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Original subtitles

Pasearme por dónde?

Por dónde?

Y con quién?

Con los cuervos quizá?

En bien, aunque llueva, puedo ir a ver a mi madre, puedo salir, puedo ver a mis amigos.

Aquí estoy sola, sola, sola, sola, sola.

Esto yo.

Pero tu trabajas... cuando te hablo ni siquiera me

contestas, cuando me miras, es como si yo no existiera.

Ya estoy harta de esta vida, comprendes.

Ya estoy harta.

Ya estoy harta de esta casa.

Quiero regresar a la viena.

No.

Era tu el que no querías venir al campo.

Sí, pero ahora que estoy aquí, veo las ventajas.

Aquí al menos nadie viene a molestarme.

Dic que todo el mundo te olvida.

Todo el mundo te olvida.

Y el campo a ti no te va bien.

Siempre estás enfermo, tienes resfriados, neuralgías.

Cuando no es otra cosa.

Cuando me dejas tranquilo, trabajo admirablemente.

Si al menos nos diera dinero, pero nada de

nada, ya te más ya nadie entiende tu música.

Tu hija muerto, pero tú compones, compones, compones.

¿Pero espalice?

No vienes de una vez.

Ya está bien.

Por final ya no sabes ni lo que dices.

Sí, sí, sí, sí, sé muy bien lo que digo.

Te volaste a mí.

Solo te importa tu voz.

No, está en sacállate.

¡No!

¡Cállate!

No, no, me callade.

Lo ves, cuando quieres no eres tan malo.

Sí, es cierto.

Y quizá aún puede hacerte feliz.

¿Por qué dices eso?

Lichnovsky, el píncipe Lichnovsky, te he hablado de él, ¿no?

Está conmigo en la logía, uno de los pocos que aún me son fieles.

¿Qué ha prestado dinero?

No, no, pero va a hacer un largo viaje.

Tiene que comprar caballos nuevos porque quiere renovar sus cuadras.

¿Y qué?

Sale mañana hacia Berlín.

Berlín, donde todas mis óperas triunfan, donde cuento con la benevolencia del rey,

y podrían hacerme encargos.

Lichnovsky me ha propuesto que le acompaña en su coche.

¿Y le has dicho que sí?

Le he dicho que no, no tengo dinero para compartir los gastos.

¿Entonces por qué me lo cuentas?

Lichnovsky correría con todos los gastos del viaje.

Y yo le acompañaría gratis por decirlo así.

Pasando por Praga, Dres de Laipzig.

No.

Ciudades en las que podría dar conciertos.

Dres de sobre todo donde canta la Drusheck y para coronarlo todo Berlín.

Es maravilloso.

Pero por qué no me los he dicho enseguida.

¿Por qué?

Claro, debería irme a sentir.

Sí.

¿Y has dicho que sí?

¿Has dicho que sí?

Un dique sí.

Un dique sí.

Un dique sí.

Un dique sí.

Un dique sí.

Lo dices, en serio.

Si espera, será demasiado tarde, ¿no?

Pero ¿por qué?

¿Por qué?

¿Cómo que?

¿Por qué?

Sí, ¿por qué aceptas tan fácilmente quedarte sola?

¿Por qué durante ese tiempo alguien te consolará?

Oh.

Dime quién.

Oh, wow, Juan.

Amor mío, no te entiendo.

¿Está en la hora?

¿Está en la hora?

¿Está en la hora?

¿Está en la hora?

¿Está en la hora?

¿Estás bien con él?

¿Estás loco?

Me derrisa.

Siempre se empieza así.

Igual que tu manía enfermiza de volver a la ciudad.

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Contesta?

Oh, Juan.

Si te vas.

Yo me deshabe de esta casa.

Al momento me oyes.

No puedo seguir viviendo aquí.

Después de lo que he pasado.

Ni causa horror.

No.

Es sentir y no lo podría soportar.

No podría.

Teí que sí.

Es por favor.

Teí que sí.

Le dirás que sí, Alicia.

Le dirás que sí.

Le dirás que sí.

Sí.

Le dirás que sí.

Sí.

Mirame.

Gracias.

Dresden.

Yo os dije que tenía citas durante todo el recorrido.

Mi cita en tres de es mañana.

Pasado mañana seguiremos.

A vuestros caballos pueden esperar.

Sí, en efecto.

Y también pueden ser comprados.

Un concierto no se organiza como la venta de un caballo.

También un poco de tiempo.

Tres días.

Siete.

Cinco.

Ah, la señora Lucia, que estoy seguro.

En el coche nuestro querido Mozart me ha dejado de hablarme de juegos.

Me disculpáis.

No, no, no.

No me digáis que vuestros habitaciones son las más bonitas de Alemania.

¿En serio?

Si vuestros te satire la verdad.

Por aquí ya te da.

Yo sefa.

¿Te deseo?

Que no tengas que depender de nadie.

El principal disnovski, sólo porque no quiere quedarse en plaga más de dos días.

¿Sabes lo que me ha hecho perder?

El encargo de una ópera.

Guardosón y quería firmarme en contrato.

Buenos días, mi wolf.

Ah, buenos días, joya mía.

La más grande de las cantantes es el ángel bueno de mi vida.

