, esperaba que pudieras terminar de cortarme.

Te fuiste de repente y...

Mírame. Apenas puedo pararme derecho.

Disculpe. Estoy un poco cansada.

Isabella.

Ya veo. Al menos, deja que te pague y me disculpe.

Te juro que tengo un lado más simpático.

Sí.

Pero no lo usa con el personal.

- Como el zapatito de cristal. - Pero es dinero.

Silla cuatro.

- Gracias. - Es esta. Siéntese.

Me voy.

Quito esto.

- Siéntese. - Siéntese.

- Ya lo limpié. Está limpio. - Gracias.

Estoy deslumbrada. Lo veo en el periódico, en todos lados.

- No sé qué hacer. - No puedo creer que esté aquí.

- ¿Quiere? - No. Gracias.

Come.

Se ve delicioso, pero voy a salir a comer.

¿Qué significa eso? No preparo comida para desperdiciarla.

Nonna, dijo que no.

Está demasiado flaco. Tiene que comer.

No es un Príncipe. Es un palito.

Nonna, ¡basta!

¿Qué? No me entiende.

Es cierto. Tengo olvidado el italiano.

Come.

¿Siempre son así?

Ni se imagina.

Ahora va a ver.

¡Mamma!

¡Fantástico!

Bien. Ya está listo.

Gracias. Me encanta.

Isabella es la mejor.

Lleve unas tarjetas para sus amigos Príncipes.

Hace de todo. Cabello, maquillaje, depilación brasileña.

Mamá, es demasiada información. No necesita saber eso.

Es de Izzy. Se muere por conocer todo el mundo.

El mundo entero te está esperando, justo afuera de esta puerta.

Sí, voy a pedirle a mi mayordomo que haga los preparativos.

¿Alguien podría indicarme dónde queda el metro?

- Yo. - Yo te muestro.

Isabella te lo va a mostrar.

Vamos.

No me imaginé que tomaras el metro.

De niño, fui a escuelas estadounidenses y viajé bastante.

Trato de ver lo más que puedo de cada lugar.

Trato de pasar inadvertido.

Llevas esmoquin y nos sigue un auto.

¿Eso es pasar inadvertido?

Es el protocolo.

Tenemos que divertirnos un rato.

Uno, dos, tres, ¡alto!

Uno, dos, tres, ¡alto!

¿Qué pasa si corremos?

- Veamos. - ¡Sí!

¡Corre!

¡Vamos!

Por aquí. ¡Rápido!

¡Dios mío!

A lo mejor les dimos un infarto.

Sí, no pasa nada.

Tenía que vengarme de Walter.

Dijo que su teléfono se equivocó al llamar a tu salón.

Quería llamar a un salón llamado Belle.

Eso tiene más sentido.

La gente importante va ahí.

Pero cobran 700 dólares por un corte. Un desperdicio.

Puedo darte lo mismo por 29.99.

Pero te pagué 500.

Es lo que ofreció Walter. Sólo soy una buena empresaria.

Me alegra que se equivocara.

Esta fue la mejor noche que he pasado... pues, en mucho tiempo.

Pensé que ibas a tomar el metro.

Insisto en que te llevemos a tu salón.

No, gracias.

Es una hermosa noche y quiero mirar las estrellas.

¿Qué estrellas?

¿Cómo que qué estrellas?

Sirio. Vega.

¿Dónde está Vega?

Mira, justo...

ahí.

Me acostumbré a las luces y la contaminación.

Increíble.

Disculpe, Su Alteza. Su fiesta de compromiso va a empezar.

Claro.

Bueno...

Fue un placer conocerte, Izzy.

Igualmente.

No eres tan malo

cuando no actúas como un Príncipe.

¿Quiénes se creen que son esas peluqueras?

No. Créeme, le hice un favor.

No, no siempre hago eso.

Buenos días.

Espera.

Buen día.

A ver, vamos. Un besito.

- ¡Mamá! - Lauren.

Es un recuerdo.

Recuerdos.

- Me colgó. - ¿Cómo van los planes de la boda?

Muy costosos.

Con sus altibajos, pero no es nada.

Perdimos a la cuarta peinadora y maquilladora.

No sé qué vamos a hacer. Queda poco tiempo.

Si me permite, ¿qué le parece la señorita Isabella, Su Alteza?

¿Isabella?

Dueña del salón Bellissime.

Le cortó al Príncipe.

- ¿Hace corte militar? - Hace de todo.

¿Te atendió bien esta Isabella?

Sí. Es la mejor peluquería de Nueva York.

Es difícil conseguir lugar.

Es muy popular.

Tenemos que conseguirlos.

Claro que sí.

- ¿Son de verdad? - De 24 quilates.

Ahí estás, Rochelle.

- Siempre sé dónde encontrarte. - Está lista.

- De nada. - Adiós, Izzy.

Nos vemos mañana.

- Haces demasiado por ellos. - Es verdad.

Me gusta. No es un problema.

Sí lo es.

Ya no soy tan joven.

Debo dejarle el centro comunitario a alguien confiable.

Qué honor, pero no sé nada sobre dirigir un centro comunitario.

¡No! Porque eres peluquera.

- Nate, ¡lárgate! - Pero...

¡Fuera!

¡Mamá! Eso fue grosero, incluso para ti.

¿Qué? Más tarde va a venir a comer lasaña. Además...

tú trabajas aquí.

Justo ahí.

Es tu lugar en el mundo.

Aquí conmigo.

Buenos días.

Walter. ¿El Príncipe se olvidó algo?

Al contrario. En nombre de los LaMott y la familia real,

el Príncipe Thomas quiere hacerle una oferta.

Bueno.

- ¿Habla en serio? - Claro.

- ¿Qué dice? - Sí, ¿qué dice?

