All language subtitles for The Curious World of Hieronymus Bosch (Exhibition on Screen, 2016)

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Original subtitles

Hieronymus Bosch naci� Joen van Aken, en la ciudad de 's-Hertogenbosch,

en el sur de Holanda, cerca de 1450.

Como el resto de su familia, se convirti� en un artista.

Para destacar, cambi� su nombre combinando la traducci�n latina de Joen, Jheronimus,

con el nombre abreviado de su ciudad natal, Bosch.

's-Hertogenbosch, 500 a�os despu�s de la muerte de Hieronymus Bosch en 1516.

La ciudad programa durante un a�o eventos para celebrar su vida y obra.

El museo Het Noordbrabants tiene la exhibici�n m�s ambiciosa,

que dura hasta la una de la madrugada por la popularidad del famoso artista.

Esta exposici�n fue, quiz�s,

la mejor exposici�n que vi en mi vida.

Primero porque hab�a muchas obras reunidas,

cosa que nunca se hizo antes.

Segundo, porque fue una exhibici�n pionera.

No ten�an nada para dar a cambio, a no ser su pericia,

y as� persuadieron a los grandes museos

de prestar sus grandes obras

a condici�n de que ellas ser�an analizadas.

No hay cuadros ni dibujos de Hieronymus Bosch en su ciudad natal,

entonces tuvimos que encontrar un modo

de convencer a los museos para que prestaran sus piezas,

y pensamos, "�Qu� ser�a de inter�s de estos museos?",

y dijimos: conocimiento.

El conocimiento es una cosa en la que los otros museos est�n interesados.

Podr�amos investigar todas las obras de Hieronymus Bosch.

S�lo quedaron cerca de 24,

entonces es un n�mero limitado de cuadros,

y cuando se organiza una exposici�n de un pintor como Bosch,

lo deseable es que haya el m�ximo de pinturas posibles.

Desde 2008 he visitado todos los museos en los Estados Unidos y en Europa

que ten�an obras de Bosch en sus colecciones

y pregunt� a los directores y curadores de estos museos

si ten�an inter�s en cooperar con este proyecto de investigaci�n.

Mencion� la posibilidad de restauraciones

y que nos gustar�a mucho hacer una exposici�n

al final del proyecto en 2016

que ser� el a�o del 5� centenario de la muerte de Bosch.

Al final de cuentas, de los 24 cuadros asignados a Bosch,

tenemos 17 de ellos aqu�,

y de los 20 dibujos que se atribuyen a �l,

tenemos 19 aqu� en exposici�n, eso es un gran �xito.

Los visitantes son atra�dos por el n�mero de obras de arte

que hemos reunido aqu� en su ciudad natal

y, bueno, el resto es historia.

Al pedir los pr�stamos,

los museos dejaron en claro

que quer�an traer las obras

de vuelta al contexto donde fueron creadas

porque eso siempre trae nuevas percepciones sobre una obra.

S�lo por verlas as� lado a lado,

como dijo un cr�tico,

Bosch probablemente nunca vio tantas de sus propias obras juntas,

eso permite que los historiadores hagan comparaciones

que normalmente s�lo son posibles con im�genes JPEG o con cat�logos.

Este es el momento cuando tenemos dos docenas de obras en una misma sala.

Podemos hacer comparaciones

y tener un mejor entendimiento de su cronolog�a tambi�n.

�Qu� buscaba �l en diferentes momentos de su vida?

�Qu� aprendi� y cu�l fue el camino que sigui� despu�s de eso?

El Viajero

Un viajero solitario remonta su paso por la vida.

La carretera al frente est� cerrada por un port�n.

Un perro agresivo ladra en sus calzoncillos.

El viajero pasa por una casa de mala reputaci�n

y el paisaje a la distancia parece �rido y desolado.

Con tan pocas posesiones, �l marcha con precauci�n

mirando por encima del hombro y siempre avanza.

�l es Todo Hombre.

�Abrir� el viajero el port�n para continuar su camino,

a pesar del toro que bloquea el camino?

�O se entregar� al pecado y al vicio?

�Y qu� vemos?

Una pata de cerdo como amuleto.

Una piel de gato colgando debajo de la tapa de su mochila.

Las se�ales son siniestras.

Un jarr�n invertido en el tope del front�n,

Unos lienzos colgando en la ventana,

un hombre orinando en la esquina,

una pareja se acaricia en la puerta de entrada.

Nosotros vemos y somos observados.

Un b�ho en lo alto del �rbol

pone sus ojos en un pajarito posado ramas abajo.

El espectador ve un peregrino en su camino y,

como �l, necesita decidir �qu� curso tomar�

sin desviarse del camino verdadero?.

Al final �l ser� juzgado por las elecciones que hizo

y por c�mo condujo su vida.

�Qui�n era Bosch? Esta es la gran pregunta.

Nadie lo sabe realmente.

Lo que sabemos es que no era el genio loco, torturado y descontrolado

que a veces nos gustar�a imaginar que era.

En realidad, fue un ciudadano respetable.

�l naci� en Den Bosch.

Se cas�, muy bien, adem�s,

y vivi� en una casa pr�spera en el lado elegante de una plaza.

Su estudio quedaba del otro lado.

Viaj� muy poco y vivi� feliz en Den Bosch,

trabajando en obras encomendadas y para una Hermandad.

Creo que Bosch no era un intelectual,

pero fue un hombre con una buena formaci�n.

El hecho de que muchas de sus pinturas

tienen libros como fuente, en las historias de su �poca,

tanto populares como las m�s eruditas,

demuestra que le�a mucho

y que conoc�a la mitolog�a y las historias,

claro, especialmente de la Biblia, y las retrataba en los cuadros.

Den Bosch en la �poca de Hieronymus Bosch no era una gran ciudad

y los comerciantes dominaban,

pero, por supuesto, hab�a otros artesanos trabajando aqu�,

sastres, zapateros, pedreros, por supuesto.

Pero no hab�a una corte, no hab�a un obispo.

Hab�a algunos monasterios, capillas, iglesias.

Creo que la vida en la ciudad y el mundo alrededor de Bosch

eran una fuente de inspiraci�n para su imaginario.

�l miraba a las personas

y consegu�a reproducirlas cuidadosa y precisamente

en sus cuadros.

�l vio perros, vio caballos pasando

y al mismo tiempo cre� esa gran fantas�a.

�l mezcl� todo eso

y fue as� que consigui� pintar sus infiernos

y los detalles que todav�a son tan fascinantes actualmente.