El, los señores, no hay mandos grandes admiradores

de tu talento, en cuya casa me os pido entre este.

Dos excelentes músicos.

No lo dudo.

Ah, yo sefa.

El mundo está lleno de gente maravillosa.

Basta con... basta con salir de bien.

Si supieras lo bien, que me siento.

Como si tuviera 17 años y comenzara una nueva carrera, dejad los baules al fondo

de la habitación, la habitación del joven Mozart.

Te veo mala cara a joven Mozart.

No es nada, ya me potrebien.

¿Cuánto tardará a asenir a la Ipsi de Torné?

Tres semanas, ¿por qué?

Porque yo también estaré aquí de regreso de Berlín.

¿Será maravilloso?

¿Crees que...

...podré ver al principio el lectoren seguida, sólo dispongo de cinco días.

Precisamente, el señor Noiman es el mejor amigo del intendente del Príncipe.

Estejas le improvisa como un matarife, y pretende ser alumno

de un alumno de bajel, pobre bajel llorará en su tumba.

Es alumno, esto can mejor que él.

¿Tú aceptaste este concurso?

Sí, es verdad, lo había olvidado.

A los pronuncianos les encantan los concursos.

Tienen la música que merecen eso, está claro.

Por fortuna, el príncipe eléctora y él se portó muy bien.

¿Cuánto?

Nada va a querer con.

..

Soy muy feliz, mi ha escrito constanza que está otra vez embarazada.

Pero...

Os preocupa, verdad.

Es un genio.

Sí.

¿Cuándo toca?

Pero en el interior de un coche os aseguro que es insoportable.

No está aquí a tu momento, no para de gesticular.

A escuchar, si queréis hacerme un favor, podría y se aconsejarle.

Soy su mejor amiga y como mujer, tenéis delicadeza.

Aconsejadle que sea un poco menos nervioso que tenga mejores modales.

Comprenderlo cuando yo viajo no acostumbró a bromear con los palafreneros.

Si... Si... ¡Poste!

Su madre está encantado, realmente encantado.

¡Encancalo!

El mismo es comunicar a su satisfacción.

Y me ha encarregado... ¿Qué os entregué esto?

O se trata de fion federicos de oro toda una suma?

Ayudadme, por favor.

Además, encargaros seis cuartetos y seis sonatas.

Decidme, querido amigo.

Durante el concierto, tres filas detrás de su majestad estaba una joven dama,

una joven dama de gran belleza.

¡Tres filas detrás de su majestad!

¡Esa joven, esa joven dama!

¡Es vuestra rubia!

¿Cómo?

Sí, estos avaranios le he confiado el papel de la rubia en vuestro rato del cerrayo.

¿Cómo me gustaría que estuvierais aquí para la premier?

No estaré en persona en la representación en Bandin.

¿Qué privilegio para nuestro teatro nacional?

¡Lybsig!

Bien, no olvidéis que salimos mañana a la solcen punto.

No me apetece viajar de noche.

Pero aún me queda una visita.

¿Cómo?

Un viejo maestro, al que quiero presentar

mis respetos, el señor Baja, en la toma sure.

El viejo Baja.

Pero se murió hace por lo menos 40 años.

Pero no su música.

Además...

Me temo que tendréis que seguir solo.

¿Cómo?

Mañana a la solcen punto.

¿Qué os ocurre?

Pues ocurre que me quedo.

¿Ostres cuenta de lo que eso significa?

La posada vuestro cargo.

La diligencia en vez de mi coche y a vuestro cargo.

Debo entender, ¿qué es mi compañía a lo que es pesa?

Muy bien.

¿Sabes que por mi parte yo pino igual?

Solo lo que yo no lo hubiera dicho.

Cuestion de educación, supongo.

A propósito, me debéis 100 florines.

100 florines, estáis segud.

Es lo que habéis perdido en el juego.

Sí, Baja.

Baja sí que sabía.

Pero... lo que se toca ahora en vuestros templos.

Es música de ópera.

Aquí en la Ipsija, a unos albaís.

Mantenéis la herencia mal que bien, pero en otras partes.

Lo que no hay que olvidar es que la música de Iglesia es ante todo música sacra.

Eso sólo pueden entenderlo, los músicos católicos.

Los protestantes no tienen la menor idea.

O sea, ¿estamos en casa de un pastor?

Yo sé.

Si un pastor no soporta la verdad, ¿quién podría soportarla?

No, para los protestantes, la religión es más intelectual.

Si tú da como diría en la cabeza, ¿comprendéis?

A ver, ¿qué podéis entender de palabras como Agnus Dey, como Paxe, Quirielason?

Hay que haberlo mamado desde la infancia como yo.

Quirielason, Cristielason, la magia de las sílabas.

Tanto mergó sacramentum.

Y hay que el infierno está ahí.

Para eso está ahí.

El amor está ahí.

Y no en la cabeza, señor pastor, en nuestra sangre.

No.

En nuestra sangre.

Así que, ni siquiera es necesario, me entenderé esas palabras como tales.

Para saber que es ahí en esas palabras donde se

encuentra el secreto del sortilegio, el querido pastor.

Y al ponerle música de esas palabras oídas mil veces, nuestra alma se convome.