"Se solicitan los servicios de Bellissime en la boda real

en Lavania

por 50.000 dólares".

Esas tarjetas son increíbles.

¿A todas?

A todas.

¡Dios mío!

No, espera.

- ¡No podemos ir! - ¿Qué?

¿Y el negocio? Tenemos clientes.

Es una oportunidad única. Papá habría querido que fuera.

Tú y yo nos quedamos y nos encargamos del salón.

Dejemos que las chicas vayan a divertirse.

Pero es demasiado lejos.

Isabella, ¿y si te pasa algo?

Mamá, si me quedo aquí, nunca me va a pasar nada.

¿Qué le digo al Príncipe?

Por favor.

Dígale que espere sentado en su trono, porque Bellissime va a ir.

¡Esa es mi chica!

Nos vamos a Lagunia, o como sea.

¡Mamma!

¡Caramba!

Es un caos. Mira.

Caramba.

¿Cómo se llamaba?

- Lavania. - ¡Sí, vamos allá!

¿Habían visto algo tan hermoso?

Este lugar es precioso.

No hay contaminación ni grafitis ni edificios.

- La verdad, me preocupa un poco. - ¿Esto es gratis?

Huele mal.

¡El castillo!

¡Dios mío!

Hola a todos. Estamos en Lavania, y es...

Bienvenidas a Lavania.

Walter, ¿qué onda?

Tengo mucho que enseñarle.

Por aquí, señoritas.

Es increíble. ¡Dios mío!

¿Los que trabajan en la boda se quedan en el castillo?

Sólo ustedes.

El Príncipe quiere que su primera experiencia sea memorable.

- ¿Quiénes son los Vejete von Decrépit? - ¡Dee!

Son mis parientes.

Su Alteza. Qué sorpresa inesperada.

Lo que quise decir es que se ven radiantes y maduros.

No, tienes razón.

Son bastante decrépitos.

Y parece que heredé la nariz de la familia.

¿Cómo te miras en el espejo?

Catherine, padre, los presento.

Ellas son las estilistas de Nueva York que les mencioné.

Sí, claro. Bienvenidas.

Eso es...

Es un interesante...

Es un cojín para el cuello.

Se lo cambia por su collar.

Mentira, es suyo.

Ya veo.

- Thomas. - Por supuesto.

Me da gusto que estén aquí. Gracias por haber venido.

¿Se imaginan si fueran sus padres?

La única camisa que usó mi papá fue una de boliche.

Esta es su habitación.

Ella es su ama de llaves.

Si necesitan algo, presionen ese botón y vendrá.

Hola, soy Izzy.

No hace falta que se presenten.

Claro que sí. Es una persona, ¿no?

Sí, Wally. ¿Dónde están sus modales?

Los modales son la base de mi trabajo.

Entonces, preséntenos.

Isabella, Destiny y Lola, les presento a Petra.

Hola, Petra.

- Izzy. Mucho gusto. - ¡Lindo color!

Es un peinado hermoso.

¿Ve? No fue tan difícil.

- Quiero esta. - Quiero esta.

Chicas, sé que lo odian.

¿Podemos juntar las camas?

- ¡No! - ¡No!

Claro que no. Siempre duermo en la grieta.

No voy a dormir ahí. ¿Dónde duermo?

Su cuarto está al lado.

¿Mi cuarto?

¿Por qué a mí me toca sola?

El Príncipe siente que la primera impresión fue mala.

Creo que intenta arreglar las cosas.

Dígale que le falta mucho.

Pero es un buen comienzo.

- Muy elegante. Me encanta. - ¡Es verdad!

¿Qué es esto?

Esperen a ver la vista desde el techo.

- ¡Dios mío! - ¡Dios mío!

¡Miren esto!

Diez mil rosas importadas, fuentes de champaña,

cena para 800 invitados.

Suena divino, ¿no?

Quería algo pequeño.

Podríamos ahorrar dinero si...

Te preocupas por temas financieros, y no deberías.

Además, los LaMott están pagando la mayor parte.

Ese hombre es dueño de medio Texas.

Nuestra responsabilidad son el pueblo y sus necesidades.

Por eso hacemos esto, hijo.

Podríamos arreglar algunos baches, que nadie recordará,

u ofrecer extravagancia, esplendor,

que van a recordar por siempre.

Soy sólo un peón.

Para aumentar la aprobación.

Cariño, eres joven y estás enamorado.

¿Enamorado?

Con todo respeto, Catherine, apenas conozco a Lauren.

Es un matrimonio arreglado.

Thomas, ¿de verdad te quejas de vivir la vida de un Príncipe?

No, claro que no, padre.

¿Por qué haría eso?

- No, pero fue muy lindo. - Es aquí.

- Perdón. - Nunca vi una mazmorra.

- Pues nos quedó muy bien. - Llegan tarde.

Sí, disculpe.

- Hay cinco millones de pasillos. - Terminamos en la mazmorra.

Tuvimos que fingir que estábamos encerradas.

Estuvo genial.

La boda real es en menos de dos semanas.

Nunca en la historia de la familia real

unas desconocidas se han ocupado del peinado y el maquillaje,

pero los LaMott insistieron

con ustedes tres.

Entonces, por eso las llamé, para probar sus habilidades

con varios...

voluntarios.

- ¿Entienden lo que dice? - Muy intensa.

Tú. Vas a estar a cargo de preparar a los hombres.

Este es tu modelo. Trabaja en el establo.

- Hola, soy Izzy. - Francis.

Tienes un cabello magnífico. Te prometo que no te voy a lastimar.

Ustedes dos van a preparar a las mujeres.

Sí.

Hola. Soy Destiny, ella es Lola. ¿Y ustedes?

- Abigail. - Clara.

Trabajan en la cocina.

