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Original subtitles

Mira las estrellas.

Cuando te sientas solo…

los grandes reyes del pasado

siempre estarán ahí para guiarte.

Y yo también.

EN RECUERDO DE JAMES EARL JONES

Amigos míos, llegó el momento de que mi familia crezca.

El hogar que compartimos es el fruto de la visión de mi padre.

¿No es maravilloso que Nala y yo podamos continuar su sueño

y engrandecer aún más el ciclo de la vida?

Nala, mi amor, ya voy.

Simba,

estoy aquí.

Estoy aquí.

¡Llegó el equipo de seguridad!

Un amable recordatorio: no somos comida.

No. Solo somos dos tipos

que van al trabajo entre leones hambrientos.

Lo cual es normal. No estoy aterrorizado.

El equipo de seguridad se reporta, excelencia, alteza…

Gobernante de todas las criaturas de cuatro patas.

Y de esa cebra de tres patas.

Sí, claro, Ron. Fue una tragedia.

-Casi se lo comie-Ron. -Sí.

Tiene tres patas. Una más que yo.

-¿Son brazos o patas? -Chicos.

-No sé. Creo que son garras. -Chicos.

-Las considero patas. -¡Chicos! Esto es serio.

Quédense con Kiara hasta que vuelva.

¿Estás diciendo que llamaste a tu equipo de seguridad para que haga de niñero?

Pumba, deberíamos discutir esto porque no me gusta…

Le prometí que todo iría bien.

Vaya forma de criar hijos.

Alguna vez deberá madurar.

¿Qué más le dijiste? ¿Qué podría ser lo que quisiera?

¿Que la vida es justa?

Traten de actuar como adultos, ¿sí?

No asusten a Kiara. Y sobre todo, nada de historias.

-¿Nada de historias? -Un momento.

Sé cómo piensan. Me crie con ambos. Prométanmelo.

Bueno. ¿Sabes una cosa? Está bien. Nada de historias.

Hablas por ti solo, Pumba.

No. Igual le contaremos una historia.

Digámosle que no lo haremos

-y se la contamos. -¿En serio?

-No nos detendrá. -Puedo oírlos.

Papá.

Hola, pequeñita.

Papá, viene la tormenta y tengo miedo.

Quiero ir contigo y con mamá.

No tengas miedo, mi amor.

Timón y Pumba te cuidarán mientras no esté.

Sé valiente ahora, Kiara.

Sé valiente.

¡De acuerdo! Te preparamos una historia.

Scar nos miró.

Él sabía que era el desenlace final.

Yo podía oler el miedo.

En realidad provenía de mí, pero sí.

¿Así que los dos vencieron a Scar?

¿Y se lo comieron?

Francamente, fue una de mis mejores comidas.

Mi papá me dijo que él derrotó a Scar.

Pero tu papá, como todos sabemos, es un mitómano.

Siempre miente. ¿Entiendes?

Tengo miedo. Quiero a mamá y papá.

Mira.

No tengas miedo, Kiara.

¿Qué tal si cantamos una canción? Y uno…

No, Pumba, es muy pronto para la canción.

Sirvió con Simba. Creyó haber matado a su padre.

Y enseguida cantaba y bailaba.

No puedo cantar así nomás. Debo estar preparado.

La cantó seis años seguidos.

¿Quién no?

-¡Miren! -¡No!

Es Ron, la cebra de tres patas.

-¡Corran! -Escuchó lo que decíamos de él.

Lo lamentamos, Ron. Eran bromas. ¡Solo bromas!

Es Rafiki.

¡Rafiki!

Pequeña, no hay por qué llorar.

Mis padres

se fueron.

Mira ahí afuera, mdogo.

¿Ves esos baobab meciéndose con el viento?

Las raíces de esos árboles son muy fuertes, como tu familia.

Y, tal como hicieron contigo,

tus padres fueron al lugar ceremonial de los nacimientos.

Y cuando regresen, el ciclo de la vida te traerá una bendición, Kiara,

que nunca olvidarás.

Vaya, es bueno.

Es un narrador muy visual.

Pero tiene sentido que viva solo.

Solo quiero que termine la tormenta y luego prometo ser valiente.

Te contaré un secreto.

Cuando tu padre Simba tenía tu edad,

les tenía miedo a los truenos y se escondía detrás del rey.

¿Cuándo dejó de hacerlo?

Un día, durante una gran tormenta,

tu abuelo Mufasa llevó a tu padre a la cima de Roca del Rey,

le dijo que se parara allí con él

y aullara al viento.

Y Simba salió lentamente con el rey.

Y juntos rugieron en medio de la noche.

Pero no soy tan valiente como mi papá.

Y nunca podría ser como Mufasa.

¿De veras?

Entonces, quizá sea hora de contarte una historia.

La de un cachorro no mucho más grande que tú.

Un león que nació sin una gota de nobleza en la sangre.

Un león que cambiaría nuestras vidas para siempre.

¡Una historia! Menos mal que traje grillos.

Pero no te pases. Estamos en una cueva.

Esta historia comienza más allá

de las montañas y las sombras.

Al otro lado de la luz.

En ese lugar, todo estaba muriendo de sed,

pues habían pasado 20 lunas llenas sin que cayera una sola gota de agua.

Pero cuando por fin empezara a llover,

reinaría el destino.

MUFASA EL REY LEÓN

Mufasa.

¡Mufasa! Ven a ver.

Mamá, ¿qué es esa luz que está tan lejos?

Es muy especial.

Más allá del horizonte,

más allá de la última nube del cielo,

hay un lugar que llamamos Milele.

¿Milele?

Significa "para siempre".

Imagina un reino lleno de vida,

agua, comida,

hierba y cielo hasta donde se pierde la vista.

¿Alguna vez iremos allí?

Sí, Mufasa.

Es exactamente hacia donde nos dirigimos.

Pero también podemos estar allí ahora mismo.

Podemos cerrar los ojos.

Dejar que nos guíen nuestros sueños.

La aurora nos muestra

un horizonte más allá

al que llegarás, mmm.

Un reino glorioso

de pastos verdes y humedad.

No es ilusión.

No hay más verdad.

Se llama Milele.

Eternidad,

Milele.

Viviendo en ti, viviendo en mí,

sin fin.

-Es dualidad. -Un ciclo de bienestar,

-de vida y de fertilidad. -Y de fertilidad.

Donde siempre hay más.

-Tu destino. -Tu destino.

-Sí es verdad… -En nuestro linaje

-hay una fuerza ancestral… -…vasto como el mar…

-…que irá mostrando el camino. -…en la eternidad…

-Es tu destino, lo puedes ver. -…tu destino.

Se llama,

Milele.

Eternidad,

Milele.

Se llama,

Milele.

Eternidad,

Milele.

Viviendo en ti, viviendo en mí,

sin fin.

Milele.

Vaya.

¿Qué es esto?

Lluvia. ¡Lluvia!

¡Por fin llueve!

Papá, te juego una carrera hasta la luz.

Eres demasiado rápido.

Nunca te gané.

Nunca nadie te ganó.

¡Lo sé!

¡Mufasa! El cachorro más rápido del mundo.

Gracias.

Mufasa,

ya basta.

Mufasa, vuelve ya.

¡Quédate ahí, Mufasa! Ya voy, hijo.

-¡Padre! -¡Mufasa!

¿Mufasa?

Te atraparé en la curva.

Sigue mi voz.

¡Sigue mi voz!

¡Mamá!

Mufasa, el acantilado es muy alto, pero puedes cruzar por la presa.

Vamos, Mufasa, tú puedes.