�l era creativo, original,

y eso hace de �l uno de los pintores m�s importantes

del per�odo medieval tard�o y del inicio del Renacimiento.

Al compararlo con otros artistas de los siglos 15 y 16

se muestra como un artista excepcional,

que ten�a la creatividad de Leonardo pero en otro sentido.

Yo dir�a que la imaginaci�n de Bosch

est� profundamente arraigada en el vocabulario del mundo medieval,

pero �l la lleva m�s all�,

lo que lo hace sorprendentemente moderno.

Bosch, por ejemplo, yo dir�a

que fue el primer artista en pintar la verdadera imaginaci�n,

que realmente la dej� correr suelta

y as� nos ofreci� una perspectiva

de todo un mundo desplegado por �l,

un mundo completamente nuevo.

Quiero decir, �tendr�amos un Goya sin un Bosch?

�Tendr�amos los expresionistas? �Los surrealistas?

Nosotros habr�amos tenido s�lo la mitad del Arte Brit�nico

sin que ese hombre exhibiese aquel mundo

que reside en la parte m�s fant�stica de nuestras mentes.

Es muy importante recordar

que �l viv�a en una cofrad�a de pintores,

personas que sab�an c�mo pintar, que conoc�an los materiales,

entend�an de distribuci�n, conoc�an qui�n pagaba por ellos.

Todo forma parte de una fenomenolog�a existente tal vez desde su abuelo,

con seguridad desde su padre,

y �l obviamente era muy, muy capaz tambi�n.

Bosch era un hombre religioso. Era un laico.

�l estaba casado,

pero, como miembro de La Hermandad de Nuestra Bendita Se�ora,

se comprometi� con Dios al rapar la coronilla de su cabeza.

�l envi� su mensaje sobre la manera en que la gente deber�a vivir

y tratar de no seguir al diablo con sus tentaciones,

y en ese sentido era como un predicador.

Creo que hay un mito popular de que Bosch era una figura bizarra,

que estaba sujeto a visiones psicod�licas.

�l fue considerado en los a�os 1960

como alguien que probablemente usaba psicod�licos o algo parecido.

En realidad, era un producto m�s de su era medieval.

�l dibujaba sobre el imaginario, la iconograf�a

y el simbolismo de aquel per�odo muy profundamente,

pero lo trasladaba a una era m�s moderna.

Creo que el papel realmente importante de Bosch en la historia del arte

fue la manera en que �l uni� el pasado y el presente.

Es una figura de conexi�n.

As� que Bosch creaba ese mundo de fantas�a en nuestra visi�n,

pero era un mundo f�ctico visto por las personas medievales.

Lo que �l retrataba no era algo extraordinario para el pueblo medieval.

Era en eso en lo que cre�an.

Estas visiones infernales eran el pensamiento corriente

y era lo que les ense�aban a creer en sus iglesias

y por su sociedad.

He aqu� el Hombre

La escena de Ecce Homo es descrita en los cuatro evangelios,

Mateo, Marcos, Lucas y Juan,

pero fue la versi�n de Juan la que Bosch utiliz� como su fuente.

"He aqu� el hombre" es un tema religioso tradicional,

pintado en homenaje a sus donantes.

Bosch destila los significados de la escena

usando un n�mero inusual de detalles.

Un espectador sostiene una antorcha en una clara luz diurna,

aludiendo a la prisa con que Cristo fue execrado y condenado

y la complicidad de la multitud.

La plaza, por otra parte, est� siniestramente quieta y desierta,

en contraste con los hombres agitados que se amontonan en primer plano.

Poncio Pilatos exhibe a Cristo al pueblo jud�o

y Bosch utiliza un texto en lat�n

para enfatizar la interacci�n entre los que rodean al Cristo torturado.

Pilatos apunta a Jes�s con las palabras Ecce Homo, "He aqu� el Hombre".

La multitud que lo observa grita

"Crucifige eum", crucificarlo.

El monje, arrodillado delante de los hermanos y detr�s del donante

recita la oraci�n: "Salva nos Christo Redemptor",

Cristo redentor, s�lvanos.

El cuadro originalmente ten�a a la familia del donante pintada en la secci�n frontal,

que fue en buena parte raspada y recubierta en una etapa posterior.

Cuando el panel fue restaurado en 1983,

se decidi� quitar la cubierta

para restaurar el balance de la composici�n original.

La posici�n de Cristo no es central,

pero �l es sin duda la figura principal de toda la composici�n.

Usando la corona de espinas,

fue azotado y su cuerpo est� cubierto de llagas.

La agon�a de la escena se enfatiza

por la mancha de sangre que su pie dej� en el suelo.

Al principio de la Edad Media,

la ciudad de Den Bosch estaba repleta de claustros, cl�rigos,

y uno de cada tres habitantes

estaba de una manera u otra vinculado a la iglesia.

Estamos aqu� en la sede de la llamada La Hermandad del Cisne,

que fue creada originalmente en 1318

por el pr�ncipe obispo de Li�ge

como una fraternidad mariana devota, de la Bendita Se�ora.

Lo que sabemos sobre Hieronymus Bosch como nuestro hermano

es que su padre ya era un miembro de la confraternidad.

Era una familia de artistas muy respetada en la ciudad.

Bosch se cas� con una la dama rica,

as� que presumiblemente �l ya era de la clase alta de la sociedad local.

La palabra "cisne" se ha convertido en un emblema para los miembros tradicionales

ya que los nobles de principios del siglo 16 ten�an grandes propiedades

y tra�an cisnes salvajes para la comida anual,

que ellos abat�an en los campos,

y por eso se ha convertido en la Hermandad del Cisne,

lo que es muy confuso

porque el nombre oficial es la Hermandad de la Bendita Se�ora.

El hecho de que un hijo de artesano

se convirtiera en miembro de la Hermandad de la Bendita Se�ora es muy inusual.

El hecho de haber tenido pedidos de Felipe El Justo, su duque,

de nobles como el Conde de Nassau, el Se�or de Breda,

muestra que �l era m�s o menos aceptado en las capas altas de la sociedad.

La Adoraci�n de los Magos

Estoy sentado ahora donde Bosch probablemente se sent�.

�l estar�a aqu� oyendo estos rituales

que deben entenderse tal vez

como el inicio de los conciertos modernos,

porque si usted repara en las dimensiones de esta capilla,

es muy grande, usted oir�a la m�sica claramente.

La Confraternidad de nuestra Bendita Se�ora

estaba comprometida en obras de y para la iglesia.