¿Usan maquillaje?

- Pero tienen unos ojos hermosos. - ¡Miren esos pómulos!

Son estrellas de cine, ¿y las hacen trabajar en la cocina?

¡Cambio de imagen!

Y con esto está listo.

¿Francis?

Le quité la barba a machetazos. Era inadmisible.

Le actualicé el cabello y también le arreglé las cejas.

Mire esos ojos tan hermosos.

Aceptable.

Lo tomaré como un cumplido francés.

- Puedes irte. - Espero a...

- ¡Déjanos! - Bueno.

- Las alcanzo... - ¡Vete!

Terminamos.

¿Está lista para que le vuelen la cabeza?

A las tres.

¡Uno, dos, tres!

¿Qué pasa?

¡Perfecto!

Discúlpeme.

¡Dios mío!

Llora de felicidad.

¡La hiciste llorar de felicidad!

Hola.

- Hola. - Hola.

- Nena. - ¿Mamá?

¿Qué pasa?

Estoy bien. Deberías ver este lugar.

¿Viste los juegos de trenes? Estoy en un decorado de esos.

¿Estás cerca de las vías? Sabes que así murió tu primo.

¿Te puedes alegrar por mí?

Mira qué bonito.

Mira aquí. No, por aquí.

- ¿No es una locura? - Más despacio.

Me estás mareando.

Entró alguien. Tengo que cortar.

Cuídate.

Te amo.

Yo también.

Se ven increíbles.

¿Qué tal?

Gracias.

Hola.

Hola.

Vengan, chicos.

Disculpe. ¿Qué parte de la ciudad es esta?

Uber de Gleise.

- ¿Qué significa? - "Pasando las vías del tren".

Es un pez muy bonito.

¡Entonces! Creen que saben de cabello.

¿Quiere ver mi licencia de Barbizon?

El cabello real es muy diferente al cabello de los plebeyos.

Es sutil. Es chic.

Fluye, pero no se mueve.

Como un cisne que se desliza por el agua.

Está chiflada.

¡Las monas!

"Manos". Es "manos".

No tienen fuerza.

Son débiles,

blandas,

patéticas.

- Puedo hacer un puño. - ¡Silence!

Nunca pensé que volvería a estar en esta posición,

pero su falta de habilidad no me deja otra opción.

¡Tijeras listas!

- ¿Cuáles? - Esas.

- No tienen filo. - No importa.

- ¡Dale! - Bueno.

Comencemos.

Pero no hay cabezas.

¡Imagínenselas!

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

Un, deux, trois. Más rápido.

- Uno, dos, tres. - Sí, dos, tres.

Más rápido. Cuenten conmigo.

Uno, dos, tres.

¿Lo sienten?

Uno... Me dio un calambre.

- Sigue. - Uno, dos, tres.

Hay demasiados invitados a nuestra boda.

Casi no conozco a ninguno.

Yo tampoco.

¿Quién es esa?

Es Izzy. Para aquí, por favor.

Izzy, ¿no te asignaron un chofer?

Sí, pero me gusta caminar.

¿Un pastelito?

Te daría un kolaczki, pero Everett se comió los cuatro.

Gracias.

Hola. ¿Quieres uno?

Por favor.

Qué grosero.

Ella es Izzy, dueña de Bellissime.

Mi prometida, Lauren.

Escuché que me harás ver hermosa.

Por lo que veo, no va a ser muy difícil.

- Qué dulce. - Les daré al resto de los jardineros.

- ¿Cuántos son? - ¿Jardineros? Ni idea.

¿Has vivido aquí toda la vida y no lo sabes?

Fue un placer conocerte, Lauren.

Me encanta.

¡Hola! ¿Qué tal? ¿Quiere uno?

- En serio. - Gracias.

Sí, es genial.

Chicas, tuve un día increíble.

En la ciudad encontré unas tiendas hermosas.

Les compré esto a los niños del centro comunitario.

No sé qué son.

El acento del tipo era tan fuerte que no entendí.

Son geniales, ¿no?

Oigan, ¿qué les pasa?

Todo el día cortamos el cabello de cientos de cabezas invisibles.

- No siento los brazos. - ¿De qué hablan?

La francesa malvada cree que no sabemos peinar y maquillar

y nos mandó a una escuela malvada.

¡A nosotras!

Vamos a divertirnos esta noche.

A ver la vida nocturna de Lavania, podemos bailar.

- Ni loca. Ve sola. - Anda.

- No puedo ir sola. - Iremos en espíritu.

- Todo bien. - Espíritu profundo.

- No te preocupes. - Baila toda la noche.

- Vive por nosotras. ¡Vuela, mariposa! - ¡No siento las piernas!

- ¡Baila como nunca! - ¡No!

- ¡Te quiero! - Perdí la energía.

Señorita Isabella, se ve hermosa esta noche.

Gracias. Golpe de puño.

Esto se llama golpe de puño.

Y esto, doble golpe de puño.

Muy bien.

El golpe es para lo normal. El doble, para ocasiones especiales.

¿Cuál es la ocasión?

- Voy a salir. - ¿A los jardines?

No. A la ciudad.

Pero ya casi es de noche y está sola.

Walter, si puedo andar por las calles de Nueva York,

también puedo en un pueblo con carritos de manzanas.

- No creo que sea buena... - Cálmese y diviértase.

¿Quién sabe? Si aprende a divertirse, podría enseñarle al Príncipe.

Le aseguro que el Príncipe sabe divertirse.

¿En serio? ¿Cómo? Porque nunca lo he visto.

- Es que no creo que sea... - ¡No me va a pasar nada!

Su Alteza, disculpe la molestia.

Su peluquera está saliendo.

- Piensa salir e ir al pueblo. - Ya casi es de noche.