Sigue la voz de tu madre.

¡Escucha a tu padre, Mufasa!

¡Escúchanos!

Afia, ahí está.

-¡Mamá! -¡Ahí está!

-¡Madre! -¡Mufasa!

Encuentra tu equilibrio paso a paso.

-No puedo. -Tú puedes. Estoy aquí.

¡Mufasa!

¿Mamá?

¿Papá?

¿Me oyen?

¿Hay alguien ahí?

¿Mamá?

Por favor.

Tengo miedo.

Tengo miedo.

La crecida se unió a un río lejano

que llevó a Mufasa lejos de su madre y su padre,

más allá de todo lo que conocía.

Hola.

Soy Taka, hijo de Obasi. ¿Cómo te llamas?

Mufasa.

No me dejan hablar con forasteros,

pero sé un secreto

y quiero contártelo.

-¿Qué secreto? -Voy a tener problemas.

Dímelo, por favor.

No lo sé.

¡Dímelo!

Bueno. Te están por comer.

¡Odio los secretos!

-¡Nada! -Pero ¡no sé!

-Tienes que nadar. -¡No sé cómo!

Muy bien. Levanta la barbilla y camina muy rápido bajo el agua.

¡No puedo!

Vamos, Mufasa. ¡Más rápido!

¡Ayúdame, Taka! ¡Ayúdame!

Te dije que me esperaras.

No fue culpa mía, mamá.

Bajé a beber y lo vi pasar flotando.

Te presento a Mufasa.

Tienes suerte de que los cocodrilos fueran jóvenes y temerosos. ¡Ven!

No podemos dejarlo aquí.

Son las reglas, Taka.

Obasi nunca va a aceptar a un extraño.

No soy un extraño. Estoy… perdido.

¿Ves?

Solo está perdido.

Hubo una inundación.

Mis padres intentaron salvarme.

¿Sabes cuál es el camino a casa?

¿Casa?

Estar perdido es aprender el camino.

Llámame Eshe.

Estoy cansado, Eshe.

Ven, es por aquí.

Ven, Mufasa.

¿Esto es Milele?

No, mi amor.

Intentaba dormir una siesta, Eshe.

La importantísima siesta de los reyes,

solo para que me despierte el hedor

repugnante y horrible de un extraño.

Si hallamos un forastero,

dime, ¿qué hacemos?

Lo sé, Obasi.

Lo comemos.

Pero yo lo encontré, papá. Le salvé la vida.

Taka, no nos juntamos con forasteros.

El único lazo verdadero es la sangre.

Oí historias de leones que nos doblan en tamaño.

Estos forasteros

devorarán todo a su paso.

¿Te parece que va a devorarte?

Ese olor es repugnante.

¡No sé si seré capaz de comer a este kibeti!

No soy un kibeti. Soy un Mufasa.

-¿Sabes qué significa "Mufasa"? -No.

Significa "rey".

Y ese soy yo.

Será mejor que empieces a correr, pequeño Mufasa,

por tu vida.

Si corro, nunca me atraparás.

Soy el cachorro más rápido que hay.

Me lo dijo mi padre.

Taka, tienes un desafío.

Corran una carrera hasta el árbol seco y vuelvan.

Y cuando el príncipe lo derrote,

terminaré con él de un bocado.

¿Y si gana Mufasa?

Si gana, vive, Obasi.

Se quedará conmigo.

Tienes mi palabra.

¡Que empiece la carrera!

Qué pequeño extraño tan torpe.

¡Corre, Mufasa!

Eso fue innecesario.

Taka es el futuro rey.

Tiene que ganar su primer desafío.

No, Obasi. Para ser un verdadero rey, debe ganárselo.

No le quites esa oportunidad.

Mejor date prisa.

Tengo otro secreto, Mufasa.

Siempre quise un hermano.

¡Tramposo!

¡Obasi!

Lo vas a tener con las hembras.

Taka, ¿cómo pudiste perder con un extraño?

Bien hecho, Taka.

Bien hecho.

Creí que dijiste ser rápido.

Tuve que dejarte ganar.

Pasé días sin dormir en las olas de…

Como sea, vamos, Mufasa. Metámonos en problemas.

Al ser el rey,

nada ni nadie se interpondrá

en mi andar.

-Y mi hermano… -Mi hermano.

…al ser rey, tú junto a mí estarás.

-Ja. Ah, sí. -Oh, sí.

-Al ser el rey… -Si tú eres rey.

…nuestro honor prevalecerá.

No caerá.

-Y mi hermano… -Mi hermano.

…ninguna presa se escapará.

No lo hará.

Vamos, los dos,

los dos.

Ey, dijo tu mamá que debes regresar.

Okey, no la escuché. No nos ven.

A correr los dos.

Ey, dice tu papá que ya muy lejos vas.

Okey, hay que correr,

a correr, a correr, los dos.

Ey, dice tu mamá que debes regresar.

Ja, ja. Eres mordaz.

Eres tú, como yo.

Ey, dice tu papá que ya muy lejos vas.

Un deseo pedí a la estrella y dije:

yo siempre quise un hermano. Yo siempre quise un hermano.

Yo siempre quise un hermano como tú.

Que yo siempre quise un hermano.

Yo siempre quise un hermano.

Yo siempre quise un hermano como tú.

¿Las aves ves?

El mundo se abre ante su mirar.

A su mira-ah-ah-ar.

-Oh, hermano… -Mi hermano.

…seré rey y su autoridad.

Tú pensarás que no,

-mas libres son. -¡Atrápame!

Ellas eligen su dirección.

No miran hacia mí.

Nos observan, mi hermano.

Hay cosas fuera de tu control.

-Okey, ya me aburrió, vamos. -¡Los dos!

Ey, dice tu mamá que debes aprender.

Me debo superar al cazar.

-Sin dudar. -Los dos.

-¡Ey! -Vi a su papá decir,

que no lo quiere ver.

Te reto a decirlo en mi cara otra vez.

¿Qué dices sobre mi hermano?

No es un extraño, es mi hermano.

Te alejarás de mi hermano, lo digo yo.

Tú no tocarás a mi hermano

o te verás con su hermano.

Nadie molesta a mi hermano.

¿Qué pasó?

Yo siempre quise un hermano.

Mas, a mi madre, la extraño

y la pienso año con año.

Y la pienso año con año.

Y la pienso año con año.

Y la pienso año con año.

-Admirarán a mi hermano. -¡Ey!

-Todo lo haré por mi hermano. -¡Ey!

-Yo seré rey con mi hermano… -¡Ey!

-…junto a mí. -¡Ey!

-Yo siempre quise un hermano. -¡Ey!

-Sobre sus garras descanso… -¡Ey!

-…más grandes año con año. -¡Ey!

-¡Ey, Mufasa! -¿Sí, Taka?

-Te reto a una carrera más. -¡Ey!

-Reto a una carrera más. -¡Ey!

Reto a una carrera más. ¡Ja!

¡Una estampida de elefantes!

¡Sálvese quien pueda!

Chigaru saltó seis metros.

Es un nuevo récord.

Lo volvieron a hacer, Obasi.

Tus hijos solo traen problemas.

Ese no es mi hijo.

Son salvajes, los dos.

El extraño tiene prohibido acercarse al árbol de sombra.

Mufasa y yo solo jugábamos.

Ustedes dos nunca serán hermanos.

Ahora vuelve con las hembras

y mantente alejado de mi hijo.

Tu madre adopta cada lagarto,

habla con los saltamontes que pasan.

Quiero acompañarlo.

¿Quieres estar con las hembras?

