Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Damas y caballeros, estamos próximos a aterrizar
en el aeropuerto de Quebec.
Apaguen sus cigarrillos,
coloquen sus asientos en posición vertical,
y ajusten sus cinturones de seguridad.
Esperamos que hayan disfrutado el vuelo
y ansiamos volver a tenerlos a bordo. Gracias.
Me gustan las chicas. Casi todas.
Eso era lo extraño con Gabby. Dejé de ver a las otras chicas.
No sólo porque era hermosa, había algo más.
Algo misterioso. No sabía cómo describirlo.
Pero hacía que siempre la deseara.
Y luego se fue en mitad del semestre.
Ni siquiera se despidió.
Cuando la llamé, me dijo que se había ido porque su abuela estaba enferma.
Muy enferma.
Aunque sabía que su familia era muy importante para ella,
cuando no regresó, comencé a creer que había algo más.
Luego, justo cuando tocaba fondo, ella entró en razón.
Me llamó y me invitó a pasar Navidad en Quebec.
A conocer a la familia.
Sabía lo importante que era esto.
Sería la mejor semana de mi vida.
Su atención, por favor. Último llamado para el vuelo Air Canada 55 a Toronto.
Todos los pasajeros deben acercarse a la Puerta 24 de inmediato. Gracias.
Vuelo 244 con destino a París, con escalas en St. John's. Newfoundland...
Último llamado para Air Canada 535 a Nueva York, La Guardia. Todos los...
- ¿Quién soy? - ¡Gabby!
- Hola. - Hola.
Todos están ansiosos por conocerte.
- ¿Están todos? - Sí. La familia.
Porque llamé, y nadie contestó el teléfono.
A veces no atienden el teléfono.
- ¿Pero no pensaste que podría ser yo? - ¿Cómo?
Olvídalo. Vamos.
- Te ves hermosa. - ¿Qué?
- Te ves hermosa. - Gracias.
- ¿Cómo están todos en la universidad? - Te extrañan.
Yo, más que nadie.
Yo también te extrañé.
- Tenemos un problema con las luces. - ¡Qué lindo lugar!
- ¿Estás bien? - ¡Sí! ¡Qué linda puerta!
¡Hola!
- Michael, ella es mi mamá. - Hola, Michael.
Debes estar cansado del viaje.
- Es sólo Beowulf. - Beowulf.
- Beowulf. Beowulf. ¡Él es Michael! - Beowulf.
- ¡Gabby! - Iré...
Enseguida vuelvo.
Mi esposo está cocinando.
- ¿Quedan fósforos? - Simone, es suficiente.
- Está muy oscuro. - Papá, él es Michael.
Hola, Michael. Adelante.
Hola, Michael. Yo soy Irenka.
¿Alguien más, padre Walter?
No, no.
'El loro limpia su pico, aunque esté limpio.'
- ¡Ay, papá! - ¿Dónde está la sal?
- ¿En la mesa? - '...limpia su pico, aunque esté limpio.'
Papá escribe un libro sobre Pensées de Pascal.
Ah, bien.
- No puede trabajar vestido. - Michael, papá es ateo.
Simone, no hay nada de qué reírse.
¡Su falta de respeto no...!
¡No me sorprende!
Vamos, Michael. Siéntate. ¿Cómo estuvo el vuelo?
- Bueno... - Seguramente bastante peligroso.
Viajar en avión es una desgracia.
¿Sabes cuál es el problema con esos aviones a reacción?
Cuando los motores se detienen, se acabó.
Caen en picada. Los construyen con forma de cohete.
Los aviones con hélice se construyen según el principio del planeador.
Pero ¿los aviones a reacción? ¡Pum! Fin del viaje.
¡Eliminación!
- Tenía que funcionar. - ¿Qué era?
Mira a Nick.
Vuela esos malditos aparatos. Para mí, está tentando al destino.
- Nick. Hola. - Michael.
Nick, tenemos un problema con esta licuadora.
- Vive en su mundo. - Veré lo que puedo hacer.
Sólo Dios sabe, si no desaparece, se rompe.
- Nick, ven aquí. - No deberías dejarla afuera.
- Dale un mordisco. - ¡Arriba, arriba!
- ¡Arriba, arriba! - Michael, levanta tus manos.
