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El Colegio Euston fue fundado en el siglo XIX por Elijah Euston,
principalmente para educar a sus seis hijos y siete hijas.
Sus razones para educarlos...
en un colegio tan aislado y limitado,
se desconocen.
Al ser un novelista, con un libro moderadamente exitoso,
llegué a esta institución inferior, pero con buena paga,
con mi esposa e hija,
atraído por el plan de seguro médico.
Creí que sería un trabajo provisional,
pues esperaba que mi segunda novela fuera un alivio financiero...
y me salvara del olvido.
Eso fue hace una década...
Me promocionaban como "un autor prometedor".
Lo que no sabía era que ese mote...
se convertiría en mi elegía.
Bien, ¿qué opinan ustedes?
¿Qué opinan?
Mírenlos, están atónitos.
Parecen personajes de caricatura viendo estrellitas.
¿Qué les llamó la atención?
Quizá es una conspiración.
Tres relatos de zoofilia y el Semestre apenas comienza.
Meg, ¿qué opinas?
Me pareció asqueroso.
Lo positivo primero, por favor.
Siempre es posible hallar algo bueno que decir.
Al menos que seas crítico o mi primer editor.
- Su ortografía no era ofensiva. - Jódete.
Quería algo positivo.
Es lo único positivo que tengo.
La ortografía no es el mayor fallo...
Aunque quizás debería agradecer que un estudiante escriba algo...
con una chispa de vitalidad, incluso sí escribe sobre zoofilia.
Es más de lo que parezco tener por ahora.
¿Sucede algo, Profesor Swenson?
- ¿Por qué preguntas? - Porque gimió. Dos veces.
- ¿Lo hice? - ¿Acaso puedes culparlo?
La parte en la que Danny le hizo eso al pollo...
fue realmente asquerosa.
Coincido con Meg. Creo que la escena en la cocina salió de la nada.
Parecía superfalsa.
Bien, entonces, ¿qué podríamos hacer para evitar que sea "superfalsa",
como dice Carlos?
Intento usar sus mismas palabras.
Los hace sentir que uno los toma en serio.
Yo cambiaría el personaje del chico,
para indicar que es el tipo de persona capaz de hacer eso.
Debería estar furioso con la camarera para que al volver a casa,
- desahogue su rabia. - Genial.
Las "sugerencias" que hacen que una mala historia sea aún peor.
Cuando comencé a enseñar, yo no estaba conforme...
si toda la clase no estaba enamorada de mí.
Ahora, sólo quiero terminar con el menor daño psíquico posible.
Bien. De acuerdo.
Entonces, ¿todo el mundo está de acuerdo con estas sugerencias?
Creo que apestan.
Bien, Angela. ¿Podrías decirnos por qué crees que "apestan"?
Como que me gustó el final.
Creo que fue muy extraño e inesperado.
O sea, ese es el punto, ¿no?
Que cualquiera podría hacer algo así.
El tipo regresa de una cita espantosa.
Va a casa, abre la nevera, ve al pollo...
Y lo hace, ¿no?
Los chicos hacen esa mierda estrafalaria.
Incluso si creen que no son el tipo...
de persona que lo haría.
La mayoría no se tiraría a un pollo.
Cierto. Sé lo que la mayoría haría.
Bien, Angela expone un buen punto.
Tiene un buen punto.
Ryan no hace lo que hace, porque es violento por naturaleza...
ni porque su novia trajo pollo y él odia el pollo.
El rechazo fue lo que lo impulsó a hacer "mierda estrafalaria",
como dice Angela.
Sí, todos lo hemos vivido.
Y es por eso que podemos ver que él es como nosotros.
Bien, continuaremos la próxima semana.
Muy bien. ¿A quién juzgaremos la próxima semana?
¿A quién?
A Angela. Bien, genial.
Esta será tu primera vez, ¿no?
- De hecho... - No seremos tan duros.
¿Verdad?
De hecho, aún no termino.
Esperaba ir a hablar con usted mañana, en su horario de oficina.
Sí, sólo recuérdame mi horario de oficina.
Mañana por la mañana.
¿En serio? ¿Tengo horario de oficina matutino?
Soy más dedicado de lo que creía.
Bien. Te veré mañana por la mañana en mi oficina,
en horario de oficina.
- Gracias, Profesor. - Buena suerte. Terminamos.
- Gracias. - Váyanse.
- Gracias. Lo veo mañana. - Lo espero con gusto.
¿Hola?
Enfermera, ayuda. ¡Rápido!
- Lo siento mucho. - Ted, me asustaste.
Lo siento.
- Ven aquí. - ¿Qué haces?
Hagamos un rapidín.
- No puedes. - ¿Por qué?
- Estoy trabajando. - ¿Y qué?
- Basta. - Diremos que es terapéutico.
Hay un paciente que no ha parado...
de vomitar en toda la mañana.
Genial, mi erección desapareció.
No nos despedirán.
Es el quinto chico que he visto hoy.
Debe haber algún virus por ahí.
Volvamos a casa y metámonos en la cama,
ahí no hay gérmenes.
No podemos. Tenemos la junta esa, ¿recuerdas? ¡Mierda!
Y ya vamos tarde.
Le diré a Arlene que me voy.
Te examinaré a detalle más tarde.
Lo prometo.
Bien, de acuerdo.
Aquí tengo una copia de las políticas del Colegio Euston...
sobre acoso sexual.
Cada septiembre, uno la recibe en su buzón,
junto con los cambios en el plan médico y el horario de cafetería.
Y cada septiembre, uno la tira inmediatamente a la basura.
Sé que yo lo hago, y tengo la penosa tarea de escribirla.
Vaya imbécil...
Pero pensé que podríamos pasar unos minutos...
leyéndola juntos.
Anoche soñé con Ruby.
Sí, íbamos en el auto y yo le decía que era su padre,
que la amaba...
y que sólo quería lo mejor para ella.
Y ella, ¿qué dijo?
Me dijo que me perdonaba,
que, de hecho, se sentía aliviada de que yo los hubiera separado.
- Qué sueño tan maravilloso. - Cierto.
Y luego, un enorme semirremolque se precipitaba hacia nosotros.
Ella gritaba y yo pisaba el freno.
Y luego, desperté.
Bueno, tal vez no fue tan maravilloso.
Vuelve a llamarla.
No, creo que simplemente borra mis mensajes...
sin siquiera oírlos.
Sorpréndela. Ve y llévala a cenar.
Le vendría bien una buena cena.
A un sitio que quede cerca caminando.
No querrás correr riesgos.
Te amo.
Yo también.
Aquí, ¿qué te pusiste?
¿Disculpe?
Habla Angela Argo.
Perdón, sé que su número era para emergencias,
pero creo que debíamos reunirnos a las 9:00.
¡Mierda! Quiero decir, sí, por supuesto.
Estaré ahí en 15 minutos.
¿Seguro? Si está ocupado escribiendo o algo...
No, la escritura puede esperar.
Entonces, te veo en 15 minutos. Bien, adiós.
- Hola. - Hola.
Hola. Lamento llegar tarde.
Está bien, no se preocupe.
De hecho, estaba disfrutando el hecho de estar aquí escondida.
Como cuando era niña, me sentaba a leer bajo el pórtico...
cuando debía estar en la escuela.
Qué bien. Te gusta leer, ¿no?
- Sí. - Qué bien.
Pasa. No muerdo.
¿Estás leyendo Jane Eyre? ¿Te está gustando?
Sí, me encanta. Es genial.
Me encanta que ella siempre esté llena de rabia...
y luego se casa con el ciego...
que asó a su esposa del ático. Es una locura.
Sí.
Pero fue para la clase del Profesor Healy.
El conflicto de género.
Y es como si todo lo que leyéramos...
fuera lo mismo, ¿sabe?
Como si el patriarcado masculino tratará mal a las mujeres.
Y entiendo que pueda decirse eso,
pero también creo que no todo es lo mismo.
Es verdad. Siéntate, por favor.
- En fin, es mi libro favorito. - Qué bien.
Aparte del suyo...
La Hora del Fénix es mi libro favorito en todo el Universo.
Bueno, me siento muy halagado. Gracias.
Sí.
De hecho, me salvó la vida.
¿Qué quieres decir?
Bueno, mi terapeuta me lo dio tras el suicidio de mi padre.
No lo aburriré con los detalles de toda la historia, ni nada de eso,
pero realmente me enseñó...
que la gente puede superar esas cosas.
Lo he leído como un millón de veces.
Además, es simplemente un gran libro.
A la altura de Bronté y Stendhal.
- ¿Stendhal? - ¿Rojo y Negro?
Es otro de mis favoritos.
¿En serio?
Estoy trabajando en una versión posmoderna de esa historia.
Es mi nueva novela.
- ¡Dios mío! - Sí.
Es increíble.
- ¿Puedo preguntarle algo? - Claro.