Tu lugar es con los machos.

Pero él puede cazar con mamá.

Un día te traicionará.

Eso hacen los extraños.

Mufasa nunca me traicionaría.

Oye.

Todo esto será tuyo, hijo mío.

Vas a ser rey.

Así que presta atención.

Estudia cada movimiento que hago.

Otra vez durmiendo.

Eso hacemos los machos.

Protegemos a la manada mientras dormimos.

Eso es…

Es poder.

¿Poder?

¿Por qué nos detenemos?

Cierra los ojos

y dime qué oyes.

Qué sientes.

Una manada de antílopes cruza el lecho seco del lago.

A medio día de aquí.

¿Y cómo sabes que no son gacelas?

Sus pasos son demasiado pesados.

-Se mueven demasiado lento. -¿Qué más?

Adelante. Puedes hacerlo.

Cuando el viento golpea sus cuernos, sube

en lugar de atravesarlos. Así que son cuernos de antílope.

Muy bien.

¿Qué pasa, Mufasa? ¿Qué problema hay?

A veces siento un olor.

Es apenas un vestigio en el viento.

Y huele como mi hogar.

Luego desaparece.

Mufasa, tus padres siguen por ahí. Podemos seguir buscando.

Ya los perdí, Eshe.

Pierdes el tiempo entrenándome así.

Pero tienes habilidades que ningún otro macho posee.

Obasi nunca me va a aceptar.

Nunca seré de su linaje. De su familia.

Pero tú eres de mi familia. Y si Obasi viera lo talentoso que eres…

Quizá me gusta ser un extraño.

Sin reglas ni responsabilidades.

Soy el afortunado, Eshe.

¿Qué quieres decir, Mufasa?

Nunca tendré que ser como Taka.

Nunca tendré que ser rey.

¿Él dijo: "Sin reglas ni responsabilidades"?

Un marginado que teme al agua y nunca se baña.

O sea que huele como yo.

Lo cual no es bueno.

Como sea, creo que significa que es uno de nosotros.

-Llegó la hora. -¡Nuestra hora!

-Es nuestra oportunidad. -Y uno, y dos, y uno, dos…

Hakuna Mufasa,

creo que rima muy bien.

Hakuna Mufasa,

nada que temer.

Sin preocuparse…

-¡Alto! -¿Qué?

No sigan con eso.

Sí. Tiene razón. Nos amenazará el departamento legal.

Esos buitres nos sacarán todo.

Lo cual, técnicamente, es nada.

Mira. Somos animales desnudos.

Con razón siempre tengo frío.

-¡Ellos quieren esto! -Vamos, Pumba.

¡Cerremos con broche de oro!

Hakuna Mufasa…

¡Silencio!

Kiara es una snob musical.

Sigue, Rafiki.

Más tarde ese día, Eshe le enseñaba a Mufasa a cazar en parejas.

Pero, mientras Taka los observaba en secreto,

algo terrible los estaba cazando.

¡Corre, Mufasa!

¡Eshe!

Madre.

¡Madre!

¡Eshe!

Sigue moviéndote, Mufasa.

¡Van por el cuello!

Ya está, Mufasa.

Ya está.

Ya está.

Fue muy valiente de tu parte, Mufasa.

Gracias.

Eshe…

¿Qué sucedió?

¿Estás herida?

Eran enormes. Tan blancos como fantasmas.

Nada que haya visto antes.

Obasi.

Si Mufasa no hubiera estado allí, yo…

Taka.

Tengo una gran deuda contigo, Mufasa.

Debemos prepararnos.

Están a favor del viento, a menos de un día de distancia.

No.

Es imposible que lo sepas.

Envía un explorador y verás,

vendrán por nosotros.

Chigaru.

Padre, por favor, déjame explicarte.

No. Ahora no.

Ven, Taka.

¿Dónde está mi hijo?

Había un león joven, majestad.

Luchó contra Shaju.

Y aun así regresaste.

Sobreviviste.

Yo estaba malherido. Se lo aseguro, majestad. Es la verdad.

-¿La verdad? -Sí, la verdad.

La verdad está detrás de ti.

-Había otros, majestad. -No.

Pero solo uno dejó sangre en su melena.

O sea que dejó morir a Shaju.

Se salvó a sí mismo.

¿Ese león joven era su rey?

Tenía sangre común. Normal.

¡Respóndeme!

¿Era su rey?

No, Kiros, tú eres el único rey.

¿Un león común y corriente?

¿Y dejaste morir a mi hijo?

Yo estaba herido. No tenía opción.

Por favor, majestad, debe creerme.

No hay razón para temerme.

Nunca dañaría a uno de los míos.

Gracias, majestad.

Ese placer se lo dejaré

a ellas.

¡Majestad! No. ¡Kiros!

¡Kiros!

Nadie puede enterarse de que huiste. Que huiste de tu madre.

Nunca sucedió, Taka. ¿Entiendes?

Pero no sabía. Solo estaba asustado.

No importa. Debemos proteger el linaje.

¿Protegerlo con una mentira? Eso es un engaño, padre.

El engaño es una herramienta de todo gran rey.

Taka,

es lo que deben hacer los reyes.

Pero no soy rey.

Soy tu hijo.

¡Obasi!

Chigaru.

¡Obasi!

Chigaru, aquí estoy. ¿Qué viste?

Vienen hacia aquí, Obasi.

Hay dos leones por cada uno de nosotros.

Uno más grande que el otro,

pero ninguno tan poderoso como Kiros, su aterrador rey.

Forasteros.

Las historias eran ciertas.

Debo proteger el linaje, Eshe.

El futuro de esta manada.

Tú eres el futuro, Taka.

¿El futuro? ¿Qué quieres decir, papá?

Te voy a enviar a otro lugar.

Lejos de aquí.

Te marcharás para empezar una nueva vida, un nuevo comienzo.

Necesito que lo acompañes, Mufasa,

que le jures lealtad.

Llegarán al amanecer.

¿Adónde vamos a ir, Eshe?

Sin ti, no tengo hogar.

Mufasa, tú y Taka juntos. Eso…

-Eso es el hogar. -Eshe…

Mira ahí afuera, Mufasa.

Más allá de la luz…

¿Sabes qué veo?

El lugar del que te habló tu madre, que está más allá del final del río.

Al otro lado del cañón más profundo, de las montañas,

un lugar más allá del mismísimo horizonte.

Una tierra del reino tan verde,

tan perfecta,

que verla es ver a…

Milele.

Sí. Para siempre.

Mis padres hablaban a menudo de Milele. Mi madre me dijo que iríamos allí.

¿Y no lo entiendes, Mufasa?

Debes seguir adelante.

Debes continuar tu viaje hacia la luz.

Eshe, por favor. No puedo perderte.

Siempre tendrás mi amor, Mufasa.

Pero tu familia sigue por ahí, esperándote.

Siento su presencia.

Y sé que tú también.

Ve.

Ve, Mufasa. Encuentra el camino a casa.

Por favor, perdóname, madre. Te lo suplico.

No hace falta, mi amor.

Taka, ya llegará tu oportunidad de ser valiente.

Ahora, váyanse los dos.

Vayan a encontrar su lugar

en el ciclo de la vida.

¿Dejaron a su familia y nunca la volvieron a ver?

Esta historia me está matando.

Juega con mis emociones.

Y esta es la peor parte.

-¿Cuál es? -Me quedé sin grillos.

Quizá sea lo mejor.

Voy al baño antes del segundo acto.

Espérenme todos.

Ya volví.

-Pumba, ¿te lavaste las pezuñas? -Ajá.