- No parece seguro. - Eso creo, pero ella insistió.

Necesita un acompañante.

Deberías ir con ella.

Ya estoy grande.

Necesita alguien que le siga el ritmo.

¿Como quién?

¿Qué tal usted, Su Alteza?

Lo conoce.

Y una noche alejado de sus deberes reales le hará bien.

Necesito ropa. Ropa de persona normal, Walter.

Enseguida, Su Alteza.

Disculpe, señora.

No puede salir de los muros del castillo.

- Príncipe Thomas. - Ahora no soy el Príncipe.

Sólo soy Thomas. Tom. Tommy.

- ¿Qué haces aquí? - Esperaba poder acompañarte.

Podrías ser mi guía por la vida normal.

No sé. ¿Me voy a meter en problemas?

En la escuela, me pasaba aunque no hubiera hecho nada.

No te va a pasar nada.

A lo sumo, una condena corta por secuestrar al Príncipe.

Una condena chiquita.

- Está bien. - ¡Sí!

Pero porque odio divertirme sola.

Y vas a pagar todo.

No traje mi billetera.

Eres molesto.

Y tú eres muy sincera.

¿Adónde vamos?

- Al pueblo. - Sí.

¿Has ido?

No, no muy seguido.

¿Esta es la vida nocturna de Lavania?

Eso supongo.

Somos un pueblo rígido e incómodo, como habrás visto.

Tal vez deberíamos volver al castillo.

Espera. Sé adónde ir.

No me sorprende.

Vamos.

No sé si deberíamos estar aquí. Dicen que es peligroso.

Vamos por aquí.

¡Con suerte vamos a lograr salir de aquí con vida!

Algo huele delicioso.

Dos, por favor.

- Gracias. - De nada.

- Tome. - Gracias.

Esto es fantástico. ¿Qué clase de carne tendrá?

Ya aprendí que es mejor no preguntar.

Vamos.

No puedo quedarme quieta.

Espera, ¿qué? ¿Adónde vas?

¡Hola! Ven aquí.

¿Lista? ¡Gira!

- Qué bien. ¿Cómo te llamas? - Esme.

Soy Izzy. Es un placer conocerte.

Eres muy buena bailarina.

¿Quién está listo para la bumba?

- ¿Qué es esto? - El baile nacional.

- Ven. Seguro que lo conoces. - Sólo de lejos.

¿En serio?

¿Puedes traerlo?

- No... - El del sombrero.

- Parece el Príncipe. - ¿Es el Príncipe?

Oigan todos, ¿podemos alentarlo?

- ¡Es el Príncipe! - ¡Venga, únase!

- No te hablo más. - Menos charla, más baile.

Uno, dos, tres, ¡bumba!

- ¿Qué hacemos? - No sé.

Gracias.

Bueno.

¿Qué?

De verdad no conoces el baile.

Trato de concentrarme.

- Gracias, Izzy. - Es un placer.

- ¿Vives por aquí? - En aquel edificio.

Y esa es mi escuela. ¿Quieres ver mi asiento?

¿No está cerrada?

Ya vuelvo.

PRIMARIA UBER DE GLEISE.

Ayudé a hacer esto.

Yo pinté esto.

Y aquí es donde me siento.

Tiene... Mucha personalidad.

¿Aquí te sientas?

- ¿Te gusta tu helado? - Sí.

¿Está rico?

Se ve rico. Yo también me compré uno.

Está goteando.

¿De nada? Si no te gusta, cómprate otro.

¡Espera! No tienes dinero.

Discúlpame.

- Gracias. - De nada.

¿Cómo le tenía miedo a este lugar?

Esta gente es...

Asombrosa.

Ven. Quiero mostrarte algo.

Así se ven las estrellas sin contaminación.

Una lección de humildad, ¿no?

Es maravilloso.

Es verdad.

¿Por qué el Príncipe de Lavania no conoce el baile nacional de Lavania?

Pues, las tradiciones de mis padres son conocer jefes de estado

y usar coronas del siglo XIV.

No aprecian los bailes populares campesinos.

¿No es una estupidez?

Totalmente.

No me había dado cuenta de que Lavania es un verdadero crisol de culturas.

Supongo que tiene sentido.

Hace siglos estaba en la ruta comercial a la India, ¿sí?

Te gusta la historia además de la astronomía.

Me gusta todo.

- ¿Por qué sólo eres peluquera? - ¿"Sólo"?

No... No quise decir eso.

Quiero decir que podrías usar tu mente para lo que fuera.

La verdad es que me encantaría hacer otra cosa.

Pero mi madre me necesita.

Mi papá falleció hace cinco años...

y no ha vuelto a ser la misma.

Lo siento.

Mi madre falleció cuando yo tenía siete.

Lo siento.

Yo también me encuentro atado a las obligaciones familiares y al deber.

Al menos, tu decisión fue tuya.

- Ni siquiera puedo elegir a mi esposa. - ¿En serio?

¿No la escogiste en una app?

No.

No. Aunque, considerando la historia de la monarquía,

tengo suerte de que no sea mi prima.

No puedo decirte lo reconfortante que es

estar cerca de gente que me trata como a una persona normal

y no que me usa por mi título.

¿Por qué tienen tantas dificultades?

Mi padre se encarga de la economía y me dejó en claro

que no quiere que me involucre.

Siempre creí que podía cambiar el mundo si me daban la oportunidad,

pero a ti te la dieron y no la aprovechas.

Gracias por una noche maravillosa.

De nada. Pero la próxima vez, pagas tú.

Te lo prometo.

¿Qué estás haciendo?

Nada.

- Sí. Tenías esa mirada. - ¿Qué mirada?

Esta mirada.

¿Como si me sintiera mal?

No. Como si te gustara.