Volvemos a ser los niños que nunca debimos dejar de ser.

Y después vuelve el mundo ruín de los compromisos.

Es el mundo de coloredo que persigue a los niños y con ellos a la inocencia.

Y como las moscas nos mobemos en el vacío de la vida cotidiana.

Pah!

nuestros niños conservan aún esa inocencia, señor pastor.

Aún saben sorreír.

Dedicarme una sorrisa.

Ah!

Los niños del pastor no quieren sorreír.

Lástima es una lástima.

Volvand.

Necesito decirte.

Ya me lo dirás mañana.

No, ahora mañana ya no estaré aquí.

Volve esa biena.

A ver, Linn.

Yo sé, fue.

Estoy enamorado.

Sí, y locamente.

Es fantástico, estoy enamorado.

¿De quién?

Tenrieta.

Paraños.

Paraños.

Enrieta paraños.

Repítemelo.

Estoy locamente enamorado.

Enrieta.

¿Qué?

Es un inconsciente.

Es que piensa seguir desperdiciando todas tus oportunidades.

Enrieta.

Están de constanza, que te espera, que está embarazada, que va a darte un hijo.

No, vas a encaplicarte de esa que ya ha pasado por todo.

Sabes al menos que es la mante del rey.

Eso me da igual.

Yo la redimiré.

Redimirla de qué.

Volvand.

¿Me estás escuchando?

No, no, no.

No escucho nada, Josefa.

Tú eres encantadora.

Pero no entiendes nada.

Estoy ardiendo.

Esto me hace arder.

Me consumo lejos de ella.

Pero aún puedo ligar a tiempo para la premiera en Berlín.

Y se lo diré, ¿sí?

O alfugán.

Voy a dejar.

Oh, estáis aquí, maestro.

Es maravilloso.

¿Sabéis que cuando me han dicho que estabais aquí, creí morirme de miedo?

Casi no me atrevía volver al escenario.

Sí, sí.

Franchamente, he cantado como vos querías.

¿Me permitís que me cambié?

Me están esperando.

Habéis cantado divinamente.

Pero eso no es lo más importante.

Lo que yo quería deciros es que... Sí.

Quería deciros que...

Que os amo.

O enrieto.

Que os he amado desde el momento mismo en que us vi por primera vez.

Que no he vuelto más que por vos.

Quisiera... Quisiera que vos y yo formáramos.

Quisiera que comenzáramos.

Señor Mozart.

Pero señor Mozart.

En fin.

En fin.

Me puede.

Te calaste.

Por si no estás aquí.

¿Qué constazo?

Ahora ya estoy aquí.

¿Todo es la mejora?

Ya estoy aquí.

No, no, no.

No, no, no, no.

No, no, no, no, no.

¿Cuánto tiempo llevás?

Dos días.

Por culpa mía.

Por culpa mía.

Ese pido regresar antes.

Estoy pido, perdón.

Te pido, perdón.

Salid.

Cuesta sufrir mucho.

Ya era hora de que llegara el señor.

La infección no parece muy grave, pero está en cinta.

Nunca se sabe que reacciones se pueden producir.

Si no actuamos con rapidez, es posible que puedan presentarse serias complicaciones.

Lo mejor para vuestra esposa sería una cura.

En un balneario.

Por su giro, Baden.

La cura es buena y tiene la ventaja de no estar muy lejos de vuestra casa.

Allí podrás visitarla con regularidad.

Pero... No, no vayáis a decirme que no tenéis dinero.

Ni siquiera os he hablado de mis honorarios.

No olvidéis que la vida de vuestra esposa está en juego.

Os lo digo muy seriamente, de modo que te ha visto mar una decisión.

Y no tardéis en hacerlo.

He tenido problemas en la turne.

Necesito urgentemente un adelanto.

Lo siento, lo siento mucho, pero ahora no puedo.

Cuando he podido lo he hecho, además, una adelanto sobre qué.

Sobre los conciertos que os pedí que organizaráis.

Solo recibir vuestra carta abril a lista de reservas.

Hace ya dos semanas.

Y aquí está, mirad.

A ver.

El vanón fue en su item, ¿y qué más?

Nadie más.

Una sola reserva.

Una sola.

Y estamos a tres días del concierto.

¿Sabéis lo que haría en vuestro lugar?

Suspendería.

Sí, pero... y las composiciones, ¿qué os envié?

No espero recuperar ni los gastos de enfrenta.

Eso no se vende, Mozart.

No se vende.

A mí me gusta, pero soy el único.

Artaria es cuestión de vida o muerte.

Necesito ese dinero.

¿Y de dónde lo saco?

¿Puedo enseñaros, Mikaf?

Querido, Pugberg.

Estoy en una situación que no le desearía ni a mi peor enemigo.

Y si vos, mi hermano y único amigo, no me concedéis una ayuda inmediata.

Aún siendo inocente de mi desgracia, estoy perdido.

Con mi pobre mujer enferma y mi hijo.

En Viena, por desgracia, la fortuna me ha estado

al punto hostil que no consigo ganar nada.

Aunque bien que lo intento.

Perdóname, por el amor de Dios.

Viena, a 14 de julio de 1789.

Y media noche.

¡Oh!

¡Yo

qué contenta estoy viviendo!