Lo que sucedió en su novela...
¿Sucedió de verdad?
Bueno, creí que ya habíamos dicho en clase...
que no le haríamos esas preguntas a los escritores.
No estamos en clase.
Sí. Así fue como murió mi padre.
Y mi madre y yo lo vimos en televisión.
Protestaba por la guerra de Vietnam.
Tuvo una muerte famosa durante unos 15 minutos.
Así que...
Sí.
- Yo también escribo una novela. - ¡Genial!
Cielos, no la estoy comparando con la suya, ni nada.
Ni siquiera debería llamarla novela. No es una novela, sólo páginas,
como capítulos que aspiran a convertirse en novela.
Genial. Bien dicho.
¿Y cómo se llama tu novela?
Huevos.
¿Huevos?
Huevos... Muy evocador.
Gracias.
¿Y de qué trata Huevos?
Bueno, me gustaría mostrárselo, sí le parece bien.
Traje el primer capítulo.
Pensé que podría darle el primer capítulo...
para que me diga lo que opina...
y así, cada capítulo... O no.
Llevo como la mitad. Comencé el verano pasado.
¿Por qué no leo el primer capítulo y quizá podamos subirlo?
¿Y analizarlo en el taller de la próxima semana?
- Como quiera. Usted decide. - De acuerdo.
Simplemente no puedo creer que Theodore Swenson vaya a leer...
algo que he escrito.
Quizá debería llevármela, volver a empezar y tal vez tirarla.
Creo que mis escritos apestan...
No, eso es lo que un escritor piensa de su primera novela.
Y muchos lo piensan incluso en la segunda.
Así que, sólo respira hondo. Sólo respira. Está bien.
Bien, respirar. De acuerdo, lo haré.
También sé que hay como cuatro o cinco errores de dedo.
Iba a corregirlos, pero no tuve tiempo.
Sé que ahí están.
No te preocupes, sólo...
- "Sólo respira". - Sí, exacto.
Y también lamento muchísimo haberlo llamado,
sí lo interrumpí o algo.
- Si estaba escribiendo o... - No, en lo absoluto.
- Para nada. - Perdón.
Lamento el retraso.
Descuide. Muchas gracias,
le agradezco que se reuniera conmigo. Adiós.
Está bien.
"Negro y Negro", inspirada, por supuesto,
por "Rojo y Negro", de Stendhal.
Capítulo 10 Negro y Negro
Editorial Perennial móvil
Sólo que ahora, el personaje de Julien Sorel...
es un escultor con un padre Pantera Negra...
y una madre arribista,
un tipo que usa a todo el mundo...
en su feroz lucha por destacar en el mundo del arte.
Raza. Arte. Ambición.
Hola, amigo. Soy Len, tu editor. ¿Me recuerdas?
¿Cuándo veré algo tuyo?
Ibas a enviarme un borrador hace tres meses. ¡Llámame!
Envía saludos a...
Huevos Una Novela
Por: Angela Argo
Cada noche, después de cenar, yo salía a sentarme con los huevos.
Luego de que mamá y yo poníamos los platos en el lavavajillas,
y que papá se quedaba dormido leyendo sus revistas médicas.
Entonces, yo salía por la puerta de la cocina...
y atravesaba el frío patio,
oscuro y arcilloso, con el vigoroso aroma a hojas que cambiaban de tono.
Saturado por el crujido de hojas cambiantes en la oscuridad.
Por un momento, miré atrás y ví el negro marco de nuestra casa,
todo el lugar saltaba y vibraba con el murmullo del lavavajillas.
Entraba al cobertizo, iluminado por los focos de la incubadora,
silencioso, salvo por los corazones en los huevos fertilizados.
Era mi proyecto de Biología de Undécimo Grado.
Oficialmente, claro.
Pero detrás de esas gráficas, esas libretas,
de las hileras de huevos,
mi verdadero proyecto era la magia negra.
Lanzar hechizos para cosas que no debería haber deseado,
pero que anhelaba...
y que finalmente obtuve.
Como el Sr. Reynaud, mi Profesor de Ciencias.
Angela.
Angela...
- Hola, leí tu capítulo. - Hola.
- Mierda. Debió odiarlo. - ¿Qué?
Lo supe por cómo me miraba en clase.
No que me estuviera mirando, pero lo sentía.
Cree que apesta...
No, de hecho pienso lo contrario.
Creo que está muy bien escrito.
- ¿En serio? - Sí, de verdad.
¿No lo dice porque teme que,
sí me dice la verdad,
yo iré a suicidarme en mi habitación?
No, no lo digo por eso.
Te digo la verdad.
Realmente lo disfruté mucho.
- Ted, ¡hola! - Hola, ¿cómo estás?
- Estoy bien. - Qué bien.
Estamos en receso. Dejé unos papeles en la oficina.
- Ya conoces a Angela. - La conozco.
- Gusto en verte de nuevo. - Igualmente.
Hablábamos de la novela de Angela.
- ¿Novela? - Sí.
Impresionante.
- Sí. - Él sólo está siendo amable.
No, en realidad no.
- Llámame, vayamos a almorzar. - Sí, lo haré.
Encontré los errores. Hice correcciones.
Sólo sigue escribiendo.
¿Quiere discutirla en clase?
Por Dios, no. No.
Debes ser cuidadosa con la gente que la lee.
No escuches la opinión de nadie. Hablo en serio.
Ni siquiera la mía.
Especialmente la mía.
Dios mío, eso me hace muy feliz.
Gracias.
De nada. Buen trabajo.
¿Puedo darle un par de páginas más?
¿Disculpa?
Entiendo si quiere un respiro o algo así, pero...
En realidad no sería como leer el trabajo de un verdadero escritor,
lo sé, pero... Entiendo si no quiere.
No, sería un placer.
Significa muchísimo para mí.
- Bien, adiós. - Adiós.
"Pocos saben esto", dijo el Sr. Reynaud.
"En solsticio y equinoccio, puedes balancear un huevo de la punta".
Nunca había tratado de balancear un huevo en equinoccio o solsticio.
No creo en la Astrología.
Pero sabía que mi vida era como ese huevo,
y la punta en balance...
eran los minutos después de clase,
cuando hablaba con el Sr. Reynaud.
Hola. Lamento llegar tarde.
Hola. No hay problema. Hola.
Tuve que ir a Montpelier a recoger esto.
- Poemas Caninos. - Sí.
Es uno de mis favoritos.
Uno de mis alumnos escribió un poema sobre la muerte de su perro.
Pensé en mostrarles una pieza literaria sobre animales,
un punto de partida.
¿Ves qué buena maestra eres?
Lo que haces por tus alumnos.
Ellos nos evalúan. Ve lo que hacemos todos.
Una copa de vino blanco. Gracias.
Si se tratara de mis alumnos,
estarían teniendo sexo con los perros muertos...
O eso escribirían.
- Es asqueroso. - Pero no puedo decir nada...
porque estaría reprimiendo su autoexpresión artística y...
¿Y qué dices?
Tomo la ruta técnica.
"Si tienes un pollo en una nevera suburbana,
¿cómo es la textura? ¿Cuál es la temperatura?
- ¿Cómo se siente?" ¿Detalles?
- Sí. - Detalles, sí.
Lo haces sonar libidinoso.
Esa es una demanda por acoso sexual a punto de materializarse.
Sí, y que lo digas. Sí.
¿Y cómo le va a Angela Argo?
¿Listos para ordenar?
- Sí. - Pediré lo de siempre.
Sándwich de filete a la parrilla, puré de papa y ensalada.
- Sí. - Y yo pediré lo mismo.
- Entendido. - Gracias.
¿Por qué preguntas? Salud.
¿Preguntar qué?
Por Angela Argo.
Sólo tengo curiosidad sobre su novela.
Debo decir que es sorprendentemente buena.
Su trabajo en mi clase fue fatal.
Y escribió una colección de poemas para mí que...
Quizá soy una mojigata, pero eran demasiado obscenos.
¿Obscenos?
¿Cómo?
Monólogos dramáticos. Y diálogos.
Sobre una trabajadora sexual telefónica. Angela 911.
¿En serio?
¿Euston acepta ex-trabajadoras sexuales telefónicas?
No lo sé.
- ¿Crees que realmente era...? - No lo sé.
No lo sé, ni quiero saberlo.
Hola. Muchas gracias. Gracias.
Es muy confuso porque había varias referencias...
sobre el padre sexualmente abusivo de la trabajadora sexual.
Una vez tuvimos una conferencia y me confesó que eran ciertas.
Me pregunto sí se suicidó por eso.
- ¿Se suicidó? - Sí.
Ella nunca mencionó eso.
Al final del Semestre de primavera, me llamó...
Betty Hester, de la biblioteca.
Mamá Hubbard.
- No seas cruel. - Perdón... No dije "vieja".
