Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Anuncie su producto o marca aqu� cont�ctenos www.SubtitleDB.org hoy
ATILA, REY DE LOS HUNOS
Hace mil quinientos a�os, poco despu�s de que el cristianismo...
fuera declarado religi�n oficial del Imperio Romano,
el imperio se dividi� en dos mitades con sus correspondientes capitales.
La oriental se llam� Constantinopla. La occidental era Roma.
Esa divis�n debilit� al imperio y atrajo a los b�rbaros que merodeaban por Europa.
Como una plaga, apareci� por el norte un pueblo feroz descendiente de los mongoles:
�Los hunos!
Comenzaron por conquistar otras tribus b�rbaras,
esparciendo el terror y la muerte entre los pueblos paganos,
que unieron a su cruel horda, gobernada por el m�s despiadado conquistador de la historia:
�Atila! �El huno!
Cabalgaba con otros seis cerca del campamento.
�ste se defendi� tan bien que no quisimos matarlo.
�Eres romano?
Me llamo Marciano.
Y soy centuri�n de la Guardia Imperial de Roma.
�Centuri�n de la Guardia!
Llevaba un mensaje de Valentiniano lll al emperador Teodosio II en Constantinopla.
Kubra.
S�, padre.
�Suelta al romano!
�Que lo suelte?
Haz lo que te digo.
�Qu� mensaje llevabas a Teodosio?
Un mensaje para prevenirlo.
�Para prevenirlo?
�Contra m�?
Contra ti.
Este romano es valiente. No teme decir la verdad.
Tr�eme luz.
�Sujetadlo!
Voy a extraerte la flecha.
Conocemos tus planes contra el Imperio.
�Nunca conquistar�s Roma!
�Tus hordas ser�n aniquiladas!
�Porque un solo romano... vale por veinte b�rbaros!
Todos los soldados de Roma se te enfrentar�n y te derrotar�n.
Est� muerto.
S�lo ha perdido el conocimiento.
Me gusta el valor de este romano.
La flecha que lo derrib�.
�Desde cu�ndo siente mi padre tanto aprecio por los romanos?
No siento ning�n aprecio por ellos,
pero necesito a �ste.
Quiero que nos ense�e la manera de luchar de los romanos.
Cuando est� curado de sus heridas...
ser� nuestro instructor.
�Orden� que no hag�is prisioneros!
Pero es un rey. Y su familia.
�Postraos ante mi se�or y su hija!
�C�mo te llamas?
�ldico.
��ldico! �Desatadla!
Y llevadla con mis mujeres.
�Ten piedad! - �Matad a los otros!
�Por qu� tienen que morir?
No entiendo a esos cristianos.
Un enemigo vivo, sigue siendo un enemigo.
A no ser que se trate de una mujer.
Si me da un hijo, tal vez sea mi esposa favorita.
Mi padre pretende tener tantos hijos como caballos.
Posee m�s esposas que cualquier otro rey.
Los romanos se extra�an de esto,
porque s�lo poseen una esposa.
Una buena esposa es todo para un hombre.
Puedes tener m�s de cuatrocientas y ninguna ser la favorita.
�C�mo se puede escoger la mejor si no se tienen muchas para compararlas?
�Bebamos juntos por mis victorias, romano!
Beber�a por tus victorias, pero no por tus matanzas.
Como soldado puedo matar,
pero me repugna matar sin motivo, a sangre fr�a.
�Yo tengo un motivo!
Cuanto m�s temido sea, m�s f�ciles ser�n mis conquistas.
As� fue fundado tu poderoso Imperio,
Conquistasteis peque�as naciones y, someti�ndolas, llegasteis a ser grandes.
S�lo hago lo que aprend� de Roma, cuando me tuvisteis como reh�n...
y obligasteis a mi padre a aceptar vuestras imposiciones.
Yo era ni�o entonces.
Ahora ha llegado el momento de conquistar a otros e imponer mi voluntad.
Pero a�n tenemos mucho que aprender de Roma.
El arte de la guerra, por ejemplo. Quiero que nos instruyas en eso.
Yo... yo soy s�lo un simple centuri�n. Poco podr� ense�aros.
�La disciplina militar!
Un simple centuri�n...
Pero de la Guardia Imperial y mensajero de confianza...
Seguro que sabes lo suficiente.
�Empezaremos ma�ana!
�El romano observa los caballos?
Tu padre se interesa por nuestras armas y yo por vuestros caballos.
�Sabes distinguir un caballo de un buey?
El buey es tan terco como la mayor�a de las mujeres.
Mira �se. �Es un buen caballo!
Es el m�s veloz y resistente.
Es el de mi padre.
�El gran Atila cabalga en �l? No lo sab�a.
Es de Capadocia. No hay otro mejor.
�Arreos de oro y plata!
No hay entre vuestros caballos ninguno tan bueno.
Ning�n romano tiene un caballo como �ste.
No podr�a montarlo.
�L�stima!
�Prended al romano!
�Detened al romano!
�Mi caballo!
�Qui�n ha dejado que robasen mi caballo?
�C�mo lo hizo?
�El romano me enga��!
�Si no fueses mi hija, te cortaba la cabeza!
�Me hizo creer que no entend�a de caballos!
Tardar� mucho en encontrar otro como �se.
�D�nde est� el palacio del Emperador? - Tras aquella plaza.
Gracias.
Traigo un mensaje para el Emperador.
Llevadme ante el general Paulino. Me recibir�.
�Por qu� vienes a verme primero a m�?
Valentiniano me ha encargado saludarte como a uno de sus hijos.
El Emperador me honra.
Me dijo que podr�amos hablar de soldado a soldado.
Puedes hablar.
El emperador conf�a en vuestra lealtad hacia Roma...
y pide tu ayuda.
Nada me complacer�a m�s.
Est� intranquilo porque le han informado de que el Emperador...
de que el Emperador Teodosio pretende romper con Roma.
Teodosio pretende gobernar este Imperio Oriental con total independencia.
Ha firmado tratados secretos con gran n�mero de tribus b�rbaras,
comprando de ese modo su amistad.
Trata de reunir aliados, para el momento de romper con Roma.
Si Valentiniano hubiese enviado una legi�n en lugar de un centuri�n, eso no ocurrir�a.