¡Oh, malvado, a ti semanas que no te veo!

El trabajo, el trabajo.

Siempre te expusas con el trabajo.

¡Por favor, van en estado horas de Viena!

Sí, ya lo sé.

Andá, sientate.

Traigo una gran noticia.

¿Sí?

¿Por eso tienes tan buena cara?

Tu también tienes buena cara.

De verdad.

Sí, déjame ver.

Qué vestito tan bonito, es precioso.

¿Ya te encuentras bien?

Sí, perfectamente.

¿Quieres beber un poco?

Te presento a mi nuevo alumno, que es también mi copista.

Francia Viesis Mayer.

Encantada.

Es muy competente.

Encantado.

Sientate.

Un poco de limonada.

Sí.

Tiene aspecto de buen muchacho.

Sí, sí, y además lo es.

Un tomato.

Bueno.

Y esa noticia.

En primer lugar, la reposición de Figaro, que tiene mucho éxite o sí, y van ya nueve

representaciones y los aplausos no acaban nunca.

Eso nos dará un poco de limonada.

Sí, un poco.

Porque, sabes, no me queda nada.

¡Vaya, te has comprado un vestido, ¿no?

Sí.

Y también monto acaballó.

El médico me lo ha recomendado.

El emperador me ha encargado, además, una ópera.

El mismo me ha dado el tema.

No.

Sí.

Eso es fantástico, maravill.

Y el tema es bueno.

Sí, hay una idea.

Adaponte le divierte mucho trabajar en ello.

Es una historia que al parecer ocurrió entre este.

Dos jóvenes oficiales están tan seguros del amor de sus parejas que hacen la

apuesta de intentar seducir cada uno a la del otro.

¿Cómo lo hacen?

Se disfrazan los dos de albaneses.

Es un poco difícil de explicar, pero, digamos, eso

provoca una serie de equivocos escenas de celos.

Estoy muy contento.

¿Y cómo se llama?

Cosifan Tutte, es initaliano.

Quiero decir, todas son así.

Constanza.

Constanza.

Constanza, ven.

Ahora te toca a ti.

Disculpa, señor, pero es el juego.

Vamos, venir.

A darme bien el pañuelo.

Ahora te toca a ti.

A darme lo viene.

Ahora te va a dar vueltas.

Y ya.

Y ya.

Vamos, vamos.

A dar vueltas.

Ay, sí.

Estoy pareada.

Me voy.

¡Oh!

¡Uh!

¡Eso, Dor!

¡No!

Es más.

No.

Pues...

No ver, a ver, pero corto bajo la peluca...

Mi jamarca en la piel.

¿Es france?

¿Qué eres france?

No.

No te parece que te diviertes demasiado.

¿Costa?

Ya es hora de volver, piensa en el niño.

¿Y todos estos jóvenes?

No.

¿Y esto?

Eh, bueno, sigamos.

¡Ey, de nuevo!

¡Estamos!

¡Ey, de nuevo!

Una pobre niquita.

Solo ha vivido un hora.

Si creéis mi opinión, señora, es posible que sea mejor así, porque si es el

asulestino, al menos no ves de tiempo de cogerle cariño.

Más tarde cuando llega la enfermedad, es peor a un crezme, señora.

Madre, ¿por qué lloras?

Pienso en la pequeña Ana que si no se ha ido tan pronto.

Es la desgracia que nos persigue.

Bueno, ya has perdido a otros mitos.

Y siempre has demostrado valor.

Pero ya no me queda.

Me hago vieja.

Y tú estás tan tranquilo.

Mi trabajo me lo exige.

En este momento compongo un cuarteto muy lento en el que...

...debo poner suavidad ternula.

Y también me la ancolía, pero que no tiene nada que ver con mi vida.

Una mera ancolía que medita el libreto.

Sabes, esta música que hace mi viene de una parte

de mi alma en que las distezas son desconocidas.

¿Dónde la alegría, la pena, la felicidad, no llegan?

¿Está durmiendo?

¿Y cómo se encuentra?

Aún estaba muy cansada, pero ya había dejado de llorar.

¿Puedes hacerme más que hacer?

Durante mucho tiempo, la muerte me ha sublevado.

Y ahora que ya la he visto tan de cerca he comprendido

que la muerte es la clave de nuestra felicidad.

El verdadero fin de nuestra vida, el único, es fiel, es paciente.

Veo su rostro ante mí.

Y no veo nada espantoso en ella, al contrario.

Me sosiega, me anima.

Sabes una cosa.

Nunca me ha puesto sin pensar que, tal vez mañana, a pesar de que soy joven,

ya no esté aquí.

Es imposible, por lo tanto, que esa idea me causa dolor o pena.

Por

favor, lo que estáis cantando no es ninguna cantata de iglesia.

Lo que vos hacéis es completamente inaudible.

Horrible.

Esas personas se mueven, viven, comprendéis?

Y lloran, amal.

Permítene que os diga que cantar música con el brazo en alto, así haciendo un brindis.

Es algo que jamás puede hacer.

Nadie es obliga a levantar el brazo precisamente, es una demand que a mí no me gusta.

Bajarlo, por favor.

No estamos en una mesa de oficiales.

No brindamos a la salud del coronel.