- En fin... - Bien.
Me llamó para decirme que Angela quería donar un libro con sus poemas...
a la biblioteca de Euston, como un regalo.
Betty leyó unos cuantos y estaba totalmente desconcertada.
¿Y tú qué dijiste?
Que los pusiera en el catálogo.
Nadie irá a leerlos, más que Angela.
"Soy el padre de cuatro hijas. Tres de ellas duermen.
Una está despierta, esperándome.
"Sigo pensando en sus pequeños senos.
Mis dedos entre sus piernas".
¿Ted?
¿Puedo ayudarte con algo?
No, estoy bien. Gracias.
Hola.
- Qué gusto verte, Ted. - Igualmente.
- Cuánto tiempo. - Sí.
¿Muy ocupado escribiendo como para leer?
Eso quisiera.
Mi perrito Tulipán. No creo conocer este.
La Profesora Moynahan lo sugirió.
- Entonces, debe ser bueno. - Eso creo.
Bien, gracias.
¿Qué hay de ese otro?
Lo olvidé.
¡Ay, Dios! Creo que conozco a esta autora.
¿En serio?
- ¿Es una de sus estudiantes? - Sí, lo es.
Qué afortunada.
Bien.
- Envíale mis saludos a Sherrie. - Lo haré.
Y a Ruby.
- Vamos tarde. - ¿Qué importa?
Extrañaba estas cenas.
Estas reuniones.
Almas en pena fingiendo que no mueren de aburrimiento...
y angustia en un empleo provinciano.
Compórtate o te llevaré a casa antes del postre.
¿Lo prometes?
Espero que no vuelva a servir el bizcocho de mermelada.
Compórtate. Y no hagas acentos ingleses.
Sí, señora.
Se me salió.
¿Extracto de levadura?
¿Extracto de levadura? Me encanta.
No lo he comido desde mi año de estudios en Oxford.
Adelante.
Me alegra. Es raro que a los estadounidenses les guste.
- Hola. - ¡Sherrie!
¿Cómo estás?
¿Cómo estás?
Hola.
- Qué gusto verte. - Igualmente.
Señor.
¿Cómo está?
- Hola a todos. - Ted.
¿Te ofrezco bocadillos de extracto de levadura?
Nunca rechazo el extracto de levadura.
Claro, al menos que lo sirvas con tarta de riñones.
Ahí está. Hola, Ted.
Qué bien que vinieron.
¿Quieres una bebida, amigo?
Sí. Vodka, por favor, en las rocas.
Que sea doble.
Pellegrino, sin hielo. Gracias.
Discutíamos las dificultades de la carrera artística.
Así es. Ahora escuchemos lo que el autor presente...
opina sobre el tema.
¿Cómo va tu trabajo últimamente?
Bueno, a veces va rápido, otras veces va lento. Ya sabes.
El proceso creativo es muy desafiante.
Pero vale la pena cuando es bueno.
¿En qué trabajas? ¿O está prohibido que uno hable de sus escritos?
Sólo a quienes no han leído mis otras obras.
Está en mi mesa de noche. Palabra de explorador.
- El tercero de la pila. - Seguro.
¿Trabajas en otra novela?
Sí, más prefiero alabar las virtudes del extracto de levadura.
No se dejen engañar por el sarcasmo. Está muy emocionado.
¿De qué se trata?
¿Nos has contado? Lo siento si lo he olvidado.
No, no creo que les haya dicho.
No creo haberle contado a nadie, ni siquiera a mis más íntimos.
Los escritores son reservados.
Como si todos quisiéramos robar sus ideas.
- Eso queremos. - ¿Cuál es el título?
Lánzanos unas migajas. Vamos.
Provócanos. Nos encanta que nos provoquen.
Huevos.
Se llama Huevos.
Qué título tan interesante.
Sí.
¿No era Negro y Negro?
La esposa siempre es la última en enterarse, ¿no?
Creo que ambos son excelentes títulos.
- Gracias. - Como se llame,
no dudo que será otro gran éxito.
- Absolutamente. - ¡Qué bien por nosotros!
- Sí. ¡Salud! - ¡Salud!
¿Y qué opinas de los más brillantes y geniales de Euston este año?
Bueno, creo que no les sorprenderá...
que diga que, año con año, cada nuevo grupo...
parece haber leído menos que los peores del año anterior.
Las Secundarias van a la baja...
en la enseñanza de Dryden y Pope.
¿Saben? Me pasó algo interesante...
el otro día.
Estaba en mi clase de Literatura de EE.UU. Estudiábamos a Poe.
Pensé que podría darles una breve biografía, un poco de chisme,
para que se sintiera más cercano, darle un toque personal.
Bueno, en eso hemos acabado.
En carne para los talk shows.
Poe y su prima y futura esposa de 13 años de edad...
discutiendo su arreglo matrimonial con Ellen.
Seguramente todos lo verían.
Lo harían, a pesar de todo.
En fin, mientras hablaba sobre el matrimonio de Poe,
toda la clase quedó en silencio.
Y, cuando les pregunté qué ocurría,
ninguno respondió.
Hasta que una joven dijo: "¿Nos está diciendo?
¿Que estuvimos estudiando a un pederasta?".
Debes estar bromeando.
Pobre Edgar Allan.
Es fascinante. ¿Ustedes no han detectado?
¿Que se ha elevado la sensibilidad respecto a esos temas?
Yo nunca hablo sólo en mi oficina con una alumna...
a puerta cerrada.
En caso de que todo se ponga feo, tengo una grabadora en mi escritorio.
La semana pasada, leímos Grandes Esperanzas...
y uno de mis estudiantes, un atleta fortachón,
preguntó si Dickens tenía intención de crear un vínculo homosexual...
entre Pip y Magwitch.
Definitivamente, me tendía una trampa.
Quizá buscaba una aprobación literaria...
para salir del armario.
Dije que no creía que Dickens...
intencionalmente nos diera un subtexto gay...
y que debíamos considerar la intención del autor.
Al día siguiente, una alumna me dijo...
que la discusión no la había hecho sentirse "a salvo".
El modo en que lo dijo, "a salvo", me dio escalofríos.
Es una expresión muy común con un significado muy válido.
Lauren, ¿te pasan a ti estas cosas?
Claro. Yo las traigo a colación.
Quiero que los alumnos se sientan a salvo,
esa expresión que a Dave le da escalofríos.
Quiero que puedan acudir a mí...
si sufren acoso, o cualquier cosa, en realidad.
En verdad los tomo en serio.
- Tengo una idea. - ¿Qué, Ted?
Creo que hemos sucumbido sin dar batalla.
Que hemos apretado los puños bajo las fuerzas más neuróticas...
de la represión y la censura.
Creo que debemos ayudarlos a superar sus problemas.
Deberíamos desensibilizarlos como hacen en la Cienciología.
Encerrarlos en un cuarto y gritarles palabras obscenas...
hasta que maduren.
Mierda, mierda. Joder, joder.
Mamón. Hijo de puta. Imbécil.
- Joder, joder. - Bien...
Repetir "cabrón" unas veces ya que estamos.
Sólo viejas y clásicas expresiones de nuestro léxico.
Les estaremos haciendo un favor.
De modo emocional, espiritual y educacional.
Madurarán mucho más rápido...
que si los mimamos y fomentamos todo capricho y neurosis.
Simplemente...
Ted tiene síndrome de Tourette.
Es tardío, síndrome adulto. Es una condición muy rara.
Bien, el postre.
Espero que les quede espacio para el bizcocho de mermelada.
"¿Síndrome de Tourette tardío?".
- Eso es... - Tenía que decir algo.
Por Dios, Ted, ¿qué mosca te picó?
"¿Repetir 'cabrón' unas veces?".
Estaba esperando en que tu cabeza diera vueltas...
y comenzaras a lanzar vómito.
No sé, creo que lo de Poe en el show de Ellen,
fue lo que me llevó al extremo. Es tan...
- Tú conduces. - Sí.
Cielo santo. Vaya montón de idiotas sin carácter.
Imagínate que mi padre me viera terminar aquí.
Habría hecho huelga de hambre para clausurar este lugar.
Magda está enamorada de ti, ¿sabes?
Ya nadie se enamora de mí.
Soy demasiado viejo.
"Él dice: '¿Llamo al 859-6732?
¿Eres Angela 911?'.
"Yo digo: '¿Qué te gustaría hacer esta noche?'.
"Él dice: 'Te tomaré por detrás'.
Mi mano cubre tu boca.
Hago que te inclines sobre un cubo de basura y que abras las piernas.
Frotas tu culo..."
- Ted, me voy a la cama. - Sí... Está bien.
Ya voy para allá.
Fue entonces que Eddie realmente comenzó a odiar los espejos.
Eddie estaba feliz de no verlos al fondo del excusado.
O habría tenido que ver su gordo y pálido rostro de medusa..."