Fueron cosas hermosas,

as� como este edificio donde estamos fue una hermosa creaci�n

que surgi� como parte de una vida devota.

En este sentido, los pintores fueron implicados, los escultores se involucraron,

as� como los compositores estuvieron implicados

en la creaci�n de bellas canciones para adornar los ritos sagrados.

Cada cofrad�a estaba involucrada en tareas espec�ficas.

Por ejemplo, algunos ser�an responsables por enterrar a los muertos,

otros quiz�s responsables de celebrar un determinado santo,

y eso requerir�a una preparaci�n adecuada en estos d�as consagrados,

incluyendo las procesiones y a veces las ejecuciones de piezas sagradas,

m�sica encomendada as� como obras de arte ef�meras,

y en el caso de la confraternidad de la que Bosch era miembro,

ella ser�a espec�ficamente responsable

por la perpetuaci�n, por la promoci�n del culto de la Virgen.

Ellos incluso ten�an una capilla en la iglesia de San Juan

dedicada a la Bendita Virgen.

Y este es uno de los altares que Bosch adorn�

con sus paneles de retablo.

El retablo encargado por la Hermandad de la Bendita Se�ora

se compone de paneles plegables de los cuales s�lo algunos sobrevivieron,

tres paneles pintados por Bosch

y dos ranuras de Adriaen van Wesei.

La visi�n del emperador Augusto y de San Juan

son pesta�as de doble cara

donde de un lado de la pesta�a tenemos la figura de San Juan de Patmos.

y en la leng�eta del otro lado tenemos a Juan el Bautista.

Esto es interesante porque ambos son San Juan,

obviamente reflejando a quien la iglesia fue consagrada.

La iglesia fue dedicada a Juan Evangelista

y vale la pena especular ... cuando pensamos en Juan de Patmos hoy,

muchos te�logos creen que Juan Evangelista

no es el mismo que Juan de Patmos,

pero en aquella �poca, la medieval y durante el per�odo renacentista,

se cre�a que eran la misma persona.

Tambi�n queda n�tidamente claro un reflejo de los intereses de la confraternidad,

que, por supuesto, estaba dedicada al culto de la Virgen.

Juan, aqu� en la isla de Patmos en Grecia, experimenta una visi�n,

es eso lo que recuerda en El libro de la Revelaci�n,

y en esta visi�n �l describe a una mujer

rodeada de estrellas y sosteniendo a un ni�o.

A veces ella se describe como encinta de un ni�o,

y eso es interpretado a menudo en per�odos posteriores

como una representaci�n de la Virgen y del Ni�o.

Entonces tenemos esta n�tida combinaci�n

de ambos, Juan Evangelista en este caso,

y la Virgen Mar�a y el ni�o.

Bosch pint� una peque�a ave de presa, s�mbolo de San Juan,

en el suelo frente al Evangelista,

junto con un estuche de plumas y un frasco de tinta a sus pies

y detr�s de �l un demonio-insecto con una cabeza humana.

La barriga del monstruo y su ala derecha est�n perforadas por flechas.

�l alza sus brazos impotentes hacia arriba

e inciensos ardientes sobre la cabeza.

La confianza con que �l demuestra su maestr�a

se ve aqu� en lo que se cree ser un autorretrato

en el rostro del peque�o monstruo pintado encima de su propia firma.

En el panel de Juan de Patmos, Juan es inmediatamente reconocible

y la iconograf�a es muy parecida a la de obras anteriores y posteriores,

y en este caso Bosch no se distancia de la tradici�n art�stica.

En el caso del panel de Juan Bautista, sin embargo,

creo que incluy� a prop�sito el cordero en el primer plano

porque sin el cordero no podr�amos identificar al santo acostado

y en realidad, es rar�simo encontrar una imagen de Juan el Bautista

acostado en el suelo de esa manera.

Normalmente est� de pie, muy activo,

con la boca abierta, se�alando,

y hay muchas cosas en la iconograf�a de Juan Bautista

que lo hacen inmediatamente reconocible

y todo eso est� destilado

en la figura del cordero en el panel de Bosch.

Los elementos idiosincr�ticos en los cuadros de Bosch

son lo que fascinan a todo el mundo.

No son casuales

y no dir�a que cada uno de ellos contiene un significado simb�lico,

pero hay una intenci�n en las inclusiones

de fondo en sus pinturas,

por ejemplo, en la de Juan el Bautista,

la inclusi�n de animales salvajes

que parecen remitir a la historia de Juan el Bautista,

a la narrativa de su vida.

Por ejemplo, no deja de incluir un r�o

que inmediatamente nos remite al r�o Jord�n.

Y tenemos peque�os animales y en el r�o,

que se alimentan en aquel r�o,

y la curiosa inclusi�n de los osos en el fondo.

Muchas personas se molestan

por la imagen del oso abriendo a su presa,

pero, por supuesto, esta es una representaci�n de la selva,

es la manera de Bosch de decirnos

que este lugar no est� habitado por los humanos,

que no es un paisaje urbano,

sino que esto es un �rea salvaje, el lugar donde viv�a Juan el Bautista.

Bosch tiene una rica imaginaci�n

porque utiliza una variedad de fuentes

y extrae de ellas un imaginario pictorial

para sus retratos y sus iluminaciones,

que aprovecha los elementos individuales de esas fuentes

para incluirlos en sus cuadros coloridos de una nueva manera, una nueva configuraci�n,

Tambi�n debe haber sido un buen observador de la naturaleza.

�l observaba el mundo a su alrededor, estudiaba a los seres humanos,

los animales, la naturaleza,

y luego transpon�a eso en cuadros de 2 dimensiones,

lo que representa una incre�ble capacidad de condensaci�n,

de todas estas diferentes fuentes en una sola imagen.

Y mucho de sus observaciones son evidentes en los dibujos.

A veces vemos en una sola hoja

varias figuras que �l estudi� en �ngulos diferentes.

Es casi un inventario de varios �ngulos de la misma figura

que puede tomar y usar en una composici�n mayor.

As�, su obra gr�fica es una buena fuente

para ver su imaginaci�n cobrando vida.

El bosque tiene o�dos, el campo tiene ojos

Un texto en lat�n es citado como lema

en la parte superior del dibujo m�s famoso y curioso de Bosch.

Se traduce como "Pobre es la mente

que siempre usa las invenciones de los dem�s y no inventa nada por s� misma".