Sí.

Escuchan, por favor, los cuatro se estáis mirando a los ojos.

Estáis desengañados de todo, totalmente desilusionados.

¿Ya nos sentís ninguna ilusión los unos por los otros?

¿Y si re embargo?

¿Os amáis?

¿Paradógico, no?

Sí, paradógico.

Ferrando un poco más musical vuestro contra el canto.

Sí, sí, sí, sí.

Nada de exacraciones.

Bien, por favor, repitamos a partir de...

La sexta y de, por favor.

1790.

Señores, su majestá, el emperador José II.

Amor tu.

Gracias.

¿Crean, sí?

No, no, no, déjame.

Le he pedido 200 florines, sofreciéndole a cambio la garantía de dos conciertos.

Una proposición justa, ¿no?

Sí.

¿Y qué?

17.

17 florines, fíjate lo que me envía, 17.

17... ¿Por qué 17?

No es una cifra lógica.

¿Cuándo no cuente?

Hoy es un día memorable, hay que recordarlo.

Púvera enviado 17 florines.

17 florines.

¿Qué se puede hacer con 17 florines?

O propongo dedicarlos a una buena cena a esta misma noche en la serpiente de plata.

Vendéis con nosotros, estábamos.

¿Y tú también, si es mayor, te invito?

Resultado, mi suplica al nuevo emperador para obtener un puesto sin respuesta.

Gracias, honra.

Excelente.

Si no hay noticia, buena noticia.

Al menos no os han cesado como adaponte el rosa en vez.

Si, fan, tú te tiene una cogida fría, de lo más fría.

¿El basta?

El público.

Crítica y público fríos.

Resultado, quedan encajas 17 florines.

Menos la cuenta de esta cena, claro.

Que lo sobrepasas.

Sí, de eso no hay duda.

¡Está volar rasa!

Pero aún me quedan mis dos amigos, estállerisis Bayern.

Un famoso duo, damas y caballeros, aplaudido.

Comienzo el número cómico del irresistible duo estállerisis Bayern.

¡Rrrrr!

Contadme esa historia vuestra del monte de piedra.

¡No!

¡No!

Contad la voz.

No me gusta contar la… Escucha, esis Bayern.

Verás, merece la pena.

Yo tenía dos relojes, dos relojes preciosos.

Le pido estarle que los empeñen el monte de piedra.

Y lo hace, es la mabilidad en persona.

Se puede contar con él.

Salvo un pequeño detalle.

Sí, sí, está muy bien.

El dinero se los quedó.

Bueno, yo... Sí, sí, yo no sé.

Según parece, era una cuestión de vida o muerte.

Siempre dice eso de sus deudas de villar.

Perdón, pero esa vez no se trataba de villar.

¿Y sabes que hizo con mis papeletas de empeño?

Pues...

Volvió a venderlas, envolzándose también el dinero, claro.

¿Te has quedado de una pieza?

¿Eh?

¿Eh?

Eso fue porque en vuestra casa no hay nada bajo llave.

Yo soy un hombre ordenado y si veo algo fuera de sitio... Sí, está claro.

Lo guardas en tu bolsillo.

No lo entiendo.

No hubiera sido mucho más fácil robar los dos relojes.

Oí se está a leer.

Ya sabemos lo que hubiera hecho si es Mayer.

Oh, no, nada de eso.

No, no, no.

Es que está a leer es un hombre más refinado.

El roba por etapas.

Es más técnico.

El jamás me hubiera robado los relojes como tú me robas las partituras.

Yo?

Tú, si tú, quién va a ser.

Ya me he dado cuenta que creías.

Con esos aires debilgen asustada que acaba de salir de las faldas de mamá.

En huevo, me robas las partituras en disgarida.

No tiene importancia.

No te culpo de nada.

Al fin y al cabo la culpa es miliano, no debería dejar las perdidas por ahí.

Es la verdad.

La amistad está por encima de eso, si es Mayer.

Oh, robando partituras.

Por Dios, si es Mayer.

Andá, brinda conmigo.

Ve de conmigo.

A mi salud.

Ve de por mi excelente salud.

Tengo frío.

El fuego está casi apagado.

Hace falta leña.

Ya no queda.

Bueno, iría a buscar más.

Y con qué?

Porque no es la vendía, ya no nos pilla.

No podemos seguir pasando este frío.

Ven.

Ven.

Ven.

Ya no escribo, Hiding.

Desde hace ocho meses no hago más que perder tiempo.

Sólo sirvo para reorquestar la música de género para fansweet en reorquestar.

Mañana salvo hacia Londres.

¿Qué?

¿Por qué no venís conmigo?

No, no.

Oreglie os hace una proposición inesperada.

Tres dientas libras esterlidas por dos óperas.

Dejad dos en libertad total.

Si vos lo deseáis para dar con ciertos privados.

No.

Ahora que este jasí ha muerto me he convertido al fin en un hombre libre.

Habíamos el viaje juntos, Mozart.

Me hace falta un compañero.

Franchamente lo hacierto a comprenderos.

Es por favor, no me abreyis de vuestro puesto en la corte.

Un puesto que sé que os desagrada y por el que os pagan miser apremente.

Constanza está embarazada.

Afín de cuentas, Mozart.