"Él dice: '¿Eres Angela 911?'.
"Digo: '¿Qué quieres hacer esta noche?'.
"Él dice: Escucha lo que hago.
Te levanto la falda, doy ligeros golpecitos en tus muslos.
Sientes mi miembro duro, ansioso por desahogarse.
- "Desabotonas mi..." ¿Profe?
¿Sí?
Eso es todo.
Es genial. De verdad.
- Un trabajo muy osado, Carlos. - Gracias.
Bien. ¿Qué opinan ustedes?
Hola.
- Hola. - Gracias.
- Por lo que comentaste. - Sí, de nada.
Al menos alguien me entiende.
La parte donde él habla del perro sin parar es increíble.
- Extraña. - Sí, es verdad.
Extraña.
¿Vas a atravesar el patio?
Tengo media hora libre antes de Literatura Occidental. ¿Un café?
No puedo. Tengo...
Debo saber su opinión.
Estoy muy nerviosa.
Creo que tal vez lo detestó...
- Bien, buena suerte. - Gracias.
- Nos vemos. - Sí.
Parece que le alegraste el día.
Bueno, sólo decía la verdad, su relato no estaba mal.
Sí, y gracias por impedir nuevamente que la clase acabara en guerra civil.
No me agradezca tan rápido. Nada es gratis, ¿sabe?
¿Qué me va a costar?
Tiempo. Mucho tiempo.
Este realmente apesta.
Genial. No puedo esperar a leerlo.
La perspectiva de la madre...
y relata cómo los padres se conocen.
Se que le he dado mucho a leer,
así que avíseme si es demasiado.
No, es un placer.
De verdad. Yo...
Sólo no te molestes conmigo sí me toma algunos días en leerlo.
Sí. No hay prisa.
- Bien... - Estaré pendiente del teléfono.
- Bien. - Bien, gracias.
- Bien. Nos vemos. - Nos vemos.
Era una mañana como cualquier otra. Sonó la alarma.
Intenté ponerme en pie,
pero la habitación dio vueltas y me lanzó al piso.
Me aterroricé. Llamé a un taxi y fui al hospital.
La doctora revisó mis ojos, mi garganta...
y dijo que tenía una infección del oído. Nada de qué preocuparse.
Pero en cuanto me levanté,
volví a colapsarme en la sala de exploración.
Las enfermeras entraron.
Desperté cuando la joven doctora me tomaba el pulso.
¿Se encuentra bien?
Lector, ahora estamos casados.
¿Cómo rayos supo ella eso?
Oye, leí... Leí tu capítulo.
- ¿Tan pronto? - Sí.
Me siento halagada.
Aunque no sé si es necesario,
me refiero a cómo se conocen los padres y...
Es sólo que lo siento un poco... Superfluo.
El lector lo necesita. Para lo que pasa después.
En fin, ¿cómo es que se te ocurrió toda esa escena?
Tengo curiosidad. El dolor de oído, el desmayo y el encuentro...
en el hospital.
Le pasó a alguien de la Secundaria.
¿Por qué? Suena alterado. ¿Sucede algo?
No.
Pero hablaremos mañana. Bien.
De acuerdo, adiós.
¿Quién era?
Magda.
Le estás dando esperanzas.
No le gustará al final.
¿Me ayudas con la compra?
Por supuesto.
Me encantaría.
Sí...
¡BIENVENIDOS, PADRES!
Danny... Está progresando maravillosamente.
Su habilidad narrativa mejora día a día...
y debo decir que tiene mucha imaginación.
Siempre le ha encantado escribir ficción.
Animales, sobre todo.
Sí, yo... Sí...
Disculpe. ¿Es el Profesor Swenson?
- Sí. - Nuestra Angela está en su clase.
Sí, claro.
Ya me voy, sólo quería saber cómo le estaba yendo, en general.
Gracias por su inspiración.
Bien. Gracias.
- Hola. - Hola.
Soy Amy. Perdone el retraso.
Salimos de Jersey a las 5:30 a.m.
Para no pagar otra noche de Motel.
Sí, claro...
Es demasiada información para un Profesor.
- Mark. - Hola, Mark. ¿Cómo está?
- Bien. - Bien. Siéntense.
- Gracias. - Gracias.
¿Cómo va Angela?
Nos dijo que teníamos que venir a verlo.
Que es el único maestro que dice...
algo bueno de ella.
Estoy seguro de que descubrirá que eso no es verdad.
No, ella siempre habla de su clase.
Usted es como su héroe.
Cree que es el mejor escritor de la historia.
Bueno, es muy halagador. Siempre es bueno tener una admiradora.
Especialmente si es tan talentosa.
Siempre ha querido ser escritora.
Recuerdo cuando empezó,
le compré una computadora.
Y ella solía imprimir un periodiquito sobre la familia.
Cosas como cuánto tiempo debía esperar para entrar...
al baño en la mañana.
Eso es... ¿Qué? ¿Sucede algo?
No, yo... Ella me dijo... Es sólo que...
No sabía que sus ambiciones literarias se remontaban...
a su tierna infancia.
Sí, siempre ha sido buena con el lenguaje.
Ese era tu padrastro, ¿no?
Claro, ¿por qué?
No, eso sólo que...
Tenía curiosidad porque, por el modo en que hablaba...
Hablaba como si te conociera de toda la vida.
Desde que eras un bebé.
Bueno, así fue.
Vivía en la casa de al lado.
Él y su esposa, y luego...
Como un año después del suicidio de mi papá,
se separó y se casó con mi mamá.
Fue el gran escándalo del vecindario.
Sin embargo, sí le mentí sobre algo.
Mi papá no estaba loco, estaba...
Estaba enfermo.
Tenía enfisema.
Lo siento mucho.
Gracias.
Recuerdo una vez que me llevó a comprar víveres,
y comenzó a ahogarse de tal modo,
que resoplaba y tuvo que sentarse.
Luego ví al chico de la caja, me pareció muy guapo.
Miró con fastidio a la chica que embolsaba los víveres.
Y yo me sentí avergonzada.
Y, a partir de su suicidio, pienso en ese momento...
Todos los días, y me siento tan culpable.
¿Por qué estaba tan enojada con él?
Pero no lo estabas.
No era con él,
sino con la situación.
Estabas enojada porque la vida es cruel e injusta.
Es perfectamente normal.
Estaba torcido.
- Gracias... - Lo siento.
El Sr. Reynaud me miró de cerca.
Su voz era tranquila, llena de compasión y ternura,
mientras sostenía en la luz el huevo dañado.
Comencé a llorar.
"Todos están muertos y es mi culpa", le dije.
Debían haber salido del cascarón hace 10 días.
Ví que algo andaba mal, pero no sabía qué hacer.
Así que no hice nada.
"No te culpes", me dijo,
tranquilizándome con su gentil caricia.
"No llores".
Secó mis lágrimas.
Sus dedos acariciaban mi rostro.
Nuestros cuerpos se fusionaron, nuestros labios,
nuestras lenguas...
Sus manos entraron a mis jeans,
mi garganta hizo un sonido tan grave...
que incluso los polluelos muertos oyeron.
Habla Angela Argo.
Oye, dame eso, tonto. ¡Basta!
Lo detestó, ¿no?
Por eso no llamó.
No, en realidad, lo admiré bastante.
- ¿En serio? - Sí.
- Porque fue como... - ¿Qué?
No lo sé. Supongo que raro, sabiendo que usted lo leía.
Eran páginas muy íntimas y yo estaba nerviosísima.
Pasé la noche en vela.
Angela, soy Profesor de Literatura.
Un poco de erotismo no me asusta.
Bien, porque ahora ya puedo respirar.
Sólo estaba...
Imaginaba que usted iba a casa y se preparaba para dormir...
o cenaba, y al saber que leía esas páginas,
me preguntaba si usted estaba...
Ya sabe...
Ya sabe...
En fin, me complace que le gustara. Es genial.
Perdón por venir sin previa cita.
¿Cuándo me darás más?
Bueno, por ahora, tal vez nunca.
¿Sí? Bueno, el bloqueo de escritor nos afecta a veces, ¿no es así?
No, no es eso. Mi disco duro se averió,
y debo comprar una computadora nueva.
Lamento oír eso.
Sí.
Escuche, tal vez esta sea una idea estúpida,
y puede decir no. De hecho, supongo que lo hará,
pero realmente necesito que me lleven a Burlington.
Mi padrastro dijo que comprara una con su tarjeta.
Quiero ir en persona. La última vez, la compré en línea...
y estaba defectuosa. Devolverla fue toda una pesadilla.
Sí. Mira, no es imposible.
Pero yo...
Si no vengo, es porque escribo.
Así que no sé si esto...
Claro, entiendo. Sí.
Supuse que por eso diría que no.
¿Y no te puede llevar tu novio o...?
No tengo novio.
Creí que tú...
