All language subtitles for épisode 08 - A de Amador_track3_spa

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Original subtitles

Hace unos años, en los tiempos de nuestra infancia...

...el papel de los abuelos estaba delimitado.

Ocupaban un lugar de respeto en el paisaje de la familia.

Su vida se limitaba a disfrutar de los nietos...

...como ayudantes y supervisores.

Hoy las cosas han cambiado.

La vejez ya no es un obligado remanso tranquilo,...

...sino un lugar donde todavía se puede crecer, sentir, descubrir.

-Espeso y disperso, como siempre.

No, no, está bien. Pero este párrafo llévalo al final.

Va más al grano, yo creo que... Funciona mejor.

¿Eh? -Sí, es posible.

Ha sido buena idea venir a escribir.

Yo lo intento, pero con tanto niño...

-Como escribo un cuento, me vienen de perlas.

¿Tano se las apaña solo?

-¿Tano? De maravilla. Está casado con su trabajo.

A mí sólo me busca por la noche. ¿Te encuentra?

-A veces sí y a veces no. (RÍEN)

Así, eso es. ¿Lo ves?

-Ya está, ya es nuestro.

¿Nuestro qué?

-Ha llamado Orestes. Vende la casa y se va.

-¿Quién?

Es el payés de la masía del otro lado del bosque.

(RÍE) Tiene un amor en Cuba.

Lleva años diciendo que lo deja todo y se va con ella.

-Nos lo da, señora.

¡Tenemos tractor!

-¡Tenemos tractor!

¡Al fin! (RÍE)

-¿Vamos a tener un tractor en casa?

-Sí. -¿Un tractor para qué sirve?

Es para trabajar en el campo, para trabajar la tierra.

-Lo traeré esta tarde. Pero hay que arreglarlo.

Bueno.

-¿Tus niños grandes me pueden ayudar?

Claro que sí.

(RÍE) ¡Huy! Abel está feliz.

Es que le facilita mucho el trabajo.

-¿Y podremos montar? Cuando esté arreglado.

(TARAREA) (RÍEN)

-Yo monté en camello una vez que fuimos a Canarias.

-No es lo mismo. El camello no tiene ruedas.

No, pero tiene patas. Yo iba en la espalda.

Muy bien. Bueno, habéis oído a Abdel.

Tenéis que ayudarle a reparar el tractor.

-¿Yo? Lo he dicho en plural.

He dicho tenéis. -¿En ese plural, quién entra?

Los mayores, que siempre habláis de coches.

-Pero un tractor no es un coche.

Bueno, pero por dentro es casi lo mismo.

-¿Qué tendrá que ver un tractor con un Ferrari?

Pues lo mismo que Nicole Kidman y yo.

Por dentro somos iguales; la carrocería es distinta.

(RÍEN)

¿Y a qué viene tanta risa? -Porque has hecho así.

¿Ah, sí? -Sí.

¿Yo he hecho así?

Bueno, para parecerme a Nicole Kidman.

(RÍEN)

Ruido.

-Menudo trasto. -¿Suele ir con gasoil, verdad?

-¿Qué más te da?

-No sé, un dato técnico.

-¿Por qué dicen que los coches tienen caballos?

-Es una medida de potencia.

A mí lo que me gusta de los coches son...

Los coches.

Lo de dentro me da igual.

Cuéntaselo al Abdel.

-El cacharro está hecho polvo.

Os va a costar lo suyo volver a ponerlo en marcha.

-¿Y esto?

-Un nuevo miembro de la familia.

-¿Y lo tenéis que traer aquí?

-Hay que repararlo, mejor a la sombra.

-Pero es que este es mi árbol.

-¿Tú sabes de mecánica?

-Yo sé un poquito de todo.

¡Oye, perdona!

¿Tú tocas?

-Lo intento.

A ver.

-No, no me apetece.

-Venga, mujer. He sido músico. -Va.

-Bueno, venga. Un poquito, ¿eh?

Aplausos.

-¡Bravo!

Venga, mujer. Tampoco es para ponerse así.

Oye, sois testigos de que no le he hecho nada, ¿eh?

A ver, decidme una cosa.

Esta es la masía de la escritora, ¿verdad?

-Sí.

-Y...

¿Con vosotros vive una mujer que se llama Carmen?

¿Qué es de Aranda del Duero?

-Eva. ¡Hola!

-¿Vais a tener tractor? ¡Sí!

-Mira, no sé si conoces a Ovidi.

No. -No, no, no.

-La Sra. Sagués no nos visita. -Es el párroco del pueblo.

Entonces tiene razón. No soy socia de ningún club.

-La Iglesia es algo muy grande.

Y de muchos estilos.

Lo de protestar contra las boda gay,...

...no levantar un dedo contra la pena de muerte y las guerras...

¿De qué estilo es?

-Pero igual que un país no es del partido que gobierna,...

...la Iglesia no es de quien manda.

(RÍE) -Me apasiona escucharos, pero no venimos a eso.

-No, sino a pedir.

¡En eso sí que todas las iglesias se parecen!

Contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar.

-Necesitamos la ermita.

¿La ermita? -Sí.

-La ermita del obispado.

-Aunque esté en su terreno, es del obispado.

-Tenemos un concierto el próximo sábado.

Otro a finales de julio.

Iban a ser en la iglesia, pero están poniendo la calefacción.

¡Ah, en pleno verano!

Para que se acostumbren a los ardores del Infierno.

(RÍE) -Sí y también es más barato.

El tema económico lo manejáis muy bien.

-Total, que no tenemos sitio para ensayar.

-Ni sitio para presentar los conciertos.

Y os queréis instalar en la ermita.

-Sí. -En la ermita del obispado, sí.

¿Y usted también canta, como el padre Jonathan?

-No, yo canto más bien como los ángeles.

Ah, creí que eran los serafines... -También, también.

¿Por qué llevas las gafas? ¿Has llorado?

-No.

¿Otra bronca con Roger? -¡No!

Teresa...

¿No estarás embarazada, verdad?

-¡Ay, mamá, qué pesada!

¡Hija, si me contaras algo, un poquito!

-No me he acostado con nadie. Ni con Roger ni con nadie.

Además, el día que lo haga será cosa mía.

Por lo menos tomarás precauciones, ¿no?

-No me voy a quedar preñada como tú con 18, tranquila.

-Me llevo unos batidos para merendar.

Vale, luego os hago yo la merienda.

-No, si estamos con el tractor.

El tío del tractor ha preguntado por ti.

¿Quién?

-Un tío muy suelto, el del tractor.

¿No te habrá hecho algo ese tío, no?

-Le ha hecho tocar el violín. Dice que es músico.

¿Pero por qué te has ido zumbando?

-Yo no me he ido zumbando.

-A ver, te ha mirado y has salido por patas.

¿Te da mal rollo?

-Voy a poner una lavadora...

¿Cuántos años tiene ese tío, más o menos?

-Pues no sé. Como... cuarenta y pico.

Amador se llama.

-Está roto. -Está viejo.

-Casi todo lo viejo está roto. -¿Sí?

-Sí. Las estatuas, los puentes,...

...los libros del cole del año pasado.

-¿Y las personas? -Las personas también.

Cuando son viejas, se rompen.

-Por eso llevan bastones.

-Esto es una mierda.

-Lo puede decir más alto pero más claro imposible.

-Vosotros estáis acostumbrados a lo nuevo.

Cuando una cosa se rompe, se tira.

¡Niños ricos!