¿Qué es lo que puede reteneros en viedad?

Los infortunios que habéis pasado desde que os viste y obligado a dejar Salvador.

Pero era más joven.

Querido Hayden, me apena mucho que os vayáis.

Sin duda no volveremos a vernos.

Pero no, Mozart.

Solo tengo 58 años y espero cumplir.

Sí, espero cumplir muchos más.

No lo decía por vos.

Quereis apartar esas pune estas ideas de vuestramente.

Tenéis que volver a trabajar, Wolfgang.

Sin perder un minuto.

Quereis que vuelva a correr.

Sí.

El señor no está en casa.

¿Eres tú la que toca el piano?

Y además a distancia lo que es más meritorio.

Toma.

Chicaneda?

En persona.

No puede decirse que os hayais apresurado.

Llevais ya dos años.

¿Podéis venir a verme antes?

No he podido.

¿Crees pasar?

¿Y vos habéis venido a mi teatro?

No.

¿Y por qué?

¿Por qué es un teatro privado?

Y estáis acostumbrado a la subvencionadoso porque está en las afueras.

Pues hay gente que llegallin todos los días.

Hay que preguntar el camino, pero se llega.

Te presento a Emmanuel Chicaneda era en persona.

El señor.

Un amigo.

Ya te he hablado de él.

Es el director del teatro.

A Uff, te olviden.

¿Quieres que parte de esa jarra?

Queda un poco de café.

Sí.

Voy a buscarlo.

En cantadora.

Esto es muy bonito.

Lo he oído desde la escalera.

¿Es nuevo?

Acabo de escribirlo.

Pienso dar pronto un concierto.

Bueno, mejor dicho.

Darlo a medias con un trompista.

Lo pensáis, usted ha concertado.

Bueno... Mita inmita.

Ya veo.

La situación no es muy brillante.

¿No?

¿Y para vos?

Para mí tampoco.

Me imagino vuestra vida encargos sin parar.

Mira, sonatinas.

Contradamos.

Sí, esta es... Cribo piezas para órganos mecánicos.

Oh, no.

Sí, pero lograré salir de esta.

Ya veréis, aldé.

Bien, coge tu una silla.

Una silla y verita.

Y si nos ayudáramos el uno al otro.

Escucha admosar.

Mis tres últimas obras han sido un fracaso.

Pero sé por qué.

He de apuntar más alto.

Con más ambición.

Necesito un espectáculo que sea un acontecimiento.

Eso es.

Y ese acontecimiento sois vos en mi teatro.

Mozart, en un teatro privado.

He ahí el cañorado.

Volcan.

Me parece bien lo que el señor si canderte propone.

Si candede, señora.

Delicioso.

Este café ya no se hace.

¿Qué clase de obra necesitarías?

Una obra.

Una obra grandiosa, señora.

Mi teatro tiene unos medios extraordinarios.

Maquinaria.

Trampas.

Deberíais ver las trampas.

Los actores centrales salen y nadie sabe cómo.

Y unos telades tan altos como el escenario.

Más altos quizás.

¿Quierais un ataque a una fiva de la?

Puede hacerlo.

Una tempestada en el mar.

Puede hacerlo.

Bien.

Bien.

Necesitaría un espectáculo sorprendente.

Algo fantástico, fabulos.

Lo nunca he visto.

Ya, y tenéis el dinero.

¿Puedo daros una delante?

No me refería a eso, sino...

Al necesario para montar un espectáculo en un gran escenario.

Si candede, hermosa.

Si con esos dos nombres no lo financian.

Y el libreto.

Un tema nuevo.

Moderno.

Imágico.

Habéis dicho mágico y moderno.

Eso es una contradicción.

No, no, no, no.

Si candede, si tenéis una idea, explicarla claramente.

¿Vos sois?

¿Fran más son?

Anquío.

Yo también.

Sé que ya habéis escrito cantatas masónicas.

Una obra mágica masónica.

Exacto.

Partiendo de nuestros símbolos, imaginados el espectáculo, el acontecimiento.

Una obra como una de nuestras ceremonias, ¿verdad?

Oh, sí, sí.

Le veremos al público de la mano a un viaje de iniciación con nuestras pruebas,

nuestros ritos.

Exacto.

Sí, pero hay que encontrar.

Una transposición que nos permita exponer nuestra doctrina con claridad y conflicto

entre el bien y el mal entre el día y la noche entre la razón y la innocia.

Sí, o sí, sí, eso eres.

¿Eres feliz?

¿Te gusta la idea?

Déjame por favor.

Déjame por favor.

Déjame por favor, déjame por favor.

Te digo que me dejes en paz.

Es y canederno.

Es imposible.

Conforme, me pongo a trabajar hoy mismo.

Pero cuidado.

Mi público es popular, pero exigente.

Es difícil, más difícil que los intelectuales de vuestros teatros

subvencionados porque en mi teatro la gente no sea buena.

Paga su butaca.

Y exigen lo que pagan.

¿Qué ocurre?

Habéis hablado de un adelanto, señor Siganere.

Sí, salto de una cosa otra.

Siganederes así, pero lo dicho dicho está.

Decidme que más queréis.

Me gustaría tanto ir a Baden.