¡Bon appétit!
- ¡Nick, qué asqueroso! - Bien. La próxima vez lo haces tú.
- Perdón por ayudar. - No te enojes.
La sopa está deliciosa.
- Nick, lávate las manos. - Es tan vago.
¿Cómo lo sabes?
Lamento lo de su madre.
Gabby.
Lo siento.
¿Mamá?
¿Mamá?
- No fue con mala intención. - No, me imagino que no.
Es tan perturbador. Ella no me reconoció.
Mi propia madre.
Me siento... Quisiera que se quedara aquí con nosotros.
- Iremos mañana a visitarla. - Se pondrá bien.
- Quizá. - Sí.
- Se pondrá bien. - Lo siento.
Lo siento mucho.
¿Eres católico?
No.
Finalmente, estábamos solos.
- Increíble. - Ay, no.
Ya no estoy enamorada de ti.
Pensé que debería decírtelo.
- ¿Conociste a alguien? - No, no es eso.
Es sólo... Me ha estado preocupando, tú sabes.
- Me di cuenta cuando viniste. - No te llevó mucho tiempo.
Acabo de llegar.
No reacciones así.
Ay, Gabby.
Por favor, Mikey, no.
Entonces, ¿por qué me invitaste?
- Si no es una pregunta tonta. - Mira... Me alegro de que estés aquí.
¿No podemos esperar y ver cómo se dan las cosas?
No veo cómo las cosas podrían ser diferentes.
Eso me tranquiliza.
- No te pongas así. - ¿Cómo quieres que me ponga?
No sé porqué te enojas conmigo.
Yo sólo quería verte. Y me alegra que hayas venido.
No tenías que venir.
Me voy a dormir.
No lo puedo creer.
Me llamas, me invitas a pasar Navidad, me besas,
y ¿te sorprende que me enoje?
Te dije que no quería hablar de eso.
- Bueno, quizá yo sí. ¡Yo sí! - Mikey...
- Tal vez tengas razón. Tal vez... - ¡Ah!
¿Puedo hablar un segundo contigo?
No quiero que pienses que nos estamos metiendo,
pero tu padre y yo te oímos subir las escaleras con Michael.
¿Sí?
No creo que deberían ir juntos a tu habitación.
- Sólo subía las escaleras... - Gabriella,
los hombres a veces no pueden controlarse en una habitación.
Algo les sucede, y pueden ocurrir cosas lamentables.
No digo que Michael sea uno de ellos.
Pero es una de esas cosas que deberías...
- No te preocupes. - Sí nos preocupamos.
¿No, Ego? ¿Ego?
- ¿Disculpa? - ¿No nos preocupamos?
Claro que sí.
Especialmente ahora que la abuela está enferma.
Tengo tantas cosas en la cabeza, Gabriella.
Buenas noches, Mikey.
Perdón por molestarte. ¿Está el perro aquí?
No, no lo creo.
Mi esposo no puede dormir si no está el perro en la habitación.
El padre Walter una vez me propuso casamiento,
pero yo no lo amaba.
Y se ordenó sacerdote.
Siempre fue el preferido de mi mamá.
Y luego culpó a mi esposo por haberme erotizado.
Las mujeres a veces pueden ser muy susceptibles.
- Mándale cariños. - Adiós, mamá.
Adiós.
Me estoy congelando.
- ¿Le cuentas todo al padre Walter? - ¿Qué quieres decir?
- Si le confiesas todo. - No, no.
Papá directamente no cree que debamos confesarnos, así que...
Irenka y yo decidimos que sólo le diremos algunas cosas. Tú sabes.
¿Es correcto? ¿No se debe confesar todo?
No se trata de qué es correcto.
Es lo que decidimos. Vamos.
Parecía que Gabby había olvidado por completo lo de la noche anterior.
Mejor para mí.
Tenía una teoría.: Territorialidad. Éste era su lugar.
Como la guarida del león. Nadie es bienvenido, excepto los leones.
Yo era un intruso, la hiena. Eso siempre es difícil.
Sobre todo cuando alguien se está muriendo.
- No sabes de lo que hablo. - Sí, lo sé.
¿Seguro que es por aquí?
¡Michael! ¡Michael!