Un �rbol muerto se destaca en el centro del dibujo

con un b�ho descomunal en una cavidad,

espiando hacia fuera del plano.

Una segunda cavidad al pie del �rbol contiene un zorro y un gallito.

Un grupo de �rboles j�venes floreciendo

aparece luego detr�s del tronco muerto,

formando una arboleda donde dos orejas humanas se destacan.

Toda esa vegetaci�n crece en una colina

donde siete ojos humanos se pueden ver.

El b�ho aparece varias veces en el imaginario de Bosch

y por lo tanto debe haber sido una pieza importante

de lo que el artista quer�a transmitir.

Generalmente la usa como mal presagio,

coloc�ndola en un contexto amenazador.

Hay un viejo proverbio que dice:

"El campo tiene ojos, el bosque tiene o�dos.

Quiero ver, o�r y guardar silencio ".

A principios de los a�os 1500, la mayor�a de las personas eran analfabetas.

Creo que �l quer�a reflejar estos proverbios, estos dictados,

todos los sermones de la palabra contempor�nea

que exist�a, sin duda, en todo el noroeste de Europa.

Formas distintas del Bajo Alem�n eran utilizadas desde Calais hasta Mosc�,

entonces era un idioma bien universal.

Y, como con sus ideas religiosas, a la hora de hablar con las personas,

para transmitir algo, no lo har�a con palabras,

sino con una disciplina que �l conoc�a, con la pintura.

Sus dibujos son impresionantes. Sobrevivieron muy pocos.

Esta exposici�n reuni� casi todos los dibujos atribuidos a �l.

Son magn�ficos, no s�lo como dibujos a l�piz y tiza,

sino por lo que revelan

de la precisi�n que �l imprimi�, de c�mo trabaj� los temas,

de c�mo observ� con ojos exactos y luego adapt� y plane�.

Para m�, es como si su obra estuviera ligada a la invenci�n de la imprenta.

Como si su obra fuera le�da visualmente.

Es como si inventara un lenguaje

que vemos expresar en sus dibujos,

un lenguaje estrictamente visual.

"Tenga en cuenta que al mirar hacia eso

y al entender que es as� que usted vive,

yo pido que reexamine su vida

para asumir la responsabilidad de intentar vivir una vida mejor. "

Bosch era, en primer lugar, un pintor moralista cristiano

y �l pintaba para el p�blico de su �poca, para sus contempor�neos.

Al pintar de ese modo

�l transmiti�, y todav�a transmite, un significado universal.

Es sobre el bien y el mal, c�mo comportarse,

c�mo pensar sobre la propia vida.

Bosch, al entrar en esa capilla,

en cualquier d�a de la semana,

escuchaba una variedad de canciones.

En aquella �poca, la voz humana era esencial para la m�sica sacra.

No es que no hubiera instrumentos,

hab�a un hermoso �rgano.

Se sabe que hab�a un organista trabajando aqu�

y tenemos registro de varios instrumentos que se utilizaban,

pero las voces eran esenciales para este tipo de m�sica

que expresa devoci�n a Dios,

principalmente a trav�s de los textos de la Biblia y otros.

As�, la voz era central. Y de nuevo, es la palabra

la que se vuelve importante d�ndole otra dimensi�n.

Es exactamente eso lo que se hace al cantar una palabra en lugar de hablarla,

se da color a la palabra y cuando juntamos m�s voces,

se vuelve m�s compleja y m�s ornamentada.

La diferencia entre la polifon�a y el canto normal

es que en este caso usamos una sola voz.

Se puede decir que la experiencia de Bosch con la polifon�a de esta m�sica

habr�a influenciado su manera de pintar.

Sus cuadros son, de cierta manera, bien corales,

hay muchas cosas sucediendo,

con varias narraciones en diferentes direcciones.

Es una cosa que hasta se podr�a criticar

comparada con la claridad de los pintores italianos contempor�neos.

Hay muchos detalles. Tenemos casi demasiadas acciones.

Es lo que la vuelve fabulosa y fascinante,

pero tambi�n dif�cil de mirar,

y la misma cosa se ha dicho sobre la polifon�a en aquella �poca,

que hab�a demasiadas variaciones,

en ese sentido creo que Bosch puede haber sido influenciado

por la m�sica que o�a en esta capilla.

San Jer�nimo Orando

San Jer�nimo debe haber tenido un significado especial

por su nombre, Jheronimus Bosch.

El moralismo inflexible del santo

y su compromiso religioso lo hacen un ejemplo a seguir.

Jer�nimo se acuesta en el suelo de un terreno inh�spito,

orando a Cristo con total devoci�n.

Abraza al crucifijo con los dos brazos,

sus manos juntas y sus ojos cerrados.

Cerca de �l est� la piedra con la que acaba de hacer penitencia.

Jer�nimo medita sobre los tormentos f�sicos de Cristo

mientras que se debate con sus propios deseos terrestres.

Un libro cerrado entre su t�nica y el sombrero de cardenal,

aludiendo a su erudici�n

y a los a�os que pas� trabajando en la traducci�n de la Biblia al lat�n.

A la izquierda del cuadro vemos al le�n,

que San Jer�nimo domestic� al sacarle una espina de su pata,

haci�ndose as� su fiel compa�ero.

El le�n, el sombrero, el libro y el crucifijo

son todos atributos habituales

en las representaciones de San Jer�nimo rezando en la naturaleza.

La idea de purificaci�n es aludida en un detalle al fondo

donde una mujer lava su ropa en el r�o.

El mismo blanco inmaculado en la t�nica de San Jer�nimo y en el lienzo de Cristo.

La intimidad de Jer�nimo con Cristo es un elemento importante

que lo distingue de otras im�genes de santos penitentes.

Para m�, Bosch es un artista muy importante

porque �l pintaba de un modo tan diferente

de los otros artistas

y fue capaz de crear, en algunos casos,

un imaginario y una iconograf�a completamente nuevas.

Esto deja patente su gran talento.

Y en cuanto a su iconograf�a,

inventa nuevos elementos y s�mbolos para contar una historia,

sobre todo en la pintura,

que hace de �l un artista muy creativo,

muy seductor y distinto

del resto de los artistas del per�odo,

como Leonardo o Miguel �ngel,

que en la �poca pintaba el techo de la Capilla Sixtina.

Si eres un pintor

cuyas obras son, principalmente, advertencias,

obras que avisan a las personas de las consecuencias de sus actos,

necesitas hacer que parezca real.