No es gran cosa.
Sólo la dejaré de lado por un tiempo.
Tal vez no sea tan mala idea de todos modos.
- Gracias de nuevo. - De nada.
¿Qué tal mañana, a las 10:00?
- ¿En serio? - Sí.
- Sí. - Dios mío, muchas gracias.
Gracias. Eso sería genial.
Sí, vivo en Hughes,
¿me recoge afuera de mi residencia?
- Perfecto. - Genial.
Sólo iremos, la compraremos rápidamente y asunto terminado.
- ¿Sí? Bien, genial. - Perfecto.
- Muchas gracias. - Sí, nos vemos mañana.
¿Ya decidiste cuál será tu especialidad o...?
Tengo hasta el fin del año para elegirla,
pero pensé en escritura de ficción.
A menos que crea que debo elegir otra cosa.
No. Creo que es una gran idea.
No, es que no quiero dar por sentado que eso era lo que querías hacer.
Bien.
La escritura es lo único que me interesa.
Todo lo que me importa.
Si despierto y estoy escribiendo, estoy de buen humor. Soy feliz.
Sé lo que quieres decir.
- Es lo mejor del mundo. - Sí.
Mejor que el sexo.
- Bueno... - Bueno, yo...
- Bueno, quizá mejor que eso no. - Quizá no. Sí, pero...
No, no quiero bocinas externas.
Sólo quiero que tenga el nuevo Intel Core I5...
y procesadores I7.
- Por supuesto. - Bien.
No compraré la garantía...
porque sólo se descompone cuando ya venció.
Su hija es muy encantadora.
Eso fue fácil. Todo debería ser así de fácil.
Gracias.
Es sólo un escritor ayudando a otro.
Gracias.
- ¿Qué? - Perdón, adelante.
No, adelante. Tú elige.
- ¿Sí? Está bien. - Sí.
- Bien. - Bien.
Por casualidad, ¿no querrá?
¿Ayudarme a llevar estas cosas a mi habitación?
¿O ayudarme a instalarlas?
Entiendo si debe irse.
Ya le he robé mucho de su día.
De hecho,
no soy útil para configurar una computadora.
Mi esposa tuvo que configurar la mía.
Soy totalmente inútil.
Así que...
- Está bien. Puedo hacerlo. - Bien.
Usted puede ser mi apoyo moral y ya.
¿Hiciste todos estos dibujos?
Sí, la mayoría.
- Muy buenos. - Gracias. Siempre he dibujado.
Así paso el tiempo.
Impresionantes.
¡Creo que ya está!
La instalación de mi última computadora fue infernal.
Usted debe darme buena suerte.
Me alegra escucharlo.
Oiga, déjeme imprimirle las nuevas páginas.
¡Joder!
¡Mierda!
El papel se atascó.
Sí, ¡no me diga!
Lo siento. Lo siento, es sólo que...
Realmente quería darle estas páginas...
- antes de que se fuera y... - Descuida.
¿Sabes qué? Sólo envíalas por e-mail porque realmente debo irme.
No, reiniciaré. A veces, así pasa. Se atasca.
Sólo déjeme intentar esto, ¿sí?
¡Mierda!
- Bien, de acuerdo. - No, es...
Relájate, está bien. No es...
- Es sólo que... - Está bien.
Está bien.
No...
¡Ay, Dios mío!
- ¿Qué fue eso? - No lo sé.
El sonido me traspasó el cráneo.
Lo siento, creo que me rompí un diente.
- ¿Se encuentra bien? - No lo sé. Sí.
Creo que perdí un empaste o algo así.
Eso no fue todo lo que perdió.
Sí, lo siento.
No se preocupe.
Oiga, intentémoslo de nuevo.
- Bueno, no estoy tan seguro... - No.
- ¿Qué? - Eso no.
Iba a decir que mis páginas.
Ah, está bien.
Oye, no cerramos con llave.
Yo cerré cuando entramos.
Creo que lo tenemos.
¿Tienes un...?
Sí, ahí está la basura.
Bien...
Bingo.
- Realizamos una transformación. - Sí.
Hicimos algo así como vudú.
Me disculpo por...
Aquí está.
El nuevo capítulo.
Fantástico. Bien, lo leeré lo más pronto posible.
Genial.
Mira, no debemos contarle a nadie sobre esto.
¿Sí? O sea, causaría un terrible escándalo y...
Está bien, no le diré a nadie.
No quiero que nos echen de Euston a ambos.
- Descuide. Esto no pasó. - Bien.
- Bien. - Al menos, aún no ha pasado.
De acuerdo.
De acuerdo.
Bien.
Bien.
Bien...
- Claris. Hola. - Profesor Swenson.
- ¿Qué tal? - Bien, ¿tú?
Bien, bien.
- Te veré en clase. - Sí.
- Nos vemos. - De acuerdo.
Qué bien. Estás en casa.
No puedo decidir. ¿Qué quieres?
No lo sé. Es una pregunta difícil.
Quizá retroceder en el tiempo. ¿Qué opinas?
Para cenar, tontito.
¿Qué tal algo de avena?
Hoy me rompí el diente.
- ¡Ay, no! - Sí.
¿Cómo te lo rompiste?
Con una aceituna.
¿Una aceituna? ¿En la cafetería de Euston?
- Suena como algo exótico. - No, yo...
Tuve un antojo, fui rápidamente al minisúper,
compré un frasco entero...
y prácticamente me lo comí todo.
Ya sabes cómo... Cuando pones el hueso...
de un lado de tu boca, como yo,
y luego la mordí y...
Fue estúpido.
Quizá estás embarazado.
¿Qué?
Antojos extraños.
Por un instante, parecías temer estar embarazado.
No, no es gracioso. De verdad...
Cuando tienes veintitantos, crees que todo es reemplazable,
pero a los 49, sabes que no es así.
- Lo siento. - Está bien.
Debiste ir la clínica. Te habríamos arreglado.
¿Te duele?
Sólo cuando hago esto.
No hagas eso.
Es estúpido.
Te preparará unos suaves, pero muy deliciosos...
huevos revueltos con queso.
Sí, está bien.
- Eso no dolió. - No. En realidad, no.
¿Quieres algo más o...?
No, está bien.
Presionó hasta romper el huevo,
la pegajosa yema se filtraba por los dedos entrelazados.
Mis dedos se deslizaron contra los suyos y nuestras manos se unieron...
y ya no sabía qué dedos eran de quién.
Tomó mi mano, aún resbalosa por el huevo,
y envolvió su pene con ella.
Su saliva sabía al almuerzo de un anciano.
Hígado y cebolla, pescado frito.
Su estómago se apoyó en mí.
Quizá me leía la mente,
porque se volvía más brusco al penetrarme con fuerza.
Comencé a llorar porque me dolía,
pero al mismo tiempo, me alegraba que me deseara,
de ser la única capaz de hacer a un hombre arriesgar todo...
para hacer lo que hacíamos...
en la cálida luz del cobertizo,
con el zumbido de bandejas de huevos.
Conozco a tipos que harían eso, ¿de acuerdo?
Sólo que no me convence que este tipo lo haría.
No importa si alguien haría algo así o no,
lo que importa es si Meg nos hizo creer...
que su protagonista lo hizo.
- En fin... - Oye, Meg.
¿Cómo se gana la vida el tipo de tu relato?
No lo sé. O sea... Espera, es un contratista.
¿Eso está en el relato?
Lo estaba, pero luego lo quité.
No está en el relato porque él no lo está.
No lo creemos ni por un jodido segundo.
No creemos nada de lo que dice, ni de lo que hace.
No que lleva al gato al techo para matarlo.
Alguien así trataría mejor al gato...
que a la mujer.
Como si no lo hubieras investigado.
Te ocupaste más en pensar qué crueldad haría él...
que en escribir un relato.
Bueno...
Parece que a Angela no le gustó el trabajo de Meg esta semana.
Perdón, pero me parece injusto...
que Angela suelte su lengua...
con nuestro trabajo y nunca hablemos del suyo.
Debe jugar bajo las mismas reglas.
Pero dejé claro, al inicio del curso,
- que nadie está obligado... - Bien.
Da igual. Traeré mi material a la clase. No tengo miedo.
Simplemente no veo el punto.
Pero eso te complace, lo haré la próxima semana.
Bien, genial. Gracias, Angela, por ofrecerte como voluntaria.
Y por sacarnos de esta pequeña bronca.
"Bronca". Hermoso.
Es una de mis favoritas.
Bien, ya está. Nos vemos la próxima semana.
Angela, ¿podrías quedarte para que hablemos?
¿Sobre lo que te gustaría leer la próxima semana?
Lamento haber explotado así.
Un instante estaba al margen...
y al siguiente, estaba despedazando a Meg.
Sí. No, está bien. Es decir, tenías razón.
Es simplemente mi estado de ánimo.