Su Majestad Imperial te conceder� audiencia dentro de una hora.
Gracias.
Ven conmigo.
Vamos a ponerte una indumentaria m�s acorde con un enviado de Roma.
Olvidaba una cosa:
Valentiniano est� disgustado con la princesa Pulqueria.
�Tambi�n quiere romper con Roma?
�Qui�n te ha contado eso?
Sus devaneos amorosos son la comidilla de Roma.
No hay que prestar atenci�n a esos rumores.
Quienes difaman a la princesa...
son s�lo necios que no saben lo que dicen.
Ten presente siempre que la princesa Pulqueria no es una mujer corriente.
�Su alteza Imperial la Princesa Pulqueria!
�Me has hecho llamar?
�He llamado yo a mi hermana?
�Para qu�?
Para el asunto del banquete, Majestad.
�Ah, s�!
Por razones de estado...
he invitado a algunos reyes b�rbaros a un banquete que voy a dar...
�Crisafio! �Majestad!
�Has invitado tambi�n a ese huno del norte?
�Atila? - S�, Atila.
No. Nunca ha estado en esta corte.
Es el salvaje m�s sanguinario.
Inv�talo tambi�n al banquete.
Y mi imperial hermana asistir� tambi�n.
Y quiero que te comportes como la hermana del Emperador.
�No, no lo har�!
�Te lo ordeno!
Otras veces, cuando t� te divert�as me ordenabas quedarme en mis aposentos.
�Esta vez estar�s presente!
Pero... - �Sin discusi�n!
Augusta Majestad, el emisario de Roma.
�Se presenta Marciano, centuri�n de la Guardia Imperial!
Os traigo saludos del emperador Valentiniano y del obispo de Roma, el papa Le�n.
�Traes tambi�n alg�n mensaje?
Me parece que este mensajero es un tanto sospechoso.
Por el camino ha perdido la escolta y el mensaje.
No tra�a ning�n mensaje escrito. Me fue confiado de palabra.
El emperador Valentiniano deplora vuestra alianza secreta con las tribus b�rbaras.
Lo pactado s�lo se refiere a la vigilancia de nuestras fronteras.
Y las tribus est�n divididas.
Se odian unas a otras.
Pero de entre ellos ha surgido un jefe terrible, Atila.
En Roma temen que vaya a llevar sus hordas contra la ciudad.
S�, ya he o�do decir que Roma teme a ese salvaje.
Si Roma cae, Majestad, ser� dif�cil que vuestro imperio no sea atacado tambi�n.
�Esto no es Roma!
�Nosotros no somos d�biles!
Gobernaremos aqu� sin los consejos de Valentiniano,
y defenderemos nuestras fronteras como nos parezca mejor.
�Que cada uno cuide de s� mismo...
y Dios cuide de todos!
La audiencia ha terminado.
Leoncio Agripa, Majestad.
Di al general Paulino que mande a ese emisario a mi jard�n.
Tengo que hablar con �l.
�Se�ora!
He asistido a tu audiencia.
Has sido muy osado al hablarle al emperador de ese modo.
Te he llamado porque necesito saber noticias de Roma:
las habladur�as de palacio, c�mo visten las mujeres.
Se�ora, tengo pocas relaciones con las clases altas.
No soy de sangre noble.
Mi padre s�lo era un modesto zapatero.
�Y ahora eres centuri�n de la Guardia Imperial!
De ni�o quer�a ser soldado de Roma y me alist� en la quinta legi�n de llidia.
Luego, ascend� a portaestandarte y fui escogido para la Guardia.
S�lo los m�s valientes llevan el estandarte.
Ahora comprendo por qu� Valentiniano te ha elegido para ser su mensajero.
�C�mo echo de menos Roma!
Dar�a cualquier cosa por estar de nuevo en su corte.
�Y por qu� no os vais? El viaje es largo por tierra, pero no por mar.
�Crees que puedo ir donde quiera?
No puedo ni salir del palacio.
Ven.
Ah� cerca del agua.
Se�ora, s�lo traigo noticias militares. Desconozco la vida social de Roma.
Debo presentarme al general Paulino para recibir �rdenes.
�Y no puedes hablar un poco conmigo?
Temo perder la noci�n del tiempo contemplando vuestra soberana belleza.
Tu actitud es menos galante que tus palabras.
Entr�gale esto al general Paulino.
Vas a mandar la guardia de la princesa Pulqueria.
�Yo, capit�n de su guardia?
T� mismo has tra�do el nombramiento.
Ser�a una misi�n muy agradable, pero he venido a servir a Roma.
�se es un modo de servirla.
No lo entiendo.
Pulqueria est� prisionera de su hermano.
Antes gobernaban los dos, pero luego �l asumi� todo el poder.
Teodosio sabe que Pulqueria es partidaria de la uni�n de los dos imperios.
Si ella se opone, cuando �l vaya a romper con Roma,
su vida correr�a peligro.
Como capit�n de su guardia, mandar�s cien hombres leales acuartelados en palacio.
Ella prev� los acontecimientos.
De modo que estar�s a sus �rdenes en todo momento.
Deber�s escoltarla en todos los actos oficiales.
El primero de ellos ser� el banquete que va a dar Teodosio.
�La princesa Pulqueria!
�Chambel�n!
�Qui�nes son los reyes b�rbaros?
Se�ora, �se es el rey de los cazajos, Gundahar.
Eso otro es Sangiban. Envenen� a su padre y se proclam� rey.
Y all� est�n los basquirios, un pueblo de ladrones. Su rey es Tula,
que ahora...
�Soldados!
�En nombre del emperador, detenedlos!
El rey Teodosio da un banquete, �y acaso nosotros no somos tambi�n amigos...
como esos otros?
�Qui�n es ese b�rbaro?
Di c�mo te llamas.
�Que diga c�mo me llamo!
�Esos son mis vasallos y obedecen mis �rdenes!
�Gundahar!
�Tula!
�Olt!
�Sangiban!
�Mirrai!
�Seyte!
�Chilote!
�Que diga c�mo me llamo!
�Soy Atila!
�Atila?
Por mi parte, nunca tuve intenci�n de ofender al noble Atila.
�Hacedle sitio!
