All language subtitles for Andrés no quiere dormir la siesta (2010_ espanol)

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Original subtitles

¿Dónde estás? Me pareció ver un lindo gatito.

Que no me encuentre, que no me encuentre...

Me parece, me parece...

¡Aquí estás!

¡Dale, caminá!

¿Para qué venís, entonces?

¡Chicos!

¡Cabeza de salame!

Andá a buscarla.

Salí de ahí. Estoy mirando.

¡Acá está!

¿Dónde estás?

¡Movete!

¡Vas a morir, vas a morir!

¡Sacame de aquí!

¡No sos nadie!

¡Vas a morir, intrusa!

Yo me quiero ir, no quiero jugar más.

Te vas a quedar acá hasta que yo lo diga, ¿me entendés?

¡Andrés la trae a Clara! ¡Andrés la trae a Clara!

Cubrime.

-¡Movete! -No te muevas.

¡Dejame ir!

-¡Dejame ir! -Callate.

Andrés no quiere dormir la siesta.

Por favor, soltame.

¡No seas tonta, es un juego!

Me duele.

Por favor, soltame.

Andá.

¿Sos mongólico? ¡La dejaste ir!

Andá a buscarla.

Eh... huy... levantate.

Cuidado... Huy...

Cuidado. Bueno.

Se te escapó.

Esta vez, se me escapa.

Vení.

Pero ¡cómo te has puesto!

-Hola, buen día. -Hola.

-¿Qué te hiciste? ¿Qué te hiciste? -Nada.

Pero ¡mirá la cara cómo la tenés!

-¿Qué pasó? -Nada.

¡La rodilla!

-Si... no... mirá, no pasa nada. -¡No te toques!

Pero no me duele, no me duele.

Abuela, tocame, que no me duele.

Pero no. Que tu mamá te ponga algo de esos desinfectantes

que trae del hospital.

¡No toques eso!

A lavarse las manos.

Apurate, así no se te enfría.

No, pero yo la quiero fría.

No, la leche se hierve, no se toma cruda.

Pero mi mamá me deja tomarla fría.

Bueno. Por hoy.

Hoy jugamos a un poli-ladron.

-¿Ah, sí? -Me tocó ser el policía.

¿Y atrapaste ladrones?

Dos.

Vamos.

Había cuatro ladrones y tres policías.

Y yo atrapé a dos ladrones.

Daniel atrapó a uno.

Hernán a otro.

Y yo, a los dos.

A los dos más que quedaban.

Y los demás, a uno.

¿Qué le pasa a tu hermano, que no viene?

No sé. Está jugando al fútbol con sus amigos, creo.

Bueno. Decile que pregunté por él.

Que se acuerde que tiene abuela.

Esta noche podrían venir a comer conmigo y con tu padre.

¿Eh?

Yo no me acuerdo del abuelo.

¿Cómo te vas a acordar?

Se fue al cielo antes de que vos nacieras.

Antes de que se casaron tus papás, se murió.

¿Y por qué no te volviste a casar?

¡Qué ocurrencia!

Porque yo me dediqué a criar a mis hijos.

Como mi mamá.

¿Tú viste a tu papá?

¿Qué hora es? Porque a las siete llega mi mamá.

No. Ya llegó. Cuando salí de la panadería

ella bajaba del colectivo.

¡No te apures, no te apures, que yo ya le dije que estabas aquí!

Me tengo que ir.

No. No. Comé tranquilo. No tragues.

Me tengo que ir.

No. Ella sabe que estás acá.

-Chao. -¡No te vayas!

Chao.

Que te limpie esa herida.

Te quiero, abuela.

¿Te parece?

Es lo mínimo que podemos hacer.

No vamos a mirar para otro lado, ¿no?

A veces no estoy tan segura.

No digas eso.

Todo lo que hagamos suma, y mucho.

¡Hey!

¡Hola!

Saliste temprano, hoy.

Sí. Vení a darme un beso.

Tenés olor a tatú.

Vamos. Hay que bañarse.

¿Y Armando?

Llega a las siete. Andá a bañarte.

Después me baño, mamá.

No. Ahora.

No, mejor después.

No, te vas a bañar ahora.

Después se hace de noche y refresca.

Te vas, y te lavás bien las bolitas de los ojos.

¡Mamá!

¿Qué dije?

Dije que te lavás bien las bolitas de los ojos.

¿No nos estamos olvidando de algo?

Chao, Andrés.

Vamos, hijo, no me hagas renegar. Andá a bañarte.

Después llega tu hermano y se empiezan a pelear por quién se baña primero. Andá.

Dijiste una vez, uno solo.

La verdad que siento que esto se me está yendo de las manos.

Te dije que yo lo arreglo.

Esta semana desaparece todo.

Hola, ¿qué tal? Buen día.

Chao.

Hola, buen día.

Mirá, me lastimé, mamá.

¡Ay! Bueno, vamos a curarte.

Mamá, hoy me saqué un nueve en biología.

¡Ay, muy bien, hijo, te felicito!

Yo me saqué un diez.

¿Qué me estás macaneando vos a mí?

Y la maestra dijo que tengo buena expresión oral.

¡Ah, muy bien!

Te felicito.

¿Puedo prender la tele?

No. Cuando se come no hay tele.

Después miran lo que quieren. Si querés, te prendo la radio.

Sí.

El pan está grumoso.

Es lo que hay.

¿En qué quedó lo del club?

Viene ahí un torneo, y nos vamos a anotar.

¿En serio?

Sí. El técnico dice que podemos ganar.

¡Ay, qué bueno!

Hoy jugamos un poli-ladron.

¿Sí?

Y dijimos de apresar a Clara.

Y la tonta se cayó y lloró.

Pero, ¿y cómo le van a hacer eso? ¡Pobrecita Clara!

Pero después la dejamos escapar.

Yo la dejé escapar.

Muy bien, mi bebé.

No soy un bebé.

¡Ay! A ver, ¿qué hizo el señor mayor después de todo eso?

Hicimos un carnaval.

¡Ah! Gustavo me invitó a la pileta.

Pero para eso hay que pagar una cuota, ¿no?

No, porque la familia de Gustavo se anotó, y no hay que pagar nada.

¡Mentira, nene!

¡Mentira vos! Además, ¿qué sabés?

Bueno, bueno. A ver.

Yo te dejo ir si vos vas mañana y le pedís plata a tu papá para cocinar.

Yo no voy a ir.

¿Yo, por qué?

Porque querés ir a la pileta.

Yo no quiero ir.

Además, él siempre me grita.

Bueno, hijo, tu papá es así. ¿Qué le vas a hacer?

¿Por qué no va él?

Porque yo fui la vez pasada y no me dio nada.

Dijo "Después te alcanzo", y pasaron diez días.

Yo no quiero ir.

¡Dale, Andrés, que yo no cobro hasta el viernes, y encima

cambio de turno, no llego al banco!

Yo puedo ir a comer a lo de la abuela.

¡Ah, qué bonito! Y tu hermano y yo, ¿qué hacemos?