Me caes bien. Creí que nos estábamos haciendo amigos.

No fue una mirada de amigo.

Bueno, me disculpo.

Antes de volver a vernos, renunciaré a mis deberes reales

para practicar los matices de mis expresiones faciales.

Me parece bien. Buenas noches, Tommy.

¿Puedo decirte algo?

Como amigo.

Dime.

Dijiste que podías cambiar el mundo si te dieran la oportunidad.

Nadie te la va a dar. Tienes que conseguirla.

Tienes que provocar el cambio.

Y deberías hacerlo porque...

eres una persona extraordinaria.

Buenas noches, Izzy.

"Extraordinaria".

- Buenos días, Catherine, padre. - Buenos días.

Ambos se ven espléndidos esta mañana.

Gracias.

¿Has probado un kebab?

Cuando estaba en el ejército.

Creo que de cabra.

- Son muy ricos. - Sí.

He estado pensando en la gente de Uber de Gleise.

- ¿No podemos hacer nada por ellos? - Qué curioso.

El padre de Lauren aceptó comprar esa zona

y renovarla para la gente.

Fabuloso. ¿Hay algún plan que pueda ver?

Están en proceso.

Es confidencial.

No es algo que deba preocuparte.

Uber es una zona de la que siempre te protegimos.

Es muy peligroso.

Pero eso no es cierto. ¿Han estado ahí?

No necesito acariciar a un tigre para saber que muerde.

Me gustaría involucrarme en lo que pueda. Quiero hacer más por el pueblo.

Ya estás haciendo más que suficiente por el pueblo.

El tema está cerrado, Thomas.

Deberías concentrarte en la boda.

No puedo hacerlo. Son tan insulsas.

Sin color, sin brillo, ni siquiera un diamante.

Como artista, no puedo. No puedo.

Tú puedes, Dee.

- Eres fuerte. - ¡Silence!

Quiero que haya flores en todo el camino.

Va a haber flores, ¿no?

Rosas rosadas.

Cisnes.

Walter, ¿los cisnes? ¿Iban a llegar?

Bien, queremos cisnes ahí.

Que sean bonitos, sin peleas. Que queden bien.

Hasta donde están las piedras, que no se vea el césped.

No quiero ver ni una brizna de césped.

Sólo pétalos hasta el final.

¿Thomas?

Tienes que besarla

justo cuando las palomas lleguen a esos arbustos, ¿sí?

Everett, ¿tienes espacio libre en esa garita?

Sí, señorita. Es más grande que mi casa.

¿Podrías guardarme algo?

Sí. No veo por qué no.

Pero si son postres... es probable que me los coma.

¿Qué sería?

"¿Tiene juguetes, libros, bicicletas o muebles viejos?

Ayude a un niño necesitado

y lleve todo lo que pueda a la puerta del castillo.

Pregunte por Everett".

- Gracias. - Gracias.

Ayude a un niño necesitado. Chicas, ¿cómo están?

Ayuden a un niño menos afortunado. En Uber.

Ayude a un niño menos afortunado.

- ¿Qué tal? - Hola.

- Hola. - ¿Cuánto cuestan los espaguetis?

- ¿Hay espacio para otra cocinera? - Izzy. ¿Qué necesita?

¡Sí! Llegaron.

- Fabre salió. - Y nos escapamos.

¿Qué pasa?

Bueno, esto puede parecer una locura,

pero quiero hacer espaguetis con salsa casera

para los niños de Uber de Gleise.

Ya tengo los ingredientes. Necesito una cocina y ayuda.

Por supuesto.

Lo que sea para descansar un rato.

Por eso las quiero.

Primera regla de la cocina italiana: no se puede cocinar sin vino.

Ni sin música.

Sí...

¡Santo cielo!

Sí, Petra. A eso me refería.

- ¿Estás ocupado? - No, para nada. Pasa.

Mamá me dio el nuevo diseño de la finca.

Eso fue rápido. Las cosas suelen ser más lentas en Lavania.

No si ella está cerca.

Le gusta la finca.

Cree que necesita una mejora antes de mudarnos.

Además, esperaba que en este cuarto pudiera poner mi estudio de trabajo.

¿Un estudio? ¿Para qué?

Pues... Tengo una idea para un negocio.

No le he contado a mucha gente. Dime si crees que estoy loca.

¿Viste que hay muchas cosas para perros?

Pelotas, suéteres, juguetes masticables.

Pero no pueden llevarlos por ahí...

¡Dios mío! Esto es muy dulce.

Y le voy a poner "Bolsas para perros".

¿Qué opinas?

Excelente.

¿En serio? ¿Te gusta?

Sí.

A mamá no le gustó nada.

Me dijo: "Tu trabajo es ser Princesa", y tiene razón.

- Gracias. - Puedo hacer ambas cosas.

Sí.

Bien, porque esperaba que pudiéramos abrir la primera tienda aquí en la finca.

Podrías ser la mascota oficial.

Te pones tu corona y sales a repartir volantes.

Eso suena maravilloso. ¿Me disculpas un momento?

Ya casi no quepo aquí dentro.

Esto es increíble.

Esto era mío cuando era niño.

Pensé que como ya no juego con ella,

a alguien podría gustarle.

Sí.

Everett.

Te aviso que hay una invasión normanda afuera.

Su Alteza, estábamos...

Jugando. ¿Así pasas el día en la garita de vigilancia?

Basta. Estás asustando a Everett.

Es una broma. Te lo aseguro.

Es difícil de saber por la cara de piedra.

Perdóname, Everett. Sólo era un chiste.

¿Por qué la garita se convirtió en una tienda de chucherías?

Pensaba en lo que dijiste la otra noche,

y no digo que tengas razón...

¿Pero...?

Tengo que provocar el cambio, ¿no?