De veras, quisiera volver a Baden.

A Baden.

Sí, me encanta, Baden.

Volcan.

Volcan, querido.

Volcan.

¿Eh?

¿Tú sabes cómo me gustaría ir a Baden?

Estas de acuerdo, verdad?

Esas aguas me van tan bien.

¿Qué?

De acuerdo, pero te acompañará si es mayor.

Si es mayor?

Sí, ese estúpido lo sé, pero al menos te da compañía.

Volcan trabaja mejor sin mí, aquí.

Silencio.

Esto es un teatro.

La conozco, ya la he utilizado.

Yo también.

Hace cinco años en las mudas interpretaba a Barberina.

De acuerdo, contratada.

Pasado mañana a firmar.

¡Oh, gracias!

¡Oh, gracias!

La siguiente.

Sí, aquí está.

Hans.

Hans.

¿Qué significa ese colgante sobre el jardín?

¿Queréis tensarlo?

En seguida.

Vamos.

Buenas días, señorita.

¿Qué?

¿Tenéis la partitura?

No, señor.

No, milerdale una partitura a la señora.

Es que ya no me queda.

A mí es más que ha utilizado la gothier.

Se la ha llevado como no habéis dicho.

Ah, tata, tata, tata.

Hay que decirlo a todos.

Si no se dice todo, el trabajo no se hace.

Eso es una partitura, ¿no?

El tiempo corre.

Y cuesta dinero.

Un teatro cerrado continúa teniendo gastos.

Corre a casa del copista.

¿Dónde está a vuestro copista?

Si es mayor.

Embaden.

Embaden.

Esto es increíble.

Nosotros matándonos a trabajar y el copista está embaden.

¿Y qué hace allí?

¿Esta enfermo?

No, acompaña a mi mujer.

Joder, nada, Mozart.

Nunca dejaste sorprenderme.

Oh, sí.

Cuidado, ya conocéis el refrán, marido.

O sente, marido, córnudo.

Señorita, a mí entré tanto cantando salgo lo que sepáis.

Así podremos hacernos una idea, ¿verdad, Mozart?

Pero ¿dónde se ha metido?

¿Quién está ahí?

¿Quién está ahí?

Con Santa.

Volván en plena noche.

¿Qué es lo que... Le he pasado algo al niño?

Dímelo.

Dímelo.

No, no.

Es que necesitaba ver a Sismayer.

A Sismayer?

Buscas a Sismayer mi habitación y entrando por la ventana.

Mi pequeña.

Mi instancia.

Constanza, no me encuentro bien.

No sé qué me pasa.

Pero tengo como...

una especie de vacío en el pecho.

Me huele a todas horas, a todos los días.

Me llega a la garganta, no sé qué es.

No sé nada.

Ni el trabajo me calma.

Si me siento al piano y toco algo de mi ópera.

Me conmuevo de tal moda.

Me pongo que ahora es

más fuerte que yo.

El señor Mozart?

Sí.

Me habían dicho que paseaba y todas las mañanas por

el prater y que os encontraría con toda seguridad.

Puedo hablar con vos un instante privadamente.

Conmigo?

Podremos hablar más cómodos en mi coche.

¿Qué pesada esa mujer con su sombrero?

Que además es de lo más ridículo.

Y esa especie de flamenco del bicón, con su enorme nariz.

Ay, que historia tan increíble.

Toma, Sofia.

Tengo irado, está dormido.

Anda.

Anda.

Sofia, quítale a los pañales.

Mientras ya me quito el sombrero.

No crees que para ser el primer paseo lo ha aguantado muy bien.

Pero está esto aquí.

¿Qué te pasa?

He visto la muerte y está en sí.

¿Qué?

Al mensajero de la muerte.

En el prater.

Un hombre de negro.

Me han cargado un requiem.

Me han pasado muchas cosas en la vida.

Me han trabajado con un loco.

Un loco furioso.

Como que no exajere.

Están locos, lo digo yo constanza, está loco, loco de atar.

Dice que el requiem tiene prioridad.

El requiem.

El requiem de quien?

De un fantasma?

No os importa si es mayor copiar música para un fantasma.

Porque desde luego ese hombre de negro es un intermediario.

Prohibido saber quién está detrás.

Es una cifladura.

Está tan claro como la nariz en mi cara.

Es una alucinación.

Pero, aunque sea así, hay que dejarle el médico a dicho.

Que está muy cansado que no hay que contradiarle.

Bueno, entonces.

¿Y qué va a ser de mí?

Si se cierra mi teatro es la ruina.

Él dice que el hombre de negro.

El hombre de negro, el hombre de negro, jamás existido.

Y yo veo en el horizonte a otros hombres de negro.

Sí, a los salvaciles.

¿Vive aquí el señor Mozart?

Sí.

¿En casa?

No.

Pero yo soy su esposa.

Muy bien.

He venido a traerle al señor Mozart.

El adelanto que habíamos convenido para el requiem.

Lo dejo ahí.

Y de fifle de mi parte.

Que trabaje a su conveniencia.

No es preciso que se deprisa a un falta casi un mes.

Buenas noches, señora.

Buenas noches, señor.

Ya lo habéis suido.

No es preciso que se deprisa.