-¿Pumba? -Me las lavé.

-¿Pumba? -Pero volveré

-a caminar sobre ellas. -¿Pumba?

Rafiki, ¿al final fueron los forasteros?

Sí.

Las cazadoras guiaron a Kiros al Valle de los Reyes,

pero Obasi y Eshe mantuvieron su posición.

¿Cuál de ustedes es el rey?

No tienes ningún motivo para desafiarme.

¿Esto parece un desafío, rey?

Entre leones hay reglas.

Ya no.

Mientras tú gobernabas esta manada, construí mi ejército.

La tuya es la última manada

en el Valle de los Reyes, lo que quiere decir

que todo lo que toca la luz me pertenece.

Solo habrá un gobernante.

Un rey león.

Indigno proclamas ser rey, tumbado

a la sombra en la comodidad.

La luna impone su ley,

es autoridad en la

oscuridad,

y yo soy igual.

Mi hijo murió,

fue grave tu error.

Disfruten su fin, serán mi festín.

Así que ¡adiós! Bye, bye.

Súbito, bye, bye.

No hay porvenir, no intenten huir.

Les digo adiós. Bye, bye.

Les digo adiós. Bye, bye.

Tiemblen ante mis garras. Bye, bye.

Tiemblen sin esperanza.

El ciclo sin fin no es verdad,

es frívolo sopor,

solo hay presa y predador.

Los buitres, con ciclo rapaz,

los miran, hambrientos.

Serán su alimento.

La vida es fugaz.

Soy perfección,

tú, decepción.

Disfruten su fin, serán mi festín.

Así que ¡adiós! Bye, bye.

Súbito, bye, bye.

No hay porvenir, no intenten

huir. Bye, bye.

Digo adiós, bye, bye.

Mi estirpe voy a vengar.

Verán que si hay un final,

lo muestro yo.

Ya me voy, bye, bye.

Ya dime adiós, bye, bye.

Bye, bye.

Debemos irnos. Nos deben estar rastreando.

-¡Taka! -¿Y si te equivocas?

¿Y si están bien?

Ahora viven en tu interior.

Hermano, sígueme.

Debemos marcharnos

juntos.

Corre, Mufasa.

¡Corre!

¡Cazadoras!

¿Cuál es el plan?

¡Correr! ¡Muy rápido!

¡Por aquí!

Volvamos a los árboles.

Estamos atrapados. Debemos nadar.

No, debemos pelear.

Si peleamos, moriremos.

Pero si nadamos, nos ahogaremos.

No quería hacer esto,

-pero te ordeno que nades. -¿Cómo?

Me juraste lealtad. Te ordeno que nades.

No es momento para bromas, Taka.

¿Cuál de ustedes mató a mi hijo?

Fui yo. Este león no es más que un extraño. Déjalo ir.

Kiros, el otro no es un extraño.

Lleva la sangre de la manada.

¿La última sangre del rey?

Sangre por sangre.

¡Ahí vienen!

¿Qué hacemos?

¿Hallamos una ventaja?

¿Qué ventaja? ¡Estamos en una roca en medio del río!

Taka, esta es la ventaja. Ataquemos al rey.

Estoy listo, Mufasa.

Algo más.

-¿Qué? -¡Levanta la barbilla!

¡Taka!

Fue una mala idea.

¡Mufasa!

¡Mufasa!

-Estamos vivos, Mufasa. -¡Sí!

Lo logré. Nos salvé.

¿Decías?

Está bien.

Basta de agua.

Dime que puedes rastrearlos río abajo.

Los podemos rastrear donde sea.

Pueden huir, pero no esconderse.

Para que quede claro, ¿no estamos en esta historia?

Siento que Kiros me está robando protagonismo.

Sí. Me siento ignorado.

Hay muchas historias con todos. ¡Cuenta una de esas!

¿Puedo hacer una pequeña sugerencia?

Menos trauma infantil y más suricata.

Rafiki, ya sé quién va a ser Taka.

Yo también. Es muy obvio.

Pero para estar de acuerdo, dímelo.

-¿Va a ser Simba? ¿Yo? -Pumba.

Espera. ¿Soy Obasi?

No tiene sentido. Pero en serio, una pregunta.

¿Soy Taka?

Lo hice otra vez.

No es que lleve la cuenta, pero te salvé el pellejo. ¡Otra vez!

Aunque te cueste mucho decirlo, escuchemos un: "Gracias, Taka".

¿Quieres que te dé las gracias por empujarme por una cascada?

Sí, y de nada.

No es mi culpa que atraigas a los cocodrilos.

No digas eso.

Lo hice otra vez. Lo hice…

Mufasa.

¿Son ellos? ¿Los forasteros?

No. Ella está ahí.

¿"Ella"?

No puedes escapar.

Tenemos tu olor.

¿Mi olor?

Los estuve acechando toda la noche.

Eso no puede ser.

Entonces, ¿por qué los rodeé tres veces en este bosque

mientras ustedes estaban distraídos?

Es vergonzoso.

Quería hacerlo, así que…

¿Aún crees que tengo miedo?

-¿Por qué nos sigues? -Esperaba hallar a mi manada.

-¿Qué le pasó? -Los forasteros pasaron.

Algunos escapamos, pero ustedes son los únicos leones que vi.

Será mejor que sigan.

¡Espera! Por favor.

Me llamo Taka.

Hijo de Obasi.

Sé lo que es perder todo.

Acompáñanos. Podemos ayudarte.

No necesito ayuda.

Pero no tienes a nadie.

Sí que tiene a alguien. Muchas gracias.

Es Zazú. No lo coman.

Ya la oyeron. No me coman.

Como reciente incorporación a la guardia real del rey,

debo pedirles amablemente que se retiren.

Gracias por la visita.

¿Tu rey contrató a un pájaro para protegerte?

¿Cuán alto puedes volar?

Mira, necesitaba un explorador.

Zazú era la última opción.

La penúltima.

Entre Albert la iguana y yo,

su majestad se decidió por el súbdito con alas.

Y así, me volví el explorador principal de la princesa.

Es mi tercer día, va muy bien, si puedo decirlo.

Sarabi, tú también puedes decirlo.

¿Hasta dónde crees que irás con un ave?

¿Hasta dónde creen que llegarán, genios, tropezando y chocando entre sí?

Hasta Milele.

-Milele es solo un mito. -No es ningún mito.

El ciclo de la vida y los rebaños de ensueño.

-Persiguen algo que no existe. -Es ridículo.

No sé si existe Milele, pero ahora

es nuestra única esperanza.

No necesitamos esperanza, sino comida.

Bien hecho, hermano. Muy bonito.

Hay problemas en los árboles. Mi primer problema real

y no voy a aceptar. No iré. Me quedaré aquí, gracias.

¡Ven, Sarabi! Parece que la cena viene hacia nosotros.

Sarabi, si me permites.

Tiene algo de razón, majestad.

Pero es un león hambriento, quiere comerme,

así que estoy algo indeciso.

Salió bastante bien, dadas las circunstancias.

Y ahora, Kiara, aquí entro yo.

Rafiki.

¡Orden! Habrá orden en el congreso de babuinos.

Hoy un guepardo entró en nuestros árboles por tercera noche seguida.

Casi se lleva a un babuino.

Fue culpa de Rafiki.

Convocó a la bestia con sus sueños.

Hay que desterrar a Rafiki y a sus visiones de una vez por todas.

Rafiki intentó advertirte.

Sus sueños conjuran a los enemigos. Habla con espíritus, convoca al diablo.