Así que decidí ayudar a la escuela de Uber.

¿Necesitas un socio?

¿Qué tienes en mente?

Los lados están un poco desiguales.

Pero...

no me repugna.

- ¡No le repugna! - ¡No le repugna!

Este es hermoso. Siempre fue uno de mis favoritos.

Es precioso.

¿Por qué no está en el castillo?

A la Reina le gusta cambiar los muebles.

Si algo no le agrada, termina en el depósito.

¿El personal no puede llevarse los muebles?

Es decir, es un desperdicio.

Me temo que no está permitido.

¡Qué absurdo! Carguémoslos en el camión.

Con todo respeto, Su Alteza, no podemos sacarlos del depósito.

Francis, ¿cada cuánto viene la Reina al depósito?

- Nunca. - Entonces, nunca lo sabrá.

Reúne a todos los jardineros, a los 18, y diles que nos ayuden.

Enseguida, Su Alteza.

Sabes cuántos jardineros hay.

Viví aquí toda la vida

y me prohibieron fraternizar con el personal.

¿No es ridículo?

No pedí 125 palomas normales.

Pedí 125 palomas blancas con un toque rosado en las alas.

No sé qué tiene de difícil.

Tienen que hacerlo. Eso es todo.

¿Me permite decirle que se ve espectacular?

Walter, ¿sabe si llegaron los cisnes?

Hace una hora. Deberían estar aquí atrás.

En realidad, están del otro lado, cerca de los establos.

- Le muestro. - ¿Quién está con el Príncipe?

¿Quién? Es sólo una empleada temporal para la boda.

¿Té? Tenemos manzanilla.

Tenemos hierbabuena. Creo que hay earl grey.

Puede irse, Walter.

Sí. Por supuesto, señora.

Es Izzy, la peluquera de Nueva York.

Es muy amable, mamá.

Seguro que sí.

Mamá. No causes problemas antes de la boda.

Parece que si fuera por esta peluquera,

no tendrías boda.

Pues, tal vez eso no sea algo tan malo.

¿Cómo dices?

Apenas lo conozco, mamá.

Conocer a tu cónyuge está muy sobrevalorado.

¡Qué romántico! ¿Lo vas a decir en el brindis?

Estás nerviosa por la boda, eso es todo.

Thomas es un Príncipe amable, encantador y apuesto.

Tienes suerte de tenerlo, y él tiene suerte de tenerte a ti.

Pero no estoy lista para sentar cabeza.

Quiero crear mi negocio.

No hables más de esas mochilas para gatos ridículas.

¡Bolsas para perros, mamá!

Lauren, vas a ser Princesa. Nada va a impedir esta boda.

Él sólo necesita que lo disciplinen un poco.

¿Todo bien?

Sí. Hace mucho que no manejo.

¿Qué es tan gracioso? ¿Quieres manejar tú?

Soy de Nueva York. Tomamos el transporte público.

Por suerte no comí antes de venir.

¿Ves? Te dije que podía manejar.

Mi padre me dejaba manejar en la finca al norte,

pero no había caminos reales ni nada que chocar,

así que no eran clases de manejo de verdad.

Pero fue divertido.

El único momento a solas con mi padre.

En la mayoría de mis recuerdos, me ponen un traje incómodo

y me preparan para una foto de la familia real.

Una vez, para mi cumpleaños, me regalaron unos zapatos de tap.

- Genial. - Odiaba las clases de tap.

Si oigo a un pájaro golpear en la ventana,

me corre un sudor frío.

¡Por Dios! Basta, me estás deprimiendo.

Entonces, alégranos. Cuéntame una historia de tu infancia.

- ¿Y bien? - Estoy pensado, ¿sí?

Estoy recordando historias vergonzosas que no te voy a contar.

Bien. Tengo una.

Es sobre mi papá.

Tenía unos cinco años.

No teníamos dinero y nos mudamos con mi nonna.

Me costaba mucho hacer amigos en el vecindario.

Estaba bastante deprimida.

No sé cómo no arrestaron a mi papá por esto,

pero conocía a un tipo que tenía uno de esos carruajes en Central Park.

Así que tomó prestado el caballo y cabalgó hasta nuestro edificio.

- ¿En serio? - Sí.

Yo estaba sentada en la escalera como un alma en pena,

y llegó mi papá a caballo.

Me subió al caballo y me paseó por todo el vecindario.

Después me compró helado.

También le compró helado al caballo.

Después de eso, no me costó hacer amigos.

A papá le encantaría este lugar.

Tenía un corazón aventurero.

Como su hija.

Tampoco tenía dinero. Como su hija.

Otra vez me olvidé la billetera.

¿Es en serio? ¡No puede ser!

¿Te vas a disfrazar?

Sí. Que los protagonistas sean ellos, no yo.

Totalmente.

Gran disfraz, por cierto.

Hola.

Tú debes ser Jane. Soy Izzy. Hablamos por teléfono.

Y este es mi amigo...

Tommy.

Buenos días.

No sé cómo agradecerles. Los niños están muy emocionados.

No los hagamos esperar.

¿Quieren libros y juguetes?

¡Sí!

¡Y espagueti!

¡Sí!

¡Y cortes de pelo!

Pero después, porque no queremos comer pelos.

¡Sí!

¡Vamos a entregar los juguetes!

- ¡Juguetes! - Gracias.

De nada. ¿Quién quiere el libro?

La escuela se va a ver muy diferente.

- Toma, campeón. - Gracias.

Listo.

¿Te gusta?

¿Quién eres y dónde está Esme?

¿Quieres espagueti?

Bien, creo que les corté el pelo a todos menos a aquel.

Aunque te escondas, te voy a encontrar.

Esto es maravilloso.

Y es todo gracias a ti.

Tú ayudaste.