Que él también venga.

Hasta la abuela preguntó por vos.

Yo no voy a ir a comer a lo de la abuela tres días seguidos.

¿Por qué no?

Porque no.

Bueno, no se peleen.

¿Vas a ir o no vas a ir, vos?

No.

¿No hay ninguna manera de convencerte?

¿Ninguna, ninguna, ninguna?

¡No!

¡Escuchá, escuchá!

¡No, no, mamá, estamos comiendo!

#Amor, ¿dónde estás?

#mi vida

#me cansé de llorar

#y dormí 1000 años

#esperando no verte

#nunca más.

#Y ahí estabas tú

#marcando el latir

#de mi corazón, que no sangrará

#si no es por ti.

#Si no es por ti.

¡Te voy a matar!

¿Le podés decir a tu amiguito Ramírez que pase a pagar?

Me pidió un montón de mercadería y me dijo

que me iba a pagar a la semana siguiente.

¿Vos sabés cuánto hace que lo estoy esperando?

¿Sabés cuánto? Un mes y medio.

Y ¿qué hacemos?

¿Qué querés?

Dice mi mamá que le mandes plata porque ella no cobra hasta el viernes.

Y ¿qué hicieron con los bagayos que le mandé la semana pasada?

Lo comimos.

Bueno, esperame afuera un segundo, que ya voy.

Ahora, por tu culpa, tengo un muerto (deuda incobrable) que ni Cristo me lo va a levantar.

¿Vos me vas a ayudar?

Conmigo siempre trabajó bien. A mí siempre me paga.

A mí no.

Vamos.

¿Qué comiste anoche, vos?

Ensalada.

¿Cómo ensalada? ¿Eso sólo?

Dale. Vamos a la carnicería.

¿Qué hacés, Estela?

Te veo en el Office.

¿A dónde vas?

¿Y quién te pidió esto?

La caba (femenino de cabo, un rango de policía). ¿Pasa algo?

Dejala.

Nora, avisale.

¿Qué le pasa?

¡No lo puedo creer!

Vaya de inmediato, y busque otra.

Dígale a su caba que después quiero verla.

Que quiero hablar con ella.

¡Dale, estúpida!

¡Atendé, por favor, atendé!

¡Una ambulancia!

¡Miren esto!

¡No!

Abrí. Soy yo.

Con mi primo la cortamos a la mitad, a ver si siguen vivas.

Vení a ver algo.

¡Wow! ¿De dónde lo sacaste?

De ahí.

¿Y te metiste?

Sí.

Mentira, no te creo.

¡Gustavo, vamos, a comer!

Pero ¿no me puedo quedar un ratito más?

No, nada. Vamos a comer.

Y ustedes a su casa, todos, vamos.

Andrés, no te quedes tanto al sol que te va a hacer mal, ¿sabés?

¡Mamá!

¡Armando!

Vamos, tranquilo.

Primero tenemos que dar una inyección...

pero le tenemos que dar unas pastillas, también,

para que no le duelen las inyecciones.

Tu mamá está muy enferma, ¿sabés?

Mamá se murió.

Esposo e hijos.

-Le acompaño en sentimientos. -Gracias.

Gracias.

-Gracias. -¿Los chicos?

Están ahí.

Te acompaño en el sentimiento.

Gracias por venir.

Acompáñenme.

Por los chicos.

Sos un tramposo.

Dije acá, no acá.

Me dijiste ésta, Andrés.

No, yo te dije ésta.

Chicos.

Ya es hora de ir al cementerio,

así que ya van a cerrar el cajón. Si le quieren dar un último beso a la mamá...

Yo no quiero verla ahí, abuela.

Está bien.

¿Y vos, Andrés?

Yo tampoco.

-¿No? -No.

Bueno. Muy bien.

Después vas a ir a lo de tía Carmen, así podés jugar con Hernán. ¿Eh?

¡Quiero ir a mi casa!

Correte.

Te vas a quedar acá hasta que venga a buscarte tu prima. ¿Eh?

Me voy a quedar con los chicos.

Está bien.

Ayudá a tu hermano.

Sí, ¿qué querés que haga?

Acompañalo.

¿A dónde?

Decile a Marta que vaya, si quiere.

¿Sabés lo que vamos a hacer vos y yo esta tarde?

Vamos a ir a comprar tortitas negras

para tomar la leche ¿eh?

¿Querés tomar algo?

¿Seguro?

¿Comiste?

Ya es más del mediodía, te traigo algo, lo que vos quieras.

No, no quiero nada.

¿Seguro?

Detrás de una montaña estaba Pinocho,

me dijo que contara hasta veintiocho.

Yo no le hice caso, y conté hasta ocho,

Pin-uno, pin-dos, pin-tres, pin-cuatro, pin-cinco, pin-seis, pin-siete, Pinocho.

Detrás de una montaña

estaba Pinocho...

¿Querés algo de comer?

No.

¿Cuándo llega mi hermano?

Después del cementerio. Vos no quisiste ir.

Te lo presto.

¿Qué es?

¿Qué es esto?

¡Está buenísimo!

¿Qué hay en este frasquito?

¿Para qué sirve?

Se pone acá...

¡Vos no sabes, así es!

¡Hey! ¿Dónde vas?

Al baño.

Bueno.

Raúl, ¿qué vas a hacer con la ropa de Nora?

Dejá eso. Dejá eso, y buscá la ropa de los chicos, nada más.

¡Qué carácter! Te hice una pregunta, nada más.

Para esto necesito un bolso. ¿Alguien sabe dónde hay?

Aquí hay una valija.

¿Qué es eso?

Seguro que de ella no son.

Alguien le habrá pedido que se los guarde.

Vos sos pelotudo, ¿no?

¿Vos sos pelotudo, o te hacés?

A ver, ¿cuál es la diferencia?

No puedo creer que haya arriesgado a los chicos así.

Y ahora...

¿qué hacemos?

No sé. Salimos a la calle a preguntar de quién es.

O si querés podemos ir también a la comisaría,

porque a lo mejor ahí buscan al dueño.

Dejá de chupar, Antonio, porque se te está secando el cerebro.

Bueno.

A vos hace rato que se te secó el cerebro.

¡Tío!

Yo me voy. En esto no me meto.

¿Meterte en qué?

¡Si nosotros no estamos metidos en nada!

No me gusta esto. No tengo nada que ver.

Basta. De esto ni una palabra con nadie.

¿Estamos claros?

Nosotros ya separamos la ropa de los chicos, ahora queda la ropa de Nora

y eso.

Revisen todo.

Tenemos que estar seguros de que no hay nada más.

Vení, Marta.

Aquí hay fotos, papeles,...

Menos la ropa de los chicos, todo lo demás se quema.

¿Cómo que se quema todo?

Si vos no me querés ayudar, tomátelas,

pero no me compliques la vida.

Ya la tenés bastante complicada, tu vida.

Esto es un pecado.

Yo voy a separar algunas cosas para llevarme.

Yo voy a prender fuego ahora.