-¿De qué hablas? -Ya lo hizo antes.

Persiguieron a su hermano por estos árboles

y nunca lo volvimos a ver.

Rafiki era solo un niño.

Uno que nació con una pata que no funciona. Pero ¿sobrevivió?

Rafiki encontró agua en la estación seca.

Te curó cuando enfermaste, Inaki.

Habla con los insectos, conversa con la luna.

Zala, sabes qué pasará si lo haces bajar de los árboles.

¡Está amelaaniwa!

Es una maldición para todos.

-No es cierto. -No debe estar aquí.

Los que estén a favor de desterrarlo, tápense un ojo.

¿Cómo puedes confiar en él?

¡No confío en él ni en su magia!

No debería estar aquí.

No es un babuino. Y nunca lo será.

No es uno de nosotros.

Y así, llegó el momento.

No, espera.

¿Adónde vas a ir?

Adonde debería haber ido hace tiempo.

A encontrar todo lo que perdí.

A mi familia.

No puedes sobrevivir solo.

Nadie puede.

Y, sin embargo, aquí estamos.

Rafiki.

El ojo nunca olvida lo que vio el corazón.

No pasa nada.

Puedes tratar de huir, pero me temo que no llegarás muy lejos.

¿Y por qué iba a huir de ti?

Porque somos leones.

Dije: ¡leones!

Una pulga puede molestar a un león más que un león a una pulga.

No creo que entiendas qué está por pasar.

No tienes adonde ir.

Voy hacia adelante.

Lo dudo seriamente.

Es fácil dudar de todo si no sabes nada.

¿Seguimos con esto, por favor?

Si me matan, nunca encontrarán Milele.

Espera, ¿dijiste Milele?

Voy hacia allá. Hacia la luz.

Estuve muchas veces allí en mis sueños.

Allí me espera mi hermano.

Vi el árbol.

Puedo imaginarlo. Los dos

juntos otra vez.

¿Y por qué confiaríamos en el sueño de un babuino?

A veces, todo lo que tienes es un sueño.

La única verdad que vive en ti.

Como el recuerdo de un gran rey.

¿Cómo lo supiste?

Bueno. Ayúdanos a llegar a Milele, y te dejaremos vivir.

-¿Trato hecho? -No.

¿Qué? ¿Por qué?

Rafiki te va a dejar vivir.

¡Ya me cansé de esto!

No lo comas, Taka.

Maravilloso. Otro extraño inadaptado que no debemos comer.

¿Esperas que sigamos a este babuino

a un lugar que nadie vio jamás?

Voy a estar mejor sola.

Un solo palo puede humear,

pero nunca va a arder.

Ahora que somos cinco,

¿por qué no decimos algo divertido sobre nosotros?

Yo primero.

Una vez me enamoré de un flamenco.

Nunca lo dije en voz alta.

Y se alejan.

Sí, lugares adonde ir, reinos que ver.

Estamos ocupados. Apurémonos.

Espera. ¿Ahora eres el protagonista?

Alguien está un poco cansado de ser un segundón, ¿eh?

De repente, hay mucho de Rafiki en esta historia.

Hasta te creaste un hermano perdido hace mucho.

-Sí. -¿Qué sigue? ¿Una frase graciosa?

¿Vas a tirarte gases? Porque es mi gracia.

No puedes contar la historia de Mufasa

sin la historia de Rafiki.

Ahora hasta habla de sí mismo en tercera persona.

Pronto tendrá su propia fragancia.

Y soy el único con una fragancia aquí.

Se llama "Pumba by Pumba",

y por lo que oí, es bastante asquerosa.

¿Mamá? ¿Papá?

Si pueden oírme, vengan a casa.

Por favor.

Vengan a casa.

¿Madre?

¿Madre?

Milele.

¡Madre!

Rafiki.

-¿Qué haces? -Pesco.

Estás sentado en una piedra con los ojos cerrados.

Los tengo abiertos. Mis párpados están cerrados.

¿Por qué hablo con un babuino?

No soy un babuino. Soy un mandril.

No te ofendas, pero un mono es un mono.

Y un extraño es un extraño.

¿Qué significa eso?

Que somos muy parecidos.

No nos parecemos nada.

Mira bien. Soy un león.

Que le teme al agua y a su propio reflejo.

Que no puede dormir por lo que ve cuando cierra los ojos.

Les tienes miedo a tus sueños, Mufasa.

A lo que ves en ellos.

Veo a mis padres.

Los siento en todas partes.

Naturalmente, Mufasa.

Siempre los sentirás.

Mi madre, oigo su voz.

Me dice que viajamos a Milele,

pero me siento tan perdido sin ella…

Tu viaje no es un sueño, Mufasa.

Tu madre te está guiando,

y en el lugar al que vas, te espera una familia.

¿Qué haces?

Nos morimos de hambre.

No era su hora.

En cambio, el pez accedió a que compartamos el agua.

Tengo un informe.

Es de mañana.

Fin del informe.

Ahora la tierra dividida presenta una opción.

¿Lo rodeamos o bajamos?

La decisión es tuya.

Miren ahí afuera, más allá de la luz.

Al otro lado del cañón más profundo.

"Al otro lado del cañón más profundo".

Deberíamos bajar.

¿Por qué? ¿Por algún cuento de hadas?

Las rocas ocultarán nuestras huellas.

Es más seguro rodearlo.

Capté sus olores.

Solo captaste un babuino alucinado.

Soy un mandril.

Es una pérdida de tiempo.

Cierra los ojos.

¿Qué?

Dime qué ves. Qué sientes.

No hay nada en el viento.

-No, se mueven a través de los arbustos. -¿Quiénes?

Las hembras, al frente. Inténtalo.

Despeja tus pensamientos. Concéntrate.

Me estoy concentrando.

Tiene razón.

Debemos bajar.

Vaya, vaya, vaya.

Ahora todos los palos harán fuego como uno solo.

Vamos. Tenemos lugares a los que ir.

Y reinos que ver.

¡Y reinos que ver!

Si te urge llegar, anda ya.

Solo irás,

no está mal.

Mas, para lejos llegar,

vayamos juntos.

Me encanta el plan,

vayamos juntos.

En mi custodia sigues tú,

mas no comprendo tu actitud.

Si has de encontrar tu dirección,

se necesita perspectiva

y más visión.

Si te urge llegar, anda ya.

Andaré.

-Solo irás. -Lo haré bien.

-No está mal. -Puede ser.

Para lejos llegar,

vayamos juntos.

Me encanta el plan,

vayamos juntos.

Mi familia encontraré,

junto a ustedes yo seguiré.

Llegaremos hasta el final.

Es más fácil con tu amistad.

Mi familia encontraré,

junto a ustedes yo seguiré.

-Llegaremos hasta el final. -Cielo azul.

Es más fácil con tu amistad.

Como abeja y miel.

Como brisa y amanecer.

Como el brillo de oro en tu piel,

Sarabi, tú y yo, vayamos juntos.

-Como abeja y miel. -Mi familia encontraré.

-Como brisa y amanecer. -Junto a ustedes yo caminaré.

-Como el brillo de oro en tu piel, Sarabi. -Vamos juntos hasta el final.

-Tú y yo, vayamos juntos. -Es mas fácil con tu amistad.

-Mi hermano a mí me está esperando. -Mi familia encontraré.

-Y yo tras él voy sin descanso. -Junto a ustedes yo caminaré.

-Mi hermano un día divagó… -Vamos juntos…

-…y se extravió. -…hasta el final.

-De verlo dile que lo estoy buscando. -Es mas fácil con tu amistad.