Lucius Maximus,
Hacedle un sitio en la mesa. �Hacedle sitio!
Si�ntate y s� bienvenido.
�Haced sitio a mi hija!
Que el capit�n Marciano se siente aqu�, a mi lado.
Que se siente entre los hunos. Eso es ya m�s que suficiente.
�M�sica!
�M�sicos!
�Crisafio!
�Qu� diversiones has preparado para nuestros hu�spedes?
�Majestad, tengo una sorpresa!
El fuerte Herculano desafiar� a estos b�rbaros en combate,
y, como no hay hombre que pueda vencerlo...
No olvidar�n la lecci�n.
�Chambel�n!�Llama a Herculano!
�D�nde est� el caballo de mi padre?
Bien cuidado y alimentado.
Con el pelo lustroso. Ma�ana lo devolver�.
Un caballo se vicia cuando lo monta un extra�o. No tienes que devolverlo.
Ahora tengo otro mejor.
�Romanos y amigos!
�El guerrero m�s fuerte del Imperio de Oriente,
desaf�a a todos a un combate cuerpo a cuerpo!
�Herculano!
�Alguno de vosotros se atreve a luchar contra nuestro gladiador?
Seguro que habr� alguno de vosotros que acepte el desaf�o...
�Qu� dices t�, Myrrai de los savarios?
�Y t�, Sangiban?
�Tienen miedo, Majestad!
�No hay ning�n hombre entre los hunos que acepte?
�Nuestro premio al invencible Herculano!
El rey de los hunos desaf�a al invencible Herculano.
�M�talo!
�Te entrego su vida!
�No necesito su vida!
S�lo quer�a mostraros c�mo luchan los hunos.
Aunque, en realidad, no ha habido enemigo.
�Viva el gran Atila! �Viva!
Est�n impresionados por la victoria de Atila.
�Soldados! �Soldados!
�Calma! �Calma!
�Dejad de luchar! �Os lo ordeno!
�Trompetas!
D�mosles los regalos, Majestad.
Encontrar�is valiosos presentes en ese aposento.
Oro, plata, perlas y piedras preciosas.
�Vamos!
�Esperad!
�Para qu� necesitamos nosotros todo esto?
No somos mujeres a las que se compra con joyas.
�Preferimos otro presente!
�Di cu�l!
Queremos conocer las armas de los romanos y su instrucci�n.
�Danos a alguien que nos ense�e!
Te concedo lo que deseas.
�Escojo a ese romano!
�Est� a tus �rdenes!
�Majestad!
�Majestad, tengo otros deberes!
�Por qu� ense�ar a quien un d�a ser� nuestro enemigo?
El trono no necesita los consejos de un centuri�n.
El centuri�n nos ense�ar� a manejar las armas de los romanos.
Primero, la espada corta. Luego, la espada y el escudo.
�Qui�n ser� el primero?
Esto es s�lo para hombres.
Las mujeres de los hunos luchan tambi�n.
Ponte en guardia como yo.
Ahora, at�came.
�Otra vez, al estilo romano!
�Ataca con la punta! �As�!
En guardia otra vez.
�Ataca!
�sta es la parada que deja al descubierto el pecho del adversario.
�Otra vez!
�sta es la parada que deja al descubierto la espalda del adversario.
�No! �Al estilo romano!
�En guardia, y luego atacas!
�Me gusta ese romano!
�Me la llevo con tu permiso!
�D�jame en el suelo!
�Su�ltame!
La hija de Atila debe aprender cosas m�s apropiadas para ella.
�Dadle un ba�o a esta joven!
�Se�ora!
Me han dicho que me esperabas.
Estaba deseosa de recibir tu visita.
Por favor, si�ntate.
�Por qu� me has llamado?
Quiero que me devuelvas a Marciano, el capit�n de mi guardia.
Te lo han dado sin mi consentimiento.
�Necesito a tu capit�n!
�Bastar�a esto para rescatarlo?
Estoy dispuesto a hablar de negocios.
Dame otras razones para que te lo devuelva.
�Qu� le puede ense�ar a tus guerreros? Nuestros soldados luchan a pie...
y los tuyos luchan a cabalo y con otras armas.
De nosotros, lo que te interesa es conocer nuestras debilidades,
�no estoy en lo cierto?
Ya s� que tu sue�o es entrar en Roma como conquistador.
Pero ese sue�o no se realizar�. Roma es muy grande y muy fuerte.
En cambio, con su ayuda, podr�as ser rey de todos los pueblos b�rbaros,
y gobernarlos desde Hispania hasta Persia.
�Y el precio?
�Un acuerdo secreto con Valentiniano contra Teodosio?
�Contra cualquier enemigo de Roma!
Princesa, me est�s exigiendo demasiado.
Primero quer�as a tu capit�n y ahora salvar a un imperio.
Dime, �c�mo podr�a persuadirte?
�Eres un salvaje!
Con las batallas,...
ocurre lo mismo con las mujeres: valen m�s cuanto m�s cuesta ganarlas.
T� quer�as saber c�mo besan los que consideras salvajes.
Y yo quer�a saber c�mo besan las princesas.
As� que los dos hemos satisfecho nuestra curiosidad.
Cuando eches de menos el anillo, recuerda...
que ese anillo es...
el precio que pagaste por un beso del b�rbaro Atila.
La cuesti�n es la siguiente:
he firmado tratados con los reyes b�rbaros para asegurar las fronteras de mi imperio.
Pero creo que ahora ser�a mejor firmar un pacto de amistad entre t� y yo.
Precisamente vine a Constantinopla con ese prop�sito.
Por los actuales tratados, pago a cada rey cien libras de oro.
�Qu� te parecer�an cinco mil para ti?
�Por proteger tus fronteras?
�Por algo m�s!
Por la total seguridad de que t� y los otros b�rbaros jam�s atacar�is mi Imperio.
S� que te obedecen.
Haz las conquistas que quieras,
pero ni t� me atacar�s a m�,
ni yo a ti.
�Acordado!
Que lleven a mis carros la primera entrega de oro.
�Me das tu palabra?
�Qu� son las palabras?
Un breve y ligero ruido que muere para siempre.
Tu oro ser� tu mejor garant�a,
Majestad.
He esperado para hablarte a solas...
de un asunto que a los dos nos interesa.