Cuando vuelva, todo lo que no esté separado lo quemo.

¡Esperá a que mamá se entere de esto!

¿Sabés dónde va a quedar su nuera del alma?

¡Es una picardía que se queme todo esto!

Hay papeles, no sabemos si los chicos los van a necesitar.

Vos hacé lo que quieras.

Yo con Raúl no quiero discutir.

Ya separé lo que quería para mí.

¡Sos una guacha, vos!

Este no.

¡Vení para acá!

¡Estas cosas son de mi mamá!

¡No escapes! ¡¿Sos vasco, vos?!

¡Soltame!

¡Armando!

En un momento estalló un vidrio, y se nos heló la sangre.

Yo había ido con la mejor intención, viste cómo soy, ¿no?

Aparte, estábamos con Marta,

y ¿cómo podíamos explicarle eso?

La verdad es que no lo podíamos creer.

Si no lo veo, no lo creo.

Pero, mamá, no te voy a estar mintiendo.

No digo que mientas, Carmen, digo que no lo puedo creer en Nora.

Nora. Vos siempre Nora, ¿eh?

Raúl estaba como loco.

Quién sabe lo que vieron esos chicos en ese tiempo.

¡No exageres!

"No exageres, no exageres..."

Hola, tía.

¡Ay, el sobrino favorito de la tía, bonito!

Está amargo.

¿Cómo estás?

Bien.

¿Querés un mate?

-No. -No. ¿No tomás mate?

-No. -Bueno.

No importa. Yo conocí a un chico que no tomaba mate, también.

¡Qué bueno!

¡Gracias!

¿Cómo "gracias"? Son míos.

Bueno, pero, en una de esas

te los regalo.

La cajita.

La verdad es que estoy podrido, porque es la segunda vez

que me hace lo mismo este Ramírez.

Le entrego toda la mercadería

y me promete una fecha de pago, y después me deja colgado.

No trabajes más con él.

Mamá, no es tan fácil, me lo cruzo en la cuadra todos los días.

Siempre fueron igual los Ramírez.

Sí, eso es verdad.

Sentate allí, que se te enfría la leche, vos.

A lo mejor ésa es la solución.

No trabajar más con esta gente.

Porque la verdad que

que no me pague no me causa ninguna gracia.

¿No hay leche fría?

No. No hay más leche que esa.

La leche se toma caliente, además.

A Cecilia Leopardo ¿vos la conocés, mamá?

Porque... otro accidente en el puente de Santo Tomé.

Pero no era de acá.

No. Me suena, ese nombre. ¿Sabés que me suena, ese nombre?

¿De dónde?

¿Qué pasa, ahora?

Están quebrados.

Mirá, Andrés: vos estás en capilla, ¿eh?

Así que no me hagas renegar.

Comé lo que hay.

¿Así está mejor?

-Gracias. -Mi niño.

¿Ves que te duele todavía?

-Sí. -Tomá algo.

Vacaciones, me tendría que tomar, mamá.

Hace años que no tengo una.

Siempre dijiste que es tirar la plata.

Después de desayunar vamos a arreglar el ropero para hacer lugar

para las cosas ustedes, ¿sí?

Abuela, ¿no viste mi grabador?

¿Para qué lo querés?

Para escuchar música. Mi padrino me prestó dos casetes.

A mí no me parece que tengas que escuchar música.

¿Qué van a decir los vecinos?

Pero escucho bajito, en la pieza.

No sé. Preguntale a tu papá.

Lo lavo yo, eso.

No sabés lo que me pasó en el almacén.

Si querés tomar mate hay agua caliente.

No, gracias.

Ramón, el hijo de doña Dominga,

me preguntó si sabíamos qué íbamos a hacer con la casa de Nora.

¿Y?

No, resulta que va a recibir un dinero

del retiro de Fiat

y quiere comprarse una casa.

Yo no lo podía creer.

¿Qué es lo que no podés creer?

¿En serio me lo preguntás?

Sí, no veo qué es lo raro. ¿Qué?

Que todavía no está frío el cadáver...

¡Son como buitres!

Bueno, serán unos buitres

pero con eso algo hay que hacer.

Esa propiedad, ahí

no da más que gastos. Impuestos, hay que mantenerla.

¿Pensás algo, Raúl?

Algo haré... no sé.

Podría alquilarla.

Así no tenemos tanto gasto, ¿no?

También se puede usar como depósito de la cerámica.

Así no pagamos alquiler por el que estamos usando ahora.

O venderla.

Si aparece alguna oferta buena.

Eso puede ser.

¡Dejá, dejá, dejá eso!

Pero, ¿qué va a decir la gente si usted se pone a lavar?

22,

23, 24,

25, 25,

26...

¡28, sí!

¿Quién va a buscar una pelota?

¿Te ayudo?

¿Qué? A ver... ah, esto.

Que tu tía se fue y no los limpió.

Te digo cómo se hace.

De a uno, lo vas sacando, lo vas limpiando, de un lado y del otro.

Abuela.

A la tarde, ¿puedo ver la tele?

Bueno. ¿Qué ves?

Dan Kung Fu a las cuatro.

Pero entonces no vas a dormir la siesta.

No, abuela, mejor miro la tele.

Entonces, lo que vamos a hacer

es poner la tele bajita

y cerramos la puerta

porque tu padre sí que duerme la siesta.

¿Sabés que el año pasado, cuando fuimos al corso,

mi mamá me hizo un disfraz de Kwai Chang Caine?

¿De quién?

Sí, estaba buenísimo.

Pero era de verdad, era de tela.

No era de esos de plástico que venden en el kiosco.

Venía con vincha y todo.

¡Qué bueno!

Y nos sacamos unas fotos.

¡Ay, yo quiero ver esas fotos!

Sí. Son unas de esas chiquitas que se meten en el tubito.

¡¿Te podés callar dos segundos, por favor?!

¡Carajo!

¿Te das cuenta que estoy tratando de leer el diario, tranquilo? No puedo.

Nosotros estamos hablando de cosas importantes.

Así que si tanto te molestamos, andá a leer el diario a otra parte.

Y ¿qué pasó cuando fuiste

a la casa de tu tía Celia?

¿Celia cuál es, la rubia o la morocha?

La rubia.

¡La rubia!

Como se tiñó el pelo, ya no las...

ya no las conozco.

Hola. ¿Cómo estás, Alfredo?

¿Cómo le va, Olga?

Estoy buscando a Raúl.

¡Ay, no está, querido!

¿Querés pasar?

No, no, está bien. Tengo cosas que hacer.

Pero si le dice que me llame, voy a estar en casa todo el día.

¡Cómo no! ¿Cómo está tu madre?

Bien.

-Buenas. -Buenas.

Bien, le duelen un poco las piernas, pero ahí anda, bien.

-Mandale saludos. -Le mando.

¿Qué pasa?

Pero, ¡qué bien has limpiado eso!

Pero no me los rompas, ¿sabés?

Porque me gusta ponerlo entero.

Pero muy bien.

Las migas.

¿Qué quería?