Es mas fácil con tu amistad.

Si es con tu…

-Si lejos está. -Si lo está.

-El lugar… -El lugar…

-…al final. -…al final.

-Para lejos llegar… -Ey, ey, ey.

…vayamos juntos.

-Me encanta el plan. -Ey, ey, ey.

Vayamos juntos.

Mientras cruzábamos el Gran Valle,

las cazadoras seguían nuestros movimientos.

Kiros. No van solos.

Reclutaron a una leona.

Y un mono.

Mufasa.

Mufasa. Tienes que ayudarme.

¿Cómo?

Es Sarabi, Mufasa.

Es la luz de la que hablaba mi madre.

-¿Qué? -Es especial.

Es la hembra más increíble que conocí en mi vida.

No sé qué decirle. Tú pasaste la vida con las hembras.

Dime qué decirle, por favor.

Solo háblale. Sé tú mismo.

No, Mufasa.

No entiendes. No soy lo suficientemente bueno.

Tú

sabes cosas.

Bien.

Haz algo sencillo. Hazle una pregunta.

Claro. Una pregunta. Eso es bueno.

Sí, trata de tener confianza. Ser desinteresado.

Pero estoy muy interesado.

-Háblale de las flores. -¿Cuáles?

Del valle de donde viene. Hay flores por doquier.

Se llaman flores de pato.

Tienen tallos largos.

Son realmente hermosas.

¿Cómo lo sabes?

Cuando pasa, las huelo en su pelaje.

Está bien.

Flores. Desinteresado.

-Flores. Y desinteresado. -Y lo más importante es esto.

-Desinteresado. -Escúchala…

-Flores y desinteresado. -…cuando habla.

-A los machos les cuesta. -Flores…

Perdón. ¿Qué dijiste?

¿En serio?

Te oí, hermano.

Te voy a hacer sentir orgulloso.

Hace mucho calor, ¿verdad?

Sí.

Me encanta escuchar.

Está bien.

-Ahora mismo estoy escuchando. -¿Qué?

-Lo que dijiste. -Solo tú hablas.

Así es.

-Hueles como un pato. -¿Qué?

Una flor.

Una flor de pato.

¿Cómo sabes de esas flores?

Las aspiré por la nariz.

Puedo olerlas.

Es asombroso.

Nuestro valle estaba lleno de esas flores,

miles de ellas hasta donde se perdía la vista.

Era el lugar más hermoso, Taka.

¿Acaba de decirle que huele a pato?

¿Y tú me llamas babuino a mí?

No deberían estar aquí.

Los patrones de migración están alterados.

-No lo entiendo… -¡Forasteros!

¡No es un simulacro! Para que quede claro,

nunca accedí a participar en esto.

No pasa nada. Estamos a salvo.

Están del otro lado.

¡No!

¡Pueden cruzar de un salto!

¡Estamos atrapados!

¿Qué hacemos?

Los elefantes lucharán con nosotros.

¿Y por qué lo harían?

Porque voy a pedírselo.

¿Tienes una idea mejor?

Sí, Sr. Pregunta-Primero.

Prepárense para correr.

¿Adónde va?

¿Hola? Escúchenme, por favor. Necesitamos su ayuda.

¿Pueden hablar conmigo? Necesitamos su ayuda. Por favor.

¡Ya vienen!

¡Sarabi! ¡Espera, Sarabi!

¡Sarabi! ¡Espera! ¿Adónde va?

¡Va a buscar la colmena!

Como dije, ¡prepárense para correr!

¡Corran!

¡A los árboles!

¿Por qué estoy corriendo?

Alteza, ¡sujétate!

¡Zazú!

¡Sarabi!

¡Mantengan sus posiciones!

¡No retrocedan!

Te tengo.

Te tengo.

Sarabi, te tengo.

Así es. Corran, gatitos pequeños.

Gracias, amigo mío.

Por aquí.

Sarabi.

Vive. ¡Está viva!

¿Por qué me miran todos?

Te tiraron del árbol.

Él te salvó la vida.

¿Quién?

Taka.

Taka te salvó.

¿No es cierto, hermano?

¿Me salvaste?

Algo tenía que hacer.

Gracias.

Somos afortunados.

Esas abejas casi nos matan a todos.

Esas abejas nos salvaron la vida.

-Mufasa. -¿En serio?

Porque parecía una estampida de elefantes.

-Estamos vivos, ¿no? -Ellos nos habrían ayudado.

Somos leones.

Nadie nos ayudará.

No aquí.

¿Adónde va?

Más allá del mismísimo horizonte.

Gracias, Mufasa.

Rafiki…

¿Quiénes son los forasteros?

Provienen de muchas manadas.

Pero, cuando nacen,

los odian porque son diferentes a su tribu.

¿Como tú y tu tribu?

Sí, como yo.

-Pero ¿Rafiki? -¿Sí?

¿Por qué quieren lastimar a todos?

A veces, cuando los que son más afines a ti no te quieren,

es una herida que puede causar mucho dolor.

Y ese dolor

puede llevarte a odiar todo.

Me alegra que no te haya pasado a ti, Rafiki.

Sí, hija mía. Yo también me alegro.

Hola. Nosotros también estamos aquí.

¿Por qué nos dejas fuera de la historia

cuando somos los forasteros por excelencia?

-¡Por favor! -Siempre nos malinterpretaron.

Tengo una gran vida interior.

Hay muchos caminos a Milele.

Pero este va a ser el nuestro.

Ve. Ve, Mufasa.

Encuentra tu para siempre.

Te tengo.

Sarabi, te tengo.

Oye, ¿Rafiki?

¿Qué haces?

Estoy confirmando mi visión, Mufasa.

¿Puedo preguntarte algo, Rafiki?

¿Cuántas visiones tuyas se cumplieron?

-Hasta ahora, ninguna. -¿Ninguna?

Pero no es lo que veo sino lo que siento.

Pero ¿cómo…?

¿Cómo sabes cuándo seguir un sentimiento?

Milele existe.

Lo siento aquí dentro.

El asunto es

¿qué sientes tú, Mufasa,

ahí dentro?

Cambió el tiempo.

No hay suficiente nieve fresca.

Si los forasteros hallan nuestras huellas, las seguirán hasta Milele.

Zazú, solo tú puedes ayudarnos ahora.

¿Estás seguro de eso?

No, en realidad pensaba

que Rafiki parece bastante hábil, y con el bastón…

Zazú, puedes usar tus alas

para cubrir nuestras huellas, así subimos

sin dejar rastro.

Puedes hacerlo.

Sí.

Sí, señor. Tienes razón. Yo me encargo.

Bien. Soy yo solo contra una montaña congelada.

Un cálao encargado de salvar el futuro…

¡Mami!

Rayos, está helado.

¿Qué pasa ahora?

No podemos seguir parando.

De alguna manera, cubrieron sus huellas.

¿En la nieve?

No puede ser.

Majestad, podrían estar en cualquier lugar de…

Entonces, ¡encuéntrenlos!

Ahora.

Zazú, Zazú, Zazú,

za-za-Zazú… ¡Zazú!

Tengo un informe.

Los forasteros están completamente perdidos.

Buena jugada, Mufasa.

Buen trabajo, Zazú.

Como de costumbre.

Sabía que podías hacerlo.

Lo logramos.

No, tú lo lograste.

Muy bien pensado, Mufasa.

Nos estamos frotando entre nosotros. Algo muy normal.

¿Quién quiere frotarse con Zazú?

Nadie. Ya me voy.

Voy a explorar más adelante.

Te tengo, Rafiki.