-Vamos a ver si funciona.

-Está muerto.

El tractor intenta arrancar.

-¿Has oído? Aún da señales de vida.

-Es como un dinosaurio. -En extinción.

-Ya verás como lo vamos a curar.

-Hay que llevarlo a un médico de tractores.

-Lo intentaremos hacer aquí.

-Vamos a ver qué le pasa.

-¿Tú eres médico de tractores?

-Yo no. Pero he curado a muchos dinosaurios.

Ay, amigo, mira lo que era.

El circuito de refrigeración. La goma está picada.

-Ah. El agua no llega y se quema.

Esto es sustituir unas piezas.

Si hay por aquí cerca un taller y un desguace,...

...esto está chupado.

-Ta. ¿Sí?

-Aquí está pasando algo.

Bueno, si no me amplias un poco más la información.

-Es que no sé. Es que está pasando, seguro.

¿Sí? -Mira.

Sí, Carmen está supervisando la operación rescate del tractor.

Debería hacerlo yo, pero me he topado con el obispado.

-Creo que supervisa otra cosa.

¿Ah, sí? ¿Qué?

-A ver, hay un tío, el del tractor.

A Carmen le interesa... ¿Ves?

Sí. Y es muy buena señal.

Claro, te fijas en las cosas, te preocupas.

Te estás convirtiendo en un hombre.

Eso es muy buena señal.

Bueno, ¿por aquí qué? ¿Qué pasa, se necesita algo?

¿O unos oídos que escuchen, por ejemplo?

No entiendo nada. No, yo de tractores tampoco.

Es él.

¿Él?

¿Él, el que me imagino?

¿Pero qué hace aquí?

¿Es el padre de Teresa? De padre nada, eh.

El que soltó la materia prima.

Y se presenta 20 años después aquí, de sopetón.

Déjame ver.

Ah... ¡huy! Ajá.

Un pedazo de hombre, ¿eh? Un pedazo de hijo puta, eso es.

Bueno, y que esté aquí, a ti no te pasa por la imaginación...

...que sea una casualidad.

¡Pero, por favor, si ha preguntado por mí!

Bueno, entonces ya sabes. ¿Qué?

Que vas allí y dices: "Hola, ¿has preguntado por mí?"

¿Y si me voy corriendo? ¿De tu casa?

Tienes razón.

Oye, si necesitas un guardaespaldas...

No, no creo. Pero estate cerca, por si las moscas.

-Hola. -Buenas tardes.

-Hemos visto la puerta... -Y como nunca está abierta.

-Son Aurora, Coral y Pili.

-Feli. -Eso. ¡Huy, es que sois tantas!

Él es Ovidi. -¿Qué hacéis?

-Pedimos a vuestra abuela esto. -¿Hacéis teatro?

-No, es para la coral. -Por cierto, si os gusta cantar...

¿Nadie?

-A mí me gusta. -Pues adelante.

-Pero... no tengo voz.

-Cómo que no tienes voz, yo te estoy oyendo.

-Desafino. -Pero eso es cuestión de practicar.

Nadie nace afinado a no ser que nazca ruiseñor. ¿O no?

-Ajá.

-Por qué no lo intentas. -¡Puf!

-Por probar. -Sólo me quedan 12 días aquí.

-Pero tenemos dos conciertos antes del 30 de julio.

-Y muchas bajas.

-Quien se anime, será bien recibida.

-Y cuándo vendréis a ensayar. -Todos los días.

Desde esta tarde, de 19 a 21.

-Dora dirige el grupo. ¿Y tú qué haces?

-Yo canto. Y desafino bastante, por cierto.

Bueno, me voy que me vienen los obreros en media hora.

-Ay, voy contigo.

-Ya sabes, Feli, si te animas, dentro de un rato nos vemos.

-¿No os ha parecido guapísimo? -¿Guapísimo?

-Sí -Es simpático, pero muy viejo.

-¿Qué tendrá que ver? -Por lo menos tiene 25 años.

-Sólo digo que es guapo, no que me quiera casar.

-¡Mira que eres rara!

-Buenas.

Ya sé que soy impresionante, pero tampoco es para tanto.

-¿Me espías? -¿Eh?

-Si me espías.

-¿Te molesta que aparezca así, de sorpresa?

Pensé que te haría ilusión.

-Habíamos quedado en que tú tenías mucho trabajo.

Y yo venía aquí a aislarme e intentar acabar mi cuento.

-Bueno, no te preocupes, me quedo sólo hasta mañana.

Cancelé una reunión y...

¿Los niños, bien? -Estupendos.

-Oye... quería pedirte que...

Necesito que me firmes unos papeles.

Es un trámite que me quiero quitar de encima y...

-¿Y qué es? -Nada, una de las empresas...

...que vamos a cambiar el nombre del titular.

-Ah. ¿Y por qué?

-Para que la dueña seas tú en vez de yo. Mandangas fiscales.

-Mira, no, yo mandangas no.

-Bueno, digo mandangas por llamarlo de alguna manera. Pero es legal.

-Anulas una cita, te desplazas hasta aquí...

...y lo primero que haces es pedirme que firme.

-Pero si lo has hecho miles de veces.

¿Por qué te pones así?

-Déjalos ahí, luego los miro y hablo con José M.

-¿Qué José M“? -Mi abogado.

-Que yo sepa, tu abogado es mi abogado.

Xavier, de toda la vida.

-No, hablé con José M Baldaura, el novio de mi amiga Leo.

-No me dijiste nada. -Sí, no me escuchas.

Para mis temas, los contactos, las publicaciones,...

...quería tener mi abogado.

-Pero esto no es profesional. -Bueno, si voy a ser la titular...

Pues me afecta profesionalmente.

-Bueno, dame el teléfono, yo llamo a tu abogado.

-Y por qué tienes que hablar con mi abogado.

-Te noto un poco tensa. -Eres tú el que está tenso.

Te pasas el día al teléfono y sudas mucho.

-Hace calor. -Nunca te vi sudar así.

Y eso hace que me lo piense dos veces antes de firmar eso.

-¿Qué pasa, tienes un rollo con tu abogado?

-¿Pero qué dices?

-Seguro que es alto; prototipo de buen chico catalán...

...y no suda.

-Es el novio de mi amiga Leo. -Ah.

¿Y el marido sabe que ella tiene un novio?

-Si están separados.

-Claro, por culpa del abogado. Es un rompematrimonios.

-Mira, deja los papeles aquí que luego me los leo.

Y no me vuelvas a dirigir la palabras hasta la cena.

Y dúchate o tírate a la piscina que te hace falta.

-Resulta que ahora sudo.

¿Ese cacharro sirve para algo? Porque si no, no lo quiero aquí.

-Mujer, lo viejo se aprovecha. Es cuestión de ponerlo en marcha.

Hay cosas que, aunque se quieran poner en marcha, están muertas.

-Hola, Carmen. Hola, Amador.

-Cuanto tiempo, ¿no? Sí. Mucho.

-Por fin te he encontrado. Oh...

¿Me has estado buscando?

-De vez en cuando. Ajá. Vaya.

¿Y desde cuándo entiendes algo de tractores?

-¿Y tú desde cuándo eres gobernanta?

¿Sabes de algún sitio donde pueda lavarme las manos?

Sí. Ven.

-¿De dónde ha salido ese tío tan raro?

-No sé, me ha preguntado por la masía.

Y me hizo el favor de traer el tractor.

-¿Entonces cómo es que Carmen y él se conocen tanto?