Un poco.

Sólo un poco.

¿Nos puedes leer esto?

¿Yo? Será un honor. Vamos.

Es más fácil leer libros sin lentes de sol.

- Está bien. - Anda.

Espera. Déjame arreglarte esto.

Gracias.

De nada.

Es un recuerdo.

¿Me perdí el desayuno?

Es tarde. Necesito café en mi taza de plata.

Dos semanas y ya te malcriaron.

¿Malcriar? Nos están entrenando, y tú coqueteas con la realeza.

No coqueteo con el Príncipe Thomas.

¿Cómo sabes que hablábamos del Príncipe? No dijimos "Príncipe".

No. Tal vez hablábamos de su papá, el Rey.

Sí. Su andar es sensual.

- ¿Se besaron? - Esperen.

El Príncipe Thomas es sólo un amigo.

Además, está por casarse. Saben que yo no haría esas cosas.

¡Por fin, Petra! ¿Dónde está el café? Lo necesito en mis venas.

¿Estás bien?

Hay algo que debería ver.

ITALIANA SEDUCE AL PRÍNCIPE

- ¿Ves? Te lo dije. Te gusta. - ¡Dee!

Te gusta mucho.

Es malo, ¿verdad? Sí.

Perdón.

Aunque es una linda foto.

¿Pasa algo?

¡Por el amor de Dios!

- ¿Lo habrán visto los LaMott? - Esperemos que no.

Walter, ven aquí.

Busque a Thomas y tráigalo.

Quiero que destruya todas las copias de esta porquería.

E informe a esa muchacha que ya no necesitamos sus servicios.

Pero se ocupa del peinado y maquillaje de la boda.

Creo que hay otras dos. Ellas pueden quedarse.

- Pero me parece... - ¡John!

No.

Nuestro trato no incluía que tu hijo se metiera con una peluquera.

- Tienen que ver esto. - Ya nos ocupamos.

Sí, ya... ¡Walter! ¡Ahora!

Seguro que es un malentendido.

¡Eso espero! Hay mucho en juego en esta boda.

¿Izzy?

Rayos.

¿Dónde está Izzy?

Se fue.

- Permítame... - Está bien.

- La ayudo. - No, por favor.

¡Izzy!

- ¿Adónde vas? - ¿No escuchaste? Walter me despidió.

Lo siento mucho.

Déjanos sólos.

No es su culpa. Fueron tus padres.

- No tienen derecho. - ¿Los Reyes no tienen derecho?

Mira. No importa.

Estoy arruinando todo. Mejor me voy.

Eso no es cierto.

"Italiana seduce al Príncipe".

Pensar que me gustaban los tabloides.

Por favor.

No quiero que te vayas.

- Te casas mañana. - Con alguien que no conozco.

Con alguien que no amo.

No te vayas.

No te vayas.

No puedo hacer esto.

¡Pare el auto!

Pare, por favor.

Izzy, ¿estás ahí?

Mamá. Hola, ¿estás bien?

Yo estoy bien, pero el salón...

no tanto.

Esta vez se excedieron.

Podríamos decirte lo mismo.

¿Sabes lo que tuvimos que hacer para minimizar el daño?

Hijo, estás a punto de casarte. Ten algo de discreción.

No voy a casarme. La boda se cancela.

¡Se van a casar!

Nuestro estilo de vida y el destino de la corona depende de eso.

¿De qué hablas?

Estamos...

- quebrados. - ¿Quebrados?

Inflación alta. Malas inversiones.

Malas decisiones.

No es fácil ser monarca hoy en día.

¿Sabes lo costoso que es calefaccionar 200 habitaciones?

- Yo tampoco sé, pero... - Los LaMott buscaban tierras.

Necesitábamos efectivo.

Ese es el arreglo del matrimonio arreglado.

¿Cuáles tierras?

Uber. A medida que la ciudad crecía, se ha convertido en una propiedad valiosa.

¿Y van a renovarlo para la gente?

Lo van a renovar.

Pero no para esa gente.

- ¿"Esa gente"? - No tuvimos opción.

No voy a ser parte de esta injusticia.

Thomas.

¡Thomas! Espera.

Cásate, y te prometemos que haremos lo correcto.

Les encontraremos un lugar mejor para vivir.

Eres nuestra única esperanza para sobrevivir.

Nosotras podemos.

Por el salón, por nosotras, pero sobre todo...

Por Izzy.

¿Lista para quedar hermosa?

Siéntate, cariño. Vamos a comenzar.

Bien, Dee. Aquí estoy.

- ¡Cepillo! - ¡Cepillo!

¿Lista?

Empecemos.

¿Qué opinas de este sombrero?

Es excelente.

¿Qué tiene de excelente?

Thomas, crecí en un pueblo muy pequeño.

Me fue muy bien en los estudios,

y cuando era joven,

había llamado la atención de la Academia Real

que me ofreció ser tutor del joven Príncipe,

un niño de tres años muy travieso.

El problema era que había alguien,

Richard,

y estábamos muy enamorados.

Pero cuando el deber llama, debes ir.

¿Qué pasó con Richard?

Tuve que dejarlo.

¿Por qué me cuentas todo esto?

Porque disfruté una vida privilegiada

con la que nadie en mi pueblo habría soñado.

Tengo un trabajo maravilloso y posesiones materiales.

Pero ¿de qué sirve si no hay amor?

Lo siento.

No se case.

¿Qué hay de mi padre y Catherine?

Hasta donde sé, son adultos.

Si se metieron en este lío, deberían poder salir.

No está enamorado de Lauren.

Está enamorado de Izzy.

No creo que me ame.

Reconozco el amor cuando lo veo.

El sombrero es horrible.

Gracias, Walter. Gracias.

La ansiedad me está matando, señoritas.