¿Por qué no está aquí escribiendo la flauta mágica?

Sí.

Si os prometo que volverá a él.

No volverá a tocarlo, encontrará otra cosa, ya lo veréis.

Cualquier otra cosa.

El primer encargo, con tal de que mi teatro sigue cerrado, es su vicio.

La música ya no la compone, es el acome.

Hanes, comproeva esa trampa de jardín.

Se abre mal, ¿eh?

Y quiero ver los cables que sostendrán a los tres niños.

Muy bien.

Y vosotros asegurad bien esto.

Sois vos.

Buenos días.

Tengo que...

Tengo que deciros.

No, no me digáis nada.

Os han hecho una nueva proposición.

¿Cómo lo sabéis?

Os conozco.

Es una ópera al menos.

Sí.

¿Una ópera?

Para Guardasoni y de Praga.

Para la coronación de Leopold, Rey de Bohemia.

El 6 de septiembre.

El 6 de septiembre.

El 6 de septiembre.

Estamos a 15 de agosto.

Una ópera no sea de tres semanas.

No me hago ilusiones.

Guardasoni me la he encargado a mí porque corromás que los demás.

Es una locura mosa.

No puedo permitirme el lujo de rechazar 200 ducados.

¿Y con qué libreto se puede saber?

La clemencia de tito.

¿Qué?

De metastasio.

Es sabieja obra apolillada.

Y vos, que me discutís hasta la última coma de

la flauta mágica, queréis sacrificarme por eso.

Mozart, Mozart lo digo por vuestro bien.

No aceptéis.

Impossible, ya he dicho que sí.

¿Ya veis?

No legales, divertido.

¿No te eis?

¿Y si lo haces, son protégia?

Ogría, te vesca.

Inmoca el lupo.

El lupo, el lupo, el lupo, el lupo, el lupo.

La vai te corte.

La vai te corte.

La va.

La va.

La va.

¡Vamos por seguida, sin el anexico!

Amigos míos, el deatro está salvado.

¡Pan, saliba el telón!

¡Papas vamos a salvar!

¡A salvar!

¡Qué pretengo!

Señor, si caneder, señor, señor!

¡Es fantástico, nunca rinada igual!

He tenido que rechazar peticiones de entrada para dentro de cuatro semanas.

¡Desgraciado, las has rechazado!

¡Pero, señor, la taquillera se pierde cuando pasa de una semana!

Hoy es esto, Moda.

Hay demandas para cuatro semanas, y esto dura ya dos meses.

Amigo mío, el éxito sienta bien, ¿habéis engordado?

Desde hace un tiempo, como en la serpiente de plata.

En la pensión de biener, buen sitio.

Yo no encuentro gordo, el señor Moda.

Ah, ¿no?

¿Quieres meterse en tu kamerino?

Empezamos dentro de una hora.

¿Cómo atrae el éxito a estas puchachas?

¿Que seguís trabajando en vuestro requiem?

Sí, y además, en un pequeño concierto para esta.

Muy bien.

Bueno, voy a prepararme.

Sí, sí, claro.

Hasta ahora.

Buenas noches, maestro.

No viene nadie como vos.

Chicaneder está furioso por una mala jugada que le he gastado.

Una mala jugada?

Le he hecho fallar en su gloca en Spill, con lo saber yo que es.

La gente cree que ese número solo depende de él.

¿Qué puede hacerlo como quiere?

Yo le he hecho empezar una vez con dos

compases de retraso y otra con dos de adelanto.

Toda la sala se ha reído.

¿Ostra y go la carta?

¿La carta?

No, no, esta noche no tengo hambre.

Tres, me solo una copa de vino.

Una copa de vino para el señor Mozart.

¿Sigue todo bien en el teatro?

Sí, sí, la sala se llenan todas las noches.

No hay duda de que se la acontecimiento del año...

Por fin habréis salido de apuros.

Tal vez.

Y vuestro pequeño Carl, el otro día le vi pasar, ha crecido mucho.

He de empezar a ocuparme seriamente de él.

¿Sabéis una cosa?

El mes pasado yo, Mozart, seguí una procesión de los padres piaristas.

¿Os imagináis?

Yo con un sirio en la mano siguiendo una procesión.

¿Qué os dije?

¿Por qué lo hice?

Quisiera que Carl fuera a su escuela.

Una educación religiosa.

Es lo mejor para forjarse un alma.

¿Complenéis?

Sí, sí, sí.

Quiero que en el futuro mi hijo tenga un carácter fuerte.

¿Qué rechace los compromisos?

Que sea dueño de su vida lo que yo no he sabido hacer.

Pero, señor Mozart, está vuestra música.

Mi música.

No sé qué me ocurre, no estoy bien.

Tiene el venido.

Por favor, tomar bien la copa, bebé.

A mi salud, bien her.

Dos semanas más tarde, el 5 de diciembre de 1791, a las 12.55 de la noche,

Wolfgang, Amadeus, Mozart, exhaló el último suspiro.

Tenía 35 años, 10 meses y 8 días.

Enterrado en la fosa común, su tumba fue la tumba de los pobres.

En los cajones de su escritorio, se encontraron 60 florines.

A petición de Constantza Mozart, el requiem fue terminado por Franz Xavier Sismaya.

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