- ¡Abuela! - ¡Abuela!
Mike...
Sabe mi nombre.
No, abuela, él no es Michael. No es tu Michael, abuela.
La encontramos afuera.
Intentó escapar otra vez.
- ¡Michael! - ¡Ay, no! Abuela... Abuela...
- ¿Dónde está Michael? - Abuela, se murió.
- ¡Michael! - No es tu Michael, abuela.
¿Cómo sabía mi nombre? Nunca la había visto.
Fue extraño.
- ¿Qué sucede? - Eso nunca está muy claro.
- Vagamente. - ¿Vagamente?
Ella cree que vive como 20 años atrás,
cuando su esposo aún vivía.
Se llamaba Michael.
Le faltan algunos tornillos.
- Eso es raro. - Es muy raro.
La familia es rara.
- Perdón por tardar tanto. - Está bien.
- ¿Cómo está? - No lo sé.
¿Estás bien?
No nos reconoció. Fue raro.
- La abuela se está muriendo, ¿sabes? - No.
Sí. Es horrible.
- Mamá hace como si no pasara. - Espera.
Te congelarás.
No te enojes.
Déjame sola.
- ¿Quieres ir a tomar algo? - Nos iremos a casa, Nick.
Mike...
Michael...
Espero que la abuela se mejore pronto.
Te llama así de la nada, ¿no? Te invita aquí a pasar Navidad.
Y ¿una vez que llegas,
te dice
que ya no te quiere más?
No...
No exactamente.
- ¿Quieres un cigarrillo? - Te equivocas. No, gracias.
- ¿Maníes? - No.
No me malinterpretes. No me estoy riendo.
Debes darte cuenta
de que esta gente no respeta a nadie, excepto a ellos mismos.
Cálmate.
Me iré pronto.
En cuanto llegue la primavera.
Viajaré al norte y aprenderé a pilotear helicópteros.
- Suena genial. - Lo será. Será genial.
- ¿Qué sucederá con Irenka? - No lo sé. Veremos.
No le digas a nadie, ¿sí?
Todavía no lo sabe.
Te diré qué haremos.
Trata de convencer a Gabby para que vayan al campo.
Las cosas son mejores ahí.
Todo volverá a la normalidad.
Creo que la conozco bastante bien.
Todo el mundo tiene sus altibajos.
- ¿Qué? - ¡Altibajos!
Ay, Dios, no creerías las cosas que he visto.
- ¿Gabby? - No, soy yo, Irenka.
Disculpa, pensé...
¡Qué frío hace aquí!
- ¿Te parece? - Sí.
Sí, tienes razón.
Me acuerdo de antes, cuando estaba despierto.
Estuve hablando con Gabby sobre lo que sucede.
¿Crees que hay alguna esperanza?
¿Si creo que se va a morir?
Ah, no, te refieres a ti y a Gabby.
No creo que debas irte. Recién empezamos a conocerte.
¿Sabes?
Acabo de llegar.
Lo sé. Es decir, conozco a Gabby. Realmente le gustas.
Tiene una forma extraña de demostrarlo.
- ¿Michael? - ¿Sí?
No quiero que te vayas.
Nadie quiere.
Creo que eso era todo lo que quería decirte. Bueno.
- Perdona que te haya despertado. - No hay problema.
Pon tu regalo de cumpleaños a los pies de su cama mañana en la mañana.
- Bueno. - Aquí tienes mi despertador.
Gracias.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¡Rápido! Vamos.
Vamos, dámelo. Dámelo.
Vamos, vamos.
¡Suéltalo! ¡Silencio!
Silencio. Ven aquí. Silencio.
Hola.
Feliz cumpleaños.
Irenka me contó dónde ponen los regalos.
Eres tan dulce.
- Yo soy tan mala contigo a veces. - No, no lo eres.
¿Vienes un minuto?
Sólo un minuto.
¿Quién era?
Tu madre.
¡Ay, diablos!
Pero primero tenemos que ver qué tiene Michael para decirnos.
Estoy de acuerdo. Creo que la primera vez es muy importante.
Y debe ser dentro del matrimonio.
- Puedes confiar en nosotros. Por favor. - No lo sé.
Siento que me han decepcionado, que lo que intenté enseñarte...