Ma�ana, t� y los tuyos os marchar�is.
�Regresar�is al Danubio o emprender�is el camino de Italia?
Los hunos van donde sopla el viento Ahora aqu�, luego all�.
Y la direcci�n del viento es asunto que no interesa a un romano.
�No vayas contra Roma!
�He dicho que vaya a hacerlo? Lo dices t�, no yo.
Temo que intentes conquistar Roma y te vuelvas luego contra Constantinopla.
�C�mo puedes conocer mis intenciones?
No puedo, es verdad.
Pero esc�chame:
no dejes que te ciegue tu odio hacia Roma.
Como dices, Roma conquist� y domin� la tierra,
pero ahora ha sido conquistada...
y no por la espada, sino por el signo cristiano de la cruz.
Pretender vencerlo es in�til.
�Por qu�?
Porque no hay quien pueda contra Dios.
�Est�s seguro de que Roma es a�n invencible?
�Es muy hermosa!
�Qui�n es? �Vuestra diosa de la paz?
Es Mar�a, madre de nuestro se�or y salvador.
�Qu� extra�o!
Desde que nac�, s�lo he conocido la vida de los hunos.
Un mundo de luchas e intrigas, de victorias sangrientas.
Pero aqu�, dentro de este templo,
siento que he descubierto algo nuevo,
un mundo de paz.
Quisiera quedarme ahora en Constantinopla...
para poder volver a este lugar.
Tal vez alg�n d�a puedas.
Mi padre nunca consentir� que me separe de su lado.
Si hubiera alg�n medio de...
Oh, �si t� quisieras venir con nosotros!
Un soldado no es due�o de su vida.
Y vas a mandar la guardia de la princesa, �verdad?
Yo no puedo discutir las �rdenes.
Claro que no.
Ella es muy hermosa.
�Vamos, Kubra! �Est�s lista?
�V�monos!
�Qu� ocurre?
No me quiero ir.
No es prudente que te quedes aqu�.
�Monta inmediatamente! �Cabalgar�s a mi lado!
No quiero seguir cabalgando.
�Has sido t� quien ha trastornado el coraz�n y la cabeza de mi hija?
He observado que cada d�a habla m�s como los cristianos.
Entonces, �d�jala entre nosotros!
�A la hija de Atila?
La hija de Atila ya no comparte el deseo de matar y destruir de su padre.
�Siempre te atreves a decir lo que piensas!
A otro, esas palabras le habr�an costado la vida.
�Monta a caballo!
�Obed�ceme!
Puede que volvamos a vernos alg�n d�a.
�Espero que no sea en combate!
Os he convocado en secreto a todos los reyes y jefes.
Y guardar�is en secreto lo que os voy a decir.
�Escuchadme todos!
Ha llegado la hora de dejar de temer a Roma.
Roma ya no es un gran imperio. Se ha dividido en dos.
De modo que su fuerza est� dividida por la mitad.
Aun as�, su ej�rcito es muy poderoso.
Tiene raz�n.
No tan poderoso como nosotros.
Si nos unimos todos...
podemos conseguir el mayor bot�n que el mundo ha conocido y aniquilar...
el poder de Roma, destruyendo primero un imperio y luego el otro.
Si atacamos a un Imperio, el otro acudir� en su ayuda.
�No!
He hecho un pacto con el emperador Teodosio.
Cuando ataquemos Roma, �l no intervendr� en la lucha.
�Pero aunque se unieran, podr�amos vencerlos!
Los romanos luchan a pie,
por tanto son lentos y dan espacio.
Nuestro ej�rcito es r�pido como el rel�mpago luchando a caballo.
Formaremos varias legiones de caballer�a que atacar�n de frente.
Correremos veloces como el viento, matando, incendiando y destruyendo.
�Y si perdemos?
No podemos perder. Hay signos y presagios.
Cu�ntaselo.
Est� escrito que, cuando se fund� Roma,
doce buitres se posaron en sus colinas. Significaba que, durante doce siglos,
Roma ser�a poderosa. Y luego ser�a derribada.
�Y en qu� estaci�n ocurrir� esa profec�a?
Cuando las hojas oscurezcan para caer, empezar� a caer Roma.
�Has o�do?
Perdona, se�or.
No es verdad.
Fueron siete los buitres que se posaron en las colinas y luego levantaron el vuelo.
�Y eso qu� significa?
Siete siglos de gloria para el Imperio...
y siete para su ca�da.
El plazo a�n est� lejos.
�El plazo est� cerca!
Y ahora, �est�is conmigo?
�S�!
�Yo creo en la profec�a de los doce buitres!
Y hay una vieja canci�n que asegura nuestra victoria.
Quiero compartir con Atila las riquezas de Roma.
Habr� oro para todos. - �Los escitas cabalgar�n con Atila!
�Y los savaros! - �Y los basquiros!
Gundahar, rey de los cazajos,
y Chilote de los dacios, no se comprometen.
Luchar�n como uno solo. - �Los dos imperios son cristianos!
Conf�an en que su dios los salvar�. - El dios cristiano no es guerrero,
es un dios d�bil que predica la piedad.
S�lo hay un dios que puede conducirnos a la victoria y �ste es su signo.
Es es un mal presagio.
Es un aviso.
�Fijaos!
�Muerto!
Fue derribado por el fuego divino.
Atila ha ofendido al dios de los cristianos.
�Imb�ciles!
Si eso fuese verdad, ser�a yo el fulminado.
Los dioses lo mataron porque hablaron por su boca al decir la profec�a.
Pues no quieren que la profec�a se manche con palabras de hombres.
�Interpretas esta se�al como yo?
S�, mi se�or.
�Est� bien!
Ya sab�is mi prop�sito. �Hab�is o�do la profec�a, visto el presagio!
Ahora, volved con vuestros pueblos. Cuando llegue el momento, os llamar�.
�Estad preparados!
Antes de que las hojas se oscurezcan reuniremos a orillas del Danubio...
un ej�rcito tan poderoso que el mundo temblar� bajo los cascos de nuestros caballos.
Busc�bamos cazar alguna pieza y hemos cobrado estos animales de dos patas.
Somos peregrinos venidos de Escocia.
Vamos cumplir un voto visitando el lugar donde naci� nuestro salvador.