-Hola. -Te tengo.

Ho monate, Mufasa.

Sí, te tengo.

Mufasa…

"Te tengo".

Oculto en las sombras, a favor del viento, con agilidad.

Qué interesante estilo de caza, Mufasa.

Tenemos que comer algo antes de emprender el descenso.

Por desgracia, no hay caza aquí arriba.

¿Ves debajo de esa roca?

Una civeta está por salir de su guarida.

Claro que puedes oler una civeta escondida en la nieve.

Tú, el león que todo lo puede.

¿Qué significa eso?

Significa que veo cómo eres, Mufasa.

No sé de qué hablas.

Esa parte, la creo.

Porque, listo como eres,

tienes una forma de ver todo menos a ti mismo.

¿Qué es esto?

¿Qué es esto, Sarabi?

Hay una civeta en la nieve justo donde dijiste que estaría.

Y oliste a los forasteros en el viento,

o sea que tú oliste las flores en mi pelaje.

Adiviné de casualidad.

Puedes oler la flor exacta de mi valle.

No, eso no es posible.

Tú me salvaste.

Me sostuviste, me cubriste en la estampida, me consolaste.

No, fue Taka.

"Te tengo. Te tengo, Sarabi".

-Estoy aquí para protegerlo. -Fuiste tú.

Estaba perdido en el agua y me halló. Mi hermano me salvó.

Lo intuí desde el principio.

-Tiene la sangre del rey. -Mufasa.

-Ese es su destino. -¡No!

Su destino fue salvarte.

Ahora dime que eres tú.

De momento te vi

y me cuesta a tu lado respirar.

Peor de lo que temí,

no me logro esconder de tu mirar.

-Y yo te aparté. -Yo no me alejé.

Mas es fuerte el impulso en mi interior.

-Ya no sé ni qué hacer. -Yo sé justo qué hacer.

Pero sé a dónde va mi corazón.

Tú sabes cuándo y dónde estar.

-Yo no sé. -Tus movimientos, tu mirar.

-Tú me ves. -Tu risa tan original.

-Te siento. -Sin cuentos, quiero saber,

di que eres tú, tan solo tú.

¿Qué debo hacer? ¿Cómo sabré

si tú te sientes como yo?

Di que eres tú, tan solo tú.

Suelo callar, para olvidar. Quiero que sepas de mí.

Cuando llego a un lugar,

me acostumbro a no pertenecer.

Cuando encuentro un hogar,

algo me lo arrebata sin querer.

Mas tú sientes igual.

-Como tú. -Hay firmeza

y brillo en tu andar

de reina, en verdad. De reina.

Nada va a separarme de ti jamás.

Di que eres tú, tan solo tú.

Dilo otra vez, dilo otra vez,

si es que te sientes como yo.

-Eres tú. -Tan solo tú.

Dilo otra vez, dilo otra vez,

si es que te sientes como yo.

-Tú sabes cuándo y dónde estar. -Ahora sé…

-Tus movimientos, tu mirar. -…puedo ver

con tanta sensibilidad.

Te siento. Te siento.

Dilo otra vez, dilo otra vez, dilo otra vez.

Que nada puede interferir.

Dilo otra vez, dilo otra vez,

que tus palabras quiero oír.

Dilo otra vez, dilo otra vez.

Abre tus ojos, aquí estoy.

Tan solo tú.

Tan solo tú.

¿Qué es lo que has hecho, mi hermano?

No nos ocultamos del otro.

Yo te salvé

y así es como lo pagas.

¿Qué debo hacer? ¿Qué pasó aquí?

¿Cómo podré olvidar lo que vi?

Yo soy un rey, yo la elegí.

Se rompió para siempre y tú…

¿Qué dices tú? ¿Qué hiciste tú?

¿Qué le dijiste y de qué magnitud?

Yo estuve ahí, sé lo que vi. ¡Ja!

Los ancestros se ríen de mí.

Padre no está. Él nos dejó.

No sin legarme su fuerza y honor.

Nunca confió en ti.

¡Fue mejor! Esta es tu traición.

Cuando te ahogabas, yo te salvé.

¡A mis costillas viviste a la par!

Ahora me asfixio, voy a caer.

Trato de huir para nunca olvidar.

Yo ya no tengo un hermano,

estoy solo yo.

¿Quién está herido con rabia y se debe vengar?

Soy…

…yo.

El engaño es una herramienta de todo gran rey.

No había mucho que comer en esta montaña

hasta ahora.

Dime, ¿cómo cubrieron sus huellas en la nieve?

Nos ayudó un pájaro.

¿Leones que reciben ayuda de un pájaro?

Igual que yo los ayudaré a ustedes.

¿Nos ayudarás?

¿Crees que necesitamos ayuda de un cobarde herido?

Puedo tener la sangre de un rey,

pero fue Mufasa el que mató a tu hijo.

Fue Mufasa

el que te atrapó aquí,

siempre fue más astuto que tú.

Ahora te guiaré a él y a Milele.

¡Milele!

Milele es solo un sueño, una visión que les venden a los cachorros.

Díselo al mono.

Él los lleva ahí.

Mírense.

Una manada de lobos hambrientos

aferrados a la ladera de una montaña.

Sin huellas que seguir.

Solo una oportunidad de vengarse.

¡Yo!

Venganza…

¿Y tu padre?

Por culpa de Mufasa,

no tengo padre.

Él hizo esto.

Sí.

Tú perdiste un padre

y yo, un hijo.

Taka, ¿quieres unirte a nosotros?

Juntos podemos vengarnos.

Será un placer,

rey.

¡Taka!

¿Dónde estuviste, Taka?

Cazando.

No encontré nada,

pero nunca fui tan bueno como tú.

Ni como mi madre.

-Tengo que decirte algo. -No.

Yo tengo que decirte algo.

Tengo que darte las gracias.

Mantuviste tu palabra con Eshe y Obasi.

-Taka… -Me salvaste, Mufasa.

Y yo

nunca voy a olvidar lo que hiciste, hermano mío.

¡Chicos! Encontré un camino pasando las cumbres que están cerca.

¿Fue por algo que dije?

Oye, ¿Rafiki?

Sí.

Nos acercamos al destino, Mufasa.

Y por eso la tierra temblará.

Estoy cien millones por ciento seguro de quién es Taka.

Sé franco. ¿Soy yo?

Por si no lo viste, no somos protagonistas en esto.

La civeta está más tiempo en pantalla.

-Quizá nos pongan en la obra de teatro. -No la menciones.

Fui a verla.

Solo soy una marioneta gigante.

¿Fuiste y no me llevaste?

Rafiki, ¿Mufasa y Sarabi están enamorados?

¿Enamorados?

Suena asqueroso y no es algo en lo que piense siempre ni quiera.

¿Qué les va a hacer Taka?

Pequeñita, Taka tenía el corazón roto.

Y ahora había tendido su trampa.

Mufasa. ¿Lo ves?

No puedo creerlo.

El otro lado de la luz.

Nuestro hogar.

Milele.

No puedo creerlo.

Lo encontramos. Encontramos Milele.

Sí.

Tú lo encontraste, hermano. Como siempre.

Rafiki.

Es el árbol de tus visiones.

Muchas veces vi este árbol

y, en cada visión, siempre había un hermano

de pie justo aquí.

Pero no hay nadie, Rafiki,

y viniste a buscar a tu gemelo.

Me lo arrebataron hace mucho tiempo.

En mis sueños vi un hermano.

Parado justo aquí.

Un amigo, alguien de la familia.

Te vi a ti.

A lo que no se puede ver.