- Creo que le enseñó muy bien. - No pasó nada.
Sí, es verdad.
Y sí amo a Michael.
No quiero que piensen que nos estamos metiendo,
pero preocuparse por una hija no es meterse.
Estas cosas llevan al sexo.
- ¿No es cierto, Ego? - Así es.
- Así es, efectivamente. - ¿Bien?
Muy bien, que tengan un lindo almuerzo.
Gracias.
El armario.
Estaba claro.
Estaba fuera de la competencia del invitado del año.
Aun así, era Gabby la que más me preocupaba.
¿Vino?
Tenía una teoría.: Me estaba esforzando demasiado.
No hay nada que las mujeres odien más.
Tenía que dejar de seducirla y permitir que ella se acercara a mí.
Estas cosas llevan al sexo.
Y si se ponía de rodillas y rogaba tener sexo conmigo,
le diría.: "No, gracias.
"No. Muchísimas gracias, pero ahora no. "
Tenía la teoría de que esto la volvería loca.
¡Hola! ¿Hola?
Mikey,
entra.
Bueno, quizá si rogara.
- Espera. - ¿Por qué?
- Probablemente sea tu mamá. - No seas paranoico.
- Hola, mamá. - Lo sabía.
Sí, la pasamos muy bien.
De acuerdo... Sí, claro, puedo hacerlo... Lo apagaré.
Sí, de acuerdo. Te veré luego.
Sí, lo haré. Lo haré. Adiós.
- Dejó el horno prendido. - ¿Entonces?
Enseguida vuelvo.
No puedo creerlo. ¿Puedes creerlo?
¿Qué intenta hacer conmigo tu familia?
- ¡No! - ¡Regresa!
¡Maldición!
¡Sorpresa!
Gabby, ¡feliz cumpleaños! ¡Sorpresa!
- ¿Dónde está Mikey? - No lo sé.
- Me estaba persiguiendo. - Probablemente haya subido.
Estaba desnudo.
Por fin estaba solo.
Decidí quedarme quieto en un rincón oscuro,
desde donde podía ver todas las puertas y ventanas,
y, una vez a salvo, refugiarme en el alcohol.
Iba a ser una noche larga.
¿Qué diablos haces aquí? Eres un enfermo.
- ¡Simone! - ¡Eres un enfermo!
¡Simone! ¡Simone!
¡Maldición!
- Hola, muchachos. - Hola.
- ¿Estás bien? - Sí, estoy un poco...
Bueno, no todos los días quedas como un tonto, ¿sabes?
- Sí, te entiendo. - Sí.
Nick me advirtió que podría ser insoportable.
¿Te dijo eso? Cielos.
- ¿Qué más te dijo? - En realidad, nada.
- Nos critica mucho, ¿sabes? - Quizá debería sentarme.
Siéntate.
- ¿Puede preguntarte algo? - Claro.
¿Crees que me veo hermosa en este vestido?
Sí, claro que sí.
Estaba...
- ¿Qué? - Estaba pensando en ti y tu vestido.
Ah, ¿en que te gustaría...?
¿Te gustaría tirar del lazo?
¡Sí!
- ¿Cómo sabías? - Me di cuenta.
No eres para nada como pensé que serías.
¿Es bueno o malo?
Bueno.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- ¿Qué haces? - Me estoy desvistiendo.
¿Para qué?
Simone... ¿Qué haces?
Simone, te pregunté qué estás haciendo.
Pensé que me deseabas.
¿Qué?
¿Qué te deseaba?
¿Para qué?
Para lo que quieras hacer.
Guardé uno de estos en caso de que lo necesites,
como son las cosas.
Está bien. Lo tomaré.
Está bien.
- Crees que soy fea. - ¡No!
Simone, creo que eres muy hermosa. Es sólo que...
Es sólo que no soy tan hermosa como mis hermanas.
No...
Simone, Simone, Simone,
creo que debes regresar a tu cuarto.
De ninguna manera.
No, no, no te levantes.
Abue...
¿Dónde está?
- Seguramente fue al baño. - Debemos esperar, ¿no?
¿Qué hacen aquí?
Esperamos a la abuela. ¿Dónde está?
Está aquí, pero no pueden verla. Hay horarios de visita, ¿saben?