-Es el padre de Teresa.

Está claro, ¿no? Teresa le ve y se va corriendo.

Ahora Carmen le ve y se lo lleva.

¿Sí o no, Bioi?

-Puede. -Puede no, es de lógica.

-¿Lógica? Tú ocúpate de lo tuyo, niño.

-Hola, Eva. ¡Hombre!

Qué sorpresa. -Me he quedado...

...con la tarde libre y dije vamos p'allá.

Muy bien, descansa un poco, nunca tienes vacaciones.

-Es que a mí las vacaciones me aburren mucho.

Y piensa que no sólo a los artistas os gusta vuestro trabajo.

Pero aquí hay unas ojeras, tienes cara de cansado.

-Tranquila que tengo corazón de león.

-¡Papá! -Hola, mi amor.

¿Qué tal? -Muy bien.

¿Sabes que voy a cantar en un coro?

-¿Tú?

-Dora, la vecina y un hombre que iba con ella nos han invitado.

¿Qué hombre? Es un tal... Ovidi.

Es el cura del pueblo.

-¿Qué dices, ta?

Que el hombre que iba con Dora es el cura del pueblo.

-Pero si es muy joven.

Hay curas jóvenes, sí. -Y guapos.

(CARRASPEA) -Buenas tardes.

Va a lavarse las manos.

Buenas tardes. -Oye, ¿e Iñaki?

-En el estanque con las pequeñas.

-¿No se aburre con ellas?

-Son las únicas que se dejan mangonear por él.

-¿Venís a bañaros o qué? -Aurora no puede, tiene la regla.

-Dilo más alto y además sí que puedo.

-Yo no la tengo. ¿Es normal? Claro.

Cada cuerpo tiene su reloj biológico.

¡Anda, a por los bañadores!

¿Eh? -Oye, Eva.

Sí. -Quiero pedirte que me eches...

...una manita con Laia, está rara y cree que la voy a estafar.

Ah... ¿Y la vas a estafar? -Que no.

Quiero mucho a Laia, lo sabes. Sí.

Ya lo sé.

¿Pero la vas a estafar? -No.

Eso... imposible.

Voy a ver a Iñaki. (ASIENTE)

-¿Qué tal, campeón? -Hola, papá.

-¿Cómo vas? -Muy bien.

-¿Sí? -Sí.

-¿Encontraste a Ronaldinho? -Pues no.

-¿No?

Hey, niñas, ¿vamos a la piscina? -Sí.

-Yo no sé nadar.

-Pero nadar es fácil, yo te enseño.

-Me da miedo. -El miedo no sirve de nada.

Venga, a poneros el bañador.

-Te veo muy sudado, papá. -Es que hace calor, Iñaki.

-Pero el sudor que tiene es frío.

-Y seguro que me ves ojeras y cara de cansado también, ¿no?

-Te veo la cara de cansado de siempre.

-Ah, menos mal.

-La verdad es que te veo más viejo.

-Es que me preocupan algunas cosas.

-¿Qué cosas? -Que te veo jugar siempre...

...con los pequeños. -Es que no quieren jugar conmigo.

-¿Y eso? -Dicen que soy patoso y torpe.

-¿Y tú les crees?

-Sí. -Pues no.

-Es que siempre me hago daño. -Te haces daño porque lo piensas.

Pero si no lo pensaras, te harías daño sin darte cuenta.

Venga. ¿Vamos a la piscina? -Prefiero quedarme.

-¿En serio? -Para no estar con las pequeñas.

-Bueno.

Cuídate, ¿eh? -Adiós.

-Chao.

-Estás muy guapa. Sí.

Ya ves, sobre todo ahora.

-Te lo digo en serio, antes estabas muy flaca.

Tenía 18 años.

Seguro que ni te acuerdas de cómo era.

-Me acuerdo perfectamente. ¿Te acuerdas cómo era yo?

No. -Ya. ¿Y por eso me has reconocido?

¿Qué quieres, Amador?

-¿Qué voy a querer?

Me han dicho que he tenido una hija.

Es mi hija, no te hagas líos.

-Pero el oído lo ha sacado de mí. ¿No has visto cómo toca el violín?

Pero ¿cómo demonios me has encontrado?

-Tú sabes que al año volví a Aranda.

¿Para qué? -Para lo que se hace...

...en estas cosas.

Para verte. Ja...

Me dejaste claro que no querías compromisos.

-Ya, pero tuve un problema.

Te me quedaste en la cabeza.

Mala suerte. Ya.

¿Y? -Dejé mi dirección,...

...un teléfono...

Y alguien me llamó y me dijo que habías tenido una hija.

Y decidiste que tenía que ser tuya, ¿no?

-Esas cosas no se deciden, Carmen.

Lo sentí, sabía que era mía.

¡Y me cagué!

Me fui y he estado 10 años en Holanda.

Ah... Y al señor le ha dado el capricho de volver...

...a hablar con su hija. -No es ningún capricho.

Yo no he tenido hijos, Carmen.

Y me gustaría conocerla.

Amador, ya te estás marchando de aquí.

-Sólo dime una cosa. ¿Qué?

-A ella tampoco le has hablado de mí, ¿verdad?

-¿Con quién habla tu madre? -Con mi padre.

Había soñado muchas veces con este momento...

...y ahora que está aquí no sé lo que hacer.

-Será una broma. -No, Mercedes, ese es mi padre.

-Pero ¿quién te ha dicho que lo es?

-Me lo había imaginado más bajo y con el pelo más claro, como...

-¿Quién te ha dicho que lo sea?

-¿Tú has visto a mi madre hablar con un hombre...

...como lo hace con ese? Joder.

¿Te vas al pueblo? -Sí.

-Pues llévame contigo. -No, estás muy nerviosa.

-Es que no quiero quedarme aquí. -Sin decírselo a tu madre.

¡Teresa, mi vida!

-¿Da para dos tazas? Sí. Hasta para tres.

-Pues ponme tres.

¿Qué te pasa?

-Que tengo un blanco muy grande en la cabeza.

¿Qué haces cuando no puedes escribir?

¿Tano te ha cortado la inspiración? -Es que le pasa algo.

Él no me lo quiere decir, pero estoy segura...

...de que estamos arruinados. ¿Sí?

-Mira...

El agua fría está dentro, en la nevera.

-Con permiso. Pase.

¿Cómo va lo del tractor? -Bien.

Es cuestión de cambiar una pieza.

¿Qué tal? Raro. Esta noche nos quiere...

...invitar a Teresa y a mí. -¿Quién?

Miguel. -¿Tienes un ex?

Si tiene una hija, un ex habrá tenido.

-¿Y es ese ex? Claro.

-¡Está potente! Chis.

-¿Un vaso? Sí.

-Pues dijo en las noticias que era un portento.

Es que estamos muy pendientes de todo, sobre todo de las personas...

...que queremos. -Usted tranquila, señora.

Soy buena gente y vengo en son de paz.

Bueno, voy a seguir con eso. Esta noche nos vemos.

Ya veremos.

-No, ya veremos no, que me lo debes.

Encima. -Sí.

19 años de niña me debes.

Buenas tardes. (LAS DOS) Hasta luego.

¿Qué hago?

¿Qué quieres hacer? No sé.

Lo primero es hablar con Teresa.

¿La habéis visto? Eh...

-Por favor, mira ahí y dime que se ha ido ese tío.

-Está recogiendo las piezas del tractor.

-¿Pero sabes quién es?