Mamá, te pregunté qué quería.

Andrés, a comprar una botella de vino.

¿De cuál?

De éste. El mismo de la etiqueta.

Pero ¿me puedo comprar un chicle?

Sí. Está bien.

Dos. Uno para el "prepa" y otro para mí.

Está bien, pero lo comen después de la siesta. Tomá.

Otoño.

¡Ea, burro, burro!

¡Aprendé a jugar, malo!

¡Burro, burro!

¡A que no le das, a que no le das!

¡Burro, burro, malo!

¿Ves que sos un salame? Perdimos otra pelota por tu culpa.

¿Por mi culpa? ¿Qué hice, yo?

Dale, dale, movete.

Ahí está. No hablen fuerte.

Buenas.

¿Dónde vas? ¿De dónde venís, vos?

¿Dónde estuviste?

En nada, en nada, abuela.

Chao.

-¡Abuela, no sabés...! -Los zapatos.

¡No sabés lo que vimos!

Estábamos jugando en el baldío...

Tu padre que está buscando.

Bueno, después voy.

Pero, estábamos jugando, y... -Ahora.

Te está buscando ahora.

Te mandaron en cana.

¿Eh?

Dejame con tu hermano.

¿Dónde estuviste vos?

Jugando con mis amigos.

¿Qué hacías metido en el fondo del galpón?

No me metí en el fondo.

Escuchame, pendejo:

acostumbrate a que en esta casa se hace nada más que lo que digo yo.

Cuando estaba tu madre, yo no me metía.

Era otra cosa.

Pero ahora es distinto.

¿Está claro?

Sí.

Y es más: a ese lugar donde fuiste hoy, vos no vas a volver nunca más.

¿Me entendiste? -Sí.

-¿Sí, qué? -Sí, papá.

¡Armando!

¡Armando, te estoy llamando!

Estoy acá.

Escuchame: se van a ir los dos a dormir la siesta, a partir de hoy.

¿Yo? ¿Yo, por qué, si yo no hice nada?

¡Porque lo estoy diciendo yo!

Es más, se van a ir ahora.

Y se levantan solamente cuando yo lo digo.

Vamos.

Hoy no voy a poder ver Kung Fu.

Mejor dejemos que se calme tu padre, después vemos.

Señorita, señorita.

¿Cómo andás, "papafrita"?

Bien. ¿Dónde estabas ayer, que no te vi?

En la casa de mi abuela, en Rincón. ¿Y vos qué hiciste?

Y... nada, porque no me dejan salir tanto.

Los del otro lado de la vía hicieron un campeonato de bolitas.

¡Qué lástima que yo no estaba! Les pude haber sacado todas sus "culo entalcado".

Y vos ¿jugaste?

¿Cómo voy a jugar si mis bolitas están en mi casa y no me dejan ir a buscarlas?

¿Por qué?

El otro día vi a tu abuela.

En tu casa.

¿En mi casa? Mentira, no seas "bolacero" (mentiroso).

No, en serio, yo estaba trepado al tapié

y por la ventana que da a la casa de tu mamá, la vi.

Pero ¿a mi abuela?

Méndez y Otrino, ¿por qué no le cuentan a todos qué es lo tan interesante,

así nos enteramos?

¿Qué?

Nada.

¿Qué?

Que Andrés está triste porque se le murió la mamá.

De eso estábamos hablando. -Silencio.

¿Es cierto eso, Méndez?

Méndez (Augusto), y usted, ¿de qué se ríe?

Vaya ahora a la Dirección. Ya mismo.

Pero, yo...

No. "Pero yo" nada. Vaya a la Dirección que en un momento

vamos a hablar con la directora.

¡Por favor!

Vamos. Silencio. A escribir.

¿Por qué hiciste eso? ¡Sos un idiota!

Porque nos conviene. Mirá, bajá la cabeza.

¿Para qué?

Haceme caso. Bajá la cabeza, y hacé como que llorás.

Pero ¿para qué?

¡Dale!

Señorita.

¿Qué pasa?

¿Puedo acompañar a Mendez al baño?

Bueno, vayan.

Y ¿qué hacés acá cuando venís?

Nada. Me siento y espero a que llegue el recreo.

¿En serio la hiciste vos, la gomera?

En serio.

¡Está re buena!

Tomá. Te la regalo.

¿En serio?

Sí, claro.

#Febo asoma, punto y coma, (Marcha de San Lorenzo)

#los zapatos de mi abuelo son de goma,

#y los míos son de acero,...

Méndez,

¿qué le pasa que está tan divertido?

Yo no hice nada.

¿Sabe qué? Hoy no tengo ganas de escuchar sus insolencias

así que por el resto de la hora

no lo quiero escuchar.

¿Está claro?

¡Pero es clase de canto!

¡Silencio, silencio, la clase!

¡Ah, está gracioso!

Vaya a la Dirección.

Pero ¿por qué?

Porque yo lo digo.

Hay dos hermanitos de segundo y cuarto

que hace dos semanas que no vienen.

¿Y?

Podríamos llamar a la casa y preguntar qué pasa, ¿no?

-No. -¿Por qué no?

Hacé el reporte de faltas y mandalo a Dirección.

Que allá decidan.

Que pase.

Pase.

Le dicen a Amelia que venga, por favor.

También avísenle a Cata.

Cata, mirá, aquí estábamos con un problemita con el alumno

Méndez.

Lo que pasa es que hace poco perdió a su mamá, Mendez.

¿Cómo? ¿Qué pasó?

No sé. ¿Qué pasó?

Un accidente.

¿De auto?

"La curiosidad mató al gato".

¿Qué pasa?

Tenemos un dato.

Chao.

Yo no sé cómo podés estudiar con la tele prendida.

No estoy estudiando, estoy leyendo.

¿Qué leés?

Upa.

Hay que cortar este pelo.

Mirá: "El 9 (de julio) del año 1816, el Congreso reunido en Tucumán,

procama la independencia

de las Provincias Unidas del Río de la Plata".

Muy bien. A ver.

¿Por qué mi papá siempre me grita?

Tu papá tiene muchos problemas y está muy preocupado.

Ya se le va a pasar.

Pero vos sos muy contestador, Andrés.

¿Cuándo vamos a ir a mi casa?

Ésta es tu casa.

Pero, mi otra casa.

¿Para qué querés ir?

Para buscar mis bolitas.

Bueno. Ya te las vamos a traer.

Abuela.

Cuando vayas ¿me las traés?

Le pido la llave a tu papá y voy.

¿Vos no tenés llaves?

No. De esa casa, no.

¿No?

Entonces ¿cómo entraste?

Yo nunca entré desde que ustedes están acá.

¿No?

Leeme.

El 24, nació el general Simón Bolívar,

el libertador de Ecuador, Colombia, Venezuela y Bolivia.

¡Bajen del auto! ¡Bajá del auto, carajo!

Bajen del auto.

¡Los dos al piso!

-¿A dónde vas? Vení conmigo. -¡Soltala, pará!

Callado. ¡Callate, te digo!