No, ya no los hay.
- Oye, ¡deja eso! - Nick, cuélgalo. Esperaremos en silencio.
- Tenemos muchas ganas de verla. - Quizá...
No entiendo cuál es el problema.
Ya hemos venido en horarios que no eran de visita.
Y no entiendo cuál es el problema, ¡por qué el escándalo!
- ¡Esto es un hospital, no un hotel! - ¿Por qué se enoja tanto?
- No estoy enojado. - Parece enojado.
- Parece muy enojado. - ¡No estoy enojado!
Te estás tocando la nariz.
Se fue al baño.
Irenka.
¿Qué sucede?
Se escapó.
Sí, yo tampoco le entendí.
Dijo que era muy importante.
Algo sobre su esposo.
Se escapó otra vez, ¿no?
Sí, pero no pudo haber ido lejos. Les avisé a los porteros.
¡Se escapó! ¡La dejaron ir!
La abuela de Gabby ya había hecho esto antes.
Se escapaba sin que la vieran
y se iba directo al norte, a un lugar llamado St. Emilia,
donde solía vivir con su esposo Michael.
Pero entonces era verano.
Hacía mucho frío afuera.
¿Qué quería encontrar?
Al menos no estábamos en la casa.
Quizá Nick tenía razón.
Quizá las cosas serían mejor allí arriba.
¡No está aquí!
- ¿Qué haces? - Preparo algo para comer.
No, Nick. Debemos buscarla ahora.
Si está afuera, seguramente esté perdida.
Está oscureciendo. Hace frío. Debemos ir a buscarla.
La buscaremos después de que coma algo.
Eres desagradable.
Si muere, será tu culpa.
Por aquí. Si yo voy al lago, tú puedes ir por allá.
- De acuerdo. - ¿De acuerdo?
Creo que será mejor si nos separamos.
Sí.
Maldición.
¡Abuela!
¡Hola!
¡Abuela!
¡Abuela!
¡Hola!
¡Abuela!
¿Dónde estás?
Bien. De acuerdo. ¡Hola!
Definitivamente estoy perdido.
Cielos.
Cielos.
No puedo creerlo.
¡Oigan! ¡Oigan! ¡Oigan!
¡Oigan!
No tengas miedo. No tengas miedo.
Michael.
¡Michael! Michael.
Abuela.
- Qué lindo es estar en casa. - Qué bueno que haya vuelto.
Vamos a hacerla entrar en calor.
Todos van a estar muy contentos.
Irenka y Gabriella volverán pronto.
Abuela, creo que debería venir aquí.
- ¿Abuela? - ¿Qué?
Vamos.
Entrará en calor.
Eso es.
Mire, sáquese esto.
Cielos, está muy mojada.
Sí, vamos a sacarle esto, ¿de acuerdo?
¿Puede intentar desabrochar...? Sí, el botón.
No lo está haciendo muy bien.
Te extrañé.
No soy quien usted cree.
Nos conocimos en el hospital.
Sólo soy un amigo de una de sus nietas.
No soy nadie.
Hace tanto tiempo que te fuiste.
Y la hemos estado buscando.
Gire hacia el fuego, ¿sí?
¿Puede desabrocharse los botones de...? ¿Usted cree...?
Yo lo haré. De acuerdo. Vamos a girar.
Muy bien. De acuerdo. Bien.
Bien. Ya estamos.
Está empapada.
Bien, ahí va.
Vamos a sacarle los pantalones.
Yo se los sacaré.
- Tranquila. - De acuerdo.
De acuerdo, aquí vamos. Levante la cabeza.
De acuerdo.
Con cuidado, cuidado donde pisa.
¿Te sentarás a mi lado?
La semana anterior a nuestro casamiento, no me dejaban verte.
Recuerdo que te miraba a ti y a los chicos manejando un auto viejo hacia la montaña.
Estaban todos borrachos, y tú tocabas la trompeta.
Gabby, ¿qué haremos?
Maldición.
- Dios mío, está aquí. - ¿Qué?
- ¡Está aquí! - ¿Qué?
¡Dios mío! ¿Abuela?
- ¡Abuela! - ¿Dónde has estado?
He estado tan... ¡Abuela!
- Hemos estado muy preocupadas. - Te has portado mal.