Es necesario representarlas no como posibilidades lejanas,

sino clavando sus ra�ces en la vida del campesino medieval.

Bosch siempre usa, no s�...

...un embudo en la cabeza de las personas,

algo que se utilizar�a en la cocina para destilar algo.

�Sabe Dios lo que eso significa!

Creo que si vivi�semos en aquella �poca lo reconocer�amos todo:

el brillo en la espalda de un escarabajo,

las escamas de un pez,

los bigotes de un rat�n, las articulaciones de un insecto.

Est� todo all�, cuidadosamente observado

pero transmutado y reunido de forma incre�ble y surrealista,

mezclado para crear monstruos que son los monstruos de la mente,

entonces la mente tiene sus ra�ces en la realidad.

Es un gran truco psicol�gico,

que no se hab�a visto hasta entonces.

Con esta incre�ble forma de trabajar, �l convierte a lo visionario en real.

Bosch viv�a en una �poca y un lugar donde el miedo era omnipresente.

En aquella �poca siempre hab�a, est� claro,

la posibilidad de una plaga, un incendio o una cosecha pobre.

El hecho de ser 's-Hertogenbosch una ciudad fortificada,

situada en el norte del ducado de Brabante y Borgo�a,

explica por qu� Felipe El Justo, uno de los clientes de Bosch,

y todos los nobles estuvieron aqu�,

porque aqu� ten�an inicio sus campa�as b�licas,

y eso explica por qu� el Conde de Nassau

y el resto de los asesores importantes de la corte de Borgo�a

ven�an a Den Bosch

y tuvieron la oportunidad de visitar el estudio de Bosch.

Tr�ptico de Santa Wilgefortis

Este dram�tico tr�ptico est� desde hace 350 a�os en Venecia,

y representa la crucifixi�n de una santa, Wilgefortis.

En la pesta�a izquierda tenemos a San Antonio meditando

contra el fondo de una ciudad en llamas ...

y la leng�eta derecha muestra un monje

guiando a un soldado por un paisaje de violencia y destrucci�n,

que incluye un barco naufragado y una ballena encallada.

La historia de Wilgefortis es m�s folclore que religi�n.

Ella es la hija de un rey pagano que quiere casarla con otro rey pagano,

a pesar de su voto de castidad y su devoci�n a Cristo.

Ella reza por ayuda y resiste al matrimonio y,

milagrosamente, le crece una barba y el compromiso se cancela.

Su padre se enfurece y manda crucificarla.

Una restauraci�n reciente revel�

que Bosch pint� una barba fina en la virgen crucificada,

pero mantuvo la aparente belleza de la joven princesa.

La cruz en forma de T donde Wilgefortis est� atada

fue colocada en el centro del cuadro,

alz�ndose sobre dos grupos de hombres.

Los presuntos responsables por su condena y ejecuci�n

est�n a la derecha.

Un hombre apunta a Wilgefortis con un dedo acusador.

Un grupo de espectadores parece horrorizado

ante la tragedia de su crucifixi�n.

El tono del cuadro se establece por los trajes de los personajes debajo de la santa,

que luego se alza en su llamativa t�nica roja.

El an�lisis de los pigmentos mostr� el uso de una paleta limitada de colores,

como el azurite, el amarillo de plomo-esta�o, escarlata, carm�n,

y una gran cantidad de p�rpura, el color del martirio.

La escena detr�s de la m�rtir crucificada muestra una iglesia en un paisaje

que originalmente deber�a extenderse por ambas leng�etas,

y servir de fondo para los mecenas

que se cree habr�an encargado la pintura.

Pint� por encima de �llos siglos atr�s,

pero eso se revela en radiograf�as e im�genes infrarrojas del cuadro.

Esta es la imagen digitalizada.

Creo que lo que la imagen original tiene

nos fue proporcionado

por los ingenieros de nuestro equipo

para acceder f�cilmente al cuadro

y ver pr�cticamente dentro de las grietas

para ver c�mo se hizo.

Este tipo de ampliaci�n es superior a la de la lupa.

Con esto podemos observar el cuadro casi a nivel microsc�pico,

y la ventaja de este tipo de imagen

es que podemos ampliar r�pidamente

y ver c�mo determinada �rea de la pintura fue ejecutada,

retroceder y observar otra parte del cuadro.

Estas t�cnicas tambi�n son muy �tiles

para el trabajo de restauradores.

Los dos mecenas quedaron visibles,

y en la imagen de luz visible

podemos verlos parpadeando.

La silueta de las figuras todav�a existen.

Si cambiamos el modo de visi�n,

mezclando una imagen infrarroja,

podemos comparar f�cilmente

lo que se ve en la imagen de alta resoluci�n de luz visible

y lo que est� por debajo.

S�lo podemos especular sobre por qu� las im�genes han sido borradas.

Son grandes, y parte importante del tr�ptico.

Estaban concluidas, no eran bosquejos.

estaban terminadas.

O no estaban satisfechos con lo que Bosch hab�a pintado en el panel central.

Quiz�s hayan muerto, por cualquier raz�n.

Tal vez una epidemia en el lugar donde viv�an.

S�lo podemos especular,

pero poco despu�s de empezar a pintarlo

el concepto original del tr�ptico fue abandonado,

y se pint� por encima de las pesta�as

y se transform� en una escena muy t�pica de Bosch,

sobre todo a la izquierda, con la ciudad en llamas,

donde vemos varios tipos de demonios y monstruos.

Este es el tipo de imagen

que mucho se asocia a Bosch.

Llaman mucha atenci�n sus paneles de doble cara,

porque revelan su conocimiento

sobre los temas religiosos que pint� de un lado.

Por ejemplo, en el panel de Cristo cargando la cruz,

en el lado opuesto, en la otra leng�eta,

�l pinta una gris�cea del Cristo ni�o

que sostiene un peque�o juguete, como una veleta,

y utiliza un andador

para dar sus primeros pasos en la tierra.

Y es siempre impresionante

ver esos primeros y delicados pasos de cualquier ni�o,

pero en este caso es Cristo,

y su futuro se revela en el lado opuesto del panel,

cuando se dobla bajo el peso de la cruz

en la que morir�.

Es una interpretaci�n poderosa de ese momento.

�l incita una respuesta emocional del espectador.

Con esta imagen dulce e inocente, Bosch prepara al p�blico

y luego presenta una imagen muy dura

en el interior del retablo.

De acuerdo con los evangelios de Lucas, Mateo y Marcos,

los romanos ordenaron a un hombre llamado Sim�n de Cirene

llevar la cruz de Cristo hasta el G�lgota donde ser� ejecutado.