-Me lo imagino.

-¿Y no te parece muy fuerte, tío? -Supongo que sí.

-¿Dirías que es guapo?

-Ay, no sé, no me gustan los tíos. -No digas tonterías.

-Se parece a ti.

-¿Sí, verdad?

-O sea, que sí, que es guapo.

Pero para ser un tío, claro.

-¿Sabes lo que más me gustó de él?

Sus manos.

-Pero lo que no entiendo es qué haces aquí escondida.

-No le quiero conocer.

-¿Por qué? -Me da miedo.

-¿Él? -No, conocerle me da miedo.

Aunque le seguiría y le espiaría, eso sí.

-¿Sin hablar? ¿Y con tu madre tampoco vas a hablar?

-Con mi madre menos. -Pero eso no lo podrás evitar.

-Deja de ponerle pegas a todo.

¿Qué te importa si conozco o no a mi padre?

-Claro que me importa. -Pues no entiendo por qué.

-Todo lo tuyo me importa.

-¿Dónde vas tan deprisa? -Tenía ganas de correr.

-Seguiremos con el tractor mañana cuando nos traigan las piezas.

-Muy bien. -¿Cómo vuelves al pueblo?

-En el coche de San Fernando, un ratito a pie y otro andando.

-Mercedes podía haberte llevado. -Ah, no hace falta.

Gracias... ¿Mohamed, Mustafá? -Me llamo Abdel.

No todos aquí se llaman María y José. ¿Verdad?

-Hola. Vengo a llenar el depósito para la calefacción.

-¿Ha llegado con el camino tan difícil?

-Por peores sitios me he metido.

-Lo que hay que hacer, hay que hacer.

-Bueno, yo me largo.

Hasta mañana, chavales. (TODOS) Adiós.

-Adiós, Amador. -Adiós, Abdel.

-¡Oye, tú!

Oye.

¿Que te vas a ir sin decirme nada?

(CANTAN EN LATÍN)

(CANTAN EN LATÍN)

(CANTAN EN LATÍN)

(SIGUE CANTANDO)

-Doctor.

-¿Eh? -Doctor, esto es un coro.

-Sí, claro esto es un coro. -Y en esta pieza no hay solista.

-No, no, creo que no.

-¿Entonces por qué lo oigo más que a nadie?

-No sé, creo que los demás cantan bajo.

O a lo mejor soy yo que canto demasiado alto.

-Sí, con demasiado estilo. Esto es un oratorio del s. XVII...

...y lo canta como Frank Sinatra. -Eh, no, se confunde.

Más al estilo de Elvis Presley.

A mí Frank Sinatra me gusta como actor.

-No se haga el gracioso porque no tenemos tiempo.

-Ah, perdone, pensaba que lo teníamos.

Silbido. Ah, sí.

Chicos, 5 minutos de descanso.

-Joder, cantad más alto, que me dejáis sordo.

-¿Pero qué estás haciendo? -¿Eh?

-¿Que qué haces? -Nada, es la tía esta que me odia.

-Lo que pasa es que se toma en serio su trabajo.

-Y yo también... -No, no.

Tú estás aquí no sé muy bien por qué.

-No, yo estoy por... por ti.

-Por enredar. -Bueno, también.

Oye, que... CARRASPEA

¿Tú crees que volveremos a salir tú y yo?

-No lo sé.

-No, pero no digo salir de acostarnos como antes.

Si quieres sí, encantadísimo.

Pero con salir yo ya le cojo gusto.

Si nos acostamos, el gusto se multiplica por mil.

-Es que mira yo por lo hombres siento muchas cosas,...

...pero placer no. No sé, no.

-Pero cuando nos acostamos dijiste que tuviste placer.

-Sí, contigo es diferente.

A mí con los hombres siempre me fue mal.

No sé... -Ya, pero tú tienes novio.

Con él te va bien, ¿no? -¿Cómo que tengo novio?

-Tú me lo dijiste. -No, te dije que tenía pareja...

...y que tenía un compromiso, pero no que fuera novio, ni uno...

-Ah.

¡Estás saliendo con una tía!

Con una tía, una... Una tía, tía.

-Compañeros queremos presentaros a un nuevo miembro del coro.

Es la más joven y se llama Pili. -Feli.

(TODOS) Hola, Feli. -Hola.

¡No fumes más, no fumes más, no fumes!

Tengo como un terremoto aquí y no puedo parar.

Y el epicentro está aquí, debajo del sujetador.

Justo.

No sé qué hacer. Pues yo...

Cena con él.

Aclara las cosas, es lo mejor para todos.

¿Pero lo mejor para quién? Para todos.

Para Teresa, para ti.

Y si lo que quiere es quitarme a mi hija qué.

Si dijo que viene en son de paz.

Pero si no le conozco, ¡cómo voy a creerle!

Bueno, nunca le has dicho que tienes una hija.

Y Teresa es mayor, nadie va a quitártela.

Tengo mucho miedo, Eva.

Dile que cenáis en tu casa. ¡En mi casa!

Esta es tu casa.

¡Uh! ¡Aquí! Sí, claro.

Deja que yo lo organice todo.

Estaréis tranquilos, te prometo que no habrá intrusos.

Yo a los niños los...

-Mamá, he hablado con ese, con Amador.

Y le he invitado a cenar. Ah, vaya.

-Él tiene derecho a conocerme...

...a mí y yo a conocerle a él. Me da igual lo que digas.

¿Lo ves? Ya está, organizamos la cena a la luz de la velas,...

...una cena romántica.

No, no, no, nada de velas.

Yo quiero luz, para verle bien la cara.

Eso, bombillas de 100, el faro de Alejandría.

Me parece bien.

Oye, y de cena... Nada del otro mundo.

Lo que haya sobrado de la comida vale.

¡A pan y agua, pobre hombre! Pan y agua me parece genial.

-Ven conmigo.

Tú tranquila, ¿eh? Que yo te sujeto.

¿Ves cómo te sujeto?

-Sí, ¿pero si me sueltas me ahoga?

-No, porque si te hundes yo te salvo a toda velocidad.

-Debes mover los pies, me lo dijo mi profesora de natación.

-Los pies es muy importante, pero también lo es...

...ver por debajo del agua. -No, por debajo, no, por favor.

-Y a ver... Uno, dos.

Uno, dos...

-Y tres, después del dos va el tres.

-¿Qué pasa, ya no me enseñas?

-No puedo.

-¡Tano, Tano!

-El tío respira muy raro.

-Avisada a vuestra abuela.

Tano, ¿qué te pasa?

-Nada, me pasará enseguida.

-¿Pero qué te pasa? -Ya me pasó otras veces.

-¿Cómo que ya te pasó otras veces?

-Sí, últimamente, no sé, dos veces.

-A ver si es una angina de pecho. -No sé lo que es.

-Respira despacio. -No puedo.

-¿Cómo que no puedes? -Es que me asfixias.

-Oh.

Me has dado un buen susto. ¿Por qué no me has dicho nada?

¿Por qué decís que vuestro tío hace cosas raras?

A mí me parece de lo más normal.

No me diga más. El ensayo ha sido maravilloso,...

...la coral le ha devuelto la confianza...

...y viene a agradecerme váyase a saber qué.

-¿M Antonia sale con una mujer? ¿Cómo?

-M Antonia. M Antonia, lo he oído.

-Yo cría que todo iba bien. No sé. Tuvimos un encuentro sexual y,...

...no es por presumir, pero yo me puse un 9,85.