Ahora te cuidaré.
Mikey, eres un genio.
- Sé que lo que dije antes fue prematuro. - ¿Eso de no estar enamorada de mí?
Lo he pensado,
y ahora sé que tengo razón.
Ya no te amo.
Pensé que era por la abuela,
pero ahora que la encontramos, estoy segura.
Bueno, ¿no debería ser yo quien esté enojado?
Eres tan dulce.
¡Gabby!
¿Sí?
Ven a ver a la abuela. Está durmiendo y se ve tan dulce.
- ¿En serio? - Vamos.
Se ve como solía verse siempre. Está toda abrigada y se ve...
- Toda abrigada. - No puedo creerlo.
Bueno, ¡muéstrame!
De acuerdo.
¿Estás bien?
Claro.
Cuando murió Michael...
Cuando murió Michael,
en su testamento quería que tiráramos sus cenizas en el lago.
Y con tu madre y tu padre,
nos subimos a nuestro pequeño bote.
Incliné la urna hacia un costado
y, justo en ese momento, el viento sopló las cenizas encima de nosotros.
Nadie dijo nada.
Yo me reí.
Luego todos nos reímos, y regresamos a la orilla,
sacudiéndonos las cenizas.
El...
El último día del verano,
una jovencita
dejó sus zapatos de verano
en las ramas de un árbol.
Eran unos hermosos zapatos.
Hermosos zapatos.
Sólo quería regresar a casa una vez más.
Ahora duerme.
¿Qué haces?
Me mantengo caliente.
Busqué agua.
- ¿Tenías frío arriba? - No.
- Sólo cuando bajé. - Muévete entonces.
Cuando Beowulf era un cachorro, cuando vino por primera vez,
mamá hacía que durmiera abajo.
Y, bueno, lloraba y gimoteaba toda la noche,
y yo no podía dormir, así que le traje mi frazada.
Y en la mañana,
papá nos encontró frente al fuego, y el perro estaba enrollado en mi cuello.
Me alegra que la abuela haya venido aquí, aunque intentamos detenerla.
Lo sé. Parece tan sencillo.
¿Sabías que Nick me ha sido infiel?
No, no lo sabía.
Me ha sido infiel.
Me gustaría que no me molestara, pero me molesta.
Verás, siempre pensé que besar a alguien
era tan importante como hacerle el amor.
Es la idea.
¿Besar?
Besar.
De acuerdo, adiós.
Debo volver a la cama.
¡No! ¡No!
- Hola, Irenka. - ¡Hola!
¡Hola, Gabby!
Cielos, pareciera que no se han visto en años.
No quiero quedarme aquí. Quiero regresar.
¿Me llevas en tu espalda?
¡Vamos! ¡Vamos! Vamos, perros.
¡Ay, cielos!
- Qué viaje tan loco. - Michael.
- ¡Nevó muchísimo! - ¿Tienen todo?
Creo que sí.
¡Pero qué día!
- Entonces, ¿está aquí? - Está arriba.
Bien.
Aquí es donde me siento mejor.
En cuanto voy 50 grados al norte, ya me siento bien otra vez.
¡Ay, viejo!
Llegué a un punto crítico sobre Pascal.
Oye, Nick, tira leña al fuego.
Primero iremos a esquiar, luego nos sacaremos la ropa y nos...
Papá, no iré a esquiar, ¿de acuerdo? Estoy muy cansada.
- Odio cuando la abuela hace esto. - Vayamos a esquiar.
Me encantaría. Pero quiero llevar de vuelta a la abuela.
Mikey y yo la llevaremos.
Tengo que arreglar ciertos asuntos de todas formas.
¿Un viaje en vano?
Quisiera irme con Michael
y que sea pronto.
Comunista,
rezaré por ti.
Simone me llevará a la estación de servicio. Te veré más tarde.
¡Vamos, Gab!
- ¿Estás listo? - ¡Oye!
Vamos.
- ¿Estarás bien? - Claro.
¡Vamos, Gabby!
- La cuidaré bien. - De acuerdo.
¡Vamos, Gab!
¡Abuela!
¿Abuela?
¡Abuela! ¡Abuela!
¡Abuela!
¡Abuela!
¡Abuela!
¿Qué hace?