No llevaban m�s que esto, pero son de oro.
�Idiotas!
Esos son hombres santos de los cristianos. �No quiero enemistarme con su dios!
�Llev�oslos! �Ahorcadlos!
�Colgadlos bien alto!
Eso complacer� a vuestro dios. - Si quieres complacerlo, perd�nalos.
�Ten piedad de ellos!
Nunca os entender� a los cristianos.
�Esperad!
�Dejadlos que vivan!
Tomad el signo de vuestro dios.
Cuando llegu�is a vuestro destino, contad lo que Atila hizo por vuestro dios.
Y decid que no abriga malas intenciones contra �l ni contra sus fieles.
Dadles comida y caballos y dejadlos ir en paz.
Padre, est� bien que temas al dios de los cristianos.
Yo no temo a nada, Kubra. S�lo busco en �l a un aliado.
Pero el dios de los cristianos no es un dios guerrero.
�Te lo ha dicho el romano?
Sea o no un dios guerrero, he visto su rayo y es muy poderoso para tenerlo de enemigo
�En marcha!
He hablado con mercaderes del norte,
con marinos, con peregrinos que se dirig�an a Tierra Santa...
y todos dicen lo mismo.
�Mercaderes y peregrinos!
Atila ha requisado todos los barcos para cruzar con sus tropas el Danubio.
Y ahora van hacia el sur. - �Acaso vienen hacia aqu�?
Marchan hacia Roma, Majestad, con tal ej�rcito que podr�n destruir la ciudad.
Hace mucho que Atila piensa atacar Roma.
�Estoy harto de tales habladur�as!
Estoy seguro de que si Atila toma Roma, luego invadir� tu imperio.
�Hemos firmado un tratado!
�Y qui�n os asegura que lo cumplir� despu�s de conquistar Roma?
- �Silencio! �Tu insolencia es inaudita!
�No quiero o�r m�s!
Entonces, pido licencia para ir a prevenir al emperador Valentiniano.
�Ahora quiere ir a Roma...!
No s� de qu� supuestos peligros ir� a prevenir a su emperador.
Permanecer�s en el palacio hasta que decida volverte a llamar.
Ahora temo por tu vida.
Yo tambi�n.
Pero con permiso o sin �l, voy a ir a Roma.
Pues no pierdas m�s tiempo. Te dar� caballos y hombres.
Os lo agradezco, pero no quiero comprometeros.
�Adi�s, Paulino! - Que Dios te acompa�e!
�Myra!
�No has comido nada, se�ora!
�Ll�vatelo!
�Marciano!
�Se�ora!
He hablado con el emperador.
Y no quiere escucharme.
Y ahora, sin duda, partir�s para Roma.
Me ha ordenado que permanezca en palacio.
Pero voy a partir. S�lo he venido para deciros adi�s
Entonces, vete. Y ten cuidado.
Si te prenden, perder�s la cabeza.
Ya la he perdido, se�ora.
�Se�ora! �Se�ora!
�C�mo te atreves a entrar aqu�?
El capit�n est� preso.
�Por orden de qui�n?
Del emperador, alteza.
�Prendedlo!
Todos los reyes y pr�ncipes del norte son ya vasallos de Atila.
��ldico, vino!
Los que se opusieron, han sido degollados por la espada.
Hemos recorrido los mares del norte y el este de los grandes pantanos.
Miles de guerreros se te unir�n junto al Danubio.
�Marcharemos sobre Roma!
Kubra, llama al persa.
Nuestra victoria es segura.
No quiero ning�n bot�n para m�.
No quiero riquezas ni ciudades.
S�lo ambiciono gobernar el mundo de un extremo al otro,
donde el Imperio Romano no ser� m�s que una parte insignificante.
Ciudades y palacios, todo lo construido lo destruir�, y lo que destruyeron lo restaurar�.
Todos se sentir�n victoriosos y podr�n volver a su vida anterior.
Y cuando el Imperio sea aniquilado y sus victorias olvidadas...
los b�rbaros podr�n cantar un nombre grande:
�Atila, conquistador de Roma!
�Y tambi�n cantar�n a �ldico, su esposa favorita!
Deber�a cortarle la lengua a �ldico. - �S�lo habla de derrota!
�Persa!
Mand� llamar al persa.
Como predijo, habr� buenas noticias.
�Qu� ves ahora en las estrellas?
La hora del cumplimiento de las profec�as se aproxima.
�Roma caer�! - Eso ya lo sab�amos. �Y qu� m�s?
Pues... no veo nada m�s.
Vamos, no temas, dilo todo. - No te haremos ning�n da�o.
Hablan de un romano.
�De un romano!
�Del centuri�n?
�Qu� dicen de �l?
Por las estrellas y otros signos prof�ticos, veo algo extra�o.
Veo al centuri�n en el trono imperial de Roma.
�Al centuri�n? �C�mo puede un simple soldado llegar a emperador de Roma?
Y tambi�n veo otra cosa, medio confusa...
El romano cruza su espada contigo y te atemorizas.
�Yo atemorizarme?
El persa dice la verdad, hermano. Eso es lo que �l ve...
aunque no te guste.
�Se enga�a, lo ve todo confuso!
Ning�n soldado puede llegar a emperador a menos que...
�A menos que yo quiera!
Como lo ves todo confuso, no ves esto:
Cuando sea due�o de Roma, nombrar� a un romano que gobierne en mi nombre.
Buscar� a ese centuri�n y lo sentar� en el trono imperial bajo mis �rdenes.
Y luego me ense�ar� la lucha romana y cruzar� su espada con la m�a.
�Eso es lo que dicen las profec�as!
Por orden del Emperador, no se permite la entrada a nadie.
�Paulino!
�Cre�as que iba a permitir que te decapitasen al amanecer?
Teodosio sabr� que has venido a ayudarme.
No temas, creer� que ha sido uno de tus soldados leales.
Tengo caballos preparados para que te vayas a Roma.
�Deprisa, no hay tiempo que perder!
No, no me ir�.
�Pero Roma te necesita!
Roma necesita legiones, no un emisario.
Sabes que Teodosio no mandar� ayuda a Valentiniano.
�Y no obedecer�a el ej�rcito tus �rdenes?