Pero resulta que ella...

En la vida de los demás no acostumbro a meterme.

-Pero sabe más de lo que dice.

"Yo sólo sé que no sé nada".

La frase no es mía, pero podría serlo.

-¿Pero la conoce o yo la conozco? ¿A quién?

-A la chica que se interpone entre la veterinaria y yo.

Pregúnteselo a la interesada. Yo tengo el consultorio a tope.

-Ya. Tengo que explicárselo. Hace unos meses estaba bien.

Era un médico de prestigio, acertaba los diagnósticos...

Me iba a casar y me vine aquí porque me gustan los animales.

La vida sana, ¿no? Pero la chica me dejó.

Quiero decir que para mí esto es importante.

No busco un rollo, sino una mujer para toda mi vida.

Lo tiene bien, es médico.

Hágale un chequeo y sabrá cuánto le durará.

-Sólo quiero saber una cosa. Eh...

¿He de insistir o he de seguir llorando como he hecho...

...este mes en casa?

Huy, un mes llorando. Pobre. -A borbotones.

Yo cuando me pongo es una cosa terrible.

Pero es terapéutico porque así me meto y me saco cosas.

Ya. Eh...

Muy bien. -Se lo recomiendo.

¿Usted lo ha probado? Yo lloro poco. No tengo tiempo.

-Ya, lo malo es llorar como yo, que tengo motivos.

No sé qué hacer. ¿Qué hago?

Ay, ¿y M Antonia qué dice...?

-M Antonia... Qué guapa que es. Está hecha un lío.

Yo le dejo. Voy a pillarme la mano con una puerta...

...a ver si lloro y me limpio, me meto y me saco algo.

-Esto está muerto, pero muerto.

-No creo que la madre de Desi lo arregle.

-Pero eso lo regalarían a la ta.

Como no funciona y le gustan las cosas difíciles.

-El tipo ese ni entenderá de tractores.

Sólo vino a ver a Teresa.

-¿Qué dices?

-Amador es su padre, ¿no? Aunque no lo conozca, lo es.

-Yo ya no me acuerdo de mi primer padre.

-¿Y te importa? -No lo sé. Nunca lo he pensado.

-¿Puedo mirar? -¿El qué?

-El tractor. -¿Para qué?

-Para mirar. -Si tú no entiendes de máquinas.

-Déjale que mire. Total, no puedes hacer nada. Mira.

-¿Qué le pasa? -Adivínalo, primo.

-Eva. Hola.

-Otra vez venimos a molestar. Tú no molestas nunca.

-No, si hablaba por mí. Mientras no se quede a vivir aquí.

No hay problema.

-Quizá la moleste más de lo que usted quisiera.

-Ya sabes. Las obras de la iglesia.

No. Pago mis impuestos, doy dinero para las ONGs que creo oportunas...

...y cumplo con mis obligaciones de ciudadana.

Ni un euro me vais a sacar.

-No viene a pedir. -Bueno, en realidad sí.

Conste que entiendo que se enfade. Bueno, me va a dar lo mismo.

-El domingo tengo que celebrar una boda.

¿Ah, sí? Mucha clientela, ¿eh? -Sí, sí, sí.

Cada vez más. No quiero disgustarla, pero es así.

Con lo que se esfuerzan en espantarla.

-La boda tiene que ser en la ermita.

Ya, ya, ya.

-No podemos dejar a unos enamorados sin templo.

En resumen, quiere llenarme la finca de desconocidos.

-No, sólo la ermita.

Pero pasarán por mi territorio que es mío, no del obispado.

-Bueno, eso me temo que es imposible de impedir.

Me puedo negar.

-Sí, sí. Pero no se lo aconsejo.

Claro. "Con la Iglesia hemos topado, Sancho".

Estoy acostumbrada a perder con ustedes.

Bien, adviértale a la familia que los tacones pueden ser...

...peligrosos en este terreno.

-Gracias.

-Porque usted no acostumbra a celebrar fiestas, ¿claro?

Yo procuro que el mes de julio cada día sea una fiesta en esta casa.

-Acabaremos siendo amigos. Lo noto. ¿Dónde?

-En que nos caemos bien.

(RÍE)

-Ta.

Sí. -¿Sabes que el domingo hay boda?

Sí, hija. Sí. Lo sé.

-Habla con Ovidi y le dices que quiero ser monaguilla.

-Lo tienes muy largo.

-Ay, pero no me tires.

-No te quejes tanto. -¿Más suave puedes hacerlo?

-Es que te lo deberías cortar.

-Antes te gustaba largo. -Pero no se te hacían estos nudos.

¿Te has puesto suavizante? -¿Suavizante?

-Para desenredar. -¿Tú te echas?

-Claro. Hay dos botes nuevos en el baño.

Fue lo primero que me llevé cuando me fui a vivir contigo.

-Pues mira, nunca me enteré de eso. -Bueno, ya no te fijas en nada mío.

-No empieces, ¿eh? (LAIA SUSPIRA)

-Lo siento.

¿Cómo te encuentras? -Bien.

Mucho mejor.

-Prométeme que no tendrás otro ataque de ansiedad.

-¿Y tú vas a firmar los papeles?

-Firmaré.

-¿Sin consultar con tu guapísimo abogado?

-¿Es guapo? No me había fijado.

-Bueno, en realidad, la más guapa eres tú.

-¿Ah, sí?

-Sí. Cada día más.

-Me haces cosquillas.

-Lo sé. -Para que sabes cómo acabamos.

-Es que quiero acabar.

-Eres muy gracioso, ¿eh?

-Papá, mamá.

Me quiero bautizar y hacer la comunión...

...porque cuando me case me hará falta.

-Ah. -¿Qué dices, Feli?

-Ya lo habéis oído. Papá, péinate que estás horrible.

-¿Eh?

¿Qué?

Está bien. Es sencillo, cómodo, práctico...

No sé. Parezco la mujer de Tony Blair de vacaciones.

¿Y esto? Me lo puse en la presentación de mi novela...

...y no me lo he vuelto a poner.

Pero es demasiado lujoso, ¿no?

Ay... ¿Qué estoy haciendo?

Esto es demasiado para alguien que no se lo merece.

Bueno, querer estar guapa no es ningún pecado.

Como mucho es un pecado venial.

¿Qué haces tú hablando de pecados? Debe ser influencia del cura.

¿Ves? Y yo no he ido a la peluquería.

Pero si no lo necesitas.

Recogido o suelto te queda estupendo.

¿Sabes qué te digo? Él vendrá hecho una traza.

Qué más da. ¿Tú cómo sabes eso?

Lo sé. ¿Y este?

Este es de Laia. No es mío. Mira.

¿Eh?

No sé, no sé. (REMEDA A CARMEN)

-¿Cómo lo lleva? Con un ataque de pánico.

-No me hables de ataques. ¿Tano?

-Descansando. Ah.

Trabaja demasiado.

-Por un momento he pensado que me quedaba viuda.

Yo no puedo vivir sin él, mamá. Soy una estúpida.

No, no. Eres una mujer insegura, enamorada y tu marido te da...

...lo que tú no te permites, tranquilidad.

-Si nos pasamos la vida discutiendo.

Eso no da tranquilidad, pero anima la vida.

(SUSPIRA) -Yo no podría hacer como hiciste tú.

Liarme la manta a la cabeza y empezar de cero.

Si un día lo sientes, lo harás. -No.

Tú eres valiente, yo... cobarde.