¡Pará, hijo de puta, la vas a lastimar!

¿Qué mirás?

¡Al piso, al piso!

¡Callate, te digo! ¡No me mires, no me mires!

Quedate allí.

La mirada al piso.

Ahí, quietito, quietito.

Acá están.

Ah, era cierto.

¡Estás muerto! ¡Vos no lo sabés, pero estás muerto!

Tragátelo.

Callate, hijo de puta, ¡no existís!

¡Quedate ahí, estás muerto, hijo de puta!

¡Estás muerto, callate!

Te voy a tirar a trompadas, quedate ahí.

¡Hijo de mil putas!

No te asustes, soy yo.

#Un gran mago vendrá

#en carruaje de cristal

#y te preguntará

#por un niño que olvidó

#esa niña que llevó

#en caballo de cartón.

Abuela.

¿Qué?

¡Ay! Terminá, terminá, que ya es muy tarde.

Terminate la leche.

Vamos, vamos, vamos, vamos.

¿Te acordás, en la noche,

que le estaban pegando a los hombres

y los tiraron a los hombres al piso, y eso?

No sé de qué me estás hablando.

A la noche, que le pusieron la capucha a la chica.

Vos lo soñaste.

¡No, no lo soñé, vos estabas!

¡No, yo dormí toda la noche!

Sí, que me tapaste la boca, ¿no te acordás?

Yo dormí toda la noche,

vos dormiste hasta que te llevé a mi cama a la mañana,

lo soñaste.

Lo soñaste.

¡Pero no, no lo soñé, vos estabas, abuela!

No levantes cosas del suelo.

Pueden tener microbios.

Se te va a hacer tarde.

No seas mentiroso.

¿Qué te pasa, estúpido? Si dice que era tu viejo, era.

Y vos ¿qué te metés? ¿Sos la novia, que lo defendés?

¡Te voy a romper la cara!

¿A quién? ¡Vos, dale, si sos tan macho!

Invierno.

Me dijo López que la estás pateando lindo, que estás mejorando.

Que estás jugando muy bien.

Ahora me puso de cinco, más arriba.

¡Pero, mirá! Porque eras medio patadura cuando empezaste, digamos la verdad.

Eras cuadrada. -Mejoré.

Papá, yo también quiero ir al club.

¡Mirá vos!

¿Qué? Tenemos dos futbolistas en la familia, parece.

¿Sabés? Cuando yo tenía 18 años me probaron para jugar en el Unión.

Y ¿qué pasó?

¿Qué pasó?

Pasó que mi papá no quiso que vaya porque decía que era perder el tiempo.

No. Lo que pasó es que había que trabajar para ayudar a la casa.

Mañana voy y te anoto, ¿sabés?

Además, yo conozco al técnico de las inferiores.

No va a haber ningún problema.

Pero yo no quiero ir a jugar a la pelota.

Pero, si recién me dijiste que querías, ¿cómo que no?

¿Qué deporte querés?

Natación.

Pero estamos en invierno, querido.

Pero, ahora hace mucho frío.

Sí, tío, pero yo quiero ir a un club que se llama Regatas.

¡Huy, ese club es muy caro!

Pero la familia de Gustavo se anotó, y me invitaron, y no hay que pagar nada.

Bueno, eso dicen los chicos. Hay que ver qué dicen los padres.

Pero mi mamá ya arregló con la mamá de Gustavo.

¿O no, Armando?

¿O no?

No me acuerdo.

No sé, Andrés, no sé.

Ya vamos a ver. ¿Eh?

Pero no van a arrugar.

¿El sábado a las once? El campito abre a las diez.

Cuatro contra cuatro, rompen o pagan.

Y nada de regatear. Lo que se saca, se gana.

De a cinco en círculo.

Yo tengo cuatro.

Entonces no jugás. Hay que tener cinco, y los punteros.

No importa, yo te presto.

Y después que les ganemos todas vos me las devolvés,

pero yo elijo cuál quiero.

Potrino, ¿usted está listo?

Sí. Vamos.

Entonces vaya al salón a prepararse.

Méndez, venga que le voy a pintar unos bigotes.

Pero eso me va a quemar.

No, no quema, venga, Méndez.

No sea mantequita. Venga, Méndez. A ver.

A ver... quieto. Mendez, ¡Méndez!

A ver. Quietito, quietito.

Listo. Vamos.

¿Qué estás haciendo?

Nada. Lavándome la cara.

No, tarado, qué haces acá.

Gustavo. Vamos, a comer.

Voy, mamá.

"El pueblo sigue en lucha".

¿Cómo le va, Olga?

¿Cómo te va?

-¿Está bien? -¿Qué tal? ¿En qué te puedo ayudar?

Ando buscando a Raúl.

¿No te fue a ver?

Discúlpeme que insista, pero tengo que hablar con él.

Yo no sé cómo ayudarte, querido. Yo le avisé.

Si vos me decís qué necesitás...

El tema es que

yo le había prestado unos libros a Nora

para que me los guarde.

Y, bueno, pasó lo que pasó, y

necesito recuperarlos.

¿Libros de qué?

Libros.

Libros que uso para dar clase en la facultad.

Pero algunos son prestados, no son míos.

No sé... yo puedo ir a buscar lápiz y papel, tú me das los títulos...

No, está bien, no se preocupe.

Lo hablo con Raúl. Gracias, Olga.

-Chao. -Chao.

Hechos del día escolar. La voz de la conciencia.

¿Vas al club?

¿Por?

Porque Carmen me dijo que ibas a ir a la casa

y como no fuiste, pensé que ibas ahora.

No, no fui.

¿Cuándo vas?

Cuando Carmen no esté.

¿Y eso?

Me llena la cabeza, nada, hablándome de

Nora, de esos panfletos de mierda.

Siempre diciéndome cómo tengo que criar a mis hijos.

Yo sé muy bien lo que tengo que hacer.

Lo que pasa es que cuando estaba Nora

¿qué iba a hacer?

Todo lo que hacía estaba siempre mal.

Idéntico a la madre.

Se ríe igual.

Tiene esas cosas de quedarse así, mirándote fijo

cuando algo no le gusta.

Hasta el mismo olor que ella, tiene.

¡Ay, qué cosas se te ocurren!

Está rico el mate.

¡Ah, la puta madre!

-¿Te cortaste? -Sí.

Andá adentro, y traeme la azucarera.

Dale, metele.

¿De qué trataba Kung Fu hoy?

De unos hombres que encerraron a unos chinos en una mina

y Kwai Chang Caine los salvó.

¿Se defendía a las patadas?

Che, podrías ir a aprender Kung Fu al Unión, vos, ¿no?

No, no enseñan.

¿Qué "no", si yo vi?

No, enseñan judo.

Es lo mismo, mamá.

No, no es lo mismo.

Además, yo quiero ir a nadar.

El agua es muy peligrosa.

Además, ¿vos no querés aprender a defenderte?

¿Sabés que la abuela tiene razón?

Mañana mismo voy y te anoto.