- Mis zapatos de verano. - Sí.
Los encontré donde dijo.
Mis hermosos zapatos.
Quédatelos. No los necesito para el invierno.
Vamos, no debe enfriarse otra vez.
No crees en Dios, ¿verdad?
En realidad, no.
Es una lástima, porque te estás perdiendo de mucho.
Siempre pensé eso.
Pensé que debía decírtelo.
Lo único que siempre pedí fue
que me enterraran con un vestido bien planchado.
Y me dijiste que lo controlarías por mí
y que si tenía una mínima arruga,
lo plancharías.
Me prometiste eso.
¿Lo recuerdas?
Sí.
Lo recuerdo.
Sabes, nunca fui muy fiel a nadie en mi vida.
Le acabo de contar a Irenka sobre alguien,
y no lo tomó muy bien.
Si hay problemas, me siento atrapado y triste, y sólo quiero alejarme.
'Si tienes que elegir entre el dolor y nada, elegirías el dolor.'
- Y ¿eso qué tiene que ver con esto? - Es algo que dijo William Faulkner.
Sí, bueno, al diablo con eso. Estamos hablando sobre mí.
Yo elegiría nada.
El dolor es horrible.
Es deprimente cuando terminan estas relaciones, ¿sabes?
- Aquí tiene, eso la mantendrá caliente. - Gracias.
¿Cómo está?
Estoy bien.
Cielos, viejo, tócala.
¿Abuela, está bien? ¿Abuela? ¿Abuela?
Tengo un poco de frío.
Tengo otro jérsey en mi bolsa.
De acuerdo, viejo, aquí vamos.
¿Qué haces?
Aquí tiene.
Santos cielos.
¡Iré para adelante!
¡Toma el volante! ¡Toma el volante!
- ¡Toma el maldito volante! - De acuerdo. Lo tengo.
- Toma el volante. - De acuerdo. Lo tengo.
- Lo tengo. - ¡Abuela!
Estaremos bien. Estaremos bien.
- ¡Maldición, viejo! ¿Abuela? ¿Abuela? - Llegaremos.
Lo lograremos.
- Unas cuadras más. - Vamos, vamos, abuela.
¿Abuela?
¿Abuela? ¿Abuela?
Lo lograremos, ya casi llegamos.
Vamos abuela. Ya casi llegamos. Ya casi llegamos, abuela.
¡Vamos, abuela, quédese conmigo! ¡Vamos!
¡Vamos, Nick! ¡Acelera, Nick! ¡Vamos!
¡Vamos, abuela!
- Traigámosla para aquí. - Sostengan su cabeza.
- Sostengan su cabeza. Vamos. - Tómenla de ahí.
¿La tienen? ¿La tienen? ¿La tienen? De acuerdo.
De acuerdo, ¡vamos! ¡Vamos! ¡Abran la puerta!
Está bien. Me iré con Nick e Irenka, ¿de acuerdo?
De acuerdo.
- Iré con ustedes chicos. - De acuerdo.
No soy muy bueno en estas situaciones. Tú sabes, después de los funerales.
Te veré en la casa, ¿de acuerdo?
Entraré al auto.
No quiero ir directo a casa.
- De acuerdo. - No lo sé, me...
Me siento vieja.
Vayamos a mi estudio. Quiero mostrarte algo.
Qué interesante.
- Pero no quería mostrarte eso. - ¿Qué?
Me gustas mucho más cuando no me seduces.
Lo dices porque mañana me voy.
Quizá.
Uno siempre le gusta a las personas cuando menos lo espera.
Que es cuando eres tu verdadero yo.
Y te da...
- Seguridad. - Sí.
No tuviste una Navidad muy linda.
Lamento que lo nuestro no haya funcionado.
- No soy muy buena para estas cosas. - No te preocupes.
Gabby, necesito contarte algo.
¿Qué?
Es sobre Irenka.
¿Qué sucede con ella?
Bueno...
- Pasó algo. - ¿Qué?
- ¿Qué hiciste? - En realidad, nada.
Está bien. Lo sé.
¿Lo sabes?
- ¿Qué? - Que te acostaste con ella.
Me dijo que se acostaría contigo cuando estuvimos en el campo.