Sí. Tú, Tarzán; yo, Jane.

¿Necesitas estar sola? -Necesito saber quién soy.

Huy. (SILBA)

-Espectacular. Con esto lo tienes en el bote.

¡Que yo no quiero tener a nadie en el bote!

-¿Y a esta qué le pasa?

Lo mismo que a ti. Que necesita...

Necesita saber quién es.

-Va, cerrad los ojos. -No seas plasta. Me quiero bañar.

-¿A que no sale? -Tío.

-Lleváis una hora. -Como si son dos. Venga.

Ya. ¿A que mola?

-Le queda mejor que a ti. A mí nunca me lo presta.

-Tú lo destrozas todo.

-Tú me rompiste el pantalón el año pasado.

-No sé. Yo me veo rara. -Yo te veo guapísima.

-¿Qué has dicho? -Que la ve guapísima.

-Menuda novedad. -Idiota.

-¿A mí padre le gustará? -Los hombres no se fijan.

-Lo hacemos. -Los hombres, tú eres un niñato.

-Su padre se fijará en todo. Lleva 19 años sin verla.

Si vino, es por algo. Tranquila. Le gustarás.

-A lo mejor le caigo mal. -Le caerás genial.

-Si no, que se vaya y en paz. -Qué burro.

-¿Tienes miedo? -Estoy cagada.

Siempre he estado bien con mi madre, pero...

No sé, siempre he pensado en cómo sería mi padre.

A lo mejor es un capullo, o es un buen tío. No lo sé.

-Ha venido. Eso hace que sea menos capullo que otros.

-¿Van a vivir juntos?

Tu padre y tu madre.

-No sé. -¿Te gustaría?

-No lo sé.

-Imagínatelos, imagina dos personas todo el día dándote la brasa.

-Tener padre mola. -Si lo has tenido siempre.

-Hay cosas que sólo se le cuento a él.

-No lo de los novios. -No tengo.

-Yo echaré de menos al mío. -Si lo seguiremos viendo.

-Los fines de semana, una mierda.

-Mejor eso que nunca. Puede que me vaya a vivir con él.

-Si te deja. -Me dejará.

-A lo mejor me voy yo con él. -Las ganas.

-Podéis dejar de discutir ya, ¿no?

-Desde luego...

Teresa... ¿dónde estás?

Teresa.

-Teresa, mira qué flores tan bonitas.

-Preciosas.

-¿Las puedo llevar aquí? Voy a llevarlas al cole.

-¿Vas a ir al cole, ya? -Sí, al de mayores.

-Claro, es que tú ya eres mayor.

-¿Estás llorando? -No.

-Sí que estás llorando. -Pero es porque estoy nerviosa.

-¿Y por qué estás nerviosa?

-Por nada. -Es porque vas a tener papá.

-¿Y a ti quién te ha dicho eso?

-Los primos.

-Sí, es por eso.

-Pues yo tengo papá y no me pongo nervioso.

-Ya.

-Y dice la ta, que cuando los padres se ponen...

...nerviosos es porque te quieren mucho.

-¿Eso dice?

-¿El tuyo se pone nervioso?

-Supongo.

-Entonces es por que te quiere.

Las flores rojas, ¿se pueden poner con las blancas?

-Anda, ven aquí, dame un beso.

-Pruébalo tú, por favor.

Es que los labios me quitan el gusto.

¿Quema? -No.

Un poquillo mejor, pero no me hagas probar más que...

Yo me... -Pocas setas...

-Ta, que lo que sobre nos lo comemos nosotros.

-Pero si no va a sobrar nada. -Hombre, la cena es para tres...

...y estáis cocinando para siete. -Esta noche, vais a cenar...

Pizza.

Aquí está.

-Yo quiero una cuatro quesos.

-La calzone rellena de jamón es para mí.

Hoy cenaremos antes nosotros.

-¿Por qué?

-Porque Carmen y Teresa van a cenar aquí con Amador.

Y nosotros no queremos molestar, ¿verdad?

-Yo pensé que había que encenderlo.

¿Encender qué, cariño? -El horno.

Pues claro que hay que encender...

-Pero si está apagado.

-Y la sartén echa humo. -Ay, madre mía.

Estoy perdiendo la cabeza. Mira la hora que es.

Oye, tranquilízate, Mercedes. El que viene a cenar...

...no viene precisamente a cenar. -Entonces sobrará.

Muy bien, el verbo sobrar lo dominamos, ¿eh?

Vamos a conjugarlo.

Eh... yo sobro, tú sobras, él sobra...

(LOS TRES) Nosotros sobramos. Muy bien.

Venga, fuera de la cocina.

Fuera.

¿Qué había en este plato? -No lo sé.

Está vacío. -¿Se lo han comido, no?

¿Qué pasa?

No voy a ir a cenar.

¿Por qué no?

Porque puede que le deba 19 años de hija pero no una cena.

-Mira, con el trabajo que me está llevando todo esto...

...cenáis aunque tenga que meteros la cuchara en la boca.

Venga, Carmen, apechuga.

Lo que hay que hacer, hay que hacer.

-No, que no hagan los números.

No, que nos venda la mitad.

O que nos deje un margen de maniobra así...

...podemos hacer lo que queramos.

Vale. No, mira, déjalo, que yo lo llamo y lo convenzo.

¿Eh? Vale, vale.

-Qué raro, acabo de hablar con el director de la sucursal...

-Ah, sí. Se me olvidó decírtelo.

He dado de baja una línea de crédito.

-Sí, ya me lo ha dicho, ¿pero por qué?

-Que llevamos un tren de vida exagerado.

He cancelado algunos gastos.

-Ah, ¿y qué tipo de gastos?

-Bueno, la Visa Oro, el leasing de los coches,...

...el gimnasio. -¿Has cancelado el gimnasio?

-Sí y en navidades no vamos a poder ir a Bari.

-Me voy a... allá a... a ir.

Hemos dejado de ser ciudadanos y nos hemos convertido...

...en clientes de las multinacionales que gastan...

...millones en convencernos de que si no les compramos...

...esa segunda residencia o ese coche que nos hipotecará...

...la vida aún más,...

...no perteneceremos al grupo de los ricos y famosos...

...cuya vida tanto nos interesa y cuyos descalabros...

...con tanta atención seguimos en el tiempo que nos deja libre...

...el trabajo que hacemos para pagar las hipotecas.

-¿Estás trabajando? Chis. Bajo enseguida, ¿eh?

-Ya sé lo que le pasa a Tano.

Bueno, más bien lo que nos pasa a nosotros.

¿Qué?

-Confirmado. Estamos arruinados. Seguro que exageras.

-Ha cancelado hasta el gimnasio.

¿El gimnasio? Ah, entonces sí.

-Mamá, vamos a ser pobres. ¿Por no ir al gimnasio?

-¿Y si tengo que sacar a los niños del colegio?

¿O vender la casa? ¿Te ha dicho eso?

-No, pero las cosas no van bien.

Y yo me dedico a escribir cuentos en vez de buscar un trabajo.

Escribir es un trabajo. -A lo mejor podías hablar...

...con los de la editorial, para que lean, al menos lo que escribo.

Termina el cuento, concéntrate en eso.

¿Eh?

-Podría cambiar el final. No es posible.

-Sí, mamá, sí es posible. Tenía un archivo abierto...

...y me ha desaparecido. Para que luego digan.

Es que...

-Bueno, pues me voy donde no moleste.

Laia.

Haz lo que quieras, pero hazlo.