Podemos ir juntos ¿eh? Venís conmigo así ves cómo

es la cosa.

Después vamos al centro y te llevo a comprar el equipo.

¿Qué te parece?

Pero nosotros nos anotamos para un torneo de bolitas.

¿Bolitas?

¡Mira vos, qué bueno, bolitas!

¿Cuántas veces por semana son las clases de judo?

Dos veces por semana, dos horas por día.

Ah, está muy bien.

Yo necesito que el pibe se enfoque en una actividad con cierta disciplina

porque tiene la cabeza media dispersa, y eso.

¡No dice nada adentro!

¿Cuántas por ése?

La tengo.

Mirá, te la cambio por todas éstas.

Ésa no es la misma receta que hacías antes vos.

No, ésta es de las que me dio Marta.

Hace mucho que no sé nada de ella.

Yo tampoco.

Me pareció verla, el otro día.

Pero no estoy segura.

¡Ay, el sobrino preferido de la tía!

¡Ay, feliz cumpleaños!

¿A ver?

No, la oreja no, la oreja no.

¡Ay! ¿Cómo "la oreja no"?

Estuve esperando todo el año para eso, ¿y ahora "no"?

A ver... tengo una sorpresa para el sobrinito.

¡Acá está!

Andá a enjuagarte la boca.

¡Mamá, le estoy haciendo un regalo!

¡Qué lindo juguete, che!

Me lo regalaron para mi cumpleaños.

Ah, ¿en serio cumplís años?

En serio.

Feliz cumpleaños.

¿Vos cómo te llamás?

Yo me llamo Sebastián.

Y vos te llamás Andrés.

¿Cómo sabés eso?

Yo sé muchas cosas.

Soy como Dios.

Que todo lo sabe y todo lo ve.

Sí, te creo.

¿Cuántos años cumplís, Andrés?

Ah, pará. Si sos como Dios, deberías saber cuántos años cumplo.

¡Qué inteligente!

Te voy a hacer un regalo, ya que sos tan inteligente y cumplís años.

Pedime lo que quieras.

Lo que se te ocurra.

Eso.

¿Esto?

Sí, eso.

Feliz cumpleaños.

¿Con quién estabas hablando?

Con nadie.

Che,

feliz cumpleaños.

Te voy a comprar algo de ropa.

¿Sabés?

¿Qué te anda haciendo falta?

Vení, vamos a comer.

¿Qué tal? ¿Cómo le va?

Buenas tardes.

-Soy Carmen, mucho gusto. -Encantado.

Él es Hernán, mi hijo.

Nosotros queríamos ver si él se puede anotar para clases de judo.

Sí, cómo no.

¿Te gusta el deporte?

Estás loco, nos van a matar.

Como siempre, el cagón.

-No soy un cagón, pero... -Pero tiene razón, sos un cagón.

¡Ahí viene uno, ahí viene uno!

¡Ahí viene uno!

¡A un viaje!

¡Pendejo de mierda, te voy a enseñar a vos!

¿Qué hacés?

Y ¿vos quién sos?

El tío. ¿Qué pasa?

Me pinchó la goma. ¿Vos me la vas a arreglar?

¿Cómo sabés que fue él?

Porque salió corriendo con esa manga de guachos.

Y si los llego a agarrar, les van a tener que operar el zapato del culo.

¿Y sólo porque corrió decís que fue él?

¿Cuántos inocentes conocés vos que escapan como rata por tirante?

Muchos.

Dale, que te ayudo a cambiar la rueda.

¿Y vos pensás que esto se soluciona ayudándome a cambiar la goma?

Andrés.

¿Lo conocés?

Claro, somos vecinos.

¿Vos quién sos?

El tío.

No te tenía como parte de la familia.

A ver, documentos.

¿Documentos, por qué?

Suboficial Miranda. Documentos.

¿Qué pasó, Andrés?

Se pinchó la rueda del auto, y dice que fui yo.

Pero yo no hice nada.

Bien. ¿Escuchaste?

No hizo nada.

Hay que confiar en la juventud.

Por lo menos en los de ésta edad.

Una cosita más.

¿Éste es tu tío?

Sí.

Llevá tu sobrino a su casa.

No te des vuelta. Caminá derecho y no te des vuelta.

Armando, llevalo a tu casa.

-Sí, lo voy a llevar. -Sí, llevalo.

¿Qué hacías con ese tipo?

¡Soltame!

No te hagas el boludo, pendejo, ¿eh?

La patria recuerda al general don José de San Martín.

Su augusta figura

y el cristalino ejemplo que nos legara

guían hoy los pasos del proceso de reorganización nacional.

Espinaro vende.

Bien, Andrés.

Muy bien, ¿eh?

Perfecto.

¿Qué te pasa, Hernán?

En el judo se debe aprender también a saber perder.

Y esa lección la aprendés hoy.

A sus lugares, los dos.

Primavera.

Manzana no, porque después no cenás.

A ver, para las figuritas.

Ahí va.

Dame un pucho.

Era ése que andaba con vos.

Es el último.

¡Andrés!

¿Qué?

¿Me irías a comprar cigarrillos?

Y ¿qué me das a cambio?

¿Qué querés?

Cincuenta pesos.

-¿Cómo? -Cincuenta pesos.

Sale caro el mandado, ¿no?

Y, bueno...

Particulares, y una caja de fósforos.

Quedate con el vuelto.

-¡Yo también puse plata! -¡Che, dejámelas ver!

¿Yo puedo verlas?

No, son mías.

¡Sebastián!

¡Eh!

¿Qué están haciendo ahí?

Mándense a mudar, vamos.

Fuera, fuera.

Dame mis cigarrillos.

Andá, Andrésito.

A J. J. se le fue la mano con las herramientas.

Pero ¡qué pelotudo! ¿Qué mierda tiene en la cabeza?

¿Qué hacemos?

Y ¿qué vamos a hacer? ¡La re 1000 puta que los parió!

Andá a buscarme un auto.

Comé ese tomate.

Tienen la plata en la mano.

¿Quién es?

El hijo del presidente de la vecinal.

Supera cualquier oferta que tengas, me dijo.

Y te ahorrás la inmobiliaria.

Podría dejarla

hasta que yo y Armando seamos grandes.

Los nenitos no opinan sobre el tema de los mayores.

La idea de Andresito es muy buena.

¿Te acordás cuando hicimos la casa en el árbol

y se nos cayó todo?

Sí, claro que me acuerdo.

¿No te quebraste el brazo, ese día?

Sí.

Y de la chicha, ¿te acordás?

¡Claro, la boxer!

¡Qué fea que era esa perra!

Era linda.

¡Qué iba a ser linda, era horrible!

Yo sabía dónde estabas vos por la perra.

Y ¿te acordás la pintada

general que le hicimos

cuando te mudaste con Nora a la casa?

Pero, claro que me acuerdo.

Muchos se portaron bien, entonces.

Elva, Marta,

Domingo, fue.

¿Alfredo, no hizo la instalación eléctrica?