Bien, terminamos.

¡Santo cielo!

El peinado, el maquillaje, está...

Está más hermosa que nunca.

Son fabulosas.

¿Dónde atienden?

Calle 183, junto a la tintorería de Cho.

Puede venir sin cita.

Disculpen.

Me gustaría hablar con Lauren.

A solas.

No, me temo que no se puede.

Me temo que sí.

¿Ha visto las flores?

Sí, oí que el repartidor no ha llegado.

- Parece que tenían babosas. - Dijo que querían geranios...

Lauren, sé que es el día de nuestra boda,

así que el momento no es muy bueno.

Ningún momento sería bueno.

Eres una persona maravillosa. No es eso.

Y sé que es horrible que digan: "No eres tú, soy yo".

Pero es cierto. Soy yo.

Llámame anticuado,

pero creo que el amor debe ser un factor en el matrimonio,

el factor principal.

- Así que... - Thomas, basta.

Estás sonriendo.

Yo tampoco quiero casarme.

¡Sí!

Un placer, como siempre.

¿Qué fue esa tontería?

Mamá, tenemos que hablar.

¡Dios mío!

Hola.

Señora Johnson.

¡Izzy! Cariño, volviste.

Qué pena que interrumpiste el viaje.

- Está bien. Era hora de irse. - Bueno, te diré algo.

Esto siempre te hace sentir mejor. La casa invita.

No, gracias. Mis días de tabloides terminaron.

¡Izzy!

Hola.

Los extrañé mucho. Vengan acá. ¡Sí!

Les traje regalos. Bum...

bum y bum.

Yo tampoco tengo idea.

Izzy, te perdiste el incendio.

Sí, tú lo habrías podido apagar.

Quizá esta vez no.

¡Llegó mi bebé!

¡Miren!

No pudimos hacer nada. Fue muy rápido.

Por suerte, nadie salió herido.

Izzy, tratamos de salvar tu globo terráqueo.

Gracias.

Perdón.

Bueno, bueno...

Te advertí sobre el aplauso, Doug.

Esta vez te superaste, ¿verdad, Izzy?

A menos que tengas más dinero, mucho más dinero en ese globo mágico,

no sé qué voy a decirle al dueño.

No te preocupes. Ya hablé con el señor Bartoli.

¿Hablaste con el señor Bartoli? ¿Cómo...?

Se sorprendió de los problemas eléctricos.

- Te pagó hace un año para cambiar todo. - Me pagó...

También se sorprendió por el dinero que me pediste.

Dinero que no ha visto.

Parecía muy molesto.

- ¿Sí? - Sí.

- ¿Sí? - Sí.

Sal de mi salón, Doug.

¡Es para disparar bandas elásticas!

Oye, Doug.

¿Sabes qué me gusta de este barrio?

Todo.

¡Lárgate!

¡Ciao, bello!

Eso, sigue caminando.

¡Déjenme!

Gracias a Dios que volviste.

Sí, muchas... Está bien. Gracias.

Pienso en el incendio y digo que no hay mal que por bien no venga.

Nos libramos de Doug,

y como el señor Bartoli va a reconstruir el salón,

podemos decorar el interior como queramos.

Podemos ir a comprar papel tapiz.

¿No estás de acuerdo?

Isabella, ¿qué te pasa?

¿Te pasó algo en el viaje?

Deja a la pobre chica. No la ha pasado bien.

- ¡Hola! ¿Cómo están? - ¡Hola!

- ¡Nate! - ¡Miren eso!

- ¿Ya le has dicho a tu mamá? - No, Nate.

Esperaba que todos hubieran bebido alcohol, pero gracias.

¿Decirme qué?

¿Quién quiere chianti? ¿Se acabó? Puedo ir a comprar.

Siempre tenemos chianti.

Me voy a jubilar.

Te felicito.

¿El centro comunitario va a cerrar?

No, sólo...

estará a cargo otra persona.

Yo.

- ¡Isabella! - ¡Izzy!

Qué buena noticia, cariño.

Lo siento, mamá.

Pero ser peluquera no es mi sueño.

No, es tu trabajo.

Se llama vida.

No es la vida para mí.

Te pareces mucho a tu padre.

Lo sé.

Te amo.

Y yo a ti.

- Mamma. Ven aquí. - Nonna.

¿Thomas?

¿Qué haces?

Monto a caballo.

Cuando viajo, me gusta pasar inadvertido.

Pero... ¿La boda?

Se canceló.

Izzy.

Hola.

Hola.

Hay algo que tengo que confesarte.

No he sido completamente sincero.

¿Esa noche que fuimos al pueblo y me acusaste de mirarte raro?

Pues, sí, te miraba así.

Y quiero mirarte así por el resto de mi vida.

Isabella...

Tú eres las estrellas.

La luz de mi vida que siempre he buscado.

Tú y yo juntos podemos cambiar el mundo.

No has olvidado tanto el italiano.

He estado practicando.

¡Te dije que lo amabas!

- Es tan hermoso. - ¿No predije que pasaría?

Lo predije, ¿verdad?

- Creo que soy vidente. - Yo también lo dije.

Cuando los vimos caminando juntos.

Lo sentí desde el principio.

¿Te puedo llevar?

¿Adónde?

Le prometí al caballo que le compraría helado.

¿Quieres un poco?

Claro.

¿Tienes dinero?

Yo me encargo.

Espero que seas mejor jinete que conductor.

Voy a intentarlo.

- Te quiero, Wally. - Te quiero.

PRÍNCIPE SE ESFUMA DEL CASORIO.

BOLSAS PARA PERROS.

SALÓN DE BELLEZA BELLISSIME GRAN REAPERTURA.

UBER DE GLEISE EN VENTA

¡NO ESTÁ EN VENTA!

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