Vi a Mufasa.

¿A mí?

Sí, a ti.

Hermano mío.

Mufasa.

¿Cómo sabes quién soy?

Sabemos que te persiguen los forasteros y tememos que nos pongas en peligro.

No. Cubrimos nuestras huellas.

Te aseguro que Milele es un lugar seguro

y nunca haría nada que lo pusiera en peligro.

No huyan.

No tienen nada que temer.

No vinimos por ustedes.

Sino por Mufasa.

No. ¿Cómo llegaron aquí?

No dejen que nos dividan.

Es inútil, Mufasa. El ciclo…

El ciclo está roto.

¡No!

¿Qué haces, Mufasa?

Voy a pelear y a demostrarles que ellos también pueden hacerlo.

Rafiki, cuando oigas mi señal, ayúdame a reunirlos.

Sí, hermano mío.

Hay más leones aquí.

Vayan a buscarlos.

Con mucho gusto, majestad.

No estás solo, Mufasa.

Es mi turno de preguntar primero.

Aquí termina la cacería, Mufasa.

Gracias a tu hermano.

Dejó un rastro de marcas para que las siguiéramos.

Hizo un trato para salvarse.

-Nos dio este reino. -Dime que miente.

Nos pidió que matáramos al extraño.

¡Por favor, Taka!

Soy hijo de un rey.

Pero Sarabi te eligió a ti.

Igual que mamá.

Igual que mi propio padre.

Te salvé, ¡y me traicionaste!

¿Qué hiciste?

Soy tu hermano, ¡pelea a mi lado!

Me robaste mi destino.

Y ahora este es el tuyo.

Ahora es uno de nosotros.

Mi hijo se llamaba

Shaju.

¡Shaju!

Todo esto debería haber sido de él.

Y ahora voy a gobernar este lugar sin piedad.

Este es mío.

Por favor. No podemos librar solos esta batalla.

No podemos hacer nada.

Ya antes nos expulsaron de las tierras de nuestros reinos.

-Son muy fuertes. -Luchen con nosotros.

Luchen por sus hijos. Por su futuro.

¿Qué futuro? Nos quitaron todo lo que teníamos.

Y seguirán quitándoles más cosas.

Soy Mufasa, un extraño sin manada,

y aun así, me presento ante ustedes

con la cabeza en alto.

Sé que tienen miedo, pero confíen en mí.

Nada va a cambiar si seguimos aislados en nuestras tribus

sin preocuparnos por el destino de los demás.

¿Por qué deberíamos luchar junto a ustedes?

Es su lucha.

Hoy vinieron por nosotros, los leones, pero les aseguro

que si hoy los dejan caminar entre ustedes para buscarnos,

ellos traman venir por ustedes mañana.

La esperanza de un león no cambiará el destino de Milele.

No hay león tan grande como un elefante, tan fuerte como un buey,

rápido como un guepardo o alto como una jirafa,

uno que pueda volar y explorar tan lejos

como las grullas y los halcones en el cielo.

¿No se dan cuenta?

Cada ser tiene su lugar en el ciclo de la vida.

Mi aliento es su aliento.

Su lucha es mi lucha.

No me doblegaré ante el mal, y ustedes tampoco deberían hacerlo.

Mufasa tiene razón.

Milele es nuestro hogar.

¡Debemos luchar junto a Mufasa!

¡Juntos defenderemos a Milele con fuerza!

¡Aquí viene el león!

A partir de este momento,

todo lo que toca la luz es mío.

Tendrás que tomarlo.

Adiós.

¡Se metieron con el cálao equivocado!

El almuerzo está servido.

¡Retírense! Estoy muy bien entrenado y ocasionalmente…

Esto es tan vergonzoso.

Yo también tengo alas.

¡Taka!

¡Por favor, Taka!

Mufasa.

Mufasa.

¿Te atreves

a desafiarme?

Mataste a mi hijo.

Mi futuro.

Taka, ya llegará tu oportunidad de ser valiente.

Sangre por sangre.

Por favor. No lo mates.

Yo no lo maté.

Fuiste tú.

Ya vienen.

Los últimos leones.

Es hora de que se extingan,

y empezaremos con los más pequeños.

La tierra temblará.

¡Ataquen!

Mufasa.

Cierra los ojos

y dime qué oyes.

Qué sientes.

¡Mufasa!

Derrotó a los forasteros.

-¡El rey de Milele! -¡El rey de Milele!

¿Es él? ¿Es nuestro rey?

Alteza.

-El rey de Milele. -El rey de Milele.

El rey de Milele.

-Mi rey. -Su majestad.

-Su majestad. -Mi rey.

¡Derrotó a Kiros!

-Mi rey. -¿Rey?

No, no soy rey.

Levanten la cabeza.

No. Yo solo… ¡No! Basta de reyes.

Todos somos uno. Por favor.

Por favor. Levanten la cabeza.

Pero, Mufasa,

los uniste.

Los ayudaste a que vean en ellos mismos lo que creían imposible de ver.

No hay nada más digno de un rey que eso.

No, Rafiki.

No soy rey. No tengo sangre real.

¿No te das cuenta, hermano mío?

No se trata de lo que eras,

sino de lo que llegaste a ser.

El rey de Milele.

Hermano mío,

te espera algo hermoso.

¿Eso es real?

Pero no puede ser.

No puede ser.

Mufasa.

Pero ¿cómo puede ser?

Tenía un hijo que se llamaba Mufasa.

Una gran inundación me lo arrebató.

¿Madre?

Nunca dejé de tener esperanza.

De creer.

Hijo mío.

Soñé con este momento.

Y ahora se hizo realidad.

Mufasa.

Pero ¿papá?

¿Y papá?

Ahora vive en ti.

Vive en ti.

Siempre soñé que volveríamos a estar juntos.

Y sabía que sería en Milele.

Hijo mío.

Mufasa.

Por favor, perdóname, Mufasa.

Debe desterrarlo, señor.

Mientras yo sea rey,

mi hermano tendrá un lugar aquí.

Hermano, estoy tan…

Pero no volveré

a pronunciar tu nombre.

No puedo.

No lo haré.

Entonces, llámame Scar.

Así nunca olvidaré lo que hice.

Scar.

Su majestad.

Bienvenido a casa.

Su majestad.

Mufasa,

veo que tu familia te estaba esperando en Milele después de todo.

Sí, Rafiki.

Sí, así es.

Es tu momento, Mufasa.

Desearía poder verlo, Rafiki.

Ojalá pudiera conocer a mi abuelo.

Como Mufasa le dijo una vez a tu padre,

mira al cielo, Kiara.

Los grandes reyes del pasado siempre estarán allí

esperándote.

No quiero que se vaya, Rafiki. No quiero que termine la historia.

¿No lo ves, Kiara?

Mufasa vive en ti.

Vive en ti.

¡Papá!

-Rafiki. -Fue increíble.

-Fue perfecta. -Es inmejorable.

Dicho esto, tengo críticas.

Unas sugerencias. Tómalas o déjalas. Pero tómalas.

-¡Papá! -¡Kiara!

Kiara.

Papá.

¿Dónde está mamá?

Querida, tienes que saber algo.

¿Qué? ¿Le pasó algo a mamá?

Querida, estoy aquí y estoy bien.

¿Dónde estabas?

Kiara,

este es tu nuevo hermano.

¿Hermano?

¿Tengo un hermano?

Hola. Soy Kiara. Te voy a cuidar.

Para siempre.

Pequeñito,

déjame contarte una historia.

La historia de un gran rey.

MUFASA EL REY LEÓN

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