No. S�lo obedecer� las �rdenes del Emperador.
Entonces, s�lo nos queda un camino.
�Obligarlo a abdicar!
�Eso ser�a traici�n!
�Mayor que la de Teodosio?
�Se�ora!
�Marciano!
Hablemos bajo, nadie sabe que he escapado.
Se�ora, es evidente que Teodosio no piensa ayudar a Roma.
S�, no dar� un paso para ayudarla.
El imperio necesita otro soberano.
Uno que quiera ayudar a Roma - �Teodosio debe abdicar!
Y si no, morir. - �T� ocupar�s el trono en su lugar!
As�, el ej�rcito me obedecer�, y yo ser� un fiel servidor de la emperatriz Pulqueria.
Tienes cien guardias leales. Si nos apoderamos del palacio...
Pero Teodosio dispone de quinientos hombres.
Est�n durmiendo casi todos.
�Podemos sorprenderlos!
Hazme de nuevo capit�n de tu guardia y yo...
Todav�a lo eres.
No he puesto a nadie en tu lugar y no quiero reemplazarte.
Este Imperio de Oriente fue creado con el esfuerzo y la sangre de las legiones.
�No por el emperador Teodosio!
Pero �l se considera due�o y se�or absoluto de todo.
Ha firmado un tratado con Atila,
cuyas hordas b�rbaras marchan en estos momentos contra Roma.
Os hablo como enviado del emperador Valentiniano.
Y os aseguro que, en vez de mandar refuerzos a nuestra ciudad imperial,
Teodosio prefiere ver destruidos sus edificios,
a su pueblo degollado,
y todo el pa�s arrasado.
Y si dud�is de que pueda existir un hombre tan ruin, o�d al mismo Emperador.
�Traedlo aqu�!
�Qu� es esta locura?
�Firmad este acta de abdicaci�n!
�Hacedlo, o mandad a las legiones en auxilio de Roma!
�Debo obedecerte y renunciar al trono por imposici�n de unos soldados?
�Eso nunca!
Antes de que salga el sol, la sangre de vuestros hombres regar� el patio del palacio,
y vosotros ser�is ahorcados.
Est�is solos en el palacio y yo cuento con un ej�rcito.
�Las legiones est�n a mis �rdenes!
�Y si el ej�rcito no os obedece?
Si no me obedece, firmar� el acta de abdicaci�n.
Pues ah� est�n los jefes. �Dadles vuestras �rdenes!
Veremos si os obedecen.
�El emperador os ordena prender a la princesa y a los conspiradores!
�Ahora!
�Prendedlos!
�Obedeced o ser�is decapitados!
�Prendedlos!
�Soy el Emperador y os lo ordeno!
�Prendedlos!
Acab�is de tener la prueba.
El ej�rcito no os obedece.
�Firma!
�Firmad!
El ex-emperador Teodosio permanecer� en sus aposentos.
Y tambi�n su consejero Crisafio, que esperar� a ser juzgado por Roma.
Por orden de su Augusta Majestad la Emperatriz de Oriente Pulqueria,
el capit�n de su guardia es ascendido a comandante en jefe de todas las legiones.
Tambi�n ordena su Majestad que el general Paulino, el m�s noble y leal de sus amigos,
permanezca en Constantinopla,
y que, en ausencia de su augusta persona, la represente en los asuntos del trono.
Todas las legiones de este Imperio, excepto las de la Guardia,
marchar�n al oeste en auxilo de Roma.
Cuando los ej�rcitos b�rbaros est�n vencidos y el peligro haya pasado,
lo primero que har� al visitar Roma ser� dar gracias a Dios...
y pedirle que Roma sea eternamente, para todos los cristianos...
un s�mbolo de fe y de esperanza.
�Viva la Emperatriz Pulqueria!
La guarnici�n romana ha huido. �Pilo es tuya!
�Destruidla para siempre!
�Incendiadla! - �Vamos a Roma!
�Las hojas est�n cayendo! Del mismo modo caer� Roma.
�O�s? �Qu� son esas voces? - Mucha gente huye hacia all�.
Es un templo cristiano... No queremos entrar.
�V�monos de aqu�!
�Salid!
Habla ahora.
Mi se�or, �quieres o�r la verdad...
o s�lo lo que te gustar�a? - La verdad.
Porque la verdad es siempre la misma.
Dime, persa, �qu� significa la cruz que vi al entrar en aquel templo?
Una advertencia.
Una advertencia.
Voy a contarte un secreto.
Cuando era ni�o, me cuidaba una esclava que ten�a visiones, como t�,
y un d�a tuvo una visi�n que me atormenta hasta hoy.
Dijo que me vio, ya hombre,
tendido en el suelo,
inm�vil, con el cuerpo ensangrentado bajo la sombra de una cruz cristiana.
�Est� eso escrito en mis estrellas?
�No lo s�!
Lo vio ella �y no puedes verlo t�?
�Se�or!
Cada uno de nosotros s�lo ve una parte del futuro.
�S�lo una peque��sima parte! Nadie puede verlo por completo.
Bien, entonces resp�ndeme a otra pregunta.
�Qu� se ve ahora de mi futuro?
Dime la verdad, toda la verdad, y te recompensar�.
�ltimamente, con los ojos del esp�ritu,
he visto una bruma blanca...
y, en ella, un hombre vestido todo de blanco.
Un hombre grande, un santo.
Tra�a un ej�rcito de hombres y mujeres ensangrentados.
Estaba muerto, pero no lo estaba.
Y t� lo contemplabas tan de cerca como ahora me est�s oyendo.
�Qui�n era?
No lo s�.
Ni tampoco lo que significa.
Pero te estoy diciendo la verdad,
pues as� me lo has ordenado.
Todos los signos y presagios que he podido leer en las estrellas dicen:
�No vayas al sur!
�Al�jate de Roma!
Estamos preparados para marchar, hermano.
�Vamos al sur!
�Vamos a Roma!
Atila est� al norte de los bosques. A�n a muchas leguas de Roma.
Pero esos b�rbaros son muy veloces.
Son incontables. Se dir�a que forman doscientas legiones.
�Majestad!
- Este hombre trae noticias.
�Qu� noticias nos trae? - �Valentiniano abandona Roma!