No sé, mamá, dejame pensarlo.

Voy a ver qué hago.

Yo cumplí dándote el teléfono.

Ahora hacé lo que quieras.

Comé.

¿Qué haces acá, que no estás durmiendo la siesta?

Es que no tengo sueño.

Y eso, ¿de dónde lo sacaste?

Me las prestó Gustavo.

¿Seguro?

Sí.

¿Qué tenías de tarea?

Una redacción.

Leémela.

Te la leo.

Mi familia y yo.

Mi familia es muy grande. Tengo muchos primos y muchas tías.

Ahora vivo en la casa de mi abuela.

Ella es muy buena y siempre me prepara la leche con tortitas negras.

Mi casa es muy grande.

Yo tenía mi pieza para dormir y jugar.

Me gustaba Kung Fu

y cuando sea grande voy a ir a China

a aprender a caminar sobre papel de arroz

que es muy suavecito.

Mi mamá se llamaba Nora.

Usaba perfume Gelatti.

Era muy linda y siempre se reía

cuando jugaba conmigo y mi hermano.

Cuando sea grande voy a volver a vivir en esa casa

y voy a tener mi pieza de vuelta.

¡Sí, no saben jugar, son de madera!

Che, ¿vamos?

-No. -¿Vamos?

147.

148.

149.

Andrés.

Último día, ¿no?

¿Qué querés?

Nada. Te vi acá sentado, y pensé en charlar.

¿De qué?

No sé. ¿Te acordás que antes iba a tu casa y charlábamos?

Hablabas con mi mamá, no conmigo.

153.

¿Te gustan?

-Yo tengo 158 bolitas. -¿En serio?

Yo, de chico, también tenía una colección. Era bastante buena.

Una vez le partí el balín a tu papá.

¿A mi papá?

Sí. Organizamos un campeonato con pozo y con todo.

¿Con pozo?

Se necesitaban quince bolitas para jugar

y diez más para el pozo.

Y el ganador se llevaba todo.

Y ¿quién ganó?

Domingo, un amigo nuestro.

De tu papá, de tu mamá, y mío.

Y ¿qué pasó con tus bolitas?

No sé. No me acuerdo.

Lo que pasa es que cuando yo era chico me gustaba más leer que mis juguetes,

entonces cuidaba más mis libros.

A tu mamá también le gustaba leer.

¿Te acordás que siempre nos prestábamos libros, nosotros?

Sí.

Yo vi a mi mamá guardando libros que vos le dabas.

¿En serio?

¿Dónde?

En mi casa.

¿Lo de tu abuela?

No, en mi casa.

Yo hablé con ella por los libros, pero me dice que no los encuentra.

Yo sé dónde están.

¿Dónde?

Los quemó mi papá.

¿Ves?

Ésta es la que te decía. ¿Ves que tiene una de acero adentro?

Esta buenísima. ¿Cuántas tenés?

Cincuenta y ocho bolitas y cinco punteros.

Che, y ¿si organizamos un torneo nuevo

ahora que terminaron las clases?

Dale, con pozo.

¿Cómo "con pozo"?

Sí.

Cada uno pone la misma cantidad de bolitas

y el ganador se lleva todas.

Está bueno, pero, ¿cuántas ponemos?

-Veinte. -Cuarenta.

Pero nadie tiene esa cantidad.

-Yo sí. -Yo también.

Pero yo no quiero perder todas mis bolitas.

Sos un maricón.

Si sabés jugar, no vas a perder.

Mirá.

Cuarenta

por diez

es 400.

A vos ¿no te interesaría ganar 400 bolitas?

¿Para cuándo?

Para dentro de dos domingos.

Hola, abuela.

Hola.

Tu leche.

Tomala.

Me da frío.

¿No es que te gustaba fría?

Sí.

¿Vos lo conocés a Martín,

el sobrino de Alfredo?

No. ¿Por?

Porque me dijo Dora que lo van a cambiar de colegio,

así que a lo mejor va a tu grado.

Qué raro que no te lo haya dicho Alfredo,

cuando salieron a pasear juntos.

-Buenas. -Hola.

¿De qué hablan?

De Alfredo.

¿Cómo?

Alfredo es muy amigo de Andrés.

No es mi amigo.

Pero, ¿cómo "no"?, si salen a pasear, y todo.

No, no salimos a pasear.

Me lo encontré por ahí.

Mamá, ¿podemos hablar un poquito, por favor?

Sí, vamos a mi cuarto,

quiero que me bajes del ropero, arriba, tengo algunos paquetes

que pesan muchísimo.

¡Picá, picá, picá!

¡Tengo a mi equipo acá!

Vamos, vamos, vamos.

Verano.

-Pata dura. -Pasá para acá.

Y vos, ¿qué pediste?

En la casa de mi otra abuela me van a traer una ambulancia.

A mí, el equipo completo de Colón.

A mí el de Unión.

Y ¿a vos?

Vamos afuera. Hace calor, acá.

¿Por qué no está el Niño Jesús?

Porque no son las doce.

No entiendo.

A las doce nace el niño Jesús.

Ahí dejan los regalitos, deja la imagen...

¿Qué hacés acá? Andá con los chicos, a jugar.

Mentira.

No me creas. Tenés la ficha de Guadalupe, el fin de año pasado.

Y vos ¿qué hacías ahí?

Estaba con mi amigo.

Yo fui con las del Calvario.

La vi chapando.

No. No creo.

¡Siempre con ese pelo, vos!

Tendrías que haber venido conmigo a la peluquería.

Claro, la señorita tiene que ir a la pileta.

Basta, mamá.

"Basta" nada. No me hables así.

¿Querés jugo?

Dejá, yo le doy.

Así te queda lindo el pelo, ¿ves?

Gracias.

¿Cuál es el problema?

Lo convencí al técnico de la reserva para que lo pruebe a Armando,

pero resulta que ahora Andrés rinde judo.

Yo lo llevo a Armando. Lo cargo en el auto, y también lo llevo a Andrés.

No es eso, Mario.

Yo quiero estar.

La primera vez que lo noto entusiasmado con algo al pibe.

Vení, Andresito.

Vení.

Parece que el asador anda medio estresado.

Papá te llama.

Porque no tenemos asador, porque, si fuera por vos...

Hay gente que nació para hacer asado, y otros para comerlo.

Estos lo tomaron bastante bien, ¿no?

Yo pensé que iban a estar más tristes.

¿Por qué?

Están con el padre, ¿con quién van a estar mejor?

Con la madre.

¡Ay, tío!

El que está un poco raro es Andresito.

Muy agresivo, ese chico.

A Hernán lo tiene contra los palos, mamá.

Tienen la misma edad, tienen los mismos amores,

es lógico que sean celosos.

Sí, bueno.

¡A comer, chicos!

¡A ver, tía! Aquí, vení, vení.

¿Y? ¿Cómo se portaron?

Ahí no, ahí.

-¿Escribieron la cartita? -Sí.

Vos ¿qué pediste?

Yo, un auto a pila.

¡Ay, qué lindo!