Deja de darte pena.

Termina tu cuento. ¿O él va a poder contigo?

-¿Qué hacéis vosotros aquí? -Queremos ayudar a hacer la cena.

-Ya, ¿ayudar en qué?

-A lo que sea.

-Vuelvo a ser tu pinche de cocina.

-Me parece que sois un poquito cotillas.

-Es un día especial, no nos lo vamos a perder.

-Queremos que Carmen y Teresa sepan que estamos con ellas.

-Sobre todo, Teresa, ¿verdad? -Ya.

-Las he cogido yo, ¿a que son bonitas?

-Sí, señor.

Muy bonitas.

-Son para que Teresa se ponga contenta.

-Muy bien.

¿Qué, no tenéis nada mejor que hacer?

-Sí, pero preferimos estar aquí.

-Ya.

Pues hala, mira.

A cortar pan.

-Pos vale.

-Ay, tengo unas ganas de tener novia...

Déjalo, déjalo, Mercedes. Ya lo termino yo,...

...que se te va a hacer tarde para irte a casa.

-De eso nada.

No me voy de aquí hasta que no vea a los tres juntos.

Creo que a lo mejor nos hemos metido donde no nos llaman.

-¿Por qué? Me gusta que la gente...

...sea libre y casi la obligamos a cenar con él.

-Pero si le apetece mucho, sólo estamos ayudando.

Sí pero, pero. -Ayudando, Eva.

No le des tantas vueltas a las cosas.

¿Y si en realidad lo que ella quiere...

-Lo que quiere, es lo que quiere.

Lo que quiero yo, pero no tengo Amador que me ronde.

He decidido ponerme mi ropa porque... mira...

Esto es lo que soy.

Y ya está. Me parece muy bien.

-Te favorece mucho el color.

¿Me he maquillado mucho?

No, no, no. -Estás muy guapa.

Es guapa.

Oye, pero bueno, ¿habéis preparado todo esto para...

Para ti y para tu hija. El galán no nos interesa.

Oh, qué bonito.

Gracias.

Mira, platos nuevos. -Los estrenamos hoy.

Todo tan bonito y yo sudando... me voy a poner pringando...

...de rodalillos, verás.

¿Has pensado lo que le vas a decir?

Le voy a dejar hablar y luego ya veremos.

Pero de volver nada. Si eso es lo que quieres...

Sí, creo que sí. -¿Y la niña?

La niña nerviosa.

-Que te borras el pintalabios.

Mercedes, Mercedes, en cuanto llegue, nosotras...

¿Eh? -Pero yo primero tengo que servir.

No me ha servido nadie nunca y no vas a ser tú, vamos.

-Pero no querrás estropear este modelito con un delantal.

¡Ya me apañaré!

¡Huy, cómo te brillan los ojos!

-Será por eso que lo veo todo borroso.

-Otro vaso de agua.

¡Mercedes! -Sí.

-Buenas noches.

Eso espero.

-Hola.

La puerta estaba abierta.

"Que hoy invita la casa",...

...dijo la camarera.

"Que hay fiesta en la plaza...

...y baile con orquesta.

Que a tu lado, todo se oye mejor.

Vamos... -Hola.

Que la plaza cierra con el sol.

Que no pido la última.

-¿Podemos asomarnos? No, no, no.

Podéis iros cada uno a la cama.

Eso es lo que tenéis que hacer. Largo.

¡Pobrecitos!

-Me siento como si me pasara a mí. Ay, es verdad, parecemos gallinas.

Llega el gallo y todas... (CLOQUEA)

-Pero eso es cosa de la sexualidad. Ya.

-Es que las mujeres somos sexuales toda la vida.

Quiero decir, que naces y mueres sexual.

Oye, ¿tú crees que Amador y Carmen esta noche...?

¡Por Dios, Mercedes! Coge el coche y vete a casa.

Estás empezando a darme miedo. -¡Ay! Bueno, vale.

Hija, me voy. Es que me cortas... Pero tomaré valeriana para dormir.

Yo también tendré que tomarla, seguro.

-Ta. Sí.

-Nada, que... ¿Qué?

¿Qué, nada? ¿A ver?

¡Huy! Huele a Teresa.

Tranquilízate, eh. Vas a sufrir.

-Es que me preocupa que lo pase mal.

Es que hay que pasarlo mal a veces.

Enfrentarse a las cosas difíciles es la rutina de todo adulto.

-La vida es una mierda. No.

La vida no es una mierda, eh. La vida... la vida es dura.

Es difícil, es extraña.

Es injusta. Pero no una mierda.

La vida es... un misterio.

-Esto es precioso. Sí.

-Holanda también es muy bonita.

Bueno, todo tiene su gracia, ¿no?

-¿Y cómo es que te dio por la música?

-Decían que tenía buen oído. Oído tiene, eh.

-Yo no sé vosotras, pero me he puesto nervioso por esta cena.

Me he cambiado de camisa, por lo menos, diez veces.

Me he comprado estos zapatos... horribles.

Y, en el fondo, pensando que estaríais mejor sin verme.

-La verdad es que sé poco de ti. Mi madre me ha contado muy poco.

-Que tocabas en un grupo de heavy metal y poco más.

-Yo tenía los pelos así, así los tenía.

Y tu madre las uñas de negro.

-¿Qué dices? Eran los ochenta.

-Cuando llegué al pueblo a tocar, tu madre estaba en primera fila.

¿Sabes lo que hizo tu madre? No.

-¿Qué? -Me tiró el sujetador.

-¿Qué dices? ¿Mamá? (RÍE)

Imagínate a esos cuatro pobres en el escenario, rarrarrá...

Y los muchachotes del pueblo a pedrada limpia con ellos.

Me pareció un detalle femenino, no sé...

Que te escribiré.

Tú tan lejos.

Que no olvidaré cuánto amé tus ojos negros.

Yo te escribiré.

Tú tan lejos.

Que no olvidaré dónde guardé...

...tantos recuerdos.

Bueno, pues, yo voy a ir preparando un café.

-¿Te ayudo? No.

-Bueno, yo me voy a la cama que estoy agotada.

-Tiene razón. Debería irme, es tarde.

-No, no, no. Quedaos vosotros solos, sin carabina. Eh.

-Bueno, pues mañana te veo, cuando venga a ver el tractor.

-Suena raro, pero me ha encantado conocerte.

-Ay, a mí también.

-Bueno, a pasarlo bien, eh.

¿Cómo lo tomas?

-La verdad es que no puedo tomar café.

¿Y eso? -El médico, me lo ha prohibido.

¿Estás enfermo? -El dice que de la cabeza.

Eso no es ninguna novedad, ¿no?

-No, sé que lo estoy pagando por lo que me he tomado antes.

Una vida intensa. -Heavy. Una vida heavy.

¿Y de dónde has sacado esos zapatos?

-Ya te lo he dicho, lo mejorcito del pueblo.

Ya.

-Sólo me voy a quedar unos días. Ya. ¿Y?

-Pues nada, que volveré.

El holandés errante.

-Sólo quería que lo supieras.

Muy bien, ya lo sé.

¿Y ahora quieres que me quite el sujetador y te lo tire otra vez?

-Me encantaría.

Canto del gallo.

-¿Qué le ha pasado al tractor? -Le han quitado las tripas.

-Le han hecho un trasplante. -¿Qué es?

-Como es viejo, hay que ponerle piezas nuevas.

-Como a la abuela de mi amigo Jorge.