�No les has dicho que vamos en su ayuda? - �Teme a los b�rbaros!
�Pero es seguro que sus legiones defender�n la ciudad!
Ha ordenado que partan con �l.
�Abandonar Roma a Atila!
�Que la caballer�a est� preparada!
Formad un destacamento. Cabalgaremos sin descanso hasta Roma.
Vosotros, con el grueso del ej�rcito, seguidnos a marchas forzadas.
�S�, se�or!
Debo adelantarme.
El tiempo y la distancia son nuestros enemigos.
Llevas pocos hombres contra tantos b�rbaros.
�Te demostrar� que soy digno del cargo que me has dado!
Hasta hace poco, no eras m�s que un centuri�n.
Y yo, una pobre princesa calumniada y despojada de sus derechos.
�Ahora eres la Emperatriz!
Pero no puedo gobernar sola un imperio.
�Vuelve y gobernar�s conmigo!
�Yo?
�Un simple soldado? - Ahora eres el adalid de la cristiandad.
�Disculpad, Majestad! �Se�or!
Hombres y caballos est�n dispuestos.
�Emperador Marciano!
�Que Dios te conceda la victoria!
Dichoso el d�a en que puedas volver conmigo.
�Cerrad las puertas!
�Majestad! �Qui�n eres?
Marciano, Majestad, de regreso de Constantinopla. - �Marciano?
Esto me lo llevo.
�Marciano?
Ah, s�, te envi� con un mensaje. �Pero eso no me interesa ahora!
�Y ese busto!
�Qui�n te ha dado ese rango de general?
La emperatriz Pulqueria, que gobierna el Oriente en vez de su hermano.
�Vaya!
Vendr�s conmigo y me contar�s. - �Pero, Majestad, salgo al anochecer!
Majestad, tengo legiones leales a la Emperatriz camino de Roma.
�Cu�ntas? - Cinco.
�Cinco? Con las dos m�as, son siete. �Y Atila cuenta con cien!
Siete legiones son suficientes para rechazarlos.
Setenta no bastar�an, y las tuyas a�n no han llegado.
Ordenar� que abandonen las murallas.
Si no hay resistencia, tal vez Atila respete al pueblo. Eso espero.
�Atila no respetar� nada!
Roma tiene murallas fuertes y me consta que Atila no tiene medios de asalto...
como torres, catapultas, �Majestad! - �Majestad? �Majestad Imperial!
Si abandon�is Roma, no tardar�is mucho en dejar de ser emperador.
Perd�n, Majestad. Todo est� preparado.
Los carros deben ir por la V�a Apia.
Majestad, llegan noticias de que Atila est� cerca.
�Atila? �Dejo la ciudad en tus manos!
�Capit�n!
Informa a todos de que Roma queda bajo mi mando.
Que vengan los oficiales de las dem�s legiones.
Cerrad las puertas tras la salida de Valentiniano y su s�quito.
Ahora, la ciudad depende de nosotros.
Dentro de poco, no quedar� un romano vivo tras esas murallas
Ni una sola casa quedar� en pie.
�Vas a arrasarlo todo?
Es la ciudad sagrada de los cristianos. - �Es Roma!
Te ruego que tengas piedad.
�Quiz�s se rinda!
No ser� preciso derramar sangre.
�Vaya!
�A mi hija le disgusta que se vierta sangre romana?
�Poderoso Atila!
�Habla! - El Emperador ha huido de la ciudad.
�Un momento!
La ciudad tiene un nuevo jefe que ha llegado de Oriente.
�El romano!
�El romano?
S�, mi se�or.
�Est� aqu�?
Gobierna Roma en lugar del Emperador.
�Persa!
�Has o�do? - S�, mi se�or.
Se habla de legiones que vienen por mar.
�Est� en Roma como Emperador! Y t� so�aste que luch�bamos y me venc�a.
�No lo desaf�es! - �Pero estoy aqu�!
�Cu�ntas legiones defienden la ciudad?
Dos, nada m�s que dos.
Yo estaba en lo cierto.
Hay que acabar con ese romano cuanto antes.
�O�dme todos!
�Mando que cualquiera que lo encuentre lo mate por m�!
�Tr�eme vino!
�Atacaremos esta noche!
�Esta noche? - �C�mo romperemos las murallas?
�No tenemos catapultas! - �Os hab�is vuelto cobardes?
�Disponemos de arietes y escalas para el asalto!
Y no s�lo eso: tenemos cien hombres por cada romano.
�Atacaremos en un s�lo sitio!
Abriremos una brecha, s�lo una, y entraremos por ella como un torrente.
Kubra, �vino!
�D�nde est� mi hija?
Fingiremos un asalto por aqu�. - Mientras yo ataco la puerta norte.
Y forzando esos puntos, derribaremos la puerta este...
y penetraremos en la ciudad. - �Atacaremos al amanecer!
En el asalto final el sol estar� a nuestra espalda y frente a los ojos de los romanos.
Mi se�or Atila, un mensaje de la ciudad.
Un emisario de Roma pide hablar contigo a orillas del r�o.
No quiero negociar con Roma. - Finge que pactas, tal vez puedas averiguar algo.
�Persa!
Mira, una bruma blanca.
�Y el hombre!
�Se�or!
�Qui�n eres?
Soy Le�n, siervo de los siervos de Dios.
�El papa Le�n?
No me enfrento a hombres santos. Hago la guerra a los romanos, no a su dios.
Respetar� vuestros templos, pero destruir� la ciudad.
Roma es una ciudad cristiana y un templo de Dios.
�Una ciudad no es un templo! - Un templo es donde los hombres rezan.
Y rezan en sus calles y plazas para que Dios te haga desistir de tus prop�sitos.
�Lo he jurado sobre mi espada! - Quien vive por la espada, por ella perecer�.
Roma es la que morir� por mis armas.
S�lo si Dios lo quiere.
�Qui�n te env�a?
�El valeroso Marciano?
Cuando entre en la ciudad, lo matar�. Eso tambi�n lo jur� sobre mi espada.
T� no buscas s�lo eso.
Eso, y vengarme de los muros que un d�a me tuvieron prisionero.
Los derribar� y dejar� para siempre el recuerdo de mi terrible venganza.
Ya conoces mi prop�sito.