San Juan, por otro lado, insiste que Cristo carg� la propia cruz.

Cristo usa una t�nica ancha, de un azul intenso.

Dos bloques de madera con clavos colgando en su cintura

hacen que el caminar sea una tortura.

�l casi lleg� a su destino,

como los criminales que ser�n ejecutados con �l.

Vemos al mal ladr�n, que se niega a arrepentirse,

y al buen ladr�n,

juntando las manos para confesarse con un monje.

El que muestra remordimientos ver� sus pecados perdonados antes de morir.

Cada cara tiene pintada una expresi�n muy espec�fica.

Cristo, en el centro, es una figura angelical.

Lo que Bosch est� haciendo es pintar los mismos demonios bailarines

que recordamos de sus cuadros m�s famosos,

s�lo que ahora est�n dentro de nuestra mente, pero est�n all�.

Bosch sab�a manipular la imaginaci�n.

Sab�a que estas fant�sticas im�genes

har�an a un campesino con fr�o, hambre y aburrido

arrodillarse durante horas en el suelo fr�o de una iglesia.

Sab�a c�mo apoderarse de su imaginaci�n,

y esa intensidad, esa vitalidad, las im�genes fant�sticas y directas,

son cosas que perduran hasta hoy.

Es por eso que se apodera de nuestra imaginaci�n hasta hoy.

Imagino a Bosch como alguien que era muy talentoso,

con una mente demasiado r�pida, de donde surg�an todas esas cosas.

Para el mundo exterior, probablemente �l era retra�do y callado.

Imagino que lo ver�an murmurando al cruzar la plaza,

casi corriendo, espiando alrededor con sus anteojos.

Imagino que deb�a dar miedo verlo,

sentir que te observaba, buscando dentro de su mente,

y probablemente las personas se estremec�an al toparse con �l.

No creo que llevara una vida de lujos.

Me imagino que era comedido

y puritano en sus gustos.

La imagen que hago de Bosch es compleja.

Por un lado, un hombre muy serio,

que piensa mucho en lo que es ser humano

y lo que significa vivir en este mundo

y conectarse con nuestro creador, o su creador,

y las amenazas de diablos y demonios,

en c�mo llevar una vida justa y todas esas cosas.

Una persona muy seria y filos�fica, por un lado,

pero por otro lado pienso en �l como alguien con sentido del humor,

y �l debe haber disfrutado mucho

pintando todas esas escenas del infierno

y creando todos esos monstruos y criaturas diab�licas.

San Crist�bal

Un d�a, Crist�bal escuch� el llamado de un ni�o,

y corri� hacia el otro lado del r�o para ver qui�n estaba all�,

pero no hab�a nadie.

Lo mismo sucede de nuevo.

La tercera vez, encontr� un ni�o sentado,

que pide a Crist�bal que lo ayude a cruzar el r�o.

Crist�bal pone al ni�o en los hombros,

toma su bast�n y comienza a atravesar el r�o.

A medida que el nivel del agua sube, el ni�o se vuelve cada vez m�s pesado.

Crist�bal arriesga ahogarse

y s�lo alcanza el otro lado despu�s de mucho esfuerzo.

Crist�bal pregunta: "�Qu� sucedi�?"

El ni�o responde: "No te sorprendas, Crist�bal.

No cargabas s�lo el mundo sobre tus hombros,

sino tambi�n a aquel que lo cre�,

porque soy Cristo, a quien sirves con esta tarea".

Crist�bal es un santo inusual.

Dice la tradici�n que era un gigante

que ayud� a Cristo a cruzar el r�o.

Su nombre griego significa "El que lleva al Cristo".

En el margen hay una figura con un perro, muy peque�a,

indicando que Crist�bal y el ni�o deb�an ser enormes.

El pez grande que cuelga del bast�n de Crist�bal

es un s�mbolo habitual de Cristo y el cristianismo.

La naturaleza milagrosa de la escena

es representado por el robusto bast�n que Crist�bal usa para apoyarse:

le brotan nuevas ramas con hojas.

El paisaje que rodea a las dos figuras parece pacificarse

mientras el santo pasa por las aguas tranquilas.

Sin embargo, mirando de cerca, vemos varios elementos siniestros.

En el otro lado de la orilla, un drag�n se inclina sobre un castillo en ruinas,

y un hombre desnudo sale corriendo, horrorizado.

En la esquina inferior izquierda, un pez volador monstruoso,

y debajo, un cuervo negro

posado en una rama podrida que sale del agua.

Un cazador ahorca en un �rbol al oso que acaba de matar.

En el suelo, a su lado, la bestia.

El oso fue alcanzado en el coraz�n.

La flecha sale por su pecho y tiene el pelo manchado de sangre,

en una escena aparentemente brutal,

pero que podr�a representar la victoria del bien sobre el mal.

En el �rbol, la copa es la casa de un eremita.

Del tronco pende una capilla coronada con una cruz.

Abajo hay un mont�n de esti�rcol, y al lado, dos gallinas.

Del otro lado del tronco, colgado por las patas traseras cuelga un zorro,

quiz�s otra met�fora para la derrota del mal.

Con el paso del tiempo, muchos cuadros de Bosch fueron destruidos,

y muchos se dividieron en paneles,

como El Vendedor Ambulante,

dividido en cuatro paneles que est�n en diferentes museos por el mundo,

pero que originalmente formaban un tr�ptico.

El cuadro del ambulante era la parte exterior de la pintura,

era el exterior de las pesta�as.

Al abrirlas, ve�amos el panel central.

Las pesta�as fueron desmontadas

y una de las partes era La Muerte y el Avaro,

y otra de las partes de la pesta�a se convirti�

en la Alegor�a de la Gula y la Nave de los Locos.

No sabemos cu�l era el nombre original del cuadro

porque falta la parte central,

y normalmente el cuadro tiene el nombre del tema central.

La Nave de los Locos

Aqu� vemos un barco de juerguistas rodeados por bebedores y amantes.

Son personas que disfrutan la vida,

sin preocuparse de Dios ni de sus mandamientos.

Se dedican

a comer, beber, nadar y al sexo;

y su principal preocupaci�n

parece ser la torta que uno de los nadadores equilibra en la cabeza.

Un b�ho observa al grupo despreocupado,

a partir de las hojas verdes que brotan desde el m�stil del barco.