Que tiene unos dientes nuevos.

-Eso es. Y después del trasplante, cirugía estética.

Que quiere decir que lo vamos a poner guapo.

-Amador, ¿falta mucho? -¿Eh? No, no, esto ya está.

Podéis limpiarlo cuando queráis.

-Quién se apunta al manguerazo. (TODOS) ¡Yo, yo, yo!

-Yo voy a... -Ya me ha dicho mamá que te vas.

-Ah, pues sí. ¿Te quieres venir conmigo?

-Adónde. -No sé, a todos lados y a ninguno.

Ese es el plan. -Ese es un plan de novios...

...no de padre e hija.

-Me hubiera gustado tener a una novia como tú.

-Ya tuviste a mi madre.

-Teresa... -Da igual, no digas nada.

¡Bioy!

Sácanos unas cuantas, venga.

-A ver, sonriendo.

Abrazados, abrazados.

Perfecto.

-Bueno... te he apuntado mi número de teléfono.

-Yo también el mío.

Bueno, venga, que te espera el tractor.

-Cuídate.

-Teresa. -Déjame sola, Bioy.

¿He hecho bien diciéndole que la llame cuando quiera?

¿A ti qué te parece?

Que te miro y veo que sí.

Esto, y el...

¿Y la cena? ¿Bien? Muy buena, sí.

Ah... (RÍEN)

Y el postre... mejor.

Pero, bueno, ¿te parezco una mujer desesperada?

Me pareces estupenda.

¿Y él? Estupendo.

Claro, p'a tres días.

Bueno... Por lo menos deja buenos recuerdos.

¿También durarán nueve meses? ¡Huy!

Ni hablar. ¿Estás segura?

Oh, segurísima, nena. Bueno, bueno...

Bueno, bueno, bueno.

(SUSPIRA)

-No he dormido en toda la noche.

¿Tú tampoco? Oh...

-He estado escribiendo.

Ah... ¡Has terminado tu cuento!

-Mientras te lo lees, me voy a dormir.

¿Y Tano?

-Tano se va, si tiene muchas gestiones pendientes.

Ya... Oh, has cambiado el título.

Mucho mejor este.

-Todo está mucho mejor, ya lo verás.

Por fin creo que sirvo para algo.

-Adiós, amor.

Bueno, ya ves, de uniforme otra vez.

Ya te vas. Adiós. -Adiós.

Oye, me ha dicho Laia que tenéis problemas.

-Bueno, de momento los tengo sólo yo.

Pero ¿necesitáis dinero o...? -¿Tienes dinero?

Si es para tapar un agujero.

-¿Un millón? ¿De euros?

-Déjalo.

Me voy a despedir de Iñaki, está por ahí abajo.

Chao. Aire.

-Bueno, atención que lo voy a arrancar, ¿eh?

(EL MOTOR NO ARRANCA)

-No lo entiendo, si he cambiado todas las piezas.

-Habrá alguna conexión mal, ¿no?

-Esto está bien,...

...esto también, no entiendo.

-Yo creo que... -¿Qué vas a creer?

-A mí me parece que...

-No te hagas el listo, no tienes ni idea.

-¿Qué pasa si lo dejáis hablar?

-No pasa nada. -Pues habla, hijo.

-Yo creo que el tornillo del gasoil está flojo.

-¿El tornillo? -Sí.

-A ver. Vamos a probar.

Ay...

-A ver si va a arrancar. -A ver ahora.

(EL MOTOR ARRANCA)

-Bueno, por haberlo sabido vas a ser el primero en montarte.

Diles adiós, hala. -Adiós.

-¡Agárrate!

Perdón.

¿Puedo ayudarles en algo?

-En nada, perdone usted.

Simplemente que estábamos echando un vistazo.

-Es que el domingo nos casamos. -Ahí.

Aquí.

-Sí, aquí.

Coro cantando.

(CANTAN)

(CANTA)

Aplausos.

-Para que luego digan que no existen los milagros.

No sé a qué se refiere.

-La he visto. No se haga ilusiones.

Quería oír cantar a mi nieta. -Que canta como...

Los ángeles.

-Usted también tiene buena voz, ¿ha cantado alguna vez?

Sí, muchas, cuando me ducho.

-Muchas gracias por todo, Eva, me cae bien.

Gracias. Adiós.

A usted no le cae bien es la falda.

-Preciosa la boda, larga, pero preciosa.

Truenos. Perdone, lo tengo que saber,...

...aunque creo que lo sé. Creo que es la bajita esta...

...de pelo rubio, ¿no?

No, es la chica alta como un a jirafa...

...que tiene el pelo negro.

La florista claro. No, la chica del bar.

No. Mercedes. No se lo voy a decir, ya está.

-Ya sé por que no me lo quiere decir, porque es usted.

Hijo mío, realmente lo suyo no son los diagnósticos.

Le va a pillar la lluvia por el camino.

Día de boda en la ermita,...

...cuando yo me casé la iglesia imponía su credo...

...y su moral más oscurantista.

Aún hoy me pregunto cómo puede la mujer deshacerse...

...de tantos mitos y ritos de la iglesia católica...

...y de las demás iglesias...

...que han dejado su autoestima por los suelos.

Es cierto que algunas cosas han cambiado,...

...es cierto que las leyes nos consideran iguales...

...a hombres y mujeres, pero nos queda tanto por recorrer.

Te has puesto eso, va a caer una buena, verás.

-Demasiada calor. Por no hablar...

...de la leyenda de las hijas de la lluvia.

-Pelo largo, sin ojos, dedos como palillos.

-Se parecen a los vivos cuando llueve mucho.

-Me ha criticado porque voy lento, porque voy rápido,...

...porque voy a la derecha o a la izquierda.

¿Te caigo mal o te caigo mal?

-Pues ni mal ni mal, indiferente.

¡Ah! -Tu hijo me ha dicho...

...que me instale aquí. -¿Por qué le has mandado...

...a dormir con tu madre? -Porque había una gotera.

¿No te lo ha dicho? -Es complicado estar entre los dos.

-Ponte en un lado.

-Mientras haya hombres en esta casa,...

...aquí no va a gritar nadie.

-¡Ay! -¡Hostia!

-Joder, a las hijas de la lluvia, estaban aquí.

¿De dónde habéis sacado esa historia?

-De repente. -Alberto, no te enfades.

-Esperando a que el agua me lleve hasta la playa.

-Igual, este es nuestro último verano juntos.

-Lo único que quiero es que las cosas sean como antes.

-Como antes no puede ser.

He crecido. -¿Qué pasa?

Esta noche dormís arriba. -¿Por qué?

Porque va a caer una buena, tiene miedo de que el agua...

...se lleve la cabaña. -Jugaremos con dos cambios...

...y siguiendo las reglas de los casinos Las Vegas.

-Por la lluvia que todo lo limpia.

(TODAS) Por la lluvia.

-Quizás es que vuelvas a tener suerte...

En el amor.

-Carmen, déjelo, vamos a pedir ayuda a los demás.

-Si te pasa algo, por qué no haces el esfuerzo...

...de compartirlo con nosotros. -Porque no me entendéis.

No me entiende nadie. -Su madre sabe quién es...

...la novia de una señora. -¿Cómo?

-Te estás volviendo antipático. -Esto es el colmo.

-No tenía ni idea de que fueras tan especial.

-¿Qué les has contado?

Las palabras curan, solucionan y quitan unos miedos...

Golpe. -¿De verdad?

(GRITAN)

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