Estaba enojada antes de venir.
¿Porqué?
Porque no llamaste.
Sobre las páginas.
Lo sé. Lo siento, no tuve oportunidad...
Tampoco eran escenas tan extremas, ¿sabes?
Y quería saberlo que pensabas, me estaba volviendo loca.
Y heme aquí, defendiendo la conducta masculina ante la bazofia de Meg,
y, sin embargo, tú estás exhibiendo el peor tipo de conducta masculina...
y francamente, prefiero que lances a mi gato al techo y lo mates...
a que leas estas páginas durísimas y difíciles de escribir...
y que ni siquiera me llames.
Lo siento.
Fue desconsiderado.
Disculpa aceptada.
Bien.
La próxima semana, creo que deberías...
Simplemente comencemos con el primer capítulo.
¿De acuerdo?
Sí. Claro.
No sé si sacaré mucho provecho de esto.
Sin ofender, pero...
Sólo necesito exponer mi material al mundo...
para que lo lea alguien que no me conoce...
y que pueda decirme si apesta, sí debería seguir escribiendo...
o si debería quemarlo todo, romperlo y jamás volver a escribir.
No creo que tengas que hacer eso.
¿Ahí tienes El Ángel Azul? ¿Viste El Ángel Azul?
- Sí. - No creo haberla visto.
Pero Marlene Dietrich es genial, ¿no?
Es aburrida, me costó acabarla.
Pero debo devolverla o será como comprarla.
- Bien. - Oye...
Cuando hables con tu editor en Nueva York,
¿qué tal si le mencionas mi novela?
¿Sabes?
Haz que lea un capítulo o un par de páginas.
Y él te dirá y tu podrás decirme a mí.
Déjame pensarlo.
- En verdad lo agradezco. - No hay problema.
- Nos vemos. - Sí, nos vemos después.
Hablemos de lo que nos gustó...
antes de hacerlo trizas, como de costumbre.
Hubo cosas de los huevos que estuvieron bien.
Por Dios, Carlos. Todo era muy obvio y simbólico.
Gracias. Esto de los huevos, ¿de verdad? Es un cliché.
No creí en la narración.
Las chicas adolescentes no piensan así.
No contiene expresiones adolescentes,
era poco realista.
Y la narradora es tan... No lo sé.
Estuve esperando aprender algo de ella como personaje.
- Exacto. - Bien, pero esta es la primera parte...
del capítulo uno de una novela.
Una novela debe tener algo para que sigas leyendo.
No nos convence la historia de una chica que empolla huevos...
y que tiene fantasías con su Profesor.
Sí. Es como lo peor que hemos leído en clase en todo el año.
¿Saben? A veces...
A veces surge...
algo que es nuevo, fresco y original,
distinto a todo lo que se haya escrito antes.
No estoy diciendo que Angela haya escrito Ulises,
sólo digo que lo que ha escrito es muy original.
Y el resto de ustedes necesita verlo.
Porque si hay algo...
de esta clase con lo que quiero que se queden,
es la habilidad, la generosidad...
de ver lo que es realmente bueno.
Y esto es realmente bueno.
Debería ser dolorosamente obvio para todos ustedes...
que lo que Angela ha escrito es más sofisticado...
más profundo,
más cautivador y con más matices...
que cualquier cosa que ustedes hayan escrito en todo el semestre.
Y estoy pasmado de que no lo vean.
Hola. Habla Ted Swenson, busco a Len Currie.
Un minuto, Sr. Swenson.
Ted. Por fin. ¿Cómo estás, viejo?
- ¿Cómo estás? - Dios, qué difícil es contactarte.
- ¿Vendrás a Nueva York? - Sí.
Por eso te llamo, quiero hablar contigo...
sobre un par de cosas.
¿Quizá en dos semanas?
¿En Acción de Gracias?
No... De hecho, quería decir...
Ese viernes es perfecto.
Es el único hueco libre en mi agenda...
para el año próximo, prácticamente.
Y para el almuerzo, estaré escapándome...
con mi esposa e hijos.
No le digas a nadie.
Nos vemos en Norma's. Park Avenue South 22.
A la 1:00. No puedo esperar a leer por fin lo que tienes.
¿Hola?
Dios mío, Ted. ¡Ella está aquí!
¿Hola?
No te esperaba tan temprano.
Creí que te había tocado el tráfico.
En realidad, no estuvo tan mal.
Huele bien, mamá.
- Hola, ¿cómo estás? - Hola.
Regresó, y mejor que nunca.
Luces genial, luces genial.
Gracias, papá, necesitas decirlo una tercera vez.
Bien, de acuerdo.
Tomo un curso sobre personalidad anormal.
Para graduarme en Psicología.
Suena interesante.
Sí, muchos estudios dicen...
que los parientes cercanos de los afectados...
corren mayor riesgo de desarrollar síntomas.
Me recuerda al abuelo.
Tiene mucho sentido.
Esto es suculento, cariño.
El hijo de un bipolar tiene menos del 15% de probabilidad...
de desarrollarlo.
Bueno, ahí tienes, 15%. Te salvaste.
A menos que otros familiares...
sufran también de algún tipo de trastorno afectivo.
Recuerdo que tu madre también se deprimía mucho.
Cariño, ¿está bien si no hablamos?
De mi enfermedad mental hereditaria...
en la cena de Acción de Gracias?
Aunque es un tema fascinante.
La bipolaridad abunda.
Mi padre no era bipolar.
Estaba enojado por las condiciones en el país.
Su estado emocional subyacente...
debió impactarte mucho...
y me sorprende que nunca hayas ido a terapia.
¿Por qué? Soy escritor. Eso es suministro para el molino emocional.
¿Por qué reducirlo?
Se prendió fuego.
Sí, lo sé. Lo sé.
Pero no creo que la indignación política sea hereditaria...
- Así que, no me preocuparía. - Bien.
Cambiemos de tema.
¿Cómo va tu libro?
¿Cómo va la novela?
Bueno, ya viene. Ya viene. Es...
Es lenta.
Va lenta, pero no quería hablarte...
de mi novela.
Quería hablarte...
de la novela que escribe una alumna.
- ¡Qué Dios nos ampare! - No.
Len, escucha,
es sobre una chica de Secundaria que tiene un amorío con su maestro.
Mira... Quiero dártela.
¡Te la estás tirando!
¿Qué? ¡No!
- Pero lo deseas... - No, no deseo...
El asunto no es el sexo, sino que esta chica es muy talentosa.
Te creo, realmente... Estoy seguro de que es buena.
Pero no tengo tiempo de leer la novela...
de una chica que desea a su maestro de Secundaria.
¿Y si lees las primeras páginas?
- ¿Ted? - Las primeras páginas.
Ted...
Hazte un favor.
Llévate el manuscrito.
Dile que me lo mostrarás si deja que te la tires.
¿Qué hay de tu libro?
Pongámonos serios. Se me ocurrió una idea.
¿Has pensado en escribir memorias?
- Len. - No hace falta decirte...
que lo que vende actualmente posee el jugoso brillo,
el olor a sangre de la verdad.
Sí, lo sé.
¿Cuánta gente lee una novela?
Unas 5.000 personas.
De esas 5.000 que leyeron tu novela,
dos mil están muertas y el resto la ha olvidado.
Mejor ser un famoso autor de memorias que un novelista mediocre.
No lo hago como editor.
Lo hago como tu amigo.
Bueno, te lo agradezco.
Gracias.
Gracias.
Mira, no te conozco tan bien,
pero lo mejor, lo realmente bueno...
sería que hubiera algo continuo...
desde la muerte de tu padre,
algún problema constante.
¿Un problema? ¿Como qué? ¿A qué te...?
Alcohol, drogas, abuso conyugal.
¡Adicción al sexo!
Revolcarte compulsivamente con tus alumnas. ¡Sería genial!
¡Len!
Algo que se remonte directamente a tu infancia disfuncional.
Y algo de lo que, por supuesto, te has "recuperado".
Sí, bueno...
Lo pensaré.
¿Qué haces sentada en la oscuridad?
No lo sé. Sólo pensaba.
¿Todo está bien?
¿Y Ruby? ¿Se molestó porque me fuí?
No, para nada. Ya te dije que está bien.
¿Qué te dijo Len?
Su hijo tiene síndrome de déficit de atención...
y lo están saturando de medicamentos.
Me refiero a los capítulos que le diste.
Sí, no, él está...
Ya ves, está emocionado.
Me dijo que quizá le tomará...
algo de tiempo leerlo...
Bien. A todos les encantaría verte terminar Huevos.
Por cierto, llamó una de tus alumnas.
Sonaba alterada.
- ¿Te dejó su nombre? - No.
Dijo que quería hablar de su novela.
Pensaba que era tu móvil.
¿Su novela?
Genial.
Su novela.
Volvió a Jersey, dejó su número.