S�, ya lo conozco.
No quiero enemistarme contigo.
Pero est� escrito que Roma caer� este a�o.
�Escrito! �Por qui�n?
�Qui�n puede conocer los designios de la divina providencia?
Si Dios estuviese contigo, Roma ser�a destruida...
pero si Dios est� contra ti, no tocar�s ni una piedra de sus murallas.
Roma no depende de las armas terrenales.
Tenemos un ej�rcito de m�rtires santificados por la sangre.
Protegiendo a los que han de morir est�n los que murieron antes por la cruz.
Un ej�rcito que no puedes ver y al que no podr�s derrotar de ning�n modo.
Si te enfrentas a �l, ser� tu fin.
Recuerda: Dios fulmin� a tu falso profeta, dej�ndolo sin vida a tus pies...
y aniquilar� a cualquier hombre que ose provocar su divina c�lera.
�Atacamos ya?
�Kubra!
Vine a vigilar mientras hablabas con el hombre santo.
�Atacamos esta noche? - Todo est� planeado.
Los planes se pueden cambiar.
�lldico, vino!
�Vino!
- �No esperes m�s, Atila!
�Ataca esta noche!
El persa me dijo la verdad.
Pero ahora le pido un presagio y no me da ninguno.
�Asalta la ciudad y no conf�es en presagios!
�Vamos al encuentro del ej�rcito de Oriente!
Hay dos caminos...
y nadie me dice cu�l es el mejor.
�Qu� esperas que diga ese charlat�n? �Lo mismo que el hombre santo de Roma?
Antes de hablar con �l, estabas dispuesto a atacar.
�lldico, vino!
S�lo dos legiones defienden la ciudad y caer� f�cilmente en nuestras manos.
�Qu� pretendes, Atila, enga�arnos?
Quiz�s lo hayan enga�ado a �l.
�Es incomprensible!
�Qui�n ha podido contarles...?
�T�?
Me odias.
Pero aunque ser�as capaz de hacerlo, no podr�as.
�C�mo es posible que �l lo supiera?
Me hiela la sangre una sospecha.
Dime, hija m�a, �Por qu� ha venido ese hombre santo?
�C�mo quieres que...!
�Kubra!
�Qui�n le cont� al hombre santo...
lo que no pod�a saber? �Qui�n le cont� que un rayo mat� a mi astr�logo?
Yo se lo cont�, padre.
Igual que el romano, te atreves a decir la verdad.
�Deb� matarlo!
Ha influido tanto en ti que te ha cambiado. Ya no eres la hija que yo adoraba.
Padre, �al�jate de Roma! - �Me has traicionado!
�Por qu�?
�Soy cristiana!
Roma es una ciudad cristiana.
�Y me quieren amedrentar con un ej�rcito que nadie puede ver?
�Un ej�rcito de fantasmas al que yo a�ado otro m�s!
�Persa!
Ah� yace una parte de m�. Mi propia sangre ti�e el suelo.
Dime: �se cumple as� lo que profetiz� la vieja esclava cuando yo era ni�o?
Mi se�or Atila, no hay ninguna sombra sobre ella.
No hay ninguna sombra.
No hay la sombra de una cruz sobre Kubra.
Ahora, ella est� muerta.
Y con ella, todo lo que amaba en el mundo.
Al�jate de Roma, dijo.
Y el persa dice lo mismo:
Ir hacia el este... Ir hacia el sur...
No s� qu� hacer.
Si me duermo, despertadme al anochecer. Entonces decidir� qu� camino tomar.
�Kubra!
�Kubra!
�Kubra! �Kubra!
No, no, Kubra est� muerta.
Edec�n, �d�nde est� el persa?
�Tr�emelo!
Hermano, esc�chame, �qu� te pasa?
No derrames m�s sangre, dijo ella.
�Persa!
�Persa! �Persa! �Despierta!
Ven conmigo. - �Qu� ocurre?
Atila tuvo una pesadilla y gritaba como un loco.
No sabemos qu� le pasa, pero te llama.
�Despertad al campamento, que todos se levanten!
�No lo hab�is o�do?
�No lo hab�is visto?
�Ver qu�?
Yo estaba en otro lugar...
�Persa!
�Persa, dime!
�Mi armadura, mi espada!
��l ten�a raz�n, los he visto!
Persa, he visto el ej�rcito de fantasmas.
Un inmenso ej�rcito de m�rtires ensangrentados avanzando...
avanzando contra m�.
Y lo o�a, o�a el paso firme de sus legiones.
Y Kubra estaba entre ellos.
Y segu�a grit�ndome: �vu�lvete, padre, al�jate de Roma!
�Calma, Atila!
Se ha vuelto loco.
Yo estaba ante las murallas de Roma.
�Y los venc�a!
Pero cuando ca�an, se levantaba del suelo otro ej�rcito de muertos.
He visto con mis ojos todo lo que dijo el hombre santo.
Y s� lo que significa.
Poderoso se�or, no vayas contra Roma. Regresa, vuelve al norte.
�Volver! - �Nunca! �He dicho que nunca!
�Atila teme a ese hombre santo!
Antes, Atila no tem�a a nadie.
�Entraremos en Roma!
�Volvemos!
�Volvemos hacia el norte!
Dicen que en el campamento b�rbaro reina la confusi�n, que luchan entre ellos.
�Los b�rbaros se retiran de la puerta este! - Atila se dirige al norte con su ej�rcito.
Puede ser una trampa. Una h�bil estratagema.
Hay una legi�n destacada al norte.
Esa legi�n se encuentra en Pilo, la ciudad que Atila incendi�.
Atacadle entonces por la retaguardia.
Hoy, lo ganaremos o perderemos todo.
Los b�rbaros levantan el cerco de Roma y se dirigen hacia aqu�.
Coloca tus soldados estrat�gicamente.
Sit�a a los arqueros en puntos dominantes y la infanter�a pesada tras las murallas.
�Ya se acercan!
�A caballo!
�Romano!
�Persa!
Entonces, ��ste es el final?
�Vuestro dios me ha derrotado!
�Todo estaba escrito en las estrellas!
�Persa!
�Enterradme bien hondo! �Bien hondo!
Por favor califica este subtitulo en %url% Ayuda a otros a elegir el mejor
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.