La mañana de Navidad. Irenka y Gabby estaban inseparables.
Nick se había ido, pero nadie sabía adónde.
La Navidad de otra gente. Qué raro.
Michael, qué hermoso regalo. Fue muy considerado de tu parte.
- Gracias. Me alegro que te gustara. - Sí, claro. Gracias.
¿Crees que me veo bien en este vestido?
Veamos... Por supuesto.
Te verás fantástica en esto.
- ¿Qué te regaló tu familia? - Algunas cosas.
Pero nada como esto.
¿Cuándo los llamarás?
Simone, déjalo en paz.
Quizá no quiere llamarlos.
No, está bien. Los llamaré. Los llamaré.
Con su permiso.
Le regalé el cuadro.
Es hermoso.
Salí de la casa y caminé por las calles tranquilas.
El único lugar que encontré abierto fue una florería.
Quizá lo consideré como una señal.
Decidí despedirme de la abuela.
¿La conocías bien?
No, no la conocía.
Pensé que la conocías.
No.
Soy amigo de una de sus nietas.
No soy nadie.
La vi una vez.
Dos veces.
Debo estar equivocada. Lo siento. Pensé...
Te confundí con otra persona.
No, espera.
Sí la conocía.
No sé por qué no te lo dije.
La amaba.
Pero no te conozco a ti.
No importa. Ahora puedes volver a casa.
Bueno, tendrás que disculparme.
No puedo trabajar con la ropa puesta.
Sólo quiero un vaso de agua.
¿Por qué no te sientas?
Por favor.
Entonces ¿con cuántas de mis hijas te has acostado?
¿Con una?
¿Dos?
¿Tres?
¿Desde que llegué?
- Una. - ¿Una?
Casi tres, pero al final, con una.
¿Qué sucede cuando pasas mucho tiempo con las personas?
Se mueren o se embarazan.
Sabes, hace cinco años que trabajo en este libro.
La vida y obra de Blaise Pascal.: La biografía definitiva.
Me llevarán por todo el mundo, me pagarán bien,
me entrevistarán en televisión, todo con una condición:
Que los siga convenciendo de que soy un genio.
Cada oración que escribo se ha convertido en una persecución.
Sigo pensando que, de alguna manera, evocaré la esencia de este hombre muerto.
Llego al final de la página, y se fue.
Si logré algo, es que esté más lejos que nunca.
Mírame.
¡Un hombre adulto desnudo!
Es tonto.
Tiene que haber otra forma.
Hace 27 años que estoy casado con mi esposa, y no la entiendo para nada.
Para nada.
Es a lo que me refería sobre a mis hijas.
Sucede lo mismo con ellas, son inefables, imposibles de conocer.
Si vivieras con ellas 200 años, aún no las conocerías.
Mi esposa amaba mucho a su madre.
Pero parece más feliz ahora que murió.
Jamás la vi tan feliz.
No lo entiendo.
Y ¿tú?
- La abuela era una mujer extraordinaria. - Me odiaba.
Yo la hubiera amado.
Pero no me dejaba. No soportaba la intromisión.
Aún siento su poder.
Luego el padre Walter nos regala esto a propósito.
Sabes, era más aterradora cuando era joven.
Increíblemente certera en sus juicios.
Simone será igual que ella.
Entonces, nos dejas.
Sí, me voy a casa.
Misterios.
Misterios que suceden todo el tiempo,
a cada minuto,
en nuestras propias narices.
Gabby me dijo que no volvería a la universidad.
La iba a extrañar.
Pero sabía que era lo mejor.
Al final de esa semana, había inventado una nueva teoría.:
Que todas mis teorías eran tontas.
Había estado siempre equivocado. No podía negarlo.
Me fui con el recuerdo de la abuela sentada en la capilla en ruinas
bajo el cielo invernal,
rodeada por su pasado,
hablándome sobre Dios.
Adiós.
No estés triste.
Adiós, Mikey.
Adiós, Gabby.
De acuerdo, no me esperen. Abordaré directamente.
Vamos.
Mientras esperaba el avión, estaba seguro de algo,
de que sin importar adonde me llevara el camino, no iría solo.
Es la última llamada para Air Canada 55...
Subs. ripeados por bluciano para www.clan-sudamerica.com.ar
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.