Dijo que la llames cuando sea.
Increíbles estos estudiantes.
Dices: "No me llames, al menos que sea una grave emergencia".
Y claro, para ellos, todo es una grave emergencia.
Estás a su merced. Es simplemente...
Seguro es algo que puede esperar hasta el lunes.
Voy a subir.
Bien, te veo en un momento.
Buenos días.
Feliz Acción de Gracias.
Detesto cuando me miras así.
¿Cómo?
Como un plato de cena.
Lo siento, no creí que te mirara como la cena.
No suelo pensar en la cena, al menos que ya haya almorzado.
Me imagino que el asunto no fue muy bien,
si no, me habrías llamado.
No, le hablé al respecto
y dijo... Ya ves, es un hombre muy ocupado.
Dijo que la leería.
Claro, podría estar tan ocupado que sólo fingirá leerla...
y luego, la enviará de vuelta, pero...
Desafortunadamente, no podemos controlar eso.
¿Y cuándo puedo llamarlo?
De nada. ¿Cómo estuvo tu día de Acción de Gracias?
Espantoso. ¿Cuándo lo llamo para ver si la leyó?
No creo que le guste eso.
Eso podría hacerlo perder el interés en leerla.
No se la diste, ¿verdad?
De acuerdo, mira.
No la dejé con Len.
No es que no lo intentara. Lo hice.
Es sólo que por ahora no está leyendo novelas nuevas.
No deberías tomarlo personalmente, no es...
No es que la haya leído y no le haya gustado.
Es sólo que eso es todo...
Digo, por favor.
Eres joven, ni siquiera has terminado la novela.
Tú y yo sabemos que todo esto es una mentira.
Nada de esto importa.
"¿Cuándo me publicarán? ¡Mi reputación! ¡Mi fama!".
Es mentira.
Lo único que importa es el trabajo.
Eso es todo.
- El trabajo. - Jódete.
No. ¡Jódete tú!
Hice un esfuerzo descomunal por ti.
Fuí a Manhattan a ver a mi editor...
para que me llevara a comer y me tratara fatal.
Que me dijera que tengo que escribir mis memorias de mi juventud,
todo lo que cubrí en La Hora del Fénix,
pero debo escribirlo de otro modo...
y se supone que eso será la verdad.
¿Qué me joda? Jódete tú.
¿Qué le dijiste?
Le dije que no. Simple y llanamente, que soy novelista.
Aún tengo estándares.
Es fácil para ti tener estándares,
con tu bien pagado empleo como Profesor y tu puesto vitalicio.
Tendrás tiempo para escribir, aunque no lo hagas.
Si acabo trabajando en una farmacia, la mejor...
situación con los contactos de mis padres,
nunca tendré tiempo.
Y tú te sientas con tu superioridad moral...
sobre no vender tu fabuloso talento.
Increíble que dejaras que pasara.
¡Qué no lucharas más por mí!
Angela, ¿qué...?
Sólo te dejé follarme para que le dieras mi novela...
a alguien que pudiera hacer algo.
No creí que se tratara de eso.
No creí que se tratara de que me dejaras follarte.
Creí que era algo que ambos queríamos.
Bueno, ahora ya lo sabes...
- ¿Hola? - ¿Profesor Swenson?
Habla Hillary, de la oficina del Dr. Bentham.
¿Sí?
El Dr. Bentham quiere verlo esta mañana, en cuanto llegue,
si es posible.
Sí. Llegaré entre 10 y 15 minutos.
¿Se tardará mucho? Porque esta mañana debo estar en la oficina.
Le diré que llegará dentro de poco. Muchas gracias.
De acuerdo.
Ted.
Por favor, siéntate.
Gracias por venir con tan poca antelación.
Bueno, el horario de oficina así de temprano no es popular, así que...
Ted, tal vez podríamos dejar de lado la charla trivial, si te parece,
e ir directo al grano.
Me imagino que el asunto no fue muy bien, si no, me habrías llamado.
No, le hablé al respecto y dijo...
Ya ves, es un hombre muy ocupado.
Dijo que la leería.
Claro, podría estar tan ocupado que sólo fingirá leerla...
y luego, la enviará de vuelta, pero...
Desafortunadamente, no podemos controlar eso.
Increíble que dejaras que pasara.
¡Qué no lucharas más por mí!
Angela, ¿qué...?
Sólo te dejé follarme para que le dieras mi novela...
a alguien que pudiera hacer algo.
No creí que se tratara de que me dejaras follarte.
Creí que era algo que ambos queríamos.
Francis, mira,
no hice a esta chica dormir conmigo...
a cambio de promover su novela.
Ted, tal vez sea precipitado...
advertirte que todo lo que digas puede ser usado en tu contra, pero...
¿Me estás arrestando? ¿Eso haces?
¿Me estás leyendo mis derechos? ¿Está aquí la Policía?
Claro que no.
Pero la evidencia contra ti... Parece ser bastante condenatoria.
¿Y eso qué significa?
La alumna te está acusando de acoso sexual.
También amenaza con demandar a la escuela.
Y dado lo que nos ha presentado,
creo que deberías considerar,
por el bien de todos,
tu renuncia.
No te pediría eso sólo por la escuela, amigo.
Te diría que siguieras adelante y lucharas, si eso quieres.
Pero tienes una familia en la cual pensar, y una reputación profesional.
¿Y cuáles son mis supuestas opciones?
Bueno, supongo que tendríamos que formar un Comité para analizarlo.
Reunir testigos.
Convocar a una audiencia, si es necesario, y asumo que lo será.
Está explicado en la sección de acoso sexual del manual de la Facultad.
Esto no es acoso sexual.
De hecho, Ted, esto parece ser el típico caso de acoso sexual.
Sí, pero no lo es.
Por cierto, la Srta. Argo me pidió que te pidiera...
que no la contactes, sino hasta después de que esto se arregle.
Así que, ¿qué dices, Ted?
¿Quieres ir a cenar?
¿Estamos celebrando algo?
Un día sin desastres.
Bueno, vale la pena celebrar eso.
¿Emilio's?
Tal vez tengas que esperar un mes sin desastres para eso.
Bueno, no habrá nada de eso pronto,
vayamos esta noche.
De acuerdo.
- Iré a tomar una ducha. - Está bien.
Ted. ¿Qué estás...?
En mi terror y confusión,
opté por la creencia convencional de que si vas a darle...
noticias aplastantes a un ser querido,
es mejor hacerlo en un lugar concurrido,
lo cual evitará lágrimas, recriminaciones,
intentos de asesinato y esas cosas.
Debí haber sabido que a las 7:00 p.m., en una noche entre semana,
el lugar estaría vacío.
Pediré el venado.
Y yo, el salmón.
A pesar de que quizá está exhausto...
tras haber nadado hasta Vermont.
Sobrevivimos Acción de Gracias.
- Nada mal. - Nada mal.
- Nada mal. - Difícilmente lo recuerdo.
¿Qué crees? ¿Crees que vendrá a casa para Navidad?
Sí, eso espero. Sí.
Me alegra estar en esto juntos.
A mí también.
Así que si...
Si te digo algo...
¿Me prometes no enojarte conmigo, pase lo que pase?
Reconozco un buen trato perder-perder cuando lo veo.
No, hablo en serio.
¿Has estado durmiendo con una alumna?
¡Dios mío! Estaba bromeando.
En realidad no... En realidad no dormí con ella.
Mi diente se rompió.
Entonces, ibas a dormir con ella, pero tu diente se rompió.
Bueno, algo así. En realidad no...
- Quiero decir... - ¿Qué hizo ella?
¿Golpearte la cara?
No.
¿Fue la que llamó cuando supuestamente estabas en Nueva York?
Creo que sí.
¿Y crees que fuiste a verla a ella?
¿Cuando dijiste que verías a tu editor?
No, yo...
¡Mírame, maldita sea!
¿Para qué los miras a ellos?
No, estuve en Nueva York. Ví a Len.
No mentiría sobre algo así.
Soy muy supersticioso, lo sabes.
- ¿Y si el avión se caía...? - Lástima que no fue así.
¿Es bonita?
No, en realidad no. No.
¿Entonces, qué? ¿Juventud? ¿Gran cuerpo? ¿Qué?
No, nada de eso. Nada, es sólo que...
Ella es buena escribiendo.
¿Es buena escribiendo?
¿Se trata de escritura?
¿Y no se te ocurrió que el querer dormir?
¿Con esta chica podría haber nublado tu juicio literario?
Es sólo que esta novela que está escribiendo, es...
Es estúpido, sé que es estúpido.
Fue eso, eso fue lo que me atrajo.
Entiendo. No te tiraste a una alumna, te tiraste a un libro.
Eres como una groupie, como esas chicas...
que se te acercaban después de un evento...
porque creían que eras un escritor famoso.
¿Sabes qué? Eres peor que una groupie.