Yo, una muñeca catalana.

¡A comer!

La abuela tiene de sorpresa...

¡Bien!

Despacito, despacito, no te atragantes.

Y, ¿los chicos dijeron algo?

¿De qué?

De la madre.

No... se habla, pero así, abiertamente, no.

Bueno, mejor, ¿no?

¿"Mejor" qué?

¿Que no se acuerden de la madre?

Antonio, tomaste demasiado esta noche, ¿por qué no te vas a dormir?

Y ¿por qué no te vas a dormir vos?

Yo les pregunto a todos: ¿qué es mejor? ¿Que no se acuerden de la madre?

¿Qué?

No se grita, en mi casa no se grita.

Ah, sí, tenés razón.

Perdón.

Me había olvidado que estaba en tu casa.

En mi casa, sí señor. Y si no te gusta, ya sabés lo que tenés que hacer.

Soy bastante grande como para que me critiquen.

Especialmente vos.

Y ¿por qué especialmente yo?

Porque sos un pobre borracho

que vive de prestado.

Tenés razón. Pero yo vivo como yo quiero

y no como ustedes quieren que yo viva.

Vos vivís como yo quiero que vivas.

¿O todavía no te diste cuenta?

¿Y vos todavía no te diste cuenta que tu tiempo ya pasó?

Y eso de "doña Olga", eso ya no te sirve para nada.

Ésta es mi casa, éstas son mis reglas,

así se vive acá, te guste o no te guste.

Así me criaron. Tan mal no me fue.

Sí. Hasta ahora, querida.

Salud.

Tío, estamos en Navidad, no es para estar peleándose así, ¿eh?

Nora.

¡Pobre Nora!

Nora era una hija para mí.

Una hija.

La conozco desde que nació. Pobrecita.

Me contaba cosas que no le contaba a nadie.

Esta es la verdad.

Y cuando empezaron a chimentar que andaba con Alfredo,

fui a verla, le pregunté, y me dijo que sí,

que estaba saliendo con él. Me pareció muy bien.

Ella tenía que rehacer su vida.

Mamá, ¿vos sabías eso y no me dijiste nada a mí?

¿Qué te iba a decir? ¿Qué te iba a decir, Raúl?

Sos un hombre, no sos una criatura.

¿Qué te iba a decir, eh?

Le hice prometer que no iba a separar a los hijos de su padre.

Y lo cumplió. ¿Lo cumplió o no lo cumplió? Lo cumplió.

Se equivocó de hombre, con Alfredo.

Andaba metido en cosas.

La metió a ella en cosas. Cosas que perjudican a los chicos.

Yo quiero dormir en paz.

Sin pensar que van a venir a buscar a alguien de mi familia.

Bueno, pero ahora Nora no esta, así que...

Pero está el.

Alfredo. Habla con los chicos.

Les llena la cabeza, los confunde.

Y vos ¿cómo lo sabés?

Porque soy doña Olga y me respetan en el barrio,

esto que te jode tanto.

Me respetan.

Me cuentan lo que yo tengo que saber.

Porque en el barrio, los vecinos, nos cuidamos.

Eso que a vos no te importa.

¿Cómo va, vecino?

Bien.

¿Y esos papeles?

¿Por?

Pueden ser papeles importantes.

Son para quemar.

¿Vas a hacer fuego acá, en el barrio?

¡Mirá si incendiás todo!

¿Son de tu papá?

No.

Son de mi tío.

¿El de la rueda?

Ése tío.

Después nos vemos, ¿sí?

Damas y caballeros,

bienvenidos al octavo torneo anual de judo

Unión de Santa Fe.

Hoy nuestros competidores nos mostrarán sus habilidades y destrezas

para obtener el gran trofeo.

Señores, sus bolitas.

Damas y caballeros, por favor, vayan ubicándose en sus asientos.

Que empiece el torneo.

Primer enfrentamiento:

Hernán Álvarez y Facundo Carrero.

Un buen golpe. Se acerca a su contrincante...

Luis Mollo y Andrés Méndez.

¿Andrés Méndez?

¿Andrés Méndez?

¡No sabés tirar!

Vení para acá.

Yo no sé qué mierda más hacer con vos.

No sé cómo carajo hablarte.

Te reto y no entendés.

Pelado, te voy a dejar.

Y no entendés.

Me cansaste, Andrés.

¿Sabés qué? Le voy a hacer caso a tu abuela.

¡No, papá, no!

¡Salí de acá, carajo!

-¡Me voy a portar bien! -¡Salí de acá!

¡En serio, me porto bien!

Salí de acá, y vos quedate ahí, pendejo de mierda.

¡Papá, te juro, me porto bien!

¿Quién está diciendo eso? ¿Vos, pendejo?

¡Vení para acá!

¿Me vas a pegar a mí también, eh?

¿Eso vas a hacer? ¿Me vas a pegar?

A mí también me vas a tener que respetar, ¿sabés?

¡Yo soy tu padre, y me vas a respetar!

¡Yo le voy a enseñar, a este

pendejo de mierda, qué es el respeto!

¡Vení para acá!

Ésta me la regaló el gerente del banco.

Por ser el mejor empleado, obviamente.

¡Ay, mamá! ¿Por qué no comemos afuera?

Porque hay mosquitos.

¡Ay! ¿No tenés calor, con ese saco?

No. No me siento muy bien.

¿Y el tío?

Se quedó en su cuarto, no quería venir.

Por lo menos vamos a tener la fiesta en paz, esta noche.

¿Se enteraron?

¿De qué?

Encontraron el auto de Alfredo.

En un descampado.

¿El auto?

Sí. Estaba todo carbonizado.

Y de él, ni noticias.

No sabía nada.

¡Vení para acá!

¡Que yo no fui!

¡Por Dios, Hernán!

¡Qué barbaridad! ¡Me vas a sacar canas verdes, vos!

¡Te podías haber quemado!

¡Qué barbaridad!

Nosotros vamos a ir yendo, mami.

¿A dónde van?

Acá, hasta la vecinal, a saludar a los muchachos y volvemos.

¿Carmen no va?

No. Se fue a lo de la suegra, a pasar el día.

Andrés, ¿querés venir?

Vamos.

Comé.

Ya vas a comer cuando tengas hambre.

Doña Olga, ¿cómo le va?

Bien, ¿y vos?

Bien, bien. Feliz año nuevo.

-Le deseo felicidad. -Igualmente.

-¿Raúl está? -No, se fue al club, ya.

Ah, bueno, bueno. Gracias.

La veo después, ¿sí? -Bueno, saludos a tu mujer.

Gracias.

Comé.

Pará con el ruidito.

Pará.

Mirame cuando te hablo.

Mirame.

#Quiero que seas mi cosita, shalalá.

#Cosita de mi vida, shalalá.

#Que haya amor en tu sonrisa, shalalá.

Che, ¿y tu abuela?

No sé. Estará en casa.

Bueno, no te quedes en el sol, ¿eh?

Vamos.

¡Hey, mirá lo que hice en la clase!

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