Los hombres y las mujeres no saben, sin embargo,

que alguien observa su comportamiento pecaminoso

mientras se entretienen con banalidades y diversiones mundanas.

El hombre con el cuchar�n gigante, que deber�a conducir el tim�n,

parece ahora m�s interesado en el juego de morder la torta.

El peque�o barco parece ir a la deriva, sin rumbo.

Uno de los tripulantes vomita en la borda,

mientras que en la popa comienza una disputa.

El buf�n dio la espalda a los dem�s y bebe solo.

Aquel que sube en la nave de los locos

navega riendo y cantando en direcci�n al infierno.

Mucha gente afirmaba que Bosch era un pesimista,

pero creo que era un optimista con gran sentido del humor.

Creo que no es posible pintar La Nave de los Locos

sin tener sentido del humor.

Pero �l tambi�n era un cristiano comprometido,

que pensaba mucho en el mal que hab�a en el mundo

y que transmit�a un mensaje a sus contempor�neos.

La Muerte y el Avaro

Un hombre se sienta en la cama, mirando hacia los ojos de la muerte,

que entra por la puerta.

Es hora. Lleg� la hora final.

La cuesti�n es si el moribundo recoger� la bolsa

que le ofrece un demonio a los pies de la cama.

Sus acciones determinar�n su destino.

�Ser� el cielo o el infierno?

Un �ngel intenta desviar su atenci�n

para la imagen de un crucifijo que aparece en la ventana.

Los rayos de luz que pasan a trav�s del Cristo crucificado

no llegan hasta el moribundo.

Hay una tensi�n entre el �ngel y el diablo,

que se posiciona en el dosel de la cama,

esperando que el hombre tome la decisi�n equivocada.

�Ser� el cielo o el infierno?

Para m�, el poder de los cuadros de Bosch est� en su franqueza.

No hay mucha distancia entre el artista y el espectador,

y eso es importante para su lenguaje visual.

Su estrategia consiste en hacer al p�blico mirar al cuadro

y pensar en el tema.

Bosch pensaba mucho en qu� representar y c�mo,

y luego pintaba muy r�pido, bien directo.

Cuanto m�s miramos al cuadro,

m�s tiempo pasamos pensando en su tema,

que es lo que Bosch quer�a.

"Benditos aquellos que viven como peregrinos en este mundo malvado,

sin dejarse contaminar,

porque el peregrino anda por el camino del Rey

sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda".

"Si llega a un lugar donde hay peleas y disputas,

no se involucrar�,

y si llega a un lugar donde el pueblo salta y baila

o donde hay una celebraci�n, no se sentir� tentado,

pues sabe que es un extra�o

y que, como tal, no le interesan esas cosas."

El viajero mira por encima de su hombro derecho

y ve los restos corro�dos de un caballo.

Al enfrentarnos a la muerte, todo se vuelve personal.

Y este es el caso no s�lo para el viajero,

sino tambi�n para el espectador del cuadro,

que no debe desviarse del camino estrecho de la virtud.

Al abrir el tr�ptico, continuamos con el relato moral

sobre el curso de la vida humana.

En El Carro de Heno, Bosch nos ofrece una imagen innovadora.

La Biblia compara la brevedad de la vida con la de la hierba,

pero no hay referencias a carros de heno como met�foras

en la literatura de la �poca.

Bosch muestra c�mo, contrarias a los mandamientos de Dios,

las personas se entregan a la codicia.

Sin control, los humanos act�an como animales,

y al hacerlo se condenan al infierno.

La pesta�a izquierda muestra el jard�n del Ed�n.

Bosch representa a los �ngeles expulsados por desobedecer a Dios,

ahora convirti�ndose en seres monstruosos.

Dios crea la primera pareja humana, que sucumbe al pecado.

�l los reprende

y luego el arc�ngel los expulsa del para�so.

Al mirar el panel central,

vemos mucha gente luchando para cosechar el heno

que es apilado en el carro.

Vemos gente muy importante de la sociedad.

El emperador, el Papa,

reyes, varios nobles ...

Delante del carro de heno vemos gobernantes luchando,

porque todos quieren una parte de la cosecha,

y en la parte inferior del cuadro

vemos un falso dentista que est� arrancando dientes.

Vemos monjas y un monje muy placentero que est� bebiendo

y mirando a las monjas

que intentan cosechar el heno y darle una parte.

Todos los miembros de la sociedad quieren una parte de esa riqueza,

y hay un poema del siglo 15

que dice que el Se�or nos ha dado un mont�n de heno

con la intenci�n de ser compartido,

pero en lugar de eso las personas lo disputan.

Bosch fue el primero y el �nico de su �poca

que utiliz� ese tipo de met�foras moralistas.

No es la vida de un santo ni una par�bola de Cristo:

este cuadro muestra a la gente com�n, como nosotros.

Es bastante inusual hacer una cosa as�.

No estaba destinado a adornar una iglesia, una capilla o un monasterio,

pero s� la casa de alg�n noble o de alg�n rico ciudadano,

y vemos que otros artistas de la �poca no lo hac�an.

Bosch se hizo popular en Espa�a desde el principio del siglo 16

y sobre todo durante el reinado de Felipe II.

Muchos cuadros de Bosch fueron a parar a Espa�a

y eso dio la impresi�n de que eran parte de su cultura,

y el hecho de que tantas de sus obras

fuesen coleccionadas en la corte espa�ola

lo convirti� en parte del patrimonio cultural espa�ol,

pero �l sigue siendo un artista de los Pa�ses Bajos.

Algunas de las obras emblem�ticas de Bosch

est�n expuestas en el Museo del Prado de Madrid, entre ellas El Jard�n de las Delicias.

Este famoso tr�ptico se considera el mejor y m�s curioso cuadro de Bosch.

Pero desafortunadamente no pudo viajar para la exposici�n en 's-Hertogenbosch.

El Jard�n de las Delicias

El Jard�n de las Delicias es una pintura impresionante.

No hay otro cuadro igual.

En el exterior del retablo, normalmente se pintaba en gris�cea,

en tonos de blanco y negro, en tonos de gris.

Un globo terrestre que muestra un mundo inh�spito,

un hermoso globo, transparente

es incre�ble que �l haya podido pintar esa transparencia

con estos detalles tan realistas,

que muestra su pericia pict�rica desde el principio.

Muestra el tercer d�a de la creaci�n,

y vemos a Dios Padre,

muy peque�o, en la esquina izquierda superior, creando el mundo,

pero lo que crea es mucho mayor.