Eres como un vampiro, chupándole la sangre.
Un tipo cuya hija difícilmente le habla...
porque él se olvidó que existía.
Estabas tan ensimismado, enamorado de tus pequeños problemitas,
que el único modo en que puede llamar tu atención...
es saliendo con un tipo cuya reputación es tan mala...
que incluso tú la conocías,
aún con tu cabeza inmersa en tu culo.
Bien, ya es... Sherrie...
Todos esos patéticos amores platónicos con alumnas,
hablando afectadamente de cómo la Srta. Tal...
era tan talentosa.
Y preguntándome siempre si alguien aún creería que eres atractivo.
Debí haberme dado cuenta.
Lo merezco por creer que éramos distintos.
No éramos como todos los demás, no éramos el cliché.
El inseguro escritor mayor y su patética esposa que lo apoya.
- Ya... - Cielos, ¿qué puede ser?
¿Mayor cliché, que creer que no eres un cliché?
Lo que sea que estés buscando, no está allá afuera.
No está en mí.
Y no está en el coño de una de tus alumnas,
que por casualidad puede escribir.
Lo sé. ¿No crees que no lo sé?
Está demandándome por acoso sexual.
Qué bueno.
Espero que te crucifiquen.
Espero que te hagan pagar, joder.
Me quedaré con Arlene por un tiempo. No llames, por favor.
El Ángel Azul
Ruby. Hola, cariño. Iba a llamarte.
Lo que le hiciste a mamá es fatal.
Deberías sentirte como la mierda. Así la hiciste sentir.
No, lo sé. Lo sé. Y no tengo defensa válida, yo...
Me dio gusto hablar contigo.
Volverme a enamorar...
Nunca lo quise...
¿Qué debe hacer una chica?
No puedo evitarlo.
El amor siempre ha sido mi juego...
Jugarlo a mi antojo...
Lo siento, amigo, pero no me dejas alternativa.
Debo pedir tu renuncia.
Se acabaron las entradas.
Sólo hay lugar parado, Profesor.
¡No voy a seguir!
¿Qué te pasó? ¿Estás loco?
Debes continuar.
Ponte esta peluca.
No se altere, Profesor.
Cálmese, por favor.
Damas y caballeros,
un huevo.
Sabemos por qué estamos aquí.
Para investigar las acusaciones presentadas por la Srta. Angela Argo...
contra el Profesor Theodore Swenson.
El Comité ya ha tomado varias declaraciones...
bajo recomendación.
¿Tienes alguna pregunta, Ted?
¿Ted?
No.
Supongo que deberíamos empezar.
Cuéntenos lo ocurrido en la oficina del Decano Bentham...
la noche del 6 de noviembre.
Bueno...
¿Alguna vez notó algo inusual en la conducta del Profesor Swenson?
Con la Srta. ¿Argo?
Bueno...
¿Hizo algo en clase que diera sospechas?
De una relación inapropiada con la Srta. ¿Argo?
¿Alguna vez lo vio con la Srta. Argo en un sitio que le sorprendiera?
- Bueno... - Gracias por venir.
Agradecemos su honestidad.
Bien, Srta. Williams.
El Comité agradece su ayuda.
¿Podría decirnos la razón de las visitas de la Srta? Argo...
a la clínica?
La vez que vino, Sherrie Swenson y yo estábamos de guardia,
y dijo que había estado teniendo pensamientos suicidas.
Le preocupaba no llegar a conocer a un hombre que pudiera amar.
¿Cómo respondió usted?
Quería saber cómo habíamos conocido a nuestros esposos.
Así que se lo contamos y eso pareció consolarla.
Bien, muchas gracias por venir.
Bien, Angela,
¿se siente lista?
Comenzaré por decir...
que todos comprendemos lo difícil que ha sido para usted...
hacer esto.
Lo valiente que es en su ayuda a garantizar...
que este tipo de cosas ya no pasen.
Quiero comenzar preguntándole cuándo fue que se dio cuenta...
que el Profesor Swenson estaba interesado en algo...
más allá de la típica relación entre Profesor y alumna.
Bueno, lo pesqué mirándome en clase muy seguido.
Y luego me enteré de que sacó mi libro de poemas...
de la biblioteca.
Y...
Supuse que algo estaba ocurriendo.
¿Cómo se sintió?
Me perturbó. Muchísimo.
¿Y cómo progresaron las cosas entre ustedes?
Fue cuando le dije que mi computadora se averió...
y él se ofreció a llevarme a Burlington a comprar otra.
Objeción, Señorías. Yo no lo ofrecí. Ella lo pidió.
Ted, ya tendrá su oportunidad.
Y este no es un Tribunal.
No es necesario llamarnos "Señorías".
De acuerdo. Está bien.
Luego, ¿qué pasó?
Al principio, nada.
Parecía muy nervioso, como si temiera que nos vieran.
¿Y luego?
Cuando íbamos de regreso,
comenzó a hablar de su editor en Nueva York...
y preguntó que si me gustaría que él leyera mi novela...
Y entonces, puso su mano sobre la mía...
y la movió hacia mi pierna...
Dios mío, ¡eso es mentira, Angela!
¡Esa es una total y soberana mentira!
- Ted. - ¡Es mentira!
- Podrá hablar. - ¡Es mentira!
- Por favor... - Disculpe la interrupción.
Por favor, continúe.
En fin, al volver a la residencia,
se ofreció a ayudarme a cargar la computadora a mi habitación.
¿Y le dijo que sí?
Mi ánimo era totalmente pasivo,
como si no tuviera control sobre nada en absoluto.
¿Y qué pasó después, Angela?
Sé que es difícil para usted,
pero tenemos que saberlo.
Bueno...
De algún modo, tuvimos sexo.
O, al menos comenzamos, y luego, su diente se rompió.
¿Y?
Ahí terminó.
¿Cómo se sintió?
Aliviada.
No debí haberlo hecho,
pero supongo que lo que ofrecía a cambio era demasiado tentador.
¿Cumplió con su parte del trato?
Mintió.
Dijo que su editor no estaba interesado...
y que no quería mirar mi libro.
Anda, cariño.
Diles.
Diles las buenas noticias.
¿Buenas noticias? Por favor.
Hace como una semana, recibí una llamada de Len Currie,
el editor del Profesor Swenson.
Dijo que encontró mi manuscrito en la silla cuando almorzaban,
que lo recogió, lo leyó en el taxi camino a casa...
y que...
Me ofreció un contrato de publicación.
¡Eso es maravilloso!
- ¿Ya se acabó? - Sí, por supuesto, gracias.
Y felicitaciones por su... Por su libro.
Gracias, supongo.
Ahora, debo terminarlo.
Ted, me imagino que tendrá algo que decir.
Antes que nada, quisiera decir que lo lamento.
Lo lamento mucho más de lo que puedan imaginar.
Lamento...
Haber arruinado mi matrimonio,
haber arruinado mi carrera.
Lamento haber sacrificado a mi extraordinaria esposa...
por un ideal romántico adolescente.
Lamento no poder escribir una novela...
tan buena como la primera.
Lamento que mi hija no me hable.
Lamento que mi padre se haya prendido fuego.
Y lamento haber pasado la mayor parte de una década,
la cual no regresará,
entre todos ustedes.
Admito que mi conducta hacia Angela fue inapropiada...
y poco profesional.
Me arrepiento, y me arrepiento muchísimo.
Pero no estoy de acuerdo con el modo en que el caso se presentó hoy.
La verdad ha sido retorcida.
Lo que pasó entre Angela y yo...
fue personal,
y fue complicado.
Pero jamás fue una transacción de negocios.
Eso es mentira.
Es todo.
Excelente. Gracias.
Y gracias a todos.
El Comité les informará sobre su decisión dentro de...
las próximas dos semanas.
QUINCE MESES DESPUÉS
En El Ángel Azul, el Profesor Rath, loco de pena,
deambula por las calles cubiertas de nieve, destrozado y humillado,
siendo la causa de su propia destrucción.
Murió en su salón de clase, sólo, despreciado,
aferrándose en vano a una vida que ya no le pertenecía.
Pero yo no soy el Profesor Rath.
Sí, ambos destruimos las vidas que teníamos,
fuimos manipulados por fuerzas inexploradas, emociones reprimidas,
fantasmas de nuestro pasado.
Pero yo, además, destruí las vidas de otros,
las de quienes más amaba y que confiaban en mí.
Y eso es algo con lo que tendré que vivir.
"¿Por qué permití que ocurriera?". Aún me lo pregunto.
¿Acaso me prendí fuego para protestar contra mi autocomplacencia?
¿Era el único modo de librarme de mi inercia?...
y saltar a lo desconocido?
No lo sé.
Todo lo que sé es que he vuelto a escribir.
Y por el momento, con eso basta.
HUEVOS
Disculpe.
¿Qué opina del libro?
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