Lo que vemos es el macrocosmos del exterior,

y lo vemos en blanco y negro, y entonces abrimos el retablo.

Los due�os del tr�ptico deb�an estar muy orgullosos.

Ciertamente lo abr�an cuando recib�an alguna visita especial,

y he aqu� que tenemos una incre�ble explosi�n de colores,

un gran contraste entre el oscuro exterior

y el colorido interior,

y con la ausencia de lo que cualquier persona esperar�a ver en el retablo: santos.

Comenzamos con el panel izquierdo, una representaci�n del para�so.

Vemos apenas una escena, una escena inusual:

la presentaci�n de Eva a Ad�n.

Dios Padre, que vimos all� afuera como un dios anciano y de barba,

aqu� es un dios mucho m�s joven, muy parecido a Cristo.

Aunque no veamos la expulsi�n de Ad�n y Eva en las im�genes,

tenemos las implicaciones de la ca�da del hombre.

Hay todo tipo de animales siniestros, animales con tres cabezas,

animales que se comen unos a los otros,

malos augurios en la naturaleza que rodea a Ad�n y Eva.

En el centro de la composici�n,

una hermosa fuente de color rosa.

En la fuente hay una abertura y dentro de ella un b�ho.

Y el b�ho, por supuesto, es una mala se�al,

algo que nos dice que algo va mal en el para�so.

Bosch enlaza inteligentemente el panel izquierdo con el central

con un paisaje continuo que conecta ambos paneles.

Crea una visi�n panor�mica.

Es como si lo vi�semos, desde arriba.

En el nivel m�s bajo

tenemos grupos de figuras haciendo varias cosas,

comiendo frutas, abrig�ndose en plantas o animales ...

Por ejemplo, tenemos una figura dentro de la c�scara de un mejill�n,

y un hermoso globo transparente con figuras en el interior.

El panel central me parece fascinante

por el n�mero de inversiones que se ven en el cuadro.

Cuando pensamos en los p�jaros, esperamos verlos en el cielo,

pero aqu� los vemos en el agua,

y vemos peces volando por el cielo o peces en el suelo.

Hay humanos comiendo frutas gigantes.

Los objetos se vuelven inflados

y los humanos se encogen.

Los p�jaros del centro del panel,

uno de ellos con bellas plumas azules,

tienen un tratamiento pict�rico distinto.

Esto indica que dedic� mucho tiempo a pintarlos con tanto detalle.

Pero las figuras humanas

est�n menos terminadas, con pinceladas m�s r�pidas.

De nuevo es una inversi�n de la manera de pintar hombres y animales.

Ser�a de esperar que m�s tiempo fuese dedicado a pintar a los humanos,

pero parece que se ha dedicado a pintar los animales.

Lo que se espera encontrar no encontramos,

encontramos lo contrario.

Creo que esto debe haber maravillado

a las personas de la �poca del propio Bosch.

�Por qu� el mundo est� al rev�s? �Qu� es lo que Bosch intenta decirnos?

Con su cuadro, Bosch se debate

con lo que el propio hombre se debat�a en la vida real,

se debat�a con las tentaciones mundanas,

y con este cuadro, de cierta manera, nos tienta.

En este caso �l aborda un solo pecado, la lujuria,

y en el panel central vemos el pecado de la lujuria

colocado aparte,

aislado y visualizado de varias formas diferentes.

El panel derecho, m�s oscuro, es el panel del infierno,

vemos las figuras torturadas

por lo que hicieron en el panel central.

Hay todo tipo de monstruos horrendos,

figuras h�bridas ... es un paisaje cacof�nico,

con muchos instrumentos musicales usados para torturar.

Esto es otra cosa importante en Bosch.

Aunque sus cuadros son muy visuales,

y El Jard�n de las Delicias es muy visual, sin duda,

y te incentiva a mirarlo de cerca durante un largo tiempo,

tambi�n es muy ruidoso en cierto modo. Evoca mucho ruido.

Es el infierno m�s interesante de Bosch.

�l pint� otros paneles representando el infierno,

pero este es el m�s interesante.

Crea composiciones de bellas figuras pero tambi�n muy espeluznantes.

Tenemos un hombre con cabeza de hombre,

pero su torso es un tronco y tiene barcos en lugar de los pies.

Hay un personaje muy sangriento, sentado, defecando otras figuras.

Es muy creativo con el tipo de monstruos que imagina.

Ser�a impensable colocar El Jard�n de las Delicias

o El Carro de Heno en una iglesia o monasterio,

pero en una casa o en un palacio de un noble ser�a posible.

Es curioso, porque vemos a Bosch

como siendo contempor�neo.

Todo movimiento art�stico crea sus propios predecesores.

Los surrealistas fueron los primeros

en imaginar que Bosch era un surrealista 400 a�os antes,

y creo que eso es parte del ideario de la historia del arte.

Es una especie de hacia adelante y hacia atr�s,

en el que todos los historiadores del arte participan, como en un juego.

Creo que, en cierto modo, �l nos impresiona como un pintor moderno,

que pinta sin miedo.

Es como un David contra Goliat, Bosch es David, obviamente.

Bosch no dej� de pintar casi nada de las experiencias humanas,

ni del mundo natural, ni del mundo creado por el hombre.

Como todos los grandes artistas, su obra trasciende a su �poca.

Aborda temas tan b�sicos, tan esenciales de la naturaleza humana,

que continuar� trascendiendo �pocas,

y siempre ser� inusual.

Lo que me fascina al pensar en Bosch

y al hablar con personas que vieron sus cuadros

sin ser historiadores de arte,

es que siempre se acuerdan de detalles anecd�ticos,

estos curiosos detalles e inexplicables,

las curiosidades y partes sombr�as de su pintura.

Y yo pregunto: �cu�l era el cuadro?

�Una crucifixi�n? �Cristo cargando la cruz?

Ellos no saben qu� decir.

Saben describir con detalle un hombre

que sale de una frutilla o vaya uno a saber qu�.

Lo m�s fascinante en Bosch

es que sea recordado por todos los detalles,

pero no por el tema principal de muchas de sus obras.

Obviamente, �l todav�a es relevante hoy en d�a.

Es alguien que nos hipnotiza,

e inspir� la obra de muchos artistas actuales,

entonces creo que es alguien que siempre estar� ah�,

y la gente continuar� extrayendo algo de sus cuadros.

Esta exposici�n fue el acontecimiento central del "A�o Nacional Jheronimus Bosch 500",

conmemorando el quinto centenario de la muerte del artista.

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